Leche Caliente
Paty sabía que Quico y el Chavo se peleaban por estar con ella pero no eligió a ninguno, se divertía con ellos pero no los veía con amor, en cambio Popis, con ella tenía la confianza suficiente para invitarla a casa y hablar con tranquilidad, eran las únicas niñas en la vecindad así que trató de llevarse bien aunque los sentimientos del Chavo lo complicó.
Hubo un tiempo en donde ellas se distanciaron, de amigas pasaron a ser enemigas aunque no les duró mucho esa rivalidad. Juraron no pelear por amor y esa promesa sigue presente...
|En la vecindad (20:00 p.m)|
Pp.- ¡Listo, ya terminé! —Rompió el silencio— ¿Necesitas ayuda?
P.- No, ya voy a terminar.
Pp.- Oye Paty, ¿Es cierto que tu tía cambió el baño?
P.- Sí, ahora tenemos una tina.
Pp.- ¡Qué envidia! Ojalá mi tía compre una.
P.- ...
Pp.- ¿Y qué tal es?
P.- Es relajante, como estar en una cama de agua.
Pp.- ¡Ayy! —Chilla con envidia.
P.- ... Puedes venir mañana si quieres, mi tía-.
Pp.- ¡No se diga más! Gracias, Paty, eres la mejor.
P.- —Ríe nerviosamente— Por cierto,... ¿Cómo vas con el Chavo?
Pp.- ¡Oh! B-bien, de hecho, está mañana fuimos agarrados de la mano.
P.- ...
Pp.- ¡Es tan lindo! Aunque, Quico no tolera que haga eso, no lo sé, no ha estado de buen humor.
P.- ¡Ha! De seguro está celoso de tí.
Pp.- ¡Verdad que si! No es mi culpa que mis encantos me dieran una pareja antes que él.
P.- ... Terminé.
Pp.- Que bien, ahora vamos a comer.
P.- Estoy bien así, mi tía-.
Pp.- No seas tímida, cada que voy a tu casa me invitas a comer, déjame invitarte también.
P.- Está bien, gracias...
En la mesa, Quico estaba frente a su madre y Popis frente a Paty. A pesar de estar en confianza, Paty se mantuvo en silencio, degustó de su plato con delicadeza para pasar desapercibida.
Q.- Paty.
P.- ¡Eh! ¿Sí?
Q.- ¿Te quedarás a dormir?
P.- No, no quisiera causarles molestias.
Pp.- No causarás molestias, ¿Verdad, tía?
DF.- Sí, puedes quedarte pero nada de travesuras, me ha costado ordenar la casa.
Pp.- Ya ves, ven, vamos a la habitación.
Q.- ¿Y yo?
Pp.- Tú no, hoy duermes en el sofá.
Q.- ¡No me simpatizas!
P.- P-puedo dormir en el sofá si quieres.
Pp+Q.- No, no.
Pp.- Era broma lo del sofá, tú dormirás conmigo.
Q.- ¿Y por qué yo no puedo dormir con ella?
Pp.- Porque roncas en la noche.
Q.- Eso no-.
Su voz es interrumpida por golpes a la puerta. Doña Florinda se acomoda el peinado antes de ir a abrir.
DF.- Buenas noches, profesor Jirafales.
PJ.- Buenas noches, doña Florinda, ¿Nos vamos?
DF.- Sí, eh... ¡Niños, cierren bien la puerta, cuidado! —Rie nerviosamente— Ahora sí, vamos.
Al momento que Quico se acercó a cerrar la puerta, cruzó miradas con el Chavo.
Q.- ¡Chavito!
C.- ¿Sí?
Q.- ¿No te gustaría pasar esta noche en mi casa?
C.- Bueno,... Don Ramón me-.
Q.- Que bueno que hayas aceptado. Entra.
En la habitación, el Chavo estaba acostado en compañía de Quico y Paty en compañía de Popis. Q.- Creía que te dormirías con “tu novio”.
Pp.- B-bueno, lo pensé pero, prefiero estar con Paty.
P.- Yo puedo cambiar.
C+Q.- ¡Sí!
Pp.- ¡No! Y no sigan insistiendo, ella duerme conmigo y punto.
P.- ...
Pasando una hora, tres de ellos lograron conciliar el sueño, la que no pudo dormir es Paty, estaba cubierta con la manta pero, aún si cerraba sus ojos, no quedaba dormida. Con cuidado se dirigió a la cocina y calentó la leche.
No le había dicho a nadie que antes de irse a dormir, necesitaba tomar un vaso de leche caliente. Con la mente abrumada porque supieran lo que hacía, volvió a la habitación a supervisar a sus amigos. Todos seguían dormidos.
Al hervir su leche, la virtió en una taza y se la tomó con satisfacción, necesitaba eso.
DeC.- ¡Paty!
P.- ¡Ah! —Suelta la taza.
C.- Escabullirse así-.
El sonido de la taza al romperse inundó la cocina.
P.- ...
C.- ... ¿Crees qué-.
Q.- ¡Esa era mi taza favorita!
P.- L-lo siento mucho, Quico...
Pp.- No te sientas mal, está bien, un error lo comete cualquiera.
P.- ...
C.- No fue tu culpa, yo te asuste.
Q.- Entonces, tú me pagas la taza.
C.- Nooo, por favor, fue sin querer queriendo.
Q.- Eso lo hubieras pensado antes. -Indignado.
C.- ...
P.- ¿S-se lo perdonas con un vaso de leche caliente?
Q.- Si es servido por tí... —Se sonroja.
Paty le sonríe antes de darle una taza con leche caliente. Mientras ella servía también para los demás, Popis se encargó de recoger y votar los vidrios. Lo que empezó como un desastre, terminó bien con la compañía y la atención que daba Paty.








