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Al ver a Jungkook con su pecaminoso atuendo de cupido recostado en la cama, Taehyung sintió que se le hacía agua la boca. Con un gemido bajo y casi agónico estrelló su boca contra la de Jungkook en un beso intenso, depositó todo su anhelo, su lengua se fundió en esos suaves labios mientras sus manos recorrieron con deseo el cuerpo de Jungkook, trazando cada curva que lo volvía completamente loco.
Apretó el suave trasero de Jungkook, acercándolo con más fuerza contra él mientras frotaba su dolorida y dura erección en la unión de los muslos contrarios. Taehyung gruñó durante el beso, sintiendo que los labios de Jungkook se abrían en un suave gemido que le permitía profundizar más el acto, podía saborear el vino que habían bebido con la cena minutos atrás, podía sentir la forma en su novio temblaba y suspiraba, con la calentura aumentando en él.
Minutos después, Taehyung rompió el beso con un jadeo ahogado antes de posar sus labios en el cuello de Jungkook. Su boca succionó y mordió la suave piel, decidido a dejar marcas que declararán lo bien que la pasaron en este día de San Valentín.
—Joder, Jungkook… Siempre tan delicioso —dijo Taehyung con voz ronca y llena de lujuria. —Cada vez que te veo me dan ganas de joderte
Tiró con impaciencia de la única prenda que Jungkook tenía en su cuerpo, ese pedazo de tela blanca qué apenas y cubría la mitad de su pecho y la parte de sus caderas, retiró la prenda con tanta urgencia que prácticamente la arrancó del cuerpo contrario, dejándolo solamente con el par de alas esponjosas qué yacían en su espalda, aprensadas bajo su cuerpo.
Una vez que la tela desapareció fue arrojada descuidadamente al suelo, Taehyung se detuvo para admirar la vista de Jungkook tendido debajo de él, con el pecho agitado y los pezones endurecidos.
—Delicioso… —afirmó antes de agacharse para capturar uno de esos botones sensibles en su boca, chupando y moviéndolo con su lengua hasta que Jungkook se arqueó tontamente y gimió. —¿Tan sensible ya? —cuestionó Taehyung con diversión, pero frunciendo el ceño al sentir la tela de sus pantalones apretar su pene.
Estaba tan duro que dolía, tan desesperado por estar enterrado dentro de Jungkook.
Se apartó con un sorbo lascivo, enderezandose para rápidamente quitarse la camisa, dejando al descubierto su torso, luego se bajó los pantalones, lo justo para sacar su gruesa y dura polla al aire fresco.
—Dime que quieres, Jungkook —ordenó Taehyung con voz ronca mientras se agarraba a sí mismo y se acariciaba lentamente. —Dime que necesitas mi pene dentro de ti. Ruega por ello.
Frotó la punta hinchada y llena de líquido preseminal de manera provocativa sobre la entrada de Jungkook, dejando que sintiera lo duro que lo ponía y lo mucho que lo deseaba. La otra mano de Taehyung se deslizó por el pecho de Jungkook para pellizcar y hacer rodar un pezón entre sus dedos.
—Vamos, pequeño idiota, dime cuánto lo deseas —repitió tirando más fuerte del sensible pezón —Quiero oírte decirlo —repitió, luchando contra el impulso de simplemente follarlo y tomarlo a su antojo.
Jungkook apretó los ojos y gimió con desesperación por el fuerte tirón —Lo quiero… Quiero que me folles ya, imbécil…
Su voz quebrada hizo que Taehyung finalmente se empujara, atravesando el apretado anillo de músculos y hundiéndose hasta el fondo. Tuvo que detenerse por un momento, cerrando los ojos ante la exquisita sensación de Jungkook tensandose y apretandose a su alrededor.
Jungkook gimió debajo de él, arqueando la espalda mientras lo estiraba y lo llenaba por completo. Era demasiado, una sensación casi abrumadora qué estaba en el borde del dolor y el placer.
Pero Taehyung por alguna razón estaba más ansioso de lo normal, totalmente decidido a desbaratar a Jungkook por completo.
Movió las caderas hacia adelante, enterrándose lo más que podía. —Oh, joder… —gimió apretando las caderas de Jungkook con sus dedos. —Tómalo todo cariño… —dijo, comenzando a moverse y marcando un ritmo duro y penetrante, sacando casi por completo su pene antes de volver a entrar, una y otra vez.
La habitación se llenó de sonidos húmedos y obscenos, y de los gemidos sin control de Jungkook. Taehyung tomó las piernas de su novio, acomodando sus caderas en el ángulo correcto para asegurarse de golpear ese punto especial de nervios en lo más profundo con cada dura embestida, decidido a hacer que Jungkook viera las mismas estrellas.
El cuerpo de Jungkook se movía sobre la cama con casa empuje, lo que hacía que las alas se sacudieran y comenzarán a soltar pequeñas plumas blancas a su alrededor. Taehyung se inclinó para capturar sus labios en un beso suave, su lengua hurgando profundamente para reclamar la boca de Jungkook al mismo tiempo que su polla reclamaba su trasero.
Podía sentir que su clímax se acercaba rápidamente, la tensión en su abdomen bajo aumentaba cada vez más. Para este punto sabía que no duraría mucho, no con la forma en que el cuerpo de Jungkook estaba succionando su pene con tanta avidez.
Con una última embestida fuerte, Taehyung se corrió con un gemido bajo, su pene se sacudió y palpitó mientras se vaciaba dentro de su novio, inundandolo con chorro tras chorro de su semen caliente y espeso.
Taehyung metió la mano entre sus cuerpos empapados de sudor para tomar el pene chorreante de Jungkook, acariciándolo rápidamente para ayudarlo a alcanzar su liberación.
—Córrete para mí —ordenó Taehyung contra el oído contrario mientras frotaba con firmeza el sensible glande con el pulgar, empujando a Jungkook cada vez más cerca del colapso.
—Basta… —gimoteó Jungkook arqueandose bajo su cuerpo, apretando los ojos con fuerza y mordiendo su labio inferior —Joder idiota… Ya basta…
Con un último y brusco movimiento, Taehyung sintió como el pene de su novio palpitaba y pulsaba en su mano mientras se corría con un gemidito quebrado.
El cuerpo de Jungkook tembló tontamente por el reciente orgasmo, sin embargo, eso no impidió que Taehyung lo pusiera de rodillas contra el colchón, con el pecho pegado a la suave superficie y el trasero levantado hacia él, las blancas y suaves alas de ángel que yacían sobre su espalda le daban un toque etéreo y delicioso.
—A-Ahh... ¿Qué haces…? —cuestionó Jungkook con la voz quebrada, apretando las sábanas debajo de él cuando sintió que Taehyung hundía su rostro en su suave piel.
Taehyung levantó la cabeza lo suficiente para lanzarle a Jungkook una sonrisa burlona por encima del hombro, con su barbilla brillando ligeramente. —¿Qué parece que estoy haciendo? Estoy limpiando el desastre que hice —dijo, al mismo tiempo que sus manos agarraron las caderas de Jungkook con tanta fuerza que le dejaron marcas mientras lo sostenía en su lugar.
Sin esperar una respuesta, Taehyung se hundió de nuevo, su lengua hundiéndose profundamente en el agujero bien follado de Jungkook. Lamió y succionó la piel sensible, decidido a atrapar hasta la última gota de su liberación que se estaba escapando de su novio.
Jungkook se estremeció y gimió, apretando las sábanas con más fuerza mientras Taehyung lo comía como si estuviera hambriento. La estimulación era demasiada para que su cuerpo hipersensible y sobreestimulado pudiera soportarla.
—Taehyung... Es demasiado... —se quejó con la voz entrecortada, arqueó la espalda intentando apartarse de la boca hambrienta de Taehyung, pero con el agarre en sus caderas era imposible.
Taehyung solo gruñó en respuesta, las vibraciones hicieron que Jungkook jadeara y se apretara. Sus manos se deslizaron hacia el frente de Jungkook, una envolvió la polla cansada de su novio mientras la otra se deslizaba por su espalda.
—Joder, todavía estás muy duro… Eres una cosita muy ansiosa
Sin dejar de probarlo adentró dos dedos a su interior, follando con fuerza, obligándolo a morder la almohada, lloriqueando aún más cuando dejó caer su palma en su trasero, pintando la piel de un tono ligeramente rosado.
—Ya Taehyung… —se quejó por milésima vez Jungkook —Deja de jugar conmigo, imbécil…
Taehyung podía oír la desesperación y la sobrecarga en la quejumbrosa y jadeante contraria, pero eso solo lo incitaba más. Le encantaba ver al chico deshacerse, le encantaba saber que él era el que causaba un placer tan exquisito.
Las lágrimas de placer de Jungkook solo sirvieron para inflar su ego.
Ignorando las súplicas de piedad, Taehyung hundió tres dedos hasta los nudillos en ese agujero apretado y resbaladizo, empujándolos hacia adentro y hacia afuera a un ritmo brutal, los curvó en la posición correcta, frotando insistentemente sobre la próstata de Jungkook con cada embestida.
—Te odio… Jodete… —lloriqueó Jungkook al escuchar el sonido obsceno de los dedos húmedos de Taehyung embistiendolo. Sus propios dedos arañaron las sábanas, retorciendo la tela mientras intentaba sostenerse de algo.
—Mejor te jodo a ti —se burló Taehyung mientras Jungkook gemía contra la almohada.
Jungkook sollozaba, las lágrimas corrían por su rostro mientras lo empujaban sin piedad hacia otro pico de placer. Su cuerpo ardía, no podía soportar mucho más, no podía soportar más la intensa invasión de sensaciones.
Pero Taehyung no tenía piedad, estaba decidido a tomar hasta el último suspiro del cuerpo tembloroso de su novio. Hizo un movimiento con los dedos, estirandolo aún más mientras introducía un cuarto dedo, bombeando más fuerte y más rápido.
—Vamos, pequeño imbécil... Dame uno más —dijo con diversión —Sé que puedes hacerlo.
Finalmente, Jungkook no pudo soportarlo más y se corrió por segunda ocasión, lloriqueando de placer y temblando tontamente.
Taehyung se enderezó, tomando su mentón con su mano grande y áspera, notando sus ojitos llenos de lágrimas, el cabello húmedo pegado a su frente, sus mejillas sonrojadas, y aquellos labios hinchados qué se abrían con la respiración agitada.
Se veía deshecho, follable y delicioso.
El corazón de Taehyung se aceleró al contemplar el cuerpo de su novio completamente atontado, como si lo hubieran follado a fondo de todas las formas imaginables.
Y eso era precisamente lo que había hecho Taehyung.
No pudo resistir la tentación de inclinarse para capturar los labios de Jungkook en un beso suave. Cuando se separaron extendió su mano y acunó el mentón de Jungkook, secando la humedad de su mejilla con su pulgar.
—Mierda, mírate... Eres una deliciosa vista —murmuró Taehyung contra los labios de Jungkook. —Qué buen chico, corriendose tan fuerte por mí.
Su otra mano se deslizó hasta la cadera de Jungkook, apretando la blanquecina piel ahora enrojecida y ligeramente sudorosa. Pero mientras Taehyung observaba el rostro de Jungkook supo que no podía dejarlo descansar todavía, no cuando había mucho más que quería hacerle en este día.
Con una sonrisa divertida Taehyung de repente giró a Jungkook sobre su espalda y se arrastró sobre él, doblando ligeramente las alas de ángel bajo su cuerpo. —¿Crees que puedes soportar una ronda más, cariño?
Jungkook lo miró con lágrimas en los ojos, estaba tan sensible que una ronda más y probablemente se desmayaría.
Aún así, no podía negarse a hacerlo.