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El maldito dolor en su espalda baja, el dolor de cabeza y unas arcadas, fue lo que despertaron a Renjun de su sueño, en el cual soñaba que por fin se animaba a declararse a su amigo, del cual lleva unos meses enamorado.
Los rayos del sol filtrándose por el gran ventanal de esa habitación, hizo que Renjun tuviera que pestañear y acostumbrarse a esa luz que pegaba directo en su cara. Batallando un poco por el dolor de su trasero, pudo sentarse un poco. La cabeza le dolía como la mierda y ni hablar de las náuseas que sentía, Renjun podía sentir la bilis subir por su esófago.
Para cuando Renjun se acostumbró a la luz y vio todo con claridad, sus síntomas y dolores pasaron a segundo plano, dando prioridad a pensar, ¿Donde se encontraba?, ¿Porque diablos estaba desnudo? y ¿Quién chingados era el chico a su lado, quien todavía tenía una mano sujeta a su cintura?
Renjun tenía muchas preguntas en la cabeza, un miedo se instaló en su pecho, cuando intentó recordar algo de la noche anterior y nada llegó a su mente. Solo recordaba haber ido a esa fiesta en casa de su amigo Jaemin, tomar un rato y bailar con sus amigos… Pero de allí hasta ese momento, nada venía a su cerebro, era como si lo hubiese borrado de su mente.
En todo ese tiempo no se animó a moverse, temiendo despertar al chico a su lado y tener que enfrentarlo. Cuando el dolor de estar sentado fue demasiado, quito con mucho cuidado la mano del pelinegro de su cintura, se la acomodo en el pecho descubierto del mismo y quitó las sábanas de su cuerpo dispuesto a salir de esa cama.
Cuando sus pies tocaron él piso helado de la habitación, una corriente eléctrica le recorrió toda la espina dorsal, estaba a punto de levantarse cuando unos brazos lo volvieron a tomar de la cintura jalándolo hacia un firme y duro pecho, quiso moverse pero se paralizó nomas sintió como unos labios empezaron a recorrer su cuello y espalda, Renjun un poco asustado empezó a moverse para intentar salir de ese agarre que tenían sobre él.
Renjun no se dio cuenta de lo que sus movimientos bruscos provocaban hasta que sintió con su trasero, una dura y caliente erección. El chico detrás de él gruñó mientras empezaba a frotar su erección contra el trasero de Renjun, quien se quedó quieto nomas sintió dicha erección rozar en medio de sus nalgas.
Y cómo no sentirla si podía asegurar que los dos se encontraban desnudos. Renjun decidió voltearse y enfrentar a dicho pervertido cuando el otro chico aflojo el agarre en su cintura.
En un rápido movimiento dio media vuelta rodando por la cama y tomando las manos del chico y poniéndolas a los lados de su cabeza sujetándolas con fuerza. Renjun de nuevo no se dio cuenta que con aquel movimiento lo único que consiguió fue quedar sentado en el regazo del chico, con las manos en las muñecas de este y sus caras muy cerca una de la otra.
Para cuando Renjun reaccionó de nuevo, este ya se encontraba debajo del chico, con Renjun acostado en la cama, abierto de piernas y el pelinegro en medio de estas, sus miembros ligeramente tocándose.
–Así que quieres volver a jugar...– la voz del chico sobre él, se escuchó muy cerca de su oído, erizándole la piel. –¿No te bastó con las 4 rondas que hicimos anoche bebe?– el pelinegro seguía con su boca muy cerca del oído de Renjun. Soltando una risita empezó a bajar por su cuello dejando un camino de mordidas y lamidas hasta sus clavículas.
Por más vergonzoso que fuera esa situación para Renjun, no pudo evitar soltar unos jadeos, la sensibilidad en el cuello del chino era inmensa, y que alguien estuviera lamiendo y mordiendo dicha zona, solo lo ponía duro y con un rostro pintado de rojo.
–E-Espera...– la voz de Renjun salió entrecortada, –¿Dijiste 4 rondas?¿Tuvimos sexo?¿Recuerdas que paso anoche?– recién Renjun caía en cuenta de las palabras soltadas por el chico, con una última mordida el chico se alejó de sus clavículas, admirando con orgullo como las clavículas del chico estaban adornadas con mordidas y con chupetones que él le hizo anoche.
–Ammm si, anoche te hice el amor como me lo pediste bebe… ¿No lo recuerdas?– el pelinegro se notaba triste por la forma en que bajó su cabeza y su voz salió casi como un susurro. Renjun procesando las palabras, no sabía cómo sentirse, estaba tan confundido con las palabras de ese chico, ¿Que él, Huang Renjun le pidió que le hiciera el amor?¿Que tuvo sexo con un chico que no conocía y aparte no sabe si se cuidó? Oh dios todo era un lío en la cabeza de Renjun, haciendo que el dolor por el cual despertó regresara.
El pelinegro al ver las muecas de dolor y confusión en el pequeño chico bajo él, se quitó de encima despacio, intentando no dejar en evidencia que no podía quitar sus ojos del cuerpecito bajo suyo, que había sido suyo y si todo salía bien seguiría siendo suyo.
Renjun al ver que el chico le daba su espacio, decidió envolverse de nuevo en las sabanas, pues podía sentir la mirada lasciva que le daba el otro hacia su cuerpo. En la habitación se creó un silencio y Renjun no sabía cómo romperlo, él quería explicaciones de porque no recordaba nada y exactamente qué había hecho.
Decidió mejor terminar con el silencio, sus dudas le taladraban su cabeza. –Entonces, no me contestaste las preguntas– mencionó Renjun sentado apoyado en el respaldo de la cama, mientras el pelinegro se encontraba sentado a la otra punta de la cama, exactamente en la orilla.
–Bebe, no entiendo que te pasa, ¿Estás bien?– el pelinegro seguía confundido, no entendía la actitud de Renjun.
Porque este Renjun lo veía con miedo y confusión en el rostro, nada comparado con el de anoche, que hasta soltaba maldiciones y pedía más sin ningún pudor, cada que embestía con fuerza dentro de él.
–Porque sigues llamándome bebe, ni te conozco...– Renjun no mentía, podía jurar por Daegal la adoración de su mejor amigo, que no conocía a ese chico, que jamás en su vida lo había visto.
–Wow, de verdad parece que no recuerdas nada...– el pelinegro ahora si se sentía mal por el chico frente a él, ¿Cómo diablos le iba a explicar que son novios desde hace unas horas y que anoche le rompieron el corazón?¿Cómo le iba a decir que le dio el mejor oral del mundo, que ningún otro chico había podido darle y él no podía recordar la maravilla que hizo con la boca?
Todo estaba mal, para empezar Renjun no recordaba nada y el chino parecía pedir explicaciones con la mirada, con un último suspiro empezó a hablar cuidando lo que decía –Renjun, veras… Anoche estaba en una fiesta con mis amigos, la organizó mi primo Na Jaemin, y todo iba de puta madre, hasta que llegaste a mis brazos...– el chico guardó silencio pensando si decirle sobre su corazón roto o no. –Llorando, decías que te habían lastimado y que no querías volver a verlo nunca, te veías tan mal y frágil, seguías llorando por lo que se saque de la fiesta, llame a mi chofer para que nos recogiera y te traje a mi casa...cuando llegamos, te calmaste con besitos que te di en tu carita, pero las cosas tomaron un rumbo diferente cuando me pediste que te hiciera olvidar esa noche, yo no supe si jugabas o no, así que jugando te propuse ser novios y tu aceptaste diciendo que si serias mi novio si te hacía el amor… Y bueno… Pues creo que ya te imaginas que más paso...–. Renjun estuvo atento escuchando lo que tenía que decir dicho pelinegro, para cuando terminó su cara parecía un tomate de lo roja que estaba, ¿Cómo pudo ser el así? Se moría de la vergüenza de pensar que eso pudiera ser verdad.
Renjun pensó que si lo empezaba a negar tal vez el pelinegro le diría que era una broma y que no era verdad su historia. Cuando quiso abrir la boca para hablar, la cerró inmediatamente pues en su mente se reprodujeron fragmentos de anoche donde varias partes de la historia del chico frente a él, concordaban con los recuerdos borrosos de él.