Prólogo (+18)
Prólogo (+18)
Dentro de un local de ropa para chicas. Una niña de nueve años, de largo cabello negro y ojos del mismo color. Se encontraba probando diferentes ropas para armar un lindo conjunto.
En medio de este pequeño espectáculo que daba la niña de nombre: Rumi Tsurumi.
Se encontraba su hermano mayor: Tatsuya Tsurumi.
Había pasado una hora desde que habían llegado al local y su hermana pequeña agarraba diferente conjunto para probar y ver cual le gustaba.
Hasta el momento ya había elegido seis conjuntos.
El sonido metálico del probador tuvo el efecto en él de mirar arriba. Observando a su linda hermana pequeña vistiendo un largo vestido blanco llegando por encima de las rodillas, y por encima una blusa larga de color negro del mismo tamaño del vestido; en su cabeza llevaba una boina negra para completar el conjunto.
Le quedaba perfecta en ella. Su hermana se veía muy linda.
—Te queda bien. Resalta como siempre tu linda apariencia.
Lo dijo con una voz inexpresiva. Pero una sonrisa crecía en sus labios.
Rumi sonrió. Aunque su hermano mayor actuaria de forma casi fría, aun así, demostraba sus emociones en su rostro.
—Lleváremos este también. Lo usare esta noche.
Las cejas de Tatsuya temblaron por el comentario de su hermana pequeña.
Camino despacio hasta arrodillarse cerca de ella para susurrar.
—Todos los conjuntos que elegiste solo lo vas a usar para que yo te desnude como siempre.
Una sonrisa juguetona creció en Rumi. Se acercó a su hermano mayor. Extendió sus manos para agarrar el rostro de su hermano para mirarlo fijamente. Y en sus ojos tenía un brillo travieso.
—Por supuesto, Tatsuya-nii. Al final del día. En la casa nos tenemos el uno al otro. Papá y mamá nunca pasa en casa. Gracias a eso... he logrado en avanzar en una relación que no hay vuelta atrás contigo.
La cabeza de Rumi bajaba lentamente. Mientras sus ojos bajaban de los ojos de su hermano a sus labios. Tatsuya sabía lo que iba a hacer. Pero en un lugar como este era imposible permitirle hacer eso.
Sus manos se colocaron en los hombros de su hermana pequeña para detener el beso que le pensaba dar.
—En un lugar como este es imposible que te deje hacer eso.
Las mejillas de Rumi se inflaron. Pero ella entendía el mensaje detrás de ese comentario.
No podía besarlo en un lugar donde hay muchas miradas. Por eso tenía que besarlo en un lugar privado donde nadie podría verlos. Si quería besar a su hermano tendría que buscar un lugar donde no hay gente y cámaras de seguridad. El único lugar donde se le permitía hacer eso sin restricciones era en la casa. Donde nadie podría interrumpirlos, al menos, que llegara sus padres.
—Bien. Cuando lleguemos a casa, quiero ducharme contigo devuelta y hacerlo en el baño.
—Haa... —suspiró—. Es mi culpa de haberte permitido hacer lo que quiera.
—Jeje —una pequeña risa divertida salió de Rumi—, puedes tener razón. Pero recuerda que todo el problema fue porque yo quería.
Tatsuya quería reclamar todavía de que era culpa de él mismo. Incluso si ella decía eso...
Él permitió que eso pasara en aquella noche.
Hubiera sido más estricto con ella y para él mismo... Nunca hubiera tenido sexo con su hermana pequeña que todavía tiene nueve años. Mientras él tenía diecisiete.
Su hermana podría seguir diciendo que lo hizo principalmente porque lo amaba, lo quería mucho, y lo deseaba intensamente que no le importaba incluso si él lo miraba disgustado y con asco por lo que hacía, ella lo aceptaría todo con tal de compartir algo intimo con él.
La inteligencia de su hermana pequeña era algo para estar orgulloso que podría presumir de eso, pero nunca lo hacía. Su hermana tenía un pequeño problema.
Una dependencia emocional muy fuerte con él. La sociedad lo bautizo con el nombre de “Complejo de Hermano” o abreviado “Brocon”.
En un lugar como nuestra casa que el mayor tiempo era la soledad que nos rodeaba. Ella se había apegado mucho a mí.
Incluso si intentaba alejarla de mí de manera sutil... ella se acercaba demasiado y no quería separarse de mi persona.
Tal vez pude contribuir con ese afecto intenso. Me rendí rápido de escaparme de mi hermana pequeña.
Permitiendo que ella hiciera conmigo lo que sea.
Al momento de ver algo en la televisión se acostaba cerca de mí, usando mi regazo como almohada, o incluso sentarse en mi regazo mientras movía la cadera para tentar que tuviera una erección. Aunque Rumi tuviera nueve años, ella era muy inteligente. De seguro buscando temas en el internet de como seducir a un chico. Después de todo... nadie vigilaba a Rumi de lo que buscaba con su teléfono.
Así pasaron los días, semanas y el siguiente mes donde Rumi hizo su movimiento más directo.
••
Tatsuya se encontraba en la bañera. Sumergiendo su cuerpo en el agua caliente mientras respiraba relajado y tranquilo.
Había llegado el fin de semana al inicio de este mes y pensaba descansar al máximo.
Llevando sus manos atrás de su cabeza mientras miraba el techo iluminado. Pensando en todo lo que había pasado el mes que se había terminado. Especialmente en su hermana pequeña.
Rumi había cambiado mucho de una manera extraña. Acercándose mucho a él, incluso metiéndose en su cama para dormir juntos.
Eso no era un problema que lo molestaba. O eso quería creer.
Pero todas las noches dormía en su cama. Y eso no era la razón de su molestia.
Su molestia venia en las acciones de Rumi mientras él dormía.
Con sus pequeñas manos frotaba su entrepierna. Su cuerpo reaccionaba de acuerdo con la estimulación de las manos de Rumi.
Teniendo una erección donde su hermana acariciaba el bulto duro con ambas manos, mientras murmuraba que algún día llegará ese momento.
No necesitaba ser un genio para intuir lo que decía su hermana.
Aunque sea un chico soltero y sin relacionarse mucho con chicas. Él ya andaba en una relación con una chica.
Haruno Yukinoshita.
Una hermosa mujer de un busto generoso. Era traviesa, muy traviesa.
En apenas dos días de relación. Perdieron juntos la virginidad. En una semana de relación, terminó teniendo un trío con la madre de ella. Una entrevista lo había llamado. Quería conocer si Tatsuya cumplía los estándares para ser un miembro de la familia Yukinoshita.
Aunque llegando a la casa de la familia Yukinoshita, Haruno cambio que ya no era una entrevista. Era un examen de rendimiento físico.
Para Tatsuya era algo confuso ese cambio. No le dio importancia. Tal vez no era tan difícil de pasar un examen físico. Confiaba mucho en su cuerpo, su pasatiempo favorito era siempre ir a un gimnasio.
En su imaginación solo había pensado que tenía que hacer ejercicio estricto de la mamá de Haruno para demostrarle su rendimiento. Pero para su sorpresa era otra cosa muy diferente.
Fue guiado por Haruno a la habitación de ella. Mientras la mamá de Haruno los seguía lentamente.
Una vez dentro de la habitación. Se escucho el sonido de la puerta siendo asegurado. Nadie podía entrar, y tampoco no podía salir hasta quitarle el seguro. Siendo llevado por Haruno hasta dejarlo sentado en el borde de la cama. Quien miraba un poco confundido toda la situación.
En ese momento, el sonido suave y seco había llamado su atención. Abriendo los ojos de sorpresa mirando a la mamá de Haruno que había comenzado a desvestirse de su kimono elegante y caro.
Frente de él estaba una hermosa mujer madura con lancería de encaje negra. Un busto generoso del mismo tamaño de Haruno, un cuerpo sexy y curvilínea que no tenía nada de que envidiar de su propia hija mayor.

Y para ese momento. Era un vistazo para él.
El sonido de desvestirse también fue para Haruno, su novia. Sintiendo celos de su mamá por haber excitado a su novio. Una tienda de campaña se había levantado en su entrepierna luego de mirar a su mamá desvestirse y quedar con ropa interior muy sexy.
Los pasos suaves de la mamá se acercaban a ambos que se encontraban en la cama.
—Es momento de tu examen de rendimiento físico. Para pasar esta prueba debes satisfacerme a mí, y a mi hija, al mismo tiempo sin descanso.
Tatsuya se quedó mudo.
Fue empujado suavemente por la mamá de Haruno. Mientras comenzaba a desvestirlo lentamente. Haruno participo. Yendo por su pantalón que ya no lo iba a necesitar hasta que termine el examen impuesto por su mamá.
Quitando lentamente el bóxer blanco que usaba. Revelando lentamente la increíble polla que siempre disfrutaba en cada momento que podía de tener sexo con su novio.
Una polla gorda y larga de 25 centímetros.
Era lo que le media a su novio, Tatsuya.
Los ojos de la mamá se abrieron de sorpresa. Pero tuvo un cambio rápido. Estaba fascinada por el novio de su hija.
—Eres increíblemente grande.
Estiró su mano derecha para colocarlo alrededor del eje duro y caliente, con el meñique extendido, no podía cubrir todo el grosor de la polla de Tatuya. Eso indicaba que el novio de su hija era un dotado.
Masturbo lentamente la polla de Tatsuya.
Los ojos de Haruno brillaron con la intención de presumir.
—¡Ves! ¡Te lo dije! ¡La polla de Tatsuya es la mejor!
Mrs. Yukinoshita asintió, orgullosa por su hija de haber encontrado un increíble chico para ella.
Tatsuya no sabía que decir en ese momento. Agradecer por el comentario de la mamá de Haruno por su polla o sentirse incomodo de que la mamá de su novia este masturbándolo con satisfacción de haber encontrado el yerno indicado.
Todo era absurdo. Pero eso no quitaba que se encontraba excitado.
Disfrutando de ambas mujeres para él mismo.
Mrs. Yukinoshita comenzó a quitarle el seguro de su sujetador de encaje negro sin detener su movimiento de mano derecha en la polla de Tatsuya.
Haruno hizo lo mismo. Incluso llegando a quitarse sus bragas de encaje de negro.
Suaves jadeos de Tatsuya revelaban su satisfacción de sentirse bien en ser masturbado por la mano de la mamá de Haruno.
La mujer madura había quitado sus bragas de encaje negro para colocar una mano en su coño para comenzar a masturbarse. Estaba caliente y excitada.
“Es momento de usar mi boca”, pensó Mrs. Yukinoshita.
En ese momento, Haruno se subió encima del rostro de su novio. Sintiendo su lengua al instante jugando en su coño. Suaves jadeos escapaban de sus labios.
¡Suck...! ¡Suck...! ¡Suck...!
El sonido de succión atrajo la mirada de Haruno. Mirando a su mamá chupando la polla de su novio hasta la mitad del eje.
Sonrió divertida por todo esto. Sería un escándalo si alguien descubriera esta escena. No era normal que una hija y una madre tuvieran un trio con el novio de su hija.
Pero... ese escenario imaginario estaba pasando en la habitación de Haruno Yukinoshita.
Se encontraba compartiendo a su novio con su mamá para que disfrutara de algo bueno en la vida, que no sea cosas aburrida de trabajo y reglas deben seguir alguien de la familia Yukinoshita.
Fue una buena idea de endulzar a su mamá que tenía que hacer un examen importante para ver si Tatsuya podía complacer a su hija. Tatsuya debería mostrar su valor en varias cosas, pero en el terreno donde llevo ese juicio de su mamá, fue en lo sexual.
Debía enganchar a su mamá con la polla de su novio. Y liberarse de las reglas que siempre esperaba que se cumpliera como ella quería.
Se reía mentalmente viendo a su mamá comportarse como una puta. Lamiendo y chupando con deseo la polla de su novio como si fuera el mejor dulce que ha probado.

El rostro estricto y frio de su madre se había roto. Era un rostro que ella misma hacía cuando tenía sexo con Tatsuya. Su mamá tenía el rostro rojo, los ojos perdidos de excitación concentrándose en lamer y chupar la polla de Tatsuya, jadeos y gemidos de ella llenaban más la habitación, que de ella misma siendo lamida por la lengua de Tatsuya que siempre tenía un increíble nivel de lengua y hacerla llegar al orgasmo.
Su madre usaba las dos manos para masturbar de la base hasta la mitad del eje, el resto que quedaba era devorado por la boca de ella.
En un momento dado. Había acelerado el ritmo de estimulación en la polla de Tatsuya. Mrs. Yukinoshita iba lentamente en el principio, de manera gradual aumentaba un poco la velocidad de sus manos y cabeza. Hasta que llego a una velocidad que parecía más desesperada por probar su semen. Con su saliva goteando en el largo miembro carnoso.
Sacando una risa burlesca de Haruno hacia su propia madre.
Tatsuya no podía seguir resistiendo con la velocidad que movía las manos y cabeza la mamá de Haruno.
¡Slurp...! ¡Slurp...! ¡Slurp...!
La sensación de su orgasmo fue liberada. Soltando chorro y chorro de semen caliente en la boca de la madre de Haruno. La cantidad fue tanta que las mejillas de ella se hincharon como ardilla. Y de la nariz también se filtraba semen que no podía contener fácilmente.
—¡Glup♥... glup♥... glup...♥! —Haruno observaba divertida como su mamá tragaba con desespero el semen caliente y espeso de su novio.
Los jadeos de Tatsuya se ahogaban dentro del coño de su novia. Desde el inicio hasta el momento de liberar su semen fue algo increíble. La boca de Mrs. Yukinoshita era algo celestial. El mismo nivel de Haruno cuando le practicaba sexo oral.
No había podido concentrarse del todo al coño de su novia. Estaba enfocado en sentir cada estímulo que le brindaba Mrs. Yukinoshita.
¡Chorro...! ¡Chorro...!
Mientras seguía concentrado en la boca de la mamá de Haruno, su novia, se había corrido también en su cara. El orgasmo de su novia salpicando con intensidad en su rostro.
—¡Ngh...! ¡Ha…! ¡Ha...! ¡Tu habilidad de lengua nunca defrauda, Tatsuya!
Un pequeño gruñido escapo de él. Su novia había pellizcado sus pezones.
Luego la vio moverse, bajando de él y acercarse a un lado de su mamá. Viendo los ojos de la mujer madura perdida en lujuria.
—¡Es momento de doble paizuri de mamá e hija! ¡¿Qué piensas, mamá?!
La mujer no estaba en su santo juicio. Solo aceptando lo que decía su hija mayor.
—Me parece bien... El novio de Haruno debe demostrar que puede manejar a madre e hija por igual...

Los pechos grandes de madre e hija se acomodaron para aplastar su polla grande que todavía seguía erecta. Jadeos de placer escapaban de los labios de Tatsuya mientras se concentraba en sentir la carne suave y grande aplastando su polla.
—Ha... ha... ha...
Los ojos de Haruno brillaron de picardía. Su novio está disfrutando al máximo el doble paizuri de madre e hija. Un oyakodon solo para que él disfrute, de seguro se convertiría en la envidia de muchos hombres al enterarse de que pudo tener sexo con su novia y la mamá de su novia. Era algo que no mucho podía decir con orgullo que tuvieron tal privilegio.
Y Tatsuya era una de esas personas privilegiadas de tener sexo con ella y su mamá.
Los pechos grandes de Haruno y Mrs. Yukinoshita que masturbaba el eje de carne no fue lo único en la ecuación.
Madre e hija estiraron sus lenguas para lamer la cabeza gorda de la polla de Tatsuya. Movimientos circulares alrededor del glande hacía que Tatsuya se estremeciera. Ya se había corrido una vez, y estaba sensible en esa parte. Llegando a jugar incluso en su hendidura del glande.
—¡!
Las manos de Tatsuya apretaron con fuerza las sábanas rosadas de la cama de Haruno. Fue incómodo y un poco doloroso sentir dos lenguas queriendo jugar con la hendidura de su glande.
Pero lo resistió.
Disfrutando de los pechos grandes y suaves de su novia y su mamá, masturbando su polla.
Luego de varios minutos de ser masturbado con grandes cosas suaves. Llego a su límite.
¡Splurt...! ¡Splurt...!
—¡Como siempre que increíble cantidad, Tatsuya! ¡Nunca deja de sorprenderme!
Había expulsado como siempre una ridícula cantidad de semen. Cayendo encima de su cabello y pechos, cubriéndola con su semen a ella y a su mamá.
La mujer madura con pupilas de corazón cubrió su mano izquierda de semen mientras abría y cerraba los dedos, quedando fascinada por el semen de Tatsuya. Admirando un rato más para luego llevarlo a sus labios y sorber el semen caliente y espeso.
La noche es joven. La mamá de Haruno y ella no iban a terminar con solo eso.

—¡Ah... es grande... la polla del novio de mi hija...! —Mrs. Yukinoshita gime mientras comienza a rebotar y balancearse con avidez sobre la polla de Tatsuya mientras él coloca sus manos en sus caderas y comienza a empujar su polla hacia arriba en su coño.
—¡Ah...♥! ¡Está siendo intenso♥! ¡Me hace sentir bien♥!
Haruno lamía sus labios. Viendo a su mamá rebotando encima de la polla de su novio, viendo las nalgas deformarse en cada impacto que era jugoso para la vista.
—¡Ha! ¡Ah! !Ngh! —Mrs. Yukinoshita se lame los labios mientras brincaba sobre la polla de Tatsuya teniendo como efecto natural que sus grandes pechos balanceándose de arriba-abajo. Colocando sus manos en el pecho de Tatsuya, ella inclina su cabeza hacia atrás mientras siente cómo él empuja su polla con fuerza dentro de su coño mientras su trasero golpea ruidosamente contra sus muslos. “¡Oh! ¡Oh, joder! ¡Maldición!” Mrs. Yukinoshita jadea y gime mientras aumenta el ritmo de cómo rebota sobre la polla de Tatusya, él de repente cambia las posiciones de los dos en la cama para ponerse encima de ella.

—Follar con la mamá de Haruno se siente increíble —dijo él mientras la mujer madura mostraba una increíble flexibilidad de sus piernas para atraparlo en la cintura. Él agarro sus brazos sin permitir que su cuerpo tocara la cama, y siguió usando su polla para embestir su coño.
Ver la indefensa espalda blanca de la mujer madura y sus pechos balanceándose, hizo que su polla se pusiera más duro.
Aumentando el ritmo de su cadera para penetrar con más intensidad el coño de la mamá de su novia.
La respiración de Mrs. Yukinoshita se volvió errática. Sus ojos de pupilas de corazones se dilataron por las embestidas del novio de su hija. Diciendo cosas incomprensibles.
La mujer madura había quedado rendida en la lujuria. Disfrutando de ser embestida con intensidad en su coño maduro. Su mente solo se llenaba de la polla de Tatsuya. Parecía que la mujer se había convertido en adicta de la polla del novio de su hija.
Y el propio Tatsuya se había convertido en alguien adicto en el placer carnal.
Había durado dos semanas de relación intensa con su novia, Haruno, donde también involucraba a su madre para convertir la noche de pasión en un trío.
Pero todo había cambiado una noche donde había llegado muy tarde a su casa.
Encontrando a su hermana pequeña sentada en el mueble. No había nada de luz, solo oscuridad cubriendo el hogar.
Se acercó a ella con duda.
—Rumi… —con un peso en su garganta, siguió—. ¿Podrías decirme… porque estas mojando el pan con agua del vaso?
—Comiendo.
Fue lo que dijo, directo y sin nada que ocultar.
Él miro alrededor, observando la cocina. Nada.
No había nada en la cocina. Sus padres pasaban más tiempo trabajando, olvidándose de sus hijos. Y él era mayor de los dos, así que se había dedicado el mayor tiempo en cuidar y mimar a su pequeña hermana… y había dejado de lado esa responsabilidad.
¿Razón?
Algo fácil de decir.
El tiempo que había dedicado a su pequeña hermana había cambiado por tener sexo con su novia y su madre.
Dejando a un lado a Rumi en la noche para divertirse con dos mujeres en la cama de un hotel.
Y la consecuencia de sus acciones es ver a su hermana comiendo pan y agua para llenar su estómago.
Se apresuro en el refrigerador para sorprenderse que estaba vacío.
“Era lógico esto… hace tiempo que no voy al mercado para reabastecer la nevera…”
Alzo la mirada para mirar el reloj que se encuentra en la sala de estar.
“21:53 p.m. hay tiempo para comer algo afuera y reabastecer la nevera… todo es culpa mía que haya pasado esto.”
Apresurándose para agarrar la mano de su pequeña hermana, empezó a jalar su cuerpo.
—Ven, vamos a comer algo bueno en un restaurante… y también comprar muchas cosas para reabastecer la nevera.
—Mm… está bien, Onii-chan.
Sintió una fuerte presión en su garganta luego de escucharla.
“Onii-chan… que clase de hermano mayor soy por dejarla abandonada… no merezco ser su hermano.”
Sintiendo una fuerte sensación de culpa decidió hacer algo para que nunca vuelva a ocurrir.
—Lo siento, Rumi… por mi culpa… de seguro pasaste hambre y también sentirse sola en esa casa vacía. Nuestros padres nunca pasan en casa, debería haber sido más responsable de cuidarte y nunca dejarte de lado. Pero por cosas que nunca pensé con una cabeza fría, me había olvidado de ti…
Los pasos lentos que daba, era muy pesado. Una presión muy fuerte que lo hundía, pero las palabras de su pequeña hermana nunca mejoraban su culpa.
—No te preocupes, Onii-chan. No te odio o guardo rencor. Siempre he estado sola en la escuela y en la casa. Nada ha cambiado, incluso si dejaste de cuidarme o mimarme como siempre lo hacías.
Los pasos de Tatsuya se detuvieron en medio de la caminata.
—“Nada ha cambiado” … —sintió ahogarse, mientras esas palabras lo hundían en la culpa—. Haah… enserio no tengo salvación… que clase de hermano mayor soy… un inútil… ja, ja, que patético soy… —pensamiento negativo de sí mismo lo atormentaba—. Bien… ya tomé una decisión.
Rumi miraba extrañado a su hermano. Había sacado su teléfono inteligente para manipularlo a su antojo.
Y el sonido de llamar alguien le llenaba de curiosidad.
[Mochi, mochi. ¿Pasa algo, Tatsu-chan?]
—Lo siento, no puedo darte una explicación para esto. Pero terminamos.
[Huh… ¿Por qué estamos terminando?]
—Lo siento…
Los ojos de Rumi estaban abierta por las acciones de su hermano mayor. Había decidido terminar de repente a su novia. Y no sabía porque razón había decidido eso.
De repente se arrodillo para estar con el rostro cerca de ella.
—Escúchame, Rumi. Desde este momento soy todo tuyo, me dedicare a ti. De cuidarte y mimarte.
Rumi no entendía porque decía eso. Pero entendía algo perfectamente.
Su Onii-chan dijo que le pertenecía desde hoy.
—Entonces… Onii-chan… ¿es todo mío?
—Así es, Rumi. Me dedicare siempre a ti. Obedeceré tranquilamente tus órdenes.
Rumi agacho un poco la cabeza, y el flequillo ocultaba sus ojos. Sin permitir que su hermano viera un pequeño cambio en ella.
—Onii-chan… obedecerá cualquier orden que diga…
—Si, Rumi.
—Espero que no me mienta.
—No mentiré, cualquier orden que quiera la cumpliré sin hacer un escándalo.
—Cumple tu promesa con el acuerdo del dedo meñique.
Rumi había extendido su dedo meñique, esperando que su hermano mayor lo hiciera.
—Es una promesa —Tatsuya sonrió, sin pensar en lo que se estaba metiendo.
Dos semanas sin ser vista o corregida de lo que estaba mal o bien, era lo suficiente para cambiar un poco la percepción de una niña, especialmente de Rumi.
Una niña de nueve años que tiene un pequeño aparato conectado a internet donde nadie supervisaba el contenido que estaba en el alcance de un clic.
Una sonrisa creció en los labios de Rumi. Con intenciones que Tatsuya nunca imaginaba que podría tener su pequeña hermana.
••
El tiempo había pasado. Y Tatsuya se encontraba bañándose en la bañera, relajado y tranquilo con su cuerpo hundido en el agua.
Al otro lado de la bañera que estaba divido por un vidrio esmerilado para tener una mayor privacidad, se encontraba otra persona, de altura muy baja.
Lentamente se quitaba cada prenda que vestía y cubría su cuerpo infantil. Dejando su vestimenta en un cesto.
Quedando completamente desnuda, mostrando su cuerpo infantil y delgado.
Avanzando lentamente hasta la puerta de vidrio esmerilado. Moviendo despacio para ingresar a la bañera donde miraba a su hermano mayor relajado con los ojos cerrados dentro de la bañera de agua caliente.
El flequillo bien cuidado y peinado comenzó a cubrir sus ojos, pero una sonrisa creció en sus labios.
“Ha llegado el momento de hacer algo íntimo con Tatsuya-nii…”
El movimiento por el que siempre había esperado por hacer. Y será este momento donde lo ejecutaría, su hermano había hecho una promesa de cumplir cualquier orden y pensaba obligarlo a cumplirlo.







![[Moving to Galatea] What We Never Healed](https://cdn-gcs.inkitt.com/vertical_storycovers/ipad_b00b828931c645f2eccdf3396cb15498.jpg)
