CapΓtulo Unico
La cita perfecta para Bill Kaulitz siempre habΓa sido deseando que su esposo Marc Eggers, de ochenta aΓ±os, estuviera en una sala de hospital con un abogado consediendole toda su fortuna.
Sin omitir detalles.
Absolutamente todo para Γ©l.
Y asΓ fue un dΓa antes de que su esposo falleciera... logrΓ³ que le dejara cada una de sus propiedades, cuentas bancarias, negocios, autos y todo lo de valor a su nombre.
El jodido viejo habΓa muerto por causas naturales, lo normal en la edad de los viejos rabo verdes, ΒΏno?
Actualmente...
Su velo negro de encaje le cubrΓa a medias el rostro, pero no para ocultar sus lΓ‘grimas, sino para esconder la comisura de sus labios, que amenazaba con curvarse hacia arriba cada vez que alguien le daba el pΓ©same.
Para el resto del mundo, Bill Kaulitz era el viudo desconsolado. El hombre que acababa de enterrar a su "amado esposo" (entre comillas) y que se inclinaba sobre Γ©l ataΓΊd sin pena para hacer de su show uno creΓble. Pero por dentro, la ΓΊnica emociΓ³n que lo recorrΓa era una placentera, una felicidad, una emociΓ³n indescriptible. La herencia estaba asegurada, el viejo ya no estorbaba, y el verdadero juego acababa de empezar.
Y...
Β‘Oh!
Al otro lado de aquel hueco donde descendΓa el ataud, envuelta en un llanto histΓ©rico, estaba su hijastra Madelaine... quiΓ©n venΓa incluida en la herencia sin querer.
Pero eso era lo de menos.
Madelaine era tan mimada, tan arrogante, dedicΓ‘ndole a su padrastro unas miradas cargadas de veneno entre sollozo y sollozo, como si aΓΊn creyera que podΓa echarlo de esa casa ahora que el viejo decrΓ©pito de Eggers ya no estaba. Bill ni siquiera parpadeΓ³. En lugar de eso, desviΓ³ la mirada unos centΓmetros hacia la izquierda, donde Tom permanecΓa de pie, incΓ³modo en su traje oscuro, intentando consolarla.
Β«Ay, Tom, Tom, Tom.Β» β piensa Bill negando con la cabeza.
El novio perfecto, el chico guapo con cara de modelo de revista, mΓΊsculos, sexy con hacer cualquier mΓnimo movimiento y... el trofeo que ella exhibΓa con tanto orgullo para demostrar que siempre tenΓa lo que querΓa.
Β«Menuda estΓΊpida.Β»
β Muchas gracias por venir. β menciona el pelinegro sosteniendo su ramo de rosas grises entre sus manos mientras intenta fingir una voz rota. β Para mi... esposo... fue... oh, joder. No encuentro palabras, Β‘estoy tan destrozado!
La escena del cementerio alcanzΓ³ su punto mΓ‘ximo de ridiculez cuando Bill se llevΓ³ la manos a la cara, fingiendo un ahogo de dolor que hizo que un par de ancianas de la alta sociedad soltaran suspiros de profunda compasiΓ³n.
Ah, pero los amigos de Bill... Β‘la estaban pasando de maravilla colaborando con el teatro de su mejor amigo!
β Era... era el amor de mi vida. β chillΓ³ Bill, apretando el ramo contra su pecho como si fuera la ΓΊltima espina de martirio que le quedaba por soportar. β No sΓ© cΓ³mo voy a seguir sin sus sabios consejos, sin su risa... sin su... oh, Marc... β por debajo del velo, Bill apretΓ³ los dientes para no soltar una carcajada.
ΒΏCuΓ‘les sabios consejos?
El viejo apenas podΓa recordar dΓ³nde habΓa dejado la dentadura la mitad del tiempo, pero quΓ© bonito sonaba para la prensa local y los chismosos que atestiguaban el entierro porque ese rabo verde si que era querido.
Desde el otro lado el llanto de Madelaine se volviΓ³ mucho mΓ‘s fuerte. β Β‘CΓ‘llate! Β‘CΓ‘llate, pedazo de trepador! β gritΓ³ la chica, intentando abalanzarse hacia la fosa, pero solo fue frenada por los brazos firmes de Tom. β Β‘Todos sabemos que lo mataste! Β‘TΓΊ lo mataste, basura!
Bueno...
HabΓa algo de verdad en eso.
Pero hubo alguien que tambiΓ©n colaborΓ³.
Y si, no es nada menos que el sexy de Tom TrΓΌmper.
Me imagino que la razΓ³n es obvia y si no lo es, permΓtanme mencionarle.
Marc encontrΓ³ a su yerno y a su esposo teniendo relaciones Β‘en su propia cama! y al muy estΓΊpido le da un infarto de la impresiΓ³n pero con lo buen mentiroso y actor que es Bill Kaulitz... hum.
A causa de esa grave emociΓ³n el tipo fue a parar al hospital y como mencionΓ© anteriormente, que a penas podΓa recordar las cosas, Β‘pfff!
Reitero.
La herencia fue suya...
Gracias al comentario de Madelaine Eggers las murmuraciones estallaron alrededor aunque Bill no perdiΓ³ la compostura. BajΓ³ la cabeza, dejando que sus hombros temblaran, buscando la mirada de Tom por debajo de la tela. Tom parecΓa mortalmente avergonzado por la rabieta de su novia, sujetΓ‘ndola con una mezcla de fastidio y cansancio.
Γl estaba por compromiso porque en lo ΓΊnico que podΓa pensar es en llegar a estar a solas con ese chico de hermosas rastas negras con blanco para hacerlo suyo una vez mΓ‘s, y otra vez mΓ‘s, y otra mΓ‘s.
β Madelaine, por favor, no es el momento. β susurrΓ³ Tom, intentando calmarla mientras le acomodaba el abrigo.
Bill le dedicΓ³ a Tom una mirada rΓ‘pida: ojos entornados, labios entreabiertos, la viva imagen de un Γ‘ngel caΓdo siendo injustamente atacado. El mensaje no dicho era claro: Β«Mira lo loca que estΓ‘. Mira lo que tienes que aguantar.Β»
TambiΓ©n querΓa que lo coja.
Una hora mΓ‘s tarde, el silencio de la mansiΓ³n Eggers se rompiΓ³ con el eco seco de los tacones de Bill al cruzar el umbral. Se quitΓ³ el velo de un solo tirΓ³n, arrojΓ‘ndolo sobre el sofΓ‘ con desdΓ©n, y caminΓ³ directo al mueble bar para servirse whisky.
β Β‘Ni se te ocurra poner tus sucias manos en ese licor! β la voz de Madelaine retumbΓ³ en la entrada. VenΓa hecha una furia, con el rΓmel corrido y el rostro rojo de rabia. Tom venΓa unos pasos atrΓ‘s, cerrando la puerta de madera.
Bill le dio un sorbo a la copa, saboreando el lΓquido Γ‘mbar antes de darse la vuelta lentamente... volviendo a fingir.
β CariΓ±o, solo quiero llevarme bien contigo.
β Β‘Eso nunca, estΓΊpido! Β‘Me das asco! β gritΓ³ ella, dando un paso al frente, con los puΓ±os apretados.
Dispuesta a golpear a Bill.
β Β‘Los tipos como tΓΊ lo ΓΊnico que buscan en hombres mayores es su dinero, nada mΓ‘s!
Bill querΓa reΓr y pensaba en cΓ³mo supo eso.
β No, nena. Yo lo amaba.
β Β‘No, eres un maldito enfermo! β gritaba volviendo a llorar como una perra dramΓ‘tica. β Β‘Tom! dile algo, Β‘dile que se largue, no quiero verlo!
Tom dio un paso al frente pero antes de que pudiera pronunciar una palabra, la mirada de Bill se posΓ³ directamente sobre Γ©l.
Era una mirada lasciva, que sentΓa que Bill lo desnudaba solo con verlo y no pudo hablar.
Al menos no con la boca.
Su pene se habΓa puesto jodidamente duro de imaginar esos ojitos desde arriba y su pene totalmente dentro de esa boquita rosa que tanto le encantaba besar.
β Mejor vamos a que descanses. β Bill volviΓ³ a darle la espalda a la estΓΊpida de su hijastra, buscando en su pantalΓ³n de manera disimulada aquel gotero para provocar sueΓ±o y ponerlo en una nueva bebida.
β Dale whisky. β suspirΓ³ volviendo con la taza de cristal en la mano hacia el de trenzas. β Le ayudarΓ‘. β Madelaine mirΓ³ a Bill, luego a Tom, y la rabia pareciΓ³ desbordarla por completo al ver que su novio no reaccionaba de inmediato para defenderla.
β Β‘No le dirijas la palabra, idiota!
β Vamos. β Tom la arrastra por el enorme pasillo, dejando a Bill a solas y tapando su boca empezΓ³ a reΓr.
Β«Muchas gracias, Marc, mi amor.Β» β decΓa en sus pensamientos. β Β«Fueron aΓ±os de tener que soportar tu pene arrugado, de tener que limpiar tu mierda, de tener que besarte esa asquerosa boca.Β»
«‘Años, infeliz!»
Y reΓa mucho mΓ‘s. Se limpiΓ³ una lΓ‘grima falsa del rabillo del ojo justo a tiempo para ver a Tom reaparecer. La chaqueta del traje ya no estaba; se la habΓa quitado, dejando ver su camisa ajustada con los dos primeros botones desabrochados, las arremangadas a los antebrazos, unos ojos ardientes, llenos de deseo y esa sombra de no culpa que a Bill le parecΓa tan jodidamente adictiva.
β EstΓ‘ tratando de dormir. β murmurΓ³ Tom muy bajito como si temiera que las paredes de la mansiΓ³n tuvieran oΓdos.
Bill sonrΓe dejando la copa vacΓa sobre la mesa de centro antes de dar un paso lento en su direcciΓ³n.
β Le funcionarΓ‘ porque le dΓ un sedante suave, mi amor... bueno para los nervios. β susurrΓ³ tambiΓ©n con dulzura, acortando la distancia entre los dos hasta que la punta de sus botas rozΓ³ los zapatos nike de Tom. β La pobre estaba tan histΓ©rica... no podΓamos dejar que se lastimara, ΒΏverdad?
Tom apretΓ³ la mandΓbula. IntentΓ³ mantener la postura de ese fingido recelo de "no deberΓamos estar haciendo esto", pero en cuanto Bill levantΓ³ la mirada y los ojos marrones del viudo se clavaron en los suyos, la resistencia de Tom se desmoronΓ³ por completo.
AvanzΓ³ un poquitito mΓ‘s y pegΓ³ su frente contra la de Bill.
La respiraciΓ³n de Tom era agitada, caliente, chocando directamente contra los labios entreabiertos del pelinegro. Su mano, grande y cΓ‘lida, subiΓ³ de golpe a la nuca de Bill, enredando los dedos con fuerza en su cabello, sosteniΓ©ndolo como si fuera lo ΓΊnico firme en medio de la tormenta.
β Eres un monstruo, ΒΏlo sabes? β dice contra sus labios. β Un maldito manipulador. β Bill soltΓ³ un suspiro, disfrutando del agarre en su cuello. DeslizΓ³ sus manos por el pecho de Tom, sintiendo el latido desbocado de su corazΓ³n.
β No lo matΓ© yo, mi vida... lo matΓ³ el verte dentro de mΓ en nuestra cama. β corrigiΓ³ Bill en un susurro embriagador, rozando apenas la punta de su nariz con la de Tom. β Eres tan culpable como yo, Tom... y eso es lo que me vuelve loco de ti.
Tom gime pegando su cuerpo aΓΊn mΓ‘s contra el de Bill, dejando que su erecciΓ³n chocara sin pudor contra la cadera de su contrario.
β Estoy enfermo y jodidamente enamorado de tΓ. β Bill echΓ³ la cabeza hacia atrΓ‘s, dejando escapar un gemido suave ante el contacto, hundiendo las uΓ±as en la espalda de Tom.
β Yo tambiΓ©n, mi amor... β respondiΓ³ Bill, tomando el rostro de Tom entre sus manos para obligarlo a mirarlo a los ojos. β Y eres mΓo, Tom. MΓo y de nadie mΓ‘s.
β Tuyo. β afirmΓ³ Tom sin dudarlo un segundo, antes de sellar sus palabras atrapando la boca de Bill en un beso sucio que estallΓ³ entre ellos como una bomba por tanto tiempo contenido. Tom apretΓ³ la nuca de Bill con brusquedad, arrastrΓ‘ndolo hacia su boca con una necesidad animal, devolviΓ©ndole cada movimiento de lengua con violencia. Bill soltΓ³ un gemido bajo que se ahogΓ³ directamente en la garganta de Tom, mordiendo su labio inferior hasta sacarle un quejido Γ‘spero.
Las manos de Tom bajaron rΓ‘pido, firmes, apretando los glΓΊteos de Bill sobre la tela del pantalΓ³n y rozΓ‘ndose ambos. El choque del pene de Tom rozando la cadera de Bill hizo que el viudo se estremeciera de pie a cabeza, separando la boca solo un tanto para jadear contra el cuello del de trenzas.
β Tom... ah, joder... aquΓ no... β susurrΓ³ Bill con la voz llena de placer, aunque sus propias manos estaban ocupadas bajando desesperadamente la cremallera del pantalΓ³n de Tom. β Mhmm...
β Al sofΓ‘. β sin perder tiempo, sujetΓ³ a Bill por los muslos y lo levantΓ³ del suelo. Bill soltΓ³ una risita maliciosa y enredΓ³ sus largas piernas alrededor de la cintura de Tom, hundiΓ©ndole las uΓ±as en los hombros mientras lo guiaba hacia el amplio sofΓ‘.
Tom lo dejΓ³ caer sobre los cojines y se posicionΓ³ de inmediato entre sus piernas, arrodillado en el borde del sofΓ‘, desabrochando su propio cinturΓ³n con manos torpes.
Β‘Dios mΓo!
Hace unas horas nomΓ‘s enterrΓ³ a su esposo y ahora solo pensaba en que se la entierren a Γ©l.
Enterita.
β Pensaba en esto mientras echaban la tierra sobre la caja, mi amor... β provocΓ³ Bill, bajΓ‘ndose el pantalΓ³n y la ropa interior de un solo tirΓ³n hasta las rodillas, exhibiΓ©ndose por completo ante Γ©l. β QuerΓa sentirte adentro desde que estΓ‘bamos en el cementerio. PΓ‘same la boca por aquΓ, Tom... hazlo ya.
Tom obedeciΓ³.
AtrapΓ³ el miembro de Bill entre sus labios, tragΓ‘ndoselo entero. Bill echΓ³ la cabeza hacia atrΓ‘s, clavando la mirada en el techo mientras un gemido se le escapaba sin control. Las manos de Tom y su boca trabajaban con destreza, alternando succiones rΓ‘pidas y rozamientos de lengua que hicieron que Bill comenzara a suplicar.
El de trenzas se la estaba mamando como nunca y toda la saliva que se salΓa de su boca se escurrΓa por las bolas rosadas de Bill hasta que su ano quedara empapado indirectamente.
La boca de Tom producΓa sonidos de atragantamiento.
SΓ.
Era justo lo que a Bill le gustaba de Γ©l.
Le encantaba que Tom le coma la polla y le folle el culo como nunca.
ParecΓa un adicto a ese cuerpo.
ΒΏY cΓ³mo no?
Si Γ©l desgraciado de Bill Kaulitz era una joyita. Tan guapo, atractivo y con una maldad que esa carita de inocente ocultaba perfectamente.
En conclusiΓ³n.
Eran tal para cuΓ‘l.
β Β‘Tom, ah! Β‘basta, entra ya... me vas a hacer venir solo con la boca! βchillΓ³ Bill, tomΓ‘ndolo de las trenzas sueltas para tirar de Γ©l hacia arriba.
Tom se incorporΓ³, respirando con dificultad, con la saliva brillando en sus labios. SacΓ³ su propio miembro, grueso y completamente venoso, frotando la cabeza hΓΊmeda directamente contra la entrada anhelante de Bill. La mirada que compartieron en ese segundo era la de dos cΓ³mplices festejando su botΓn de la forma mΓ‘s cerda posible.
Entonces Tom se la hundiΓ³ de un solo empujΓ³n decidido, hasta la base.
β Β‘Aah! β el grito de Bill resonΓ³ en toda la sala, cubriΓ©ndose la boca a toda prisa con la mano mientras se arqueaba por completo. El dolor inicial se transformΓ³ de inmediato en una ola de placer abrasador al sentir a Tom rellenΓ‘ndolo entero. ComenzΓ³ a embestir sin piedad. Un ritmo duro, constante, rico, haciendo que el sofΓ‘ de cuero suene bajo sus cuerpos. Cada estocada levantaba las caderas de Bill del asiento, sacΓ‘ndole gemidos ahogados que intentaba sofocar contra su propio antebrazo para no despertar a la chica en la planta alta.
β ΒΏSientes esto, Bill? β susurrΓ³ Tom al oΓdo, apretΓ‘ndole la cintura con tanta fuerza que seguro le dejarΓa marcas violetas. β Estoy hasta el fondo de tΓ, maldiciΓ³n. Β‘Mhmm!
β SΓ... ah, mΓ‘s fuerte, Tom... Β‘dame mΓ‘s fuerte! β suplicΓ³ Bill fuera de sΓ, rodeando el cuello de Tom con sus brazos y abriendo mΓ‘s las piernas para recibir cada golpe mΓ‘s profundo.
Tom termina de desnudar a ese hombre divino sin dejar de mover sus caderas y termina por desnudarse Γ©l.
Le encantaba sentir la piel de su amante...
Porque eso es lo que eran.
Unos putos desgraciados amantes que se enamoraron desde el primer momento en que se vieron y ya no pudieron negar lo que sentΓan.
Par de estΓΊpidos.
β Β‘Mhmm! β gime Bill y a Tom le enciende mucho mΓ‘s.
El sudor ya perlaba la frente de ambos, mezclΓ‘ndose con la respiraciΓ³n entrecortada y el olor a sexo que empezaba a dominar el aire. Bill, con los ojos nublados por el Γ©xtasis y las mejillas encendidas, clavΓ³ las uΓ±as en la espalda de su amante, frenando por un momento su ritmo frenΓ©tico.
β Espera... β jadeΓ³ Bill, con la voz rota. β Quiero estar arriba. Quiero verte la cara mientras te hago mΓo.
Tom acepta con una carita mezcla de sumisiΓ³n.
Γl se veΓa tan lindo obedeciendo a su hombre...
Con un movimiento Γ‘gil sujetΓ³ a Bill por la cintura y lo ayudΓ³ a girar, quedando Tom recostado sobre el respaldo del sofΓ‘, con las piernas separadas, y Bill horcajadas sobre Γ©l.
El cambio de posiciΓ³n hizo que el miembro de Tom entrara aΓΊn mΓ‘s profundo, arrancΓ‘ndole a Bill un gemido ronco y jodidamente caliente. Bill se tomΓ³ un momento para estabilizarse, apoyando las manos en el pecho sudoroso de su chico, mientras se acostumbraba a la nueva profundidad.
Luego, comenzΓ³ a moverse.
Fue un ritmo diferente, mΓ‘s lento, mΓ‘s tortuoso y calculado. Bill se elevaba lentamente, casi saliΓ©ndose, para luego dejarse caer con todo su peso, hundiendo a Tom dentro de Γ©l hasta la raΓz. Sus caderas giraban en cΓrculos, restregΓ‘ndose contra la base de Tom, buscando el Γ‘ngulo perfecto que lo hacΓa ver estrellas.
Tom echΓ³ la cabeza hacia atrΓ‘s, con los ojos cerrados y los dientes apretados, rindiΓ©ndose por completo al control de Bill. Sus manos subieron para apretar los muslos, guiando el movimiento, mientras soltaba jadeos roncos y sucios.
β Me encanta verte desde aquΓ, joder.
Bill aumentΓ³ el ritmo, sus movimientos se volvieron mΓ‘s rΓ‘pidos. Se elevaba y caΓa con fuerza, cada impacto sacΓ‘ndole un gemido a Tom. La fricciΓ³n era intensa, abrumadora.
Tom, incapaz de soportar mΓ‘s la tortura de tener a Bill arriba controlando cada sensaciΓ³n, abriΓ³ los ojos. SujetΓ³ a Bill por la cintura y, con un movimiento brusco, lo obligΓ³ a bajarse de Γ©l y a girarse sobre el sofΓ‘.
β Suficiente, me toca a mΓ. β sin darle tiempo a reaccionar, Tom empujΓ³ a Bill obligΓ‘ndolo a ponerse en cuatro patas. Bill soltΓ³ una risita maliciosa, jadeando, mientras acomodaba sus manos para sostenerse. Se arqueΓ³, elevando el trasero hacia Tom en una invitaciΓ³n descarada, girando la cabeza para mirarlo por encima del hombro con una sonrisa lasciva y los ojos entreabiertos.
Tom se posicionΓ³ detrΓ‘s de Γ©l de inmediato. Su mirada recorriΓ³ la espalda arqueada de Bill, las curvas de sus glΓΊteos y su ano empapado y rosado antes de meterse de golpe.
β Β‘AAAH! β el grito de Bill fue agudo, desgarrador. Se cubriΓ³ la boca con la mano rΓ‘pidamente, mordiΓ©ndose los nudillos para callar los gemidos mientras sentΓa a Tom hasta ese punto dulce.
Ni siquiera le diΓ³ descanso.
EmbestΓa ese culito con un ritmo salvaje, animal, sin ninguna piedad. Cada estocada era un golpe seco y potente que hacΓa vibrar el cuerpo de Bill entero. Las manos de Tom apretaban y amasaban sus glΓΊteos.
β Β‘MΓ‘s fuerte, Tom... ah, joder... mΓ‘s fuerte! β suplicaba Bill, fuera de sΓ porque le estaban destrozando y eso le encantaba.
Le encantaba tanto como para agarrar su propio miembro y masturbarse buscando liberar su calor.
Tom en cambio estΓ‘ fascinado.
SentΓa cΓ³mo las paredes internas de Bill se contraΓan a su alrededor, apretΓ‘ndolo en un espasmo de placer inminente que lo estaba volviendo loco. Bill, sintiendo que su propio orgasmo estaba a punto de estallar, comenzΓ³ a temblar entero, con los ojos cristalinos por el Γ©xtasis y la respiraciΓ³n entrecortada.
β Β‘Tom, me vengo... ah, joder... me vengo! β chillΓ³ Bill, colapsando en un orgasmo violento que lo hizo estremecerse de pies a cabeza sobre el sofΓ‘. Ver a Bill deshaciΓ©ndose debajo de Γ©l, escucharlo gemir su nombre con tanta desesperaciΓ³n, fue el detonante final para Tom.
SoltΓ³ un gruΓ±ido alto, dio dos estocadas brutales y profundas mΓ‘s, llegando al fondo del cuerpo de Bill, y se vaciΓ³ profundamente dentro de Γ©l, manteniΓ©ndose ahΓ hasta el ΓΊltimo espasmo, mientras ambos intentaban recuperar el aliento en medio del silencio que volvΓa a reinar en la mansiΓ³n.
Tom y Bill Kaulitz.
Eran unos malditos hijos de puta que se querΓan con tanto amor.
Fin.








