Prólogo
Y confié, luego de tanto tiempo de sufrimiento y desconfianza decidí ponerle un ''pare'' a la vida que llevaba. La relación tóxica que había vivido me había convertido en una persona con muchos traumas, una persona insensible, que solo vela por su bienestar, y cuando sentí que tocaba fondo apareció él. Fue un ángel mandado por Dios para librarme de hacer lo peor, lo que tanto había querido hacer, pero no me atrevía.
Aaron me llamo para avisarme de que pasaría por mí a las 5:00 p.m. Tendríamos una cita, nuestra primera cita como Dios manda, ya que las otras habían sido... diferentes. Pero esta me hacía mucha ilusión. Luego de contestarle con un emoji de ojitos en forma de corazón suspiré llevándome ambas manos con el celular entre ellas. Me metí a la ducha, al salir me puse mi vestido rojo vino, me quedaba perfecto, ni muy ajustado ni muy ancho. Me recogí mi cabello en un moño alto, me maquillé y me perfumé. Mientras me miraba en el espejo, satisfecha por cómo había quedado me puse a recordar como el me sacó del hoyo oscuro en el que viví, ese chico desconocido se volvió en uno más que conocido para mí, no pude evitar que se formara una sonrisa en mis labios.
AMDV:
Estoy abajo, te espero.
Yo:
Ya bajo.
Bajé las escaleras, me despedí de mis padres y mi hermano para luego salir por la puerta principal. Reí al ver la expresión en el rostro de mi novio, me encantaba que me mirara así, como si yo fuera indispensable para su vida, el me hacía sentir especial.
-Vas a hacer que me caiga -dije al ver que no me quitaba la vista de encima ni un segundo,le di un corto beso en la mejilla.
-Wow... t-te ves fenomenal -tartamudeó.
-Gracias ¿nos vamos?
-Nos vamos, deja que te abra la puerta.
No tardamos mucho en llegar y ocupar nuestra mesa, Aaron me dijo que necesitaba ir un momento al baño, por lo que me quedé sola por un tiempo, hasta que lo vi venir. Lo noté algo nervioso, pero no dije nada. Nos trajeron nuestra comida y empezamos a degustarla, estaba más que deliciosa.
-Ashley, necesito decirte algo -colocó su tenedor a un lado, yo también hice lo mismo y lo miré a los ojos.
- ¿Pasó algo?
-Aun no ha pasado, pero va a pasar.
Y ahí me encontraba yo, sentada frente al chico que amaba, en espera de lo que me diría. ¿Sería algo bueno o sería algo malo? Eso no lo sé, lo único que se es que Cupido no me fallará esta vez.








