Prólogo
Un Sergio de apenas 15 años iba corriendo por el garage de Telmex mientras buscaba desesperado a algún mecánico que le diera su casco o por lo menos le diera indicaciones, muchas personas se le quedaban viendo por mera curiosidad, era realmente un jovencito atractivo y no era tan comun ver a alguien con rasgos diferentes en un país donde en todos lados hay personas que parecen clones por lo parecidos que son todos.
Mientras ese muchachito iba corriendo haciendo señas medio raras con las manos a quien se le cruzará llegó con un niño de su edad que al ver su traje supo que era su compañero
—amm, hello, i am Checo— dijo para ver si habla inglés o esperar algún movimiento del otro para demostrar que es mexicano
—tranquilo, yo también vengo de México, yo soy de Monterrey— explico restándole importancia mientras veía las pecas del otro con curiosidad intentando contarlas perdiéndose en la 3
—yo soy de Guadalajara, en serio estoy agradecido de que alguien de aqui hable español, todos me miraban medio raro al buscar mi casco— confesó mientras miraba al otro siendo un poco más alto por algunos pocos centímetros
— perdona, yo me llamo Enrique y tu? Con respeto pero no creo que en el registro civil permitan el nombre de Checo — dijo con algo de broma mientras veía los ojos directamente fijándose en sus orbes un poco rojizos
—me llamo Sergio, pero todos me dicen Checo— menciono lo último ya que quería que ahí también le dijeran con ese apodó
—pues mira, todavía falta para que empiece todo el show, que te parece si vamos a ver la carrera de los pequeños, creo que son de 8 años aprox— sugirió mientras se fijaba en su celular y hacia tiempos en su mente
—me gustaría, quiero conocer más o menos por dónde estaré algún tiempo— acepto mientras salían del garage siendo observados otra vez por todas las personas por el carisma que desprendía aquel muchacho nuevo
[...]
Un pequeño Max de apenas 8 años de edad estaba celebrando su podio un poco enojado ya que no podía tener a unas muchachas mayores que el a su lado festejando con el y tomándose fotos
Alzo un poco la mirada viendo a un chico mayor, al verlo bien sintió una corriente eléctrica recorrerlo completo y pequeñas cosquillas en su estómago, al cruzar miradas con aquel ser especial se sintió el hombre más afortunado del mundo al saber que solo lo está mirando a él y nadie más
Se sintió feliz de saber que no tenía a mujeres a lado de él porque tenía la atención de aquel pecoso que lo miraba con curiosidad y un poco de emoción
Porque solo el pelinegro debía tener sus ojos en el, no tenía que mirar a su amigo Charles que tenía el segundo lugar o a otro niño más grande
Si quería la atención de ese pecoso la tendría, costará lo que costara








