Reclamando A Un Beta by CompaHuitzil at Inkitt
Customize readability
Aa

Reclamando a un Beta

All Rights Reserved ©

Summary

En un universo dominado por jerarquías biológicas donde los alfas gobiernan, los omegas son codiciados y los betas apenas importan, Gael siempre creyó haber tenido suerte. Ser beta significaba pasar desapercibido: sin expectativas, sin presiones, sin instintos que dictaran su vida. Solo una existencia mediocre, tranquila... segura. O al menos eso pensó hasta que conoció a los Villareal. Van a ser varias historias de Alfaxbeta, asi es jajaja me encanta esa dinámica Novela romántica | Boys Love | R18 | Contenido sensible Temas: trauma, dependencia emocional, violencia, sanación, deseo, vínculos complejos.

Status
Ongoing
Chapters
4
Rating
n/a
Age Rating
18+

El Castigo

Capítulo 1: El castigo

La noche en la colonia era fría y húmeda. Los faroles parpadeaban de forma irregular, dejando pequeños charcos de sombra entre los edificios viejos. A esa hora casi no había gente en las calles; solo el rumor lejano de algunos automóviles y el ladrido ocasional de un perro rompían el silencio.

Gael Hernández manejaba abordo de su vieja motocicleta con la cabeza ligeramente inclinada, la mochila colgando en la espalda y el uniforme de repartidor todavía impregnado del sudor y el polvo de toda la jornada. Miró la hora en su reloj digital de muñeca.

Casi las once de la noche.

Soltó un suspiro cansado.

Ser estudiante y trabajador de medio tiempo nunca había sido sencillo. Había días en los que apenas dormía cuatro horas; otros en los que desayunaba cualquier cosa de pie antes de correr a la universidad. Aun así, nunca se permitió compadecerse.

No le gustaba romantizar la pobreza y nunca había entendido por qué algunas personas hablaban de la pobreza como si fuera una experiencia inspiradora. No lo era.

Sabía perfectamente que trabajar no tenía nada de heroico. Era agotador, frustrante y, muchas veces, injusto.

Era contar las monedas antes de comprar algo.

Era preguntarse si ese mes alcanzaría para pagar la colegiatura o si tendría que aceptar otro turno de reparto.

Pero tampoco pensaba rendirse, por eso estudiaba.

No había querido conformarse con cualquier universidad. Había presentado examen para una de las mejores instituciones privadas del país y, cuando obtuvo una beca, decidió que haría todo lo posible por conservarla. Entre el apoyo de su madre, las horas interminables como repartidor y algún trabajo ocasional, conseguía reunir el dinero suficiente para pagar el resto de la colegiatura.

No era una vida fácil.

Pero era su vida.

Y algún día quería mirar hacia atrás y aún si fallaba poder decir, sin avergonzarse:

"Lo intenté con todas mis fuerzas."

Bajó la velocidad un poco mientras acomodaba la mochila sobre su hombro.

Otra jornada terminada y entonces recordó un reparto en especial que había hecho esta semana y sintió sus mejillas arder

Habia entregado un pedido en una enorme residencia de una zona exclusiva, una casa que parecía sacada de una revista y con la que solo podía fantasear desde la distancia.

Quien abrió la puerta fue un estudiante de su universidad que Gael había visto varias veces.

Un omega dominante.

Hermoso.

Probablemente el rostro más atractivo que Gael había visto en toda su vida.

Lo conocía de vista. Era imposible no hacerlo. Aunque estudiaban en facultades distintas, aquel chico era increíblemente popular. Los rumores sobre él corrían por todo el campus.

Lo que Gael nunca imaginó fue que él también lo reconociera.

Durante un segundo pensó que simplemente recibiría el paquete y cerraría la puerta.

Pero no.

El omega sonrió con naturalidad.

-¿Te conozco? Nos hemos cruzado varias veces en la universidad ¿Cierto?.

Gael casi olvidó responder.

-S-sí...

- Recuérdame tu nombre por favor.

- Gael...

- Bueno Gael, gracias por traer el pedido. Cuídate mucho.

Le dio una propina bastante más generosa de lo habitual antes de despedirse con otra sonrisa.

El corazón de Gael seguía latiendo con fuerza al recordarlo.

No porque trabajar le avergonzara.

Jamás.

Lo que lo había tomado por sorpresa era descubrir que alguien como él lo hubiera reconocido entre cientos de estudiantes.

Siempre había pensado que era completamente invisible.

Esbozó una sonrisa pequeña mientras seguía caminando.

"Supongo que no todos en la universidad son unos cretinos."

Ahora solo quería llegar a casa, comer algo de lo que su madre seguramente le habría dejado preparado y dormir unas cuantas horas antes de comenzar otro día exactamente igual.

No escuchó el rugido del motor que se acercaba por detrás hasta que fue demasiado tarde.

Una camioneta gris aceleró de golpe y embistió la parte trasera de su motocicleta justo cuando Gael giraba hacia un callejón.

El impacto fue brutal.

Gael salió despedido varios metros, rodando sobre el asfalto. El casco golpeó contra el pavimento con un estruendo seco mientras las protecciones absorbían gran parte de la fuerza del choque. Sintió un dolor abrasador recorrerle el costado.

Gracias al cielo llevaba el equipo de seguridad que Josh, su ex padrastro, le había regalado cuando consiguió el trabajo de repartidor.

"Nunca confíes en los automovilistas. Ellos creen que una moto siempre tiene la culpa."

Aquellas palabras cruzaron fugazmente por su mente mientras intentaba recuperar el aire.

Todo le daba vueltas. Le tomó varios segundos comprender que seguía consciente.

Un chirrido de llantas lo obligó a levantar la cabeza. La camioneta se había detenido unos metros más adelante.

Las puertas se abrieron casi al mismo tiempo y varios hombres descendieron del vehículo.

El corazón de Gael dio un vuelco.

Aquello no había sido un accidente.

Con movimientos torpes llevó ambas manos hasta el casco ya que sentía que no podía respirar. Los dedos le temblaban tanto que tardó varios intentos en desabrochar la correa.

Cuando por fin consiguió quitárselo, una punzada le atravesó el cráneo y tuvo que cerrar los ojos un instante.

Respiró hondo.

El mundo seguía balanceándose bajo sus pies.

"Por favor que mi moto este bien..." Levantó la vista de inmediato, buscando desesperadamente su motocicleta.

La encontró varios metros más adelante, tirada sobre el pavimento. Uno de los espejos estaba destrozado y un hilo de gasolina goteaba lentamente sobre el asfalto.

Sintió un nudo en el estómago.

No...

No podía quedarse sin ella.

Era su herramienta de trabajo. Sin la motocicleta no habría repartos; sin repartos no habría dinero para terminar de pagar la universidad, ni para ayudar a su madre con los gastos de la casa.

Apretó los dientes.

No era el momento de pensar en eso. Primero debía salir de allí, apoyó una mano contra la pared del callejón para obligar a sus piernas a responder, apenas consiguió incorporarse. Cada músculo de su cuerpo protestaba.

No iba a quedarse esperando, tampoco iba a preguntar quiénes eran aquellos hombres o por qué intentaron atropellarlo.

Bastaba con ver sus rostros para entender que ninguno había ido a ofrecerle una disculpa.

Dio un paso tambaleante y les dio la espalda, quizá si gritaba y pedía ayuda alguien podría socorrerlo pero entonces una mano enorme le sujetó violentamente la nuca.

El golpe contra el concreto fue tan brutal que sintió cómo el labio se le abría contra la superficie áspera.

Todo el aire abandonó sus pulmones.

-¿Qué caraj...?

La pregunta murió antes de convertirse en una frase.

Un puñetazo seco le explotó contra las costillas.

El aire abandonó sus pulmones de golpe, como si alguien hubiera hundido una barra de acero en su pecho. El dolor fue tan intenso que durante un segundo no pudo comprender qué acababa de pasar. Sus piernas cedieron y cayó de rodillas sobre el pavimento, tosiendo con violencia mientras intentaba desesperadamente volver a respirar.

¿Qué...?

¿Por qué...?

Su cabeza seguía embotada por el golpe de la camioneta. Todo daba vueltas. Las luces de los faroles se deformaban frente a sus ojos y un pitido constante le zumbaba dentro del casco que acababa de quitarse.

¿Era un asalto?

No...

Los asaltantes pedían dinero.

Aquellos hombres ni siquiera habían hablado.

Gael apoyó una mano temblorosa sobre el suelo para incorporarse. Le ardían las costillas, el labio le sabía a sangre y apenas lograba enfocar la vista. Levantó lentamente la cabeza...

...y entonces lo vio.

Frente a él se alzaba un hombre gigantesco.

Un alfa.

Superaba fácilmente el metro noventa. Los hombros parecían demasiado anchos para la chaqueta negra que llevaba puesta y la tensión de sus músculos se marcaba incluso debajo de la tela. Permanecía inmóvil, observándolo desde arriba con una calma inquietante, como un depredador que ya hubiera decidido el destino de su presa.

Pero fueron sus ojos los que hicieron que un escalofrío le recorriera la espalda.

Negros.

Helados.

Vacíos de cualquier compasión.

Su aroma alfa inundó el callejón con una violencia casi física. Madera quemada. Hierro. Humo. Ira.

Los instintos de beta de Gael reaccionaron antes que su razón.

Corre.

Su cuerpo no respondió.

Las piernas le temblaban demasiado.

-No sabes cuánto tiempo llevo esperando este momento... hijo de puta.

La voz era grave, ronca y peligrosamente serena.

No era un hombre fuera de control.

Era alguien que llevaba mucho tiempo imaginando aquel encuentro.

Gael tragó saliva con dificultad. El miedo empezó a desplazar al desconcierto.

-Yo... -su voz salió rota-. Yo no sé quién eres...

Retrocedió torpemente apoyándose con las manos, arrastrándose sobre el pavimento mientras buscaba desesperadamente alguna salida con la mirada.

-Por favor...

El alfa dio un paso al frente.

Solo uno.

Y Gael comprendió, con una claridad aterradora, que no había ningún lugar al que pudiera escapar.

El alfa no respondió.

Ni una palabra.

Y eso fue lo que más miedo le dio.

Porque Gael esperaba un insulto, un reclamo, cualquier cosa que pudiera entender. Algo que tuviera sentido. Algo que pudiera responder.

Pero aquel hombre no parecía haber venido a escuchar.

Lo levantó con una facilidad aterradora, como si su cuerpo no pesara más que una mochila vacía. Gael apenas tuvo tiempo de respirar antes de sentir cómo sus pies abandonaban el suelo y cómo el mundo se movía demasiado rápido frente a sus ojos.

El siguiente golpe lo dejó sin aire.

Su espalda chocó contra el contenedor metálico y durante unos segundos no pudo escuchar nada más que un pitido agudo dentro de su cabeza.

Dolía.

Todo dolía.

No entendía qué estaba pasando.

No entendía quién era ese hombre.

No entendía por qué alguien lo miraba con tanto odio.

Intentó moverse, intentó levantarse, pero su cuerpo no reaccionaba como quería. Sus manos temblaban, sus piernas apenas lo sostenían y el miedo comenzaba a reemplazar la confusión.

Entonces sintió el peso sobre su mano.

El dolor llegó antes que el grito.

Un dolor intenso, inesperado, que le hizo olvidar por un instante dónde estaba.

-¡Ah...! -el sonido salió de su garganta sin que pudiera evitarlo.

Gael miró hacia abajo sin poder creerlo.

Aquello no era una pelea.

No era una amenaza.

No era alguien intentando asustarlo.

Ese hombre realmente quería hacerle daño.

Su respiración comenzó a volverse irregular. La adrenalina recorría todo su cuerpo mientras una idea aterradora se instalaba en su mente:

Estaba completamente indefenso.

Era un beta frente a un alfa que parecía una fuerza de la naturaleza.

-Elian tiene diecinueve años, maldito enfermo -la voz de Kazra rompió el silencio del callejón.

Gael levantó la mirada.

Había furia en esos ojos, pero no era una furia reciente. Era algo acumulado durante mucho tiempo. Un dolor viejo convertido en rabia.

-Diecinueve años...

Kazra apretó la mandíbula.

-Y tú te atreviste a tocarlo. A chantajearlo. A destruirlo.

Gael sintió que sus ojos se llenaban de lágrimas, no solamente por el dolor, sino por la desesperación.

¿Por qué nadie lo escuchaba?

¿Por qué ese hombre hablaba como si ya hubiera decidido todo?

-Yo no sé quién es Elian... -su voz salió rota-. Yo no conozco a ningún Elian.

Kazra lo miró con desprecio.

Como si aquella respuesta fuera exactamente lo que esperaba.

Como si las palabras de Gael fueran solamente otra mentira.

-Sigues fingiendo.

-¡No estoy fingiendo! -la desesperación hizo que su voz subiera-. ¡T-te juro que no sé de qué hablas!

Pero Kazra no parecía verlo.

No veía a Gael.

Veía al culpable que había estado buscando durante tanto tiempo.

Y eso fue lo que más miedo le dio al beta.

Porque en ese momento entendió algo terrible:

No importaba lo que dijera.

No importaba cuánto suplicara.

Para aquel hombre, su sentencia ya estaba escrita.

Fue entonces cuando el alfa soltó una risa baja y amarga.

-Sigues mintiendo hasta el final.

Gael apenas tuvo tiempo de respirar antes de que Kazra volviera a sujetarlo por la camisa y lo estrellara contra la pared.

El impacto le robó el aire.

Después llegó la verdadera paliza.

No había desesperación en los movimientos de Kazra. No había golpes lanzados al azar por un impulso de ira. Cada movimiento era calculado, preciso, como si hubiera imaginado aquel momento una y otra vez durante mucho tiempo.

Un golpe en el estómago hizo que Gael se doblara sobre sí mismo, incapaz de recuperar el aire. Otro impacto en el rostro le hizo perder el equilibrio.

El beta ya no entendía nada.

Su mente intentaba encontrar una explicación, una forma de detener aquello, una manera de hacer que ese hombre lo escuchara.

Pero no encontraba ninguna.

Kazra no estaba peleando con él.

Estaba castigándolo.

Cuando Gael apenas podía mantenerse consciente, el alfa tomó su brazo izquierdo, el mismo que utilizaba todos los días para trabajar, escribir y sostener sus sueños.

-Esto es por cada vez que lo tocaste.

Gael abrió los ojos con terror.

-No...

El dolor llegó antes de que pudiera terminar la súplica.

Un grito desgarrador escapó de su garganta.

Por un instante todo desapareció.

La calle.

El frío.

El miedo.

Solo quedó el dolor y la certeza de que aquel hombre realmente creía que merecía aquello.

Las lágrimas comenzaron a caer sin que pudiera detenerlas. No quería llorar frente a él, no quería mostrar debilidad, pero su cuerpo ya no respondía a su orgullo.

Kazra seguía mirándolo como si buscara en su rostro algún signo de arrepentimiento.

Pero Gael no podía darle lo que quería.

Porque no entendía.

Porque no había nada que confesar.

Porque era inocente.

Cuando finalmente el alfa lo soltó, Gael cayó al suelo sin fuerzas, abrazando su brazo contra su pecho como si pudiera protegerlo de algo más.

Su respiración era débil y entrecortada.

Kazra se agachó frente a él y lo tomó del cabello para obligarlo a levantar la mirada.

Gael vio odio.

Pero también vio algo más.

Un dolor tan profundo que parecía haber consumido todo lo demás.

-Esto es solo el comienzo -susurró Kazra cerca de su oído, con una voz demasiado tranquila para la situación-. Si vuelves a acercarte a mi familia, te mataré.

Hizo una pausa.

-Y si intentas denunciarme... te encontraré.

Los ojos de Gael temblaron.

-Y terminaré lo que empecé...

Continuara...

Let CompaHuitzil know what you thought about this chapter!
Love this

0

Love this

Funny

0

Funny

Spicy

0

Spicy

Suspenseful

0

Suspenseful

Emotional

0

Emotional

Profound

0

Profound

Heartwarming

0

Heartwarming

Shocking

0

Shocking

Good Writing

0

Good Writing

Compelling Plot

0

Compelling Plot

Great Character

0

Great Character

Strong Dialog

0

Strong Dialog

Further Recommendations

Merry Christmas - Adventskalender 2025

Aelyn Raven: Wieder eine tolle Geschichte. Leider bin ich erst jetzt dazu gekommen sie zu lesen, aber das tut der Geschichte keinen Abbruch *g* ich freue mich schon auf den nächsten Adventskalender

Read Now
Charly's Weihnachten

T.M: Ich kann es gar nicht anders sagen also ich liebe diese Geschichte einfach. Sie hat für mich einfach alles was es braucht. Sie hat mich einfach mitgenommen auf eine echt schöne Reise. Danke❤️

Read Now
Luna auf der Flucht

Uschi: Gute Story, guter Spannungsbogen

Read Now
Fashion victime du PDG

frodon: Histoire intéressante. Rythmée. Personnages attachants. Intrigue bien menée

Read Now
Die Wölfe von Welby

Silvia: Sehr gut geschrieben. Spannend von Anfang an. Lustig und doch fesselnd zugleich. Hoffe es geht gut aus für sie.

Read Now
Ruthless Lord

Rebeca: Excelente novela

Read Now
Mystic Wolf

TopazHorizon: I enjoyed this book so much even though the Alpha is really a huge jerk. He didn't really redeem himself (so good thing he's amazing in bed haha), so I still feel she shouldn't have taken him back easily. That said, very entertaining and I love how the friendships are shown here. Very real. I'm tire...

Read Now
Broken Halos MC

Lise: Très bon moment de lecture. Ce qui est dommage c'est que leur histoire est trop rapide, l'attirance oui mais l'amour en 4 jours non. Mais je passe un bon moment de lecture. Ce livre est plaisant.

Read Now