注ζ
Jimin gimiΓ³ ronco sintiendo como la tela de su ropa interior rozaba indebidamente sobre su creciente erecciΓ³n, sus manos tanteando sobre Γ©sta y su voz entrecortΓ‘ndose a medida que sus dedos tenΓan contacto con la punta de su glande. Estaba caliente, sΓ, de eso estaba seguro, pero no sabΓa realmente el porquΓ©.
Hoy habΓa despertado sumamente sensible, todo le daba vueltas y era extremadamente caluroso para Γ©l.
Esto no era algo nuevo, definitivamente no lo era. Los ΓΊltimos dΓas, despertaba a mitad de la noche con las mejillas sonrojadas y el cuerpo caluroso y tenso, curioso, como si buscara algo entre la comodidad de sus sΓ‘banas. Tan sΓ³lo encontrando el atrayente olor a pino y menta de su alfa, que lo dejaba sin aliento y anhelante.
HacΓa semanas que Jeongguk ni se dignaba a tocarle un pelo, ocasionalmente lo evitaba y ya ni siquiera dormΓa en la habitaciΓ³n que los dos compartΓan en su pequeΓ±o departamento. Su cama se sentΓa solitaria desde entonces, pero mantenΓa el refrescante olor del menor y eso era algo que Jimin, muy en sus adentros, agradecΓa.
ΒΏSe habΓa sentido mal? Como la mierda que sΓ, Jimin incluso habΓa intentado disculparse varias veces sΓ³lo por si habΓa cometido algΓΊn error, tambiΓ©n lo persiguiΓ³ todo un dΓa, le hizo pucheros, se montΓ³ en su regazo y lo llamΓ³ con apodos tiernos con el fin de obtener su atenciΓ³n pero las cosas simplemente seguΓan frΓas. Su alfa tan sΓ³lo explicΓ³ que se estaba dedicando a estudiar y que luego lo recompensarΓa, pero extraΓ±aba la calidez del menor.
Su novio siempre andaba con sus libros encima y ya ni siquiera se preocupaba por darle un beso de buenas noches. Era injusto y triste, muy triste, y a pesar de que Γ©l no fuese usualmente un omega sensible, no podΓa evitar agachar la cabeza al pensar en el tiempo que hace mucho, no compartΓa con Jeon. El alfa siempre habΓa sido una persona muy responsable y siempre intentaba organizar sus prioridades, y no es que el omega no fuese una de ellas, pero el menor querΓa ser un mΓ©dico de renombre y no podrΓa lograrlo si tan sΓ³lo se dedicaba a su omega, lamentablemente.
Y Jimin lo entendΓa, vaya que sΓ.
Pero lo extraΓ±aba.
Oh, sΓ, de muchas maneras.
Jimin frunciΓ³ su ceΓ±o, y una vez mΓ‘s, masajeΓ³ con descaro el creciente bulto entre sus boxers. ReprimiΓ³ un jadeo involuntario y humedeciΓ³ sus labios de nuevo.
Sus sospechas estaban claras, su celo se habΓa adelantado desmesuradamente y necesitaba algo mΓ‘s que las almohadas de Jeongguk para poder calmarse. HabΓa intentado tomar supresores pero las cosas no se calmaban. Estaba desesperado y caliente, muy caliente.
Por su mente sΓ³lo pasaban imΓ‘genes que no hacΓan mΓ‘s que aumentar el dolor palpitante entre sus piernas. Necesitaba ayuda. Necesitaba a Jeongguk.
Vaya que lo hacΓa.
PasΓ³ una mano por su cuello, dirigiΓ©ndola directamente hacia donde estaba su ya vieja marca. Estaba cicatrizada y muy sensible debido a su estado actual. NecesitΓ³ sentir los dientes del menor de nuevo hincΓ‘ndose sin vergΓΌenza en el Γ‘rea, necesitΓ³ su voz ronca en su oΓdo y su risa burlona al notar su desespero. Joder, lo necesitaba a Γ©l.
Sus piernas flaquearon y Γ©l gimiΓ³, necesitado, como hace siglos no lo estaba.
βΒ‘A-ah, J-Jeongguk!
El olor de aquella habitaciΓ³n era una mezcla exquisita entre algodΓ³n de azΓΊcar y fresas frescas. Todo cubierto en su totalidad por sus feromonas. Su respiraciΓ³n estaba agitada y sabΓa que no podrΓa contenerse por mucho mΓ‘s.
Jeongguk tendrΓa que ayudarlo o estaba seguro de que lo castrarΓa.
SΓ, eso iba a hacer.
[ ... ]
Jeongguk relamiΓ³ sus labios concentrando una vez hubo terminado otro pΓ‘rrafo en el larguΓsimo documento abierto en la pantalla de su portΓ‘til. Sus dedos se desplazaban de manera rΓ‘pida sobre el teclado, clickeando de vez en cuando sobre alguna palabra para corregirla, mientras sorbΓa con suavidad de la taza de cafΓ© en su escritorio, tal vez era la cuarta o la quinta, habΓa perdido la cuenta.
Ciertamente, se encontraba cansado.
Esas ΓΊltimas dos semanas habΓan sido increΓblemente tortuosas para Γ©l. La universidad lo tenΓa saturado.
Γltimamente no tenΓa tiempo ni para sΓ mismo, y mucho menos para sus demΓ‘s prioridades, lo cual no hacΓa mΓ‘s que estresarlo enormemente. Γl realmente estaba poniendo todo de sΓ para ser un alumno con honores. Incluso sacrificando sus horas de sueΓ±o y el tiempo de calidad con Jimin para lograrlo.
Era el ΓΊltimo semestre y no le faltaba mucho para graduarse, asΓ que debΓa esforzarse realmente duro para lograr su cometido.
Γl amaba su carrera, sin dudas, pero estaba muy cansado.
BostezΓ³ sonoramente mientras intentaba no cerrar sus ojos y resistir un poco mΓ‘s. A su trabajo escrito tan sΓ³lo le faltaban unas pocas hojas, asΓ que se echΓ³ porras y siguiΓ³ escribiendo.
Eran las tres de la tarde. Y sΓ, Jungkook estaba muriendo de sueΓ±o, pero la noche anterior no habΓa logrado dormir ni un poco y se sentΓa horrible.
Β‘Vamos, Jeon, tΓΊ puedes!
Se dijo a sΓ mismo.
Sus dedos empujaron levemente sus gafas metΓ‘licas por el puente de su nariz en cuanto estas amenazaban con caer de su rostro. Y por si no fuese poco, ese dΓa hacΓa un calor increΓble.
Nada estaba bien.
Sobretodo por el olor a fresas y algodΓ³n dulce proveniente de aquella puerta al final del pasillo.
Jeongguk estaba consciente de todo, tampoco era un imbΓ©cil. SabΓa perfectamente que Jimin habΓa entrado en celo y que se habΓa estado masturbando seguidamente durante todos esos dΓas, casi de manera rutinaria. Lo veΓa salir incontables de esa puerta con la frente baΓ±ada en sudor y los labios hinchados y rojos, meneando sus caderas exageradamente y portando esos suΓ©teres mullidos sin nada bajo estos, que el rubio sabΓa, Γ©l adoraba literalmente arrancar. Γl entendΓa lo que Jimin buscaba, pero no era tonto, sabΓa que si cedΓa a sus insinuaciones, luego no podrΓan parar y no estaba seguro de cuantas rondas le llevarΓa satisfacerse y satisfacer al mΓ‘s pequeΓ±o por completo. Y mucho peor, no sabΓa quΓ© tanto le costarΓa concentrarse en estudiar luego de haber ayudado al rubio.
Jimin era como un arma de doble filo, y su omega estaba consciente de ello.
AsΓ que realmente no le extraΓ±aron los gritos necesitados y descarados que soltaba su novio del otro lado de la puerta con el afΓ‘n de que lo escuchase, tampoco las marcas de rasguΓ±os alrededor de su cuello que Γ©l mismo se provocaba. Y mucho menos cuando salΓa de su habitaciΓ³n con poca ropa, completamente sudoroso y a su merced, rogΓ‘ndole con la mirada.
Estaba tentΓ‘ndolo, querΓa ver lo peor de Γ©l.
Y no es como si no quisiese demostrΓ‘rselo, pero justo ahora su futuro dependΓa del esfuerzo que dedicara a sus estudios y no estaba en sus planes dejar ir todo su esmero por no poder aguantarse un poco mΓ‘s.
Un gruΓ±ido gutural fue abandonado de sus labios mientras se recostaba en el asiento. No negarΓa que habΓa necesitado como la mierda tener al pequeΓ±o omega con Γ©l, la sensaciΓ³n de soledad lo estaba matando, querΓa sentir la piel del mayor en contacto con la suya, y si era posible, su culo engullendo su miembro como sΓ³lo Γ©l sabΓa hacerlo, ΒΏPor quΓ© no? Su lobo estaba ansioso e inquieto por el cΓ³ctel de feromonas contenido en aquel departamento, tan sΓ³lo produciendo gruΓ±idos que venΓan de los mΓ‘s hondo de su mullido pecho. No es como si realmente pudiese pensar con claridad de todas formas.
Jeongguk olisqueΓ³ lo poco que su posiciΓ³n actual le permitΓa y soltΓ³ un jadeo.
Minnie.
Mi Minnie.
Necesitaba controlarse, como los ΓΊltimos dΓas. HabΓa mantenido todo como debΓa ser y no se permitirΓa bajar la guardia, pero el olor era tan dulce y fuerte que todos sus sentidos comenzaban a adormilarse. Un escalofrΓo pasΓ³ por toda su columna vertebral y se depositΓ³ sin vergΓΌenza en el Γ‘rea entre sus piernas. Su estΓ³mago dio un vuelco y sus pantalones parecieron apretarse mΓ‘s.
βΒ‘A-ah, J-Jeongguk!
El quejido se escuchΓ³ claro y fuerte desde el salΓ³n, o al menos asΓ lo sintiΓ³ Jeongguk, tal vez su oΓdo estando agudizado gracias a su miembro ahora erguido bajo la tela de chΓ‘ndal. Su cuerpo se calentΓ³ completamente, Jeongguk soltΓ³ una maldiciΓ³n. Necesitaba mantener el control, necesitaba guardar la calma.
Era mΓ‘s difΓcil de lo que parecΓa, sobre todo porque los pequeΓ±os grititos de Jimin habΓan decidido intensificarse hoy.
SuspirΓ³ pesadamente y se decidiΓ³ por volver a su trabajo escrito, le faltaba tan poco que la adrenalina habΓa comenzado a atacarlo y su cerebro se habΓa inundado en una completa felicidad.
Algo de tiempo despuΓ©s, las horas comenzaron a pasar, las cosas a alivianarse. HabΓa puesto un esfuerzo extra en intentar concentrarse y las cosas iban bien. Le faltaban tan sΓ³lo una hoja y los minutos pasaban con rapidez. Jimin habΓa calmado sus quejidos y a pesar de que el olor no disminuΓa, Γ©l era un alfa fuerte y podΓa luchar contra sus instintos.
ΒΏNo es asΓ?
Justo en ese momento, el sonido de la perilla ser deslizada lentamente lo alertΓ³. La puerta se habΓa abierto tan sΓ³lo lo necesario y un Jimin con los labios mordisqueados y la cara sonrojada saliΓ³ con sutileza. Jeongguk lo vio con detenimiento y su boca se secΓ³ casi de inmediato.
En frente de Γ©l, habΓa un Jimin con un gran suΓ©ter azul pastel deslizΓ‘ndose exquisitamente por la superficie de su cuerpo, dejando ver sus clavΓculas y parte de su hombro debido al tamaΓ±o de la prenda. Casi tuvo que reprimir un silbido, y sin embargo, eso no fue lo que alertΓ³ en primer lugar, sino lo que habΓa por debajo del mullido suΓ©ter.
Un par de medias de encaje negro se abrazaban casi como una segunda piel en las piernas del mayor, contorneando cada curva y siendo sujetadas por un pequeΓ±o moΓ±o de color blanco. Jeongguk conocΓa esas medias a la perfecciΓ³n, no era la primera vez que Jimin las usaba y recordaba perfectamente lo que acompaΓ±aba a aquellos trozos de encaje a juego.
El rubio estaba jugando con su resistencia y era algo que, muy en el fondo, lo descolocaba, en el buen sentido de la palabra.
Casi automΓ‘ticamente, el omega comenzΓ³ a caminar lentamente hacia su alfa, moviendo sus caderas suavemente y mirΓ‘ndolo con las pupilas completamente dilatadas, acechΓ‘ndolo como a una presa. Su lobo estando inquieto por tener tan sΓ³lo un poco de contacto con el menor.
Jeongguk decidiΓ³ no decir nada y tratar de mantener la guardia alta. Esta no era la primera vez que Jimin intentaba algo durante esos dΓas y habΓa logrado mantenerlo alejado lo suficiente. SΓ³lo que no sabΓa por quΓ© esta vez, se le hacΓa todo mucho mΓ‘s difΓcil.
Jimin terminΓ³ por pararse en seco frente a Γ©l, manteniendo el contacto visual de manera casi tensa. Una sonrisa ladina adornΓ³ el rostro de su alfa y, de nuevo, un escalofrΓo lo recorriΓ³ entero. Estaba dudando si seguir, sabΓa que Jeongguk lo mandarΓa a la mierda apenas intentase estimularlo sΓ³lo un poco. El menor era terco, muy terco, y necesitaba de algo extra para poder hacerlo cambiar de opiniΓ³n. Afortunadamente, Jimin ya tenΓa muchos planes y sabΓa quΓ© hacer y quΓ© puntos tocar para hacer cambiar de opiniΓ³n a Jeongguk.
Tan sΓ³lo serΓa una vez, sΓ.
Y luego se irΓa y dejarΓa que el menor siguiese con lo suyo.
Claro que sΓ.
Sin rechistar, el omega se sentΓ³ ahorcadas de su alfa, presionando su trasero contra la pelvis del menor, a propΓ³sito, creando una exquisita fricciΓ³n que mandΓ³ una descarga elΓ©ctrica al cuerpo de ambos. Jeongguk intentΓ³ no mostrar expresiΓ³n para no dejarse ver dΓ©bil ante las insinuaciones, pero era jodidamente difΓcil, Jimin se habΓa acercado a su cuello y habΓa comenzado a repartir pequeΓ±os besos hΓΊmedos en toda el Γ‘rea.
IntentΓ³ distraerse mirando cualquier cosa que no fuese al rubio sobre Γ©l, su vista deteniΓ©ndose en el sofΓ‘ de cuero en donde habΓa dormido los ΓΊltimos dΓas. Su mente se inundΓ³ con imΓ‘genes muy sugerentes, pues, no habΓa ningΓΊn lugar en aquella casa en donde Γ©l y su omega no hubiesen tenido sexo ya. AbriΓ³ la boca tratando de decir algo pero las palabras no salΓan. Se sentΓa incapaz de mover un sΓ³lo mΓΊsculo. Jimin se estaba dando el tiempo de tocar cada uno de sus puntos dΓ©biles y Γ©l no sabΓa quΓ© hacer. Estaba entrando en pΓ‘nico.
βJ-Jimin, cielo, creo que ya hemos hablado sobre esto βel pelinegro intentΓ³ tomar las manos del omega para alejarlo con suavidad, pero Γ©ste pareciΓ³ afianzar su agarre sobre las caderas del menor. Debido a ello, ambos sintieron un pequeΓ±o tirΓ³n.
βJeongguk, por favor βel mayor se dirigiΓ³ hacia los labios del menor y comenzΓ³ un recorrido de mordidas sobre estos. Lamiendo y chupΓ‘ndolos como si fuesen una paleta. Su lengua recorrΓa el contorno del belfo inferior del pelinegro y volvΓa a morder, asΓ reiteradas veces, sin contener sus jadeos. ComenzΓ³ a moverse lentamente sobre la pelvis del alfa, presionando sus glΓΊteos sobre el miembro de Γ©ste. Jeon jadeΓ³.
βPero sabes que no puedo, Minnie, lo siento mucho.
El mayor se alejΓ³ lo suficiente como para poder ver al alfa a los ojos. PequeΓ±os suspiros salΓan de su boca y el aire caliente entre los dos habΓa logrado empaΓ±ar las gafas de Jungkook. Jimin pensΓ³ que la imagen del menor sonrojado, con los labios entreabiertos y mordidos, y sus gafas empaΓ±adas era la cosa mΓ‘s hermosa que habΓa visto. Ambos se sostuvieron la mirada durante un tiempo, sus respiraciones saliendo violentas y agitadas de sus pechos. Jimin se relamiΓ³ los labios y los mordiΓ³, y Jeongguk sintiΓ³ como una punzada viajaba directamente a su pene. Su erecciΓ³n era cada vez mΓ‘s notoria y sabΓa que Jimin podΓa sentirla. Inconscientemente gruΓ±Γ³ por el olor del chico sobre Γ©l. SabΓa que no aguantarΓa mucho mΓ‘s.
βP-por favor, ugh.
A la puta mierda.
Antes de que Jimin pudiese reaccionar, ya Jeongguk se encontraba besando sus labios con hambre, mordiendo cada rincΓ³n de estos y lamiΓ©ndolos. Jimin entreabriΓ³ aquellos dos aterciopelados belfos y sintiΓ³ como la lengua del menor hacΓa intromisiΓ³n casi completamente en su cavidad. El mayor gimiΓ³ contra los labios del alfa y se aferrΓ³ a su cuello con fuerza.
Jeongguk bajΓ³ hasta el cuello del omega y olisqueΓ³ cada detalle de este. GruΓ±Γ³ contra su superficie y Jimin se sintiΓ³ desfallecer ante la sensaciΓ³n.
βHueles tan malditamente bien, mierda βEl omega gimiΓ³ agudo y alto.
Las manos del menor se adentraron al suΓ©ter de su novio y sonrΓo ladino al sentir algo de encaje amoldarse a sus dedos. RiΓ³ ronco contra la piel blanquecina de Jimin. Γl definitivamente sabΓa quΓ© cosas hacer para tenerlo a sus pies.
βE-era mi plan B, es tu favorita, ΒΏn-no es asΓ? βSu voz saliΓ³ mΓ‘s como un ridΓculo jadeo ahogado que como palabras en realidad. Se le dificultaba enormemente mantener aire en sus pulmones, teniendo en cuenta la comprometedora situaciΓ³n en la que ambos se encontraban.
Jeongguk dirigiΓ³ sus venosas manos hasta el borde de la tela azul clara que aΓΊn cubrΓa el cuerpo del mayor, la jalΓ³ hacia arriba y como se esperaba, un conjunto de lencerΓa negra se adaptaba casi exquisitamente a la piel pΓ‘lida y suave de Γ©ste. RetirΓ³ la prenda completamente y gruΓ±Γ³ ante la vista.
ErΓ³tico.
Jimin era la maldita perdiciΓ³n cuando se lo proponΓa.
Su cuerpo era simplemente perfecto, era tonificado pero no excesivamente delgado, con su cintura pequeΓ±a y fina, y aquellos muslos gruesos y ejercitados. Ni hablar de su trasero, tan redondo y firme a su tacto. El rubio era simplemente como ver porno hecho persona, y no es como si aquello fuese una molestia, en lo absoluto. Si pudiese volverse adicto a una persona, serΓa a Γ©l.
BajΓ³ la mirada y se encontrΓ³ con el pene de su novio erguido orgullosamente contra la tela de las bragas negras, su glande rojizo e hinchado, hΓΊmedo y sensible. Inconscientemente relamiΓ³ sus labios y dirigiΓ³ la vista al mayor con los ojos oscurecidos. No pudo evitar soltar un gruΓ±ido.
Jimin estaba hecho un manojo de nervios, tembloroso y con la frente perlada, soltando pequeΓ±os gemidos y jadeos cada que pequeΓ±os escalofrΓos placenteros recorrΓan su cuerpo. La imagen era digna de dibujarse, la sumisiΓ³n en la que se sumergΓa emanaba erotismo puro.
Y Jeongguk creΓa que si antes estaba duro, entonces ahora explotarΓa.
Sin mΓ‘s, metiΓ³ su gran mano en las bragas del rubio y envolviΓ³ sus dedos contra la erecciΓ³n de Γ©ste, bombeando de arriba hacia abajo y presionando con suavidad sobre el rojizo glande. Jimin comenzΓ³ a soltar gemidos descontrolados y a mover sus caderas en cΓrculos, buscando mΓ‘s contacto. Necesitaba sentir a Jeongguk, estaba muriendo justo ahora.
βA-ah, m-mΓ‘s... mierda.
El pelinegro se dirigiΓ³ hasta su cuello y depositΓ³ pequeΓ±as lamidas, y Γ©stas, antes de que pudiera darse cuenta, ya eran mordidas e incluso chupetones. El cuello del omega era coloreado con pequeΓ±as marcas rojizas y casi permanentes. SonriΓ³ orgulloso y moviΓ³ su mano con mucha mΓ‘s rapidez. Para ese momento, Jimin ya era un desastre, comenzaba a desesperarse al sentir la gruesa longitud adversa contra la tela que aΓΊn los cubrΓa a ambos, asΓ que parΓ³ los movimientos que hacΓa de manera casi hipnotizante con sus caderas y con una sonrisa traviesa, se levantΓ³ del regazo de Jeongguk, con cuidado de no caerse.
Jeongguk gruΓ±Γ³ en desesperaciΓ³n y recostΓ³ la cabeza contra el respaldo de la silla giratoria, a sabiendas de lo que seguΓa. El mayor tomΓ³ el elΓ‘stico del pantalΓ³n deportivo que portaba su novio y lo deslizΓ³ hasta sus talones, dejando ver a su paso el grueso falo del menor, palpitante y rojizo.
Jeongguk usualmente no usaba ropa interior cuando estaba en el departamento que compartΓa con Jimin, ΒΏla razΓ³n? Pues desde que habΓa marcado a su novio, podrΓa decirse que los dos tenΓan una vida sexual muy... activa, y consideraba innecesaria la ropa interior si siempre se encontraban follando por ahΓ y allΓ‘. A dΓa de hoy era una costumbre que aΓΊn conservaba tan sΓ³lo por comodidad, a pesar de que en estos momentos agradecΓa enormemente el no llevar sus bΓ³xers, porque Jimin mirando su miembro como si fuese una jodida paleta, no hacΓa mΓ‘s que ponerlo de sobremanera.
GimiΓ³ ante la sensaciΓ³n de su pene siendo liberado de la prisiΓ³n de tela, y Jimin, por su parte, tan sΓ³lo salivaba ante la longitud siendo depositada justo frente a sus ojos. Sin esperar nada, posΓ³ su pequeΓ±a mano sobre el falo y lo masajeΓ³ con lentitud, sacando jadeos del hombre reposado en la ostentosa silla de cuero.
βJod-der, Jimin -moviΓ³ su pelvis hacia adelante. El rubio sΓ³lo pudo observar el conocido lΓquido blanquecino saliendo desvergonzado desde la punta.
GimiΓ³ bajito y metiΓ³ con rapidez el miembro a su boca, lamiendo inexpertamente, tratando de acostumbrarse de nuevo al tamaΓ±o del grueso falo entre su cavidad.
Jeongguk ahogΓ³ una maldiciΓ³n apenas las paredes de la boca contraria envolvieron su erecciΓ³n exquisitamente. El calor de la boca de su omega rodeando la longitud su pene, combinado con su respiraciΓ³n agitada y sus pupilas dilatadas, eran un cΓΊmulo de sensaciones y visuales simplemente increΓbles. No dudΓ³ ni un segundo en tomar con brusquedad disimulada los cabellos rubios de su novio, comenzando a simular pequeΓ±as estocadas con su pelvis, profanando sin piedad la boca del mΓ‘s pequeΓ±o.
Jimin sacaba y metΓa el miembro de su boca, chupando el glande y delineando cada pequeΓ±a vena con la punta de su lengua, ahuecando sus mejillas y estimulando como incontables veces al mΓ‘s alto. Cada que sentΓa las palpitaciones del pene de su novio en su boca, su erecciΓ³n dolΓa como el infierno al no ser atendida. Γl adoraba el sabor y la textura del miembro de su novio, y no sΓ© privaba en lo absoluto de disfrutarlo cada vez que podΓa.
El menor sintiΓ³ que se correrΓa precozmente si Jimin seguΓa chupΓ‘ndolo de ese modo, asΓ que lo parΓ³ en seco y gruΓ±Γ³ al sentir como Γ©ste gemΓa decepcionado contra su pene, mandando una vibraciΓ³n caliente por todo su vientre. PalmeΓ³ sus piernas, tratando de transmitirle con ese gesto lo que sucederΓa. Jimin al comprenderlo, sΓ³lo pudo levantarse en movimientos torpes, sentΓ‘ndose de nuevo sobre los muslos del mΓ‘s alto, jadeante y anhelando sentirse lleno de una vez.
El pelinegro sonriΓ³ satisfecho por la obediencia de Jimin y posΓ³ sus manos sobre los glΓΊteos de su novio, masajeΓ‘ndolos con obscenidad y sacando uno que otro gemido necesitado de la boca del susodicho. Sin avisar, bajΓ³ las bragas negras y dirigiΓ³ un dedo directamente a su entrada. Sus sospechas eran ciertas, Jimin estaba segregando lubricante natural por todas partes, jadeando por necesidad. Cuando el primer dΓgito fue introducido, el mayor se mordiΓ³ los labios reprimiendo sus grititos.
Jeongguk lo acallΓ³ besando sus labios de nuevo, moviendo su lengua contra la boca del mayor. Jimin se apegaba cada vez mΓ‘s al torso de Jeon, sintiendo los pectorales del menor pegarse a su camiseta debido al sudor y la poca distancia que mantenΓan. DeseΓ³ lamerlos como si fuesen de chocolate, pasar su lengua por cada curva en su pecho y abdomen. Jeongguk estaba jodidamente bien proporcionado, con su piel pΓ‘lida pidiendo ser marcada a gritos, al igual que su fornido pecho, sus brazos venosos, sus hombros anchos. No habΓa ningΓΊn lugar que no lo dejara sin aliento y para su suerte, el alfa era suyo, sΓ³lo suyo.
Jimin jadeΓ³ en la boca de su novio y dirigiΓ³ su boca hasta la barbilla de este, depositando una mordida juguetona. El primer dedo ya habΓa entrado en su totalidad, asΓ que el alfa decidiΓ³ curvearlo, buscando aquella protuberancia que sabΓa que, de manera sencilla, harΓa ver estrellas a su pequeΓ±o bebΓ©.
Supo que la habΓa encontrado al escuchar el largo y fuerte gemido que soltΓ³ Jimin, acompaΓ±ado de su espalda curveada y su vientre contraΓdo. Inmediatamente ingresΓ³ otro dedo y repitiΓ³ el movimiento, sacando gritos de excitaciΓ³n desde lo mΓ‘s profundo del omega entre sus brazos. MoviΓ³ los dedos de arriba hacia abajo contra la entrada de Jimin, sus paredes se contraΓan deliciosamente por la intromisiΓ³n deseada de aquellos dos dΓgitos. El omega inconscientemente comenzΓ³ a llamarlo entre jadeos y gemidos. Lo necesitaba adentro, con rudeza.
Lo querΓa ya.
βJeongguk, p-por favor.
βΒΏPor favor quΓ©? βEl alfa parΓ³ sus movimientos y Jimin gimiΓ³ desesperado.
βS-sab-bes a lo que me refiero... ah, mierda.
βPero quiero que lo digas.
Jimin se lo pensΓ³ durante un tiempo y suspirΓ³. Su entrada se contraΓa por el parar de los movimientos de su novio y ciertamente estaba necesitado. Jeongguk amenazΓ³ con sacar sus dedos del interior de Jimin al no obtener respuesta, Γ©ste gimiΓ³ en protesta y apretΓ³ su entrada para avisarle al menor que no lo hiciera.
βM-mΓ©tela ya.
βVaya, quΓ© exigente me saliste βbromeΓ³ el menor justo antes de sacar sus dedos en su totalidad. Casi de inmediato los reemplazΓ³ con su miembro entrando lentamente al interior del rubio. Se sentΓa tan jodidamente apretado que ni siquiera pudo reprimir un gemido ronco de satisfacciΓ³n.
Jimin ahogΓ³ un jadeo por el dolor que le causΓ³ la intromisiΓ³n del mΓ‘s alto; se habΓa desacostumbrado de manera considerable y no es como si el pene en sus adentros fuese precisamente pequeΓ±o. TratΓ³ de acomodarse tan sΓ³lo un poco para apaciguar la molestia en su entrada y sin querer, le sacΓ³ un gruΓ±ido al alfa, producto de la fricciΓ³n entre su entrada y el miembro dentro de ella. No pudo evitar soltar una pequeΓ±a risita burlona, Jeongguk volviΓ³ a gruΓ±ir.
SonriΓ³ cansino y tirΓ³ su cabeza hacia atrΓ‘s, dΓ‘ndole una vista completa al alfa de su cuello sin marcas, a excepciΓ³n de los rasguΓ±os que habΓan sido provocados por Γ©l mismo. La sonrisa del alfa se ensanchΓ³ y menos de un segundo, ya se encontraba repartiendo besitos hΓΊmedos, con la ΓΊnica intenciΓ³n de ayudarlo a sobrellevar la incomodidad producida por su propia intromisiΓ³n.
Al pasar los segundos, Jeongguk pareciΓ³ haber cumplido su prometido, y el ahora brincoteo sobre su miembro, no hacΓa mΓ‘s que confirmΓ‘rselo.
βA-ah, t-tan grande βFue lo ΓΊnico que pareciΓ³ entender entre los gimoteos del mΓ‘s bajo.
Jeongguk afianzΓ³ su agarre contra las caderas de Jimin y empezΓ³ a mover su pelvis de arriba a abajo. Sus cuerpos se encontraban sudorosos y sensibles, tanto que Jimin gemΓa con el simple roce de su piel contra la del azabache.
Jeon dirigiΓ³ su mandΓbula hasta el cuello de Jimin y depositΓ³ una mordida en su manzana de AdΓ‘n, lamiendo y dejando un recorrido de chupetones hasta su pecho. Una vez ahΓ, buscΓ³ con su lengua uno de los pezones de Jimin y sonriΓ³ al sentirlo erecto contra su boca. El omega gemΓa gustoso aumentando la rapidez de los brincos, moviendo sus caderas en cΓrculos y jalando el pelo de su alfa con brusquedad.
Para ese momento ambos eran un desastre de jadeos, gemidos y gruΓ±idos, tanto asΓ que apenas y se dieron cuenta cuando la camiseta de Jeongguk habΓa desaparecido y el mayor lamΓa con esmero toda la superficie de su fuerte pecho. El miembro del menor tocaba sin descaro aquel punto dulce, el omega sentΓa sus piernas flaquear. En la habitaciΓ³n tan sΓ³lo resonaban los incesantes gemidos de Jimin y la palabrerΓa entrecortada que dictaba lo bien que su alfa lo hacΓa sentir. Jeongguk sΓ³lo podΓa responder con estocadas mucho mΓ‘s certeras, Jimin clavando sus uΓ±as en sus hombros y culminando todo como una conversaciΓ³n entre sus cuerpos sudorosos, anhelantes del Γ©xtasis que a este punto, no estaban muy lejos de conseguir.
Jeongguk parΓ³ las estocadas y gruΓ±Γ³ al tener que salir por completo de la entrada de su tembloroso novio. Jimin cerrΓ³ sus ojos cuando pequeΓ±as lΓ‘grimas desesperadas comenzaron a surcar sus mejillas. Estaba caliente, jodidamente caliente y sensible. QuerΓa correrse ya, pero Jeon no parecΓa querer abandonar la idea interrumpirlo y no estaba seguro de poder mantener la cordura durante mucho mΓ‘s tiempo.
SintiΓ³ como el susodicho lo alzaba y lo recargaba contra el escritorio de madera en esa esquina de la sala. Sus labios se entreabrieron con sorpresa.
Jeongguk comenzΓ³ a rozar la punta de su glande contra la entrada del rubio de manera lenta, tan sΓ³lo buscando desesperar al manojo de gemidos recargado en la mesa. Con brusquedad, apretΓ³ uno de los glΓΊteos a su tacto y depositΓ³ una fuerte nalgada. Jimin gimiΓ³ en protesta, pero no menos encantado por la acciΓ³n.
βJeongguk, b-basta, ugh.
El azabache sΓ³lo riΓ³.
Y antes de que el omega pudiera decir algo, sintiΓ³ como el miembro del mΓ‘s alto lo invadΓa de nuevo mientras su propio pecho se apoyaba contra la frΓa superficie de madera oscura.
Las estocadas de Jeongguk habΓan aumentado su rapidez mientras sentΓa cΓ³mo sus cortas uΓ±as de clavaban en el contorno de sus caderas. El sonido de sus pieles chocando con rudeza, los gemidos de satisfacciΓ³n de Jimin y el escritorio moviΓ©ndose por la fuerza de las estocadas de Jeongguk, eran sin dudas una melodΓa sumamente erΓ³tica. Los labios de Jimin estaban mordidos e hinchados gracias a Γ©l mismo. Sus ojos estaban cristalizados y de su boca salΓan dΓ©biles sollozos debido al placer. El cosquilleo en su vientre era desesperante y placentero, como una droga.
El alfa se acercΓ³ peligrosamente al oΓdo del menor y diΓ³ una pequeΓ±a mordida, antes de susurrar con su voz ronca:
βΒΏDe quiΓ©n eres?
Un delicioso escalofrΓo recorriΓ³ el torso de Jimin por completo. Casi maldijo por lo bajo, pero se dedicΓ³ a responder la pregunta del alfa, sin ahogar el gemido que lo abandonΓ³.
βS-soy t-tuyo... mhmm.
βMΓ‘s alto, bebΓ© βgruΓ±Γ³ en su cuello y depositΓ³ un beso hΓΊmedo que hizo a Jimin temblar.
βA-ah, soy tuyo, Jeongguk, t-todo tuyo.
Jimin se alertΓ³ al sentir como en su interior crecΓa el nudo de Jeon, asΓ que buscΓ³ los labios del alfa y los besΓ³ con desesperaciΓ³n, antes de dirigir la mandΓbula del menor al Γ‘rea de su vieja marca.
Jeongguk hincΓ³ sus dientes sin queja alguna entre el hombro y el cuello de su omega, renovando la marca una vez mΓ‘s.
El omega sintiΓ³ su vientre contraerse en forma de espasmos corriendo por todo su cuerpo.
Ambos llegando al Γ©xtasis en un mismo sonido, sintiΓ©ndose una misma carne.
El nudo en el interior de Jimin poco a poco fue perdiendo su volumen hasta desaparecer por completo. Los pechos de ambos hombres subΓan y bajaban con rudeza. Jeongguk saliΓ³ con lentitud de la entrada del mayor y lo ayudΓ³ a reincorporarse en el escritorio, soltando una risa ronca acompaΓ±ada de un suspiro cansino.
βE-eso fue...
βFue increΓble βcompletΓ³ el omega mientras su entrada comenzaba a contraerse hasta volver a la normalidad.
Jeongguk se subiΓ³ los pantalones y cargΓ³ a su tembloroso omega de manera nupcial. Con cuidado abriΓ³ la puerta de la habitaciΓ³n de los dos y lo depositΓ³ delicadamente en la cama que, por cierto, era un desastre.
Se recostΓ³ junto al rubio y sin dudarlo ni un poco, hablΓ³.
βMinnie, esto es un desastre, bebΓ© βarrugΓ³ la narizβ. DeberΓas aprender a controlarte mΓ‘s.
El mayor abriΓ³ la boca con indignaciΓ³n y la cerrΓ³, frunciendo el ceΓ±o.
βΒ‘Maldito imbΓ©cil! Es tu culpa por ignorarme estando en celo, ahora no te quejes βse cruzΓ³ de brazos sentΓ‘ndose con la espalda recostada en el respaldar de la cama.
βYa, ya, cΓ‘lmate, bebΓ© suci- Β‘Ay!
Jimin golpeΓ³ el hombro del pelinegro y lo empujΓ³.
Este, por el contrario, mostrΓ³ su distintiva sonrisa de conejo y besΓ³ la frente del omega, pasando un brazo por su cintura y apegΓ‘ndolo a su cuerpo. Por inercia acomodΓ³ nuevamente sus lentes, que parecΓan no haberse caΓdo en ningΓΊn momento. No supo por quΓ©, pero la idea lo divirtiΓ³ enormemente.
Jimin hizo un puchero y se refugiΓ³ en el cuello de su alfa, sonrojΓ‘ndose al ver la cantidad de marcas reciΓ©n hechas en la superficie. Jeongguk riΓ³ y olisqueΓ³ el cabello de su omega.
βGgukie.
βΒΏHmmm? βrespondiΓ³ adormilado. El aroma frutal que desprendΓa el cabello de Jimin era usualmente su droga luego de tener sexo.
βΒΏSabes que no usamos condΓ³n, cierto?
βMierda.
Y su mandΓbula cayΓ³ al suelo.









OMG ποΈπποΈ
eso fue muy intenso
se viene cachorrito uwu