No soy Alicia
Mi padre siempre me leía el cuento de Alicia en el país de las Maravillas, sus personajes me parecían extravagantes y por eso mismo bellos, la locura era frugalmente un deseo que veía en sus escenarios descritos, terminé obsesionada a tal punto que cuando sacaron la película en la televisión, le pedí a mi madre que me comprara vestidos como ella, pero no vestidos coloridos sino más relacionados a mi personalidad nunca me ha gustado ser como las señoritas de alta clase, quería sí vestidos como ellas pero en tonalidades más elegantes, negros, blancos, grises, nada colorido.
El día que me trajeron mi primer vestido confeccionado, jugué el papel de Alicia, fui al jardín trasero de casa y mi imaginación voló, cada hongo, oruga, combinado con los naipes qué mi padre me regaló se volvieron el escenario más hermoso y más cruel, la Reina Roja era mi muñeca favorita Emilia y el Sombrerero era mi muñeco Alfonso, mientras que yo era Alicia me hacía gigante, pequeña, tomaba el té, solo que algo se sentía incompleto.
Es cuando de la nada escuché un ruido, cerca de un árbol, merodeaba una pequeña bola de pelos blanca, entonces lo entendí, el Conejo Blanco, el guía de Alicia, Alicia no podía estar sin él y él sin ella, entonces decidí atraerlo con un bocadillos, la hora del té era esencial con Alicia en el País de las Maravillas, pero sin el conejo blanco no había sentido iniciar la aventura ni terminarla.
Logré abrazarlo, después que cayera en el anzuelo de los bocadillos, era muy pequeño, parecía que lo hubiesen abandonado a su suerte, porque tenía una pata un poco ensangrentada, mi corazón se estremeció, así que éramos iguales, no éramos perfectos.
Le dije:
"Sé que no soy la Alicia de los cuentos, pero quiero que seas mi Conejo Blanco, te quedará perfecto el papel, después de todo, tengo un secreto, sabes papá y mamá nunca me quisieron soy el reemplazo de su Alicia, la hija que perdieron hace 10 años, ellos no me ven a mi, ni tengo nombre, solo sé que me llaman Alicia por mi hermana muerta, a mamá no le gusta verme porque nací con una pequeña mancha en mi tobillo qué no me hace como mi hermana, pero gracias a que me comporto como ella puedo obtener lo que quiera. Es solitario un poco, quisiera ser Alicia, pero no lo soy, me siento que no debería estar aquí, ¿tú te sientes igual conejito? Pertenezcamos al otro, seamos nuestro hogar"
El conejo como aceptando la propuesta puso su pata sobre mi mano.
No pude evitar sentirme comprendida.
Continúe:
"Entonces te parece si compartimos el nombre, eso significará que no podemos vivir sin el otro y que nuestro destino está entrelazado"
El conejo me miró, sólo cerró los ojos como si buscará un abrazo, lo abracé era cálido, y me puse a pensar en como deberíamos llamarnos.
Me tomó un tiempo pensar en cual seria nuestro nombre y me surgió una idea
"Ya sé no soy ella en esta vida real, lo sé muy claro, pero me encanta Alicia de los cuentos y eso es parte de mi, de nadie más ni de ella, entonces, ya que somos un equipo, nos complementaremos yo soy Ali y tu mi conejito blanco serás Cía, nuestros nombres son ultra secretos por eso para los demás seremos la Alicia y el Conejo Blanco no sabrán nuestros verdaderos nombres, así no podrán interferir con nuestra unión y cuando nos volvamos a ver en otra vida, se convertirá en una conexión y el destino nos unirá como ahora, así pasen años, siempre volveremos al otro, tú me buscaras y yo te atraeré a mi como ahora, ¿te parece bien? Qué raro porque lo dije así, bueno da igual"
"Al fin te encontré"
"¿Eh? Estaré imaginando cosas, bueno Cía volvamos a casa, jejeje"
Cogí mis muñecas y mi canasta y decidí volver a casa con el pequeño conejo en mis brazos.
En sus adentros habían unos pensamientos un tanto callados pero muy claros, del nuevo amigo de Ali, echemos un vistazo:
El conejo tenía un secreto más grande, él sabía desde mucho antes que estaban destinados a encontrarse y ahora la volvió a encontrar, no importaba la época que fuera siempre amaría a su niña de los ojos tristes, pero bueno eso es una historia mucho más antigua que no viene al caso ahora lo que importaba es que ella ahora lo escogió y se llamaba Cia, sabía su papel sería la guía que su amada Ali necesitaba, la compañía que necesitaban mutuamente y su apoyo, y así sus almas fortalecieron un pacto qué hasta la misma Ali desconocía, un pacto qué traería una historia un tanto problemática pero increíblemente hermosa en un futuro, pero bueno esa es otra historia que será contada en otro momento, lo que importaba era su presente y que Alicia y el Conejo Blanco están juntos.








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