Prólogo
Adaptación: la temática no me pertenecen, los créditos son para su autor original.
— Hewon insiste en que nos vayamos a Londres — murmuró tumbado boca abajo con la cabeza apoyada en sus brazos cruzados.
— ¿Espera que dejes el instituto? Sólo te quedan dos años
Jungkook, desnudo a su lado, se apoyaba en el codo mientras su mano jugaba con los mechones color rubio que caían sobre los hombros desnudos de Jimin.
— Sabes que para mi madre el instituto es sólo un complemento — explicó resignado.
— ¿Qué vas a hacer? — preguntó claramente acongojado — No puedes irte, nene, no puedes...
— No quiero irme. Intento retrasarlo. Dentro de poco más de un año cumpliré 18, entonces no podrá obligarme.
— Por favor, mi amor — rogó recostándose sobre la alfombra junto a él. — No puedo imaginarme perderte, Jimin. Este es mi último año de instituto, pero podrías venirte conmigo cuando me vaya a la universidad. Aplicaré para Yonsei y para la Universidad de Seúl. Nos iremos juntos a Seúl para que acabes tu último año de instituto allí. Por favor, Jimin, no te vayas a Londres.
— No quiero ir, Jungkook, pero ella está convencida. Además Min Ho la apoya. Él cree que puedo entrar fácilmente al Royal Ballet.
— Odio a ese tipo.
— Es el mejor en lo suyo y mi madre le adora. Sabe que es quien mejor puede enseñarme todo sobre ballet.
— Pues que baile él si es el mejor — se quejó su novio.
— Lo haría si pudiera. Tuvo que dejarlo por su lesión de rodilla. De no haber sido así seguiría bailando y sería la primera figura, estoy seguro.
— ¿Quieres ser bailarín, Jimin? — preguntó con pena. — ¿Tú quieres serlo? ¿O es sólo porque tu madre y Min Ho lo quieren? ¿Qué pasa con tus ganas de escribir?
— No lo sé, Jungkook. Voy a clases de ballet desde que cumplí 4. Llevo doce años haciéndolo. Supongo que es para lo que me he preparado toda la vida. Y lo de escribir... qué sé yo... ni siquiera estoy seguro de servir para eso. Supongo que debería dedicarme a bailar.
— Así, sin más — dijo con fastidio. — Tu madre lo desea, tu manager lo desea y tú te has preparado para ello. No te importa dejar lo que tenemos, ¿verdad?
— ¿Qué dices, Jungkook? Te amo más que a cualquier otra cosa en el mundo. Tú eres mi vida y no me importa dejar de bailar para estar contigo. Es sólo que no sé qué más hacer para evitar que Hewon se salga con la suya — aseguró y se movió para recostarse sobre el cuerpo desnudo de su novio.
Jimin y Jungkook salían juntos desde hacía ya un año, pero Hewon, la madre de Jimin, estaba completamente en desacuerdo con esa relación, por lo que debían mantenerla bastante oculta.
Era sencillo estar juntos durante el curso escolar, ya que podían verse en el instituto, pero desde que las clases habían acabado, era más difícil.
Pero este fin de semana, para celebrar el cumpleaños número 18 de Jungkook, que había sido la semana anterior, le había dicho a su madre que se iría el fin de semana con su amigo Min Yoon Gi.
Jungkook había pedido a sus padres la llave de la cabaña que tenían en la playa de Haeundae, a escasos 30 minutos de Busan, y había llevado a su novio a pasar el fin de semana.
Habían llegado la noche anterior y al día siguiente tenían previsto volver, pero tenían por delante toda la noche del sábado.
Jimin había preparado la cena y después de cenar se habían tumbado sobre la alfombra frente a la chimenea.
La desgastada edición de Cumbres Borrascosas de Jimin había sido descartada cuando Jungkook comenzó a recitarle al oído el diálogo de Heathcliff
— “¡Quédate conmigo para siempre, toma cualquier forma, vuélveme loco! Pero, ¡Por favor! ¡No me dejes en este abismo donde no puedo hallarte!” — recitó mientras bajaba sus labios besando su cuello — “¡Oh, dios mío! ¿Cómo decírtelo? ¡Yo no puedo vivir sin mi vida!... ¡Yo no puedo vivir sin mi alma!” — continuó mientras comenzaba a quitarle la ropa a Jimin.
— Veo que ya lo has memorizado tú también — sonrió Jimin alejando su libro y girándose para quedar frente a él.
— Simple curiosidad sobre qué es lo que tanto te gusta de ese libro — confesó recostándose sobre el antes de desnudarlo completamente.
Le había hecho el amor con la ternura y la pasión de saberse su primer y único hombre.
Dormitaban enredados frente al fuego cuando escucharon el ruido de neumáticos en la gravilla del camino de entrada.
— ¿Quién es? — preguntó Jimin somnoliento sentándose en el suelo.
— No lo sé — confesó mientras se calzaba sus pantalones — Iré a ver.
Voces clamando se escucharon del otro lado de la puerta. Jungkook no había hecho más que ponerse de pie cuando la puerta de entrada de la cabaña se abrió violentamente golpeando la pared.
Joon Hyung, Hewon y Lee Min Ho estaban allí.
Jimin se levantó detrás de Jungkook envuelto en una sábana.
— ¡Park Jimin! — gritó su madre furiosa — ¿Qué crees que estás haciendo?
— Cálmate, Hewon — dijo Jungkook empujando suavemente a Jimin tras de sí para ocultarlo de las miradas de los recién llegados.
— ¡Y tú, chiquillo, aléjate de mi hijo! — dijo señalándolo con un dedo amenazante. — ¡Vístete, Jimin, ahora mismo! Nos vamos de aquí.
— No voy a irme a ninguna parte — espetó el chico desafiante.
— ¿Ah, no? Claro que vendrás conmigo. Eres menor de edad. Vas a venirte conmigo ahora mismo. No voy a permitir que arruines tu vida y tu carrera.
— Calmémonos un poco, Hewon — pidió Joon Hyung intentando apaciguar a la acalorada mujer.
— ¡Tú cállate, Joon Hyung! Ocúpate mejor de educar a tus hijos. Déjame a mí encargarme de mi hijo. ¡Vístete ya, Jimin! — repitió a voz en grito.
— Ya lo has oído, Jimin no va a ninguna parte — replicó Jungkook.
— ¿Ah, no? ¿Y quién va a impedírmelo? ¿Tú?
— Él no quiere ir contigo.
La mujer se acercó al chico amenazante.
— ¿Y quién me prohibirá llevármelo?
— Mamá... — pidió Jimin temblando.
— Jimin, vístete ahora mismo si no quieres ver a tu noviecito en prisión.
— ¿Qué estás diciendo, Hewon? — inquirió Joon Hyung con preocupación.
— Mi hijo es menor de edad, Joon Hyung — le contestó sin quitar la vista del rostro pálido de Jimin. — Tu hijo ya ha cumplido la mayoría. Y en este momento tengo testigos que pueden confirmar haber visto a tu hijo aprovechándose sexualmente de mi pequeño.
— No se estaba aprovechando de mí — discutió Jimin.
— Eres menor de edad — sentenció su madre — Vístete ahora mismo si no quieres que este chico pase la noche y quién sabe cuánto tiempo más en la estación de policía.
Jimin buscó su ropa sin soltar la sábana que lo cubría y entre lágrimas se vistió, mientras su madre y su novio se enfrentaban en un duelo de miradas.
Cuando se hubo vestido quiso pasar al lado de Jungkook pero éste lo detuvo.
— Minnie, nene, no tienes que ir con ella — rogó tomando su rostro entre las manos.
— Debo hacerlo, Jungkook — susurró bajando la mirada.
— No, Minnie, no te vayas.
— Lo siento, Jungkook — dijo cuando su madre lo tomó por su antebrazo y tiró de él hacia la puerta.
— ¡Jimin, no! — gritó el chico intentando ir tras él, pero su padre lo detuvo — Te amo, Jimin — gritó entre lágrimas.
— Te amo, Jungkook — murmuró Jimin desde la puerta.
Lo vio subirse al coche de su profesor de danza junto a su madre.
El rostro lloroso de Jimin detrás del cristal de la ventana del coche lo acompañaría siempre.
Jimin y su madre dejaron Busan al día siguiente y ya nunca más supo de él.