Cap. 00 - Introducción
En un tiempo de caos, los tambores de la guerra comienzan a retumbar...
Los continentes de Azeroth ahora entran en disonancia, un nuevo cataclismo esta creciendo y parece ser que no se va a terminar pronto. Los clanes de todo Azeroth arman a sus miembros, las hermandades comienzan a tensarse, las ciudades enteras se preparan para afrontar la discordia, nadie va estar a salvo de batallar, todos y cada uno de las grandes organizaciones de las clases están más que listas para pelear por sus ideales.
...
En algún lugar fuera de la ciudad de Undercity:
Dos oponentes se están enfrentando:
Se podían ver hechizos de fuego y hielo siendo disparados con desasosiego y rabia provenientes de una silueta en las sombras, mientras que del otro lado del campo de batalla otro individuo se estaba cubriendo en los árboles del entorno para evitar ser herido por los hechizos.
- ¡¡Esto ya no tiene sentido, mientras nos intentamos matar aquí nuestros hijos corren peligro!!- Gritaba entre los árboles una de las siluetas.
- ¡depende de ti, déjate matar y acabemos con esto! - Respondió la otra silueta al extremo del campo.
De los arboles salieron disparados múltiples dagas, mientras que para bloquearlas el mago crea un pequeño muro de hielo para detener las dagas.
De entre los arboles sale un individuo con vestimentas en rojo y negro, con una capucha que cubría la mayor parte de su cara, solo apenas revelando el brillo de sus ojos.
-Randy ya en serio, fue algo que necesita hacer. No fue con intensión. - Dijo el individuo de capa roja.
- A ver... dame una buena razón del porque asesinaste a uno de nuestros lideres más valiosos del clan, sobre todo a nosotros quienes nunca hemos tenido pleitos con los clanes de los reinos de Kalimdor o con los tuyos. “Amigo” ... - Interrogó el mago con ropajes de un color morado oscuro.
- Yo trabajo por encargos, tú lo sabes... Además de que amenazaron a toda nuestra gente, aniquilaron por completo a una de nuestras hermandades... Y eso solo fue una prueba de lo que son capaces... No tuve elección, Randy. - Respondió el Pícaro de ropa Roja.
- Habernos llamado y avisado de que algo así estaba pasando era una opción, incluso hubiese mandado a un grupo elite de nuestro clan para darles una mano, Jim... No te puedes quejar de que estabas solo. - le contesto Randy mientras cargaba en una mano un hechizo de hielo y en la otra uno de fuego.
- Tardarían días en haber llegado, y mientras tanto nos estaban asesinando... Randy, a ellos solo les tomó menos de dos horas en acabar con la hermandad principal... Una bruja fue la causante de asesinar a la mitad de la hermandad... Y yo creyendo que yo era imparable en mis tierras... - Comentaba Jim a la vez que desenfundaba dos dagas plateadas.
- Siendo tú un jodido pícaro no me molestaré en preguntarte por tu honor. Pero fuera de tu oficio, se muy bien que no serias capaz de huir y dejar morir a tus familiares... o eso creía. - Dijo Randy justo antes de lanzar a la vez un rayo congelante y una gran bola de fuego de sus manos.
Jim con su agilidad, logra esquivar con un salto ambos hechizos. Pero Randy lo vio venir y sin pensarlo ni canalizarlo lanza un disparo de fuego justo en la cara de Jim. Destrozando por completo la capucha, revelando un erizo antropomórfico.
- Ya estaban muertos TODOS cuando “huía” ... solo quedaba yo... y mi hija. Le van a perdonar la vida solo si cumplía con esta misión... no me hubiera importado morir con ellos. Solo si mi hija Ericka no hubiese estado allí para vernos perecer. -
Jim sacaba de sus bolsillos una pequeña pelota cargada con un hechizo explosivo, con velocidad lo lanza hacia Randy. Este ultimo la boquea disparando una bola de fuego contra la pelota, la explosión de ambos ataques destrozó todos los arboles del alrededor, revelando también la apariencia del mago, un elefante antropomórfico.
- ¿Entonces pretendes que después de lo que hiciste te deje tranquilo? Sacrifícate y redímete con eso si es que de verdad te sientes arrepentido. -
La furia de Randy lo único que hacia era aumentar el tamaño de sus flamas y disminuir aún más la temperatura de sus gélidos hechizos. Jim por otro lado, realiza una popular facultad de los pícaros: la “Capa de las sombras” la cual le da la habilidad de resistir cualquier hechizo mágico.
- Créeme que lo haría, pero debo de terminar otro pequeño encargo antes. -
- ¿Me dejas adivinar o me lo dirás como “sorpresa”? - Dijo Randy con sarcasmo.
- ¿Por qué nunca me extraña que los magos sean tan arrogantes? - Responde Jim.
Jim carga contra Randy con rapidez, llegando justo al frente de él en una abrir y cerrar de ojos. Randy ya había canalizado sus dos hechizos, solo para después pronunciar: “Piroexplosion Gélida”
Una fuerte explosión ocurrió después de que ambos oponentes hicieron contacto, los dos yacen mal heridos en el suelo.
- (Jim tosiendo sangre mientras hablaba) Siempre quise *tose* saber quien de los dos... iba a ganar una pelea. -
- (Randy hablando con dificultad) Entonces siempre fuiste un mal amigo...-
- Mira el lado bueno... al menos ya voy a ir al diablo. -
- Supongo que... Oscar va crecer sin sus padres...-
- Yo no lo tengo mejor... no podré ver crecer a mi hija tampoco... -
- Un alma por otra... al menos ya vengué tu muerte Sue...-
- ¿No habías dicho que maté a uno de tus lideres? ¿Qué tiene que ver tu esposa con eso?
- ... ¿Y quien crees que era ella? Miserable idiota...-
- No... Randy y-yo no lo sabía. Te juro que yo - -
- ¡¡Obvio que no!! Que clase de asesino “profesional” no se da la tarea de investigar a sus víctimas...-
- Randy, voy a procurar sobrevivir e intentaré ayudar a tu hi - -
- ¡¡Cállate!! ... Y ni siquiera se te ocurra acercarte a él. No dejaré que alguno de los tuyos o de tu sangre se acerque... ¡porque personalmente me las arreglare para salir del infierno y voy a- ¡AHG!
Randy no pudo de termina la oración, ya que un disparo de luz atravesó su cuello reduciendo aun mas sus posibilidades de sobrevivir, ya empezó a costarle respirar.
- ¡QUE DIABLOS! - Exclamo Jim horrorizado.
- De veras que me duele mucho tener que involucrarme en esta clase de conflictos, pero ¿Qué elección tengo? - Dijo una figura misteriosa encapuchada que se iba acercando a los dos desafortunados. A ella apenas se le veía la boca.
- La... Sacerdotisa... - Dijo Jim en voz baja.
- Mira esto... Se supone que esta tarea debería haber sido fácil para el asesino más rápido de Azeroth. Mentir es un pecado hijo. - Mencionó la misteriosa.
- ¿Qué quieres? ... ¿Viniste a terminar el trabajo tu? - Decía Jim con dificultad.
- Creo que sí. - La misteriosa fémina se acerco lo suficiente a Randy mientras este ultimo la miraba con desesperación.
Acto seguido, la sacerdotisa dispara un rayo de luz impactando en la frente de Randy matándolo en el acto.
- ¡Desgraciada! - Exclamo Jim.
- ¿Qué pasa? Después de todo ese era el objetivo ¿no? - Respondió la sacerdotisa.
- ¡Esta pelea era con base al honor, y tu acabas de deshonrarla! - Dijo Jim.
- Es una pena, pero la verdad toca dejar de lado los principios para lograr algunas metas. Ahora solo tengo que ajustar otro cabo suelto...-
La sacerdotisa se acercó también a Jim, estado justo al frente de él mientras que él estaba recostado contra un árbol destruido. La fémina comenzó a canalizar en su dedo índice derecho una pequeña pero cegadora luz.
- ¿Y ahora que pretendes? Ya cumplí con mi parte del trato. ¿y donde esta mi hija? - Preguntaba Jim.
- Vamos, eres una rata astuta. Seguramente ya tienes una idea de lo que voy hacer contigo. Y tu hija, bueno. No tienes que preocuparte... Alguien fuera de nuestra facción se la llevó. - respondió la misteriosa mujer.
- Que... ¿¡FUE LO QUE DIJIESTE!? - Gritó Jim.
- Si más o menos, entraron a nuestra base, mataron algunos de nosotros, y luego raptaron algunos cuantos, incluyendo a tu pequeña. Mira el lado bueno. Al menos no tendrás que preocuparte de que alguien de nuestro lado le vaya hacer algún daño... Tengo fe de que... al menos vivirá. - Dijo con algo de lastima la individua.
- Maldita perra... ¡TE JURO QUE SI LLEGO A SALIR DEL INFIERNO TE VOY A-
- Yo prefiero el termino “Yegua”. Y tarde que temprano nos veremos en el infierno... pero más re vale no hacerme perder el tiempo allí... Adiós -
Jim con la impotencia de no poder hacer nada, solo le quedaba una cosa: Saco de su bolso un pequeño cristal, este servía como una especie de grabadora, grababa toda la perspectiva visual de quien la usara, Jim la usó y activo antes de empezar su combate con Randy, quería usarla como un recuerdo para no olvidar los desafortunados errores que había cometido en su vida... pero parece que ahora para él, va a tener otra función. Tomó el cristal y la mezclo con un pergamino.
- ¿Hmmm? ¿vas a escribir tu testamento? Creo que ya es un poco tarde para eso. - Dijo la yegua en tono de burla.
- Jeje... Talvez... o no. - Respondió Jim.
Jim lanzo otra de sus pequeñas bolas bombas, impactando en el rostro de la sacerdotisa quitándole la capa de la cara. Revelando en efecto el rostro de una yegua antropomórfica.
- Ja, creo que mejor no te hubiera quitado esa cosa. Te hubieses visto menos fea. - Dijo Jim burlándose.
Jim con suma rapidez logró hacer una pequeña ave de origami con el pergamino. Le susurró unas cuantas palabras, esta salió volando por los aires con rumbo hacia el oeste.
- No se que fue eso, pero no confío en ti para nada, me encargaré de una vez. - Dijo la yegua.
De un momento a otro pronunció: “Fusta” y acto seguido disparo un rayo de luz directo al corazón de Jim dejándolo en un estado de agonía. Mientras que dejaba el cuerpo del pícaro, la yegua se disponía a seguir a pájaro de papel. “Levitar” fue lo que dijo la yegua. A toda velocidad partió para destruir aquel extraño objeto.
Mientras que Jim, poco a poco comenzaba a sentir frio y ver el mundo oscurecer.
- Parece que por fin... llego mi muerte... mi querida hija... lamento no estar para ti en lo que te quede de vida... pero te juro que incluso después de la muerte... intentaré todo lo posible... por estar contigo... la único que te puedo regalar ahora... es el recuerdo... de mi ultimo y penoso trabajo... espero que con esto no... vayas a cometer los mismos errores que yo... ahora... rezaré... para que... nunca... te suceda algo malo... adiós... Ericka... - Fueron las últimas palabras de Jim.
Y la yegua, se estaba irritando más y más, ya que por más hechizos que lanzase no lograba acertar a su blanco, y cada vez más gastaba el maná necesario para seguir levitando, cosa que le estaba haciendo perder velocidad y perder de vista al origami. Hasta que por fin se desapareció en el horizonte.
- Demonios del averno... me moriré con las ganas de saber qué diablos fue eso. (suspiró) Ni modo, al final de todo tengo que acostumbrarme a vivir en incognito por el resto de mi vida. Odio tener que involucrarme en situaciones como estas y además de eliminar gente de esta forma tan penosa... pero supongo que hay que hacer sacrificios. Un nuevo orden mundial me esta esperando. Y nadie estará dispuesto a dar el brazo a torcer. -








