1. No temas
Las ruinas se extendían alrededor de la Tierra, una vasta estepa de cemento y hierba silvestre, que alguna vez fue la civilización humana, hoy en día es un lugar desolado por el olvido. YoRHa 2B, conocida comúnmente como 2B, patrullaba en silencio; largas piernas que enseñaban un buen muslo tras la abertura de la falda, pechos turgentes, y ojos azules tras un visor negro como tela. Escaneaba el horizonte en busca de androides enemigos o supervivientes humanos.
Sin embargo, cuando llegó el anochecer y estuvo a punto de terminar su búsqueda diaria, su procesador central comenzó a sonar suavemente, alertándola de un objeto biológico cercano.
A unos diez metros de distancia, en la sombra de un viejo rascacielos colapsado, se encontraba un shota. Parecía joven, probablemente con una edad inferior baja, con los pies descalzos y la ropa raída. Su rostro estaba sucio de polvo, pero en cuanto la vio acercarse, sus ojos brillaban con una mezcla de miedo y curiosidad.
El joven estaba asustado, se arrastraba hacia atrás para querer ocultarse, parecía que no había visto a otro semejante en mucho tiempo, y dudaba de si irse corriendo o no. 2B se detuvo para no asustarlo más, y lo analizó de pies a cabeza.
Su procesador rápidamente identificó su género y edad. En ese instante, una directiva específica de la base YoRHa se activó dentro de su programación, controlando su forma de actuar y pensar.
—No tengas miedo, tranquilo. —dijo fríamente 2B, mientras levantaba ambas manos en señal de estar desarmada. —No voy a hacerte daño.
—...¿Quién… e-eres? —preguntó el pequeño.
—Vengo en paz. Soy YoRHa 2B, pero puedes llamarme 2B. He venido a protegerte.
Los ojos del joven se abrieron de par en par.
—¡¿D-De verdad?! —preguntó esperanzado. —S-Soy Mako.
Ella miró en ambas direcciones, aún escaneando, pero no encontró más señales de vida.
—¿Estás solo?
—Eh… s-sí… —respondió Mako mirando al suelo con tristeza, parecía a punto de llorar. —Mamá… se durmió hace años…
Ese dato cambió por completo todo. Dentro de los circuitos de 2B, la directriz tomó un nuevo rumbo y le dio una nueva instrucción:
Recopilar muestra de esperma masculino para el almacenamiento de células germinales y análisis genético, para asegurar la supervivencia de la humanidad.
La directiva no solo requería el líquido seminal, sino que especificaba un formato de recolección particular: el androide debía actuar como un contenedor receptáculo.
—Ya veo. —respondió de manera fría y sin mucha empatía.
Sin dudarlo, 2B avanzó hacia el niño, sus botas metálicas haciendo un ligero clack-clack sobre el suelo. El niño se echó hacia atrás, asustado por el androide gigante que se acercaba; fácilmente era el doble de su tamaño.
El shota la miró, sin comprender del todo, pero 2B ya había extendido su mano. Sus dedos, a través de un guante sintético táctil, tocaron la mejilla del Mako, calentando su piel fría; quería que se sintiera en confianza, y funcionó. Lo tomó de la manó, y lo guió hacia una superficie plana entre los escombros, una losa de concreto que hacía de banco improvisado, iluminado solo por la luz de la luna.
—Humano Mako, ahora es usted mi misión especial —explicó ella, comenzando a desabrochar el cinturón que sujetaba su falda negra. —Pero primero necesito almacenar su fluido vital para mayor seguridad.
El niño observó cómo ella se quitaba la falda, revelando un leotardo blanco que dejaba completamente al descubierto sus muslos, y haciendo tanga en su trasero, sus piernas en medias apretadas. Mako se sonrojó y desvió la mirada, era la primera vez que veía a una mujer semidesnuda.
2B se arrodilló frente al shota, quien, sorprendentemente, no huyó, estaba paralizado y nervioso. El instinto animal y la curiosidad parecían vencerlo.
Se quitó los guantes, y comenzó a bajar los pantalones sucios del shota, revelando una polla bastante pequeña. 2B sin vergüenza ni juzgarlo, comenzó a acariciarlo con los dedos; lentamente se fue haciendo duro.
—S-sSeñorita…
—Calma. Acabaremos rápido y se sentirá bien, Humano Mako. —dijo fríamente.
De alguna forma, escuchar su voz hizo que entrase más en confianza, y su pene se puso más y más duro.
—Está listo.
Después, se sentó frente a él, y sus manos guiaron las del niño hacia sus caderas de piel sintética.
—Actúa como si yo fuera tu recipiente.
El shota, ahora más confiado, se acercó. 2B abrió sus piernas, y se hizo a un lado el leotardo blanco, dejando expuesta su vagina lampiña, o más bien, su cavidad de reproducción artificial, diseñada secretamente para recibir fluidos y verse completamente orgánica, humana. No hubo vergüenza en ella, solo una ejecución precisa de su programación.
—Humano Mako, ¿sabes cómo proceder a partir de aquí?
Él negó con la cabeza.
—Ya veo. No se preocupe. Le guiaré.
El shota se acercó, con una mezcla de nerviosismo y urgencia, y 2B lo ayudó a introducirse en ella guiando su pequeño pene a su vagina. La albina gimió suavemente, el sonido de su maquinaria interna ajustándose a la nueva entrada. Se aferró a la mano del niño, y con la otra le comenzó a guiar la pelvis para que la embistiera.
Eran movimientos algo torpes y muy lentos, Mako nunca lo había hecho antes, no tenía experiencia, solo sabía que se sentía rico. Cerró los ojos y soltó pequeños gemidos.
Cada empujón hizo vibrar los componentes internos de la androide, era una función y directiva que no estaba contemplado para cumplirse algún día. 2B sentía cada contracción del pequeño pene, analizando los datos biométricos en tiempo real. El calor de su cuerpo humano contra el frío del suyo era una sensación intensa para Mako. Mientras el movimiento aumentaba, 2B guardaba en su memoría la imagen de Mako sobre él.
Pronto, el niño dio unos últimos empujones profundos y eyaculó dentro de ella, el líquido caliente llenando el contenedor androide; fue una eyaculación precoz. El interior mecánico de 2B comenzó a accionarse, asegurando que el fluido fuera almacenado correctamente en su depósito interno.
—Ah… S-señoritaa… lo siento… —se disculpó avergonzado, y abrazantó el abdomen de la androide.
—Directiva cumplida. —dijo fríamente y posando una mano en la espalda del shota. —Excelente trabajo, Humano Mako.
Continuará...








