I
Si tuviera que empezar a contarles cómo es que Yoongi y Namjoon se odiaron, amaron, gozaron y sufrieron, quizás debería iniciar por aquel día de llovizna que llevó a uno de ellos a abrir el bar.
Parecería absurdo relatar la historia de estas dos personas sin una previa introducción a la vida de nuestro impasible músico. Debemos ir atrás para entender el devenir, como requiere cualquier hecho de la historia humana.
En unas cuantas semanas ambos aprendieron que, así como la lluvia viene, se va y se desentiende de la vida mortal e intrascendente, también trae consigo personas que llegan en temporada y que, en ocasiones, se van en el momento oportuno.
Y, ante todo, Yoongi siempre estará agradecido de que Namjoon haya llegado a su vida para enseñarle lo que realmente significa ser humano.








