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UN ZORRO LIBERADO

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Summary

Luego de un encuentro poco común con un ninja de kumo en unas aguas termales, Naruto despierta un lado de el que no conocía, más femenino, más sexy y salvaje, el cuál buscará satisfacer sus deseos más carnales con cualquier hombre y futanari que se encuentre.

Status
5d ago
Chapters
2
Rating
n/a
Age Rating
18+

Capitulo 1

ATENCIÓN: TODOS LOS PERSONAJES DE ESTA HISTORIA TIENEN MAS DE 18 AÑOS, YA SON ADULTOS.


Naruto estaba arrodillado en el agua termal, el vapor denso envolviendo su cuerpo pálido y suave. El hombre de la Aldea Oculta de la Nube, de piel oscura y musculatura imponente, lo tenía agarrado por las caderas con fuerza, empujando su grueso miembro negro una y otra vez dentro del estrecho agujero rosado del rubio. El agua salpicaba con cada embestida profunda, y los gemidos ahogados de Naruto se mezclaban con el sonido de la carne chocando contra carne.


El kunoichi de Kumo había sido solo el pretexto. Naruto había ido a las aguas termales esa noche buscando un poco de paz después de otro día agotador de entrenamiento con Jiraiya. El viaje de formación estaba llegando a su fin; en cuestión de semanas regresarían a Konoha. Pero esa noche todo cambió.


El hombre, un jōnin de rangos altos llamado Raiden, había entrado al mismo sector de las termas. Al ver el cuerpo del rubio sumergido hasta la cintura, con la piel blanca brillando por el vapor, las caderas anchas y el culo redondo asomando apenas por encima del agua, no pudo contenerse. Naruto había intentado protestar al principio, pero la mano grande y callosa del hombre le cubrió la boca mientras le separaba las nalgas y le frotaba la gruesa polla negra entre ellas.


Ahora, minutos después, Naruto ya no protestaba. Su rostro estaba completamente perdido en un ahegao profundo: ojos en blanco, lengua fuera, saliva corriendo por su mentón, cejas arqueadas en un gesto de puro placer abrumador. Cada embestida hacía que su pequeño micropene se sacudiera inútilmente bajo el agua, goteando un hilo constante de líquido pre-seminal. No era una polla de verdad; era apenas un pequeño botón rosado de menos de cinco centímetros, ridículo comparado con el monstruo de casi treinta centímetros que lo estaba destrozando por detrás.


—Mírate… —gruñó Raiden, apretando más fuerte las caderas del rubio—. Qué puta más fácil. Un cuerpo tan afeminado… esas tetitas pequeñas, ese culo enorme… ¿así entrenáis en Konoha? ¿Os volvéis todos unas zorras blancas para que los de Kumo os usemos?

Naruto solo pudo soltar un gemido largo y tembloroso. Su mente ya no pensaba en el entrenamiento, ni en convertirse en Hokage, ni en nada que no fuera esa sensación de ser llenado por completo. La polla gruesa y venosa le estiraba las paredes internas de una forma que nunca había imaginado posible. Cada vez que Raiden empujaba hasta el fondo, la cabeza de ese miembro negro le golpeaba un punto profundo que hacía que sus piernas temblaran y que su pequeño clítoris de chico se contrajera inútilmente.


—Dilo —ordenó el hombre, tirándole del cabello rubio hasta hacerle arquear la espalda—. Dile a esta polla lo que eres.


—S-soy… una puta… —balbuceó Naruto con la voz rota, la lengua todavía colgando—. Una putita blanca… para pollas negras grandes…


Raiden soltó una risa baja y oscura, acelerando el ritmo. El agua salpicaba por todas partes. El sonido obsceno de su polla entrando y saliendo del culo resbaladizo de Naruto llenaba el aire junto al vapor. El rubio ya no controlaba su expresión; el ahegao se había instalado de forma permanente. Cada embestida sacaba de él un sonido húmedo y degradante, mitad gemido, mitad sollozo de placer.


El hombre se inclinó sobre su espalda, mordiéndole el hombro mientras le susurraba al oído —Esta noche te voy a reventar. Y mañana vas a caminar cojeando de vuelta a tu maestro con el culo lleno de mi leche. Y vas a querer más. Porque una vez que una putita como tú prueba una polla de verdad… ya no hay vuelta atrás.


Naruto solo pudo asentir con la cabeza, completamente perdido. Su cuerpo curvilíneo se sacudía con cada embestida. Las caderas anchas, las piernas suaves y el culo exageradamente redondo y suave rebotaban contra la pelvis musculosa del hombre de Kumo. Su micropene se contraía una y otra vez, incapaz de eyacular de forma normal; solo podía gotear y temblar mientras el orgasmo le sacudía desde dentro.


Raiden gruñó fuerte y se enterró hasta el fondo, descargando chorros densos y calientes de semen directamente en el interior del rubio. Naruto gritó, o al menos intentó gritar; el sonido salió como un gemido ahogado y tembloroso mientras su cuerpo se sacudía en un orgasmo seco y prolongado. El semen negro y espeso empezó a derramarse por los bordes de su agujero estirado, flotando en el agua termal.


El hombre no se retiró de inmediato. Permaneció dentro, moviendo las caderas en círculos lentos, asegurándose de que cada gota quedara bien adentro.

—Buen chico… —murmuró, acariciándole el culo con una mano grande—. Ahora limpia.


Naruto, todavía con la mente nublada y el rostro lleno de lágrimas y saliva, se giró lentamente. Sin que nadie se lo pidiera dos veces, abrió la boca y empezó a lamer la polla semidura y brillante de semen y de sus propios jugos. El sabor amargo y salado le llenó la lengua. No le importó. Solo quería más.


Raiden lo observó con una sonrisa depredadora mientras el rubio, de rodillas en el agua poco profunda, chupaba con devoción. Las manos pequeñas de Naruto se aferraban a los muslos oscuros y musculosos del jōnin. Su culo todavía goteaba semen al agua. Cada vez que movía la cabeza, su pequeño micropene se sacudía entre sus piernas suaves.


—Mañana vuelves —dijo Raiden, tirándole del cabello para sacarle la polla de la boca con un sonido húmedo—. Y si no vienes tú… iré yo a buscarte. Entendido, putita?

Naruto asintió, la mirada perdida y brillante.

—S-sí… señor…


Esa noche, cuando por fin regresó a la posada donde se alojaban, Jiraiya ya estaba profundamente dormido (o fingiendo estarlo después de una de sus típicas investigaciones). Naruto se deslizó hasta el futón, el cuerpo todavía temblando. Cada paso le recordaba lo que le habían hecho. El semen seguía resbalando lentamente entre sus nalgas, manchándole el interior de los pantalones.


Se acostó de lado, abrazando las rodillas. Pero no podía dormir. Cada vez que cerraba los ojos, volvía a sentir esa polla gruesa abriéndolo, llenándolo, usándolo. Su pequeño micropene se endureció de nuevo, inútil y patético, y tuvo que morderse el labio para no gemir.

Algo se había roto esa noche. O quizás se había despertado.


Al día siguiente, durante el entrenamiento, Naruto estaba más distraído de lo habitual. Jiraiya le gritó varias veces, pero el rubio apenas reaccionaba. Su mente estaba en otro sitio. En una polla negra. En la sensación de ser empujado contra las rocas de las termas. En el sabor del semen ajeno.


Esa misma tarde, con una excusa floja, regresó a las aguas termales. Raiden ya lo estaba esperando, sentado en el borde de la piscina, la polla gruesa y oscura colgando pesadamente entre las piernas.

—Sabía que volverías —dijo simplemente.

Naruto no respondió con palabras. Se quitó la ropa con dedos temblorosos, dejando al descubierto su cuerpo curvilíneo: caderas anchas, muslos suaves, un culo exageradamente redondo y firme, y ese ridículo micropene rosado que apenas se levantaba. Se acercó al agua y, sin que nadie se lo pidiera, se arrodilló entre las piernas del hombre y abrió la boca.


Raiden soltó un gruñido de satisfacción y le agarró la cabeza con ambas manos, empujando su polla hasta la garganta del rubio de un solo movimiento. Naruto se atragantó, los ojos se le llenaron de lágrimas, pero no se apartó. Al contrario: empezó a mover la cabeza, chupando con avidez, haciendo ruidos húmedos y obscenos mientras saliva le corría por la barbilla.

—Así… justo así, putita —murmuró Raiden—. Esta noche te voy a enseñar a usarlo bien. Porque cuando regreses a Konoha, vas a querer que te usen. Vas a buscar pollas grandes como esta. Vas a arrodillarte para cualquiera que te las ofrezca.


Naruto solo pudo gemir alrededor de la polla que le llenaba la boca. Su culo se contrajo instintivamente, recordando lo de la noche anterior. Ya no pensaba en convertirse en Hokage. Solo pensaba en lo bien que se sentía ser usado.


Raiden lo levantó del agua como si no pesara nada y lo colocó de espaldas sobre una roca lisa y caliente. Le separó las piernas, le levantó las caderas y volvió a enterrarse de un solo empujón. Naruto gritó, arqueando la espalda, el ahegao regresando casi de inmediato. Los ojos en blanco, la lengua fuera, el cuerpo sacudiéndose con cada embestida brutal.


—Mírate… —gruñó el hombre, abofeteándole una nalga para verla rebotar—. Pareces una chica. Un culo de puta. Unas caderas de puta. Incluso esa cosita inútil entre las piernas… ni siquiera es una polla. Es un clítoris de sissy.

Naruto gimió más fuerte ante las palabras. Algo en él se retorcía de placer cada vez que lo llamaban así. Putita. Sissy. Zorra blanca.


Raiden aceleró, follándolo con fuerza, sin piedad. El sonido de la carne chocando llenaba el aire junto a los gemidos descontrolados del rubio. Cada vez que la polla negra desaparecía por completo dentro de ese agujero rosado y estrecho, Naruto sentía que perdía un poco más de sí mismo. Y no le importaba.


Cuando el hombre se corrió por segunda vez esa noche, lo hizo todavía más profundo, llenándolo hasta el borde. Luego lo obligó a mantener las piernas abiertas mientras el semen espeso se derramaba lentamente. Naruto, temblando y con la mente en blanco, solo podía mirar hacia arriba, respirando agitado, el ahegao todavía marcado en su rostro.


—Mañana traes ropa más ajustada —ordenó Raiden mientras se vestía—. Quiero verte luciendo ese culo. Y si no… me encargaré de que alguien más te encuentre.

Naruto asintió débilmente. Ya no había resistencia. Solo una necesidad creciente y oscura.


Esa noche, de vuelta en la posada, se miró en el espejo del baño durante mucho tiempo. Su cuerpo… siempre había sido delgado, pero ahora veía las curvas de otra manera. Las caderas. El culo. La forma en que su cintura se estrecha. Incluso su rostro, con esas mejillas suaves y esos labios algo carnosos. Se tocó el micropene con dos dedos y soltó un gemido bajo. Era tan pequeño. Tan inútil.

Se metió dos dedos en el culo todavía resbaladizo de semen y se corrió de inmediato, temblando contra el lavabo, mordiéndose el labio para no hacer ruido.

Al día siguiente cumplió. En lugar de su ropa habitual, se puso un pantalón más ceñido que le marcaba cada curva del culo y una camisa que se le pegaba al pecho. Jiraiya levantó una ceja, pero no dijo nada. Naruto apenas podía concentrarse en el entrenamiento. Cada vez que se agachaba sentía cómo el pantalón se le metía entre las nalgas, recordándole lo que quería.


Esa tarde no fue a las termas. Fue directamente a la habitación que Raiden le había indicado en una posada de las afueras. El hombre no estaba solo. Había otro shinobi de Kumo allí, igual de alto, igual de oscuro, con una polla que se veía gruesa incluso a través del pantalón.


—Traje compañía —dijo Raiden con una sonrisa—. Hoy vas a aprender a usar las dos manos… y la boca… y el culo. Al mismo tiempo.


Naruto sintió un escalofrío de miedo y excitación recorrer su espalda. Pero no se fue. Se quitó la ropa con manos temblorosas y se arrodilló en el centro de la habitación.

Los dos hombres se acercaron. En cuestión de minutos, Naruto tenía una polla negra gruesa embutiéndosele en la garganta mientras la otra le abría el culo de un empujón seco. El sonido era obsceno: gárgaras, gemidos ahogados, el choque de carne contra carne. Lo usaron durante horas. Lo voltearon, lo levantaron, lo pusieron a cuatro patas, lo obligaron a montar una polla mientras chupaba la otra. Cada vez que se corría (siempre de forma seca, con el micropene temblando y goteando), ellos seguían, usándolo como si fuera un juguete.

Cuando por fin terminaron, Naruto estaba tirado en el futón, el cuerpo cubierto de semen, el culo abierto y goteando, la cara manchada, el ahegao permanente. Los dos hombres se vistieron y se fueron, dejándole dinero en la mesita de noche.


—Para que empieces a pensar en tu futuro —dijo Raiden antes de salir—. Una putita como tú puede ganar mucho si se deja usar bien.


Naruto miró el dinero con la vista nublada. Luego se tocó el culo adolorido y soltó una risa baja, temblorosa.

Algo se había quebrado de forma irreversible esa semana. Y lo peor… o lo mejor… era que no quería que se arreglara.


En los días que siguieron, el patrón se repitió. A veces era solo Raiden. A veces traía a otros. Naruto empezó a buscarlos. Empezó a vestirse de forma más reveladora cada vez que podía escaparse. Empezó a afeitarse el cuerpo por completo. Empezó a tocarse el culo por las noches mientras pensaba en pollas grandes y negras.

Una tarde, mientras regresaba de una de esas sesiones, se cruzó con una mujer de aspecto maduro y llamativo en las calles del pueblo. Era alta, de curvas generosas, pechos grandes y una presencia dominante. Llevaba ropa que dejaba poco a la imaginación. Cuando sus miradas se cruzaron, la mujer sonrió de forma lenta y peligrosa.


—Tú eres el chico del que hablan… el rubio de Konoha que se deja usar por los de Kumo —dijo con voz grave y seductora—. Qué culo más hermoso tienes, pequeño. ¿Quieres que te enseñe cómo se usa de verdad una polla… o un coño?


Naruto se detuvo en seco. Su micropene se contrajo bajo la ropa. La mujer se acercó, le levantó la barbilla con un dedo y le susurró cerca de los labios:

—Soy futanari, cariño. Tengo las dos cosas. Y me encanta romper a sissies como tú.


El corazón de Naruto latía desbocado. Ya no pensaba en decir que no. Solo en cómo se sentiría esa polla de mujer dentro de él… y en cómo sería arrodillarse frente a una MILF dominante que podía follarlo mejor que cualquier hombre.

Esa noche no regresó a la posada hasta bien entrada la madrugada. Y cuando lo hizo, caminaba cojeando, el cuerpo marcado, el culo lleno, la mente más rota y más feliz de lo que había estado en mucho tiempo.

El camino de regreso a Konoha se acercaba. Pero Naruto ya no era el mismo chico que había salido de la aldea. Era algo nuevo. Algo más suave. Más curvilíneo. Más hambriento. Y estaba solo empezando.


Yyyyyyyyyyyyy FIIIIIIIIIIIINNNNNNNNNN

Volví de la muerte, espero que les gustará este primer capítulo de esta nueva historia. Seguramente suba el siguiente al mismo tiempo así que tendran dos capítulos para disfrutar, nos vemos la próxima cha chauuuuuuu

Chapters
1. Capitulo 1
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Compelling Plot

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