Breathe for me

Summary

—Harry— dice Louis antes de que él ingrese por completo a la cocina. —¿Sí? —Cumple— escucha la voz de Niall en medio de su fingida tos. ¿Por qué demonios aceptó esa apuesta? —¿Podrías pasarme una cerveza, por favor? Harry inhala y contiene la respiración más de lo debido, sintiendo la atenta mirada de sus amigos sobre él. Los odia tanto por hacerle esto. —Sí, papi— y huye antes de escuchar la sonora carcajada de Niall. O. Donde Louis y Harry se atraen mutuamente y nadie hace nada al respecto, hasta que el rizado pierde una apuesta y las cosas se salen de control.

Genre
Erotica/Romance
Author
noe
Status
Complete
Chapters
2
Rating
n/a
Age Rating
18+

Parte uno

—¡Harry!— oye el grito de su madre desde la cocina—. ¡Amor, tus amigos ya llegaron!

—Mierda, mierda— se dice a sí mismo guardando un par de pantaloncillos de baño—. ¡Ya voy mamá!— respondió mientras corría por el pasillo con una mochila colgando sobre su hombro.

Harry bajó de dos en dos los peldaños de la escalera, y saltó en los finales con sus gafas de sol cayendo sobre el puente de su nariz en un movimiento limpio.

—¡Adiós, mamá!— dijo cuando pasó frente a la cocina.

—Espera un segundo, jovencito, y ven aquí— su madre exclama fuertemente, limpiando sus manos sobre su delantal.

El muchacho se detuvo antes de poder girar la perilla de la puerta principal.

—¿Sí, mami?— su cabeza se asoma a través del umbral y le sonríe dulcemente a la mujer.

—¿Llevas todo, cielo?— el joven asiente con rapidez—. ¿Te pusiste bloqueador solar?— la duda en la mirada de Harry le advierte a Anne lo que ya sabe—. Mientras no lo hagas no sales de esta casa.

—Pero, mamá, voy a llegar tarde— y como si fuese una señal, el claxon del auto de Sasha hace ruido desde la calle.

—Entonces, hazlo pronto— Harry reniega, pero obedece, sacando la pequeña botella de bloqueador solar de su mochila.

La crema blanca se unta en su piel desordenadamente y él arruga su nariz ante la sensación.

—Ya estoy— avisa y Anne asiente divertida, si Harry tiene o no una gran mancha blanca en su mejilla ella no piensa decir nada.

—Bien, ahora sí puedes irte— el vehículo de Sasha repite su sonido.

—Gracias, adiós, mamá— y besa su mejilla sonoramente antes de tomar su mochila del suelo y correr hacia el pasillo—. ¡Te amo, te llamaré cuando llegue!

—¡Te amo más, cielo!— la puerta principal de la casa se cierra y Anne tan solo niega divertida—. Este niño, un día de estos me va a sacar canas verdes.

Harry suspira cuando la cálida brisa del exterior le golpea el rostro, y camina hacia el auto rojo frente a su casa. Ya puede sentir la emoción de permanecer una semana fuera de su ciudad y hacer un montón de estupideces junto a sus amigos.

El muchacho camina hacia el convertible de Sasha, y frunce el ceño al notar una conocida cabeza rubia en el asiento del copiloto.

—Niall, fuera de mi asiento— dice Harry en cuanto está frente al automóvil.

—¡Hola, Harry! ¿Cómo estás? Yo muy bien, gracias por preguntar— parlotea con una sonrisa en el rostro y sus gafas de sol sobre su cabeza.

—Niall— repite, y llama la atención de su amiga—. Sash, ¿pensé que habíamos quedado en que yo iría al frente?

—Lo siento, ricitos, pero Niall me compró con helado y la promesa de un masaje en los pies— se disculpa y Harry fija la mirada en la paleta de madera sobre su pierna.

—Yo nunca dije nada de un masaje.

—Pues ahora lo haces— molestó sacándole la lengua.

—Bien— rodó sus ojos y se dirigió a Harry de nuevo—. Vamos, amigo, ve atrás, prometo que te lo compensaré también.

Harry bufa tirando su mochila al asiento trasero y subiendo al auto.

—Pero quiero un bote grande de helado de pistacho.

—Para la princesa lo que desee— se burla de su amigo, y en un parpadeo Sasha pone el auto en marcha y se dirigen hacia su próximo destino.

La música a través de los parlantes del auto envuelve todo y Harry enumera mentalmente si ha llevado cada cosa que necesita.

¿Sus trajes de baño? Check. ¿Su ropa interior limpia? Check. ¿Toallas, e insumos de aseo? Check. ¿Lubricante y condones— porque uno nunca sabe—? Doble check.

El rizado está más que preparado para enfrentar su gira de observación universitaria y un par de días de diversión con sus amigos, y nada se lo impedirá.

Habían organizado el viaje desde inicio de semestre— todo bien detallado gracias a la habilidades de organización de Sasha—; y cuando su maestro de Zoología Marina, el señor Conrad, les comunicó que tendría que realizar una especie de práctica en una estación marina, ellos celebraron porque su planificación previa había coincidido con los días que debían permanecer en una ciudad aledaña a la suya.

Harry estaba emocionado por poner en práctica toda la teoría que había aprendido a lo largo de sus últimos años de estudio; había pasado incontables horas soñando despierto por una oportunidad así, y el hecho de que su deseo se volviera realidad, se sentía como un regalo enviado desde el mismísimo Cielo.

Sasha condujo el auto un par de minutos más y Harry se extrañó al notar el camino que estaba tomando su amiga, hacia allá no era San Brescia.

—Sash— llamó, inclinándose hacia el frente—, creo que colocaste mal las coordenadas en el GPS.

Niall se rio desde el asiento del copiloto, ese idiota.

—No, Hazz, primero debemos recoger a Louis— informó y el corazón de Harry dio un vuelco.

Louis.

Oh, vaya. Bien.

Harry ni siquiera pensó en esa posibilidad, y tenía sentido que no reconociese el camino a casa del ojiazul, puesto que hacía apenas dos semanas se había mudado de casa y Harry aún no había ido al lugar.

—De acuerdo, bien, sí...— tartamudeó, las palabras no eran sus amigas cuando se trataba de Louis—. Eh... ¿pensé que él nos alcanzaría en el San Brescia?

—Ese era el plan inicial— la mirada de la morena pesaba a través del retrovisor— pero su auto se averió ayer y pensó que el mecánico podría tenerlo listo para hoy, pero no fue así, entonces me llamó por la noche y pidió que lo llevase con nosotros.

—Eso es genial— la sonrisa en el rostro de Sasha se desdibujó y el rizado negó con rapidez—. Quiero decir, es genial que lo lleves, no que su auto se haya averiado porque eso no es genial en absoluto y tú sabes, siempre es bueno darle la mano a un amigo... ¿cierto?— preguntó con incomodidad, de repente hacía más calor.

—Creo que tendrás que mejorar tu oratoria, o no decir nada en absoluto cerca de Louis, amigo— escuchó a Niall decir por encima de la música—, porque si sigues hablando de esa manera lo vas a espantar.

—Cállate, Niall— respondió con el ceño fruncido y un puchero en sus labios. Dios, ¿cómo iba a soportar un viaje de tres horas sentado junto a Louis?

Espera un maldito momento. ¡¿SENTADO JUNTO A LOUIS?! No, absolutamente no.

—Niall, Niall, Niall— susurró en el oído del rubio y el nombrado se giró para verlo mejor—. ¿Tú sabes que te quiero mucho, cierto? ¿Me puedes hacer un favorcito así de pequeño?— dijo colocando su mano frente a su rostro y casi uniendo sus dedos; su amigo tan solo lo observó curioso—. ¿Podrías cambiar de asiento conmigo?

Niall sonrió gentilmente y respondió viendo a Harry directamente a los ojos.

—Mi querido Harry, no— ese idiota.

—Vamos, Ni— agitó su hombro con insistencia—. Mira, aquí atrás vas a estar muchísimo más cómodo que adelante; puedes estirar tus piernas mil veces mejor que en ese feo asiento delantero y-

—Acá también puedo hacerlo— las piernas del rubio viajaron sobre el tablero del vehículo, demostrando su punto, y poco después un ágil manotazo cayó sobre su espinilla.

—¡Niall, baja los pies!— regañó Sasha volviendo su atención a Harry por medio del retrovisor—. Harry, amor, ¿por qué no quieres ir atrás? No es como que Louis fuese a morderte o algo.

—¡Eso es lo que él quisiera!— se burló Niall, girando sobre su asiento y sonriéndole con malicia al rizado—. Tengo que cuidar de tu seguridad, pequeño Hazz.

Harry rodó sus ojos ante la mención del sobrenombre.

—Apenas eres unos meses mayor que yo— el ojiverde suplicó a continuación—. Vamos, cambia conmigo de lugar, Ni.

—No lo haré, hiciste sonar demasiado bien el asiento de atrás y yo quiero que viajes cómodo— Sasha giró en una cuadra particularmente bonita y repleta de casa con amplios jardines delanteros, antes de que Niall dijera con burla en su voz: —Ahora arregla tu cabello porque la casa de Louis está al final de esta calle.

Y el rizado entró en pánico en ese momento. Con sus torpes manos colocó el nido que llevaba sobre su cabeza hacia atrás, peinando todo el desorden de rizos e intentando domarlos. Harry arregló su playera y se sentó correctamente en su lugar designado— impuesto por Niall— antes de que el auto de Sasha se detuviera frente a una casa de dos pisos color crema.

Allí, sobre unos pequeños escalones y rodeado de plantas en macetas, se encontraba Louis.

Louis, el receptor de los suspiros de amor secretos que Harry liberaba cada vez que lo veía. Louis, el joven que vivía en la mente de Harry todo el tiempo, día y noche sin importar la circunstancia. Louis, el muchacho más atractivo que Harry hubiese podido conocer en toda su vida. Louis, quién reía y hacía que el corazón de Harry se acelerase con tan poco. Louis, a quién Harry adorará por siempre a la distancia. Louis, el amigo de Harry y nada más que eso.

Sasha tocó el claxon cuando se detuvo frente a la casa del amor imposible del rizado, y este levantó la vista de su celular con una sonrisa dirigida al trío en el auto.

El ojiazul se puso de pie y tomó su mochila con una sola mano, y Harry delineó a detalle cómo sus músculos se estiraron y contrajeron gracias a la camisa sin mangas que vestía. ¿Cómo Harry iba a sobrevivir a esta tortura?

—Hola, chicos— saludó el ojiazul antes de subir al auto y colocar sus pertenencias entre sus pies, el grupo le sonrió como bienvenida y Sasha puso el auto en movimiento al tiempo que Louis ajustaba su cinturón de seguridad—. Siento mucho si los hice venir hasta aquí.

—No hay problema, Lou, a todos nos alegra tenerte aquí— dijo Niall con una sonrisa y un guiño dirigidos a Sasha—. ¿No es así, Harry?

Bien, Niall oficialmente acaba de quedar fuera del testamento de Harry, que ni por un segundo crea el rubio que podrá obtener sus libros de Los Juegos del Hambre.

Louis giró hacia el rizado, con una sonrisa en el rostro que pronto se desvaneció. ¿Qué hizo Harry en menos de un minuto para disgustar a Louis?

—Mmm, eh... ¿Harry?...— el brazo de Louis se estiró con duda y su pulgar se dirigió al rostro del menor—. ¿Podrías lamer mi dedo, por favor?

—¿Qué?— dijo Harry con extrañeza, ¿qué mierda le estaba pidiendo?

—Es que tú... tú tienes... eh, tienes...— Louis tomó una larga respiración antes de explicarse correctamente—. Tienes bloqueador solar en la mejilla, y no sé tú, pero yo odio que las personas me limpien con su saliva sin preguntarme antes y sé que debí haber sonado como un loco-

—Está bien, Lou— tranquilizó el rizado con sus mejillas rojas, acercando la mano de Louis entre la suyas y pasando su lengua sobre el dígito.

Harry no debería haber imaginado otra situación donde hiciera esto, ni haber sentido el pulso acelerado de su amigo o haber visto el deslizar de saliva que el ojiazul realizó al sentir su húmeda lengua sobre su piel; sin embargo, lo hizo. Y él imaginó cómo tomaría los dedos del castaño en su boca mientras sentía otro par dentro de él, pensó en la forma exacta en que las manos de Louis se amoldarían a su anatomía y cómo sus labios recorrerían sus clavículas sin pudor algo; y él no debió imaginar todo aquello, porque debió suponer que su cuerpo reaccionaría a los estímulos de su cerebro de manera física.

Con una erección formándose en sus pantaloncillos y una mirada penetrante por parte de Louis, Harry sintió cómo el dedo del mayor se deslizaba sobre su mejilla y limpiaba la mancha seca y blanca que el bloqueador había generado.

—Listo, ahí lo tienes— escuchó decir a Louis con una sonrisa plantada en el rostro. El corazón de Harry tembló cuando la mano de Louis se alejó por completo de él.

No dejes de tocarme, por favor.

—Gracias— susurró de vuelta el rizado, evitando el contacto visual y girando su rostro hacia el frente.

El menor escuchó el tarareo de Louis en respuesta y suspiró, aún sintiendo una fija y añil mirada sobre su perfil; este viaje sería el fin de Harry.

(...)

Los veleros sostenidos en los muelles y las altas palmeras recibieron al grupo cuando la vista del mar, a través del paso del auto a un costado de la playa, se presentó.

Las gaviotas volaban sobre sus cabezas y la brisa del mar les alborota el cabello, Sasha hasta lo ató en una coleta para que este no le estorbara al conducir.

Todos, a pesar de haber usado bloqueador solar, estaban completamente rojos y con su piel ardiendo, pero aún así, ninguno quiso utilizar la capota del convertible porque concordaron que arruinaría su estética veraniega.

La ciudad los recibió llena de turistas y olores deliciosos de los pequeños restaurantes pintorescos cerca de la playa; Sasha condujo, con ayuda del GPS y la poca precisión de orientación de Niall, hasta la pequeña villa que habían conseguido alquilar entre ellos y el resto de sus amigos. En total serían siete casi adultos conviviendo durante una semana mientras cumplen con sus obligaciones y se divierten, ¿qué podría salir mal de ello?

Para cuando el reloj dio las cuatro de la tarde, el grupo finalmente había llegado a su destino: una casa playera equipada con cuatro habitaciones, tres dobles, en las cuales los chicos tendrían que compartir, y una master completamente libre para Sasha. La construcción de estilo playero y de grandes ventanales estaba a un paso de la arena blanca y el agua azul del océano; el grupo de estudiantes había hecho una buena elección aunque gastaron todos sus ahorros en ello.

Harry tomó su mochila y salió del auto cuando la puerta de la casa se abrió y dejó al descubierto a un sonriente Liam.

—¡Por fin llegan!— saludó, acercándose a sus amigos y abrazando a cada uno.

—Hola, Li— Harry correspondió el abrazo.

—¿Qué tal el viaje?

—Pudo haber sido mejor, ya sabes, si alguien no me hubiese hecho perder— respondió Sasha con la mirada fija en Niall y colocando sus gafas sobre su cabello, Harry imitó su acción.

—¡Ya te dije que lo siento!— gritó Niall mientras corría y se perdía en el interior de la casa.

Harry tan sólo rió y negó con diversión antes de sentir un brazo sobre sus hombros, era Louis.

—Vamos, ricitos, no queremos ser los últimos— dijo el ojiazul guiando el camino y evitando la mirada curiosa de Sasha sobre ellos.

El interior del inmueble era lo que Harry podría describir como “la portada de una revista”, porque vaya que lo era; las altas paredes blancas estaban repletas de elementos de madera que hacían contraste con las bien cuidadas plantas de la zona que estaban repartidas alrededor; un par de colgantes de metal y conchas marinas se balanceaban por la acción del viento que ingresaba por todos los ventanales y refrescaba el lugar.

Las risas de sus amigos se escuchaban tan lejanas, a pesar de encontrarse a unos metros de distancia, porque nada en el sistema de Harry funciona correctamente al tener el cuerpo de Louis tan cerca al suyo; su brazo chocaba totalmente con el torso del ojiazul y la esencia de su perfume viajaba directamente a la nariz de Harry, provocando cosquillas y revoloteos de mariposas en el interior de su estómago.

—¿Quieres dejar tus cosas en tu habitación?— preguntó Louis mientras avanzaban por el pasillo.

—En realidad no sé cuál es mía— respondió con la mirada fija en Louis—. Tal vez tome una con Niall, aún no lo hemos discutido.

Louis tan sólo asintió a su lado, trazando suaves círculos con su pulgar sobre el brazo de Harry.

—Es que ustedes no entienden, si no los empujamos- ¡Auch! ¿Por qué fue eso?— Niall clavó su mirada en Zayn y este señaló a la pareja que acababa de ingresar a la cocina.

—¿Qué está sucediendo aquí?— indagó Louis con una ceja enarcada.

—Oh, nada, nada— contestó Niall con una risa nerviosa, ¿por qué actuaba tan extraño últimamente?—. Tan sólo nos poníamos de acuerdo con las habitaciones.

—¡Genial!— se alegró Harry, por fin podría poner algo de distancia con Louis, no es que al rizado le incomodara pero ciertamente actuaba como un payaso a su alrededor—. Entonces, ¿cuál es nuestra habitación, Ni?

Todos permanecieron en silencio y clavaron sus miradas en el rubio que rascaba su cuello ya con cara de disculpa.

—Hablando de eso... Digamos que nosotros hicimos tiros de monedas y ya dividimos las habitaciones— explicó con un tono de pregunta al final de su oración. Los ceños de Harry y Louis se fruncieron repentinamente.

—¿Y con quién me tocó?— se aventuró el ojiazul a preguntar. Harry tragó saliva a su lado y con el corazón a mil por hora.

—Como saben, Sasha permanece sola por ser la única mujer; Connor con Liam y Zayn conmigo...—no, no, no— y ustedes dos... juntos.

¿Por qué el mundo se empeñaba en hacerlo pasar por este tipo de situaciones? ¿Tiene alguna deuda cósmica con el universo de alguna vida pasada que debe saldar? Harry promete no repetir sus errores del pasado si el universo deja de jugarle de tal manera.

Y como si de alma gemelas se tratasen, Harry y Louis responden al tiempo: —¡No!

—¿No?— Liam frunce el ceño cuando pregunta.

—Quiero decir, no es que sea malo pero-

El rizado intenta explicarse pero es interrumpido por Louis que habla al mismo tiempo.

—No creo que sea necesario que nosotros-

—Chicos, ¿tienen algún problema con el compartir una habitación?— cuestionó Connor con la mirada fija en Louis—, porque si ustedes no están cómodos con las asignaciones siempre podemos cambiar.

—¡No!— el rizado fingió toser y aclaró su garganta—. Nosotros podemos compartir la habitación, ¿cierto, Lou?

—Sí, lo que quiera Hazz está bien— concordó con una sonrisa de labios cerrados y ojos soñadores.

—¡Entonces está dicho!— aplaudió Sasha a modo de celebración, tomando su mochila de la isla en medio de la cocina donde todos se encontraban poco después para empezar a salir del lugar—. Nos vemos en una hora para encontrarnos con el señor Conrad y el resto de la clase. ¡Los quiero!

—Adiós, Sasha— dijeron todos al mismo tiempo.

—¿Cómo puede siquiera tener tanta energía?— preguntó Louis, siguiendo a Sasha hasta perderla de vista.

—Ni idea, ella es un misterio que aún intento resolver— dijo Harry en voz baja.

—¿Tal vez podamos resolverlo juntos?— susurró Louis a su oído, provocando que los vellos del cuello de Harry se erizasen.

—Consigan una habitación— escuchó a Zayn decir entre risas.

—Ya tenemos una, pero gracias— respondió Louis con una sonrisa en su rostro y apretando a Harry aún más a su costado—. ¿Quieres ir a nuestro cuarto?

—Por favor, estoy cansado— suspiró el rizado, aflojando sus músculos ante el continuo toque de Louis sobre su cuerpo.

—Bien, entonces, yo tomaré esto...— dijo mientras retiraba la mochila de Harry de sus hombros y dejaba a un rizado totalmente perplejo.

—Gracias— las mejillas de Harry se ruborizaron al instante y evitó la mirada de los demás cuando tomó la mano de Louis—. Nos vemos, chicos.

El pulso de Harry estaba por el cielo cuando los dedos de Louis se ajustaron a los suyos y la palma del castaño hizo ligera presión sobre la suya.

La pareja de amigos subió las escaleras casi corriendo, con sus manos unidas en todo momento y pequeñas miradas discretas de un lado al otro.

—¿Por qué corríamos?— preguntó Louis con diversión latente en su voz cuando abría la puerta de la habitación.

—No lo sé, yo te seguía a ti— y lo haría siempre de ese modo.

—¡Mira la vista!— señaló Louis hacia la ventana de cortinas ondeantes.

El horizonte azul se veía desde el pequeño balcón que daba directamente hacia la playa.

—Es increíble, Sasha se lució con las reservaciones.

—Realmente lo hizo— Louis estuvo de acuerdo—. Recuerdáme agradecerle cuando la veamos de nuevo.

Harry tarareó en afirmación y se desplomó sobre la primera cama que vio. La habitación estaba adecuada para ser compartida por dos personas, cada una contando con su propia cama individual, más un cuarto baño compartido adyacente a la habitación principal.

—¿Puedes despertarme dentro de una hora?— habló Harry con el rostro sobre la mullida almohada de su cama.

—Claro, Hazz— prometió mientras desempacaba sus cosas y las colocaba sobre su cama—, lo haré si yo no me quedó dormido también.

—Entonces coloca una alarma, y sé un buen amigo— Sí, claro, “amigo”.

Si Louis respondió a aquello, Harry ya no pudo escucharlo, puesto que el cansancio ganó la carrera y su cuerpo obedeció a sus impulsos naturales.

Harry despertó tarde, obviamente Louis había olvidado la alarma y se quedaron dormidos, y fue Sasha la responsable en despertar al par de muchachos cansados.

Louis fue el primero en listo; y para cuando Harry salió de la ducha con su ropa interior puesta y una toalla alrededor de su cabello, Louis ya había advertido a sus amigos que los alcanzarían en unos minutos, porque sabía a ciencia cierta que Harry tardaría mucho más en prepararse.

El rizado desempacó su ropa sin prisa alguna mientras Umbrella se reproducía a través de su celular, preparó su camisa de estampado floral y botones más unos pantaloncillos claros hasta la rodilla; después de la presentación y asignación de los grupos de trabajo que haría su profesor, una vez que Louis y él saliesen de la villa y estuviesen en el hotel donde se alojaba el resto de sus compañeros de clase, todos saldrían a recorrer el lugar y tomar un par de copas en algún bar cercano para celebrar su corta estancia en San Brescia.

Harry aplicó crema hidratante sobre su piel mientras bailaba al son de la canción, el rizado tomó la toalla de su cabello y la deslizó suavemente con la cabeza inclinada hacia adelante cuando la puerta de la habitación se abrió de un momento a otro.

—¿Harry, ya est-

¿Por qué mierda esto tenía que pasarle a él?

El ojiverde como pudo cubrió su cuerpo con la toalla y fijó una mirada asesina a Louis.

—¡Lo siento, lo siento!— escuchó a su amigo gritar cubriendo sus ojos—. Sólo quería saber si ya estabas listo.

—¡Creo que tendrás que aprender a tocar la puerta mientras compartimos la habitación!

—Sí, perdón, es que no estoy acostumbrado a hacerlo porque en casa sólo somos hombres.

Harry se colocó sus pantaloncillos como pudo y sin quitarle los ojos de encima a Louis porque no quería que su enamoramiento de años lo viese en ropa interior, sería totalmente vergonzoso para el rizado verse envuelto en una situación de ese tipo.

—Yo... ¿ya puedo ver?— preguntó Louis aún sosteniendo la perilla de la puerta y con los ojos cubiertos. Harry tarareó en respuesta mientras abotonaba su camisa—. ¿Es nueva? Nunca te la había visto antes.

Cuando Harry levantó la mirada, con el ceño fruncido, notó cómo Louis seguía fielmente sus dedos a través de su trabajo en su ropa.

—Gemma me la trajo de su último viaje— informó Harry sin retirar sus ojos de encima de la expresión embelesada de Louis sobre su ropa, interesante.

El rizado, como prueba de sus suposiciones sobre el chico de cabello castaño, bajó sus dedos a la unión de su camisa unos centímetros y desabotonó de más la prenda y, como era de esperarse, Louis siguió el movimiento atentamente.

—Te queda muy bien— elogió el muchacho parado en la entrada a la habitación y Harry vio un destello en sus ojos cuando abrió la boca de nuevo—. Harry.

—¿Sí, Lou?— dijo el menor con curiosidad, ¿por qué de la nada su amigo demostraba nerviosismo?

—Yo... y-yo...— el rostro de Harry se arrugó en confusión y caminó hacia el ojiazul, tomando su celular y pausando el reproductor—. Creo que deberíamos irnos ya porque se está haciendo tarde.

—Oh, sí— ¿por qué su voz sonaba tan decepcionada?—. Te alcanzo en la entrada en un minuto, debo ponerme los zapatos.

—Bien, sí... yo pediré el uber, ¿de acuerdo? Te veo abajo— y cerró la puerta dejando a un confundido Harry en su interior.

¿Qué había sido eso en la habitación? ¡Estuvo a nada de confesarle sus sentimientos a Harry! ¿En qué demonios estaba pensando?

Louis pasó una mano sobre su rostro con frustración, bajando las escaleras y desbloqueando su celular para responder los mensajes de Zayn.

Tommo

¡Hey!

Deja tus manos fuera de Harry.

Louis decidió ignorar el tercer mensaje y responder tan sólo al más reciente.

¿Dónde están, amigo?

Ya estamos yendo.

Al fin respondes, idiota

Dense prisa, porque Conrad ya está preguntando por ustedes y Niall no hace más que alimentar la idea de que Harry y tú son pareja

Ojalá serlo :(

¡Si tanto lo quieres haz algo al respecto!

El ojiazul rueda los ojos y configura los datos necesarios para la aplicación de movilidad, el auto llegará en tres minutos.

—¡Hazz, el uber ya viene!

—¡Ya estoy listo!— escucha el grito de Harry mientras este corre escaleras abajo con el cabello revuelto.

—¿Y ese nido en tu cabeza?— molesta cuando salen de la casa y el auto llega por ellos.

Louis elige la mayor parte del tiempo el lado de las bromas sobre los halagos; porque los segundos hacen que se ponga tan nervioso cuando Harry lo mira con sus ojos brillantes y su sonrisa encantadora, que él no sabe cómo actuar después y siempre termina diciendo o haciendo algo vergonzoso.

Él está tan mal por su amigo que a veces duele el no poder expresar lo que siente por el temor a no ser correspondido, el rechazo es el padre de todos los miedos existentes.

—Disculpa no haber sido bendecido con un cabello como el tuyo— bufa el rizado, ingresando al asiento trasero después de que Louis le abriese la puerta y él se colocase adelante.

Ellos saludan al conductor poco después, y confirman la dirección de destino que Louis había colocado en la aplicación.

Los sonidos de la ciudad costera inundan su camino al hotel y Louis disfruta de la vista que el espejo retrovisor a su derecha le permite ver, porque es Harry, quien se encuentra con los ojos cerrados y su cabello siendo besado por el viento que genera el auto al andar. El muchacho luce como el atardecer que se está formando en alguna zona lejana del horizonte, cálido como los rayos del sol que atraviesan las suaves nubes, y fresco como la brisa del océano que ondea sobre las copas de las palmeras a lo largo de la costa.

El corazón de Louis golpetea sus costillas con insistencia, sus sentimientos acumulándose y creciendo cada vez más tan solo por aquella visión.

“¡Si tanto lo quieres haz algo al respecto!”

Él lo hará.

La noche pasa lenta después de la asignación de los grupos de trabajo. El señor Conrad los organizó de manera alfabética, así que Harry y Louis, más una chica de apellido Rogers, estarán juntos durante tres días haciéndose cargo de lo que se les indique en el Centro de Investigación de Fauna Marina de San Brescia.

Como habían acordado, el grupo de veintiún alumnos, salió aquella noche con la promesa a su maestro que estarían en pie muy temprano a la mañana siguiente; Conrad confiaba en ellos a ojos cerrados así que no les impidió hacer lo que quisieron.

Los jóvenes comieron platillos rebosantes de camarones y cangrejo en una cabaña cerca de la playa, y bebieron un poco en un bar tradicional del lugar que servía cócteles de llamativos colores a base de agua de coco.

Louis y Harry permanecieron juntos toda la noche, sonriendo y charlando entre ellos y los demás, con un brazo del ojiazul sobre los hombros del rizado en todo momento, y aquello estuvo bien para ambos.

(...)

El primer día de trabajo en el Centro de Investigación de Fauna Marina de San Brescia fue increíble para Harry, porque las actividades diseñadas para su aprendizaje pusieron a prueba todo lo que el muchacho había aprendido durante el último semestre de zoología marina.

Chad y Nora, los encargados de su guía en el lugar como una especie de tutores designados, fueron los responsables de explicarles la misión y visión del Centro de Investigación, además de darles un pequeño recorrido a las instalaciones para que Louis, Michaela y Harry se sintieran cómodos y seguros con el espacio que ocuparían para sus prácticas.

La primera tarea del trío fue analizar los resultados que el cultivo de coral arrojaba, ya que el grupo de investigadores marinos profesionales pretendía reinsertar en el medio marítimo este ser tan importante para el ecosistema.

—Como sabrán, la Dendrophyllia cornigera y la Dendrophyllia ramea, conocidas comunmente como el coral amarillo y candelabro, respectivamente— empezó Nora, guiando al grupo a los viveros— se encuentran en alto peligro de extinción en nuestras costas debido a las actividades de pesca del tipo arrastre que realizan las personas en la zona— el grupo siguió de cerca a la mujer cuando se detuvo frente a una amplias peseras con pequeños pedazos de corales dentro—. Es por esta razón, que nuestros equipos de buceo se han encargado de recolectar fragmentos viables de esta especie durante los últimos meses para que nosotros, aquí en el laboratorio, creemos las condiciones adecuadas para su reproducción y futura adaptación en el medio marino.

Chad llamó la atención de los jóvenes y les indicó que se acercaran a los cultivos.

—Estos fueron recolectados hace un tiempo atrás, y ustedes están de suerte porque en unos días el equipo de buceo hará su reinserción en el medio.

Michaela levantó la mano.

—¿Podremos participar de ello?

—Físicamente no, lo siento— dijo Chad con una sonrisa— pero podrán ver junto a nosotros la actividad a través de las cámaras de los buzos en el cuarto de monitoreo.

—De acuerdo— Michaela lucía algo decepcionada por no poder zambullirse al océano, pero Nora la animó poco después con la promesa de llevarlos al área de rescate de animales.

—Como son nuevos en esto tienen aproximadamente quince minutos para hacerlo.

—Sí, claro— expresó Nora acomodando su bata blanca— no tenemos problema con que lo hagan de esa manera.

—Si presentan algún tipo de dificultad no duden en llamarnos, ¿de acuerdo? Nosotros tenemos ir con otro grupo en este momento, pero en unos minutos regresamos.

—Suerte, chicos— se despidieron, y los adultos salieron de la sala de cultivos para dejarlos solos con su tarea.

El trío decidió compartir los resultados que habían recolectado individualmente para compararlos y corregir los errores al final; en general, tuvieron una práctica adecuada y todos realizaron correctamente la tarea.

La mañana transcurrió rápidamente hasta la hora del almuerzo, donde el grupo de estudiantes se reunió y comió en la cafetería del centro de investigación; Harry y Louis compartieron una mesa con sus amigos y discutieron lo que cada uno había experimentado hasta el momento.

La tarde fue mucho mejor de lo que el rizado y el castaño pensaron, ya que Nora cumplió su promesa y los llevó a la clínica de animales para enseñarles los procedimientos que los veterinarios del lugar realizaban cuando la guardia costera hacía aviso de un posible código rojo.

Harry se encontraba enamorado de todo, y durante los días siguientes pasó la mejor experiencia de su vida en lo que él esperaba, fuese su futuro laboral en los años siguientes a su graduación.

Tanto él como Louis disfrutaron su tiempo juntos en las áreas de cultivos, sentados uno junto al otro mientras compartían apuntes y datos curiosos, como aquella ocasión en la que el castaño le habló sobre los caballitos de mar.

—¿Sabías que tienen una pareja para toda la vida?— había dicho el ojiazul rompiendo el silencio entre ambos.

Harry conocía aquel detalle, de hecho, su obsesión por conocer a aquellos seres tan interesantes había generado su amor hacia las criaturas del mar, además de encaminarlo directamente a estudiar biología marina apenas terminó la secundaria; aún así, decidió fingir sorpresa ante las palabras de Louis y permitir que él le explicase sobre su animal favorito.

—¿En serio?— preguntó escondiendo su sonrisa.

—Sí— dijo el ojiazul con la mirada centrada en su cuaderno de apuntes— y existe la leyenda de que al morir uno de ellos, su compañero inevitablemente lo hace poco después; es debido eso que muchas personas dicen que estos animales mueren de amor.

Harry permaneció en silencio, viendo fijamente cómo el lápiz de Louis se deslizaba sobre el papel sin mayor problema.

—Son como los humanos— declaró Harry, llamando la atención de Louis—. Ya sabes, deciden tener una pareja para toda la vida.

—Supongo que lo son— concordó Louis, apreciando cómo los rizos de Harry descansaban sobre su frente y acomodándolos en su lugar poco después— a excepción de que ellos sí aprecian a sus parejas y cumplen lo de “hasta que la muerte nos separe”.

—Yo diría que en realidad es la muerte quién los une.

—¿Por qué?— preguntó el castaño con curiosidad.

—Porque ni siquiera ella consigue separarlos definitivamente— explicó Harry en un susurro de voz—. Ellos tan sólo están esperando el momento exacto para partir y jamás separarse de nuevo tras haber amado tanto.

Louis sonrió ante el comentario y susurró mientras dejaba de escribir.

—Eres de los de ese tipo.

—¿Disculpa?— cuestionó Harry con severidad cuando Louis apartó la mirada.

—Que eres un romántico, Hazz.

Y el rizado no pudo negar aquello, y Louis tampoco quiso que lo hiciera.

Para el final de sus días en el maravilloso Centro de Investigación de San Brescia, Harry casi pudo darle al lugar a ojos cerrados la perfecta puntuación de un diez —y lo habría hecho si un interno no hubiese tratado de coquetear tan abiertamente y con tanta insistencia con Louis frente a sus narices. Por supuesto que Harry hizo algo al respecto cuando tomó de la mano a Louis, todo el tiempo que faltaba del recorrido, y colocó su cabeza sobre el hombro del otro muchacho mientras este le contaba historias tontas de su infancia.

Si Louis fingió no sentir las miradas cómplices de Niall y Sasha ni las manos sudorosas de Harry, el rizado fácilmente podría hacerle una mamada como agradecimiento.

El grupo de estudiantes presentó sus informes al finalizar sus prácticas y se despidió de quienes fueron sus mentores esos cortos días; Nora y Chad, al ser tan dulces como el primer día, les dio al trío unos preciosos brazaletes dorados como regalo de despedida.

Harry sería un mentiroso si dijera que no extrañaría el centro de investigación y todo lo que hizo en él, pero sabía a ciencia cierta que pronto estaría de regreso, y él mismo supervisaría los cultivos de coral.

(...)

El primer día de su estancia en la casa de playa, después de la despedida de sus compañeros de clases, el grupo de Harry desató su verdadera esencia.

Cualquiera pensaría que al ya no tener que asistir a las prácticas en el centro de investigación, Harry y sus amigos dormirían muchas más horas en la comodidad de sus suaves camas; pero, la realidad era otra, porque cuando se tiene a alguien como Sasha y su milimétrica agenda de actividades ni un solo segundo se puede desperdiciar.

Al Louis y Harry estar junto a Sasha en la parte superior de la casa, eran siempre los primeros en ser despertados por toques nada sutiles a su puerta; Harry no puede mentir y decir que no está agradecido con su amiga, puesto que, sin ella, está completamente seguro que, tanto él como los otros chicos, no harían nada más que dormir y pedir comida a domicilio.

—¡Chicos en media hora salimos al desayuno!— gritó Sasha desde el otro lado de la puerta, Harry tomó su celular y le envió un mensaje de confirmación para no tener que levantar la voz e incomodar el sueño de Louis.

—¿Sabías que roncas?— fue lo primero que el otro muchacho en la habitación le dijo al despertar. Su cabello era esponjoso y rebelde, desordenado en todas las direcciones posibles.

—¿Y tú sabes que luces como un erizó al despertar?— Louis le sonrió y se cubrió con su manta.

—Si olvidas que me miro así por las mañanas, yo olvido que probablemente debas operarte del tabique.

—Hecho— aceptó Harry con una sonrisa dibujada en los labios.

Ellos se turnaron para usar el cuarto de baño y se prepararon para lo que sea que Sasha tenía planeado aquel día.

Vistieron sus trajes de baño y camisas suaves para evitar aún más las quemaduras solares, y Louis continuó limpiando la mejilla de Harry cada vez que el bloqueador solar no se esparcía bien sobre su rostro.

Desayunaron cerca de la casa de playa, y Sasha les explicó el cronograma: ellos aprenderían a surfear, y la muchacha estaba decidida en que sus amigos fueran tan buenos como ella lo era.

—¿Y esto cuánto nos costará?— cuestionó Connor mientras se dirigían a la zona de sillas y sombrillas playeras, y dejaban sus cosas en el lugar

—Eh... con respecto a eso— la mejillas de Sasha se ruborizaron notablemente—. Todo ya está pagado.

Las preguntas invadieron al grupo, ¿cómo era eso posible?

—¿Cómo que ya todo está pagado, Sash?— preguntó Liam con la cabeza inclinada hacia un costado, de ese modo lucía como un cachorro.

—Fue mi culpa, lo siento. Es que cuando estaba haciendo las reservaciones para la casa nunca me fijé en el por qué del precio elevado— explicó con la mirada baja y clavada directamente en la arena—. Ya que a todos les gustó el lugar y no tuvieron problema con el dinero contraté el servicio unas horas después, pero sin darme cuenta había accedido a un paquete completo... Lo que quiero decir es que tenemos actividades acuáticas libres porque ya pagamos por ellas.

El grupo permaneció en silencio, sopesando el peso de las palabras de Sasha.

—Está bien, Sash— consoló Zayn una vez que digirió la información—. Creo que a cualquiera de nosotros nos podría pasar, ¿no es así chicos?

Harry entendió la señal y asintió.

—Sí, además miren el lado positivo de esto— abrazó a su amiga— ¡ya no tendremos que pagar por nada!

—Claro, porque ya pagamos por ello— Connor rodó los ojos con dirección al par de amigos abrazados.

—Vamos, Connor, no seas aguafiestas y mejor disfruta de ello— animó Louis dándole palmadas en la espalda del pelinegro.

—Está bien, Lou, siempre y cuando hagamos alguna actividad juntos— pestañeó coquetamente, y la sangre de Harry burbujeó bajo su piel.

—Hecho— el ojiazul sonrió cortésmente, dirigiendo su mirada a Harry, quien la evadió con descaro.

—¡Mucha charla y poca diversión!— gritó Niall acostándose en una silla playera.

—¿Vamos a surfear o qué?— animó Zayn, retirando sus lentes de sol y guardándolos en su estuche dentro de su mochila.

—Sí, pero debemos hacerlo por grupos— indicó Sasha, colocando una mano sobre la cintura de Harry, la expresión en el rostro de Louis de tensó aquello ante el toque—. La instructora sólo le enseña a tres personas a la vez, a mí no me tomen en cuenta porque ya sé surfear.

—Lou y yo iremos en el primer grupo— dijo Connor sin perder el tiempo.

El nombrado evitó hacer una mueca ante el comentario del pelinegro, porque él quería ir con Harry y compartir tiempo juntos en el agua.

La mirada del castaño cayó sobre Harry, buscando algún tipo de aprobación o impedimento de su parte— ni siquiera él sabía por qué sentía que aquello era lo correcto—; sin embargo, el ojiverde se empeñó en ignorarlo y continuar la charla que mantenía con Liam.

—Harry, ¿vas con nosotros?— preguntó al muchacho de cabello rizado sobre el sonido de las gaviotas.

—Mmm.. creo que no— negó con avidez y fijó sus gafas sobre el puente de su nariz antes de que estas resbalaran por completo—. Iré con el segundo grupo porque ahora estoy indispuesto, pero estoy seguro que Connor y tú se van a divertir mucho— el ambiente pareció tensarse, y Sasha intervino al rescate.

—¿Li, tú también te quedas o vas con los chicos?

—Me voy a quedar, Sash, quiero ver a ese trío ser arrastrado por las olas— se burló tomando asiento junto a Niall.

—Bien, entonces, ¿nos vamos?— preguntó Zayn, estirándose un poco y bostezando.

—Sí, sí— asintió Sasha dejando sus cosas sobre la silla cercana a Niall y empezando a dirigir al grupo—. Vamos, chicos, ¡se van a divertir mucho, lo prometo!

—Nos vemos en un rato— se despidió Connor, arrastrando a Louis de la mano y el ojiazul se alejó del toque dándole una última mirada a Harry, pero no obtuvo una de regreso.

Cuando el grupo estuvo lo suficientemente lejos, Liam se puso de pie y llamó la atención de sus amigos.

—Eh, muchachos, voy a comprar una bebida, ¿quieren algo?

Harry negó mientras se recostaba en una silla, y Niall pedía una de esas deliciosas bebidas artesanales del lugar, para finalmente despedir a Liam.

—Creo que deberías decirle— empezó el rubio con sus brazos sobre su cabeza cuando Harry finalmente se había recostado cómodamente sobre la silla de plástico.

—Perdón... ¿qué?— cuestionó el rizado con el ceño fruncido y girando su cabeza hacia Niall.

—A Louis, creo que deberías decirle que te gusta— explicó viendo a sus amigos ser acompañados por una mujer de traje de baño rojo y cuerpo completo.

—¡Louis no me gusta!—fingió no saber de lo que hablaba Niall.

—Ajá, sí— bufó, rodando los ojos—. Harry, no es por ofender ni nada por el estilo, pero eres el peor mentiroso que conozco; literalmente los astronautas podrían ver desde el espacio que te mueres por él, y es lo mismo con Louis.

Harry quería apuñalar a Niall para que dejase de hablar, él reconocía muy bien sus sentimientos y no necesitaba tener a alguien más hurgando en ellos.

—No es lo mismo con Louis, ¿de acuerdo? ¿No ves que es así con todos?— indicó lo obvio, recordando el comportamiento del castaño con Connor; de sólo pensar en ellos cerca su piel se erizaba.

—Sabes perfectamente que no lo es— Niall levantó una mano impidiendo que Harry dijera algo contra sus palabras—, y ni siquiera intentes meter a Connor en esto, porque Louis no lo mira como te mira a ti.

—Niall, no seas ridículo, Louis tan sólo es amable-

—Claro, que lo es— interrumpió descaradamente—, pero él no le limpia las mejillas a todos, ni permite que nadie más tome de su comida sin permiso como lo hace contigo. ¡Literalmente tiene un cartel en su frente que dice “Soy hombre tomado, no me mires”!

—Ajá, sí, claro. ¿Y es por eso permite que Connor se le acerque tanto?— bufó, mirando hacia el océano y admirando cómo la piel de Louis paracía brillar bajo el sol.

—Dices que Louis no te gusta y aquí estás celándolo.

—¿A quién cela Harry?— interrumpe Liam, ofreciendo la bebida a Niall.

—Gracias, Li— sorbe un poco del líquido azul antes de continuar—. A Louis, Harry está celando a Louis, de nuevo.

—¿Ahora lo hace abiertamente? Pensé que se mantendría callado para siempre, pero bien por ti— felicita Liam con una sonrisa sincera y brindando con Niall a su lado.

—¡Que no me gusta Louis!

—Mientras más lo niegues, más te va a gustar— advirtió el rubio con la pajilla en su boca.

—¿Por qué no se lo dices, Hazz?— preguntó Liam con una pequeña sonrisa—. Creo que harían una linda pareja.

—Concuerdo con Liam, así también le quitas a Connor de encima— y Niall señaló algo frente a ellos.

Eran Louis y Connor, ambos intentando subir a sus tablas y riéndose ruidosamente por no conseguirlo. Louis pareció sentir la mirada de los muchachos acostados en las sillas playeras, porque regresó a ver y saludó a Harry; y como si el universo se empeñara en hacerle notar las palabras de Niall, Connor fingió caer de su tabla para llamar la atención de Louis.

—¿Alguien podría recordarme por qué somos amigos de McAdams?— soltó Harry con desagrado.

—Porque salía con Sasha, y nadie tuvo el valor suficiente para alejar al chico del grupo cuando dijo que quería seguir siendo nuestro amigo.

Oh, bien, esa fue la razón.

—Por cierto, ¿de quién fue la brillante idea?— intervino Liam, observando a un grupo de chicos jugar voleibol; tal vez les pregunte si puede unírseles en un rato.

—¡Oh, por Dios!— gritó Niall entre risas, llamando la atención de las personas a su alrededor—. ¡Fue Harry!

—¿QUÉ?— dijo alterado y tan fuerte que hasta sus amigos en la playa regresaron a verlo.

—¡Tú nos convenciste a todos con tus: “Ha compartido con nosotros tantas cosas que deberíamos permitirle seguir formando parte de nuestro grupo”

—No puede ser, ahora lo recuerdo y Niall tiene razón— se burló Liam, tirando un poco de su bebida a la arena por la risa.

—Así que, ¿es mi culpa que McAdams esté interesado en Louis?— dijo con reproche, escondiendo su rostro entre sus manos.

—Lo es, hermano— afirmó Niall y Harry lo vio molesto—. Oh, lo siento, ¿no era lo que querías escuchar? No te amargues, Hazz, de todas formas a ti no te gusta Louis.

Niall pretendió posar un brazo sobre sus hombros pero su amigo se alejó del toque al instante.

—¡Prúdete, Niall!— Harry se levantó de su silla con los brazos sobre su pecho.

—Pero, Harry— intentó el rubio, tenía que admitir que esta vez se había pasado de la raya—, lo único que quiero es que entiendas que al paso que vas nunca harás nada al respecto y terminarás envejeciendo con el sentimiento.

El rizado no dijo nada, tan sólo se dedicó a observar cómo Louis intentaba mantener el equilibrio sobre la tabla mientras la marea lo empujaba.

—Harry, lo siento— el nombrado miró de soslayo a su amigo y suspiró rendido.

—No, tienes razón— el ojiverde pateó la arena bajo sus pies—. Creo que nunca haré nada lo suficientemente impresionante o valiente como para llamar la atención de Louis y confesarle lo que siento.

—Pero eso se puede arreglar— indicó Niall con una sonrisa de dientes completos.

—Oh, Dios, Niall— dijo Liam con el ceño fruncido, viendo de Harry al rubio varias veces antes de negar—. ¿Qué mierda vas a hacer?

—¿Yo? Nada— una expresión inocente se plasmó en su rostro—. Todo dependerá de Louis.

—¿De Louis?— preguntó Harry con incredulidad.

—Sí, mira, Harry, tú quieres llamar la atención de tu hombre y yo quiero hacer una pequeña apuesta.

—¿Y dónde se supone que tiene lugar Louis en esta conversación?— cuestionó Liam sin comprender del todo.

—Es que sobre él será la apuesta— las cejas de Harry se elevaron notablemente con admiración—. Permíteme explicarte, querido Harold. Si Louis consigue mantenerse por más de quince segundos sobre su tabla de surf yo dejaré de molestarte con respecto a tus sentimientos, pero, si no lo hace, tú harás caso a todo lo que yo diga y serás atrevido alrededor de Louis.

Una sonrisa, la más grande que Harry ha visto nunca sobre el rostro de Niall, se dibujó en sus facciones con decisión; y el ojiverde miró hacia el océano, analizando la técnica de surf que Louis parecía haber dominado, él se sentía con suerte.

—Acepto— dijo con decisión, dejándose llevar por la emoción del momento. Después de todo, ¿qué son quince segundos?

—¿Estás demente?— exclamó Liam con la boca abierta—. Harry, no creo que sea buena idea-

—Shh, Li— Niall lo calló agitando una mano frente a su rostro—. El niño ha hablado— y extendió su mano hacia el rizado, quien la tomó firmemente cerrando el trato.

Harry acaba de aceptar y ya se arrepiente de hacerlo, ¿qué mierda hizo? ¿Dejó en manos de Louis su futuro así nada más? Vaya, el amor sí vuelve estúpidas a las personas.

A partir de allí, el grupo permaneció en silencio, todos observando a sus amigos continuar con su lección de surf, esperando por el momento de la verdad.

Cuando han transcurrido cerca de quince minutos y Harry pretende ir por una bebida como la de sus amigos, es el momento en que un silbato suena y su atención se fija de nuevo en el horizonte.

Las manos del rizado empiezan a sudar como nunca cuando Sasha se sube a una tabla y empieza a domar las olas acompañada de sus amigos. Harry tiene que reconocer que todos lo hacen bien, pero él no quita sus ojos de Louis cuando este nada un poco, con su estómago sobre la tabla, y de pronto se pone de pie en ella.

—Uno— escucha contar a Niall, con el cronómetro de su celular frente a su rostro—. Tres.

—Lo está haciendo bien— dice Liam y Harry escucha su voz muy distante, porque todo en lo que puede concentrarse es en el ojiazul.

—Cinco. Seis.

—Parece que lo va a conseguir— comenta Harry con felicidad, sus músculos se relajan un poco.

—Yo no lo creo— habla Niall, con un tono en su voz que no es del agrado de Harry, y cuando el rizado enfoca bien su visión se da cuenta de lo que está sucediendo: Connor está perdiendo el equilibrio en su tabla y precipitándose sobre Louis.

—Nueve. Diez. On-

Y ellos caen.

Harry se mantiene estático mientras sus amigos ríen y escucha los gritos de júbilo de Niall.

—¡Connor se acaba de autosabotear sin saberlo!

—¡Eso es trampa!— Harry los calla cuando levanta la voz—. ¡Él lo hizo caer!

—¿Y eso qué? Louis debía mantenerse sobre la tabla más de quince segundos y no lo consiguió. Perdiste, Harry.

—No, no, no— se quejó el rizado—. ¡Niall, eso es trampa! ¡Liam, dícelo! Dile que hizo trampa.

—Hazz, por mucho que quiera ayudarte, Louis apenas permaneció diez segundos correctamente sobre su tabla— una sonrisa de disculpa, que intenta enmascarar pobremente su alegría, se oculta tras sus ojitos de cachorro.

—¡Pero Connor lo tiró!— gime frustrado.

—Sí, pero ustedes nunca establecieron nada más en su apuesta— continuó explicando Liam—. Así que, técnicamente Niall no está haciendo trampa.

—Como diría mi hermano— el rubio continúa riéndose— estamos ante una laguna jurídica.

—¡Basta de los chistes de abogados!— el ojiverde refunfuña.

—Hey, Harry, mira el lado positivo— Niall toma su mano—. Ahora serás atrevido frente a Louis y eso lo volverá loco.

Harry deja de prestar atención desde allí, ignorando los comentarios de Niall y las sonrisas apenadas de Liam. Él tampoco habla con el resto de sus amigos cuando estos se acercan a él y empiezan a explicarle cómo se sintieron sobre las olas.

Louis mantiene su distancia y tan solo observa a Harry quejarse de algo con Sasha, mientras Niall le dice a Zayn algo al oído entre susurros y miradas divertidas. Vaya amigos extraños tiene.

(...)

Tras la práctica de surf del segundo grupo— Louis evitó con poca eficiencia recordar cómo lucía el cuerpo de Harry mientras montaba las olas con una habilidad poco natural, al muchacho le había costado casi nada aprender a surfear—, los jóvenes emprendieron su retorno a la casa playera con varias bolsas de comida para el almuerzo.

Louis apreció a Harry desde la distancia, observando el incremento en la calidez de sus mejillas sonrojadas por la extraña conversación que mantenía con Niall (el ojiazul se había preguntado sobre qué hablaban con tanto misterio de por medio).

Las facciones de Harry después de aquello se mantuvieron ensombrecidas, y el castaño no lo pudo soportar porque él no podía simplemente ver a Harry con un puchero en los labios y el entrecejo arrugado sin hacer nada al respecto. Así que, caminó con rapidez hasta posicionarse junto a Harry.

—Hey— le dijo suavemente, picando sus costillas para llamar su atención—. ¿Está todo bien?

Harry asintió sin quitar su mirada del frente.

—¿Está seguro que todo está en orden? Te noto algo extraño— el rizado tan solo suspiró y observó a Louis por primera vez desde la mañana.

—Estoy cansado, eso es todo— mintió, encogiéndose de hombros antes de ser detenido por la mano de Louis.

—Dame tus cosas.

—¿Qué?— preguntó con confusión, antes de que Louis le retirara las bolsas de las manos y se colocara su mochila contra su pecho—. Louis, ¿qué estás haciendo?

El ojiazul no respondió, y en su lugar se agachó frente a Harry.

—Sube, Hazz— el rizado lo observó sin comprender del todo—. Vamos, Harry, sube, te llevaré sobre mi espalda.

—No, Louis— negó con decisión, buscando ayuda en sus amigos para salir de esto, pero no consiguió verlos; al parecer nadie había notado que la pareja había dejado de caminar y quedado atrás—. No voy a dejar que me cargues.

—Harry, no te estoy preguntando— dijo Louis con un tono que hizo que las piernas del ojiverde temblaran— te estoy diciendo que subas.

A regañadientes el rizado obedeció, colocando sus piernas al contorno de la cintura del mayor.

—¿Ves lo fácil que es obedecer, amor?

El apodo cariñoso provocó que Harry escondiera su rostro entre su brazo cruzado sobre el pecho de Louis y el cuello del mismo.

—Hazz, no respires allí que me genera cosquillas— el rizado río sobre el oído de Louis y sintió cómo su piel se erizaba.

—¿Así que el poderoso Tomlinson tiene cosquillas?— se burló apretando más sus piernas sobre el cuerpo de Louis, le sorprendía lo bien que encajaban de esa manera; inevitablemente no pudo no pensar en otra situación en la que sus anatomías pudiesen encontrarse de una manera similar, el sólo pensamiento provocó un brote rojizo en sus mejillas—. Si lo hubiese sabido, hace mucho lo habría usado en tu contra.

—Pero, ¿cómo habrías podido hacerlo?— habló Louis con la respiración agitada; aunque Harry no pesase tanto como había imaginado, el sol hacía de las suyas contra su estado físico.

—No sé, tal vez si te abrazara más seguido lo habría notado mucho antes— dijo Harry como si no fuese una declaración cargada de ilusión—. Creo que empezaré a abrazarte todo el tiempo.

—Creo que deberías— Louis giró su rostro para encontrarse con la suave sonrisa de Harry, él le sonrió ilusionado y el corazón del rizado dio un vuelco.

—Creo... creo que debemos darnos prisa, porque los chicos nos matarán si no llegamos con la comida.

—Tienes razón— concordó el mayor, empezando a caminar más rápido y bromeando sobre dejar caer a Harry.

Cuando llegaron a la casa playera, ambos fueron recibidos por miradas curiosas y sonrisas enormes; Louis nunca se había sentido tan feliz en su vida como lo hizo al sostener a Harry sobre su cuerpo y sentir su piel sobre la suya.

Él espera tener mucho más contacto físico a partir de ahora.

La comida fue servida con rapidez, y pronto todos se instalaron en la mesa del patio trasero que se unía a un pequeño sendero hacia la playa. Louis y Harry se sentaron uno al lado del otro, y compartieron un plato.

—Creo que deberíamos ir mañana por allí— sugirió Zayn, tomando un par de camarones del platillo central.

—¡Sí! Estaba pensando lo mismo— alabó Niall con comida en la boca—. ¿Choca con tu agenda, Sash?

—¡Para nada!— dijo alegremente la muchacha—. De hecho también quería proponerlo porque no me llamaba mucho la atención escalar un acantilado.

—Entonces, mañana tomaremos el sendero— aseguró Connor, reclinándose sobre su silla.

—Oh, también podemos usar las bicicletas.

—¿Bicicletas?— preguntó Harry porque ellos no habían traído ninguna.

—Son parte del paquete que contraté.

—Eso suena bien para mí— Louis se hizo escuchar después de casi haber devorado todo lo que él y Harry habían decidido comer.

Las conversaciones no se detuvieron desde ese punto, y las risas no se hicieron esperar cuando Sasha tomó demasiado refresco y eructó el alfabeto completo unos minutos después.

Louis notó cómo el ánimo de Harry mejoraba con el pasar del tiempo, se veía mucho más relajado que antes y hasta había pegado su pierna a la de Louis cuando nadie prestaba atención (parte del trato que hizo con Niall: permanecer cerca del ojiazul y tocarlo disimuladamente). ¿Tal vez él tenía una oportunidad con su amigo?

—Voy por vaso con agua, regreso en un momento— susurró Harry a Louis mientras se ponía de pie y acomodaba su bermuda.

Louis asintió, levantando su cerveza y sorprendiendose al notar que su lata se encontraba vacía.

—Harry— dijo Louis antes de que él ingresara por completo a la cocina.

—¿Sí?— correspondió el nombrado con duda en su voz, viendo fijamente a Liam quien le sonreía.

—Cumple— Harry escuchó la voz de Niall en medio de su fingida tos.

No, no, no.

¡Ahora no, Niall! El rizado quiso gritarle a su amigo en ese momento, deseó escapar pero sus pies se mantuvieron fijos al suelo sin obedecer.

Él echaría todo a la borda en este momento y no podría ver a Louis de nuevo a la cara. ¿Por qué demonios aceptó esa apuesta?

—¿Podrías pasarme una cerveza, por favor?— preguntó Louis con una pequeña sonrisa que hacía notar las arruguitas cerca de sus ojos.

Harry inhaló con fuerza, conteniendo la respiración más de lo debido y sintiendo la atenta mirada de sus amigos sobre él. Los odiaba tanto en ese momento por hacerle esto.

Su rostro probablemente estaba rojo, y las quemaduras solares no tenían nada que ver en aquello. ¿Por qué Niall había elegido algo tan jodidamente caliente para decir frente a todos?

—Sí, papi— se escuchó a través de la brisa marina cuando habló, y Harry no perdió ni un segundo después de eso para huir, antes de escuchar la sonora carcajada de Niall retumbar por todo el patio trasero de la casa y algunos murmullos a sus espaldas.

El rizado sentía su cara arder y sus manos sudar excesivamente, la vergüenza lo estaba consumiendo como un adicto a la nicotina lo hace con un cigarrillo. Él jamás en su vida volvería a hablarle a Louis en persona, nunca de los jamases podría hacerle frente y confesar sus sentimientos, ¿qué mierda acababa de hacer?

—¿Harry?— escuchó la voz de Louis desde la entrada de la puerta y sus pasos acercándose.

Y antes de que el ojiazul pudiese detectar cualquier movimiento, Harry corrió escaleras arriba y se encerró en la habitación.

Él no salió de allí en toda la tarde, y al caer la noche le dio la espalda a Louis.