Chapter 1
Pov Baekhyun
Mi vida se había convertido en una ruleta sin rumbo, y mi corazón ya no latía con la fuerza ni la alegría de antes. El chico al que amo con toda mi alma... tenía la sensación de que ya no me amaba a mí.
Chanyeol era, en apariencia, el chico perfecto: tenía un buen trabajo, una sonrisa que iluminaba todo a su alrededor, y durante mucho tiempo fuimos inmensamente felices. Pero todo cambió de golpe. Ya no me miraba con amor, sino con una indiferencia que dolía, y a veces, incluso con algo que se parecía mucho al asco. Llegaba tarde a casa casi todos los días, y cuando lo veía aparecer en la entrada, siempre era la misma escena: camisa desarreglada, aliento cargado de alcohol, un aroma dulce y ajeno de perfume de mujer pegado a su ropa, y, como si fuera una marca de desprecio, alguna marca de besos roja e indeleble en su cuello.
Sabía perfectamente que tenía una amante. Lo sospechaba desde hacía tiempo, pero toda duda desapareció para siempre el día que un número desconocido me envió una fotografía. En ella se veía claramente a una chica desconocida, desnuda, durmiendo plácidamente al lado de él. Ese día lloré hasta que sentí que no me quedaba ni una sola lágrima en el cuerpo.
Aun así, cuando lo vi llegar esa noche, reuní todas mis fuerzas y le sonreí, recibiéndolo como siempre lo hacía.
-Amor, llegaste -dije con voz suave.
-¿Qué pasa ahora? -respondió él, con el ceño fruncido y tono severo.
-¿Dónde estabas...? -me atreví a preguntar, con miedo a su reacción.
-¿Qué? ¿Ahora tengo que darte explicaciones de todo lo que hago? -contestó molesto, pasando de largo sin siquiera mirarme bien.
-No... no es eso... solo me preocupé por ti -dije, mientras un nudo gigante se formaba en mi garganta.
-Eso no es asunto tuyo, así que déjame en paz -dijo, y con un empujón brusco me apartó de su camino.
El dolor era insoportable; sentía que mi corazón se hacía añicos dentro del pecho. Ya llevaba tres meses soportando sus infidelidades, sus ausencias y su frialdad... todo por amor, por la esperanza ciega de que volviera a ser el de antes.
-Amor... mañana iré con Chen a la nueva cafetería que abrieron en el centro -le avisé, intentando buscar algún tema normal entre nosotros.
-¿Y qué se supone que quieres que te diga? -replicó con indiferencia.
-Solo te lo avisaba... nada más.
-Como quieras, me da igual -respondió sin el menor interés, mientras se dirigía al baño para ducharse.
Me quedé allí parado, tragándome mis ganas de gritar o llorar, decidido a no mostrarle cuánto me hería su actitud. Quería acercarme, quería arreglar las cosas como fuera.
-Channie... ¿te gustaría que te ayude a relajarte? Podría hacerte un masaje para quitarte el estrés... -le ofrecí, esbozando una pequeña sonrisa que me costó mucho mantener.
Entonces él se giró, y sus palabras cayeron sobre mí como un balde de agua helada.
-Baekhyun, tú solo piensas en eso, ¿verdad? Me das asco... ¿No ves que estoy agotado y que solo quiero descansar? -dijo con rabia, mirándome con esos ojos que antes solo me miraban con ternura.
-Me refería simplemente a un masaje... nada más -logré decir con dificultad, sintiendo que las lágrimas ya amenazaban con desbordarse de mis ojos.
-Sabes qué... mejor me voy a dormir a otra parte. No quiero estar aquí ahora mismo -se levantó de un salto y salió de la habitación, dejándome solo.
Me acosté en la cama enorme y fría. Me dolía en el alma saber que el chico que amo prefería dormir en el cuarto de huéspedes antes que estar a mi lado. Lloré durante lo que parecieron horas, perdiendo la noción del tiempo, hasta que el sueño me venció.
Cuando desperté, ya era de día. El sol entraba por la ventana y un mensaje en mi teléfono me sacó de mis pensamientos.
Chen:
«Baekkie, recuerda que paso por ti a las 9:00 am, ¡no te duermas!»
Miré el reloj: eran las 8:30. Me levanté de un salto y corrí al baño. Me miré al espejo y no me reconocí: tenía los ojos hinchados y rojos de tanto llorar, y la piel pálida, sin vida. Me puse lentes de contacto para disimular la hinchazón y usé maquillaje para cubrir cualquier rastro de dolor en mi rostro. Tenía que parecer bien, aunque por dentro estuviera roto.
Sonó el timbre. Salí a abrir y vi a Chen. En cuanto me vio, su sonrisa alegre se apagó al instante.
-Baek... -murmuró con preocupación, entrando y mirando a su alrededor buscando algo. -¿Dónde está Chanyeol?
-Se fue muy temprano... ni siquiera me di cuenta de cuándo salió... -respondí bajando la mirada, incapaz de sostener su mirada comprensiva.
-Dime, ¿hasta cuándo piensas seguir soportando todo esto? ¿Dónde se fue mi amigo, el que siempre tenía una broma lista y sonreía por todo? ¡Eh! -me preguntó con voz suave pero firme.
-L-lo siento, Chen... de verdad... -dije con la voz temblorosa.
-Baek, tienes que reaccionar y abrir los ojos. ¡Mira en qué te has convertido, mírate cómo estás!
-Pero él no me golpea... -susurré, buscando una excusa, cualquier cosa que justificara seguir ahí. Era verdad, Chanyeol jamás había llegado al punto de levantarme la mano. Eso debía contarse como algo bueno, ¿no?
-No... no te pone un dedo encima, es cierto. Pero el dolor que te causa en el corazón es mil veces peor que cualquier golpe físico. Y eso lo estás permitiendo.
-Por favor... no quiero hablar de esto ahora... -le pedí, sintiendo que volvía a llorar.
-Está bien... está bien, no te preocupes. Vámonos ya, ¿sí?
Después de varios minutos de camino, llegamos al lugar: la nueva cafetería llamada Dream.
-Es muy bonita... -dije, intentando cambiar de tema y admirando la decoración cálida y acogedora.
-Sí, es preciosa -asintió Chen.
Entramos y buscamos una mesa cerca del ventanal. Ambos pedimos un capuchino, pero Chen no dejaba de mirarme con esa expresión de preocupación, insistiendo con la mirada para que le contara todo lo que pasaba. Al final, no pude más y se lo conté todo detalladamente. Mientras hablaba, su rostro iba cambiando hasta quedar marcado por una furia contenida.
-Baek... ¿qué tengo que hacer para que entiendas? Sé que lo amas, eso es obvio... pero él a ti ya no. Es doloroso decirlo, pero es la verdad.
Esas palabras me atravesaron el pecho como una espada, porque sabía que tenía razón. Hacía meses que Chanyeol no me tocaba, que no me abrazaba, que no me decía nada bonito... hacía meses que ya no sentía su amor.
-¿Sucede algo aquí? Se te ve triste... -se escuchó una voz suave y profunda cerca de nosotros.
Levanté la vista y vi a un chico increíblemente guapo, de cabello negro azabache y ojos oscuros que parecían mirar todo con calma e inteligencia.
-No, nada... -se apresuró a responder Chen, serio.
-Pensé que pasaba algo... porque un chico tan lindo como tú no debería tener lágrimas en los ojos -dijo él, sacando un pañuelo de tela limpia y acercándose con delicadeza para secarme una lágrima que se me había escapado sin darme cuenta.
-G-gracias... -fue lo único que pude balbucear, sorprendido por su amabilidad.
-Sabes... lindo chico, tú y tu amigo pueden pedir lo que quieran de la carta hoy. Todo lo que deseen, y yo con gusto se lo haré traer.
-¿Lo que sea? -preguntó Chen, sorprendido y con una pequeña sonrisa asomando.
-Claro... con una condición: que este chico deje de llorar y sonría un poco -me miró directamente, y sentí cómo mi estómago se revolvía entre la sorpresa y una emoción extraña que no entendía bien.
-S-sí... lo intentaré -susurré bajito.
-Muy bien entonces. -Llamó a uno de los camareros que pasaba por ahí. -Kai, todo lo que estos caballeros pidan, se los traes. Va por cuenta de la casa -dijo con una sonrisa amable, antes de darse la vuelta para irse.
-¿Por cuenta de la casa? -Chen me miró con los ojos muy abiertos y luego miró al camarero.
-¿No sabían? -respondió el chico llamado Kai, sonriendo amablemente. -Él es el señor Oh Sehun, el dueño de esta cafetería y de muchas otras sucursales, además de tiendas de ropa y negocios en Seúl, Japón, China y Taiwán... es muy conocido por ser así de amable con la gente.
-¡Vaya...! -Chen me miró con una expresión entre divertida y sorprendida. -Qué suerte tienes tú, Baekkie, llamas la atención donde quiera que vas.
-N-no sé de qué hablas... -respondí, sintiéndome un poco sonrojado.
-Bueno, pues aprovecharé su generosidad. Tráiganos un pastel de vainilla y una malteada de frutas variadas, por favor -pidió Chen con entusiasmo.
Después de comer y pasar un rato ahí, decidimos dar una vuelta antes de volver a casa. Sabía que Chanyeol llegaría muy tarde, así que quería distraerme todo lo posible para no pensar en él.
-¿A dónde irás esta semana que tienes vacaciones? -me preguntó Chen mientras caminábamos.
-Creo que me quedaré en casa... leyendo o viendo películas, supongo.
-¿Por qué quedarte solo? ¿Chanyeol no tiene nada planeado?
-Él sí tiene planes... pero yo no formo parte de ellos -dije con voz apagada.
-¿A qué te refieres? -se detuvo y me miró confundido.
-Irá a visitar a sus padres... y no quiso que fuera con él. Dice que le doy vergüenza aparecer conmigo frente a la familia... -confesé, sintiendo cómo se me partía el corazón otra vez al decirlo en voz alta.
-¡Ese maldito idiota...! -exclamó Chen, furioso. -No, Baek, tú no le das vergüenza a nadie. Eres una persona encantadora, un amor de persona... y además, ¡sus padres te adoran!
Era verdad. La familia de Chanyeol siempre me había tratado maravillosamente bien; me aceptaron con los brazos abiertos desde el principio, estaban felices de que yo fuera su pareja. Pero Chanyeol... él ya no era el mismo de antes. Y aunque me tratara así, yo seguía amándolo con locura, y guardaba la esperanza estúpida de que algún día volviera a ser el chico dulce y cariñoso del que me enamoré.
-Baek... -susurró Chen, acercándose para limpiarme las lágrimas que, sin darme cuenta, empezaban a correr por mis mejillas de nuevo.
Una semana después
Todo seguía igual, como si el tiempo se hubiera detenido en una rutina dolorosa. Chanyeol apenas me dirigía la palabra, me evitaba a toda costa y yo solo me consumía en silencio. Por suerte, Chen siempre estaba ahí, y casi todos los días me arrastraba hasta la cafetería Dream para que saliera de esas cuatro paredes.
-¡Baek, mira! Ahí está Sehun -me señaló con entusiasmo.
-Chen... ¿no crees que es mala educación llamarlo por su nombre sin confianza? Es el dueño...
-No te estreses tanto, Baekkie... ya verás como se alegra de vernos -me dijo con una sonrisa tranquila.
Miré hacia donde él indicaba. Ahí estaba el señor Oh -aunque realmente no parecía un señor, tendría unos treinta años a lo mucho-. Lo vi caminando acompañado de una chica muy hermosa, que se colgaba de su brazo con confianza y reía por algo que él decía.
-Qué lástima... parece que tiene novia -comentó Chen con tono de decepción fingida.
-¿Y qué tiene de malo? Que sea feliz con alguien... -respondí sin entender su punto.
-Ay, Baek... qué ciego eres a veces... -negó con la cabeza, sonriendo con pena.
De pronto, Sehun se acercó hasta nuestra mesa con paso tranquilo. Ya nos saludaba siempre que llegábamos, y poco a poco habíamos cogido cierta confianza con él.
-Hola, chicos... quería presentarles a alguien -dijo amablemente. -Ella es mi prima, Kim Sun-hee.
-Mucho gusto a los dos -dijo la chica, sonriendo muy educada.
-Hola, encantados -respondimos Chen y yo al mismo tiempo.
-Disculpen, pero ya nos tenemos que ir. Fue un gusto coincidir con ustedes -se despidió ella.
-Nos vemos pronto entonces -añadió Sehun, y se alejó un momento con ella.
Al volver solo hacia nosotros, se quedó parado frente a nuestra mesa, como si estuviera pensando algo que llevaba tiempo queriendo decir.
-Desde hace una semana... desde la primera vez que vinieron aquí, hay algo que he querido preguntarles -dijo con seriedad, mirándonos a ambos.
-¿Qué cosa? -preguntó Chen, curioso.
-Para empezar... ¿cómo se llaman? -me miró directamente a mí, y sentí cómo me sonrojaba de repente.
-Ah, claro... perdona por no habernos presentado bien antes -dijo Chen alegremente. -Yo me llamo Jongdae, pero todos me dicen Chen. Y él es Baekhyun.
-Baekhyun... -repitió él, saboreando el nombre suavemente. -Es un nombre muy bonito. Yo me llamo Oh Sehun.
-Mucho gusto en conocerte de verdad, Sehun -dije con educación, mientras Chen asentía a mi lado.
-Y bien... Baekhyun... me preguntaba si te gustaría ir conmigo al cine esta tarde o mañana? Hay una película que creo que te gustaría.
-Yo n... -empecé a decir, queriendo negarme por inercia, pero Chen se adelantó rápidamente.
-¡Claro que le encantaría! ¿Verdad, Baek? -me miró con ojos de «por favor, di que sí».
-S-supongo... sí... -balbuceé dudoso.
-¿Entonces mañana a esta misma hora?
-Mmm... -asentí sin saber muy bien qué decir, y sentí que tenía que ser claro. -Pero... quiero que sepas que tengo novio.
Sehun se sorprendió un segundo, pero no pareció molesto. Chen se levantó rápido, lo tomó del brazo y lo llevó un poco aparte, susurrándole algo al oído. Desde donde estaba, vi cómo la expresión de Sehun cambiaba: su mano se cerró formando un puño con fuerza, como si estuviera enfadado por lo que le contaba mi amigo.
En serio, me asusté un poco al ver su reacción, pero en cuanto volvió a mirarme, todo rastro de enfado desapareció y me sonrió con mucha dulzura.
-Tranquilo, Baekhyun... yo nunca sería capaz de hacerte daño, ni de meterte en problemas -dijo, acariciando suavemente mi cabello con una mano cálida y delicada. -Paso a buscarte a tu casa a la 1:00 pm, ¿te parece bien?
-N-no... mejor no. Es mucho mejor si nos vemos aquí mismo, en la entrada de la cafetería... p-por favor, no quiero tener problemas ni explicaciones que dar -le pedí con timidez.
-Como tú quieras, lo que te haga sentir más seguro -aceptó con calma.
Su tacto era increíblemente suave, y Chen sonreía satisfecho mirándonos. Por más lindo que fuera Sehun, por más amable y atento que estuviera siendo conmigo... mi corazón seguía perteneciendo a Chanyeol. A pesar de todo, de las heridas y del dolor, yo seguía esperando que él fuera la única persona en mi vida.