Las sábanas blancas cubrían ambos cuerpos que desnudos descansaban de una larga noche candente. Suspiros y leves ronquidos eran lo que se escuchaba en la habitación, los rayos de sol fueron los causantes de que se despertarán horas después. Una sonrisa adornaba los rostros de los dos mientras compartían un beso perezoso de mañana.
Sin muchas ganas de levantaron de la mullida cama, entre risas y jugarretas llegaron al baño donde hicieron sus necesidades uno a uno y luego entraron a la ducha juntos amándose y teniendo sexo mañanero, un feliz despertar para los dos.
Se vistieron entre coqueteos sutiles y una que otra mano más haya de lo normal. Una pareja joven que disfrutaba un día lunes, algo que muy pocos disfrutaban pues a nadie le gustaba el lunes. Bajaron a hacer el desayuno como todas las mañanas. Uno colocaba los platos en la mesa y el otro hacia sus mejores platillos en la cocina, todos deseaban una vida como la de ellos.
Sin dejar de molestarse entre ambos terminaron de cocinar. Desayunaron con sonrisas y besos castos que les gustaba compartir cuando estaban a gusto. Jimin cargo a Jungkook en estilo princesa hasta la entrada dónde ambos tenían que despedirse pues el primero debía irse a trabajar, algo tan cliché pero a muchos les gustaría vivir.
- No quiero que te vayas - susurro Jungkook entre besos - puede decir que te enfermaste - ambos estaban en la puerta, Jimin intentando que Jungkook lo dejara ir a trabajar y Jungkook persuadiendo para que se quedara.
- Uhm...eso dije la semana pasada bebé, debo ir - intento separarse de los labios adictivos de su esposo - al menos hoy cariño, te prometo que mañana pediré permiso - si seguían así sabía que Jungkook terminaría convenciéndolo y no iría a trabajar.
Jungkook se lo pensó un poco, podría pedirle cualquier cosa si lo dejaba ir así que dejando un último beso se dió por vencido, de todos modos lo vería en la noche y lo tendría para el - pero debes llegar temprano y traer helado - pidió con un puchero sabiendo que eso siempre funcionaba.
Jimin sonrió, Jungkook era muy tierno y sabía que hacer para convencerlo - está bien bebé, vendré temprano y traeré el exquisito helado que podríamos usar hoy - dijo coqueto y con ese último susurro salió de la casa dejando a Jungkook con un problemilla en la zona sur.
- Me la pagarás - le gritó sabiendo que aún podría escucharlo.
Después de aquella despedida sin más que hacer Jungkook regreso a su hogar para seguir revisando las propuestas de trabajo, a veces conseguir un asistente para un diseñador de modas y artista era tan difícil.
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Pasaron varias horas desde que su esposo se había ido y desde que había empezado aquella pintura de un paisaje, su nuevo cuadro, que estaría incluído en su siguiente exposición dentro de unos días. Le gustaba lo que hacía, era algo que siempre lo tranquilizaba y diseñar prendas de ropa siempre terminaba siendo divertido así que por el tiempo que llevaba haciendo su trabajo no se había cansando y esperaba no hacerlo nunca.
Desde su estudio logro escuchar el timbre sonar, no entendía quien era pues claramente había dejado dicho en su oficina que no quería que nadie se presentará en su casa y no creía que Jimin pudiera salir tan temprano, fue mucho trabajo que dejó la semana pasada como para poder estar en casa antes de las cinco de la tarde.
Dejando todas sus pinturas y brochas en la mesita a la par de su caballete se encamino hacia la planta de abajo para abrir la puerta y saber quién era. En el camino dejo su delantal que utilizaba para pintar y reviso si la cocción del pavo en el horno iba bien y cuánto tardaría para terminar.
Al llegar a la puerta escucho como el timbre era tocado insistentemente, le parecía de muy mal gusto de parte de la persona tras la puerta pero simplemente rodando los ojos y dejándolo de lado se acercó a la mirilla para saber quién era. Grande fue su sorpresa al ver que era un muchacho que no conocía, eso lo desconcertó, tal vez simplemente se había confundido de casa así que para no ser descortés abrió la puerta para indicarle que se había equivocado.
- Hola, uhm, ¿Que deseas? - le pregunto al abrir la puerta, el chico parecía casi de su edad.
Pudo observar como el extraño lo miraba de arriba a abajo, como si lo considerará poca cosa lo que hizo que frunciera el ceño - ¿Eres el esposo de Jimin? - hasta para hablar parecía un mocoso prepotente.
Confundido por qué el chico conociera a su esposo le respondió - Si, soy Jungkook pero ¿Tu quién eres? - le pregunto, tal vez simplemente era un amigo de infancia de su esposo que el no conocía.
- Soy Taemin y necesito hablar contigo - una sonrisa socarrona apareció en su rostro, este chico si que lo incomodaba -...sobre Jimin - le asqueaba la forma laciba con que mencionaba el nombre de Jimin.
No estaba seguro de dejarlo pasar pero en verdad parecía importante así que dando un respiro y observando que el lugar donde tenía su arma estuviera cerca lo dejo entrar pasándolo directamente a la sala para que pudieran hablar más cómodos.
- Entonces...¿De que quieres hablar sobre mi esposo? - no sabía porque pero este chico, Taemin, no le daba buena espina así que esperaba que recalcandole que Jimin era su esposo no dijera ninguna barbaridad.
Con mucha elegancia Taemin se recostó en el sofá, cruzando las piernas y sonriendo descaradamente sabiendo que obtendría lo que había buscado siempre - soy el amante de tu queridísimo esposo - soltó sin remordimiento observando sus uñas y esperando la reacción a la que ya estaba acostumbrado pero lo que no esperaba es que el tal Jungkook le sonriera como si le hubiera dicho algo sobre el clima.
- ¿Y eso en que tiene que importarme? - pregunto burlón, Jungkook, no era la primera vez que venían a decirle aquello - yo sigo siendo su esposo -
- pero yo soy quien lo calienta, en quien piensa siempre - contraatacó Taemin sintiéndose desconcertado pero reticente a perder - pasa conmigo varias horas en la mañana mientras tú te quedas aquí esperándolo como un buen marido - quería verlo sufrir, que llorara, como todos.
Jungkook se rió, era divertido ver cómo no se esperaba su reacción - Hay Taemin ¿Porque así te llamas, no? - esto sería divertido - No te hagas iluciones, tu no eres más que un culo que usa para desvaciarse cuando yo estoy ocupado -
Taemin se levantó de aquel sofá, ofendido, antes de hablar - el me ama, por eso está conmigo - le sonrió sabiendo que aquello era una de sus mejores frases - te dejará, tenlo por seguro -
Una sonrisa apareció en su rostro - eso crees déjame demostrar que no es así - le guiño un ojo y se volteo hacia la encimera para tomar su teléfono - yo puedo llamar cuando quiera y las veces que quiera porque se que siempre me contestará pero en cambio tú cuando lo llamas si él quiere contesta y si no, no lo hace. Ahí tienes la diferencia en que hay rangos cariño y se deben respetar -
- Eso no puedes asegurarlo - estaba intentando dar pelea pero no venía preparado, no para esto - lo que si puedes asegurar es que siempre regresara con mi perfume -
- si quieres lo intentamos en este momento para saber si tengo razón - y con eso Jungkook marco aquel número de su esposo sabiendo que siempre sería contestado.
- ¿Amor? - pregunto Jimin confundido, Jungkook casi nunca lo llamaba a esa hora pues estaría ocupado con su trabajo - ¿Ha pasado algo? -
Jungkook le sonrió a Taemin demostrándole que él tenía razón, siempre la tendría - No, no cielo. Solo quería recordarte lo que debes de traer más tarde -
Jimin rio un poco, Jungkook siempre se preocupaba por mínimas cosas - Si bebe, lo llevaré hoy en la noche -
- Bueno, entonces te dejo - le mando un beso a través del celular - debes estar ocupado -
- Algo, pero nunca para ti cariño - eso había sonado muy cursí pero era lo que esperaba - cuídate - fue lo último que escucho antes de que ambos colgarán.
Cuando terminó la llamada Jungkook se volteo a Taemin que aún estaba sentando en el sofá - ahora tú -
Con algo de duda Taemin marco el número de Jimin pidiendo al cualquier Dios que le contestara. Lastima que no fue así pues Jimin estaba bastante ocupado con su trabajo y solo había decidido dejar sonar el celular. De todos modos con la persona que lo llamaba no tenía ninguna responsabilidad.
- Ahí lo tienes Taemin, jamás podrás ser como yo porque siempre estaré un escalón arriba -
- Y de que te sirve estar en un escalón arriba si conmigo gasta su dinero - le contesto frustrado, esto no estaba saliendo como deseaba.
- No necesito de su dinero porque tengo un trabajo propio que me mantendría con los ojos cerrados - respondió calmado - pero si quieres irte con ello está bien. De todos modos si gasta su dinero en ti solo es para un motel, un par de cervezas y luego de unas horas cuando se quite las ganas estarás de nuevo en tu casa, solo y el en mi cama - recalcó - En cambio conmigo siempre gastará en lo que yo le pida, la casa, el salón, el cine y las cenas en los mejores restaurantes sin rechistar -
- Pero te aseguro que yo le he dado sus mejores noches. Jamás me cambiaría por ti porque solo conmigo disfruta al máximo una buena follada - quería terminar con todo aquello.
- Pero nene no me hagas reír si siempre tienes que estarle rogando para que se quede y para que te dé algo de dinero, para que te haga caso... Pero nunca lo hace porque si yo digo que no va el no irá, siempre será así - eso era solo verdad, ambos lo sabían - además tú lo has dicho, follar, conmigo solo hace el amor cosa que tú jamás sentirás -
- Y de que te sirve que regrese si después todos hablan de ti por la espalda - esto aún no se terminaba - porque al final siempre serás el esposo que no lo satisface y por eso busca diversión en otros lados -
Jungkook gruño, eso no era así - pero a los ojos de todos tu siempre serás el otro, un arrastrado que busca algo se atención en personas que ya tienen esposo -
- No te crees Jungkook cuando menos te lo esperes te dejará porque me ama - le aseguro.
- Yo no entiendo entonces porque no me ha dejado, no eres lo suficiente para quitarlo de mi lado - se acercó - además...¿Desde hace cuánto tiempo te viene con ese cuento? Porque digo, puede ser viejo - le sonrió inocentemente y se alejo, esto lo tenía ganado
Taemin no respondió sabiendo que en las palabras de Jungkook había razón, desde hace un año le había prometido dejar a su esposo y aún seguía sin hacerlo.
- A ti muchas veces te ha dejado plantado - le dijo - y sabes porque...porque se ha quedado conmigo haciendo mandados, acompañándome o haciendo lo que una pareja hace ¿Entiendes? -
- pero siempre que lo haces con el ten por seguro que ya lo ha hecho conmigo en las mañanas y antes de venir a su casa, contigo -
- Y dime tú, cuántas veces no te ha invitado solo a tomar algo sin querer seguir más haya de besos - le pregunto sabiendo que no obtendría respuesta - ten por seguro que esas veces ya te lo he mandando usado - soltó una pequeña risa antes de inclinarse de nuevo y apagar el horno que contenía la cena de hoy.
- podrás decir cualquier cosa pero ardes en celos al saber que me tiene a mi - se levantó del sofá, de nuevo, ya no había más que decir.
- Todos los hombres pegan cuernos, al menos una vez. Hasta yo - le respondió mientras veía como taemin caminaba hacia la puerta, era caso perdido - pero dime, antes de que te vayas ¿Que se siente saber que siempre seré quien manda? Sobre ti y de todos yo soy el primero y siempre lo seré que de eso no te quede duda - con eso último Jungkook le cerró la puerta en la cara a taemin sin dejarlo hablar y orgulloso de haber ganado aquella tonta pelea.
Minutos después, ya más calmado, saco el pavo y todas las salsas y ensaladas de acompañamiento y alisto la mesa sabiendo que en pocos minutos entraría su marido por la puerta.
Subió al cuarto a darse una ducha antes de que Jimin regresará, se cambió de ropa y cuando estaba bajando las escaleras escucho el conocido tintineo de las llaves junto con un "amor ya llegué" de parte de Jimin.
- Hola cielo - le dijo al llegar donde estaba, dándole un beso como siempre y sonriendole.
- Uh, hola bebe - correspondió Jimin dejando las bolsas que traía y tomando de la cintura a Jungkook - He traído lo que pediste - sin soltarlo señaló las dos grandes bolsas que contenían los botes de helado y uno que otro dulce más.
- Me encanta que seas así - respondió mientras lo guiaba hacía la mesa que había preparado.
Jimin sonrió sintiéndose orgulloso de que su amor estuviera contento - solo contigo cariño - le aseguro, sentándose en su lugar de la mesa observando lo delicioso que se veía todo - siempre serás el primero en todo -
De eso no había duda ¿No creen...?
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Este Twoshot está inspirado en la canción de "Gailen La Moyeta - primera dama". Además que algunos diálogos también son originales de la canción.
Mañana subiré la siguiente parte donde estará solo lo mejor.🔞
y mi segunda parte???☺️☺️☺️☺️☺️❓
me encanto como jungkook puso en su lugar a taemin yo estaba chillando con todo lo que decia jk