dragón madness combat AF/the day the eclipse decid

Summary

precuela: sucede antes del primer capítulo o acontecimientos del universo 10124 mejor conocido Goku en skibidi toilet Y aconteció que en la hora de las sombras, cuando el sol se vistió de luto ante el eclipse del juicio, el falso ídolo se alzó en su soberbia; mas he aquí que un mar de mortales, forjadores de imperios y conquistadores de la tierra, marchó contra él para reclamar con acero lo que el cielo les había negado.

Status
Ongoing
Chapters
2
Rating
n/a
Age Rating
16+

prólthe day the false god begins to discipline

Dragón ball by: Akira Toriyama

Skibidi toilet by: dadfuqboom

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En un rincón del cosmos donde la oscuridad no es solo ausencia de luz, sino una entidad absoluta, existe un lugar desconocido. Es un plano donde ningún mortal, dios o forma de vida imaginable ha osado poner un pie, ni llegará jamás a existir siquiera en los rincones más profundos de la fantasía.

En ese vacío insondable, donde el concepto de dirección carece de sentido, una silueta flota a la deriva. No parece dirigirse a ningún sitio; es un náufrago del espacio y el tiempo, suspendido en una ruta sin destino aparente.

Sin embargo, a medida que nos acercamos —nosotros, los espectadores invisibles de esta soledad—, la penumbra comienza a ceder. Lo que antes era una mancha incierta en el horizonte eterno, empieza a cobrar nitidez. Por la caída de su vestimenta y los rasgos particulares de su cabello, la silueta deja de ser un enigma para volverse una presencia familiar.

No se trata de un desconocido. Es, nada más y nada menos, que...

Para la mayoría de los seres vivos, existe un instinto primario que siempre logra captar su atención: esa chispa de alerta que se enciende ante lo desconocido o el peligro inminente. Es un mecanismo de supervivencia que los mantiene vigilantes ante cualquier cambio en su entorno.

Sin embargo, este instinto no es ajeno incluso para él. Hablamos de un ser despiadado y arrogante, cuya psique está dominada por un narcisismo divino. Se percibe a sí mismo como un dios legítimo, alguien capaz de ejecutar a multitudes de mortales sin parpadear, elevando la tasa de mortalidad a niveles catastróficos por el simple ejercicio de su voluntad.

Incluso aquel arquitecto de la aniquilación, envuelto en el manto de su propio ego, percibió que la esencia de la realidad se había fracturado.

Goku Black abrió los ojos. Se encontraba en un vacío absoluto, una nada que desafiaba cualquier lógica espacial. Recordaba vívidamente su erradicación en la línea temporal humana hacía ya una eternidad; el destello final debió ser su fin. Sin embargo, el verdugo de dioses estaba de vuelta, respirando una vez más en un dominio que, incluso para su percepción divina, resultaba inquietantemente ajeno.

Black Goku:—¿En dónde estoy? —musitó Black, su voz era un hilo de seda fría que cortaba el silencio sepulcral.

Apenas las palabras abandonaron sus labios, un resplandor violento estalló frente a él. La intensidad de la luz obligó al guerrero, siempre serio y calculador, a cubrirse el rostro, cegado momentáneamente por una energía que no lograba identificar. La confusión, un sentimiento que creía haber extirpado de su alma, comenzó a filtrarse en su mente.

Cuando el destello finalmente se disipó, Black entreabrió los ojos con cautela. Lo que vio frente a él rompió su máscara de frialdad, dejando paso a una expresión de absoluta incredulidad.

Black fijó su mirada en la entidad que se alzaba frente a él. Su rostro, una máscara de seriedad imperturbable, no revelaba el torbellino de cálculos que realizaba su mente divina. Sin embargo, un destello repentino captó su atención: en su mano, el Anillo del Tiempo comenzó a emitir un fulgor verde, intenso y vibrante, como si reaccionara a la misma esencia del lugar. Tras un breve instante de observación, Black desvió la vista; aquel fenómeno, aunque inusual, no era su prioridad inmediata.

Fue entonces cuando el ente rompió el silencio. Su voz, cargada de una autoridad antigua, hizo que el asesino de dioses experimentara de nuevo esa punzada de confusión, teñida esta vez por un rastro de auténtica sorpresa. Era algo que, en todos sus planes y visiones, jamás llegó a prever

???: Permíteme... refrescarte la memoria... —sentenció la figura.

Los ojos de Black se abrieron con una mezcla de desconcierto y reconocimiento.

Black Goku:—¡¿...?! —El silencio de Black fue más elocuente que cualquier grito; su guardia, aunque firme, flaqueaba ante lo imposible.

La entidad no esperó respuesta. Con un gesto imperceptible, el vacío comenzó a proyectar fragmentos de una existencia que Black creía haber dejado atrás. Eran visiones de fracasos, de finales abruptos y de una humillación que su ego se negaba a procesar.

Primer Recuerdo: La imagen de la Fusión Zamasu siendo partida a la mitad por la espada de Trunks del Futuro. Una ejecución precisa que dividió no solo su cuerpo, sino su ideal de justicia absoluta.

Segundo Recuerdo: El vacío blanco de Zeno-sama. Sus manos alzadas borrando, con una indiferencia aterradora, no solo la línea temporal de Trunks, sino cada rastro del rostro de Zamasu que infectaba el cosmos. La nada absoluta reclamando su "reino".

Tercer Recuerdo: Una variante de poder inconmensurable, Goku Black Xeno, quien tras masacrar a noventa y nueve versiones de su contraparte y estar a las puertas de crear un mundo falso, era erradicado por un Gogeta que manifestaba el Super Saiyajin Blue Evolution junto al Ultra Instinto.

Cuarto Recuerdo: Un ciclo infinito de desesperación. Multitudes de versiones de Black y Zamasu poniendo contra las cuerdas a los saiyajines, solo para encontrar el mismo verdugo: el puño cerrado de Zeno-sama, sentenciándolos de nuevo a la inexistencia.

Quinto Recuerdo: Una de las encarnaciones más temibles; un Black que dominaba el Ultra Instinto y el poder de la fusión, pero que terminaba siendo absorbido y forzado a fusionarse por la voluntad del Vegetto God Killer.

Sexto Recuerdo: El colmo de la ignominia. Aquella forma trascendental, el Seraphim Rose, un poder que superaba cualquier transformación divina conocida, reducida a una simple carnada. El "Dios" sacrificado como un peón desechable por el mismo Vegetto.

Las visiones se desvanecieron, dejando a Black sumergido nuevamente en la oscuridad. Su respiración era entrecortada; sus ojos, antes llenos de una confianza gélida, ahora permanecían fijos en la nada absoluta. La humillación de mil vidas pesaba sobre sus hombros como un yugo de hierro.

Black apretó los puños con tal fuerza que sus nudillos crujieron. No era solo el hecho de haber muerto; era la forma en que cada una de sus variantes —incluso aquellas que alcanzaron niveles de poder que trascendían la comprensión mortal— habían sido erradicadas. Humillados, sacrificados y borrados como si sus ideales no fueran más que ruido en el cosmos.

Black Goku: —Entonces... yo... fracasé... —susurró Black. Las palabras le quemaban la garganta, siendo la primera vez que aceptaba la derrota en su propio juicio divino.

De la penumbra, la voz de la entidad resonó con una calma que erizaba la piel, cortando el silencio del vacío.

???: —No —sentenció la figura—. Acabas de empezar.

Black procesó las palabras del ente en un silencio sepulcral. Aunque por fuera su expresión era una máscara de seriedad imperturbable, en su interior, los fragmentos de su orgullo destrozado buscaban desesperadamente una explicación lógica a su existencia.

Black Goku: ¿Cómo es que he sobrevivido? —preguntó Black, su voz cargada de una sospecha gélida.

???: —Cuando perseguiste a Trunks a través del flujo temporal, la esencia de tu cuerpo quedó grabada de forma permanente en las corrientes del tiempo —respondió la entidad, cuya voz parecía provenir de todas direcciones a la vez—. Te convertiste en un nexo, una anomalía que el universo no pudo borrar por completo.

Black bajó la mirada hacia el Anillo del Tiempo, que aún emitía aquel tenue fulgor verde. La respuesta, aunque lógica, solo generaba más dudas en su mente analítica.

Black Goku: —Entonces... —comenzó Black, entornando los ojos con renovada intensidad—, si yo logré prevalecer, ¿por qué mis otras variantes, incluso aquellas con un poder que rozaba la omnipotencia, no lo consiguieron? ¿Por qué ellas perecieron en la ignominia y yo sigo aquí?

La entidad guardó un silencio sepulcral antes de revelar una verdad que haría temblar los cimientos de cualquier realidad.

???: No eres el único que ha trascendido de esta manera —sentenció la voz—. Antes de ti, existió una versión que se posicionó como la cúspide de todas tus variantes. Un ser nacido en el Universo 7012, hermano biológico del "Héroe de la Existencia", Goku AF Super.

Black escuchaba con una mezcla de fascinación y una envidia que apenas lograba ocultar.

???: Aquel espécimen era el hijo de Bardock AF Super y la propia Chronoa, la Kaio-shin del Tiempo —continuó el ente—. Esa herencia híbrida lo convirtió en un semidiós con un potencial infinito. Su poder superaba, por márgenes incalculables, la fuerza combinada de tus versiones Xeno, Seraphim y cualquier otra variante conocida.

Las imágenes de aquel guerrero cruzaron la mente de Black: una entidad que dominaba desde el Super Saiyajin 1 hasta el nivel 6, fusionando el Ki Divino en formas Rose, Blue e incluso entrelazando las doctrinas del Ultra Instinto y el Ultra Ego en una armonía destructiva. Poseía todas las fases Seraphim que alguna vez ostentaron Vegetto God Killer o su propio hermano. Un auténtico asesino de dioses que había erradicado incontables versiones de Goku y sus aliados a través del tiempo.

???: Sin embargo —prosiguió la entidad—, incluso él conoció el final tras una batalla brutal a manos de su hermano. Y, al igual que tú en este instante, hubo seres que habitan más allá de la existencia que decidieron rescatarlo de la nada absoluta. Tal como lo estoy haciendo contigo ahora.

Goku Black asintió lentamente, su mente procesando la magnitud de aquella revelación. La humillación inicial comenzaba a transformarse en una aceptación calculadora.

Black Goku: Entiendo perfectamente —pronunció Black con una calma gélida—. Al menos, no soy el único que ha recibido esta oportunidad de trascender a la muerte.

La entidad, cuya presencia parecía expandirse por todo el vacío, respondió con una sentencia que desafiaba las leyes de la existencia:

???: No importa lo que te suceda, ni cuántas veces seas derrotado; siempre terminarás regresando a este lugar. A menos, por supuesto, que la corriente temporal misma sea destruida en su totalidad. Ni siquiera el borrado absoluto puede detenerte ahora.

Black fijó su mirada en la nada, conectando los puntos de una verdad que antes le era esquiva. Su razonamiento divino, agudo y despiadado, le permitió separar la paja del trigo en aquel vasto multiverso de versiones suyas.

Black Goku: Ya veo... Es justo como sospechaba —concluyó Black—. Todas esas copias generadas de mí mismo no eran más que subproductos del flujo del tiempo... residuos temporales. A excepción, claro está, de las variantes Xeno, Seraphim y aquel Black AF Super... Ellos son algo distinto.

???: —Precisamente —confirmó el ente, cuya voz vibró con una aprobación sombría.

La entidad guardó un silencio breve, dejando que el peso de sus palabras anteriores se asentara en el vacío, antes de dirigirse a él por su verdadero nombre.

???: —Zamasu... admiro tu dedicación —sentenció la figura, y su voz pareció vibrar con una mezcla de respeto y advertencia—. Eres, por naturaleza, un creador; un ser destinado a dar vida y orden. Y, sin embargo, buscas destruirlo todo debido a la inquebrantable fuerza de tu determinación.

Black permaneció inmóvil, con la mirada fija en el abismo, escuchando cómo aquel ser desnudaba su esencia más profunda.

???: —Pero, por desgracia —prosiguió la entidad, cuyo tono se volvió más sombrío—, no eres un destructor. Al menos... no todavía.

La entidad se acercó, y su presencia pareció distorsionar la misma nada que los rodeaba. La propuesta que lanzó al aire no era un simple favor; era una invitación a la supremacía absoluta.

???: —¿Qué te parecería la oportunidad de destruir la nueva línea temporal que ha sido creada? —preguntó la voz, cargada de una intención gélida—. No solo eso... Imagina poseer las transformaciones de un Saiyajin ordinario, desde el Super Saiyajin 1 hasta el legendario nivel 5.

Black mantuvo el aliento, sus ojos fijos en la silueta que le ofrecía lo imposible.

???: —Imagina, además, obtener una nueva forma de inmortalidad —prosiguió el ente—. Un arma capaz de anular habilidades y tipos de regeneración que incluso tú posees; un filo diseñado para erradicar a seres que solo podrían ser eliminados por entidades de mi calibre. Y, para coronar tu ascenso... ¿qué tal desbloquear el verdadero poder de un Destructor y alcanzar la forma Seraphim?

Black guardó un silencio sepulcral, procesando la magnitud de la oferta. Por un instante, la ambición brilló en sus ojos con una intensidad aterradora.

Black Goku: —¿Convertirme en todo eso? —preguntó Black, y una sonrisa lúgubre comenzó a dibujarse en su rostro—. Nada me complacería más. Pero... ¿cómo es posible alcanzar tal grado de existencia?

La entidad dio un paso virtual en el vacío, su voz resonando como un trueno lejano en la conciencia de Zamasu.

???: —No te inquietes, Zamasu. Tu resolución es la llave que puede otorgarte un poder inimaginable. No experimentas ni un ápice de culpa por tus actos; tu fe en tus propios ideales es tan absoluta que se vuelve inquebrantable.

La silueta se detuvo, dejando que sus palabras se filtraran en la mente del guerrero.

???: —Puedes canalizar esa convicción para generar destrucción pura, conectando finalmente con la verdadera naturaleza de los saiyajin. No como un simple mortal, sino como el motor de una purga universal.

Black cerró los ojos y apretó los puños. Sintió cómo el flujo de su ki comenzaba a transformarse, volviéndose más denso, más errático... más letal.

Black Goku: —Ahora lo comprendo... —susurró Black, mientras un aura oscura comenzaba a emanar de su cuerpo—. Así que la esencia de la batalla, el núcleo de este poder... es la ira. Es el dolor transformado en voluntad.

La entidad extendió una mano hacia el vacío, proyectando una energía que parecía vibrar con una frecuencia conocida, pero olvidada por la soberbia de Black.

???: Primero, deberás partir y dominar una técnica concebida por el Kaiosama del Norte del Universo 7 —sentenció la figura—. Es sumamente apropiado que, siendo tú mismo un Kaio, reclames ese conocimiento. En ella reside la clave definitiva para desbloquear tu potencial oculto.

Black guardó un silencio tenso. El solo nombre de aquel universo y sus deidades menores le provocaba un rechazo instintivo, una mueca de desprecio que no pudo ocultar.

???: Goku utilizó esa misma técnica contra ti... —continuó la entidad, su voz cargada de una ironía gélida—. Fue un intento desesperado por frenar tu avance, un último recurso de un mortal que se negaba a aceptar su destino.

Black apretó los dientes, y en su mente relampagueó el recuerdo de aquel aura roja y envolvente que casi logra desestabilizar su forma divina. El odio en sus ojos se mezcló con una curiosidad oscura.

Black Goku: Esa técnica... —susurró Black, mientras la comprensión del Kaioken comenzaba a arder en su memoria como una llama prohibida.

Flashback:

Goku: ¡kaio Ken!

Goku: gracias de nuevo.

Fin flashback:

Black bajó la cabeza, su mente reconstruyendo cada intercambio de golpes, cada ráfaga de aura roja que aquel mortal había osado usar contra su divinidad.

Black Goku: —Así que fue así como sucedió... —susurró Black, aceptando finalmente que su derrota fue el preludio de este nuevo camino.

???: —Solo tú posees la resolución necesaria para llevar esa técnica más allá de sus límites —continuó la entidad—. Solo tú puedes usarla para reclamar tu máximo potencial.

Black levantó la mirada, sus ojos grises fijos en la silueta que parecía conocer cada rincón de la eternidad. Una duda lógica, nacida de su experiencia con el anillo que portaba en su dedo, escapó de sus labios.

Black Goku: —Dime... ¿Tienes la capacidad de viajar libremente a través de las corrientes del tiempo? —preguntó, buscando comprender el alcance del poder de su interlocutor.

En ese instante, la penumbra que cubría el rostro de la entidad se fracturó. Un solo ojo se abrió en la oscuridad, emitiendo un fulgor que parecía contener el nacimiento y la muerte de infinitas eras. La respuesta que siguió dejó a Black en un silencio absoluto, una mudez que ni siquiera el más arrogante de los dioses podría romper.

???: —Yo no viajo a través del tiempo —sentenció la voz, resonando en el alma de Zamasu—. Yo soy... el Tiempo.

En ese instante, un destello blanco, gélido y cegador, brotó del dedo de Black. El resplandor envolvió su mano por completo, obligando al guerrero a entrecerrar los ojos mientras sentía una vibración desconocida recorriendo su cuerpo.

Cuando la luz finalmente se disipó, Black no pudo ocultar un rastro de auténtica sorpresa en su mirada.

Ñ Observó fijamente su mano: la apariencia del Anillo del Tiempo había cambiado radicalmente. Ya no era la reliquia que conocía; ahora poseía un diseño que desafiaba la estética de los dioses, emanando una energía que se sentía antigua y primigenia a la vez.

Black extendió los dedos, fascinado por el fulgor que ahora desprendía el objeto. Aquella joya ya no solo le permitía viajar por las líneas temporales; se había convertido en un fragmento directo de la voluntad de la entidad que tenía enfrente.

La entidad señaló el dedo de Black, donde la joya ahora vibraba con un fulgor oscuro y hambriento. Su voz, profunda como el choque de galaxias, explicó la naturaleza de su nuevo regalo.

???: El Anillo Negro del Tiempo no es una simple herramienta —sentenció la figura—. Esta reliquia absorberá la distorsión temporal que se produce al fracturar el flujo de los siglos. Esa misma energía, que antes era un residuo inútil, será ahora el combustible que te permitirá viajar sin descanso.

Black observó el anillo, sintiendo cómo una fuerza gravitacional emanaba de la piedra negra. La idea de usar el caos del tiempo a su favor alimentaba su renovada ambición.

He establecido ya tu primer destino —prosiguió la entidad, y su tono se volvió una advertencia gélida—. Cuando hayas cumplido tu propósito, regresarás de inmediato a este vacío. Debes hacerlo antes de que ellos se percaten de tu presencia... antes de que adviertan que has vuelto a la vida.

Black alzó la mirada, detectando por primera vez un rastro de cautela en las palabras de aquel ser que afirmaba ser el Tiempo mismo.

Black Goku —¿Quiénes? —preguntó Black, con una seriedad cortante.

???:—Los Primarcas —sentenció la entidad, dejando que el nombre resonara en la oscuridad como una sentencia de muerte.

Black entrecerró los ojos, su mente analítica buscando el ángulo oculto detrás de aquel poder desmedido. Un dios como él sabía que nada en el cosmos era gratuito.

Black Goku: —¿Quién eres realmente? —preguntó Black, su voz era una mezcla de sospecha y exigencia—. ¿Y a qué se debe tanta generosidad?

La entidad no se inmutó. Su presencia parecía expandirse, devorando la poca luz que el anillo de Black emitía.

???:—Mi labor es de una importancia que tu mente mortal aún no alcanza a procesar —respondió la figura con una calma gélida—. Y en este momento, toda la ayuda que pueda reclutar es necesaria para mantener el equilibrio.

Black guardó un silencio tenso, procesando la respuesta. Una sonrisa de suficiencia, cargada de escepticismo, cruzó su rostro.

Black Goku:—¿Y eso es todo? —soltó Black—. ¿Un simple reclutamiento?

???:—Soy... el Hakaishin del Tiempo —sentenció la entidad, y el vacío pareció estremecerse ante la mención de su título.

Black se quedó inmóvil. El término resonó en su conciencia, chocando con todo lo que sabía sobre la jerarquía divina de los doce universos. Un Dios de la Destrucción que gobernaba no sobre la materia, sino sobre la cronología misma.

Black Goku:—El Hakaishin del Tiempo, ¿eh? —murmuró Black, mientras un brillo de ambición pura nacía en sus pupilas—. Un título digno de alguien que pretende reescribir la existencia.

End of prologue: