Prólogo
Hay lugares que aparecen en los mapas… y otros que jamás deberían ser encontrados.”
En las afueras de la ciudad, donde las luces dejan de brillar y la niebla cubre los caminos, existe un territorio del que nadie habla en voz alta.
Zona Roja.
La policía evita acercarse.
Los políticos fingen que no existe.
Y quienes logran entrar… rara vez vuelven siendo los mismos.
Para el mundo exterior es un nido de criminales: carreras clandestinas, peleas ilegales, robos millonarios, mercados negros y organizaciones capaces de desaparecer una ciudad entera en una noche.
Pero esa no era toda la verdad.
Detrás de sus enormes murallas había escuelas, hospitales, parques y miles de familias que alguna vez fueron abandonadas por la sociedad.
Zona Roja no era un infierno.
Era un reino construido por personas que decidieron crear sus propias reglas.
Un lugar donde la lealtad valía más que el dinero.
Donde la traición se pagaba cara.
Y donde una sola familia protegía aquel territorio desde hacía generaciones.
La familia Jeon.
Cinco generaciones de líderes habían mantenido vivo aquel lugar.
Ahora el cargo pertenecía al más joven de todos.








