Until Then Español by ayu_san.12 at Inkitt
Customize readability
Aa

Until then - ESPAÑOL -

Summary

Ichigo siente alivio al ver que sus amigos ya están fuera del peligro que los colocó Tsukishima; ahora solo queda esperar a que ellos despierten. ------------------- ✍️ Los personajes no me pertenecen, sino a Tite Kubo. ✍️ El dibujo en portada me pertenece. ✍️ Historia 100% mía. ✍️ No se permiten copias.

Genre
Drama
Author
ayu_san.12
Status
Complete
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
16+

Capítulo único

Todo había terminado.

Pero a pesar de que la batalla había finalizado, aún había cosas pendientes, demasiadas cosas, o al menos, eso sentía Ichigo en ese momento mientras miraba a sus amigos inconscientes en dos futones separados.

Chad respiraba entrecortado, el sudor corría por su cara y parecía perturbado.

Orihime estaba igual, pero más inquieta y lloraba mientras dormía, balbuceando palabras que no llegaban a sus oídos del todo, al menos no con el fuerte ruido que sonaba dentro de su cabeza.

Urahara y su propio padre, Isshin, los habían salvado de volverse locos por culpa de Tsukishima y de que este les destruyera sus mentes con sus poderes.

Ellos estaban en un punto en que todos sus recuerdos modificados estaban volviendo a la normalidad mientras dormían, por lo que no sabía cuánto tiempo iban a estar durmiendo de esa forma, pero le aseguró a Ichigo que ellos no recordarían nada de lo que pasó desde que fueron manipulados por el poder del Libro del Fin.

Ichigo, de alguna manera, se había sentido aliviado; el dolor de ver tanto a Chad como a Orihime del bando contrario le dolió más que nada. De su grupo, eran a los que conocía desde hacía más tiempo y a quienes les tenía una confianza gigantesca. Ishida también, pero ni loco lo admitiría, mucho menos para subirle el ego.

Chad es su amigo desde la secundaria, su compañero de peleas y a quien le volvía a confiar su espalda.

Orihime... era la más compleja; ella era su amiga, sí, pero también era la chica de la que había estado enamorado desde hacía ya varios meses.

La mujer por la que había arriesgado absolutamente todo.

La mujer que manipularon para ponerla en su contra.

—Si sigues así, vas a lastimarte, idiota. —Esas palabras lo sacaron de golpe de sus pensamientos, devolviéndolo a la realidad—. Y lo que lograrás es que ella se preocupe más por ti.

La voz que no había escuchado en mucho tiempo lo puso en su lugar de inmediato. Ichigo parpadeó, aturdido por un segundo, antes de alzar la mirada y encontrarse con la expresión acusatoria de Rukia frente a él.

Ichigo bajó la vista hacia sus manos.

No se había dado cuenta... pero se estaba aferrando con fuerza a sus pantalones, tensando la tela entre sus dedos como si necesitara sostenerse de algo.

Hizo un esfuerzo grande para poder soltar el agarre.

Le tomó más de lo que esperaba.

Pero cuando finalmente lo hizo... sintió una calma extraña, casi repentina, recorriéndolo.

—Lo siento...

Rukia bufó, claramente poco impresionada.

—Realmente patético. —Suspiró ella—. Realmente me sorprende cómo Inoue te aguanta a veces.

Auch.

—Tú...

—¡Nada de “tú”! —le reprochó—. Ya te conté todo lo que pasó, así que deja de poner esa cara de cachorro pateado.

Rukia tenía razón.

Cuando llegaron a la tienda de Urahara, Rukia le contó absolutamente todo sobre lo que había estado pasando con el tema de Tsukishima; después habló un poco de lo sucedido después de su despedida: su ascenso, los problemas, cómo sus relaciones con sus compañeros mejoraban, Byakuya, Renji, entre otras cosas. Pero siempre dando énfasis cuando mencionaba a Orihime, en cómo ella había ido a la Sociedad de Almas muchas veces, y en cómo la última vez que fue rompió en llanto por él, y en lo culpable que se sentía porque él hubiera perdido sus poderes, en lo que sentía que no podía hacer nada por él para recuperarlos.

Ichigo había fruncido el ceño al escuchar eso. Mirando atrás, claramente había sido un idiota con ella, pero no la culpaba en absoluto, nunca lo haría.

Lo que había sucedido no era culpa de ninguno de sus seres queridos; lo había hecho para poder salvarlos a todos, terminar con algo que ya llevaba demasiado tiempo.

Orihime había sido una de las principales víctimas de la situación, nada más, incluso si Aizen intentó ponerle toda la culpa en sus hombros.

—Ya lo sé. —Murmuró.

—Si lo sabes, entonces deja de poner esa cara. —Regañó Rukia—. No quiero que preocupes más a Inoue, ya ha tenido suficiente por hoy y tal vez por los siguientes años.

—... Ya lo sé.

El silencio se instaló por un momento entre ambos.

Pesado.

—... ¿Los culpas? —preguntó Rukia.

Ichigo la miró extrañado.

—¿Sobre qué?

—¿Sobre lo que pasó ahora? Tsukishima... Lo de ocultarte cosas... Esas cosas. —Explicó Rukia, mientras miraba atentamente la expresión del Kurosaki.

Ichigo se quedó callado un momento y luego respondió:

—Para nada. —Realmente lo creía—. Ellos, todos... fueron víctimas; admito que verlos pelear contra mí fue doloroso. Chad, quien siempre ha estado cuidando mi espalda desde que nos conocemos... Orihime dándome el apoyo, teniendo su fe en mí... curándome... Aun así... yo... ella...

Rukia vio la duda en Ichigo; se veía realmente inquieto por algo. Sabía que sacarle el tema iba a ser difícil, pero la única manera de que él se libere de esa presión era hacerlo hablar o golpearlo hasta que entrara en razón, pero ya recibió una buena paliza, así que esta vez optó por el camino de la comunicación con él.

—¿Aun así? —persuadió.

—Cuando... —Ichigo dudó nuevamente.

Rukia lo observó respirar hondo, desviar la mirada hacia el techo por un instante, como si intentara ordenar sus pensamientos antes de decirlo en voz alta.

—Cuando Ishida llegó, no sabía de qué lado estaba él... y yo... dudé de Inoue... Al ver que él estaba curado y de pie, pensé que Inoue lo curó para que peleara con ellos contra mí.

Rukia se cruzó de brazos.

Y esperó.

Sabía que no había terminado.

—Pensar que en mi desesperación me hizo dudar de ella... se siente insoportable. —Dijo finalmente.

Su voz bajó apenas.

—Sobre lo otro... no puedo culparlos... Admito que me frustré al ver cómo me escondían cosas. Chad intentando ocultarme lo de Xcution y sobre quién había lastimado a Inoue e Ishida. Orihime intentando ocultarme que había sido lastimada esa tarde... o que ambos entrenaron durante todo este tiempo para ser más fuertes...

Exhaló lentamente.

—Pero de alguna manera... también esto hizo que abriera los ojos.

Eso llamó la atención de Rukia.

—Me di cuenta de qué tan fuertes son. —Explicó—. Desde que empezó el tema de los Arrancar, simplemente mi mente asumió que Chad e Inoue no podían...

Pero verlos pelear ahora y enfrentarme directamente a ellos hizo que me diera cuenta de lo fuertes que son ahora.

Rukia no pudo evitar sonreír al escuchar eso.

—No quería involucrar a nadie, pero luego inevitablemente estaba Chad ahí. —Dijo Ichigo, mirando nuevamente sus manos—. Por lo que después intenté no involucrar a Inoue... ya que desde la guerra de invierno ella ya había sufrido mucho... pero ya había sido involucrada nuevamente por ser cercana a mí...

Su voz se suavizó apenas.

—Pero... de cierta forma... también me siento aliviado de que ahora estén bien.

Rukia amplió su sonrisa.

—Bueno, me alegra oírlo, supongo que después de todo sí has crecido, Ichigo... Pero no te perdonaré por haber hecho llorar a Inoue.

—Ugh... ¿Me lo recordarás todo el tiempo?

—Hasta que me canse.

—Dios, eres molesta. —Resopló Ichigo, aunque con una leve sonrisa.

—Deberías estar acostumbrado.

—Kuro... Saki... Kun... —Se escuchó.

Tanto Rukia como Ichigo miraron hacia abajo, donde Chad y Orihime estaban recostados. Chad se había quedado quieto; parecía como si estuviera en un tranquilo sueño. Orihime se removía mucho menos que antes, pero sus lágrimas seguían cayendo.

—¡Inoue! ¡Hey! —llamó Ichigo colocándose más cerca del futón de ella.

—¡Espera, Ichigo! —Intentó detenerlo Rukia.

—¡Pero...!

—¡Shhh! —le regañó Rukia—. No grites, Urahara dijo que tenían que despertar solos, no hagas un escándalo.

Ichigo bajó la mirada hacia Orihime; parecía buscar algo desesperadamente, hasta que volvió a quedarse quieta.

Dolía, realmente dolía verla así.

Vio cómo Rukia estiraba su mano y le quitaba a Orihime el cabello de su cara, además de limpiar un poco las lágrimas que corrían por sus mejillas.

—Todo está bien, Inoue. —Fueron las palabras de Rukia—. Todo terminó, Ichigo está a salvo, todos están bien.

Ichigo vio cómo el rostro de Orihime cambió; las cejas fruncidas que había tenido ella durante todo este rato se habían relajado. Parecía que Orihime se negaba a descansar totalmente a menos que todos estuvieran bien.

Ichigo quiso sonreír y regañarla al mismo tiempo; eso era tan Inoue.

—Parece que Inoue pasa mucho tiempo contigo. —Suspiró Rukia, logrando que Ichigo la mirara con el ceño fruncido.

—¿Por qué dices eso?

Rukia lo miró levantando una ceja. —No creas que no sé nada, Ichigo. Inoue me ha contado absolutamente todo; ya te lo dije, cuando dije todo, fue todo.

—... ¿Cómo?

—Ajá. Todo. —Rukia sonrió con burla—. No sabía que te gustaba invitar a chicas a “leer manga” en tu habitación.

Ichigo se quedó callado unos segundos procesando las palabras de Rukia. Tres segundos después se puso rojo hasta las orejas.

—¡Espera! ¡Espera! ¡No! —Negó rápidamente—. ¡No lo digas de esa forma extraña!

—Pero no niegas que has invitado a Inoue a tu cuarto. —Rió Rukia—. No sabía que eras de esos chicos, Ichigo.

—¡Fue cortesía!

—Pero si tú estás enamo—

—¡No lo digas! —exclamó avergonzado.

Rukia se rió finalmente al ver la cara de Ichigo, toda gruñona como siempre lo ha sido.

—Después de todo, sigues siendo el mismo de siempre.

—Tú...

—Lo siento. —Se disculpó Rukia, pero sin dejar esa sonrisa—. Pero es la verdad... Y me alegra que se hayan hecho aún más cercanos.

—... Dices eso como si no le hubiera hecho daño también.

—¿Lo hiciste a propósito?

—¿Qué? ¡Sabes que no!

—¿Te disculpaste?

—La mayoría de las veces...

—Bueno, ahí tienes cosas que corregir. —Suspiró Rukia, cruzándose de brazos mientras lo observaba con una mezcla de paciencia y reproche—. Incluso si Inoue no te culpa en absoluto, es mejor dejarlo claro. No puedes simplemente asumir que todo está bien y ya.

Ichigo no respondió.

Las palabras de Rukia quedaron suspendidas en el aire, pero él no las apartó... tampoco las discutió.

Simplemente guardó silencio, como si las estuviera procesando en algún lugar más profundo.

Su atención, casi de forma inevitable, volvió a centrarse en Orihime.

Sus ojos se posaron en ella con una intensidad distinta, más callada, más contenida... como si todo el ruido dentro de su cabeza se redujera únicamente a ese punto.

Rukia lo notó.

Y, por un momento, dejó de hablar.

Prestó atención a la forma en la que Ichigo miraba a Orihime... y no pudo evitar sorprenderse por lo que veía.

Sabía que Ichigo era un blando en el fondo.

Siempre lo había sabido.

Detrás de su actitud brusca, de sus respuestas cortantes y su constante necesidad de cargar con todo solo, había alguien profundamente preocupado por los demás. Alguien que sentía demasiado, incluso cuando no sabía cómo expresarlo.

Todos los que eran realmente cercanos a él podían darse cuenta de eso tarde o temprano.

Pero esto...

Esto era distinto.

La forma en la que la miraba ahora no era la misma de siempre.

No era solo preocupación.

No era solo culpa.

Era algo más.

Las cejas, que casi siempre llevaba fruncidas, estaban completamente relajadas, como si por primera vez en mucho tiempo no hubiera tensión en su expresión.

Y sus ojos...

Esos ojos que normalmente eran duros, firmes, decididos...

Ahora mostraban algo que Rukia no había visto antes con tanta claridad.

Suavidad.

Una ternura silenciosa, contenida, casi cuidadosa... como si incluso mirarla demasiado fuerte pudiera romper ese momento.

Rukia entrecerró ligeramente los ojos, analizándolo.

No dijo nada.

Simplemente sonrió, en silencio.

Realmente quería reírse de la situación; estos dos idiotas prácticamente estaban bailando alrededor del otro sin notar que ambos se amaban de una manera tan... encantadora, que era ridículo ver desde afuera, pero claramente no era su lugar decir algo al respecto, por mucho que supiera que abrir su boca podría hacer que esos dos finalmente dieran un paso más.

Pero aun así, no lo hizo.

Sabía que en algún momento, ellos definitivamente solucionarían esto... En algún momento, finalmente serían sinceros el uno con el otro, y cuando eso suceda, felicitará a Orihime y se reirá de Ichigo en su cara, para luego felicitarlo como corresponde.

—¡Inoue! —Rukia se sobresaltó ante el pequeño grito de Ichigo.

Pestañeó un par de veces y volvió su atención al futón.

Orihime, que ahora tenía los ojos abiertos.

—Kuro... saki-kun... —murmuró, con la voz débil, apenas un susurro que parecía romperse a mitad de camino.

Luego, lentamente, giró la cabeza.

—Kuchiki... san.

—Inoue, finalmente despiertas. —Sonrió Rukia.

Orihime se veía claramente desorientada; sus ojos se movían por su entorno como si buscara comprender en dónde se encontraba en ese momento.

—¿Estoy...? —murmuró, sin terminar la frase, como si ni siquiera supiera qué estaba intentando preguntar.

—Estás en la tienda de Urahara. —Aclaró Ichigo rápidamente, inclinándose apenas hacia ella, su voz más suave de lo habitual—. Colapsaste después de la última pelea.

Rukia lo miró; no era mentira.

Pero tampoco era toda la verdad.

Sabía que Ichigo no diría nada de lo que pasó exactamente, al menos no ahora. No en ese estado.

No con ella, así.

—¿Pelea...? —repitió Orihime en un hilo de voz, como si esa palabra le resultara lejana, ajena.

Sus cejas se fruncieron ligeramente, en un intento por recordar.

—Yo... Lo último que recuerdo es haber estado en mi departamento, pensando en una forma de darle un regalo a Riruka-chan... —. Su voz se volvió un poco más urgente, aunque seguía siendo débil. —¿Ellos... están bien?... Riruka-chan... Yukio-kun... Ginjo-san... Jackie-san... Giriko-san...

Ichigo apretó las manos casi de inmediato.

Sus dedos se tensaron sobre sus propios pantalones, marcando la tela con fuerza.

—Ahora no es momento de que te preocupes por ellos. —respondió, quizá más rápido de lo que debía—. Deberías dormir un poco más; aún... aún estás débil...

La frase se le quedó a medias.

Porque, en ese momento, Orihime finalmente pareció verlo de verdad.

Su mirada se centró en él.

No de forma casual.

No de pasada.

Sino con una intensidad tan directa, tan cargada de algo que ninguno de los dos esperaba, que descolocó tanto a Ichigo como a Rukia.

El tiempo pareció detenerse por un segundo.

Y entonces...

Más lágrimas comenzaron a caer.

Sus ojos, ya hinchados por haber llorado incluso mientras dormía, se llenaron nuevamente, desbordándose sin que ella pudiera detenerlo.

Silenciosas.

Pero constantes.

—¡O-oye! ¿Inoue? —La confusión en la voz de Ichigo fue inmediata, casi torpe, como si no supiera cómo reaccionar ante eso.

Rukia giró la cabeza lentamente hacia él.

Y lo miró.

Con odio.

Un odio muy específico.

—¡N-No me mires así! —se defendió al instante, tensándose—. ¡Y-Yo...!

Ichigo no alcanzó a terminar.

Porque, en ese mismo instante, algo más llamó su atención.

Orihime empezó a incorporarse.

Fue un movimiento torpe, lento, como si su cuerpo no le respondiera del todo. Sus brazos temblaron apenas al intentar sostenerse, y su equilibrio claramente no estaba bien.

Ichigo lo notó de inmediato.

—¡E-Espera! ¡No te levantes aún! —dijo, entrando en pánico, su voz saliendo más alta de lo que pretendía.

No hubo tiempo para pensar.

La mano de Orihime resbaló.

Su cuerpo se inclinó peligrosamente hacia un lado, perdiendo estabilidad, y por un segundo... realmente pareció que iba a caer de lleno contra el suelo.

Pero Ichigo reaccionó antes.

Se lanzó hacia ella por puro instinto.

La sostuvo.

La atrapó.

Y, sin darse cuenta, la atrajo hacia él con más fuerza de la necesaria, como si su cuerpo se hubiera adelantado a cualquier pensamiento racional.

—¡Inoue! ¿Estás bien? ¡No hagas eso! —la regañó, aunque la preocupación en su voz era mucho más evidente que cualquier otra cosa.

Sin soltarla, Ichigo empezó a revisarla rápidamente, moviendo su mirada de un lado a otro, buscando cualquier señal de que se hubiera lastimado.

Sus manos dudaron un segundo antes de posarse con cuidado sobre sus brazos, su espalda, como si temiera hacerle daño incluso al tocarla.

Pero no encontró nada.

Ninguna herida nueva.

Ningún golpe.

Nada.

Solo entonces notó algo.

Algo que lo hizo fruncir el ceño.

Orihime... llevaba puesta una de sus poleras.

Una de las suyas.

Vieja.

Demasiado familiar.

Ichigo se quedó congelado un segundo.

¿Qué demonios...?

Su ceño se frunció aún más.

No necesitó pensar demasiado para llegar a una conclusión.

Esto tenía que ser obra de su padre.

—Maldito viejo... —murmuró entre dientes, ya imaginando el momento exacto en el que iba a golpearlo en cuanto lo viera.

Pero ese pensamiento se desvaneció tan rápido como llegó.

Porque algo tiró de él.

Literalmente.

La pequeña mano de Orihime, aferrándose a la tela de su camisa.

El agarre era débil... pero desesperado.

Eso fue suficiente para traerlo de vuelta.

Su atención regresó completamente a ella.

A la chica que tenía entre sus brazos.

—Kurosaki... kun... yo... —Empezó Orihime, su voz temblorosa, quebrándose entre pequeños hipos.

Le costaba hablar.

Cada palabra parecía pesarle.

—Lo siento... —susurró—. Lo siento tanto...

Ichigo sintió cómo algo le oprimía el pecho.

Un dolor seco, inmediato.

—¿Por qué te disculpas... Inoue? —murmuró él, inclinando ligeramente la cabeza, su voz mucho más baja, más cercana... casi contra el cabello de ella.

Como si intentara alcanzarla sin asustarla.

Pero eso solo empeoró todo.

Orihime empezó a llorar con más fuerza.

—¡N-No lo sé! —chilló ella, aferrándose con más fuerza a él, como si soltarlo no fuera una opción—. ¡No lo sé...!

Su voz se quebraba entre cada palabra.

—Solo... solo sé que tengo la sensación de que Kurosaki-kun estuvo llorando... —continuó, temblando— y eso... eso me duele demasiado...

Rukia observó en silencio.

Y entonces lo notó.

Los hombros de Ichigo se tensaron.

Se quedaron rígidos.

Como si esas palabras hubieran golpeado directamente en algo que él había estado intentando ignorar.

—El solo hecho de que Kurosaki-kun llore... —Continuó Orihime entre sollozos— hace que mi corazón... y mi estómago... ardan...

Sus dedos se aferraron aún más a la tela de su camisa, arrugándola.

—Es tan doloroso... —Su voz se volvió más pequeña—. Siento... siento que por mi culpa... Kurosaki-kun estuvo muy triste...

Una pausa.

Un temblor.

—Y esa sensación... es insoportable.

El aire en la habitación pareció volverse más pesado.

Más denso.

Más difícil de respirar.

Porque esas palabras...

Ichigo la atrajo más hacia él, casi arrullándola.

—Todo... —Empezó él—. Todo está bien... No tienes que disculparte; el simple hecho de que estén... que estés bien es lo más importante para mí.

Orihime lloró más fuerte ante esas palabras.

Todo estaba bien ahora.

Lo estará ahora que puede volver a proteger a aquellos que ama.

Abrazó a Orihime con fuerza.

No dejará que ellos vuelvan a sufrir de esta manera.

Esta vez, se protegerán entre todos.

Los protegerá.

Rukia sonrió al ver la mirada de decisión en Ichigo.

—Bienvenido, Ichigo.

—Estoy de vuelta.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

¡Hola! ¿Qué tal? Bueno, al menos yo bien, jaja.

Con un nuevo fic IH inspirado en el final de la batalla contra Ginjo y Tsukishima en el arco Fullbring. Siempre pensé que faltaba algo entremedio después de esa batalla, por lo que, a lo visto en el capítulo en donde Riruka despierta, decidí escribir este pequeño one-shot, ¡el cual espero que haya sido de su total agrado!

¡Hasta la próxima!

Let ayu_san.12 know what you thought about this chapter!
Love this

0

Love this

Funny

0

Funny

Spicy

0

Spicy

Suspenseful

0

Suspenseful

Emotional

0

Emotional

Profound

0

Profound

Heartwarming

0

Heartwarming

Shocking

0

Shocking

Good Writing

0

Good Writing

Compelling Plot

0

Compelling Plot

Great Character

0

Great Character

Strong Dialog

0

Strong Dialog

Further Recommendations

Merry Christmas - Adventskalender 2025

Aelyn Raven: Wieder eine tolle Geschichte. Leider bin ich erst jetzt dazu gekommen sie zu lesen, aber das tut der Geschichte keinen Abbruch *g* ich freue mich schon auf den nächsten Adventskalender

Read Now
 Mehrfach zurückgewiesene Gefährtin

Silvia: Sehr schön geschrieben, mit Spannung von Anfang bis Ende. Tolle Geschichte .

Read Now
Stadt der Alphas

Uschi: Sehr gut geschrieben aber durch die kleinen Happen baut sich keine Spannung, Erotik, Romantik oder ähnliches auf

Read Now
Milky Treasures on a Healing Love

Ren selka: It was absolutely AMAZING I think I liked this story a little too much..! Haha..!

Read Now
An Irish Match

jeannie2244: This is without a doubt one of the sweetest stories I've read in a very long time. It's a delightfully different story from the usual stuff out there. I couldn't put it down. I highly recommend giving this a read.

Read Now
Alpha’s Claim

Francoise: Pour l'instant, c'est un très bon livre, j' aime beaucoup l' intrigue, hâte de lire la suite

Read Now