Create New List
Share with your friends
Customize readability

✨One-shot🐍LA SERPIENTE Y EL DEMONIO😈

Summary

🐍 Personajes😈 Freen - Serpiente ancestral Becky - Demonio Durante siglos, los demonios han aprendido a temer a una criatura que vive aislada en las montañas: Freen, la última serpiente ancestral. Dicen que es peligrosa, fría y capaz de destruir a cualquiera que se acerque demasiado. Becky nunca creyó demasiado en las historias. Hasta que una noche, herida y perseguida, termina refugiándose en el territorio prohibido de Freen. Lo que comienza como una convivencia forzada se convierte poco a poco en una relación inesperada. Entre discusiones, tazas de té, silencios compartidos y conversaciones cada vez más personales, Becky descubre que la criatura a la que todos temen simplemente lleva demasiado tiempo sola. Y Freen descubre algo todavía más peligroso: que Becky no quiere salvarla, cambiarla ni convertirla en alguien diferente. Solo quiere conocerla. Pero cuando el mundo demoníaco reclame a Becky y Freen tenga que decidir si volver a esconderse detrás de siglos de soledad o luchar por la mujer que consiguió entrar en su corazón, ambas tendrán que aceptar una verdad que ninguna de las dos esperaba: algunas criaturas no llegan a nuestra vida para quedarse para siempre. Llegan para enseñarnos por qué vale la pena elegir quedarse.

Genre
Fantasy
Author
Queen
Status
Complete
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
16+

😈

Durante siglos, los demonios habían aprendido una regla muy sencilla:

No entrar en el Santuario de las Serpientes.

No porque allí vivieran criaturas particularmente violentas.

Sino porque las serpientes ancestrales no distinguían entre enemigos, aliados o inocentes cuando alguien invadía su territorio.

Eran antiguas.

Mucho más antiguas que los reinos demoníacos.

Antiguas incluso que algunos de los dioses que gobernaban sobre ellos.

Y Freen era la última de su especie.

Vivía en un templo abandonado construido dentro de una montaña, rodeado por un bosque donde las plantas crecían incluso sobre las piedras y donde ningún pájaro se atrevía a cantar después de la puesta de sol.

Los demonios contaban historias sobre ella.

Que podía adoptar cualquier forma.

Que había devorado ejércitos enteros.

Que podía entrar en los sueños.

Que su mirada podía hacer que una persona recordara todos sus pecados.

Que no tenía corazón.

Freen conocía todas esas historias.

Y le parecían exageradas.

La mayoría.

Aquella noche estaba sentada junto a una fuente seca, leyendo un libro que tenía más años que la mitad de los demonios que gobernaban el inframundo.

Entonces escuchó un ruido.

Una rama rompiéndose.

Después otra.

Freen cerró el libro lentamente.

-Si vas a entrar -dijo sin levantar la mirada-, intenta no pisar todo lo que encuentres.

Silencio.

-¿Eso es una bienvenida?

Freen levantó los ojos.

Una mujer estaba parada entre los árboles.

Cabello oscuro.

Ropa negra cubierta de polvo.

Una pequeña herida sobre la ceja.

Y dos cuernos.

Demonio.

Freen cerró el libro.

-No.

La demonio sonrió.

-Perfecto. Porque tampoco venía buscando una bienvenida.

Freen la observó durante unos segundos.

-Entonces vete.

-Estoy herida.

-Lo veo.

-Y me están siguiendo.

-Eso también lo veo.

-Entonces podrías ayudarme.

-Podría.

Becky ladeó la cabeza.

-¿Y?

-No quiero.

Becky soltó una pequeña risa.

-Eres bastante amable.

-Me esfuerzo.

Freen se levantó.

La diferencia entre ellas era evidente.

Freen tenía algo inquietante.

No por su apariencia.

Sino por la forma en que permanecía completamente quieta.

Demasiado quieta.

Como si todo su cuerpo estuviera diseñado para esperar.

Becky retrocedió un paso.

-No vas a matarme, ¿verdad?

-Todavía no.

-¿"Todavía"?

-No me hagas cambiar de opinión.

Becky sonrió.

-Me caes bien.

Freen parpadeó.

-Eso dice mucho de ti.

-Probablemente.

Becky dio un paso hacia la fuente.

-¿Puedo quedarme hasta que se vayan?

-No.

-¿Y si prometo no tocar nada?

-No.

-¿Si me quedo callada?

Freen la miró.

-Eso sí que no te lo creo.

Becky sonrió más.

-Entonces tenemos un problema.

Freen suspiró.

-Quédate.

-Gracias.

-No te emociones.

-Ya me emocioné.

Freen volvió a sentarse.

Becky se acomodó al otro lado de la fuente.

Durante unos minutos no dijeron nada.

Hasta que Becky habló.

-¿Cómo te llamas?

-Freen.

-Soy Becky.

-No pregunté.

-Lo sé.

Freen volvió a mirar su libro.

Y, por alguna razón que no comprendió, sonrió ligeramente.

---

Becky terminó quedándose tres días.

El primer día porque todavía la estaban buscando.

El segundo porque la herida necesitaba tiempo.

El tercero porque, según ella, "ya estaba acostumbrada".

Freen no entendía cómo alguien podía acostumbrarse tan rápido a un lugar como aquel.

-Te estás instalando -observó una mañana.

Becky estaba sentada sobre una piedra, comiendo una fruta.

-No.

-Tienes una manta.

-Me la diste tú.

-Una taza.

-También me la diste tú.

-Tres libros.

-Me los prestaste.

Freen levantó una ceja.

-Y ayer encontré tu chaqueta colgada en mi habitación.

Becky miró hacia otro lado.

-Eso sí fue sin querer.

-¿Cómo se cuelga una chaqueta sin querer?

-No lo sé. Quizá tu casa tiene poderes.

-Mi casa no tiene poderes.

-Tú sí.

Freen la miró fijamente.

-No vuelvas a decir eso.

Becky dejó de sonreír.

-¿Por qué?

Freen tardó un momento en responder.

-Porque no soy lo que dicen las historias.

-No dije que lo fueras.

-Pero lo piensas.

-No.

Becky dejó la fruta a un lado.

-Pienso que eres una mujer que vive sola en una montaña y que parece muy acostumbrada a que todo el mundo tenga miedo de ti.

Freen permaneció callada.

-¿Y?

-Y me da curiosidad saber si te gusta estar sola o simplemente aprendiste a soportarlo.

La pregunta quedó suspendida entre ellas.

Freen cerró el libro.

-¿Siempre haces preguntas así?

-¿Así cómo?

-Como si ya supieras que hay algo detrás de la respuesta.

Becky sonrió suavemente.

-A veces.

-Es molesto.

-También me lo han dicho.

Freen volvió a abrir el libro.

-Me gusta estar sola.

-Mentira.

Freen levantó la mirada.

-Soy una serpiente ancestral. No puedo mentir.

Becky se quedó quieta.

-¿No puedes?

-No.

-Entonces...

Becky se acercó un poco.

-¿Te gusta estar sola?

Freen sostuvo su mirada.

-Me acostumbré.

Becky no sonrió esta vez.

-Eso no es lo mismo.

Freen bajó los ojos.

-No.

Y aquella fue la primera conversación que ninguna de las dos olvidó.

---

Cuando los perseguidores de Becky finalmente desaparecieron, Freen esperaba que ella se marchara.

Pero no lo hizo.

Una mañana apareció con dos tazas de té.

-Una es para ti.

Freen miró la taza.

-¿Por qué?

-Porque ayer dijiste que te gustaba.

-No dije que me gustara.

-Dijiste que no te disgustaba.

-Es diferente.

-Para mí no.

Freen tomó la taza.

-Gracias.

Becky sonrió.

-De nada.

Se sentó a su lado.

-¿Qué lees?

-Historia antigua.

-¿Aburrida?

-Mucho.

-Entonces ¿por qué la lees?

-Porque me interesa.

-Eso es contradictorio.

-No.

-Sí.

Freen la miró.

-¿Quieres discutir?

-Un poco.

-Bien.

Becky sonrió.

-Me estás empezando a caer demasiado bien.

Freen volvió a mirar el libro.

-Ese es tu problema.

-¿Cuál?

-Te encariñas rápido.

Becky bajó la voz.

-No contigo.

Freen levantó los ojos.

-¿No?

-No.

Hubo un silencio.

Becky sostuvo su mirada.

-Contigo me estoy encariñando despacio.

Freen no supo qué responder.

Y eso era algo que no le ocurría casi nunca.

---

Con el tiempo, Becky comenzó a descubrir cosas que nadie sabía de Freen.

Descubrió que Freen odiaba el ruido.

Que prefería la lluvia a los días soleados.

Que podía pasar horas leyendo.

Que cocinaba sorprendentemente bien.

Que cuando se enfadaba hablaba menos, no más.

Y que tenía una forma muy particular de demostrar cariño.

Nunca decía:

"Te extrañé."

Simplemente aparecía con una taza de té.

Nunca decía:

"Me preocupé."

Simplemente preguntaba:

-¿Dónde estabas?

Nunca decía:

"Quédate."

Simplemente dejaba una vela encendida junto a la puerta.

Becky entendió el idioma.

Y comenzó a responderlo.

Un día Freen regresó al templo después de pasar varias horas fuera.

Encontró a Becky dormida sobre el sofá.

Había dejado un libro abierto sobre su pecho.

Freen se quedó mirándola.

-No deberías dormir aquí.

Becky abrió un ojo.

-Hola.

-Son casi las tres de la mañana.

-Lo sé.

-¿Por qué me esperaste?

Becky se incorporó.

-Porque dijiste que volverías antes de medianoche.

-No tenías que esperarme.

-Ya sé.

Freen se acercó.

-Entonces ¿por qué?

Becky la miró.

-Porque quería saber que estabas bien.

Freen se quedó quieta.

-Estoy bien.

-Ahora sí.

-¿Estabas preocupada?

Becky sonrió ligeramente.

-Mucho.

-No tienes por qué.

-Eso tampoco lo decides tú.

Freen se sentó frente a ella.

-Becky...

-¿Qué?

-No quiero que te acostumbres a preocuparte por mí.

-¿Por qué?

-Porque algún día puedo no volver.

Becky dejó de sonreír.

-Eso no me gusta.

-Es la verdad.

-Entonces no me digas que no me preocupe. Dime la verdad y déjame decidir qué hago con ella.

Freen la observó.

-¿Siempre necesitas tener la última palabra?

-No.

Becky se inclinó un poco hacia ella.

-Solo cuando tengo razón.

Freen soltó una pequeña risa.

-Eres insoportable.

-Y sigues dejándome quedarme.

-Ese es mi error.

-Tu error favorito.

Freen la miró durante unos segundos.

-Quizá.

---

El problema llegó un mes después.

Becky recibió una visita.

Un demonio del reino inferior.

Traía una orden.

-Becky debe regresar.

Freen permaneció detrás de ella.

-No.

El demonio miró a Freen.

-No estaba hablando contigo.

-Ahora sí.

Becky giró.

-Freen...

-No.

-Tengo que hablar con él.

-Puedes hacerlo aquí.

El demonio sonrió.

-¿Desde cuándo una serpiente protege a un demonio?

Freen dio un paso adelante.

-Desde que ese demonio está bajo mi protección.

Becky la miró.

Aquellas palabras le dolieron de una forma extraña.

No porque fueran desagradables.

Sino porque eran demasiado importantes.

Después de que el demonio se marchara, Becky salió al patio.

Freen la siguió.

-¿Estás enfadada?

-No.

-Estás enfadada.

-Estoy pensando.

-Eso es peor.

Becky respiró profundamente.

-¿Por qué dijiste eso?

-¿Qué cosa?

-Que estoy bajo tu protección.

Freen frunció el ceño.

-Porque es verdad.

-No soy una criatura que necesite que alguien la proteja.

-No dije eso.

-Lo sonó.

Freen guardó silencio.

Becky se cruzó de brazos.

-No quiero que me escondas aquí como si fueras responsable de mí.

-No lo hago.

-Entonces dime qué haces.

Freen la miró directamente.

-Intento que no te maten.

-¿Por qué?

Silencio.

-Freen.

-Porque me importas.

Becky se quedó quieta.

-Eso no responde la pregunta.

-Es la respuesta.

-No.

Becky se acercó.

-Me importas como huésped, como amiga, como alguien que vive aquí...

Freen apartó la mirada.

Becky sonrió con tristeza.

-O como algo que todavía no quieres nombrar.

Freen cerró los ojos.

-No hagas esto.

-¿Por qué?

-Porque sé dónde termina.

-¿Dónde?

-En algo que no puedo darte.

Becky bajó la voz.

-Nunca te he pedido que me des nada.

-No todavía.

-Entonces no decidas por mí.

Freen la miró.

Y por primera vez, Becky vio miedo en sus ojos.

No miedo de ella.

Miedo de quererla.

---

Esa noche no hablaron.

Al día siguiente tampoco.

Al tercero, Becky se cansó.

Entró en la biblioteca y encontró a Freen leyendo.

-¿Vas a ignorarme mucho tiempo?

Freen cerró el libro.

-No te estoy ignorando.

-Llevas tres días respondiéndome con monosílabos.

-Estoy intentando pensar.

-Pues piensa más rápido.

Freen suspiró.

-¿Qué quieres que diga?

-La verdad.

-La verdad es que me gustas.

Becky se quedó completamente quieta.

Freen continuó antes de arrepentirse.

-Me gustas más de lo que debería.

-¿Y eso te molesta?

-Sí.

-¿Por qué?

-Porque tú eres mortal.

Becky sonrió un poco.

-Y tú eres una serpiente ancestral. Creo que ambas tenemos problemas.

Freen no sonrió.

-No entiendes.

-Entonces explícame.

Freen se levantó.

-He visto morir personas.

-Lo sé.

-He visto reinos desaparecer.

-Lo sé.

-He visto gente prometer que estaría conmigo para siempre.

Becky bajó la mirada.

-Y no lo hicieron.

-No pudieron.

Freen caminó hasta la ventana.

-Yo sí cumplo mis promesas, Becky.

Ella se acercó lentamente.

-Entonces no me prometas para siempre.

Freen la miró.

-¿Qué?

-Prométeme mañana.

-Eso es demasiado poco.

-Para alguien como tú, quizá.

Becky tomó su mano.

Freen no se apartó.

-Yo no necesito que me prometas siglos -continuó Becky-. Necesito que cuando quieras estar conmigo, estés. Y cuando tengas miedo, me lo digas. No desaparezcas. No decidas por mí.

Freen miró sus manos entrelazadas.

-¿Y si un día te arrepientes?

-Me arrepentiré.

-¿Y si sufres?

-Sufriré.

-¿Y si me odias?

Becky sonrió.

-Probablemente te odie alguna vez.

Freen abrió los ojos.

-Qué romántica.

-Estoy siendo sincera.

Becky acarició suavemente sus dedos.

-Amar a alguien no significa prometer que nunca vas a enfadarte, ni que nunca vas a tener dudas. Significa que, cuando aparezcan, hablamos.

Freen respiró lentamente.

-No sé hacer esto.

-Yo tampoco.

-Tú pareces mucho más segura.

-Porque estoy hablando.

Freen soltó una risa baja.

-Eso sí te lo concedo.

Becky dio un paso más.

-Entonces aprende conmigo.

Freen la miró durante largo rato.

-¿Estás segura?

-Sí.

-Becky...

-Estoy segura.

Freen levantó una mano y tocó suavemente su mejilla.

-Entonces quédate.

Becky sonrió.

-Eso sí sé hacerlo.

Y la besó.

No fue un beso desesperado.

Fue lento.

Casi tímido.

Como si ambas estuvieran comprobando que aquello realmente estaba ocurriendo.

Cuando se separaron, Freen apoyó la frente contra la de ella.

-Esto va a complicarlo todo.

Becky sonrió.

-Ya estaba complicado.

-Tienes razón.

-Lo sé.

-No abuses.

-No prometo nada.

---

Pasaron los meses.

Y la vida cambió.

No de una forma espectacular.

No hubo guerras.

No hubo profecías.

No apareció ningún dios dispuesto a castigar su amor.

Simplemente aprendieron a estar juntas.

Freen aprendió que Becky necesitaba hablar cuando algo le molestaba.

Becky aprendió que Freen necesitaba silencio antes de poder explicar lo que sentía.

Discutieron.

Muchas veces.

Por cosas importantes.

Y por cosas ridículas.

-No puedes leer durante cinco horas seguidas.

-Puedo.

-Eso no es saludable.

-Tú pasas cinco horas hablando.

-Eso sí es saludable.

-No.

-Sí.

-No.

-¿Me estás llamando insoportable?

-No.

-Lo estás pensando.

-Sí.

Becky le lanzaba una almohada.

Freen la atrapaba sin siquiera mirar.

-Tramposa.

-Serpiente.

-Demonio.

-Aburrida.

-Ruidosa.

-Te gusto.

Freen sonreía.

-Demasiado.

Y entonces Becky entendió algo.

El amor no había convertido a Freen en alguien completamente diferente.

Seguía siendo reservada.

Seguía necesitando sus silencios.

Seguía teniendo días en los que parecía querer esconderse del mundo.

Pero ahora había alguien esperándola cuando regresaba.

Y Freen también había cambiado algo.

Ya no dejaba una vela encendida junto a la puerta porque tuviera miedo de que Becky se fuera.

La dejaba encendida porque sabía que Becky volvería.

Una noche, Becky se quedó dormida apoyada sobre el hombro de Freen.

Freen cerró el libro.

Miró el rostro de la mujer que había entrado en su vida sin permiso.

La misma mujer que había invadido su templo.

Que había bebido su té.

Que había discutido con ella.

Que había conseguido hacerla reír.

Que le había enseñado que querer a alguien no era una sentencia.

Freen acarició suavemente su cabello.

-Qué problema eres -susurró.

Becky, medio dormida, murmuró:

-Pero soy tu problema.

Freen sonrió.

-Sí.

La abrazó con cuidado.

-Mi problema favorito.

Y por primera vez en siglos, la serpiente ancestral no sintió miedo del tiempo.

Porque había aprendido algo que ninguna eternidad podía enseñarle:

amar no significaba poseer el futuro.

Significaba elegir a alguien en el presente.

Una y otra vez.

Mientras ambas quisieran quedarse.

Y Becky quería.

Freen también.

Por ahora, eso era suficiente.


Let Queen know what you thought about this chapter!
Love this

0

Love this

Funny

0

Funny

Spicy

0

Spicy

Suspenseful

0

Suspenseful

Emotional

0

Emotional

Profound

0

Profound

Heartwarming

0

Heartwarming

Shocking

0

Shocking

Good Writing

0

Good Writing

Compelling Plot

0

Compelling Plot

Great Character

0

Great Character

Strong Dialog

0

Strong Dialog

Further Recommendations

PARIS IN THE DARK

Hester: Very good, was short too the point , not lingering on the abuse, pity you didn’t let him step in earlier knowing the abuse was happening, but this is almost real for some women who have gone through it, just wish they could all have a princess at te end of thete tunnel

Read Now
The Alpha's Exiled Mate (ON HOLD)

Catherineb83: Story good just would have liked her not to wear a mask

Read Now
Married by Fate

Bargara4670: This is a real feel-good love story. I enjoyed it very much. I'll certainly read more by this author.

Read Now
Going For The Goalie

Kate Schimmer Child: I loved this book so much. Great storyline and characters

Read Now
The Full Moon Breeding Club

Gallandro7: I originally added this because it looked interesting and I was curious how the mate process would go. I almost removed it due to several other books ahead of it, but I took an afternoon and read the entire thing in one go.I was pleasantly surprised at how well the book was crafted and that the mate...

Read Now
The Argent Wolf (Moving to Galatea Nov 16!)

Michelle: I don't have the words to describe how much I love this book. I've been reading every chance I could for the past 2 days. This is probably the best book I've read on any of the apps, and I can't wait to disappear into the next book!

Read Now
The Cursed Alpha's Fifth Luna

Sherry: It was extremely upsetting that we thought we could finish this book on this site. No! You had us go to a different site, which cost, for us to finish the book. I will not be reading any future books written by you. I do not appreciate the deception.

Read Now
The Luna He Threw Away

Shadowfang: The characters are awesome. It's very well-written and the drama and resolutions are very satisfying.

Read Now