Prólogo
BaekHyun esperaba en la autopista, el tránsito del lunes por la noche era siempre el peor de todos. Estaba atascado en la entrada de la ciudad, esperando a que los semáforos cambiaran para poder avanzar, entonces le podría decir adiós a la ciudad de mierda en la que vivía.
La misma ciudad que antes amó, ahora se había vuelto su propio infierno.
Esa misma mañana había recibido un mensaje en el teléfono de un número desconocido.
Por favor ven.
Soy SeHun.
Olvidé tomar mi cargador.
Seguido de la dirección a la que tenía que asistir.
En ese momento sonrió porque SeHun era así de despistado algunas veces. Así como cuando se olvidó del cumpleaños de BaekHyun, de su aniversario de un año, entre otras cosas.
En ese momento no se preguntó mucho sobre porqué SeHun lo citaría en algún lugar que no fuera su departamento. A decir verdad no iban a muchos paseos y tampoco tenían citas a menudo. SeHun prefería quedarse en casa y tener sexo o dormir, siempre y cuando no estuviera trabajando.
SeHun era lindo, algo superficial pero lindo. Y jamás golpeó o hizo sentir menos a BaekHyun. ¿Por qué habría de dudar de él? Era prácticamente perfecto.
Es por eso que no estaba preparado para encontrarse con aquella escena. Porque no podía ser verdad, Oh SeHun, su perfecto novio... no, su prometido, estaba follándose a LuHan, el mejor amigo de BaekHyun.
Bueno, ahora ex mejor amigo.
Cuando llegó al departamento indicado se extrañó al ver la puerta entreabierta. Los vellos de su cuerpo se erizaron al presentir que algo malo estaba por suceder, y lo confirmó cuando escuchó los gruñidos y gemidos provenir de una de las habitaciones.
El corazón le dolió como nunca antes tan pronto tuvo una vista de lo que estaba sucediendo.
A BaekHyun le hubiera gustado tener algo inteligente que decir cuando SeHun se percató de su presencia. En lo que el tipo terminaba de vestirse, BaekHyun ya había llegado a su automóvil.
SeHun era lo único que le quedaba, y ahora que el hombre rompió su corazón y lo traicionó de la peor manera, ya no le quedaba nada más, no había nada que lo atara a la ciudad.
Su madre murió de una sobredosis cuando tenía la tierna edad de cuatro, y su padre se la pasaba ebrio todo el día. Tuvo que empezar a trabajar a la edad de trece años para pagar sus gastos y costear sus estudios, pero incluso así, no pudo pagar la universidad, y conseguir una beca no era fácil para él. La mayoría de los trabajos que pagaban bien siempre eran aquellos en horarios nocturnos, y cuando llegaba la hora de ir a clases, BaekHyun no podía levantarse de la cama, porque solo alcanzaba a dormir una hora.
El dormirse constantemente en clases, así como ocupar su mente en cuánto debía de la renta de su departamento, eran cosas que lo distraían de prestar atención. Y cuando llegaban los exámenes, siempre reprobaba. Pero entonces llegó SeHun, y al hombre pareció no importarle el hecho de que no estudiara, y tampoco pareció importarle que en lugar de aquello, trabajara como mesero en un club nocturno.
SeHun lo aceptó tal y como era, y después de dos años de relación, finalmente se comprometieron.
Y aunque no era del agrado de la familia de su prometido, ninguno de ellos les discutió su decisión, así que para BaekHyun estaba bien, siempre y cuando no se metieran entre ellos.
LuHan había sido un buen amigo que lo ayudó bastante en sus momentos más difíciles, incluso le llegaba a prestar dinero para su renta, y vaya que lo entendía ahora, al parecer esa era la forma en la que le cobraba los favores; follándose a su novio.
Después de haber pasado por momentos difíciles, BaekHyun pensó que finalmente la vida le estaba sonriendo. Que al fin iba a poder tener una familia real y ser feliz.
Demasiado pronto dio por sentado las cosas.
Después de presenciar aquella horrible escena, condujo todo el camino hasta su departamento. En una maleta metió toda su ropa, y la que no pudo entrar, las guardó en bolsas de plástico, probablemente el dueño del departamento las echaría a la basura. Iba a dejar atrás Masan, conseguiría un mejor trabajo en otra ciudad así como una mejor vida. Olvidaría todo lo que ocurrió y empezaría de nuevo.
Y maldita sea, no iba a lograrlo si seguía atascado en el tránsito.
Cuando el semáforo cambió a verde por quinta vez, finalmente los automóviles empezaron a avanzar. BaekHyun suspiró con alivio. Aunque pronto su alivio se volvió molestia; los malditos autos se habían detenido de nuevo.
Se quitó el cinturón y bajo la ventana. La mitad de su cuerpo colgó por fuera, y lanzó más de mil y un improperios a los conductores de más adelante. La verdad es que sintió un poco liberador desquitar su enojo.
—¡Oye niño, deja de gritar y regresa a tu jodido auto de circo!
¡¿Niño?! ¡¿Auto de circo?!
BaekHyun buscó con la mirada al idiota que se atrevió a insultar a su auto. Maldición, tenía un Beetle de los años sesentas en color rojo brillante, y estaba más que orgulloso de haberlo conseguido con su propio dinero. Ningún hijo de puta iba a burlarse de su bebé.
Impulsado por la rabia de su reciente traición, la irritación por esperar tanto tiempo y el enojo por las estúpidas palabras de algún imbécil, salió del auto, dispuesto a golpear al idiota que se atrevió a burlarse de él.
Caminó entre la hilera de autos que había a su derecha, ninguno de los tipos parecía querer mirarlo a la cara. Los retó a que se lo dijeran de nuevo. Pero ninguno se atrevió. Despues de un momento de mirar amenazadoramente, decidió dejarlo. Se dio la vuelta para regresar a su auto, no sin antes lanzarles una mirada amenazadora a los pocos conductores que le devolvieron la mirada. Fue en ese momento que se percató de lo que estaba ocurriendo en la lejanía.
Nubes de humo y polvo se alzaron en el cielo, cada vez acercándose a una velocidad casi irreal. El automóvil venía con tal rapidez, que le sería imposible detenerse. Y con cada segundo que pasaba, se acercaba más en donde los autos esperaban por el cambio de luces.
Había escuchado, o leído en algún lugar que cuando algo malo iba a pasar tus instintos te lo decían, pero BaekHyun no sintió nada más que un poco de susto. No fue sino hasta que el auto se estrelló con los demás, que su cuerpo reaccionó.
Primero sintió miedo. Cuando el auto rodó sobre los encima de los otros, sintió desesperación por alejarse del lugar.
BaekHyun jadeó cuando una gran explosión se produjo. Todos los conductores de los autos junto a él salieron, tomando a sus hijos y esposas corrieron lejos, por si ocurría otra explosión. Pero no BaekHyun.
Vislumbró a un chico que hacía señales, tratando de captar la atención de algún extraño. El tipo se veía muy asustado. El terror estaba marcado en su rostro. Sus ojos se movían de una persona a otra con desesperación.
BaekHyun peleó contra aquéllo que de pronto le pedía que corriera y se alejara del peligro, y contra aquéllo que le decía que debía ayudar. Maldición, si él estuviera en la misma situación querría que alguien, no importaba quien, pero que corrieran en su ayuda.
—Tú y tu estupidez de querer ser un héroe. Más vale que no te arrepientas más tarde.
Mordiendo su labio con fuerza, corrió entre los autos hasta llegar al chico. El tipo abrió la puerta tan pronto lo vio.
—¡Por favor ayúdame! —dijo con desesperación, y un par de lágrimas corrieron por su rostro.
BaekHyun respiró profundo y contó hasta cinco para tratar de calmarse. Le hubiera encantado contar hasta diez, pero no tenía el suficiente tiempo.
Se acercó al tipo y empezó a tantearlo. El chico hizo que frunciera el ceño cuando apartó su mano de un golpe.
—¡Es el cinturón, se atascó! No puedo abrirlo.
Con un nudo en su garganta, peleó por que las palabras salieran.
—¿Tienes alguna tijera o navajas?
Trató de recordar si él llevaba alguna, pero probablemente no. ¿Por qué carajos llevaría navajas consigo?
El chico negó con las lágrimas cayendo en su rostro.
BaekHyun tembló cuando ocurrió otra explosión. Esta vez fue bastante cerca que incluso sintió un par de chispas caer en su cuello. Ardía.
–¡Sácame! —El hombre gritó desesperado—. ¡Tienes que ayudarme!
—¡Lo sé, pero no sé como!
Intentó abrir el broche del cinturón, pero la cosa simplemente no funcionaba. Lo jaló con sus dos manos, trató de darle de golpes con el cenicero que el chico tenía a lado de su asiento, y siguió sin suceder nada. La cosa simplemente no cedió.
Sería más fácil si el tipo no llevara de esos cinturones de seguridad que se le pegaban al abdomen como una jodida lapa. ¿El chico podía respirar antes de eso?
No iba a rendirse tan fácil. Siguió golpeando y maldiciendo. El chico de igual forma jalaba del cinturón por si cedía un poco.
Ambos lloraron cuando escucharon un 'clic' y el cinturón se abrió.
BaekHyun ayudó al chico a salir. Se abrazaron, y BaekHyun se asustó cuando lo sintió temblar.
—¿Te encuentras bien?
Trató de apartarlo pero él no se dejó.
Los temblores se hicieron más fuertes. Otra explosión ocurrió casi a sus espaldas, y fue cuando sintió dos manos sobre su pecho. Se encontró siendo empujado.
Gimió cuando su cabeza chocó contra un auto, su vista se volvió borrosa y entonces sintió su cuerpo caliente. Ardía, ardía mucho y dolía, el repentino dolor era algo que nunca antes había experimentado.
La oscuridad lo absorbió y no lo soltó por nada del mundo.









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