Comienzo
Decíamos que cada momento podía representarse como el pétalo de una flor y así lo tomamos en nuestra relación...
Recuerdo aquel puente; el mismo que, con el tiempo, se convertiría en testigo de tantos encuentros y memorias que iríamos construyendo.
Estabas de pie junto al barandal; deshojando los pétalos de una flor.
Me llamaste la atención de inmediato: por alguna razón que no entendía del todo, me sentí impulsado a acercarme.
Recuerdo tu voz.
Tu hermosa e imponente voz atravesando mis sentidos con una peculiar pregunta que sigue muy vívida en mi mente.
¿Quién imaginaría que esa pregunta traería una ráfaga de pétalos bailando entre nosotros?
Mayo de 2017.
Me apoyé ligeramente en la baranda, dejando que la brisa primaveral hiciera cosquillas en mi piel:
Un aroma tenue a tierra húmeda y flores flotaba en el aire. Casi podía escuchar cómo cada pétalo caía sobre el suelo; un sonido seco y delicado, como si el tiempo mismo se ralentizara.
Fue allí, donde tu voz rompió la calma.
—¿Por qué creés que las personas quitan los pétalos de una flor jugando a saber si alguien los quiere o no? ¿No te parece un juego absurdo?
Me sorprendió la pregunta. Sentí un leve cosquilleo de nervios en el estómago y un instante de duda:
“¿Estaba coqueteando o simplemente siendo curioso?”
—Creo que solo quieren aferrarse a un deseo, como en la ruleta rusa. No tienes por seguro que vas a ganar, pero igual lo intentas. Con las personas pasa algo parecido: se aferran a la creencia de arrancar pétalos.
Te acercaste un poco. Con una sonrisa que, en ese momento, me desarmó por completo.
—Hagamos algo… —dijiste—Juguemos de otra manera: que los pétalos sean memorias: cada pétalo representará un momento vivido y, cuando pase esa época, lo dejamos libre. ¿Qué dices?
Lo absurdo de la propuesta me intrigó más de lo que habría querido admitir.
Busqué alguna broma en tu mirada, pero no encontré nada.
Sólo unos ojos expectantes que me obligaban a responder.
—¿Esta petición es una forma indirecta de coquetear para conseguir una cita conmigo?
—Es mi forma de comenzar a conocernos—volviste a sonreír y extendiste la mano—Soy Lee Felix.
—Bang Chan.
Dije, estrechándola. Sintiendo una mezcla de curiosidad y cautela, algo que no solía admitir fácilmente.
Y así comenzó nuestra historia. Como una flor, empezó a florecer lentamente. Dando origen a muchos pétalos que, con el tiempo, dejamos ir con el viento…