CAPΓTULO 1
La premisa mΓ‘s importante en nuestro trabajo es no implicarse nunca. Nos la han repetido hasta la saciedad a lo largo de los cuatro aΓ±os que duran los estudios. Dos aΓ±os despuΓ©s, todavΓa la recito frente al espejo antes de acudir al hospital.
Pero es difΓcil no hacerlo cuando a quien has de cuidar depende totalmente de ti. Los bebΓ©s son delicados, pero los prematuros todavΓa mΓ‘s. Su lucha constante por la supervivencia cuando a veces no abultan mΓ‘s que la palma de tu mano te llega al corazΓ³n y es imposible no volcarte en ellos. Te alegras cuando superan sus problemas y regresan a casa y lloras en silencio la pΓ©rdida de los que se quedan por el camino. Es duro pero no lo cambiarΓa por nada.
βBuenas noches, Anna βsaludo a una de mis compaΓ±eras del turno de tarde.
βBuenas noches, Kathleen.
βΒΏCΓ³mo fue la tarde?
βTranquila βme sonrΓe.
βEso es bueno βasiento.
Me cambio de ropa en el vestuario y enlazo como puedo mi largo cabello rojo en un moΓ±o. Suelo llevarlo en una coleta o simplemente suelto en mi rutina diaria, pero para el trabajo necesito mantenerlo bajo control. Las medidas de higiene son extremas en un lugar como este.
βHa vuelto Logan de su excedencia βme informa Anna mientras se pone su ropa de calle.
βΒΏCΓ³mo estΓ‘?
βYo lo he visto bien. MΓ‘s delgado, pero supongo que es normal.
βHa sido un aΓ±o duro para Γ©l.
No me gusta hablar de Logan, pero Anna parece no notarlo. Antes de su excedencia, Logan habΓa intentado tener algo conmigo. Es un hombre agradable y muy guapo. Tiene un cuerpo de infarto, producto del gimnasio, y unos hermosos ojos azules que resaltan sobre el rubio de sus cabellos. Su sonrisa es tan atrayente como su varonil voz. Estoy segura de que serΓ‘ un gran novio para alguien, pero yo no quiero ese tipo de complicaciones en mi vida. Me gusta tal y como es.
Logan decidiΓ³ ignorar ese hecho y convirtiΓ³ sus intentos por conseguir una cita en algo mΓ‘s parecido al acoso. No un acoso que te plantees denunciar, jamΓ‘s llegarΓa a tanto, pero sΓ lo suficientemente agobiante como para terminar peleΓ‘ndonos por ello. Las ΓΊltimas semanas antes de que su madre enfermase y Γ©l se tuviese que ir para cuidarla, apenas nos hablΓ‘bamos.
βSu madre muriΓ³ βal parecer Anna ha seguido hablando y yo ni la he escuchado.
βEso he oΓdo βme obligo a prestar mΓ‘s atenciΓ³n.
Fui al entierro, por supuesto. Puede que estuviΓ©semos enfrentados, pero su madre era una mujer maravillosa que me habΓa acogido con cariΓ±o en su casa cuando su hijo y yo Γ©ramos amigos. Se merecΓa que fuese a despedirla aΓΊn cuando Logan y yo no nos hablΓ‘semos. Sin embargo, decidΓ mantenerme al margen, apartada de todos, tratando de pasar desapercibida porque no querΓa que Logan malinterpretase mis acciones.
βYa me gustarΓa a mΓ consolarlo βAnna suspira y mi mente regresa al presente una vez mΓ‘s.
βIntΓ©ntalo βla miro esperanzada.
Bueno, no sΓ© si la obsesiΓ³n de Logan por mΓ ha remitido, tal vez pero lanzar a Anna a sus brazos puede resultar beneficioso para todos. Desde luego, a Γ©l le vendrΓa bien que alguien le cuide. En el entierro se veΓa muy desmejorado, lo que quiere decir que no ha mirado por su propia salud mientras ayudaba a su madre.
βDicen que le gusta alguien del hospital βme confiesa entre susurros.
βΒΏQuiΓ©n? βme incomoda hablar de ello. Sobre todo porque esa soy yo. O lo era antes de que se fuese.
βNo sΓ©. Es un hombre discreto.
Y atento, detallista, divertido, vivaz, y muchos otros epΓtetos que parecen convertirlo en el hombre perfecto, pero si algo he aprendido en esta vida es que la perfecciΓ³n no existe.
βNo pierdes nada con intentarlo βintento fingir desinterΓ©s mientras intento alentarla y parece que lo consigo porque Anna no sospecha de mi insistencia.
βTal vez lo haga βuna risa tonta sale de su garganta y yo me muerdo el labio para no reΓr tambiΓ©n. Parece una colegiala entusiasmada con su primer amor.
Anna es una chica sencilla y agradable. Un tanto insegura a veces, pero con un gran corazΓ³n. Tiene un rostro angelical y unos bellos ojos azules que encajan a la perfecciΓ³n con su cabello rubio. HarΓa una bonita pareja con Logan.
βTengo que entrar βme excuso.
βClaro. Que tengas una buena noche.
βGracias. Eso espero.
En cuanto traspaso la puerta de acceso a la sala de neonatales, el ambiente cambia completamente. El silencio solo es interrumpido por los pitidos de las mΓ‘quinas que controlan los signos vitales de estos pequeΓ±os seres que han decidido venir al mundo antes de tiempo. Su lucha por la supervivencia queda plasmada en los monitores con cada bip que se escucha. Mientras suenen, todo estarΓ‘ bien.
βLlegas pronto βme dice Adelaide, la jefa de enfermeras.
Es una mujer que supera por poco los cincuenta aΓ±os pero con un cuerpo envidiable y una sonrisa permanente en la cara. Emana amor por todos los poros de su piel y eso, para el lugar donde trabajamos, es muy bueno.
βΒΏCuΓ‘ndo no lo hago? βreplico yo.
βDeberΓas tener vida propia βsonrΓe.
βLa tengo βme encojo de hombrosβ y mi trabajo forma parte de ella.
βGran parte de ella. Casi toda ella βconcreta.
βA mΓ me gusta asΓ.
βEso es lo que me preocupa, Kat.
Adelaide es lo mΓ‘s parecido a una madre que tengo hoy, tanto dentro como fuera del hospital. Mis padres fallecieron cuando apenas contaba diez aΓ±os y mi abuela se hizo cargo de mΓ, pero la pobre mujer estaba muy enferma ya por aquel entonces y acabΓ© cuidΓ‘ndola yo a ella. Fue asΓ como descubrΓ mi vocaciΓ³n.
Por suerte para ambas, mi abuela siempre fue una mujer precavida con sus ahorros y jamΓ‘s nos faltΓ³ de nada a pesar de que ninguna de las dos trabajaba. Tras su muerte, a mis 19 aΓ±os, heredΓ© todos sus bienes y descubrΓ que tenΓa un fondo bastante generoso para mis estudios. AΓΊn asΓ trabajΓ© para no gastarlo todo y poder mantener un colchΓ³n financiero para emergencias.
Pero a pesar de todo el amor que sentΓa por ella y el que ella me profesaba, siempre anhelΓ© el cariΓ±o de una madre. Adelaide parece haber suplido esa falta desde que nos conocimos.
βNo deberΓa hacerlo. Estoy bien βle insisto.
βLogan ha vuelto.
Un gesto de disgusto cruza mi rostro en esta ocasiΓ³n. Ella es la ΓΊnica que sabe toda la historia y no tengo que fingir que no me preocupa su regreso.
βMe lo ha dicho Anna.
βΒΏQuΓ© vas a hacer?
βNada. EsperarΓ© a ver quΓ© pasa. Puede que este aΓ±o separados le haya hecho olvidarse de mΓ.
βTe tienes es muy poca estima, Kat.
βTengo esperanza en que sea asΓ βsonrΓoβ. No tiene nada que ver con la estima.
Cuando Adelaide cambia de tema, respiro aliviada. Me explica quΓ© han dejado hecho y quΓ© debemos acabar en el turno de noche, me habla de un niΓ±o que ha ingresado esa maΓ±ana, me muestra los historiales de algunos de los que ya llevan varias semanas con nosotros, todo con una sonrisa en los labios, pero una profesionalidad que obliga a tomar en serio cada una de sus indicaciones.
βNos vemos maΓ±ana por la maΓ±ana βse despide de mΓ en cuanto da por finalizada la explicaciΓ³nβ. Ya te encargas tΓΊ de asignar las tareas a las demΓ‘s.
No soy la enfermera con mΓ‘s experiencia de la planta, pero por alguna extraΓ±a razΓ³n que no logro entender, cada cosa que digo se hace sin rechistar. Adelaide lo ha visto y ha sabido aprovecharlo en su beneficio. Yo no tomo las decisiones, por supuesto, solo me limito a exponer lo que Adelaide me indica, pero para ella es suficiente.
Mis compaΓ±eras no tardan en llegar y les voy asignando tareas segΓΊn las directrices de Adelaide. Ninguna protesta y las primeras horas de la noche pasan rΓ‘pidas y sin ningΓΊn percance. Solo cuando mis compaΓ±eras me dicen que irΓ‘n a tomar un cafΓ©, comprendo que ya estamos a mitad de turno.
βΒΏNo te importa quedarte sola? βsomos tres por la noche y ellas parecen tener ganas de hablar en privado, algo que no me extraΓ±a pues ambas son muy buenas amigas.
βPara nada βles sonrΓo para dar mΓ‘s Γ©nfasis a mis palabrasβ. Id juntas, pero procurad no tardar mucho.
βSerΓ‘n solo diez minutos, prometido.
SΓ© que sus diez minutos de descanso se convertirΓ‘n en veinte, pero por el momento no me importa porque la noche estΓ‘ siendo tranquila. Creo que podrΓ© con todo yo sola hasta que regresen, siempre que lo hagan a tiempo para la toma de las cuatro.
De repente, las puertas se abren con gran estruendo y me sobresalto. Veo entrar a una de las matronas, Rachel creo recordar, seguida de un par de enfermeras. Trae a un bebΓ© extremadamente pequeΓ±o en brazos y parece preocupada. El ginecΓ³logo aparece poco despuΓ©s y los veo trabajar con celeridad con el pequeΓ±o. En menos de un minuto ya estΓ‘ en una incubadora y un nuevo bip se une a los que ya tenemos aquΓ.
Me acerco a ellos en cuanto se calma la situaciΓ³n. Mi mirada se fija en el vendaje que sujeta la vΓa y que casi abulta tanto como el bebΓ©. Es realmente pequeΓ±o y me hace pensar en que sacarlo adelante serΓ‘ difΓcil. Sin embargo, en lugar de desanimarme, eso solo me motiva mΓ‘s.
βΒΏQuΓ© tiempo tiene?
βDemasiado pequeΓ±a βmurmura Rachel mirΓ‘ndola a travΓ©s del cristal.
Los demΓ‘s abandonan la sala poco a poco y sin decir nada. Yo espero a que Rachel me dΓ© indicaciones, pero en lugar de eso, se desahoga conmigo. Es otro de mis dones, si es que se le puede llamar asΓ. La gente, no sΓ© muy bien por quΓ©, termina contΓ‘ndome sus problemas aunque yo no les pregunte por ellos. Y en un lugar donde los problemas son el pan de cada dΓa, situaciones como esta se suceden con demasiada frecuencia. Es por eso que me debo repetir cada dΓa que no he de implicarme.
βLa madre sufriΓ³ un accidente de trΓ‘fico hace unas horas βcreo que ni siquiera sabe que me estΓ‘ hablandoβ. Un borracho chocΓ³ su coche contra el de ella al saltarse un semΓ‘foro. Tuvimos que sacar a la niΓ±a para no perderla tambiΓ©n.
Mi corazΓ³n se oprime al escucharla. Sacar adelante a un bebΓ© prematuro es difΓcil, pero si le falta el cariΓ±o de una madre o de un padre es doblemente complicado. EstΓ‘ demostrado que arrullarlos y hablarles ayuda en su crecimiento. Esta niΓ±a necesitarΓ‘ muchos cuidados extras y saber que su madre no estarΓ‘ con ella, me entristece.
βSeis meses βcontinΓΊa Rachelβ. Muy poco tiempo. No sΓ© si sobrevivirΓ‘.
βHaremos que sobreviva βhablo a su lado por primera vez y se sobresalta, como si se hubiese olvidado de que estaba allΓ con ella.
βMe tengo que ir βsu actitud de profesional se ha hecho cargo de la situaciΓ³n yaβ. Mi turno no ha terminado todavΓa y hay varias parturientas en planta que debo controlar. Vigila sus constantes vitales y avisa si surge algΓΊn imprevisto. Las primeras horas serΓ‘n cruciales.
Asiento y la veo salir decidida por la puerta por donde minutos antes hizo su apariciΓ³n. En cuanto me quedo sola, fijo mi vista en la niΓ±a. Es tan pequeΓ±a que no puedo evitar pensar como Rachel por un segundo. No serΓ‘ fΓ‘cil sacarla adelante, pero harΓ© todo lo posible por ella. Ese es mi trabajo, despuΓ©s de todo.
Me dispongo a recolocarla en la incubadora y cuando mi mano roza la suya, se aferra a ella con fuerza. Me quedo petrificada durante unos segundos. Es la primera vez que un bebΓ© tan pequeΓ±o responde a un estΓmulo de esa forma. Finalmente sonrΓo hacia ella y la extraΓ±a conexiΓ³n que siento con los niΓ±os se asienta en mΓ. Sin embargo, esta vez presiento que serΓ‘ diferente y no me decido entre si eso es bueno o malo.
β¦
Estoy en la cafeterΓa del hospital intentando despejar un poco mi mente despuΓ©s de los quince minutos mΓ‘s agobiantes de toda mi vida. Segundos despuΓ©s de que la niΓ±a soltase mi mano, tuvo una pequeΓ±a crisis y casi la pierdo. Apoyo los codos en la mesa y descanso la cabeza en mis manos. Me duelen los ojos de intentar retener las lΓ‘grimas, asΓ que los cierro y trato de descansar un poco.
Cuando mis compaΓ±eras de turno aparecieron media hora despuΓ©s de haberse ido, parecΓa que no llevaban prisa alguna por reincorporarse a su puesto y yo estaba tan alterada por lo que habΓa pasado con la niΓ±a, que lo paguΓ© con ellas. Si hubiesen vuelto a los diez minutos, tal y como prometieron, todo habrΓa sido mΓ‘s sencillo y la pequeΓ±a no hubiese sufrido tanto antes de estabilizarla. AsΓ que, despuΓ©s de echarles la bronca, las he cargado con suficiente trabajo para que se mantengan ocupadas al menos por tres horas. SΓ© que deberΓa haber sido mΓ‘s dura con ellas porque no es la primera vez que alargan su descanso cuando estΓ‘n en el mismo turno, pero mi preocupaciΓ³n principal es la niΓ±a.
Ahora solo necesito relajarme un poco antes de volver al trabajo. Por suerte para mΓ, la cafeterΓa estΓ‘ silenciosa a esta hora porque apenas hay gente en ella. Solo un par de compaΓ±eros charlando en voz baja al fondo. Esta es una de las razones por las que me gustan los turnos de noche, todo estΓ‘ mΓ‘s tranquilo. No hay gente por los pasillos ni se colas en la cafeterΓa, no se escuchan cientos de conversaciones al mismo tiempo ni hay familiares tratando de llamar tu atenciΓ³n para obtener algo de informaciΓ³n extra sobre sus parientes. Por la noche solo estΓ‘is tΓΊ y el silencio.
βHola, Leen βsolo una persona me llama asΓ y gimo cuando lo escucho. Este no es el mejor momento para enfrentarlo. No esta noche. No ahora mismo.
βHola, Logan βlevanto mi cabeza lentamente para mirarlo.
EstΓ‘ mΓ‘s delgado, Anna tiene razΓ³n, y lleva el cabello mΓ‘s largo y descuidado, como si mantenerlo impecable ya no fuese su prioridad. Ni siquiera su rubio parece tan rubio ahora. Sus ojos azules se ven apagados, sin brillo y me miran con apatΓa. Tampoco es que me sorprenda su aspecto porque ha pasado un aΓ±o muy duro. HabrΓ‘ tenido cosas mΓ‘s importantes en las que pensar.
βΒΏPuedo sentarme? βseΓ±ala la silla frente a mΓ y asiento.
βΒΏCΓ³mo estΓ‘s? βsΓ© que mi pregunta no es nada del otro mundo y que hoy estarΓ‘ harto de escucharla, pero no se me ocurre nada mΓ‘s que decir.
βIntentando volver a la normalidad βsonrΓe, mΓ‘s por costumbre que porque lo sienta de verdad. Puedo ver su dolor en sus ojos y me apena que tenga que pasar por todo esto. Tal vez nuestra amistad se haya estropeado, pero nunca le desearΓa ningΓΊn mal.
βUn poco de rutina en tu vida te vendrΓ‘ bien βme siento un tanto torpe ahora mismo y quisiera desaparecer. Nunca se me ha dado bien consolar a la gente.
βSupongo βencoge los hombrosβ. Quedarme en casa sin hacer nada tampoco es que ayude demasiado.
Guardo silencio porque no tengo palabras de Γ‘nimo para Γ©l y todo lo que digo parece ser tonterΓas que creo que solo empeoran la situaciΓ³n. O la hacen mΓ‘s incΓ³moda.
βTe vi en el entierro βme dice Γ©l, llenando el silencio. Hubiera preferido que no lo hiciese, al menos no con ese tema. DespuΓ©s de la mirada que me lanzΓ³ aquel dΓa, no creo que vaya a agradecerme el gesto.
βQuise despedirme de tu madre βbajo la mirada porque no soporto ver el reproche en sus ojos.
Aquel dΓa no me acerquΓ© a Γ©l para ofrecer mis condolencias cuando me descubriΓ³. No me vi capaz de presentarle mis respetos con media docena de palabras estandarizadas que realmente no consuelan ni significan nada. Y si a eso le sumamos el modo en que nos despedimos antes de su baja laboral, me habrΓa sentido una hipΓ³crita si lo hubiese hecho. Pero eso es algo que no me apetece explicarle en este momento. De hecho, ni siquiera deberΓa tener que hacerlo. Una vez fuimos grandes amigos y se supone que me conoce bien. TendrΓa que saber por quΓ© me mantuve al margen.
βGracias βdice al fin.
βNo tienes por quΓ© darlas. Lo hice por ella βme arrepiento nada mΓ‘s pronunciar esas palabrasβ. Lo siento, Logan. No quise decir eso.
βSΓ querΓas, Leen βtuerce el gestoβ. Tranquila, te entiendo.
βNo me malinterpretes, Logan. TambiΓ©n fui por ti βintento arreglarlo, pero el daΓ±o ya estΓ‘ hechoβ. Pero tu madre era especial.
βLo era βme interrumpeβ. Mejor persona que yo.
βEres buena persona βbusco su mirada, pero me rehΓΊyeβ. Logan, tΓΊ eres bueno.
βY por eso me rechazaste βlogro captar su mirada ahora, aunque hubiera preferido no hacerlo. No me gusta lo que veo en ella.
βPor favor, no hagas esto. No quiero hablar de eso aquΓ βfrunzo el ceΓ±o disgustada.
βDi mejor que no quieres hablar de eso y punto.
βLogan βruego.
βTengo que volver al trabajo. Tienes mi nΓΊmero. Para tu informaciΓ³n, sigue siendo el mismo βse levanta y me miraβ, aunque ambos sabemos que no lo usarΓ‘s.
Se aleja con rapidez, dejΓ‘ndome mal sabor de boca. AdiΓ³s a mi descanso para despejar la mente. Cuando regreso a neonatales, estoy peor que cuando me fui.
βPor fin llegas βme asalta Becka nada mΓ‘s verme. Hay cierto reproche en su voz, pero lo paso por alto porque no quiero discutir mΓ‘sβ. Se le ha soltado la sonda al de la 3 y no logramos ponΓ©rsela de nuevo. Cada vez que lo intentamos, el niΓ±o llora y se la arranca.
Suspiro y me acerco a la incubadora para colocar la sonda, algo que aprendemos ya en las prΓ‘cticas. Pero antes de intentarlo, tranquilizo al niΓ±o. Mientras estΓ© llorando y se mueva tanto, no habrΓ‘ forma de hacerlo bien. AquΓ casi todos los bebΓ©s necesitan sonda al principio y no puedo entender que, despuΓ©s de tantos aΓ±os en Neonatales, todavΓa se les resistan. Sin embargo, me abstengo de comentar nada porque con el humor que tengo ahora mismo, soy capaz de decir cosas de las que luego podrΓa arrepentirme.
βYa estΓ‘ βdigo en cuanto el niΓ±o estΓ‘ relajado y con la sonda colocada en su sitioβ. No es tan difΓcil.
A pesar de todo, no puedo evitar que mis palabras estΓ©n cargadas de Γ‘cido. Me siento mal despuΓ©s de la conversaciΓ³n con Logan y su ineptitud me sobrepasa. Si hubiese sido un caso aislado, ni siquiera me habrΓa molestado, pero no es la primera vez que les ocurre. Me alejo de ellas y compruebo los monitores para verificar que todo ha ido bien en mi ausencia. Mejor eso que soltar todo lo que llevo dentro ahora mismo.
Becka y Christine no son las mΓ‘s competentes del grupo, sobre todo si estΓ‘n juntas. Su falta de interΓ©s en el trabajo no las convierte en las personas mΓ‘s adecuadas para un puesto de tanta responsabilidad como este. Si de mi dependiese, jamΓ‘s las colocarΓa en el mismo turno. De hecho, ni siquiera las tendrΓa en Neonatales porque me da miedo que un dΓa cometan un error que le cueste la vida a uno de los niΓ±os. Pero yo no soy quien manda y no puedo hacer nada al respecto salvo suplir sus faltas cargΓ‘ndome con mΓ‘s trabajo a mΓ misma.
Inconscientemente, dejo para el final a la reciΓ©n ingresada. No sΓ© cuΓ‘nto tiempo me quedo mirando para ella fijamente, pero verla dormir me hace tanto bien que no me molesto en parar. Es increΓble como alguien tan pequeΓ±o y a quien no conozco de nada me da la paz que mi alma ansΓa en ese momento.
βSeguramente no pase de esta noche βescucho a Christine a mi ladoβ. Pobrecilla, es tan pequeΓ±a.
βEs fuerte βreplicoβ. SaldrΓ‘ adelante.
βNecesita cuidados continuos.
βEntonces es una suerte que estΓ© aquΓ βla interrumpo con fastidioβ. DespuΓ©s de todo ese es nuestro trabajo, ΒΏno?
Christine se aleja y la veo negar con la cabeza mientras se reΓΊne con Becka. SΓ© que hablan de mΓ, pero trato de ignorarlas porque no quiero mΓ‘s enfrentamientos con nadie. Al menos no hoy, con todo lo que ha pasado ya.
Miro de nuevo hacia la niΓ±a, que duerme profundamente. Me molesta que ya hayan decidido que no merece la pena luchar por ella solo porque es tan pequeΓ±a. Si piensan asΓ, estΓ‘ claro que no sobrevivirΓ‘ porque ocuparΓ‘n su tiempo en atender a otros niΓ±os a los que vean con mΓ‘s posibilidades y eso me enfurece.
Tal vez porque compartir turno con ellas me desespera o quizΓ‘ porque estoy teniendo una noche de pena, tomo una decisiΓ³n que de cualquier otro modo jamΓ‘s se me habrΓa pasado por la cabeza. Reviso los turnos de las siguientes 72 horas y anoto los nombres de mis compaΓ±eras para llamarlas mΓ‘s tarde. Me propongo hacer turnos dobles para cuidarla durante sus primeros dΓas y demostrarles asΓ que se equivocan respecto a ella. La pequeΓ±a saldrΓ‘ adelante con mi ayuda y poco me importa que Adelaide se enfade conmigo si se entera de que me estoy implicando tanto. No puedo dejarla luchar sola por su vida. No estΓ‘ en mi naturaleza.
Me siento mejor al pensar que estarΓ© junto a ella los prΓ³ximos dΓas y que podrΓ© vigilar sus progresos personalmente. Incluso mi dolor de cabeza parece remitir poco a poco una vez tomada la decisiΓ³n.
Escucho las risas sofocadas de mis compaΓ±eras e inspiro profundamente para no alterarme de nuevo. Tenemos mucho trabajo por delante y no voy a consentir que se escaqueen por mΓ‘s tiempo, pero tampoco quiero discutir mΓ‘s con ellas.
βYa casi son las cuatro, empezad con los biberones βles digo con voz firmeβ. No estΓ‘is aquΓ para hablar entre vosotras sino para cuidar de los bebΓ©s.
Las veo saltar impresionadas por mi tono, pero hacen lo que les pido sin rechistar. Por suerte para todas, el resto de la noche transcurre con normalidad.
A las ocho de la maΓ±ana me encuentro ya en una de las duchas, dejando que el agua golpee con fuerza mis hombros para intentar relajarlos. Ha sido una noche muy larga y dura. Y no solo me refiero al trabajo, sino a la carga emocional que he sufrido. Necesito recuperar la calma porque en seis horas estarΓ© de vuelta en el hospital, si Eleanor acepta el cambio. SΓ© que Adelaide me comerΓ‘ viva si se entera de lo que me propongo, pero creo que la niΓ±a merece que corra ese riesgo. Y tal vez, con suerte, si consigo esquivar sus turnos, pueda ocultΓ‘rselo. DespuΓ©s de todo, solo serΓ‘n tres dΓas.










