Cap 01🐉👱🐉
Jimin Mitchell Park estaba teniendo uno de esos sueños donde sabías que estas soñando.
Esos eran el mejor tipo de sueños porque podía jugar en su pequeño mundo de fantasía, donde sus dos Compañeros Dragones, JeonGguk y TaeHyung, estaban cuidando de él, manteniéndolo a salvo, abrazándolo, y simplemente haciendo todo tipo de otras cosas románticas que Jimin nunca pensó que tenía ningún interés hasta hace poco.
Jimin sonrió mientras tocaba la cara llena de cicatrices de Tae, él sonrió, en realidad, ¡se rió un poco! Cuando JeonGguk se inclinó para chupar y lamer su cuello.
—¿Listo para despertar, cariño? –Preguntó JeonGguk, llamándolo por el sobrenombre cariñoso que el dragón de pelo oscuro siempre utilizaba.
A pesar de que el cerebro de Jimin estaba consciente, le tomó unos segundos darse cuenta de qué era lo que JeonGguk había dicho, y luego Jimin jadeó de placer y abrió los ojos.
Estaban en la enorme cama, en su habitación en la torre de los dragones, el lugar donde los dragones y los seres humanos por igual venían para encontrar a sus compañeros, o conseguir alguien con quien compartir una cama con ellos mientras cabalgaban el calor de la temporada de apareamiento. Básicamente, se trataba de un enorme hotel del sexo, y en ese momento, las piernas de Jimin estaban extendidas y TaeHyung yacía entre ellas, su cabeza subiendo y bajando mientras chupaba a lo largo de la polla de Jimin.
La boca de Jimin se abrió, y su cabeza cayó hacia atrás. JeonGguk se rió entre dientes, su gran mano callosa deslizándose por el desnudo pecho de Jimin.
—Oh joder, si esto es un sueño, entonces realmente no quiero despertar – dijo Jimin.
Lo que causó que JeonGguk se riera de nuevo. Y teniendo en cuenta que la boca del hombre había estado besando senderos por su pecho, se sentía como si hubiera volado una fresa en la piel de Jimin.
Habían estado viendo peleas de dragones, donde Jimin finalmente había tenido la oportunidad de ver como se veían JeonGguk y TaeHyung en sus formas de dragón, y luego Gguk se había enfrentado al abogado Choi sobre su forma de tratar a Jimin.
Considerando que Choi había sido el que casi marca el rostro de Jimin con un atizador ardiendo y luego tirarlo en la cárcel por diez años… Bueno, había sido caliente como el infierno.
Lo suficientemente atractivo para que Jimin olvidara todo acerca de ser tímido y que quisiera estar con sus dos compañeros al mismo tiempo, que era lo que se suponía debían estar haciendo. Era adecuado, de verdad. Los Dragones conseguían su energía y fuerza cuando eran acoplados de tres en tres, pero Jimin siempre se había considerado a sí mismo un hombre de único chico. Entonces se dio cuenta de que estaba acoplado a los dragones, que siempre se aparearon en de tres en tres. Jimin había querido estar con ellos, no uno cada vez, donde hacía el amor con uno de ellos y él otro miraba, quería a los dos a la vez.
El problema era que había bebido demasiado vino de dragón, y resultó que él acabó borracho como una cuba y cayó dormido. La presión de la boca de TaeHyung alrededor de su pene aumentó, cálida y apretada, y Jimin exhaló un profundo suspiro cuando su cabeza cayó hacia atrás contra las almohadas.
JeonGguk se aprovechó a medida que se inclinó y presionó sus labios en Jimin, su lengua deslizándose dentro de su boca y lamiéndole profundamente.
Jimin gimió y puso las manos en el pelo largo y negro de JeonGguk, él agarró con fuerza, sin querer que se marchara y pusiera su boca en cualquier otro sitio.
Jimin quería tocar y ser tocado. A pesar de que él había tenido lo que parecía una docena de orgasmos en poco más de veinticuatro horas, sabía que en realidad debería haber estado calmado, que su cuerpo no debería tener nada más que dar. Parecía que lo hacía, sin embargo.
Estaba duro, su cuerpo tan tenso, al igual que las cuerdas de la guitarra de su antiguo compañero de la universidad.
Él empujó sus caderas hacia adelante y hacia atrás, gimiendo y con la necesidad de sentir placer que se estaba construyendo dentro de él, justo detrás de su vientre cada vez más grande, para llegar al final.
Quería a Tae dentro de él cuando llegara.
—Lo siento, me dormí anoche —dijo
— No fue mi intención.
—No tienes que pedir perdón —dijo Tae.
Él era perfecto, y Jimin no podía creer el nivel de atracción y la necesidad que sentía por él.
Era el mismo nivel de atracción y necesidad que tenía de JeonGguk, era la contraparte de TaeHyung, un poco más joven, más guapo.
JeonGguk acarició la mejilla de Jimin.
—Además, estás despierto ahora, por lo que no importa mucho, ¿verdad? Jimin tragó saliva y se humedeció los labios.
—Sé que me estaba conteniendo antes, pero yo quiero estar con los dos, al mismo tiempo.
Los ojos de JeonGguk se abrieron un poco, y se volvió para mirar a TaeHyung, que tenía una expresión similar de esperanza y alegría en su rostro.
—No queremos presionarte— dijo JeonGguk, actuando con calma, aunque todavía había un tono ansioso en su voz— Sé que algunos seres humanos les lleva un tiempo antes de que puedan entrar en razón sobre esto.
¿Seguro que esto es lo que quieres?
—Muy seguro —dijo Jimin, cambiando su cuerpo de postura, por lo que estaba sobre sus rodillas. Su pene deseoso estaba de color oscuro y brillante por la saliva, rebotó y señaló acusadoramente a Jimin.
Sí, Jimin no estaba tampoco muy feliz de haber puesto fin a esa mamada, pero valdría la pena si pudiera hacer que estos dos hombres entendieran lo que estaba pidiendo.
TaeHyung también se incorporó. Sus amarillos ojos de serpiente parecían pensativos mientras miraba a Jimin.
Los tres estaban desnudos, por la forma tan paciente con la que le estaba mirando Tae ahora, era tan claro como el día para Jimin ver lo dura que estaba ya la polla del hombre. Esto no era, para nada, por la temporada de apareamiento, y el hecho de que Jimin era Compañero de TaeHyung y de JeonGguk significaba que estaban luchando contra otro nivel de lujuria y calor.
Debía haberles puesto casi como locos por tener que esperar de esta manera, para contenerse y asegurarse de que Jimin estaba bien.
—Realmente, no pasa nada. Estoy listo —dijo Jimin, y el rubor que tanto odiaba inundó sus mejillas. Era lo peor.
Odiaba cómo se veía cada vez que el rubor aparecía, a pesar de que Tae y Gguk afirmaban que les encantaba cuando se sonrojaba.
Entonces TaeHyung sonrió, extendió su mano fuerte para llegar a la nuca de Jimin y tirar de él en un profundo y prolongado beso.
Jimin cerró los ojos. El beso fue perfecto.
Eso era todo lo que necesitaba, y se apoyó en él, poniendo la mano sobre el pecho de TaeHyung para mantener el equilibrio.
Esto era mejor, y no por primera vez, en realidad se encontró agradecido de que él tenía esa mierda de padres, que lo vendieron a la lotería. Si no hubiera sido vendido, él nunca habría encontrado a sus compañeros, JeonGguk y TaeHyung.
JeonGguk se acercó por detrás de Jimin con un suave rumor que podría hacer casi un ronroneo, y sus fuertes brazos llegaron alrededor del pecho de Jimin, sosteniéndolo más cerca mientras presionaba más besos a su hombro y la garganta.
Un estremecimiento de placer y adrenalina corrió por el cuerpo de Jimin cuando sintió dura la polla de JeonGguk presionando contra la grieta de su culo, y él realmente se sacudió con la anticipación.
¿Cómo vamos a hacerlo? Eso era lo único de lo que Jimin no estaba seguro. Estaba ansioso por saberlo, por averiguar cómo iba a ser tomado, porque ahora más que nunca, en este momento, no quería a uno de estos hombres dentro de él. Quería a ambos dentro de él.
TaeHyung acababa de agarrar las caderas de Jimin y tiró de él hacia arriba y en su regazo cuando se produjo un estruendo en la puerta, tan fuerte que lo oyeron desde su habitación y se detuvieron.
—Quién es ese?— se quejó Jimin sin aliento, con ganas de pasar por alto el golpe debido a cómo de malditamente cachondo estaba, pero pensando que quienquiera que estuviese en la puerta no querría ser ignorado.
Las habitaciones dragón eran mucho mejores que cualquier cosa que se les dio a los humanos. Había una sala de estar y una cocina, e incluso un segundo dormitorio, aunque Jimin no pensaba que esa habitación conseguiría mucho uso.
Quienquiera que fuese sabía que estaban todos aquí, y querían una respuesta, por lo que iba a ser oído por toda la suite.
—Podrían haber elegido un momento mejor que este — dijo.
Los golpes comenzaron de nuevo.
TaeHyung suspiró y empujó suavemente Jimin fuera de su regazo.
Cogió un bata que estaba tirada a través de una de las sillas de lectura en su habitación.
—Espera aquí. Voy a ver lo que quieren. Probablemente la empresa familiar – dijo.
Lo que recordó a Jimin que no sabía nada sobre la familia de Tae, aparte de que era muy rico, para ser un guerrero, y que era dueño de un castillo en alguna parte.
El hecho de que las manos de JeonGguk estaban todavía en él era suficiente para mantener a su piel en llamas.
—¿Nosotros podemos seguir hasta que TaeHyung vuelva? – Preguntó Jimin.
JeonGguk lanzó una baja risa contra los omóplatos de Jimin. Joder, se siente bien.
Un estruendo los sacó de su paraíso particular, era TaeHyung gritando indignado.
—¡Usted ciertamente no!
El sonido de carne golpeando carne dio a Jimin una imagen mental inmediata de Tae golpeando a alguien, pero luego hubo pisotones de botas pesadas corriendo directamente a su habitación, y TaeHyung rugió.
—¡JeonGguk! ¡Mantenlos lejos de Jimin!