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Luego de un largo día de trabajo Kim Taehyung tomó sus cosas y salió rumbo a su departamento, pensando que al llegar podría servirse una buena copa de vino y leer un libro. Con un último suspiro encendió un cigarrillo y guardó el encendedor en el bolsillo de su chaqueta de cuero negro, caminando con pasos despreocupados mientras el humo exhalado creaba pequeñas ondas.
—¡Buh! —Esa voz suave y dulce captó la atención de Taehyung, obligándolo a detener su andar de inmediato y dar media vuelta, encontrándose con aquel pequeño híbrido de conejito qué llevaba semanas detrás de él, siguiéndolo con esa boba sonrisa en sus labios rosáceos, los cuales se abrían ligeramente y mostraban sus dientitos en cada ocasión, mirándolo con esos ojos grandes que parecían tener estrellas en su interior, y esas mejillas regordetas que se sonrojaban con facilidad. Ah, ese conejo era tan molesto. —¿Te asusté? —cuestionó con una risita juguetona, tirando suavemente de la larga cola del tigre con la que le gustaba jugar.
Taehyung gruñó ligeramente al sentir esas manos inquietas tirar de su cola para llamar su atención, no entendía como ese híbrido de una u otra manera no le tenía miedo, al contrario, parecía que le resultaba intrigante y fascinante. Lo miró con el ceño fruncido por unos segundos, notando al contrario tan dulce y contento.
—¿Otra vez tú? —cuestionó con fingido fastidio, negándose a revelarle que su compañía le resultaba más agradable de lo que quería admitir. —¿No deberías estar ya en casa?
—Si… Lo sé... Pero quería verte…
Taehyung arqueó una ceja, ligeramente sorprendido por las palabras del menor, le resultaba curioso que dijera cosas así tan a la ligera. Cualquiera podría malinterpretar sus palabras.
—¿Y puedo preguntar para qué querías verme? —cuestionó, sacando el humo del cigarrillo justo frente al rostro contrario cuando notó la cercanía. —Ya te he dicho que no es agradable tener a un híbrido revoltoso detrás de mí, eres un caso perdido Jeon Jungkook.
Antes de que pudiera decir algo, el último comenzó a toser de repente, ahogándose gracias al tabaco que estalló en su rostro. —Uhm... —El pequeño híbrido frunció el ceño al ver que Taehyung no se disculpaba por su grosera acción, pensando en que era muy mal educado que continuara fumando de esa manera frente a él. Aún así, ignoró su actitud antes de volver a hablar. —¿Estás ocupado mañana?
—¿Mañana? —El conejito asintió afirmativamente a su pregunta. —Tengo que trabajar cómo todos los días.
—Bueno... Es que yo pensé que quizá podrías ir a la feria por unos minutos —dijo con un pequeño pucherito. —Yo voy a estar ahí, venderé en mi puesto algunos postres y... Tal vez podrías pasar por uno...
La primavera estaba a horas de comenzar, con ello llegaba la época de cortejo entre los híbridos, por lo que cada año se realizaba una gran feria cómo motivo de celebración, amor, flores y melosidad inundaban las calles, creando un ambiente único. Jungkook amaba esa fecha e iba todos los años sin falta, disfrutando de preparar postres y llevarlos para compartir con las parejas de híbridos qué celebraban sus recientes cortejos, por lo que pensó que sería buena idea invitar a cierto alfa serio y gruñón que aceleraba su corazoncito.
—La feria inicia desde el mediodía, yo estaré todo el día hasta que termine... —Sus mejillas regordetas se sonrojaron en la oscuridad. —Pero si estás trabajando puedes ir cuando tengas tiempo.
—Uhm, no me gustan mucho las ferias, son patéticas —mencionó Taehyung con desdén. —Además, prefiero hacer algo mejor que eso.
Jungkook se desanimó un poco al escucharlo, pero aún así, sonrió. —No es necesario que te quedes mucho, solo pasa por tu postrecito —lo animó con ilusión.
El tigre lo pensó por unos segundos, bien podía decirle que no, que dejara de insistir, que ya no lo siguiera más y que odiaba la simple idea de pasar por esa feria, sin embargo, al ver esos ojitos llenos de ilusión, no pudo decirle que no.
—Supongo que pasaré por unos minutos.
El conejito se llenó de emoción y felicidad al escuchar una respuesta positiva. —Haré un postre de moras especialmente para ti, te encantará.
Taehyung no tuvo siquiera la oportunidad de responderle, pues el híbrido dió media vuelta y se alejó rápidamente en la dirección contraria, ansiando llegar de prisa a su hogar y buscar las mejores moras para el tigre. Escogería cada una con sumo cuidado para crear una delicia culinaria.
El conejito pasó toda la noche haciendo postres, debían quedarle igual de deliciosos que siempre así que puso su empeño en todos y cada uno de ellos, tanto así que no se dió cuenta que el tiempo pasó demasiado rápido y se quedó dormido sobre un taburete de la cocina, con sus brazos sobre encimera y su rostro descansando sobre ellos. Despertó casi cuando estaba amaneciendo, dándose cuenta que debía apurarse para ponerse bonito, empacar sus postres y llegar a la feria.
Ah, tenía que darse prisa.
Para su suerte, Jungkook logró movilizarse rápido y llegar demasiado puntual a la feria, encontrando su nombre en uno de los pequeños puestos cerca de la fuente del parque, indicando que ese sería su lugar por ese día. Con paciencia y dedicación se encargó de arreglar todo, poniendo un mantel sobre la mesa donde colocaría sus postres para vender.
Cuidando cada detalle, cada posición y cada aspecto, el conejito finalmente terminó de montar todo, sonriendo orgulloso de sí mismo al ver todo en orden. Sacó un pequeño espejo de entre sus cosas y verificó qué su corona de flores permaneciera intacta sobre sus orejitas, haciéndolo lucir precioso.
—¿Irá a venir ahora o más tarde? —susurró mientras sus ojitos curiosos buscaban a Taehyung entre la multitud. —Quizá es muy temprano aún —mencionó mirando su reloj, sin percatarse que alguien ya estaba esperando.
—¿Podrías darme ese postre de moras? —puso toda su atención hacia la persona que habló, decepcionandose al ver que era un híbrido oso pardo que solo quería comprarle un postre.
—Oh, lo siento, ese no está a la venta —dijo apenado, notando su error al haber dejado la pequeña cajita cerca de los demás postres. —Es para alguien especial…
De inmediato tomó la caja y la colocó más lejos de la exhibición principal, procurando qué no se dañara y que nadie más la tocara.
Cuidaría de ese postre hasta que Taehyung fuese por él.
—Puedo darte un postre de frambuesas —sugirió. —Yo mismo las cosecho en un pequeño huerto casero, no es por presumir, pero son deliciosas
—¿Es un buen bocadillo para pedir cortejo? —cuestionó el oso. —Es mi primera vez cortejando a alguien, no quiero arruinarlo
—¡Definitivamente! —exclamó con emoción al escuchar eso, le parecía tan lindo y romántico. —Oh, tan bien deberías llevarle algunas flores, eso nunca falla.
—No sé cuales son sus flores favoritas…
—Eso no importa, seguramente le encantará lo que sea que le lleves —dijo tratando de animarlo. —En mi opinión, los tulipanes rojos serían perfectos, simbolizan amor intenso y duradero, son ideales para expresar sentimientos profundos.
El híbrido de oso pareció sopesar la sugerencia, asintiendo finalmente con una sonrisa. —Tomaré tu idea —confirmó decidido. —Sabes mucho de ésto, seguro recibirás muchos cortejos el día de hoy.
Jungkook soltó una risita nerviosa. —No lo creo —dijo con una pequeña mueca al recordar que no interactuaba con nadie más allá de su mejor amigo, por lo que era casi imposible que alguien lo cortejara. —Si quiere comprar los tulipanes debería ir al puesto que está en la siguiente esquina, todas las flores están en perfecto estado y huelen delicioso.
El híbrido le agradeció su ayuda y le pagó por su postre, alejándose con una sonrisa hacia el puesto que el conejo le había indicado.
—Espero que Jimin también me mande clientes —susurró.
Jimin era un híbrido de hámster y su mejor amigo, por lo que cada año se ponían de acuerdo para acercarse gente a sus respectivos puestos. Si alguien compraba un postre Jungkook le sugeriría acompañarlo con flores, si alguien compraba flores Jimin sugería adquirir un postre, de esa manera ambos terminaban obteniendo ganancias, era ayuda mutua.
Jungkook sonrió en grande cuando vió a otros dos híbridos acercarse a su puesto. Seguramente sería un gran día.
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—Ya vámonos —Jimin se acercó al pequeño conejo cuando la noche finalmente cayó. Jungkook había vendido todos y cada uno de sus postres, incluso dejó a varios híbridos ansiando uno cuando se le terminaron, bien pudo haberse ido a su casa a descansar una vez que recogió su puesto, sin embargo, seguía ahí, con esa pequeña cajita entre sus manos, esperando a que Taehyung apareciera. —Ya es tarde, debemos ir a casa.
—Ya no va a venir, ¿Cierto? —cuestionó con la voz quebrada, a punto de llorar. —Él dijo que vendría…
—Yo no sé por qué estás tan aferrado a ese tigre, llevas horas esperándolo —Jungkook lo miró con sus ojitos llorosos, por lo que el hámster lo abrazó para hacerlo sentir mejor.
—Toma... —dijo extendiendo el postre hacia su amigo, negándose a desperdiciar su bocadillo. —Iré a casa, te veo mañana —agregó por última vez antes de alejarse, quería estar solo.
Mientras caminaba por las oscuras calles no pudo evitar que un par de lágrimas corrieran por sus mejillas, sintiéndose extremadamente triste y torpe por haberse ilusionado de esa manera, era su culpa por ser tan tonto.
—Tonto, tonto, tonto —refunfuñó, quitándose la corona de flores de su cabeza mientras la tiraba al suelo con molestia y continuaba su camino.
—¿Por qué te la quitas? Te veías precioso con ella —Jungkook alzó la mirada, encontrándose con el causante de sus lágrimas, sosteniendo la corona de flores que acaba de tirar al suelo. —Si, bonito —agregó el tigre una vez que puso de vuelta el accesorio sobre su cabeza.
El conejo lo miró con el ceño fruncido, ignorándolo por completo y pasando de largo a su lado.
—Hey, te estoy hablando —La mano grande y firme de Taehyung sostuvo su muñeca, obligándolo a detenerse.
—Déjame, déjame, déjame —se quejó mientras tironeaba de su propio brazo.
—¿Estás molesto? —Notó el ceño fruncido y esos ojitos grandes mirándolo con molestia. —De acuerdo, si estás molesto.
—Claro que no, ¿Por qué habría de estarlo? —refutó.
—Porque no llegué —mencionó Taehyung con voz baja, sabiendo que el contrario estaba molesto por eso. —Escucha, no hay justificación pero sí una explicación.
—No me importa, no me importa —Jungkook tironeó una vez más intentando soltarse del agarre, pero era demasiado firme que no lo logró. —Además, ya acepté un cortejo
—¿Ah sí? ¿Un cortejo? —La mandíbula de Taehyung se apretó al escuchar eso. Ese conejo revoltoso era precioso, por lo que no dudaba que alguien lo haya intentado cortejar. —¿Se puede saber de quien?
—Un híbrido de lobo, se llama SeokMin.
Taehyung sonrió con diversión cuando Jungkook mencionó a ese híbrido. SeokMin solo era un patético imbécil que efectivamente andaba detrás del conejito, pero Taehyung lo conocía tan bien para saber que sólo lo quería para follar y no para un cortejo real, además, ya le había advertido a ese idiota que no se acercara a su pequeño conejo revoltoso.
Todo mundo sabía que Jungkook era de Taehyung, el conejito siempre estaba con él, sonreía para él, lo miraba cómo si fuera lo más maravilloso del mundo, incluso le dejaba sus chaquetas y abrigos para que todo el puto mundo se diera cuenta que no estaba disponible. Era suyo, ¿Acaso esa muy difícil de entender?
—Ah, SeokMin —repitió suavemente. —Es un carnívoro poco confiable.
—Pues a mi me parece muy amable.
—Claro, ese es su plan, parecer amable y atacar como perro sarnoso —La forma tan tranquila en que Taehyung hablaba hizo que Jungkook se molestara más. —Ese imbécil solo te quiere coger.
—¿Y a ti qué te importa? —refunfuñó. —Seguro tú también.
—¿Yo? ¿Cogerte? —La forma en que lo dijo hizo que Jungkook se sintiera pequeño, como si se estuviese burlando de él. —Estás en todo lo correcto.
—¿Qué?
—Con esa carita tan bonita me muero de ganas de verte sonrojado gracias a mi, quiero ver tus ojitos rodando mientras te lo hago, tengo los pensamientos más pecaminosos y sucios cada vez que te veo. Así que si, quiero cogerte tan bien hasta que quedes temblando por días y me sientas aún dentro de ti —dijo, divirtiéndose con el rostro sonrojado del conejo. —Pero también quiero cortejarte, quiero ser alguien digno de ti.
Jungkook boqueó sin saber qué más decir, no esperaba una revelación tan explícita de parte del tigre.
—Si no llegué fue porque no sabía qué hacer —El conejito lo miró con curiosidad. —No tengo ni puta idea de cómo hacer ésto, nunca he cortejado a alguien y no quería llegar sin nada, harté a mis amigos porque estuve todo el jodido día buscando algo para ti, pero al final me rendí porque nada me convenció, simplemente quería… Darte algo…
—¡No tenías que darme nada! ¡Yo solo quería darte un pequeño detalle sin nada a cambio! —exclamó. —Pasé horas esperando, guardé el postre para ti pero cuando vi que no llegarías me resigné y terminé regalándoselo a mi mejor amigo. Ahora ya no hay postre porque…
—Si hay postre, uno delicioso y apetitoso.
—¡Claro que no! Te estoy diciendo que lo regalé y…
Antes de que Jungkook siguiera refunfuñando y quejándose, Taehyung lo tomó firmemente del cuello, acercándolo de golpe y juntando sus labios sin previo aviso. El conejo gimoteó sorprendido, más aún cuando la mano libre de Taehyung tomó su cintura y lo arrinconó con un poco de brusquedad contra una pared.
—Si, delicioso… —murmuró Taehyung con la voz ronca una vez que se separó lo suficiente para tomar aire, lamiendo sus propios labios para retirar los restos de saliva del conejito.
Jungkook parpadeó por unos instantes, recuperando la cordura, sin embargo, no pudo hacerlo por completo porque el tigre volvió a devorar sus labios, mordisqueando, succionando, chupando y saboreando esa delicia. Era como estar en el cielo, esos labios esponjosos serían su nueva perdición y adicción, seguro podría reemplazar la nicotina con ellos.
Afirmando más su agarre sobre él, Taehyung gruñó un poco cuando notó que estaba frotándose demasiado contra el contrario, no supo en que momento sucedió, sin embargo, se sentía demasiado bien.
—Taehyung… —Ese llamado dulce hizo que el mencionado perdiera la cordura.
—No sabes las malditas ganas que te tengo en este momento —susurró contra el oído del conejo, mordiendo suavemente el lóbulo mientras sus manos acariciaban las caderas contrarias. —Quiero darte en este preciso instante, joderte y tenerte para mí. Pero primero debes aceptar mi cortejo.
Jungkook se quejó cuando el contrario se alejó de él y carraspeó, intentando contenerse.
—Maldición, ¿Ves lo que me haces, pequeño revoltoso? —Su mano acarició dulcemente la mejilla sonrojada —Ahora ven conmigo, tendremos una cita.
—¿Una cita? ¿Ahora?
—Si, fui demasiado patético e imbécil qué no logré comprar algo para ti, había pensando en un bonito conjunto de lencería, pero eso no era apropiado para una primera cita —se burló del conejito, carcajeando cuando éste le soltó un golpe en el hombro mientras refunfuñaba e intentaba irse. —Ya, hablo enserio, en verdad no supe que darte y se me terminó ocurriendo preparar una cena para ti.
—¿De verdad? —cuestionó con cautela. —Pero, el postre que yo hice ya no está…
—No importa, hice suficiente comida para ambos —dijo Taehyung mientras limpiaba las lágrimas del híbrido. —Seguro después puedes prepararme otro postre igual de delicioso.
—Eres un tonto…
—Lo soy, y me disculpo por haberte hecho llorar —Sus brazos envolvieron al menor en un abrazo reconfortante, dejando un pequeño besito en su cabeza. —¿Me perdonas, cosita?
Jungkook asintió suavemente, aún hipando pero con una sonrisa dulce.
—Anda, sube —Taehyung se alejó un poco y se agachó ligeramente, una clara invitación para que el conejo se subiera a su espalda. —Debes estar muy cansado.
El conejo sonrió en grande y subió con cuidado en la espalda de Taehyung, envolviendo sus piernas alrededor de la cintura contraria para tener un mejor soporte.
—¿Qué tal la venta en la feria? —cuestionó el tigre para hacer más ameno el camino.
—Muy bien, vendí todos mis postres, incluso me faltaron —respondió con un pucherito. —Creo que debí haber hecho más.
—Quizá el próximo año pueda ayudarte. Eso hacen las parejas ¿No?
Jungkook se inclinó un poco y dejó un beso en la mejilla de Taehyung, asintiendo a sus palabras. —Si, eso hacen.
Cuando llegaron al departamento del tigre, Jungkook no pudo evitar acurrucarse en el sofá más alejado y abrazar un cojín con toda la confianza del mundo. No era la primera vez que el conejito visitaba el hogar del mayor, ya había ido en tres ocasiones más, y en ninguna de ellas parecía molestarle qué se paseara con libertad.
—Hey, ese no es tu lugar —Jungkook lo miró con el ceño fruncido, dispuesto a reclamar qué siempre se sentaba ahí. —Ven acá —palmeó el sitio a su lado, notando como acataba la petición. —Mucho mejor.
—¿Ya vamos a cenar?
—¿Tienes mucha hambre? —El sonido del estómago contrario afirmó su pregunta, haciéndolo reír. —De acuerdo, entonces vamos.
Taehyung lo tomó de la mano, dirigiendolo a la cocina, en donde el comedor estaba adornado con un par de flores, los platos y cubiertos estaban justo en su sitio, y unas velas creando un ambiente más íntimo y romántico.
—Wow…
—No es mucho, pero es lo mejor que pude hacer —dijo, dejando a Jungkook sentado mientras él iba a servir los platillos.
—Oh, es…
—Si, tu comida favorita. —interrumpió confirmando lo que pensaba. —Me lo dijiste una de la tantas veces en las que hablabas sin parar.
—¡Oye! Tampoco soy tan parlanchín.
—Si lo eres, pero así me gustas. —Jungkook se sonrojó y desvío la mirada, dedicandose a probar el platillo que Taehyung había hecho especialmente para él.
Su pequeña cita improvisada resultó mejor de lo que creyeron, Jungkook se sintió muy a gusto cenando con Taehyung, era un momento solo de los dos, sin prisas, solo ellos conversando y riendo cómo si el mundo a su alrededor no existiera.
Se sentaron en él sofá mientras el conejito se tomaba fotografías, anhelando presumir que Taehyung lo llevaba a su casa seguido, Incluso procuraba hacerle un pequeño zoom a la manera en que la cola del tigre lo rodeaba de la cintura como un acto de pertenencia.
—¿Ya terminaste o debería ponerte un estudio fotográfico? —bromeó el mayor, tomando a Jungkook de la muñeca para sentarlo sobre su regazo.
—Tonto.
Taehyung besó la punta de su nariz con una sonrisa, apretandolo contra su cuerpo.
—No lo pregunté en la cena porque no quería verme insistente, pero… —tomó las manos del conejo entre las suyas, acariciándolas con suavidad. —¿Aceptarías mi cortejo para después salir conmigo? Ya sabes, ser novios, tomarnos de la mano, esas cosas cursis.
Jungkook rió ante sus palabras. —¿Harías esas cosas cursis por mi?
—Definitivamente sí.
—Entonces… Definitivamente me gustaría aceptar tu cortejo.
El tigre sonrió en grande, acurrucando al menor contra su cuerpo mientras éste jugueteaba sus orejitas, iba a ir con calma, ese pequeño revoltoso se lo merecía.
Ya verían lo que él destino tenía preparado para ellos.