1 Sterek
Sin Salida
El desván de Derek estaba a oscuras, iluminado solo por el reflejo de la luna llena que filtraba la tormenta a través de los enormes ventanales. El aire adentro era denso, sofocante, impregnado del aroma a lluvia, cuero y el calor desbordado de dos cuerpos al límite.
Stiles estaba acorralado contra la pared de ladrillo visto, con las muñecas sujetas sobre su cabeza por una sola mano de Derek. El agarre del alfa era de acero, firme, sin darle la más mínima oportunidad de escapar... no es que Stiles quisiera hacerlo.
—Te dije que no vinieras esta noche —gruñó Derek contra el oído de Stiles. Su voz era un rugido bajo, ronco, alterado por la fuerza del eclipse interno que le provocaba tener a Stiles tan cerca.
—Y sabes perfectamente... que nunca hago lo que me dices —provocó Stiles, jadeando, buscando a ciegas los labios de Derek.
Derek no esperó más. Rompió la poca distancia que los separaba y devoró la boca de Stiles en un beso feroz, sucio, cargado de una posesividad salvaje. Las lenguas se encontraron con una avidez desesperada, intercambiando saliva y gemidos ahogados. Con la mano que le quedaba libre, Derek bajó de un tirón la camiseta de Stiles, desgarrando las costuras sin importarle en absoluto, dejando expuesto el torso pálido y sudoroso del chico.
Las manos del alfa, ardiendo a una temperatura casi febril, descendieron trazando un camino de fuego por las costillas de Stiles hasta llegar al borde de sus pantalones. Con una agilidad implacable, Derek desabrochó el botón y bajó la cremallera, metiendo la mano directamente por debajo de la ropa interior.
—Ah... ¡Mierda, Derek! —se arqueó Stiles hacia adelante, soltando un gemido alto y agudo cuando los dedos grandes y ásperos de Derek envolvieron su erección completamente húmeda y palpitante.
—Mira lo que me haces, Stiles —murmuró Derek contra su cuello, mordiendo la piel sensible de su clavícula, sacándole un gemido rasgado mientras su mano comenzaba un ritmo rápido, firme y constante arriba y abajo.
Stiles sintió que las rodillas le fallaban. Su mente era un caos de puro placer. Derek apretó la base de su miembro con la fuerza justa para alargar la tortura, sacándole un suplicante «por favor» que se perdió en la penumbra.
Sin soltarle las muñecas, Derek lo giró bruscamente, pegando el pecho de Stiles contra la pared de ladrillo helado. La fricción del frío en su piel y el calor abrasador del cuerpo de Derek presionando detrás de él hicieron que Stiles soltara un grito ahogado.
Derek se pegó a sus nalgas, permitiendo que Stiles sintiera la dureza impresionante y sobrehumana que marcaba sus propios pantalones. El alfa bajó los pantalones de Stiles hasta los muslos, dejando su trasero al descubierto, y deslizó su mano caliente hacia abajo, buscando el centro mismo del deseo de Stiles.
—Vas a ser mío esta noche, Stiles. Sin bromas. Sin evasivas —amenazó Derek, hundiendo un dedo preparado con su propia lubricación entre los pliegues estrechos de Stiles.
Stiles apretó los puños contra el ladrillo, echando la cabeza hacia atrás sobre el hombro de Derek, sintiendo cómo el primer dedo lo estiraba, seguido rápidamente por un segundo que buscaba sin piedad su punto más sensible.
—Hazlo ya... Derek, fóllame de una vez —suplicó Stiles fuera de sí, temblando entero por la sobrecarga sensorial.
Derek soltó las muñecas de Stiles solo para sujetarlo con fuerza de las caderas, clavando ligeramente las garras en su piel para marcarlo. Se deshizo de sus pantalones en un movimiento rápido y se posicionó justo en la entrada. Con un empuje lento, dominante y profundo, Derek se hundió por completo en él.
Un gemido gutural brotó de la garganta de Stiles, un sonido puro de rendición mientras sentía la plenitud abrumadora del alfa dentro de él. Derek no le dio tregua: comenzó a embestir con una fuerza ritmada y salvaje, haciendo que el cuerpo de Stiles impactara rítmicamente contra la pared y que sus jadeos llenaran cada rincón del loft.
Cada estocada de Derek era certera, alcanzando el punto exacto que hacía a Stiles ver estrellas. Stiles se llevó una mano hacia adelante para tocarse al mismo ritmo en que Derek lo poseía desde atrás, y el choque de sensaciones fue demasiado.
—Derek... ¡voy a...! —advirtió Stiles, con la voz rota.
—Llega conmigo, Stiles. Ahora —ordenó Derek con un rugido, acelerando el paso a unas estocadas brutales y profundas que terminaron de romper el control de ambos.
Stiles se corrió con un grito sofocado, manchando la pared y sus propios dedos mientras una ola de espasmos intensos lo recorría por completo. Segundos después, Derek soltó un gruñido grave contra el cuello de Stiles, entregándose al orgasmo y llenándolo profundamente mientras lo sujetaba contra su cuerpo para no dejarlo caer.
Se quedaron así durante largos minutos, abrazados en la penumbra, respirando al unísono, sintiendo el latido desbocado de dos corazones que, a pesar del caos, pertenecían exactamente al mismo lugar..







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Me encantan estos personajes cuando se ponen en modo “Veamos quien manda aqui” 🔥