I.Fingering and Titjob
Day One.
La tarde caía en la ciudad como un manto naranja que provocaba que los altos edificios cubrieran las calles con su sombra. El bufete de abogados “Kim’s Legacy” se encontraba en una zona céntrica, manteniendo una estética similar al resto de edificaciones a su alrededor, aunque era especialmente aclamado en la ciudad, principalmente por su dueño.
Kim Taehyung es un alfa de 45 años, y prácticamente, el tipo ideal de cualquier omega; inteligente, exitoso, con el dinero suficiente como para vivir sin preocupaciones lo que le resta de vida, y endemoniadamente guapo. No era un secreto que su cara digna de un dios, le había ayudado más de una vez a conseguir lo que se proponía en su juventud, aunque, como bien se dice; el alfa había madurado como el buen vino.
Sin embargo, nadie se vio venir que Kim anunciara hace dos meses atrás ante los medios su definitiva ruptura —y por ende, divorcio— con la omega que lo acompañó por tres años, y con la que todo el mundo creyó que formaría una familia.
Ah, pobre omega, por mucho que lo intentara, no sería suficiente para alguien como Taehyung.
Dentro de “Kim’s Legacy” habitaba un caos que para sus trabajadores era el pan de cada día; cientos de llamadas telefónicas, alfas adinerados que buscaban una salida rápida y con las menores pérdidas posibles a sus matrimonios fallidos, omegas dolidos, pagando lo que fuera necesario para hundir a sus esposos infieles; y luego estaban los que se metían en cosas ilícitas y sabían que Kim era el indicado para salvarles el culo. Mientras que pagaran sus honorarios, él no tenía problema en hacer su trabajo.
Aún así, rodeado de todo a lo que acostumbraba, Kim Taehyung se encontraba perdido en su propia oficina, donde se había encerrado y exigido que no se le molestara bajo ningún pretexto. Miró la hora en su móvil, y suspiró, quitándose los lentes de lectura para sobarse el puente de la nariz.
Llevaba cuarenta minutos preparando y redactando el contrato que lo haría cumplir por fin con todos esos deseos depravados con los que lleva cargando por años, los mismos que no se atrevió nunca a mencionar a sus parejas por temor a que arruinaran su reputación; algo que es tan importante para un abogado como lo son las manos para un cirujano.
Un día, después de darle tantas vueltas, se dio cuenta de lo desdichadamente vacía que era su vida. Tenía dinero, era exitoso y su ex esposa lo amaba, pero... ¿Y qué? En cinco años más cumpliría medio siglo, la mitad de su cabellera oscura estaba cubierta de canas y ya no comprendía los modismos de sus sobrinos adolescentes. No quería seguir esperando, no quería seguir fingiendo.
—Bien, veamos... —murmura, volviendo a leer lo que había escrito, luego de haber borrado las mismas frases tres veces, para volver a colocarlas.
Contrato de propiedad temporal consensuada.
·El presente documento dicta las pautas de una relación sexual consensuada, donde ambas partes aceptan los términos y condiciones bajo estricta confidencialidad, con duración de seis días a partir del momento en que se firme el documento.
·El Propietario (Kim Taehyung) se encargará económicamente del Sujeto en la duración pactada, procurando también, de cuidar la salud física y mental del mismo.
·Cada día, desde que inicie el contrato, el Propietario (Kim Taehyung) le hará un pago de 25 000 dólares al Sujeto, sumando un total de 150 000 dólares al terminar el tiempo estipulado.
·Al firmar el contrato, el Sujeto acepta ceder el control total de su persona, sin objeciones, a menos de que las situaciones acordadas previamente lo sobrepasen.
·Con este documento queda claro que el Sujeto está de acuerdo en realizar cada una de las prácticas sexuales que aparecen a continuación:
-Humillación y degradación.
-Asfixia.
-Azotes.
-Uso de prendas elegidas por el Propietario.
-Free Use.
-RolePlay.
-Uso del Consent non Consent.
-Cock Warming.
-PetPlay.
-Lluvia dorada.
·El sujeto tiene que vivir durante los seis días con el Propietario.
·Este contrato puede terminarse en cualquier momento si el Propietario o el Sujeto se sienten indispuestos a seguirlo.
·El documento tendrá terminación inmediata en cualquier momento, si se infringe la cláusula de confidencialidad, y se deberá pagar una indemnización al afectado, que duplique el valor del pago final acordado.
Taehyung presiona el clic que da inicio a la impresión del documento y se deja caer contra el respaldo de la silla. Había dado el primer paso, pero no sabía de que manera seguir con todo eso. No podía arriesgarse a proponérselo a algunas de sus ex parejas, tampoco era el hombre con más tiempo libre del mundo; de hecho, si encuentra a la persona indicada, esos seis días no se presentará al bufete a menos de que sea estrictamente necesario, algo completamente nuevo para alguien como él, que no deja de ir a la oficina ni en sus cumpleaños.
Cuando la impresora terminó, ya había reunido el valor suficiente de ir al club que un socio le había recomendado días atrás. Era discreto, tranquilo y no era un lugar de mala muerte; no perdía nada con probar su suerte, aprovechando de que su racionalidad parecía haberlo abandonado hoy.
Abrió la segunda gaveta de su escritorio y sacó una carpeta negra en la que guardó el documento. Se incorporó sin perder más tiempo y salió casi corriendo de la oficina. En el trayecto a la salida, algunos de los abogados bajo su cargo lo saludaron levemente, otros se sentían demasiado intimidados por la presencia del alfa, por lo que preferían fingir que lo que estuviera en sus computadoras era más importante.
Taehyung es recibido por la frescura de la tarde, mientras que camina hacia el parqueo del edificio, llegando rápido hasta el auto negro mate lujoso. No podía negar que las ansias lo carcomían, en lo que preparaba su plan de acción; se tomaría una ducha al llegar a su hogar, comería cualquier cosa liviana que su cocinero personal le haya hecho y saldría hacia el club “Angel’s Soul”.
Se pasó todo el trayecto pensando en lo primero que haría si algún omega aceptaba su propuesta. Estaba ansiando por ello. También se vio deseando probar con un omega varón, luego de tanto tiempo sin hacerlo; la parte baja de su cuerpo se tensó de tan solo imaginarlo. Taehyung necesitaba que la persona que eligiera hoy estuviera totalmente dispuesto a cumplir cada una de sus fantasías. Mierda. Es que le importaba muy poco si debía pagar más o si el omega le salía caprichoso, con solo verse esos seis días haciendo cada cosa que su mente retorcida a deseado por años...
Golpeó el volante emocionado, y si los cristales del auto no fueran polarizados, cualquier hubiera podido ver la sonrisa de desquiciado que traía.
No tarda mucho en verse estacionando en la mansión a la que llama hogar; todo encajaba a la perfección con su gusto exquisito. Paredes con tonos grises, blancos y negros, acompañados de maderas oscuras. La estructura moderna contaba con dos plantas amplias, tres habitaciones a parte de la suya y una terraza de ensueño con piscina climatizada; ahí estaba el fruto de su trabajo.
Se adentra rápido, sintiéndose cómodo con el silencio que ya es más que normal para él; disfrutaba mucho de su soledad. Seguía sin entender por qué soportó por tres años a otra persona conviviendo a su lado.
Sube las escaleras con calma, quitándose el saco y zafando el nudo de su corbata, dejándolos en un sillón de su habitación en cuanto entra. El resto de la ropa va desapareciendo en lo que entra al baño y abre la ducha para que el agua se comience a calentar.
Observa el reflejo totalmente desnudo de su cuerpo frente al espejo grande del lavabo y se pasa las manos por el pelo que comienza a desordenarse por el vapor del agua. A veces, le hacía gracia que pensaran que se hizo algún tipo de decoloración, cuando no es más que herencia genética de su familia paterna; la mitad inferior de su cabello estaba totalmente blanca por las canas en un degradado casi perfecto para ser natural.
Aparta la vista del espejo y se mete bajo la ducha, no queriendo alargar mucho más su ansiedad.
Tarda 35 minutos exactos en bañarse, vestirse y tomar todo lo necesario para la noche; su cartera con tarjetas de crédito y efectivo, las llaves del auto, y termina por doblar el documento y guardarlo en el bolsillo interior de su gabardina negra de una marca francesa exclusiva. Taehyung bajó a la cocina, aunque solo se decidió por beber agua al sentir que su estómago rechazaría cualquier intento por alimentarse. Se ajustó el cuello de tortuga del abrigo de tela fina que traía, y salió de la casa al fin, sintiendo a su lobo removerse ansioso por lo que le depara la noche.

El club estaba en una zona bastante conocida de la ciudad, por lo que no le sorprendía que hubieran tantas personas esperando afuera para entrar. Según la información que le había dado su socio sobre el local, si se pagaba cierta cantidad de dinero, se podía acceder a la parte más exclusiva del lugar.
Se estaciona en el área permitida y baja con calma, llamando de inmediato la atención a más de uno. Taehyung camina con confianza, ignorando las miradas coquetas de algunos omegas, y se detiene frente al guardia de seguridad.
—Buenas noches. Me gustaría entrar a la zona VIP.
El guardia asiente.
—Espere un momento aquí.
Taehyung lo ve abrir la puerta y meter la mitad de su cuerpo para hablar con alguien. A los segundos se regresa, haciéndose a un lado para que pase.
—Adelante —empuja la puerta para él —. Que disfrute la noche.
—Gracias —responde cordial antes de entrar.
Lo recibe la música alta retumbando en todo el lugar y una beta sonriente con la que hace el pago estipulado. Le entrega una tarjeta de acceso en plateada y se guía por las indicaciones que lo llevan a la segunda planta, luego de haber evitado lo más que pudo el tumulto de personas; le desagradaba quedarse impregnado de tantos aromas. Debe mostrar la tarjeta al guardia que cuida la puerta de la zona VIP para que le permita por fin llegar a su destino.
El ambiente ahí es más tranquilo de lo que esperaba; la música está en un nivel aceptable, no había tantas personas amontonadas y era bastante amplio, por lo que no se sintió asfixiado por los distintos olores. Aunque, lo que lo sorprendió en verdad, fue el hecho de que cada sección de sofás contaba con un tubo de Pole Dance, empotrado desde el techo hasta el suelo de una plataforma.
Taehyung decide pedirse un trago antes de acomodarse en uno de los sofás más apartados, quedando en una esquina que era levemente iluminada cada que los reflectores de colores se movían en su dirección.
De un momento a otro, la música cambió a un ritmo más lento y sensual, y vio como entraba un grupo de chicos y chicas que reconoció como omegas de inmediato ante el dulzor que emanaban. Cada uno fue tomando distintos puestos y al estar en una posición tan apartada, tuvo tiempo de apreciar los distintos cuerpos que se movían con escasa ropa. No le fue difícil desviar su total atención al chico que usaba una falda rosa pálido extremadamente corta y algún tipo de tela brillante que se ataba a su cuello y cubría parcialmente su pecho. Su cabello en un rosado chicle encajaba a la perfección con su tez blanquecina.
Detalló sin reparos su cuerpo, apreciando el abdomen plano, acompañado de una cintura pequeña que provocaba que sus caderas se vieran más anchas. Taehyung se acomodó mejor en el sofá mullido, y no disimuló la forma en que sus ojos se comieron el trasero prominente del omega, que apenas era cubierto con esa faldita.
«Mierda»
No queriendo perder la oportunidad de acercarse al chico, llama a uno de los camareros que atendían esa zona, y le dice unas cortas palabras, acompañadas de una jugosa propina que hace brillar los ojos del empleado.
Taehyung sonríe de lado al ver como se acerca al omega bonito y le habla en el oído, logrando que por fin dirija su mirada hacia su dirección para estirar sus labios en una sonrisa coqueta. El alfa siente su corazón acelerarse por la adrenalina del momento según el stripper se acerca a él, contoneando las caderas con cada paso, y por ende, levantando la falda ante el movimiento de sus muslos gruesos. Quería joderlo tan mal.
—Hola. Me dijeron que estás interesado en un baile mío —saluda con voz suave, sujetándose del tubo metálico antes de subirse en la plataforma frente a él —. ¿Quieres algún baile en específico?
Taehyung no imaginó que el omega tendría unas facciones tan dulces, con cierto deje de inocencia que ambos sabían que era fingida. Le encantó lo bien que le quedaba ese brillo plateado alrededor de sus ojos grandes y bonitos. ¿Cómo se verían llenos de lágrimas? El alfa se encontraba ansioso por descubrir el resultado final de sus actos si el omeguita caía en sus manos; quería dejarlo deshecho y suplicando por más.
—Puedes bailar lo que desees, omega —respondió al fin, alcanzando su bebida para luego acomodarse con las piernas abiertas y apoyarse de manera relajada contra el espaldar del sofá —. Anda, muéstrame como mueves ese culo tan bonito que tienes.
El omega sonrió de lado, algo sorprendido por escuchar una palabra vulgar salir de ese alfa que no terminaba de encajar del todo en un lugar como ese. Se acomodó mejor sobre la plataforma, sujetando el palo metálico con ambas manos por encima de su cabeza, mientras que pegaba su espalda y nalgas al mismo. Comienza un contoneo suave de caderas al compás de la música y va bajando despacio a la vez que abre las piernas.
Taehyung alzó una ceja al ver por completo la tanga blanca que cubría solo lo necesario y se empinó del vaso sin apartar su atención del baile erótico. El omega quedó de rodillas en la plataforma y se acarició el lateral de su cuerpo con las manos hasta llegar a sus muslos, recorriendo su cara interna.
Sintió un cosquilleo en su vientre, comenzando a excitarse al ver esas manos delicadas rozarse la entrepierna, subir por el abdomen —que ahora lo nota brillar con lo mismo que decora sus ojos— y descansar sobre los pechitos semi cubiertos.
—¿Lo estoy haciendo bien, señor? —hizo un piquito con toda la intención de provocar al mayor.
—Lo estás haciendo perfecto —su voz salió ronca y sus ojos se mantuvieron fijos en su torso —. Muéstramelos.
El stripper sonrió, pero negó casi con burla.
—Mmh, eso tiene un costo, no todo puede ser gratis.
Taehyung se carcajea, sacudiendo su cabeza, mientras que saca la cartera de su pantalón y agarra un bulto de billetes. Se inclina hasta que su rostro queda a la altura de los muslos del omega, y sin vacilar, levanta la falda y engancha el fajo en la tira que le sujeta la tanga en las caderas. Su lobo se vuelve como loco al sentir de cerca el aroma floral del chico, aunque lo que le cuesta controlar en realidad es la erección que amenaza con formarse cuando deja caer su palma en uno de los gruesos muslos, maravillándose con lo rápido que se enrojece.
«Es perfecto.»
El omega no se esperaba eso, por lo que debe morderse el labio para aguantar el jadeo sonoro que se queda atorado en su garganta. Esta era, por mucho, la primera vez que se sentía excitado por bailarle a un alfa.
—Bien, ahora enséñame esos pechitos deliciosos que debes tener, bonito —su mirada oscurecida devora al stripper, que asiente despacio con los labios entreabiertos.
Taehyung se deleita con la forma suave en que se quita la tela brillante del torso, dejándola caer, y mostrando los pechos pálidos y pequeños, que están decorados con unos pezones sonrosados que se endurecen ante la frescura del ambiente. Se lame el labio inferior con la punta de su lengua, deseando chupar la piel expuesta hasta cubrirla con sus marcas.
—¿Puedo saber tu nombre? —inquiere, tomando del whisky en su vaso, y atento a la forma en que el omega se incorpora.
—Solo si me dices el tuyo.
Los labios del alfa se ladean en una sonrisa.
—Soy Kim Taehyung.
—Un gusto, señor... ¿Prefieres que te diga por tu nombre?
—No me molesta —se encoje de hombros.
—Vale, Taehyung. Mi nombre es Jungkook; Jeon Jungkook.
El mayor asiente y casi gruñe al verlo girarse y apoyarse en el tuvo. Jungkook estaba sujetándose con ambas manos y había inclinado su torso con descaro, dejando a la vista total sus nalgas redondas.
—Tienes un culo perfecto, Jungkook. ¿Lo sabías?
—Eso me han dicho —responde divertido por el tono excitado del alfa.
Jungkook mueve sus caderas en círculos, alzando una y otra vez la tela de la falda hasta que en una de las sacudidas, queda completamente levantada. Taehyung ya no podía disimular la dureza en sus pantalones, las nalgas níveas se tragaban por completo la tanga y cada que el baile requería un movimiento específico de las caderas, se podía deleitar con los testículos sonrosados apretados dentro de la tela blanca. Quiso agarrar esa cinturita estrecha y palmearle los glúteos por sus provocaciones, tal vez clavarse en él de una estocada, sin prepararlo mucho, solo para ver su rostro cubierto de lágrimas y esa boquita seductora gritando su nombre.
Por otro lado, Jungkook se sentía más desnudo que nunca bajo la mirada del alfa. La excitación comenzaba a pasarle factura, humedeciendo su entrepierna, y sería la primera vez que él era el que daba la opción de irse a una sala privada. Se voltea sin dejar de bailar y muerde su labio inferior al notar enseguida la barra larga y gruesa que se apretaba bajo la tela del pantalón del alfa.
—Taehyung... ¿No te gustaría que fueramos a un lugar más privado? —se inclinó, apoyando sus manos en sus rodillas, y empleó su mejor tono de convencimiento.
Taehyung casi se atraganta al ver los pechos apretarse a la altura de su cara y esos ojos grandes intentando seducirle. Se verá hermoso cuando se esté atragantando con su verga.
—Por supuesto, bonito. Solo guíame.
Jungkook amplía su sonrisa y toma la mano que el alfa le ofrece para bajar de la plataforma. El tacto cálido de sus dedos envolviendo los suyos le causa cosquilleos en su piel. Avanzan hasta entrar al pasillo iluminado en rojo con varias puertas a cada lado. El omega elije una de las últimas, queriendo total privacidad, y le señala el aparato electrónico donde se coloca una tarjeta de crédito para hacer el pago de la habitación.
—Solo se puede usar por una hora, así que ese es el tiempo que te va a cobrar por defecto —le explica.
El mayor procede a sacar su tarjeta y ejecutar el pago, mientras que Jungkook analiza mejor sus facciones; se notaba que no era un jovencito y eso le encantaba. El perfil parecía tallado por los mismos dioses, con una nariz prominente, pero sin llegar a exagerar, los labios carnosos le resultaban llamativos y ni hablar de esos ojos con mirada felina que no ocultaban su lujuria. En definitiva, era un alfa demasiado atractivo.
La puerta hizo un sonido antes de desbloquearse y Taehyung la empujó, indicándole que pase.
—Adelante.
Jungkook entra sonriendo y las luces cálidas les dan un recibimiento prometedor. En esas salas no había camas, porque se supone que en el club no se permite ningún favor sexual a cambio de dinero, pero eso no quería decir que muchos de ahí no lo hicieran de igual forma. Jungkook solo había entrado unas tres veces a ese tipo de habitaciones en el año que llevaba trabajando en el club, pero nunca había cruzado el límite de solo bailar y permitir uno que otro toqueteo. Aunque, no creía poder resistirse mucho si el alfa detrás de él le hacía ese tipo de propuesta indecente.
—Bueno, no está nada mal —comenta Taehyung.
El omega lo toma de la mano y lo guía hacia el sillón rojo.
—Siéntate ahí —pide con coquetería.
El alfa se acomoda, atento a los movimientos del chico. Lo ve ir hacia una pantalla anclada a la pared al lado de la puerta, y tocar varias veces hasta que una música suave comienza a sonar. Luego se regresa y mete la rodilla entre sus piernas, haciendo que las abra, creándose un espacio entre ellas.
Jungkook le da la espalda y contonea sus caderas con sensualidad, bajando poco a poco hasta que sus nalgas tocan la ingle del mayor. Lo escucha sisear y unas manos grandes lo sujetan por las caderas para que no se mueva.
—Me estás calentando con ese culo gordo que tienes y ya estoy perdiendo el poco control que me queda.
El omega se ríe bajo y restriega el trasero de arriba a bajo sobre la dureza del alfa, haciéndolo gruñir.
—Nadie ha pedido que te controles, alfa.
Taehyung le suelta un azote en su muslo derecho y se recuesta para tener mejor visión del cuerpo encima suyo. Aprieta la piel de las caderas sin reparos, estrujando la falda hasta que la enreda en su cintura. El omega no deja de contonearse, como si lo estuviera montando, y se siente babear con la imagen de esas nalgas grandes sacudirse cada que chocaban con su miembro erecto. Baja un poco las manos, lo suficiente como para agarrar ambos cachetes, y estira hacia afuera, viendo el hilo de la tanga encajado.
—Inclínate más, muñequita, déjame verte el culito que te cargas —susurró en su oído, lamiendo fugazmente su cuello y sacándole un gemido ahogado.
Ve a Jungkook apoyarse en sus rodillas para doblarse hacia adelante, dándole un festín con la visión perfecta de su agujero apenas cubierto por el tanga, con los bordes arrugados y sonrojados totalmente expuestos, y los pequeños testículos casi saliéndose de la tela. Estira su pulgar hasta llegar al hoyito jugoso y presiona, sobresaltando al omega.
—E-Espera.
—Tranquilo, solo voy a tocar un poco —volvió a empujar, esta vez logrando meter la punta en el ano apretado, sin llegar a apartar la tira fina de la tanga. Su boca se hace agua al ver su dedo salir brilloso —. Estás mojado. ¿Quieres que me detenga?
Jungkook niega rápido, haciéndolo reír.
—Vale, pero tú tampoco dejes de moverte —le suelta un par de nalgadas crudas que le enrojecen la piel —. Vamos a ver que tan estrecho tienes ese culito de zorra. ¿Mmh?
Lo escucha gemir cuando le vuelve a estirar los glúteos y engancha uno de sus dedos en la tira que intenta cubrirlo, pudiendo ver mejor el ano que se contrae expulsando lubricación. Sonríe lobuno, como un depredador a punto de lanzarse hacia un manjar, y levanta las caderas para chocar con los movimientos lentos del omega, logrando que su trasero se sacuda.
—Carajo, así te van a brincar cuando me montes —alza una de sus manos para agarrarlo por el pelo y lo pega a su pecho, escuchándolo gemir —. ¿Vas a ser una buena puta para mí?
—S-Sí... Mgh, por favor.
—¿Quieres que meta mis dedos en ese agujerito húmedo que tienes? De seguro eres una zorra que se ha metido pollas hasta el cansancio —sube su mano izquierda y le estruja los pechos, pellizcando los botoncitos duros y azotando cada montículo hasta ponerlos rojos.
—N-No... Yo... ¡Ah!
Taehyung mete la mano bajo su ropa interior, envolviendo con facilidad el pene delicado del omega. Sus oídos se sentían bendecidos con esos gemidos agudos pidiendo por más.
—Entonces, si meto mi dedo... ¿Me lo vas a apretar bien rico como la putita estrecha que eres? —lo sujeta por los brazos, atrapándolos tras su espalda con una sola mano para inclinarlo hacia delante, y con la otra le estruja los cachetes colorados por sus azotes.
Taehyung guía sus dedos medio y anular hacia el ano semi-expuesto, y masajea el exterior empapado de los fluidos del menor, antes de meterlos a la vez de una sola estocada dura y profunda. El cuerpo encima suyo se arquea entre gemidos altos y las caderas se contonean en busca de más. Las falanges del alfa se mantenían quietas, no teniendo mucho espacio para moverse, pero las succiones de sus paredes anales lo tenían delirando.
—Cabálgame los dedos como si fueran una polla, muñequita —lame el centro de su espalda húmeda por el sudor y sonríe demasiado satisfecho con lo bien que acata su orden.
Jungkook se contonea vagamente, haciendo círculos lentos que va intercalando con saltitos sobre el regazo del alfa. Varios azotes rudos impactan en sus nalgas y los laterales de sus muslos, animándolo a aumentar la velocidad de sus caderas. Planta con firmeza la punta de sus pies en el piso y se levanta, sacándose casi los dedos por completo para dejarse caer con fuerza, gimiendo en el proceso.
—Eso, bebé, jódete duro —enreda los dedos en su cuello y chupa la piel de sus hombros. Taehyung tuerce los dedos en un ángulo que provoca un espasmo en el omega jadeante y gruñe cuando las paredes anales se contraen —. ¿Ya te vas a correr tan pronto? Quiero verte chorrear como una puta en celo.
—A-Alfa... Mgh.
El menor brincaba con desespero sobre sus dedos largos, sintiendo como los fluidos corrían por su mano hasta la pretina de su pantalón. Taehyung le dio un último apretón en el cuello que ahogó sus chillidos y le jaló con tosquedad la piel enrojecida de un glúteo, gruñendo con el ano que se tragaba sus falanges una y otra vez. Se sintió hipnotizado por la forma en que la entradita se abría, amoldándose y expulsando lubricación, y siseó ante la idea de meterle la verga hasta adaptarlo a su tamaño.
Torció uno de los brazos de Jungkook y lo acomodó de lado para devorarle las tetas que se sacudían con cada salto. Mordisqueó con fuerza el pezoncito hasta dejarlo lleno de su saliva y con marcas leves de sus dientes, y fue a por el otro, soltando una escupida que volvió a recoger con su lengua. Sonrió al escuchar los gemidos y los balbuceos inentendibles, empujándolo hacia abajo con una falsa estocada que le hizo tensar la entrepierna.
—Me tienes la verga a punto de explotar —gruñó, repitiendo el movimiento, haciendo que los brincos de Jungkook se volvieran erráticos.
Clavó con fuerza los dedos en el interior empapado del omega y compaginó las estocadas con los meneos rápidos de cadera. Jungkook dejó caer su cabeza hacia atrás y los dedos de sus pies se encogieron cuando sintió una corriente tensarle el vientre, gritando duro con el orgasmo que le provoca espasmos en el pene, terminando por expulsar tiras de semen que caen frente a sus pies, salpicando los zapatos elegantes del alfa.
—¡T-Taehyung! —chilla por la sobre-estimulación que los dedos en su ano le provocan al no detener sus penetraciones hasta que un chorrito transparente sale disparado, empapándole el pantalón.
Taehyung le suelta el brazo y se apresura en apoyar la palma en el centro de la espalda perlada por el sudor, para empujarlo ligeramente y apreciar mejor la corrida del menor. Gime ronco, viendo sus dedos salir brillantes por los fluidos y los introduce con más calma, saboreando la forma en que el agujerito se contrae al compás de los temblores de su cuerpo delicado.
—Mierda... Mgh, tus dedos se sienten tan ricos... ¡Ah! —Jungkook se sobresalta al sentir otro dedo estirándolo y mira por encima de su hombro a Taehyung absorto por ello.
—Tienes un culo delicioso —con tres de sus falanges metidas en el ano que se tensaba ante la intromisión, dio cuatro estocadas duras que zarandearon al omega con facilidad.
Taehyung termina por levantarlo despacio, disfrutando del morbo de verle el culo quedar un poco más estirado que al principio, y le separa los cachetes gruesos sin cuidado, soltando un escupitajo directo al hoyito rojizo.
—Apriétalo un poco, muñequita, quiero ver como sale —demandó, mordiéndose el labio inferior y abriendo tanto las nalgas para no perderse detalle alguno, que Jungkook tuvo que encajarle las uñas en el dorso de las manos para que no lo lastimara.
«Quería cogérselo hasta dejarle el culo abierto y expulsando su leche»
El ano del omega se abría y se cerraba a la nada con los bordes comenzando a inflamarse, y del interior baboso fue saliendo una tira del escupitajo del mayor que recorrió con lentitud el perineo y se estancó en la tela de la braga que aún se encontraba puesta, aunque tan mal acomodada que no estaba cumpliendo su función de cubrir sus partes. Taehyung recogió la saliva que estaba mezclada con restos de la corrida de Jungkook y lo volteó por las caderas.
—De rodillas —con su otra mano se desabrochó el cinturón y bajó su ropa interior para liberar la verga húmeda y latiente, mientras que el omega se hincaba, sujetándose de sus muslos —. Apriétate las tetas con las dos manos y abre bien la boca.
Jungkook cumplió cada orden sin dudar y hasta incluso emocionado por sentirle la polla gruesa al alfa; era una necesidad lamerle cada vena palpitante, el glande rojizo que goteaba pre-semen e intentar mamar esa barra de carne que se inclinaba ligeramente a la izquierda. Sostuvo entre sus labios los dedos embarrados de lo que expulsó de su ano y jugueteó con ellos usando su lengua, sin dejar de mirarle a los ojos. Pestañeó para apartar las lágrimas que nublaron su visión cuando el mayor empujó hasta rozarle la garganta, viéndolo sonreír de lado.
—Ya te estás ahogando con dos dedos. Esa garganta de puta estrecha no va a aguantarme la verga —sacó los dedos y le palmeó la cara con la misma mano, dejándosela roja y brillosa.
Taehyung se sujetó el pene por la base, masturbándose un poco antes de acercarse lo suficiente como para pincelar los pezones con su glande, dejándolos sucios con las gotas blanquecinas que su uretra expulsaba. Agarró las manos del omega, que se estaba estrujando los pechos, y metió su polla en el canal estrecho que se formaba entre cada montículo. Un sonido gutural salió de su garganta por la morbosa diferencia de tamaño; los botoncitos rojos por sus marcas apuntaban hacia él y su verga tenía espasmos entre los pechitos que el omega forzaba a juntar para sostenerle el grosor.
—Tienes unas tetas deliciosas, bebé —le jaló los pezones, haciéndolo gemir —. Te las voy a joder y anudar hasta llenarlas de mi leche. ¿Quieres?
Jungkook asintió desesperado y sacó la punta de su lengua, acariciando el agujerito del glande, escuchando un siseo que lo motivó a inclinar la cabeza y chupar lo que pudo. Entonces, Taehyung comenzó a moverse con estocadas suaves que eran meramente para acostumbrarse a la posición, pero que fueron aumentando de nivel con cada recibimiento que le daba la boca del omega. Dejó salir un gemido ronco, agarrándolo por el nacimiento de su cabello rosado, y lo obligó a mirarle a los ojos. Con cada arremetida suya las tetas se le sacudían y boqueaba, dejando caer tiras de saliva que rodaban por su pene y se perdían entre los dedos de las manos de Jungkook.
—Saca la lengua, muñequita —introdujo su pulgar, empujando el labio inferior y presionando la lengua que sacó de inmediato.
Taehyung escupió en ella, dejando que la saliva resbale, sirviendo de lubricante para su verga cada vez más hinchada. Alzó su cara con rudeza y levantó su otra mano para cachetearlo varias veces sin dejar de arremeter con fuerza, creando un sonido cada que sus testículos pesados impactaban contra el pecho del omeguita. Los ojos bonitos se le cristalizaron, dejando caer lágrimas que Taehyung no perdió tiempo en lamer, y jadeó ante lo receptivo que estaba siendo el chico.
—Voy a anudarte las tetas, quédate quieto —la orden le salió tan grave que se asemejó demasiado a su voz de mando, haciendo gemir a Jungkook que estiró el labio en un temblor ante tanta estimulación.
El mayor se tocó los testículos, sin dejar de mirar el rostro deshecho frente a él, y con dos estocadas hoscas termina por anudar entre los dos montículos níveos, disparando chorros de semen que manchan la barbilla y los labios de Jungkook.
—Agh, carajo, sí... Lámete los labios, muñequita, prueba la leche que no te pude echar en tu agujerito estrecho.
Jungkook saca lengua, luego de que las manos grandes le sueltan el cabello, y se lame los labios, recogiendo lo que puede para tragarlo bajo la mirada atenta del alfa.
—Mmh, tan rica como tu verga.
Taehyung suelta una carcajada corta, y no queriendo tener al menor en una posición incómoda por tanto tiempo, le separa los pechos, gimiendo un poco adolorido cuando el nudo queda libre. Afianza su agarre en el codo de Jungkook y lo sube a su regazo, envolviendo con su otra mano la hinchazón de su glande.
—No me molestaba esperar a que bajara —hace un piquito tierno, demasiado llamativo para el mayor como para resistirse a no comerle la boca.
Le chupa los labios, sintiendo el sabor de su esencia en ellos y cuela su lengua, lamiendo los dientes hasta chocar con el músculo húmedo de Jungkook, succionándolo entre chasquidos. El beso es sucio y crudo, con tiras de saliva saliendo de sus bocas y mordiscos fuertes que los hace gemir extasiados; se estaban devorando con verdadera lascivia. Se separan, más por la necesidad de tomar aire que por voluntad propia, y el omega le dedica una sonrisa coqueta.
—Mierda, ese fue el mejor beso que me han dado en la vida.
Taehyung se ríe y baja la mirada a su miembro aún duro, gesto que Jungkook nota, alzando una ceja.
—Sabes, te resistes a cogerme porque quieres, y dudo que eso —señala con su dedo hacia la entrepierna erecta, aunque con el nudo ya deshinchado —, se te baje fácil.
—Créeme, me estoy volviendo loco por clavártela de una maldita vez, pero este encuentro que tuvimos no era el objetivo inicial de mi visita a este club, aunque, es lo más excitante que he hecho en muchos años.
Jungkook se incorpora, dándole espacio para acomodarse el pantalón, que tiene una mancha blanquecina en la parte delantera, haciéndolo sonrojar.
—No te preocupes, me taparé con la gabardina —comenta Taehyung, notando su reacción apenada.
El omega no se molesta en hacer mucho más que acomodarse la tanga, importándole poco tener el pecho y su cara pegajosa por los fluidos, y se acerca a la mesita al lado del sofá, de donde saca una cajetilla de cigarros nueva y un encendedor.
—Al parecer nadie había entrado a esta habitación hoy —murmura, sacando un cigarro, y estirándolo hacia el alfa —. ¿Fumas?
Asiente, tomándolo, y lo vuelve a sentar en su regazo de un jalón suave que lo hace reír. El omega prende ambos cigarros y enseguida están rodeados del humo que expulsan en silencio. Taehyung tiene su brazo rodeando la cintura de Jungkook, sintiéndose tranquilo con el olor bastante agradable que emana naturalmente. Pasan algunos minutos así, hasta que encuentra las palabras para dirigirse al chico sobre sus piernas.
—Jungkook. ¿Qué edad tienes?
—Tengo veinticuatro años, aunque en septiembre cumplo los veinticinco —responde, dando una calada al cigarro —. ¿Y tú?
—Cuarenta y cinco.
Jungkook lo mira sorprendido, haciéndolo reír.
—Mierda. ¿Encontraste la fuente de la juventud o qué?
El alfa se carcajea más.
—Gracias, supongo. Aunque, me esperaba que fueras un poco más mayor... —chasquea la lengua —. Sobre todo, por lo que quiero proponerte.
Jungkook se acomoda mejor y se ajusta el fajo de dinero que aún mantenía intacto en su cadera. A Taehyung le causó cierta gracia, pero se concentró en lo que era importante en ese momento.
—Bueno, te escucho —Jungkook se mostró totalmente interesado al ver un poco de duda en el mayor.
—Como te había mencionado, vine aquí porque quería encontrar a alguien que aceptara firmar un acuerdo conmigo; una relación meramente sexual con... Ciertas condiciones, y a cambio yo pagaré veinticinco de los grandes por día.
El omega amplió los ojos al escuchar la cantidad.
—¿Por cuántos días?
—Por seis, y si aceptaras, tendrías que quedarte conmigo ese tiempo.
—Vale... ¿Y cuáles son esas condiciones?
Taehyung río algo nervioso, confundiendo al omega. Con lo poco que habían hecho ahí, pudo confirmar que tenían una buena química sexual, sin pasar por alto lo precioso que le parecía Jungkook, pero era inevitable no llegar a sentirse juzgado cuando le dijera sus gustos tan peculiares.
—Mejor, léelo por ti mismo —se aparta un poco, sacando el papel de la gabardina y se lo ofrece.
Jungkook lo toma con verdadera curiosidad, y comienza a leer, sintiéndose sorprendido desde la primera frase.
—¿Lo de Propietario es... Literal? —hace un mohín con su naríz.
—No lo veas como algo tóxico, es más bien como un juego de roles, es parecido a la relación entre un Amo y su Sumiso lo que sin los castigos ni la disciplina. Tendrías que cederme tu cuerpo, tus pensamientos; todo tú por esos seis días —le levanta la barbilla con su dedo para que lo mire —. Sé que ni siquiera me conoces, pero será una experiencia nueva para ambos; además, no soy un sádico ni nada por el estilo, también voy a cuidarte y complacerte más allá de lo sexual.
—Vale... Déjame seguir leyendo, entonces.
Con un suspiro, regresa su vista a las letras impresas, y poco a poco su interés y curiosidad van en aumento. Un cosquilleo leve le hace removerse al llegar a las condiciones de las que hablaba el alfa, volviendo a apartar la mirada cuando siente un apretón en su muslo.
—¿Qué pasa?
Jungkook se mordisquea el labio inferior, mirándolo con los ojos grandes llenos de duda.
—¿Qué es “Free Use”?
—Ah, eso... —Taehyung carraspea —. La idea central es el consentimiento abierto; si aceptas, puedo cogerte donde y cuando yo quiera sin tener que preguntarte o sugerirte algo en el momento. Eso es la principal razón por la que me decidí a escribir ese contrato; es una fantasía que he tenido por muchos años.
El omega asimila rápido y el cosquilleo se convierte en un pinchazo extraño de placer al imaginarse siendo usado en su totalidad por el alfa.
—E-Entiendo... Es interesante.
—Lo es —Taehyung sonríe, sintiendo su aroma tomar un matiz más dulzón, pero se guarda sus comentarios para que siga leyendo.
—¿Y lo de “Consent non... Consent”? —lee con algo de dificultad.
—Oh, bueno. Eso también va muy unido al “Free Use”, solo que este se parece más a un juego de roles —explica con calma —. Es muy importante que entiendas que tu consentimiento lo es todo antes de aceptar esto, entonces, habrá veces que me excitaría mucho si finges que no tienes ganas de follar o pones cierta resistencia... Es bastante caliente una vez que te dejas someter.
—Oh.
—¿Tienes alguna otra duda?
—Entiendo el concepto básico de lo demás, y no me desagrada... Aunque, el “PetPlay” me causa cierta curiosidad.
—Es disfrazarte y fingir ser algún animal que yo escoja —simplifica —. Si aceptas, habrán varias ocasiones en las que elegiré la ropa que usarás, no solo los disfraces.
—Sí, eso lo comprendí.
Taehyung apoya la barbilla en su hombro y le señala la lista.
—El “Cock Warming” es otra práctica que se mezcla mucho con el “Free use” —deja un beso en la curvatura de su cuello, demasiado cerca de su glándula de olor —. Pero lo que en realidad importa aquí, es tu consentimiento, y la confidencialidad por parte de ambos. La verdad, estaría muy complacido en que seas tú quien me acompañe en esta experiencia, creo que nos divertiríamos mucho.
Jungkook se queda pensativo, leyendo una y otra vez los mismos párrafos. El hombre se veía totalmente sincero y hasta desesperado por cumplir con sus retorcidas fantasías. Y si se era sincero a sí mismo, el dinero no le vendría para nada mal; podría terminar de pagar la universidad y le quedaría suficiente para mudarse a un apartamento más cómodo. Además, le iba a pagar por seis días lo que él no se ganaría ni en un año de trabajo.
—Si el problema es el dinero...
—Acepto —lo interrumpe, poniéndose de pie —. ¿Dónde tengo que firmar?
—Espera, Jungkook. Tienes que estar completamente seguro de esto, estás accediendo a ser prácticamente mi muñeca sexual por seis días. ¿Eso te quedó claro? —cuestiona con una voz grave que no ocultaba su emoción.
—Como el agua.
—Bien —el alfa saca el bolígrafo que acompañaba al documento, pero antes de entregárselo, lo mira con duda —. No has consumido alcohol. ¿Verdad?
—Taehyung, mi trabajo es enseñarle el culo a un montón de alfas, debo estar alerta todo el tiempo, jamás bebería aquí —le quita el bolígrafo y firma en la raya debajo de la palabra “Sujeto”, también agregando su nombre y apellido —. Ya está.
Taehyung revisa que todo esté en orden y también deja su firma, debajo de “Propietario”, guardando el documento con una sonrisa de labios cerrados.
—Le pagaré a tu jefe las horas que te falten por trabajar y yo mismo te llevaré a tu casa —le avisa, haciendo que tome una bata del baño privado de la sala para colocársela —. Para mañana te quiero listo desde temprano, enviaré a alguien a buscarte para que te lleve a mi casa en lo que yo arreglo unos asuntos en el trabajo. También voy a necesitar tu número de teléfono y tu cuenta de banco.
Jungkook se siente mareado con tantas órdenes, pero no niega que su pecho burbujea de ansiedad por lo que pueda pasar a partir de mañana.
—V-Vale, te llevaré ahora con mi jefe —carraspea un poco, buscando su mirada —. ¿Quieres que lleve algún tipo de ropa en específico o...?
—Solo lo que más te guste, me encargaré de todo lo que necesites. Además, te dejaré una de mis tarjetas para que la uses en esos días.
—Oh, bueno... Entiendo.
Salen de la habitación, dándose una que otra mirada sugerente, compartiendo el mismo entusiasmo por esa aventura que apenas comenzaba para ellos.









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