Le Soumis D'un Vampire

All Rights Reserved ©

Summary

El castaño estuvo esperando a ese rizado millones de años

Status
Complete
Chapters
2
Rating
n/a
Age Rating
18+

SEULEMENT TOI BÉBÉ

El regresar a la gran ciudad de Londres era siempre lo mismo, solo diferentes personas, pensó Louis amargamente, llevaba años en esta vida, siglos, mejor dicho, y en todo este tiempo no ha encontrado nada que le dé sentido a su existencia. Hace algunos años en Italia, aprendió sobre el mundo BDSM, llego hasta ahí por un pequeño humano de ojos miel, le enseño lo bueno de tener un sumiso, dispuesto a todo lo que él quiera, también le enseño lo bueno de no tomar sangre humana, claro, esto no lo supo Peter, no supo que fue por él que decidió comenzar una dieta diferente, el pelinegro ni siquiera se enteró que se enredó con un vampiro que, en un principio, su propósito era beber su sangre, no acostarse con él, ni mucho menos aprender mil maneras para amarrarlo, o algunas prácticas que ni siquiera sabía que existían

La sociedad humana, ignoraba que existían los vampiros, todo quedaba como una leyenda, algo muy mítico, sin embargo, ahí estaban, se desplazaban por diferentes partes del mundo cada cierta cantidad de años, otros se mantenían en el mismo sitio, pero apartados de los humanos. Trataban de no llamar mucho la atención ya que lo que menos querían eran conflictos

Llevaba al menos medio siglo sin pisar Londres, el tiempo suficiente para que todos aquellos que conocieron al apuesto doctor hayan muerto, Louis se encontraba instalándose en una bella casa de campo, bastante alejada del ruido de la ciudad, estaba rodeada de un bosque inmenso donde fácilmente podría conseguir su comida, tenía el dinero suficiente para no preocuparse en trabajar en lo absoluto

Después de un par de días de total aburrimiento, en donde se la paso desempacando y acomodando las cosas en su casa, quiso un poco de diversión, primero salió a cazar, un pequeño ciervo fue su comida de ese día, se bañó y arreglo con sus jeans negros y un suéter color vino, peino su cabello hacia atrás y salió de su casa

Al llegar al lugar tomo la sección VIP, un amigo le había recomendado el lugar, diciéndole que si lo que buscaba era un sumiso, lo encontraría, aunque él no estaba seguro de querer uno. El ambiente era bueno, había algunas sesiones en donde podías estar de espectador, del otro lado había sumisos, chicos y chicas amarrados cuales perros, en espera de que alguien los tomara, también había una pista de baile, detuvo su mirada ahí cuando una cabellera chocolatosa y rizada llamo su atención, un hombre estaba detrás de él, bailando, vio la mueca de disgusto del chico rizado, estaba dispuesto a ignorarlo cuando este levanto la mirada, el azul y el verde se encontraron, esas preciosas gemas lo cautivaron y no pudo hacer más que acercarse


Harry estaba cansado, hace tres meses que había decido terminar el contrato que tenía con Dominick, el gran tipo “dominante”, pff de dominante solo tenía el porte, era más blando que su almohada, y vamos, él es un chico de 20 años que quiere someterse ante alguien, querer ni siquiera es la palabra, él lo necesita

Ahora se sentía listo para salir a buscar a alguien que estuviera a su altura, a quien no le temblará la mano para castigarle, que no se asustara por las ideas que pasaban por su mente

Así que peino sus rizos de la mejor manera que pudo, se puso unos jeans negros, una playera blanca y su chamarra de mezclilla. Salió de su casa, despidiéndose de su roomie y llegó al pub que más le gustaba, estaba dispuesto a al menos llevarse una buena follada

La noche comenzó bastante floja, se quedo viendo algunas sesiones y le calentó de sobre manera ver la forma en que un dominante castigaba a su sumiso, este estaba alternando azotes y penetraciones, podía ver al sumiso con un anillo en su pene, evitando que se corriese. Una erección comenzó a crecer en sus pantalones, sin embargo, aún no encontraba a nadie que le interesara

Comenzó a tomar, primero un shot de vodka, luego uno no fue suficiente, pidió la botella y cuando iba por la mitad le dieron ganas de bailar, así que fue a la pista con su botella en mano, estaba disfrutando de su baile, realmente lo estaba haciendo, pero claro, tenía que llegar ese estúpido a interrumpir su paz

—Lindo muñeco— le susurro al oído mientas le agarraba por la cadera

—Suéltame

—No recuerdo haberte dado permiso de hablar

—No eres mi dominante, así que no te debo mi obediencia

Harry intento sacarse esas manos de encima, pero no pudo, busco ayuda con los ojos, sin embargo, todos parecían tan indiferentes, y es que, si lo pensaba bien, todo parecería un juego y nadie se metería, eso hasta que sus ojos llegaron a unos azules, el contacto visual no duro más que unos segundos, luego lo vio alejarse de ahí, resoplo y con la fuerza que reunió se dio la vuelta y pateo la entrepierna del hombre, este se recompuso rápidamente e iba a tomarle del cuello, pero una mano sujetándole del brazo lo detuvo

—Esfúmate— le dijo Louis, mostrando sus colmillos e intimidando al tipo, este se fue rápidamente— ¿Estás bien, ninfa?

El ojiverde esta hipnotizado con el dominante frente a él, tenía un porte que le hacía querer colocarse de rodillas, con una sola mirada podría degradarlo— Estoy bien, mi señor— dijo rápidamente, bajando la mirada hacia sus zapatos, con toda la elegancia que el alcohol en su sistema le permitió

—Que buen minino tenemos aquí— le halago— tu nombre

—Harry, mi señor

Louis lo tomo por el mentón y elevo su cara, queriendo ver nuevamente esos ojos— Un hermoso nombre, combina tan bien con tu cara, eres como una ninfa, mi ninfa

Harry no pudo evitar ruborizarse y sonreír bobamente ante el cumplido, mostrando sus hoyuelos— Gracias, mi señor

El castaño quedo anonadado con esa hermosa sonrisa, estaba seguro de que esa sonrisa podría parar el futuro apocalipsis—¿Te apetece ir a tomar algo y tal vez charlar un poco? — pregunto sin dejarle de ver a los ojos

Harry solo asintió y dejo que el ojiazul lo guiara hasta una mesa apartada, él pidió un Mudsilde mientras que Louis bebía champagne— ¿Qué hace aquí una criatura tan bonita como tú?

—Busco un dominante, mi señor

Louis alzo las cejas sorprendido— Supongo que hay más de un dominante que daría todo para que fueras suyo

—Nadie que me interese

—¿Por qué?

—Me tratan como si yo fuera de porcelana, yo quiero más, mucho más que unas cuantas nalgadas. No había encontrado a nadie con quien me gustaría someterme— le sonrió de manera coqueta, el alcohol ya le estaba haciendo demasiado efecto, su cabeza comenzaba a dar vueltas

—Me gusta tu sinceridad— le regalo una media sonrisa— entonces, dijiste que “no habías”, ¿eso quiere decir que ya lo encontraste?

—Podría decir que lo tengo justo frente a mi

—Mi ninfa, ¿dejarías que ponga a prueba tus límites?

El rizado se levanto de su asiento y se acomodo en el regazo del castaño, dejo salir una especie de ronroneo y le lamio la quijada— Yo quiero lo que usted pueda ofrecerme, mi señor

Louis olisqueo el cuello del ojiverde, encontrando un dulce olor, sus encías picaban por dejar crecer sus colmillos y clavarlos en ese cuello, queriendo el dulce sabor de su sangre, tal vez no solo pondría a prueba los límites del rizado— dannazione— dijo entre dientes—Dame tu dirección, te mandaré a casa y mañana me hablaras si todavía estas dispuesto— le dijo, sacándose una tarjeta del bolsillo del pantalón, la metió en la bolsa de su chamarra

—Pero, creí que sería ahora— dijo con un puchero

—Uno no da su consentimiento mientras se esta ebrio o drogado, cariño. Si lo hago ahora, sería como aprovecharme de ti, y no quiero eso— le pellizco el muslo— no seas caprichoso, si eres un buen minino, te prometo una buena recompensa

A Harry le brillaron los ojos ante la idea de una recompensa, así que se dejo llevar y dio su dirección, Louis lo llevo hasta su casa, el rizado había quedado profundamente dormido a mitad del viaje, así que bajo y luego lo cargo, toco la puerta un par de veces hasta que una chica salió a abrirle, con un poco de desconfianza le indico en donde estaba el cuarto del rizado, hizo malabares para con una mano sostener al rizado y con la otra levantar las cobijas, cuando lo consiguió, deposito al chico en la cama, le quito los zapatos y la ropa, localizo la pijama y se la coloco, finalmente lo arropo y le dejo un beso en la frente

—Il mio gattino, descansa

Louis salió de ahí, no sin antes dejarle una botella de jugo que encontró en el refrigerador y una pastilla para el dolor al rizado, se fue a su casa, y lo único con lo que pudo señar fue con esas preciosas gemas verdes y esos cráteres por los que estaba seguro, haría lo que fuera por poseer


Harry despertó con un poco de resaca, su estómago estaba revuelto, sintió el vomito subir por su esófago, se levantó rápidamente y corrió hacia el baño, vació todo lo que había en su estómago, se levantó y lavo los dientes, regresando a la comodidad de su cama. Fue ahí cuando se dio cuenta que tenia su pijama pues, él ni siquiera recuerda haber llegado a su casa, busco su celular y lo encontró en su buro, junto a una pastilla y una botella de jugo, con una breve nota

“Bebe esto, te hará bien gattino

Estaré esperando tu llamada

L.T ”

El rizado sonrió a pesar de todo, tomo la pastilla y luego de unos minutos decidió ir a desayunar algo. En el comedor estaba Nidia. Su roomie, lo veía con una sonrisa que indicaba que le contará todo

—Te ves como la mierda, pero cuéntame que sucedió anoche— le dijo mientras le acercaba un plato con chilaquiles y una taza de café

—Gracias Ni— acepto las cosas y le dio un sorbo a su café— me puse hasta el tope de borracho, no recuerdo como llegue

—Te trajeron en la madrugada, venias dormido, tal vez por eso no recuerdas — alzo los hombros— él hombre que te trajo estaba espectacular, hermosos ojos, pómulos marcados, olía muy bien. Si no lo quieres para ti, pido ir después— le dijo en broma

Harry sonrió ante el recuerdo del castaño— Es muy guapo— admitió

—¿Cómo se llama?

—No lo sé, nunca me dijo su nombre, pero tengo su tarjeta— dejo su tenedor de lado y fue a rebuscar en el bolso de su chamarra— Louis Tomlinson— le dijo a la pelinegra cuando regreso al comedor

Nidia busco el nombre en Google y encontró solo su perfil de Instagram, checaron las fotos y se dieron cuenta que hace un par de años estaba inactivo— definitivamente, no dejes ir a ese hombre, ricitos

Harry se fue a duchar y al medio día decidió llamar a Louis, bastaron tres tonos para que volviera a escuchar su voz

—Louis Tomlinson

Su voz, tan imponente, ronca, le flaquearon las piernas al escucharlo

—Mi señor— susurro Harry— soy Harry

—Mi hermosa ninfa, pensé que no llamarías

—Yo..

—No pasa nada, ¿estas libre por la tarde?

—Por supuesto

—Pasaré por ti a las 7, lleva una muda de ropa, y si es posible, usa una falda

—Así será, mi señor

—Mio buon gattino

Fue lo ultimo que Harry escucho, ya que el castaño termino la llamada

Termino yendo a su closet a rebuscar entre su ropa, encontrado una falda de cuadros con diferentes tonos azulados, tomo una playera negra de manga larga y unos preciosos botines a juego, listo, tenía su outfit. Agarro una mochila pequeña y metió un cambio de ropa, tomando un pans verde. Busco en su ropa interior y selecciono sus bragas favoritas

Ya se había bañado, pero quería estar más limpio y suave, así que comenzó a depilar cada parte de su cuerpo, en su mente solo estaba la promesa de poner a prueba sus límites, su recompensa, aunque no negaría que le dieran un buen castigo

Para eso de las 6, él ya estaba listo, se había colocado un poco de tinta en los labios, iluminador para realzar sus pómulos y rizo sus pestañas

Louis llego puntual, exactamente a las 7, Nidia fue quien abrió la puerta

—Buenas tardes, busco a Harry— dijo con voz monótona

—Pasa— se hizo a un lado— le iré a hablar

Harry salió de su habitación rápidamente, se despidió de Nidia y le compartió su ubicación, a final de cuentas, no conocía mucho al castaño

Llegaron a la casa de Louis, el camino fue relajante, se la pasaron hablando de trivialidades y finalmente Louis le dio permiso de llamarlo por su nombre

—Tú casa es enorme, Louis

—¿Te gusta?

—Mucho, es preciosa

El castaño lo condujo hasta el comedor

—¿Hasta dónde quieres llegar, gattino?

—Ayer prometiste poner a prueba mis limites, quiero eso daddy— dijo lo ultimo en un susurro, inseguro de si a Louis le gustaría

Louis alzo las cejas, no le desagradaba para nada el apodo, así que asintió— Bien, mi pequeño minino. Tu palabra de seguridad

—Purpura– le dijo— no me gusta el purpura— respondió ante la pregunta no formulada del castaño

—Me detendrás cuando este siendo demasiado para ti, si quieres seguir me dirás..

—Índigo

—Perfecto, sígueme

Caminaron y subieron las escaleras, fueron hasta el ultimo cuarto y Louis le abrió la puerta, encendió la luz y la ajusto a un tono rojo tenue

La habitación era todo lo que Harry alguna vez deseo, había todo tipo de instrumentos, que, con solo pensar que el castaño usaría en él, comenzaba a aumentar su deseo, se sentía mojar

—Te quiero desnudo y arrodillado a lado de la cama

—Si, señor

—No te di permiso de hablar, solo haz lo que te digo

Mientras que Harry hizo lo indicado, Louis se sirvió un trago y se sentó, observando cada detalle del cuerpo del rizado, tan exquisito como recordaba

Cuando Harry se coloco de rodillas, con un movimiento que Louis no pudo describir más que como elegante, su postura era buena, tenía la espalda recta, el mentón bajo, sus manos detrás de la espalda, sus rizos caían tapando su cara, aunque no completamente. Se acerco a uno de los cajones y tomo dos ligas, regreso a lado de Harry y comenzó a trenzar su cabello, cuando termino tiro de ellas, y sonrió complacido cuando escucho un gemido de parte del menor

—¿Te gusta el dolor, Harry?

—Si— murmuro

—¿Si qué? — tiro fuertemente de una trenza

—Si daddy, me gusta mucho– dijo complacido

—Lleva tus manos y coloca tus antebrazos pegados, con las palmas de tus manos abiertas como si fueras a recibir algo, ahora gattino

Cuando la posición fue hecha, Louis amarro sus manos, apretó fuertemente y dejo un beso en la palma de la mano, fue hacia uno de los roperos y saco algunas cosas, las dejo sobre la cama y tomo a Harry, levantándolo, lo colocó sobre la cama y sujeto sus tobillos, los cuales esposo a la barra separadora, comprobando que no le hiciera daño paso el dedo meñique entre el espacio que quedaba— Tus piernas están demasiado juntas para mis gusto— dijo, y antes de que Harry pudiera decir algo, apretó un botón y las barras se separaron, un metro de distancia— Estas otras— hablo enseñándole a Harry las esposas que quedaban sujetas a la barra— son para las manos, veremos que tan bien te portas

—Yo siempre me porto bien, daddy— gimió

—Te he dicho que no hables pequeña mierda— lo acomodo sobre la cama y cerro un poco las barras para no lastimarlo, dejándolo hincado al borde de esta, su redondeado trasero sobresalía, su entrada quedaba tan expuesta desde esa posición, aún con sus manos amarradas frente a él, en ningún momento las bajo

—Practicaremos unos juegos muy interesantes, me has dicho que no te gusta que te traten como si fueras un muñeco que se rompe, así que, para empezar, necesitare que no te muevas, absolutamente para nada

Tomo una de las cosas que dejo a su lado— Esto es una vela de cera de abeja. Ideal para el cuerpo, su calor llega a los 65° C— le dijo mientras la colocaba sobre la palma de ambas manos, la encendió y esta comenzó a derretirse— No te muevas, ahora regreso

El castaño salió de la habitación, fue hacia su cocina y tomo un traste para llenarlo con hielos, regreso a la habitación y vio al pequeño en la misma posición que lo dejo, la única diferencia es que la cera comenzaba a gotear, cayendo sobre la palma de las manos

—Que buen gattino tenemos por aquí— le elogio, tomo un trozo de hielo y se hinco detrás del menor, con el hielo en la boca comenzó a besar toda su espalda, dejando una fría sensación a su paso, el hielo ya se había desecho, pero su lengua permanecía fría, su mirada se concentro en el redondeado trasero del menor, admiro esa rosada entrada que se encontraba expuesta y se contraía ante la nada, acerco su cara y paso su lengua, escucho un gemido necesitado de Harry y fue su incentivo para comenzar a devorarlo, su lengua acaricio todo el borde antes de comenzar a presionar y penetrar con la punta de esta, su lengua fría estaba siendo apretada por esas cálidas paredes anales

— Hai un sapore delizioso, è tutto quello che voglio mangiare [sabes delicioso, es todo lo que quiero comer]— murmuro antes de enterrar nuevamente su lengua, ahora fue un poco más abajo, acariciando el perineo

Harry era un mar de gemidos, además de que cada que se movía sentía como le caían gotas calientes en las manos, era doloroso, pero a la vez tan reconfortante el sentir ese escozor

Louis volvió a tomar otro hielo, esta vez utilizo sus manos para pasarlo por los hombros y espalda del rizado, este gimió ante la sensación fría. Louis tomo otro par de velas, las prendió y en cuanto se deshicieron un poco vertió un camino de gotas sobre la espalda y hombros del rizado, creando una gran sensación, pasando del frío al calor, Harry solo pudo cerrar los ojos y disfrutar

Dejo las velas sobre los hombros de Harry, dejándolas deshacerse sobre él

El castaño se colocó en cuclillas y se puso un condón, lleno tres de sus dedos en lubricante y los metió de una sola vez en el rizado, se quejo ante el ardor, pero este quejido fue sustituido rápidamente por un gemido, Louis ni siquiera batallo para encontrar su próstata, estaba martillando sobre ella con la yema de sus dedos, los movía, lo estaba abriendo, con su mano libre, tomo un anillo y lo ajusto en el pene del rizado, el cual se quejo porque sabía que con eso puesto no podría correrse

Cuando Louis sintió que era suficiente, saco sus dedos y los sustituyo con su pene, entrando de una sola estocada, sabía que no era pequeño, realmente era bastante grande, empezó a embestir brutalmente hasta que se corrió

Harry tenia lagrimas saliendo de sus ojos, podía sentir su orgasmo construirse, pero no podía llegar a la liberación, sus lagrimas eran de placer y de frustración

—¿Cuál es tu color, gattino?

—Índigo, daddy. Por favor déjame correrme, por favor— suplico

—Me gusta que supliques, amor, pero esta vez mantente en silencio

Se salió de su interior y anudo el condón, tirándolo al suelo. Sus ojos viajaron hacia las velas, estas estaban derretidas casi por completo, la espalda y las manos del rizado era una obra de arte para él, llenas de cera, encendió otra vela, esta vez fue una de parafina, menos caliente que la anterior, dejo que se hiciera un charco de cera en el vaso y con un pincel comenzó a pasarla por el pecho del menor, con su otra mano tomo un trozo de hielo y lo paso encima de la cera, haciendo que esta se endureciera más rápido, escribió sus iniciales justo encima del ombligo de Harry

Lo tomo por las axilas y le ayudo a sentarse, dejando descansar sus rodillas, dio un pequeño masaje en la zona y escucho un quejido agradecido y suspiro, vio a su lado y encontró un cuchillo, no era muy grande, pero si era muy filoso

Lo tomo y acaricio los labios del rizado con este, Harry se tensó, pero se dejó hacer

—Lo utilizaré para un pequeño juego, ¿está bien?

—Esta bien, daddy— la adrenalina de ser cortado, de sangrar, comenzó a correr por su sistema, se sentía ansioso, y es que le gustaba la sensación de la cuchilla contra su piel

—Vendaré tus ojos— aviso y seguidamente coloco un trapo blanco, privándole de la vista

–¿Te llegue a decir lo que soy realmente? — pregunto con un tono burlesco

—Eres un dominante

—Si, pero no soy humano

—¿Entonces?

—¿Crees en los vampiros? — mientras platicaba, veía como la respiración de Harry se iba acelerando, con el cuchillo raspo la cera de las manos, dejando las palmas totalmente rojas, hizo un pequeño corte en una, un poco de sangre comenzó a escurrir y el castaño rápidamente la limpio con sus lenguas, gimió ante el sabor dulce, tenía mucho tiempo sin probar la sangre humana, y fue todo un deleite, sus colmillos querían salir y morder esa piel, succionar todo hasta que no quedará ni una sola gota, pero se contuvo, las ganas de seguir viendo esos ojos, de seguir escuchando esos gemidos, fueron más fuertes

—Todos dicen que son una leyenda— le respondió cuando recupero la respiración

—¿Me veo como una leyenda? — desato sus manos y beso la zona roja. Llevo el cuchillo cerca del cuello del menor, lo desvió hasta las clavículas y quito la cera— tu piel es el lienzo perfecto para mi cuchillo

Harry gimió y asintió— Solo quiero ser lo mejor para ti, daddy— un jadeo salió de su boca cuando sintió un dolor punzante en su estomago, un nuevo corte, pensó cuando sintió la lengua de Louis pasar por la zona— no te ves como una leyenda, te ves jodidamente sexy— respondió ante lo preguntado anteriormente— no te creo— le dijo, realmente no creía que el castaño fuera un jodido vampiro

—No sabes cuanto deseo justo ahora tu sangre, es deliciosamente dulce

El castaño continúo quitando la cera, hizo pequeños cortes, limpiando la sangre con su lengua, el cuerpo del rizado quedo con un lindo color violáceo, le desato el pañuelo que cubría sus ojos

El menor sonrió cuando pudo ver a Louis, se fijo en su boca, sus labios estaban llenos de sangre y tenia dos colmillos que sobresalían, empezaba a dudar de que fuera una leyenda, pero no quiso pensar más en eso, su pene dolía, quería, necesitaba correrse

—Daddy por favor, quiero correrme— suplico una vez más, el escozor en su piel no hacia más que estimularlo, el ver su sangre en la boca del castaño era una sensación tan placentera, ser lo que él necesitaba se estaba convirtiendo en su prioridad

—En un momento cariño, quiero seguir degustándote, luego te follare tan fuerte que tendrás un orgasmo como nunca lo has tenido

Louis tomo el catéter que había dejado en la cama y lo metió en la vena sobresaliente del rizado, coloco su copa y dejo que saliera la sangre hasta llenarla a la mitad, comprobando todo el tiempo que no fuera mucho para el rizado, pero este se veía extasiado viendo su sangre abandonar su cuerpo. Cuando fue suficiente retiro el catéter y le coloco un pequeño curita. Olio la sangre, sus papilas gustativas cada vez pedían más, tomo un sorbo, gimiendo ante el sabor

—Jodidamente delicioso— tomo otro sorbo y le quito el anillo a Harry, sintió como el pene del rizado palpitaba, su propia hombría palpitaba de antelación— Te tomaré de nuevo, ¿estas bien con eso?

Harry solo podía asentir— Estoy bien con todo lo que quieras, daddy

El castaño bebió casi todo lo de su copa, con lo que quedo embarro su polla y rápidamente entro en Harry, esa primer embestida basto para que el rizado se corriera tan fuerte que su semen llego hasta su barbilla, Louis lo limpio con su lengua, su sabor era dulce, estaba seguro que le gustaba aún más que su sangre. Sus embestidas fueron descuidadas, su mano acariciaba el pene del menor, su otra mano le cortaba la respiración, lo máximo que aguanto Harry sin respirar fueron 2 minutos, y el castaño estaba sorprendido, le gustaba, una eternidad a lado de él no sonaba nada mal

El menor se corrió 4 veces antes de que Louis se corriera en su interior, le gusto lo lleno que se sentía, sus ojos se cerraron, se desmayo del placer

Cuando volvió a abrir sus ojos se encontró con la mirada de adoración que le dio Louis

—Lo hiciste muy bien, cariño

—Gracias daddy— su cuerpo comenzó a doler e hizo una mueca

—Cuidaré de ti amor— le dijo y comenzó a untarle una pomada en los cortes, sobre su piel enrojecida le unto crema hidratante con un poco de aceite, se sentía demasiado bien, sintió los dedos de Louis sobre su entrada y luego algo frío— Es un poco de pomada para que no te duela amor— dejo un beso sobre su nalga y se levanto de la cama. Harry lo tomo del brazo

—No te vayas— pidió con un puchero

—Voy por algo de agua amor, y por comida, te necesito fuerte

Así lo hizo, bajo a la cocina y tomo dos botellas de agua y un poco de jugo fresco, no tenía comida pero encontró unas barritas de granola, él no necesitaba ese tipo de alimento pero le agradaba el sabor

Regreso a la habitación y noto la mirada del menor en él, le sonrió y le dio a beber primero un poco de agua y luego el jugo

—Eres jodidamente increíble, me gustaría que fueras mío

A Harry se le ilumino la mirada y asintió rápidamente