Chapter 1
Yuki había ensayado esa escena en su cabeza al menos veinte veces.
En diecinueve, todo salía bien.
En una, Max lloraba.
En ninguna, Max hacía lo que estaba a punto de hacer.
La puerta se abrió y ahí estaban:
Checo, con delantal y sonrisa curiosa.
Y detrás, apoyado en la pared como guardián territorial… Max.
—¿Yuki? —preguntó Sergio, mirando la mano que su hijo no soltaba.
Yuki tragó saliva.
—Él es… —miró a su lado— …mi novio.
Un paso adelante. Seguridad tranquila.
Pierre sonrió con esa calma peligrosa de quien sabe que es encantador sin intentarlo.
—Mucho gusto.
Sergio reaccionó primero.
—¡Ah! —dijo con sorpresa agradable—. Así que tú eres Pierre. Hemos oído… cosas.
Max no habló.
Max analizó.
Max observó cómo Pierre miraba a Yuki como si el resto del mundo fuera decoración opcional.
Y eso… eso no le gustó.
—¿Novio? —repitió Max, como si estuviera probando una palabra extranjera.
El menor asintió, rojo hasta las orejas.
Pierre, valiente o inconsciente, tomó suavemente la cintura del ojinegro.
Error.
Max se irguió.
—¿Siempre eres tan… táctil? —preguntó con una sonrisa que parecía amable pero tenía filo.
—Solo cuando quiero asegurarme de que no se me escape algo importante —respondió Pierre sin perder la calma.
Checo tosió para ocultar una risa.
Yuki empezó a sudar.
—Papá, por favor —murmuró.
—¿Por favor qué? —dijo Max, cruzándose de brazos—. Solo estoy conociendo al sujeto que ahora ocupa el noventa por ciento de tu atención.
—Eso no es verdad —protestó Yuki.
—Antes veías películas conmigo los viernes —continuó Max dramático—.
Ahora dices “ya tengo planes”.
Pierre abrió la boca para hablar… la cerró… y luego sonrió con suavidad.
—Podemos verlas los tres —ofreció.
Silencio.
Checo levantó una ceja divertida.
—Eso fue inteligente —susurró.
Max lo ignoró.
—¿Sabes cuál es su comida favorita? —preguntó de repente.
Pierre respondió sin dudar.
—Ramen con extra picante. Pero cuando está triste prefiere algo dulce aunque diga que no.
Yuki se quedó congelado.
Max también.
Checo soltó un “ay” bajito de ternura.
Max entrecerró los ojos.
—¿Y cómo sabes cuándo está triste?
Pierre miró a Yuki como si el resto de la habitación se hubiera apagado.
—Porque intenta fingir que no lo está.
Y aprieta los labios cuando hace eso.
Yuki sintió que el corazón le explotaba como fuegos artificiales.
Max… exhaló.
No era derrota.
Era reconocimiento.
Se acercó a Yuki y le revolvió el cabello.
—No me gusta compartir —admitió por fin—. Pero supongo que si alguien va a quererlo así… prefiero que sea alguien que sepa leerlo.
Luego miró a Pierre con seriedad teatral.
—Si le rompes el corazón, te convierto en villano oficial de esta casa.
Pierre inclinó la cabeza.
—Justo.
Checo abrió los brazos con energía renovada.
—Bueno, ya basta de interrogatorios. Pasen a cenar antes de que Maxie empiece a pedir antecedentes familiares.
—No estaría mal —murmuró Max.
Yuki, rojo pero radiante, tomó la mano de Pierre otra vez.
Max los miró… y suspiró.
—Está bien —dijo finalmente—. Pero los viernes siguen siendo míos.
Yuki sonrió.
—Trato hecho.
Pierre asintió.
—Podemos compartir.
Max frunció el ceño.
—No abuses.
Sergio soltó una carcajada.
Y así, entre celos disfrazados de protección, miradas cómplices bajo la mesa y un papá aprendiendo a ceder espacio… la casa se sintió un poco más grande.
No porque hubiera más gente.
Sino porque había más amor. 💛
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Vi un video donde salían los 4 (TSU PER VER GAS) y se me ocurrió esta idea toda bonita.
Abril 💜








