CH.1: EL ESPECTACULO
El telón se levanta, presentando a una hermosa doncella con un abrigo blanco de lana. Es una pieza única, embelleciendo la piel lechosa de ella; fusionándose con su cuerpo para que se vea tan pura como la criatura de la cual está hecha. Sin embargo, su rostro está oculto- una máscara negra y lisa de porcelana la cubre. Una oveja o un cordero, con ojos grandes y brillosos. Almendrados, un cristal opaco que esconden su mirada y le da un aire de pureza a la criatura. Detrás de ella se levantan sombras, obscuras como la noche. Todo es parte de los efectos manejados por la producción, una nueva y desconocida, pero tan vieja como el tiempo mismo. Siempre es la misma, pero la audiencia siempre se maravilla con ella. Con la doncella en vestimenta de oveja, y la sombra con ojos rojos detrás de ella.
La luz tenue parece opacarse al punto de apagarse. Nadie conoce cuál será la presentación de hoy, solo saben que no será la misma de ayer, ni será la de mañana. Es la razón que esta producción siempre ha existido.
La sombra se acerca al cuello expuesto de la doncella, descubriendo su delicada y lechosa piel, la elegante y sensual curvatura al momento que su boca se abre y sale una voz áspera y ronca.
“¡AH! ¡Que hambre me da estar esperando!”
Las luces parecen recuperar fuerza a medida que la doncella endereza su cuello. Su voz es sedosa, sutilmente sensual y melodiosa. Femenil y joven, adecuada para alguien tan hermosa.
“Tranquilo querido, pronto vendrán. Tú sabes cómo son las cosas; ellos huyen y nosotros vamos detrás.”
“Pero tú me ganaras. Para ti no es un juego, para ti esto es un martirio. Por eso los dejas ir fácil. Una flecha, una tajada; eres fríamente eficiente.”
“Sabes que esta es quien soy. No me agrada verlos sufrir, no me agrada el dolor.”
“¿Qué hay del dolor que te han causado a ti? ¿Acaso has olvidado por qué estás aquí? ¿Del porque estoy yo?”
“Calla. No me hables más, tenemos un trabajo que completar.”
“Claro. Amor.”
Se mueven como uno, aunque cada uno independiente. Nunca están más cerca que un respiro, ni más lejos que una acaricia. Una dualidad misteriosa que fascina a la audiencia. A medida que la doncella camina sigilosamente, con un caminar delicado por las filas, ella ve los rostros de sus invitados. Mascaras negras cubren los rostros de ellos, algunos en forma de ovejas, otros de lobos- todos con ojos rojos.
Tal era la temática habitual. No siempre eran las mismas cantidades. A veces había más lobos, otras veces más ovejas. A veces eran muchos, otras veces eran pocos. Pero, como todas las noches, la doncella con su máscara de oveja parecía buscar alguien en particular. Para ella, el público no está.
“Puedo olerlos. Están aquí. Sucios e impuros, llenos de deseos, hambrientos y orgullosos. Querida mía, déjame ser quien los guía. No deberías teñirte con sus pecados.”
La mano blanca y expuesta de ella se extiende a la nada, a la distancia de la caricia, acercándose a la de un susurro. La sombra sigue los movimientos, aun y si no deja de ser una sombra. Una ilusión de la obra. O quizá de la mente de la audiencia. O quizá es magia de la actuación de ella.
“Hay querido. Ya hemos hablado de esto. Es mi trabajo guiarlos primero. Debo ser responsable.”
“Mi manera es más rápida. Es más divertida. Es emocionante. Todos prefieren luchar, está en su naturaleza.”
“Hay que darles una oportunidad.”
“¿Por qué eres tan paciente? Ellos no son igual.”
“Porque yo he encontrado su encanto.”
“¿El de ellos?”
La sombra se acerca a los espectadores que los rodea, todos callados, todos cautivados por los movimientos de los dos. Sin embargo, realmente son dos? ¿O, quizá solo una gran actriz? Este es el misterio que los cautiva, que los paraliza. Todos miran fijamente a ella, aun y cuando la sombra abre sus fauces en sus rostros. Carente de aliento, de calor este regresa a ella con el dulce movimiento de una acaricia. El público murmulla del afortunado cuyo rostro fue acariciado.
“Veras, mi mente es indecisa. No sé cuándo es que humanidad se consideró como algo bueno. Algo que preservar y aspirar; algo bondadoso y altruista. Lo siento enaltecido... más cuando los puedo escuchar aquí.”
“Querida, ellos son violentos y desalmados. La naturaleza dice que son destructivos y codiciosos. Míralos, sentados como si esperan algo. Puedo ver sus corazones, como te ven con deseo y añoro. Criaturas tontas...”
“Shhh”
La doncella silencia las sombras y los murmullos. Su mano acaricia la nada como si fuese un noble amigo. Su mirada se alza.
“No los veo, pero los oigo querido. Escucho el deseo de sus corazones, de sus aspiraciones y lamentos. Sus protestas y demandas llegan a mí, y también sus anhelos y pasiones. Déjame mostrarte la luz de ellos.”
Se abraza, sola, con una tranquilidad y expresión como si alguien la acompañara- reposando su cabeza sobre su corazón. El lugar entero toma un profundo respiro.
“Ellos me escuchan, mas no me ven.”
“Ellos me ven, mas no me escuchan.”
“Irónico.”
La única palabra dicha en unísono estremece al público. ¿Otro secreto de producción? O, quizá esta era la magia del teatro? El público se inquieta, pero permanecen en sus lugares, mirando fijamente a la doncella que se levanta, mirándolos fijamente. Su personaje frágil y puro había cambiado. Su mirada perdida que no parecía verlos ahora los encuentra y enfrenta, sombras moviéndose entre su pelaje y bordes de su máscara. Luce opaca, enfatizando su lechosa piel, y el tinte al borde sus dedos. Un rojo vivo y sangriento. Unas orejas negras se levantan sobre el pelaje de su cabeza. La sombra no está por ningún lugar- acaso lo estuvo alguna vez?
“Ellos no comprenden por qué estamos aquí. Que somos los que caminan con ellos. Que somos quienes juzgamos. Que somos quienes los conocemos.”
“Nos tienen miedo. Temen escucharnos, y mucho más vernos. Temen a esa voz detrás de ellos, áspera y ronca sobre sus cuellos; llamándolos, invitándolos a seguir su naturaleza. Ese lado animal que traen dentro, olvidado. Esa obscuridad que temen entrar.”
“Temen ver la luz fría y hermosa que los tienta. Lo que más desean en la punta de sus dedos. Desconfiados, pero sabios. Corazones débiles y de poca voluntad, atados a los deseos de la carne y la incertidumbre de la mortalidad. No comprenden.”
Levanta sus manos a la luz que la ilumina, una acción de estarse bañando en ella. El público exclama en silencio, el movimiento de sus asientos por la sorpresa siendo lo más ruidoso. Las manos de ella se tiñen más del rojo vivo y fresco. Como sangre que escurre y baja por sus brazos amenazando a teñir su hermoso pelaje.
“No comprenden que somos lo mismo.”
La cabeza y brazos de la doncella se caen, la luz opacándose y, con ella, el color de su esponjoso atuendo. La voz áspera y ronca resuena a medida que ella levanta su postura nuevamente.
“Que somos aquello que olvidan.”
La mirada blanca, substituida por ojos rojos. La máscara negra de oveja ahora es una blanca, alargada. Su pelaje, ahora grisáceo, ha perdido volumen y le cuelga un poco de los hombros. Un lobo. El público retiene el aliento a medida que las voces hablan en unísono, moviéndose de regreso al escenario.
“Temen a enfrentar sus demonios, a aquello que esconden en lo más profundo de su ser. Temen conocerse mejor, de lo que son capaces y de lo que pueden hacer. Temen aceptar que son imperfectos, temen amarse como son. Por eso los juzgamos.”
La doncella se sienta en el suelo a medida que agacha su cabeza y quita la máscara de su rostro. El público trata de robar una mirada de su rostro expuesto, pero este está oculto por la sombra de su atuendo que cae sobre su cabeza y el ángulo de la iluminación. Ella ve a la máscara blanca en sus manos, acariciándola. Sus labios, rojos como el tinte que cubre sus brazos, no se mueven cuando la voz ronca y áspera le habla a ella.
“No comprenden por qué estamos juntos.”
La doncella se ríe, y coloca la máscara de regreso sobre su rostro- negra y en forma de oveja.
“Siempre juntos. Siempre unidos.”
El público aplaude cuando la doncella se levanta con la pose de despedida. Es el fin de la obra del día. A medida que el telón cae, se escuchan dos últimas voces.
“Lobos en traje de oveja.”
“Ovejas vestidas de lobos.”
Pero el estruendo las opaca y el público se quita sus máscaras. Las luces se apagan y, en la obscuridad, la gente comienza a salir del lugar. El exterior se llena de pláticas y risas, todos hablando sobre el espectáculo de la noche, de la misteriosa doncella y de la magia de la producción. Fue otra noche exitosa, nadie se queja de haber pagado la entrada y, como todas las noches, la gente sale con una sonrisa y una máscara. Como todas las noches, ya que nadie se molesta en revisar, salen menos personas que las que entraron, pero nadie está en el teatro. Una pareja o una persona, nadie que extrañar. La vida sigue igual al final, y aquellos que no están ni adentro ni afuera- salieron por otro lugar, o a otro lugar.









Hello! I came across your story and I have to say, it’s really impressive. The concept is strong and the storytelling keeps the reader hooked, which is exactly what makes it perfect for a comic adaptation. I could easily imagine the scenes illustrated panel by panel. I was curious if you’ve ever thought about turning it into a comic format. If you don’t already have one, I’d be very interested in discussing how we could bring it to life in comic form.
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