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HUSHED

Summary

Cap explícito de hushed

Genre
Erotica
Author
Mely Lim
Status
Complete
Chapters
1
Rating
5.0 7 reviews
Age Rating
18+

Capítulo 32


LEER SOLAMENTE SI VIENES DE LA HISTORIA COMPLETA EN WATTPAD.



Jungkook fue el primero en entrar a la habitación, sin decir nada, solamente veía , registraba, media. Necesitaba entender el espacio antes de habitarlo. Jimin cerró la puerta detrás de ambo, apoyando la espalda un instante contra ella, mirando a Jungkook con nervios. Pero Jungkook ya estaba avanzando al interior, llevaba una bolsa en la mano, después la colocó sobre una de las mesas, con cuidado, sentía que lo que había dentro requería precisión incluso antes de ser visto. Se quitó los audífonos del cuello y los dejó a un lado, acomodándolos de forma paralela al borde de la mesa. Luego respiró hondo.


—Antes de cualquier cosa —comenzó, sin mirarlo aún—, necesito explicarte algo.


Jimin no interrumpió, nada más se acercó despacio, viendo a Jungkook abrir la bolsa para comenzar a sacar las cosas una por una, alineándolas.


—Lo que compré en la farmacia camino acá —continuó—. No improvisé. Investigué, leí, comparé información médica, foros confiables y recomendaciones específicas para primeras experiencias entre hombres. No quiero que esto sea impulsivo, quiero que sea correcto y también cómodo tanto para ti, como para mí.


Sacó una pequeña caja.


—Preservativos. Son de látex, de buena calidad. Revisé la fecha de caducidad. —Giró la caja, mostrándola—. Están dentro del rango seguro. Son necesarios para prevenir infecciones y también para mantener condiciones higiénicas adecuadas. No es opcional.


Jimin asintió, sin apartar la mirada de él, Jungkook sacó un pequeño frasco.


—Lubricante a base de agua. —Lo colocó junto a los preservativos—. Esto es importante porque el cuerpo... —Hizo una pausa, buscando la forma menos vulgar de decirlo— no produce lubricación natural en este caso. Sin esto, puede haber dolor, irritación o incluso lesiones. El de base agua es el más seguro con preservativos. Evité los de base aceite porque pueden dañarlos.


Sacó otra caja.


—Paracetamol. Marca Tylenol —añadió, señalando el empaque—. Es un analgésico común aquí en Corea del Sur. Lo compré en caso de que haya alguna molestia después. No debería ser necesario si todo se hace correctamente, pero prefiero prevenir.


Jimin no pudo evitar sonreír, Jungkook continuó.


—Crema antiinflamatoria. —La dejó a un lado—. No es de uso inmediato, pero puede ayudar si hay sensibilidad posterior. Aunque, según lo que leí, lo más importante es evitar llegar a ese punto.


Sacó un pequeño paquete adicional.


—Toallas húmedas sin alcohol. Para limpieza antes y después. Son suaves, no irritan la piel. Aunque es preferible que cada uno tome una ducha antes de iniciar.


Luego otro frasco más pequeño.


—Desinfectante de manos. No porque sea una situación médica, pero la higiene reduce riesgos.


Al terminar miró todo lo que había acomodado, alineado, ordenado, pensado.


—También consideré comprar un dilatador —añadió con total seriedad—, pero leí que no es estrictamente necesario si se tiene paciencia, comunicación y se hace progresivamente. Así que decidí no hacerlo para no... —buscó la palabra—. Sobrecargar la situación.


El silencio en la habitación no era incómodo, era denso, cálido.

Jungkook finalmente dejó de observar lo que había comprado, para mirar a Jimin.


—No quiero que te duela —dijo, más bajo—. No quiero hacerlo mal. No quiero que esta experiencia esté asociada con algo negativo para ti. Para mí esto no es solo físico. Es importante.


Jimin dio un paso hacia él.


—También es importante para mí.


Jungkook tragó saliva.


—Y si en algún momento quieres detenerte, lo haremos. No hay problema. No hay presión. No hay obligación de terminar nada. Podemos parar en cualquier punto.


Jimin extendió la mano, tomando suavemente la de él.


—Jungkook...


Él no la soltó.


—También necesito que seas claro conmigo —añadió el pelinegro—. Si algo no se siente bien, si algo duele, si no quieres continuar tienes que decírmelo. No voy a asumir, no voy a interpretar. Necesito que lo digas.


Jimin apretó un poco su mano.


—Está bien.


Jungkook exhaló lentamente.


—Y... —hizo una pausa más larga—. También estoy nervioso. —Jungkook observó directo a los ojos de Jimin—. Mucho.


Jimin sonrió. No con burla, con ternura.


—Yo también. —Jimin soltó su mano solo para acercarse más—. Pero no estás solo en esto, vamos a ir despacio para que te acostumbres a las sensaciones.


Jungkook asintió.

Jimin miró la mesa.

Después volvió a ver a Jungkook.


—Nunca pensé que alguien planearía algo así... por mí.


—Quiero que todo salga bien... —Jungkook se lamió los labios—. Si me sobre estímulo y algo sale mal, si lo arruino, si...


—No vas a arruinar nada porque para empezar lo haremos despacio, además... —Jimin lo tomó de ambas mejillas—. Si te sobre estimulas podemos intentar después. —El pelirosa le dio un beso en la punta de la nariz—. Te he esperado dos años, puedo esperar más si hoy no se nos da.


—Pero yo no quiero esperar, el paso uno para comenzar es estar desnudos, ¿puedes quitarte la ropa?


Jimin se apartó de Jungkook y comenzó a reír, una carcajada que retumbó por toda la habitación.


—Adoro que seas directo... —dijo Jimin entre risas, llevándose una mano al pecho mientras intentaba calmarse—, pero así no se hace.


Jungkook parpadeó, confundido.


—¿Así no se hace? Investigué y claramente el primer paso es estar desnudos.


—Sí, pero parece que estás dando instrucciones para armar un mueble —respondió Jimin, aún sonriendo—. "Paso uno: quítate la ropa". No, Jungkook... eso no es. —Hizo una pausa, acercándose de nuevo a él, esta vez más despacio—. Esto no es un procedimiento —murmuró, bajando la voz—. Es un momento.


Jungkook lo observó con atención, procesando cada palabra, realmente estaba reconfigurando algo en su mente.


—Pero... necesito estructura —admitió, más bajo—. Me ayuda a no perderme.


Jimin suavizó la expresión al escucharlo.


—Y la tienes —respondió con calma—. Pero no todo tiene que decirse en voz alta.


Sus dedos subieron por el cuello de la camisa de Jungkook, acomodando ligeramente el cuello, un gesto íntimo y con intención seductora.


—A veces solo tienes que... sentirlo.


Jungkook tragó saliva.


—No soy bueno en eso.


—No tienes que ser bueno —replicó Jimin—. Nada más tienes que estar aquí conmigo. —Jimin susurró, era un susurro entre ronco y dulce—: Mírame.


Jungkook obedeció.


—No tienes que pedirme que me quite la ropa —continuó Jimin, con una sonrisa discreta—. Puedes empezar por algo más simple.


—¿Como qué?


Jimin no respondió con palabras. En cambio, llevó una mano al primer botón de su propia camisa... pero no lo desabrochó.


Esperó.


Jungkook entendió.




Con cuidado, levantó la mano, sentía que cada movimiento necesitara permiso. Sus dedos rozaron el botón, torpes al inicio, pero decididos. Lo desabrochó.


Después se pasó por los otros botones, desabrochándolos todos, más lento de lo que sería necesario... pero exactamente al ritmo que necesitaba. Jimin no apartó la mirada de él en ningún momento.


—¿Ves? —murmuró—. Así.


Jungkook asintió, concentrado.


—Esto... es mejor.


—Porque no estás pensando en hacerlo perfecto —añadió Jimin—. Simplemente lo estás haciendo.


Jungkook bajó la mirada, observando la piel que comenzaba a descubrirse, la forma en la que la respiración de Jimin cambiaba ligeramente.


—Sigo pensando —admitió.


Jimin soltó una risa.


—Sí, eso no lo vas a dejar de hacer. —Sus manos subieron ahora al rostro de Jungkook, sosteniéndolo—. Pero también estás sintiendo.


—Jimin... —Jungkook se lamió los labios—. Compré lo necesario, tengo la información en la cabeza, se cómo hacerlo.


—Y yo te ayudaré a sentirlo, hagámoslo.


Esa vez, Jungkook no respondió porque sabía que era verdad.

Su pulso estaba acelerado, la respiración menos estable, sus pensamientos... menos ordenados.


Y aun así no quería detenerse.


Jimin se inclinó un poco más, rozando sus labios con los de él, haciéndole una invitación más que un beso.


—No tienes que pedirlo todo en voz alta —susurró—. Algunas cosas puedes descubrirlas conmigo.


Después de aquellas palabras lo besó.


Sin prisa, ni instrucciones.


La distancia entre ellos dejó de ser algo que medir y se volvió algo que simplemente desapareció. El beso creció sin prisa, profundo pero cuidado, ambos entendieron que no había necesidad de apresurarse a nada. Las manos comenzaron a moverse con más seguridad, aprendiendo, reconociendo. Jimin guió sin imponer; Jungkook siguió, atento, presente en cada pequeño cambio, en cada respiración que se alteraba.


Los botones terminaron de abrirse uno a uno. Tiempo después, siendo inevitable, la tela cedió, deslizándose por los hombros de Jimin hasta caer. Jungkook observó, no con ansiedad, estaba concentrado en los detalles, porque todo estaba siendo registrado y almacenado en su memoria. Jimin, por su parte, llevó sus manos a la camisa de Jungkook, desabrochándola con más rapidez, pero sin brusquedad, cuidando el contacto, y los roces para que no pudiera resultar ser demasiado antes de comenzar.


—Si algo se siente mal, me dices —murmuró Jimin, casi sobre sus labios.


—Lo haré. —Jungkook asintió.


Las capas desaparecieron con una lentitud llena de paciencia, cariño y deseo. No había torpeza incómoda, era el descubrimiento de una primera experiencia mutua. Cada prenda que caía al suelo era un paso más hacia lo que ambos habían esperado durante tanto tiempo, pero que ahora construían desde la calma.


Una vez desnudos, Jimin se separó, tomando la mano de Jungkook.


—Ven conmigo.


Lo guió hacia el baño. La luz blanca contrastó con la calidez de la habitación, pero no rompió el momento. Jimin abrió la regadera, ajustando la temperatura con cuidado, probando el agua con la mano hasta que encontró el punto exacto entre tibio y reconfortante.


—Así está bien —dijo.


El vapor empezó a llenar el espacio lentamente, envolviéndolos en una sensación distinta, más íntima aún. Jimin entró primero, dejando que el agua recorriera su piel, y luego giró ligeramente, extendiendo la mano.


—Ven.


Jungkook dudó, no por rechazo, por la intensidad de lo que estaba sintiendo. Luego avanzó. El primer contacto con el agua lo hizo cerrar los ojos por un instante; la temperatura, el sonido constante, la presión sobre su piel, todo se registró de golpe.


Pero no fue abrumador porque Jimin estaba ahí.


Sus manos se movieron con suavidad, tomando un poco de jabón, haciendo espuma entre sus palmas antes de llevarla al cuerpo de Jungkook. No usó esponja, no cambió el ritmo, no introdujo texturas innecesarias, usó nada más sus manos.


—Sin esponja está mejor, ¿verdad? —preguntó en voz baja.


—Sí... la textura me irrita.


Jimin sonrió, continuando con movimientos lentos, distribuyendo el jabón por sus brazos, su pecho, su espalda, siempre atento a cualquier reacción.


El agua caía constante, llevándose la espuma, marcando el ritmo de ese momento suspendido.


Jungkook era bueno aprendiendo, así que, con cuidado, tomó la esponja que estaba a un lado. La sostuvo un momento, evaluando su textura, su peso. Luego la humedeció, agregó jabón y la presionó ligeramente contra su mano, comprobando.


Jimin lo miró, curioso, Jungkook se acercó.


—Puedo intentarlo sobre tu piel —dijo—. No me molesta si la sostengo con una mano.


Y lo hizo.


Sus movimientos fueron más medidos, y analíticos, pero no por eso menos suaves. Pasó la esponja por el hombro de Jimin, luego por su brazo, ajustando la presión conforme avanzaba, atento a cualquier señal.


—Está bien —murmuró Jimin, alentándolo—. Así está perfecto.


Jungkook asintió, continuando, cada vez con más confianza.


El espacio se llenó de vapor, de respiraciones más cercanas, de roces que dejaban de ser accidentales para convertirse en intencionales. En algún punto, sin darse cuenta exactamente cuándo, dejaron de hablar.


Para besarse otra vez, bajo el agua.


Sin palabras, ni explicaciones.


Dejándose llevar por aquello que ya no necesitaba estructura para existir.


Cuando finalmente el agua se cerró, el silencio regresó, pero no era el mismo de antes. Era mucho más cálido.


Jimin tomó una toalla, envolviéndose primero, luego tomó otra y se acercó a Jungkook, colocándola sobre sus hombros con cuidado, secando suavemente su cabello, evitando movimientos bruscos.


—¿Estás bien? —preguntó.


—Sí —respondió Jungkook, con la voz más baja de lo habitual—. Muy bien.


Salieron del baño juntos, envueltos en las toallas, dejando atrás el vapor que se disipaba. La habitación los recibió de nuevo con su luz cálida, y la cama intacta, esperando.


No dijeron nada ya que no hacía falta, simplemente caminaron hacia ella, pero Jungkook se detuvo a medio camino hacia la cama desviando la mirada hacia la mesa, en donde todo seguía ahí, ordenado, en su lugar.


Respiró hondo tratando de concentrarse, para poner en práctica todo lo que había investigado. Era más fácil la teoría que la práctica, pero con Jimin... La práctica resultaba ser menos estresante.


Caminó hacia la mesa, sus dedos se movieron para tomar el lubricante a base de agua, luego la caja de preservativos. Verificó el empaque una vez más, pasando el pulgar por la orilla, asegurándose de que estuviera intacto.


Un pequeño gesto necesario para él, cuando se giró, Jimin ya estaba en la cama.


La toalla cubriéndole la parte baja del cuerpo, el cabello aún húmedo con gotas deslizándose por su cuello y clavícula, perdiéndose en la piel tibia. Su respiración era distinta, más profunda, más nerviosa y tenía las mejillas teñidas de un rojo suave que no intentaba ocultar.


Jungkook se acercó despacio. De pronto en sus movimientos no había rigidez. Había una tremenda intención, incluso el enfoque de su mirada cambió. Dejó de parecer dulce y tierno, ahora había un dejo de lascivia en toda su postura, Jimin contuvo el aliento al ver que Jungkook dejó caer la toalla de su torso dejando ver la maravilla entre sus piernas que estaba en total coordinación para demostrar que estaba listo, que estaba deseoso y que esa noche sería inolvidable.


Per antes, se sentó a un lado de la cama, dejando las cosas sobre la mesa de noche, acomodándolas nuevamente en línea, Después miró a Jimin, estirando la mano, colocando el pulgar en su labio de abajo.


—Necesito que te relajes —dijo, en voz baja, pero clara—. ¿Estuviste haciendo los ejercicios que te indiqué? Me refiero a... —Sus dedos se movieron hacia la toalla de Jimin, pero no la retiró. La la sostuvo un momento, pidiendo permiso sin palabras. Jimin entendió, aflojando el agarre, cuando la toalla fue retirada, Jungkook notó por el aspecto entre sus piernas que también estaba deseoso—. ¿Te estuviste preparando para este momento?


Jimin asintió, tragando saliva.


—Lo hice.


Jungkook asintió con la cabeza.


—Se que es tu primera vez en una situación como esta. —Jungkook se puso de rodillas en la cama, después abrió las piernas de Jimin de par en par, besándole los muslos—. Haré que sea placentero.


—Ya está siendo placentero, mi amor —Jadeó, al sentir otro beso en el muslo.


Sus manos se movieron con más suavidad ahora, dejando de lado la rigidez inicial. Se inclinó un poco más hacia él, apoyando una mano cerca de su costado, manteniendo el contacto visual.


—Te amo, espero que esta noche seas extremadamente ruidoso —murmuró.


Irónicamente Jimin se quedó sin palabras, no sabía cómo contestar ante aquello que Jungkook acababa de decir, pero cuando el pelinegro atacó su cuello para darle besos comenzó a jadear de manera inconsciente.


Jungkook fue por partes, tratando de estimular a Jimin, besando su cuello, sus labios, incluso le besó la barbilla, bajó despacio lamiendo con la punta de la lengua sus pezones, abdomen y cada tramo de piel que se le atravesara. Había investigado bastante al respecto, y la estimulación antes del acto aseguraba una mejor experiencia.


Minutos después, observó ese cambio en el pecho de Jimin que subía y bajaba de y la manera en que la tensión en sus hombros disminuía.


—Así está mejor —dijo, más para sí mismo que para él.


Luego, con cuidado, tomó el lubricante, abriéndolo despacio. No había prisa en sus acciones, pero tampoco duda. Todo lo que hacía estaba guiado por una intención perfectamente establecida: cuidar, estimular y volver a Jimin loco de placer.


Aunque sus manos no temblaban, su respiración sí había cambiado. Jungkook tenía miedo de hacerlo mal, las primeras veces para él siempre habían sido un fracaso. Primer día de escuela, primeras día con el dentista, primer día en un examen, primeras día conduciendo, incluso el primer día que conoció a Jimin fue un desastre. No quería que esa primera vez fuera un desastre. Quería hacerlo bien, quería que fuera perfecto, por eso se puso nervioso.


Jimin lo notó, pero en lugar de decir algo, simplemente estiró la mano, buscando la de él. Jungkook la tomó, en ese gesto, simple, sin teoría ni explicación, todo volvió a acomodarse dentro de él.


—Te amo, esto ya es perfecto porque lo estoy haciendo contigo —susurró Jimin—. No pienses tanto.


Jungkook cerró los ojos y contuvo la respiración al escucharlo, porque esas palabras acababan de dar justo en el punto exacto donde toda su mente, saturada de cálculos y posibles errores, finalmente encontrara un lugar donde descansar.


Se inclinó de nuevo hacia él, pero esta vez el gesto fue distinto. Más guiado por lo que sentía que por lo que había leído. Sus labios buscaron los de Jimin con una delicadeza nueva, en ese beso estaba confirmando algo muchísimo más profundo que el deseo. Jimin respondió de inmediato, envolviéndolo, acercándolo más.


El contacto se volvió más continuo, y natural. A medida que las manos de Jungkook recorrían su piel con menos rigidez, aprendiendo en tiempo real, adaptándose a cada reacción, a cada sonido que escapaba de Jimin sin control.


—Así... —murmuró Jimin contra sus labios, con la voz jadeante—. Así está bien...


Jungkook asintió sin separarse, necesitando esa validación para seguir avanzando, pero ya no desde el miedo, sino desde la conexión. Sus dedos, entrelazados por momentos, se separaron con suavidad cuando fue necesario, pero el contacto nunca desapareció del todo. Siempre había algo: una mano, un roce, una respiración que se compartía.


El tiempo dejó de sentirse lineal. No había urgencia por llegar a ningún punto específico, solo la existencial de un avance lento, y consciente.


Cuando Jungkook volvió a tomar el lubricante, su respiración se mantuvo más estable. No porque ya no sintiera nervios, es que ya había decidido no dejar que esos nervios lo controlaran. Sus movimientos fueron cuidadosos, siempre atentos, siempre pendientes de Jimin.


—Voy a seguir —dijo en voz baja, mirándolo—. Si necesitas que me detenga, lo haces saber.


Jimin asintió, sus ojos brillaban más de lo normal.


—Confío en ti.


Esa frase no pasó desapercibida, Jungkook la sintió, y actuó en consecuencia.


Cada movimiento de sus manos al explorar la parte más íntima de Jimin fue medido, no por miedo; por respeto. Se detuvo cuando era necesario, avanzó cuando Jimin lo indicaba, aprendiendo a leerlo más allá de las palabras. Porque aunque Jungkook siempre había necesitado claridad explícita, en ese momento estaba empezando a entender otro lenguaje.


El lenguaje del cuerpo.

El del ritmo compartido.

El de la confianza.


Jimin cerró los ojos en algunos momentos, dejando que la sensación lo guiara, aferrándose a Jungkook cuando lo necesitaba, respirando junto a él, sincronizándose poco a poco hasta que se sintió listo para pedir pasar al siguiente "paso"


—Jungkook... —murmuró en un suspiro que llevaba su nombre con una carga distinta—. Hazlo ya, quiero sentirte dentro.


Jungkook detuvo los movimientos de su mano abruptamente, mirando el rostro de Jimin, su cuerpo que brillaba de saliva en el cuello, abdomen, pezones, muslos, y sus labios hinchados. El pelinegro asintió, colocándose el preservativo, nervioso, pero bien. Jimin levantó más las piernas, colocándolas despacio sobre los hombros de Jungkook, quien se estaba acomodando, alineando, ajustando, todo eso sin dejar de mirar el precioso rostro del pelirosa frente a él.


En aquel momento, cuando sus cuerpos se unieron por primera vez no pensó en si lo estaba haciendo bien porque se estaba permitiendo sentir el calor abrazador, la cercanía, la forma en que Jimin respondía a él, adaptando el cuerpo al suyo, sintiendo sus manos buscando su rostro sin dudar. A medida que apretaba los dientes y jadeaba más fuerte su nombre, aquel nombre que había sido nombrado de manera despectiva, de manera insultante, de manera alegre, de manera educativa, pero nunca, nunca había sido nombrado con lujuria, con deseo, con placer.


—Jungkook, más —jadeaba Jimin.


En ese instante entendió algo que no estaba en ningún artículo, en ninguna investigación, en ninguna preparación previa.


Que no se trataba de perfección, se trataba de presencia, de intimidad, de amor, de sentir aquello tan delicioso que su cuerpo nunca antes había sentido.


El ritmo entre ambos se volvió más fluido cuando Jungkook colocó ambas manos a los costados de la cabeza de Jimin, embistiendo de manera lenta, pero profunda, dejando caer todo su peso, besando el cuello, mordiéndole la oreja y soltando pequeños gruñidos acompañados de jadeos, convirtiendo aquel primer encuentro que estuvieron planificando tanto en uno imperfectamente perfecto.


Jimin lo atrajo más cerca, apoyando su frente contra la de él por un instante.


—¿Ves?... —susurró, con una sonrisa cansada pero feliz—. No era tan complicado y al final tú fuiste quien terminó guiando.


Jungkook negó suavemente, con la voz más baja de lo habitual.


—Yo... —admitió—. Lo hice bien porque es contigo.


Jimin lo besó de nuevo, Jungkook respondió a ese beso sin reservas, en ese contacto sentía que podía decir todo aquello que aún no sabía poner en palabras. Sus manos descendieron con decisión hasta las caderas de Jimin, sosteniéndolo con firmeza, encontrando ahí un punto de anclaje. El movimiento que siguió no fue brusco ni precipitado, se trataba de una intensidad que había ido creciendo igual a una marea que finalmente encontraba su ritmo.


—Jungkook, más... —jadeaba Jimin, su voz rasgándose entre respiraciones irregulares.


Jungkook ajustó el ritmo, sin perder el cuidado, pero permitiéndose soltarse un más, dejar que su cuerpo hablara sin tanta supervisión mental. Sus labios encontraron el cuello de Jimin, besándolo con más insistencia, marcando el camino con pequeños roces, con respiraciones compartidas que se entrelazaban hasta volverse una sola.


El tiempo se desdibujó.


No hubo un momento exacto en el que todo cambió, ni un punto preciso donde alcanzaron algo definitivo. Fue más bien una acumulación de sensaciones, de cercanía, de calor, de nombres y manos que no querían soltar.


Cuando finalmente el ritmo cedió y los cuerpos comenzaron a calmarse, no hubo distancia inmediata. Jungkook no se apartó de golpe, no rompió el contacto. Permaneció ahí unos segundos más, respirando contra la piel de Jimin para asegurarse de que todo había sido real.


Horas después, el silencio de la habitación volvió a envolverlos, pero ahora era más íntimo.


Jungkook yacía a su lado, con el cuerpo relajado pero aún cercano, en ese momento no existía una versión de él que quisiera separarse. Su brazo rodeaba a Jimin con cuidado, acercándolo más, encajando su cuerpo contra el suyo, encajaban a la perfección, tal pareciera que habían nacido para acomodarse así. Sus labios rozaron el hombro de Jimin en un beso lento y amoroso.


—Nunca creí llegar a querer estar tan cerca del cuerpo de alguien... —murmuró, con la voz baja, mas ronca de lo habitual—. No me quiero apartar nunca de ti, Jimin.


Jimin sonrió, sin abrir los ojos, dejándose abrazar, sintiendo ese peso cálido que ahora le resultaba imprescindible.


—Nunca nos vamos a apartar, Jungkook.


Jungkook cerró los ojos, apoyando la frente contra su espalda, respirando su aroma, su calor, su presencia.


En la mente de Jungkook no había nada que analizar, nada que corregir, nada que anticipar porque estaba seguro de que se encontraba en el lugar correcto, a la hora correcta y con el chico correcto.


Durmió en paz, tan en paz que no le molestó sentir el cuerpo de Jimin junto al suyo toda la noche. Al contrario, lo buscaba cuando se movía, lo abrazaba, lo besaba, dormía, se despertaba y lo volvía a abrazar. Un ciclo nocturno interminable.


La mañana llegó sin imponerse. La luz atravesó las cortinas, dibujando líneas doradas sobre las sábanas desordenadas, sobre la piel expuesta, sobre el silencio tranquilo que se había instalado en la habitación. Jungkook despertó primero, parpadeando un par de veces, desorientado. Giró la cabeza, seguía ahí, dormido.


Tenía el cabello rosa, cayendo desordenado sobre la almohada, y había algo en esa imagen que lo mantuvo quieto, observando, memorizando una vez más cada aspecto de él. Su brazo aún lo rodeaba, y en lugar de apartarse, lo ajustó, acercándolo más, con un gesto inconsciente. Jimin se movió ligeramente, acomodándose contra él, sin despertar, porque su cuerpo ya reconocía ese lugar como propio.


Todo estaba... bien.


Pero el sonido del teléfono rompió ese equilibrio.


Varias llamadas insistentes.


Jungkook frunció el ceño, sin soltarse de Jimin. Estiró el brazo con cuidado, buscando a tientas el dispositivo en la mesa de noche. Cuando lo encontró, entreabrió los ojos para ver la pantalla.


"Mamá".


Rechazó la llamada, volvió a apoyar la cabeza en la almohada, pero el teléfono vibró otra vez.


Sin parar.


Jungkook suspiró, incorporándose con cuidado, evitando hacer movimientos bruscos que pudieran despertar a Jimin. Se sentó al borde de la cama, pasando una mano por su cabello mientras el teléfono seguía insistiendo.


Y finalmente contestó.


—¿Mamá? ¿Por qué marcas tanto?


Del otro lado, la voz de Shin Hye llegó llena de preocupación.


—¿Está todo bien? Supe que llegaste anoche a Corea, pero no te vi en la casa y es la una de la tarde, yo,


Jungkook miró hacia atrás, Jimin seguía dormido. Así que se llevó el teléfono un poco más cerca, bajando el tono de voz.


—Bueno, no puedo hablar muy fuerte porque Jimin está dormido.


Hubo un silencio inmediato.


—Oh... estás con Jimin.


Jungkook parpadeó, confundido por el cambio de tono.


—¿Con quién más pasaría la noche además de él, mamá?


—¡¿Pasaste la noche con... Ji...min...?!


Jungkook frunció levemente el ceño, sin entender del todo la reacción.


—Íntimamente, sí. Te llamo luego, ¿de acuerdo?


—¡Oh por Dios, oh por Dios! Jungkook dime que,


La llamada terminó.


Jungkook bajó el teléfono, observándolo un segundo, analizando lo ocurrido. Después lo dejó sobre la mesa, tomó sus lentes con calma y se los colocó, ajustándolos con la punta de los dedos, volvió a girarse hacia la cama, quedándose así sentado, mirando a Jimin.


El tiempo comenzó a pasar sin que lo notara realmente. Sus ojos recorrían cada detalle: la forma en la que dormía, el movimiento de sus labios al respirar, la manera en que sus dedos se curvaban ligeramente sobre la sábana.


Aproximadamente una hora después, Jungkook seguía en el mismo lugar, inmóvil, pero completamente presente.


Jimin abrió los ojos al mismo tiempo que bostezaba, luego, con mirada cansada le sonrió a Jungkook.


—Buenos días —dijo con voz adormilada—. ¿Llevas mucho tiempo despierto?


—El suficiente para memorizar tu belleza, pero insuficiente para llenarme al admirarla.


—Eres extremadamente cursi y lindo. —Sonrió.


—¿Te duele algo? ¿Quieres Tylenol? ¿Ungüento? ¿Más besos?


—Me duele, sí. Pero me interesan los besos, ¿puedes darme un par antes del Tylenol?


—Los que quieras.


Jungkook no respondió con palabras. Se inclinó hacia él, asegurándose de no hacer nada brusco, nada que rompiera la calma que aún envolvía la habitación. Sus labios encontraron los de Jimin en un roce tibio, un buenos días que se extendió más de lo necesario, porque ambos se negaban a separarse demasiado pronto.


Uno beso se convirtió en dos, en tres.


Besos cortos, que parecían más una conversación que un impulso. Jungkook descendió, rozando la comisura de sus labios, luego su mejilla, deteniéndose un segundo antes de besar la punta de su nariz, repitiendo aquel gesto que se había vuelto suyo.


—Más —murmuró Jimin, cerrando los ojos otra vez, completamente entregado a ese momento.


Jungkook obedeció sin cuestionar. Sus labios bajaron hacia su mandíbula, luego a su cuello, donde dejó un par de besos más lentos porque en ellos había una intención distinta a la de despertar. Su mano se deslizó con cuidado por su costado, deteniéndose antes de ejercer cualquier presión indebida.


—Debo revisar si tienes alguna molestia mayor —dijo en voz baja, aunque no se apartó del todo—. Es importante después de la primera vez.


—Doctor Jeon... —Jimin soltó una risa leve—. Dame dos minutos más antes del chequeo clínico.


Jungkook lo miró, sin corregir el hecho de que no era doctor, pero le dio esos dos minutos.


Y algunos más.


Cuando finalmente se incorporó, lo hizo con la misma atención meticulosa de siempre. Tomó el medicamento de la mesa, Tylenol, sirvió agua y regresó a la cama, ayudándolo a incorporarse lo justo.


—Toma esto —indicó—. Ayudará con la molestia muscular y cualquier inflamación leve. No deberías sentir dolor intenso, pero es mejor prevenir.


Jimin lo observó mientras tomaba la pastilla, con cariño y diversión que siempre le provocaba.


Después de aquella noche, los días que siguieron en Corea se deslizaron con una naturalidad que ninguno de los dos esperaba, pero que ambos necesitaban. Un mes que, en otra circunstancia, aquellos días habrían pasado rápido, se sintieron extensos, llenos, aprovechados en cada instante.


No hicieron nada extraordinario para el mundo, pero lo hicieron todo entre ellos.


Desayunos, caminatas sin rumbo fijo, tardes en silencio donde uno estudiaba y el otro tocaba la guitarra, noches donde el tiempo volvía a disolverse entre sábanas desordenadas y respiraciones cruzadas.


La intimidad dejó de ser un territorio desconocido, convirtiéndose en algo completamente suyo.


Cada encuentro era distinto. Al principio había cuidado excesivo, pausas, preguntas silenciosas en cada movimiento. Jungkook analizaba, medía, verificaba. Jimin guiaba, suavizaba, reía cuando era necesario.


Pero a medida que tomaban práctica, las manos de Jungkook se volvieron más seguras, sus movimientos más fluidos, sus besos más profundos. Ya no necesitaba recordar lo que había leído; ahora entendía desde la experiencia, desde lo que Jimin le devolvía con cada reacción, con cada suspiro, con cada forma de acercarse más.


Y Jimin...


Jimin brillaba.


Más libre, más entregado, más suyo.


Había momentos en los que terminaban riendo en medio de todo, otros en los que el silencio era tan intenso que parecía llenar la habitación por completo. A veces se quedaban simplemente abrazados después, otras veces volvían a empezar sin decir nada.


Pero en cada ocasión había algo que no cambiaba y eso era la forma en que se miraban después. Porque seguían sorprendiéndose, porque todavía no podían creer que eso... les pertenecía, que eso estaba sucediendo realmente en sus vidas.


Entre todas esas veces, entre todos esos momentos que se volvieron cada vez más intensos, más naturales, y mas suyos, ninguno olvidó la primera. Porque no fue la más perfecta, ni la más experta. Sin embargo fue la que rompió la distancia.


La que convirtió años de espera en algo tangible, la que le enseñó a Jungkook que no todo debía ser calculado, la que le confirmó a Jimin que había elegido correctamente al hombre con el que quería pasar el resto de sus días.


Un mes después, cuando el tiempo comenzó a pesar de nuevo, cuando la despedida volvió a asomarse en el horizonte, ambos sabían algo con absoluta certeza: No importaba la distancia, y no importaban los años de lejanía porque habían cruzado un punto del que no había regreso. Y no querían regresar porque no estaban dispuestos a dejarse de amar.

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hermosa

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pero por supuesto que vengo de allá jejejejejejejjeejje y me retacho😍😍😍😍

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Eres una genia ❤️

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Xonereth: I really enjoyed this story. It was pretty straightforward plot wise, uncomplicated. Loved the characters and the world. It unfolded at a good pace. Keep writing and I will definitely check out your other works!

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Ein Kuss für den CEO

phelix21: Gesucht, leichte Kost für zwischendurchGefunden, viel Wahrheit in jedem Kapitel!Jedes Kapitel mit einem Tagebucheintrag zu beenden ist ein schöner schreibtechnischer Kniff.

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Mystic Wolf

Akthea: Fantastica

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SECRET BILLIONAIRE

Janet: Very heart warning, shows what a kindness will be rewarded. Good reading.

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Silver's Second Chance

natstarr: Druid? That’s so interesting. Love these little surprises you give

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