Customize readability
Aa

Azul Pastel — KOOKTAE

Summary

Jungkook es constantemente molestado por Taehyung por usar ropa de colores pastel. Un día, harto de sus burlas, decide planear un escarmiento que está seguro que Taehyung recordará por el resto de su vida.

Genre
Erotica
Author
Vale
Status
Complete
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
18+

Capítulo único

A Jungkook le encantaba la moda y experimentar con su estilo, consecuencias de haber pasado la mayor parte de su infancia y adolescencia pegado a su hermana mayor, Jihyo. Por eso no era raro para nadie en su círculo cercano, que Jeon apareciera cada cuantos meses con un look distinto, y así como tuvo aquellas épocas en las que en su clóset no había otra cosa más que ropa oscura, también llegó ese momento en el que un arcoiris de colores pastel llenó por completo su armario.

Jungkook tenía 23 años y seguía portando sus coloridos suéteres con el mismo orgullo de siempre, sin importar las incrédulas miradas de la gente en la calle. Jeon solía pensar que una prenda no bastaba para definir toda su persona, pero había gente a la que le costaba entender eso y uno de ellos era Kim Taehyung, su compañero de la facultad de artes.

Taehyung era todo lo opuesto a él, siempre vistiéndose de negro y haciendo cualquier actividad que resaltara su "masculinidad", aunque probablemente, ni él se tragaba el cuento de ser el hombre con mayor testosterona de la facultad.

Jungkook lo conoció en la preparatoria y por un breve instante tuvo un flechazo con él debido a su belleza y manera de estilizar sus oscuros conjuntos, sin embargo, la realidad lo golpeó duramente cuando intentó acercarse a él, y en menos de cinco minutos, se dio cuenta de que no era el tipo de persona que deseaba tener en su vida.

Taehyung sintió que su vida había cobrado un nuevo sentido cuando se enteró de la existencia de Jungkook, estaba enfermizamente fascinado con él, pero no de una buena manera. Cada día, se despertaba con un único objetivo en su cabeza: burlarse de la apariencia de Jeon. Al principio lo hizo únicamente para molestarlo, luego, comenzó a hacerlo para llamar su atención porque, para una persona con evidentes carencias emocionales como Taehyung, no había otra forma coherente de demostrar que una persona le gustaba.

El pelirosa se pasó los tres años de la preparatoria soportando las incesantes burlas del castaño y sus amigos, y aunque nunca se mortificó por eso, sí mantuvo la esperanza de descansar una vez que ingresara a la universidad. Lamentablemente, parecía que el universo lo odiaba, pues sus ilusiones se vinieron abajo cuando vio el apuesto pero malicioso rostro de Taehyung entre sus compañeros de licenciatura.

Jungkook nunca fue la clase de chico que se metía en problemas, de hecho, casi siempre los evitaba, por eso rara vez respondía a las provocaciones de Taehyung, pero hubo un día,  en el que una de esas típicas burlas logró sacarlo de sus casillas.

Durante una clase, el profesor de escultura tuvo la grandiosa idea de emparejarlos para un proyecto. Como era de esperarse, Taehyung se quejó en voz alta y al no obtener su cambio de compañero, terminó por soltar una hiriente broma en contra del pelirosa que hizo estallar a toda la clase de risa, incluido el profesor, aunque solo tres personas en el salón no emitieron ni un solo sonido y esos fueron Jungkook y sus amigas.

Jungkook decidió que ya estaba harto, como cualquier persona, tenía su límite. Taehyung se las iba a pagar y muy caro.

Ese mismo viernes por la noche, Jackson, un popular estudiante de cine, daría una fiesta en su casa. Jeon no era precisamente amante de ese tipo de ambiente, pero por esa ocasión no la pensó dos veces en aceptar la invitación, pues ese evento en especifico sería el inicio de su venganza.

El pelirosa arrastró a sus dos mejores amigas a la fiesta y una vez afuera de la casa, Sana se detuvo para mirar a Jungkook con algo de preocupación.

—¿Estás seguro de esto? Que no es mejor... ya sabes, ignorarlo como siempre.

—No Sana, los idiotas como él interpretan el silencio como una invitación para seguir haciendo sus estupideces —explicó Jungkook, retomando su camino a la fiesta.

Momo y Sana resoplaron resignadas, no les parecía la mejor de las ideas pero tampoco iban a dejar a la deriva a su mejor amigo.

Sorpresivamente, el trío de amigos se incorporó a la fiesta con una increíble naturalidad, bailando y bebiendo animadamente con los demás bajo la intensa mirada de Taehyung, quién siguió cada uno de los movimientos de Jungkook como un halcón.

Jeon no era estúpido, desde hacía tiempo tenía las sospechas de que le gustaba al castaño y no se le ocurrió otra mejor forma de confirmarlo que provocándole celos.

El pelirosa aprovechó la música para comenzar a bailar de forma provocativa con sus dos amigas. Los tres se movieron al ritmo de la música, como si hubieran ensayado previamente una coreografía. Sus cuerpos se frotaban entre ellos, de vez en cuando Jungkook tomaba a Sana por la cintura, mientras Momo le restregaba el trasero. Era una escena hipnotizante para cualquier persona menos Taehyung, quién ni siquiera se molestó en ocultar su expresión de desagrado.

De repente, Jungkook giró la cabeza, su mirada encontrándose con la de Taehyung entre la multitud. El pelirosa sonrió, con un brillo provocador y desafiante en sus ojos y mientras le sostenía la mirada al castaño, deslizó lentamente sus manos por los costados de Momo, apretando sus caderas y presionándola contra su cuerpo. La tensa mandíbula de Taehyung y el constante repiqueteo de su zapato, le fueron prueba suficiente a Jungkook para determinar que en efecto, le gustaba a su peor enemigo.

La fiesta avanzó y Jungkook no supo en qué momento terminó jugando al famoso juego de los siete minutos en el paraíso, junto a sus amigas y otro grupo de conocidos de la facultad, entre ellos Taehyung.

Cuando llegó su turno, Jungkook giró la botella y a los pocos segundos esta se detuvo señalando directamente a Taehyung.

Los demás empezaron a gritar y silbar mientras Taehyung se levantaba con aquella sonrisa arrogante que siempre usaba para esconderse.

—Genial… siete minutos con el hijo de los ositos cariñositos.

Jungkook sonrió con aquella dulzura que lo caracterizaba y sin decir nada, se levantó y se encaminó junto con el moreno al armario de Jackson.

—Ni siquiera pienses que voy a tocarte —murmuró Taehyung con fastidio, pegando su  espalda a la fría pared del armario, siendo este un inútil intento por poner la mayor distancia posible entre Jungkook y él.

Jungkook soltó una risita suave al mismo tiempo que se cruzaba de brazos, arrugando la esponjosa tela de su suéter lila, un color que solía causarle náuseas al moreno de tan solo verlo.

—Por favor, Taehyung, conmigo ya no tienes que fingir.

—¿A qué mierda te refieres? —indagó, intentando ocultar su repentino y creciente pánico con su habitual mueca de desprecio.

—¿Crees que soy estúpido? —cuestionó Jungkook con una sonrisa burlona comenzando a dibujarse en sus comisuras—. ¿Crees que no me he dado cuenta de que me has estado viendo como un maldito perro hambriento toda la noche?

El moreno soltó una risita seca y forzada.

—Juntarte con Momo y Sana te está volviendo loco —respondió Taehyung—. No sé de qué carajos me estás hablando.

—Déjame refrescarte la memoria —murmuró Jungkook, dando un paso hacia enfrente de una manera depredadora—. En el piso de abajo, casi te explota la vena del cuello al verme bailar con Sana y Momo —recordó, pasando la yema de su dedo índice lentamente por el cuello del castaño, deteniéndose justo en donde su pulso comenzaba a acelerarse—. Además... escuché por ahí una declaración muy comprometedora de tu parte.

Temiendo lo que estaba a punto de suceder, Taehyung levantó la mano intentando golpearlo pero Jungkook fue más rápido, con un solo movimiento le atrapó las muñecas y se las estampó arriba de la cabeza aprisionándolo contra la pared con una fuerza física que no coincidía en absoluto con la dulzura de su apariencia.

—En los vestidores... —continuó Jungkook, acercando su rostro hasta que sus calientes alientos se mezclaron—. Te escuché decirle a Jimin que con gusto me cogerías si tuvieras la oportunidad.

Taehyung sintió como la respiración se le atascaba en los pulmones, mientras los recuerdos de aquella conversación con su amigo llegaban de golpe a su memoria.

—¿Y qué si lo dije? —desafió Taehyung, negándose a toda costa a mostrarse vulnerable—. Estaba bromeando, Jeon. Cualquiera con dos dedos de frente sabe que no te tocaría, ni aunque me apuntaran con una pistola en la cabeza. Eres demasiado blando, me aburrirías en dos segundos.

Jungkook ni siquiera se inmutó, al contrario, sus labios se curvaron en una sonrisa lenta, llena de una superioridad que mareó a Taehyung. De repente, bajó la mirada hacia la dura entrepierna del castaño y luego volvió a mirarlo a los ojos.

—Qué lástima que tu cuerpo no esté de acuerdo con tu boca.

Antes de que Taehyung pudiera procesar sus palabras, Jungkook movió su rodilla con firmeza sobre aquella dura erección, en un ángulo tan preciso que hizo que el castaño echara la cabeza hacia atrás, golpeando la pared mientras un gemido, agudo y humillante se le escapaba de entre sus temblorosos labios. Las muñecas de Kim forcejearon débilmente contra el agarre de Jungkook, pero contrario a eso, su pelvis se apegó a la rodilla del pelirosa, buscando más de aquella fricción.

—Mierda... —gimió Taehyung con la voz rota—. No… no se supone que seas así…

Jungkook sonrió contra su cuello, mordiendo su sensible piel mientras su rodilla continuaba con esa deliciosa y placentera tortura.

—Te encanta el contraste, admítelo —murmuró, acelerando el movimiento de su rodilla, frotando sin compasión el pene de Taehyung—. Quién lo diría Kim... portándote allá afuera como la barata imitación de un "chico rudo" mientras que aquí, estás frotándote contra mí como una puta desesperada…

Con todo y su orgullo destruido, Taehyung empezó a balancear su pelvis hacia adelante y hacia atrás, buscando desesperadamente continuar con esa exquisita fricción que tenía sus piernas temblando, siendo un claro reflejo de su pronta liberación.

Una arrogante y satisfactoria sonrisa se dibujó en los labios del pelirosa al ver que había logrado su cometido. Sin previo aviso, detuvo el movimiento de su pierna y se alejó del castaño, quién lo observó con una mirada llena de confusión.

—Jungkook no... Espera —murmuró Taehyung, casi en un tono de súplica, aferrándose al suéter lila del contrario—. No me dejes así, por favor... déjame terminar.

—Se acabó el tiempo, que lástima —se burló Jungkook, alejando las manos de Taehyung—. Aunque, si te portas bien conmigo, tal vez pueda darte más después.

Taehyung se sintió inmensamente humillado cuando Jungkook se acercó para acomodarle la ropa con un gesto tan delicado, que ni siquiera parecía que fuera el mismo que hacía pocos segundos lo tuvo temblando y gimiendo en silencio.

Al día siguiente, Taehyung se replanteó varias veces el no ir a la casa de Jungkook, de hecho pensó en darse de baja de la carrera o mejor aún, irse del país e iniciar una nueva vida con una identidad diferente.

Se negaba rotundamente a la posibilidad de ver a Jungkook a la cara, no podía hacerlo, no cuando casi le ruega para que lo dejara correrse y mucho menos al saber que una vez que llegó a su casa, se dedicó a mastubarse hasta el cansancio, con la imagen y voz del maldito pelirosa plasmadas en su cabeza.

Pero al mismo tiempo, sabía que Jungkook podía llegar a interpretar su ausencia como una victoria y su orgullo no podía permitir semejante humillación. Por eso, una vez que se duchó y arregló sospechosamente más de lo normal, salió rumbo al departamento de Jungkook.

Cuando la puerta se abrió, el angelical rostro de Jungkook lo recibió, provocándole un extraño e incómodo cosquilleo en el estómago. Jungkook vestía una sudadera oversized de color azul pastel que lo hacía ver etéreo, pulcro y completamente inofensivo.

—Dios Jungkook, ¿podrías intentar vestirte como un hombre normal por una vez en tu vida? —se quejó Taehyung, como siempre, juzgando duramente con la mirada la ropa del pelirosa—. Pareces un puto algodón de azúcar andante, te ves ridículo.

—Tú no eres precisamente el estándar de la masculinidad tradicional Taehyung —se defendió Jungkook, cruzándose de brazos—. Tienes las uñas pintadas y mejor delineado que cualquier chica de la escuela. Admítelo si estuviésemos en los años 50, ambos terminaríamos en la misma celda por homosexuales.

Taehyung ni siquiera se molestó en responder, simplemente rodó los ojos y entró al departamento, dirigiéndose directamente al comedor como si de su casa se tratara.

—Tengo que admitir que me sorprende verte aquí, pensé que te ibas a acobardar —dijo Jungkook.

—¿Acobardarme yo? No me hagas reír —escupió Taehyung, dejando caer su mochila en una silla con brusquedad—. Deja de hablar estupideces y terminemos con estos rápido para no tener que volver a ver tu cara de pasiva en toda la semana.

Jungkook soltó una risa baja, la cual le erizó la piel del cuerpo a Taehyung. De repente, el pelirosa comenzó a caminar lentamente hacia él, rodeando la mesa sin quitarle los ojos de encima.

—Es curioso que sigas usando esa palabra —comentó Jungkook, deteniéndose a solo un paso de distancia, el olor a suavizante de ropa de su sudadera inundó las fosas nasales de Taehyung—. Sobre todo después de lo de ayer.

A Taehyung se le secó la boca, pero sostuvo la barbilla en alto.

—Ayer no pasó nada, solo fue un simple y estúpido juego.

—¿Ah, sí? Porque yo recuerdo que estabas temblando tanto que apenas podías mantenerte en pie —Jungkook dio otro paso, acortando el espacio hasta que sus pechos casi se tocaron. Taehyung se tensó, negándose a retroceder—. Recuerdo perfectamente cómo te pegabas a mi rodilla, rogando. ¿Ya se te olvidó cómo sonaba tu voz cuando te dejé a medias?

—Cállate —siseó Taehyung, sintiendo cómo el calor le subía por el cuello—. Cállate si no quieres que te rompa la cara.

—Rómpemela, entonces —retó Jungkook en un susurro, ladeando la cabeza y mirando a Taehyung con un brillo peligroso en los ojos—. Pero los dos sabemos que no quieres hacer eso. Viniste aquí oliendo a perfume caro, con el cabello perfectamente arreglado... Estás muriéndote por terminar lo que empezamos en ese armario.

—Eres un maldito egocéntrico...

—Y tú un mentiroso —interrumpió Jungkook, bajando la voz a un tono peligrosamente suave—. Dime, Taehyung... ¿cuántas veces te masturbaste pensando en mí desde que salimos de esa fiesta? ¿Una?, ¿Dos?, ¿Usaste tus dedos imaginando que era mi pene?

—¡Te dije que te calles! —explotó Taehyung, perdiendo la cordura ante la presión de aquellas palabras.

Para recuperar el control de la situación y callar esa maldita boca de una vez por todas, Taehyung mandó a la mierda su propio orgullo, acortó la poca distancia que los separaba, tomó a Jungkook por la nuca con rudeza y lo estrelló contra sus labios.

Desde el inicio, el beso fue hambriento, caótico y lleno de una exigencia desesperada por parte de Taehyung. Jungkook correspondió de inmediato, dejando escapar una pequeña sonrisa entre el choque de sus bocas que le hirvió la sangre al castaño, pero que al mismo tiempo lo llenó de una excitación insoportable. Sus lenguas húmedas se encontraron, luchando salvajemente por el control de la situación.

Las manos de Taehyung, temblorosas por la anticipación y el nerviosismo acumulado de todo el día, se aferraron a la sudadera de Jungkook, profundizando el beso. El pelirosa imitó el gesto, pero en vez de detenerse en su pecho, continuó subiendo sus manos hasta enredar sus dedos con fuerza en el cabello de Taehyung, jalándolo hacia atrás con un tirón firme que le arrancó un quejido.

Jungkook rompió el beso apenas unos milímetros, susurrando contra sus labios húmedos e hinchados.

—Despacio... Los juegos previos son necesarios. Y más si quieres que entre ahí atrás sin lastimarte.

—Deja de hablar antes de que me arrepienta —respondió Taehyung con la respiración entrecortada, tratando de sonar firme a pesar de que el tirón en su cabello lo tenía salivando.

Jungkook soltó una risita y lo guió por la cintura, obligándolo a retroceder hasta que la parte trasera de las rodillas de Taehyung chocó contra el borde del sofá y con un empujón firme, Jungkook lo hizo sentarse, quedando él de pie, imponente.

Para demostrar que no estaba asustado y que aún podía competir, Taehyung soltó una risa baja y maliciosa, luego, desabrochó el pantalón de Jungkook con dedos ágiles y liberó su miembro, que ya estaba completamente erecto. Sin apartar la mirada desafiante de los ojos del pelirosa, tomó la longitud con su mano y empezó a acariciarla lentamente de arriba hacia abajo.

Luego, sacó la lengua y lamió desde la base hasta el glande, deteniéndose en la punta para succionarla con un descaro que hizo que las cejas de Jungkook se crisparan. Finalmente, abrió la boca y lo introdujo por completo, bajando hasta donde su garganta se lo permitió, demostrando una increíble habilidad que dejó a Jungkook sin aliento por un segundo.

Taehyung estaba visiblemente desesperado, pues el ritmo de su cabeza era constante y rápido, envolviendo el grosor caliente con su boca húmeda. Cada vez que llegaba al fondo, tragaba intencionalmente alrededor del miembro, provocando que Jungkook soltara un gruñido bajo y apretara los dedos en el cabello del castaño con mucha más fuerza.

—Mierda, Taehyung... —gruñó Jungkook con la voz ronca—. Tanto que me llamabas pasiva allá en la escuela, y al final la zorra hambrienta terminaste siendo tú.

De repente, Jungkook movió las caderas hacia adelante con rudeza, buscando más profundidad y obligando a Taehyung a atragantarse, sacándole un gemido de sorpresa.

Taehyung interrumpió la acción, apartándose un segundo para levantar la mirada con el ceño fruncido, siendo esta una clara protesta por el repentino acto. Jungkook solo respondió con una risa burlona desde arriba.

—Oh, lo siento. Pensé que eras más hábil. ¿Te lastimé, cariño?

El castaño sintió el golpe directo en su ego, no podía permitir que el estúpido de Jungkook dudara de sus capacidades. Con la firme intención de callarle la boca, Taehyung regresó a su labor, sacó la lengua, lamió lentamente toda la longitud, saboreando el líquido preseminal y se lo metió hasta el fondo de la garganta otra vez, usando su mano libre para masajear la base que no alcanzaba con la boca.

Jungkook soltó un jadeo entrecortado y echó la cabeza hacia atrás, los músculos de su abdomen tensándose al máximo. Taehyung aceleró el ritmo, succionando con fuerza mientras su mano subía y baja en perfecta sincronía. La saliva comenzó a correr por su barbilla, y Jungkook no podía apartar los ojos de la escena, completamente hipnotizado por la erótica imagen del moreno devorándolo con tremendas ansias.

La excitación llevó a Taehyung a perder la cabeza y sin pensarlo, metió una mano dentro de sus propios pantalones, buscando su miembro para empezar a tocarse, pero Jungkook fue más rápido, tirando de su cabello hacia atrás con brusquedad, obligándolo a alejarse.

—¿En qué momento dije que podías tocarte? —preguntó Jungkook. Su tono de voz siendo tan suave y calmado, que le erizó la piel a Taehyung.

—Oh, vamos, Jungkook... no empieces con tus estúpidos juegos —se quejó Taehyung, intentando volver a tocarse, pero recibió un tirón de cabello tan fuerte que lo hizo gemir audiblemente del dolor y el placer.

—Si vamos a hacer esto, será a mi modo —le recordó el pelirosa, soltándolo lentamente. Se tomó un segundo para mirarlo desde arriba, disfrutando de la imagen de sus labios rojos y la barbilla húmeda de Taehyung—. Aunque... ya que estás tan ansioso por ser tocado... Quítate la ropa y abre las piernas.

Taehyung parpadeó, un poco desorientado por la orden tan directa, viendo cómo Jungkook se encaminaba hacia la que parecía ser su habitación.

—Apresúrate, no me hagas repetirlo dos veces —sentenció Jungkook sin mirarlo mientras desaparecía por una puerta.

Cuando regresó con un extraño objeto entre las manos, se encontró con Taehyung, que ya se estaba despojando de sus pantalones y quién se quedó helado al ver aquel artefacto. Era un dildo de silicona transparente, pero la base tenía la forma de un corazón con alas de ángel, algo ridículamente tierno.

Taehyung soltó una carcajada incrédula.

—Nah, olvídalo, no me vas a meter esa cursilería en el culo.

—Será necesario si no quieres terminar llorando del dolor cuando entre yo —respondió Jungkook, acercándose a Taehyung con una calma desesperante—. O cooperas o no haremos nada y te vas a tu casa, tú decides, Kim.

El orgullo de Taehyung flaqueó ante la perspectiva de pasar otra noche frustrado y la mirada intensamente dominante de Jungkook. Terminó por ceder, recostándose sobre el sofá y abriendo las piernas con las mejillas ardiendo.

Jungkook se posicionó entre sus acaneladas piernas, luego tomó el dildo y lo empapó con un lubricante de un penetrante aroma a fresa que le hizo rodar los ojos a Taehyung de incredulidad.

A pesar de su aparente dominancia, Jungkook fue cuidadoso al principio. Empujó el juguete lentamente en el interior del moreno, dándole tiempo a los músculos de Taehyung para adaptarse y ganándose una serie de quejidos agudos del castaño. Sin embargo, una vez que estuvo completamente adentro, la amabilidad desapareció, Jungkook comenzó a mover el dildo en círculos, buscando con una expresión decidida el punto más sensible de Taehyung para luego aumentar la velocidad de manera drástica.

Taehyung se deshizo por completo, sus manos se clavaron en el asiento del sofá, arqueando la espalda mientras sus gemidos desesperados resonaban en toda la habitación.

—Mírate... —se burló Jungkook, observando cómo la silicona transparente entraba y salía del cuerpo del castaño—. Gimiendo como una perra en celo y eso que solo es un dildo de juguete.

—Ah... J-Jungkook... m-más... —rogó Taehyung, perdiendo por completo los estribos, la mente nublada por las embestidas del juguete.

De repente, Jungkook sacó el dildo de un solo tirón, dejando a Taehyung con una inevitable sensación de vacío en su interior. Desesperado y acompañado de un quejido, el moreno bajó sus caderas, en un intento fallido por recuperar aquella deliciosa sensación. Sin embargo, Jungkook se echó para atrás, arrodillándose entre sus piernas mientras lo miraba con los brazos cruzados.

—¿Por qué... por qué te detienes? —reclamó Taehyung, con los ojos empañados en lágrimas de frustración, intentando jalar al pelirosa de la sudadera—. Mételo... mételo de nuevo, por favor...

Jungkook sonrió con soberbia mientras se deshacía de sus pantalones, dejando completamente expuesta su goteante y pesada erección la cual, apoyó sobre la húmeda y ansiosa entrada de Taehyung.

—¿Por favor? Qué educado te volviste de repente —se mofó Jungkook, tomándose su tiempo para frotar la punta de su pene sobre aquel manojo de nervios—. No, Taehyung... No te voy a follar hasta que aprendas a pedir correctamente las cosas.

—Mierda Jungkook, deja tus estúpidos juegos para después y métemela de una vez... —suplicó el castaño, restregándose contra el colchón, perdiendo la poca dignidad que le quedaba—. Lo necesito...

—¿Qué necesitas? Dilo, quiero escucharlo de tu boca.

Taehyung tragó saliva, mirando el miembro de Jungkook con hambre y luego a esos ojos oscuros que lo dominaban por completo.

—Quiero que me folles... —admitió en un susurro quebrado.

—No te escucho, Kim. ¿Quién quieres que te folle? —presionó Jungkook, presionando la punta de su pene sobre la entrada de Taehyung.

—Tú... Quiero que tú me folles, Jungkook —gimió Taehyung, las lágrimas resbalando por sus sienes—. Por favor, Jungkook... te lo ruego, rómpeme el maldito culo de una vez.

La mirada de Jungkook se oscureció por completo, satisfecha con la absoluta sumisión del castaño.

—Buen chico —susurró y sin previo aviso, se hundió en él de un solo golpe, arrancándole a Taehyung un grito.

—¡Ah! ¡Jungkook! —exclamó Taehyung, con los ojos abiertos de par en par, las lágrimas de la estimulación desbordándose por sus ojos.

Las embestidas comenzaron de inmediato, siendo pesadas, certeras y profundas. El sonido de la fricción corporal y el olor a sudor y fresa llenaron el aire.

En mitad del ritmo frenético Jungkook subió una de sus manos hacia el cuello de Taehyung, apretándolo con la fuerza justa para restringirle un poco el aire e intensificar el orgasmo.

Taehyung se retorcía debajo de él, con los ojos en blanco y gimiendo sin control, completamente entregado a ese embriagador placer.

Sintiendo el clímax a la vuelta de la esquina, Jungkook detuvo sus caderas un segundo, manteniendo su miembro enterrado hasta el fondo, luego, miró a Taehyung con ojos  demandantes.

—Abre la boca —ordenó Jungkook.

Taehyung, con la mente complemente nublada y sumisa, obedeció de inmediato, entreabriendo los labios y sacando un poco la lengua. Jungkook se inclinó ligeramente y le escupió directo en la boca, un acto de dominación absoluta que terminó por romper el último cable de la cordura de Taehyung. El castaño tragó la saliva casi por reflejo, con una mirada cargada de una devoción lasciva que nunca pensó tener por nadie.

Ese fue el detonante, Jungkook volvió a embestir con una velocidad salvaje, buscando el fondo del cuerpo del contrario, hasta que soltó un rugido ronco y se corrió profundamente dentro de Taehyung, llenándolo con su calor mientras el castaño terminaba por venirse sobre su propio abdomen.

El silencio que inundó la habitación fue denso roto únicamente por las respiraciones erráticas de ambos. Taehyung yacía hundido en el sofá, con las piernas aún temblorosas y la mente completamente en blanco. Tenía el abdomen manchado, la boca entreabierta con un rastro brillante de saliva en la comisura de sus labios y el cuerpo entero latiendo con una sensibilidad abrumadora.

Había sido completamente destruido, su orgullo, su arrogancia, todo había quedado hecho pedazos en el sofá de Jungkook.

Jeon por su parte, se dejó caer a su lado con una lentitud perezosa, se pasó una mano por el cabello pelirosa, y exhaló un suspiro lleno de pura satisfacción.

Después de un par de minutos, Taehyung giró lentamente su cabeza hacia Jungkook, y lo barrió con la mirada de arriba hacia abajo, deteniéndose aquella maldita sudadera de color azul pastel.

—Sigues viéndote ridículo con ese color, Jeon —soltó Taehyung, con la voz rota pero con su característico toque de arrogancia—. Un puto pitufo.

Jungkook rodó los ojos y con una mezcla de fastidio y diversión, le dio un pequeño golpe en la cabeza. Taehyung se quejó entre dientes, pero terminó soltando una carcajada que pronto fue acompañada por la risa cómplice de Jungkook.





♡♡♡♡♡♡♡

Tengo una relación amor-odio con este one shot.

Espero que lo hayan disfrutado, escribí este os porque una de mis mutis en twitter me lo pidió, así que aprovecho para darle las gracias a Bell por darme la idea.

Me disculpo si hay algún error en la coherencia o en la ortografía, aún estoy aprendiendo de este arte.

Muchísimas gracias por leer, por favor, dejen su voto, opinen, eso me ayuda bastante a mejorar y compártanlo con quién crean que le puede gustar.

Nos leemos después, les mando un beso y un abrazo. 🫂

Let Vale know what you thought about this chapter!
Love this

2

Love this

Funny

1

Funny

Spicy

1

Spicy

Suspenseful

0

Suspenseful

Emotional

0

Emotional

Profound

0

Profound

Heartwarming

1

Heartwarming

Shocking

0

Shocking

Good Writing

1

Good Writing

Compelling Plot

0

Compelling Plot

Great Character

0

Great Character

Strong Dialog

0

Strong Dialog

author

Gracias por el desayuno Vale, me encantó mucho...amo como escribes

25 days
author

ya me lo acabé vale saca otro

25 days
author

arte

22 days

Further Recommendations

Chicago Lovers

Hallo: Die Geschichte hat alles was es braucht, Herzschmerz, Liebe, Erotik und auch ein wenig Drama. Es lies sich gut weg, nur an den Französischen Stellen war es für mich der Lesefluß immer unterbrochen, da mir einfach die Übersetzung fehlte. Trotz allem schöne Geschichte 🍀🥰🔥

Read Now
How To Tame A Beast- An MC Romance

Lisa: Beast the club Enforce meets Emma at the pizza restaurant. And no stopping him from dating, loving and claiming her. What a sweet sexy Beast .

Read Now
Nous deux ? Impossible !

Cathy: Très belle histoire. Très bien écrit. Beaucoup d'intrigue. On voit encore une fois du harcèlement. Heureusement tout se fini bien.Ce roman pour moi est plus à faire lire à des personnes d'âge mûrs vu les scènes un peu hot. Belle écriture.Bravo à l'auteur.

Read Now
Til Kingdom Come

Clyrene Mason: Love the story!!! Beautifully written. I love a gangster being soft for his woman. I love the story line

Read Now
Legacy: Ghost

Elizabeth: 1000% recommend giving this a read. I have found that I am drawn to the dark romances a lot more than normal lovey-dovey romances. Some part of the book obviously were hard to read but that’s why the trigger warning was included for a reason, but the love that was described Page by Page fantastic ph...

Read Now
Off limits to fate, My Alpha, my sin

Linh: Love the emotional rollercoaster story! Made me tear up a few times. Happy ending!

Read Now
Alpha Company - Xavier Caldwell

Hallo: Schöne Geschichte, habe sie in einem Rutsch durchgelesen. 🍀🥰🔥❤️

Read Now
Stripped Shadows

Pfefferwinz: Richtig gut geschrieben und spannend bis zum Schluss.Ich kann es nur absolut empfehlen und bin auch schon bei der Fortsetzung, ... soweit wie sie eben schon fertig gestellt ist. Ich bin sehr gespannt was noch kommt ♥️Danke für die Bereicherung meiner Freizeit. Für mich der perfekte Ausgleich zumArbe...

Read Now
Sweet Caroline

Doridoo: I really enjoyed this story and had trouble putting it down at 2:00 in the morning but couldn’t read more due to blurry eyes! I even reread the chapter I left on so I could relive it again. The story had me tear up and gasp in parts. I Look forward to more stories from this author. Now I need to ca...

Read Now