Prologo
28 de diciembre 1961. San Mungo.
Walburga Black, matriarca de la noble y ancestral casa Black estaba en san mungo, habitación 754, su labor de parto había comenzado, su segundo hijo ya deseaba llegar al mundo.
La luna llena se asomaba por el cielo nocturno, el dolor que se instalaba en su vientre era horrible, como si el bebé la quisiera matar, como si la desgarrara por dentro del vientre.
La bruja estaba acompañada por su primo y esposo Orión Black quien cargaba a su primogénito Sirius, a lado de estos dos estaba Arcturus Black, su padre, actual Lord y jefe de su casa. Si bien la familia Black no se caracterizaba por mostrar sus emociones, muchos estaban nerviosos cosa que no aceptaban ya que supuestamente era para débiles, el cuerpo le comenzó a doler y las contracciones se hicieron todavía peores si es que eso era posible. Los medimagos comenzaron actuar rápido, el dolor sucumbía su cuerpo, cuando al poco tiempo un potente llanto se escuchó, creía que había acabado su labor, pero un dolor le hizo nuevamente presente, ¿Cómo era posible?
—Son mellizos — hablo uno de los medimagos haciendo que ella se sorprendiera – Madame Black tiene que pujar nuevamente
¡Otro bebé! ¡Imposible! ¡No podía ser verdad!
Perdida en sus pensamientos comenzó a pujar, aunque no sabía porque lo hacía, el bebé le estaba desgarrando el útero, cuando su llanto se hizo presente.
La bruja descansaba, con ella estaban su hijo y esposo ya que su padre se había ido a quien sabe dónde, la puerta se abrió dejando ver a su padre con una enfermera y con dos cuneros, donde había dos bultos uno rosa pastel y otro azul cielo.
—Ya despertaste — hablo Arcturus mirando a su hija — le he pedido a la enfermera que trajera a los bebés
Walburga hubiera querido que su esposo se mantuviera a su lado, pero al verlo acercarse para agarrar al bebé hizo que un sentimiento de angustia se apoderara de ella, al fin y al cabo, Orión no era el único hombre en su vida, aunque eso no lo iba aceptar.
— Una niña — hablo Orión mientras tomaba a la bebé en brazos — una hermosa niña
— Permíteme Orión — dijo Arcturus tomando a su nieta — mira que hermosa eres criatura
Orión le dio la razón a su padre y suegro de su esposa, su hija era una hermosura, tenía el cabello negro azulado como ellos, pero sus ojos eran de un perfecto color zafiro con tonalidades moradas y plata, tono de ojos tan peculiar, que juraba haber visto en otro lado, pero no sabía en dónde.
— ¿Cómo se van a llamar? — pregunto Arcturus mientras dejaba que un pequeño Sirius mirara a su hermana
— Bueno, solo teníamos pensado el nombre del niño — hablo Walburga mirando con irritación a su hija ¡Odiaba compartir atención!
Arcturus la miro, como si pidiera que hablara de una vez.
— Regulus Arcturus Black — soltó Walburga mientras cargaba al bebé con una manta azul a su alrededor para después mirar a la niña quien aún poseía la atención de su tío — De la niña no tengo idea, que tal si lo escoge usted padre
Primer error.Pensó Arcturus con una mirada astuta, ya pensaba en como quitar a su amada princesa de ese monstruo que tenía por sobrina.
—Cygnus, Cygnus Phoenix Black—
La bebé al escuchar la voz de su abuelo y como si entendiera que era importante, soltó una pequeña risita, miro a su abuelo y extendía su pequeña mano a él como si tratara de tocarlo, Arcturus estaba encantando con la belleza que era su nieta, se parecía tanto a su amada Venus, escucho un pequeño sollozo y desvió la mirada, ahí estaba su otro nieto, un pequeño niño igualito a Orión y a Sirius.
— Tío usted me puede dar a mi hija — pidió Walburga, quería ver que tenía de especial la bebé
— ¿Cómo la van a educar? — pregunto Arcturus
— Como es debido — contesto Orión — será una dama de sociedad, sangre pura a respetar y sobre todo muy inteligente
— Escuche que los Parkinson tienen ya a su hijo — hablo Walburga llamando la atención de los dos varones — Los Lestrange también tiene a Rodolphus y creo que Marine esta otra vez embarazada, dice que va hacer un niño
Segundo error.Arcturus frunció el ceño, no dejaría que le hicieran eso a su nieta.
— Orión sal un momento — hablo Arcturus
Desconcertado, Orión acepto lo dicho por su suegro, salió de la habitación con Sirius en brazos.
— Padre — le llamo Walburga — ¿Qué está pasando?
— Crees que soy idiota Walburga — hablo Arcturus, su voz sonaba tan sería que enserio daba mucho miedo a quien lo escuchara — ¿Crees que no sé qué te preocupaba que estos bebés no fueran de Orión sino de Rosier?
— No sé de lo que está hablando — susurro la bruja, tan obstinada como ella sola podía ser
— No mientas Walburga, como sea, yo no revelare tu estupidez si me entregas a mi nieta — dijo el mayor
Walburga miro a su tío, sabía que nunca debía de meterse con Arcturus, fue algo que su padre siempre le había dicho.
—Jamás— se niega ella, sabe que si le da a la niña, esta estará fuera de su alcance, de su necesidad de mantener la sangre más pura en las siguientes generaciones
—Bueno, le diré a Orión — sonrió el mayor, sabiendo que el orgullo de su sobrina era demasiado grande como para que un error lo manchara.
— ¡No! — exclamo para después suspirar —Está bien. Llévatela, pero jamás la reconoceré como mi hija
— Tampoco es que lo fueras hacer —
Orión apareció por la puerta, la tensión era horrible, pero todo estaba bien ante los ojos de él.
— Padre, me permite ir a registrar a mi hija — pidió el varón, mostrando el respeto que siempre había sentido por su padre; desde que era niño
— No, hable con Walburga y la niña se ira conmigo — respondió él, sin mirarle
— ¿Qué? — pregunto incrédulo de lo que había escuchado — ¡No!
— No está en opinión — le miro finalmente Arcturus
Arcturus tomo a su nieta en brazos, Orión quien estaba al lado de Walburga, dio un paso al frente, no dejaría que se llevaran a su hija, no podía.
—¡No dejare que se la lleve! — exclamo Orión
Walburga irritada por la pelea de su esposo por la bebé que claramente no quería, no tuvo otra opción más que recurrir a lo que ya conocía, al mismo hechizo que ya había practicado tantas veces momentos atrás.
— ¡Imperio! — exclamo
Orión se quedó rígido en donde estaba, su mente comenzaba a nublarse, quería estar con su hija, quería tenerla en sus brazos, pero la magia tan caótica y pesada de Walburga le estaba impidiendo pensar con claridad.
— Te quedaras aquí — ordeno Walburga — Haremos como si nunca hubiera existido la asquerosa criatura que tuvo el atrevimiento de compartir vientre con Regulus y sobre todo jamás la vas a volver a ver, ¿Quedo claro?
— Si — contesto Orión cuando realmente había querido decir que no
—Perfecto, ahora ven a cargar a Regulus — ordeno v Al fin y al cabo, no será al primer bebé que separo de ti, aunque lamento no haberla podido matar como al bastardo de Deneb
Walburga sabía muy bien lo que decía, jamás iba a permitir que nadie tuviera la atención de Orión más de lo que debería.
Arcturus por su parte llego al callejón diagon con la bebé en brazos, camino hasta Gringotts donde pidió hablar con Gringott, dueño y director del banco. La una persona capaz de ayudarle en todo momento de ahora en adelante.
— Buenas noches Gringott — saludo el mago — Es bueno verte
— Lo mismo opino Arcturus, aunque usualmente es más normal que vengan durante el día, ¿No? — sonrió el goblins, para después prestar atención a lo que él llevaba en sus brazos. — ¿Qué tienes ahí?
La mirada del goblin estaba sobre las mantas rosadas que llevaba en sus brazos.
— No eres algo viejo para traer un bebé al mundo — le miro, mientras que en su rostro se formaba una sonrisa burlona — Cualquiera pensara que aun sirves para procrear
— Gracias por tus deseos — le miro el mago con cierto resentimiento — Como sea, es mi nieta, pero la voy a cuidar y a criar yo
— Bueno, dime ¿Qué necesitas? — pregunto el goblin — Se que no has venido solo a presumirme a la bebé
Arcturus sonrió, él era al único que Gringott trataba con respeto, aunque era más que nada por el hecho de que el también mostraba respeto por él y los demás.
— Quiero hacerle un pergamino para ver su herencia — dijo Arcturus
— Está bien — dijo Gringott
Después de sacar un pergamino y un cuchillo, se los paso a Arcturus.
— Ya sabes que hacer, una gota de sangre — pide, mientras mira con cierta cautela los pequeños dedos de la bebé que claramente es recién nacida.
Dicho lo pedido el pergamino revelo los datos que Arcturus ya sabía.
Nombre completo: Cygnus Phoenix Black
Padre: Orión Arias Black
Madre: Walburga Venus Black
Hermanos: Sirius Orión Black (Mayor) – Regulus Arcturus Black (Mellizo)
Fecha de nacimiento: 28 de diciembre 1961
Estatus: sangre pura
Arcturus siguió leyendo, todo parecía estar en orden, pero había algo que a su nieta le faltaba. Un padrino.
— Gringott quiero pedirte algo — hablo el mago a lo que el goblin le miro —¿Quieres ser el padrino de Cygnus?
Gringott lo miro sorprendido, pero asintió, estaría encantado de ser el padrino de la menor. Pero eso no quitaba que aquello sería una noticia entre su gente, porque los goblins no eran padrinos de los magos o de las brujas, de hecho, muchas veces se odiaban así mismos, pero esa niña, tan pequeña y frágil, él tenía la sospecha de que sería la mejor, nadie la iba a parar.
Después de hablar un rato más y que Arcturus le pidiera otro favor respecto a su segunda sobrina-nieta Andrómeda Black, los dos Black partieron a Francia donde Cygnus sería criada para ser su sucesora, y solo ella.








