CAPITULO 1
CAPITULO 1.
DESPUES DE 6 MESES.
Ha pasado tanto tiempo desde que derrame una lagrima en mi almohada. No voy a negar que he llorado como niña, pero como llore esos días. Jamás. No quiero volver a pasar esa situación.
Estoy totalmente diferente, he cambiado física y emocionalmente.
No se como alejarme del amor pero siempre llega alguien que vuelve a moverle el mundo.
Pero niego que recordar esos días no son parte de mi rutina. Donde recuerdo sus besos, sus caricias, su risa, esas tardes.
Pero como siempre solo son recuerdos, sueños que cuando suena la alarma me toca despertar. Vivo en un mundo que yo misma cree pero quiero huir completamente.
Me levanto lentamente de ese suelo frio, no niego que de repente vuelvo a poner mi rodilla en ese suelo que tanto me esta costando levantarme.
Mientras esos recuerdos pasan, mi mente llega a diferentes espacios de mi memoria veo que el autobús cada vez se llena mas y la gente se amontona casi cayendo encima de mi.
Maldita pobreza.
Sencillamente dije que no iba a volver a esos rincones de mi mente, pero es algo que me gusta tener en mi rutina y para evitar volver a caer en alguna sonrisa extraña o algunas palabras bonitas, del amor no se come mucho menos se vive.
Mi teléfono vibra con un mensaje, la pantalla se ilumina y mi mirada se desvía hacia la luz del móvil.
***
-¿ya vienes de camino?
Ya casi llego a la parada, no te preocupes.
-OKY! :D
Creí que iba desarrollar una personalidad distante en el trabajo pero resulta que soy una persona naturalmente social y me fue imposible no negarle una sonrisa a alguien.
Con el… había olvidado que me gustaba ser así.
¿Por qué cambie? No tengo ni la menor idea, hubo un tiempo que el se convirtió en mi mundo.
Patética.
En estos seis meses todo cambio. Me aleje de todo lo que me rodea referente a él. El trabajo, las personas, el ambiente.
Me sigo preguntando que hubiera pasado si esta historia hubiera seguido, fuimos una historia que jamás debió empezar pero si terminar desde un inicio.
Me bajo del transporte para caminar un poco apurada hacia mi trabajo. Ya había alguien que me esperaba cada día sentada en el comedor.
Había olvidado que podía tener amistades en el trabajo, creí que eso era malo. Ya que recuerdo que hubo alguien que se metió con intención o sin ella pero se metió. Pero como nunca me di mi lugar ahí fue mi peor error. Jamás dármelo.
-¡buenos días! -hablé lo suficientemente alto para que los que están cerca vuelvan hacia mi dirección con una sonrisa o haciendo alguna cara de alegría al verme.
-Buenos días señorita -me saluda con una sonrisa el guardia de la entrada.
Recuerdo que si yo le hablaba a algún hombre que no fuera él, recibía algún gesto de desaprobación o alguna palabra hiriente.
Maldito ¿Por qué te deje entrar?
-¡ABBA! ¡ACA ESTOY APURATE!- una mano se alzaba en toda la multitud.
Sonreí al ver a esa pequeña chica que no media mas de un metro con cincuenta y fracción, a pesar de ser unos años mayor que yo parecía mas pequeña.
Ojala ese inútil viera lo diferente que soy, ojala en su camino no vaya a pagar lo que me hizo sufrir y ojala a esa persona que me mintió no le toque pasar los mismos dolores que yo.
Porque después de todo, en estos 6 meses todo ha sido diferente para mi. Y no andes buscando alguien que se parezca a mí.








