♡;El peor niñero de todos²→terminada

Summary

𝗔𝗗𝗔𝗣𝗧𝗔𝗖𝗜𝗢𝗡 ◡̈ ꒰🌷 🌬ུ ⌇"Hyung, ¿puedes ayudarme?" Sollozó mostrando sus lágrimas, con un gran bulto entre sus piernas, y Jimin sólo supo que mandaría todo a la mierda ꒰💌꒱yoonmin ꒰💌꒱ Jimin boypussy/boytits. ꒰💌꒱ One shot. Contenido adulto y sensible. 𝗬𝗢𝗢𝗡𝗚𝗜 𝗧𝗢𝗣 • 𝗝𝗜𝗠𝗜𝗡 𝗕𝗢𝗧𝗧𝗢𝗠 𝘈𝘋𝘈𝘗𝘛𝘈𝘊𝘐Ó𝘕 𝘗𝘌𝘙𝘔𝘐𝘛𝘐𝘋𝘈 ⩨͢Esta historia es una adaptación, todos los créditos a @ssempai6jjk en wattpad

Status
Complete
Chapters
2
Rating
5.0 1 review
Age Rating
18+

꒰🌷꒱ Único.

Advertencias: Boypussy, Jiminbottom, Yoongitop, mundo de híbridos mezclados con humanos, sex, ¿lenguaje vulgar pero lindo?, & Hyungtalk.

Yoongi rubio ; 17 años ; 1.79.

Jimin peli-rrojo ; 26 años ; 1.51.

Sastifecho y, victorioso. Sí, de aquella forma se sentía Jimin al ver los agradecidos rostros de sus amables vecinos cuando les dijo que no habría problema en que cuidara a su único y, pequeño hijo; Yoongi. Mientras que ellos iban a visitar unos días a un pariente lejano él sería su niñero por una semana. Así es, de su adorable vecino, un adolescente híbrido, un tanto travieso pero terriblemente dulce, y que solía atraparlo a veces viéndolo mientras cortaba el césped en su casa.

Bueno, ¿quién mandaba al peli-rrojo a sacarse su camisa y broncearse bajo el ardiente Sol cuando lo hacía? Después de todo al mayor le gustaba sentirse mirado y gustado. Sabía que pronto la bonita sonrisa de ese esponjoso zorrito que estaba a su lado la borraría en cuanto lo tocara. Oh, y sus delgadas manos entrelazadas por detrás de su espalda como un buen niño sólo lo hacía anhelarlo más.

─Oh, no sabemos como agradecerte, Jiminnie. Realmente confiamos en tí, nuestro pequeño queda a tu cuidado, ¿sí? Procura que no haga travesuras.─ Murmuró su adulta vecina, cogiendo un mechón de su teñido cabello para guardarlo detrás de su oreja mientras con pena miraba a su hijo. Se inclinó para besarlo, mientras que al de mejillas abultadas lo abrazó sin saber que detrás de esa ridícula faceta angelical había un demonio.

Los mayores sonrieron, y la felpuda cola de Yoongi se meneó con ansiedad. Oh, rayos... le encantaba esto.

[. . .]

Un relámpago alumbró el dormitorio de huéspedes donde dormía el peli-rrojo, y la lluvia caía con destreza, empañando los ventanales. Las mantas cumplían el labor de cubrir aquel esbelto cuerpo semi-desnudo, que sólo contaba con unos pequeños short's de pijama, y una camisa de mangas largas que terminaba en la cintura del bajito.

No era inusual ver al hijo de los Park en vestimentas como jardineros para salir, top's para relucir su piercing en su ombligo, o simplemente unos jeans tiro alto para presumir su diminuta cintura a las huesudas de sus vecinas junto a unas medias red, ah y, lo que en secreto utilizaba, claro. En fin, era un chico más, sólo... un poquito libre.

Un extraño aroma despertó sus sentidos cuando comenzó a abrir sus ojos, y observar con borrosidad al frente suyo. La puerta estaba abierta, y había una alta silueta humana mirándolo. ─¿Yoongi?─ Parpadeó varias veces hasta llevarse sus puños para fregar sus párpados mientras se sentaba sobre la colcha en dirección al menor.

Las sombras de sus figuras le hizo saber que era de madrugada y, pronto unos sollozos provocó que levantara su cabeza con rápidez. Ahora lo veía claro, era efectivamente Yoongi y, estaba llorando. Sus orejas de zorro caían hacia los costados de su cabeza y, su gruesa cola barría el suelo con fuerza. ─¿Qué pasa, pequeño? ¿Ha sido alguna pesadilla?─ Le habló con la dulzura que era, poniéndose de pie con prisa para acercarse a él.

Se colocó de puntillas, y colocó sus pequeñas manos sobre las contrarias que ocultaban su lloroso rostro. ─N-no, yo... no sé que es lo que me pasa, d-duele.─ Sorbió su nariz, dejando poco a poco exponer su sonrojado rostro, y mostrándole sus pupilas totalmente dilatadas. Al ver Jimin que sus ojos se aguaban y, mordía sus labios con sus colmillos supo que algo andaba mal.

Su frente estaba bañada de sudor, y estaba agitado. ─Tranquilo, mi bebé. ¿Puedes decirme dónde duele?─ Acarició con su pulgar su mejilla, y limpiando la última lágrima que cayó, recibiendo como respuesta un asentimiento. Lo que no esperaba era que tomara su mano y la guiara hasta su parte baja, haciéndolo tocar su miembro a través de su pijama.

Demonios... estaba palpitando y, era jodidamente grande. ─A-aquí, ah, duele... y-y todo está caliente, H-hyung.─ Apretó sus finos labios y los liberó en un puchero, sin saber lo que estaba provocando en su niñero. El mayor relamió sus labios, tragando saliva, la imagen del pequeño zorrito necesitado hizo que automáticamente esa chispita se prendiera dentro.

Simulando pena arqueó sus cejas con tristeza, llevando ahora la mano en su mejilla hacia su boca, donde acarició con su pulgar su labio inferior. ─¿Sientes todo caliente, pequeño?─ Recibió un vaivén de cabeza. ─Dime, ¿te haz tocado alguna vez, Gigi?─ Adentró su pulgar en la boca del mencionado, jugando con su lengua, entre tanto que ahora su otra mano iba tocando de más el falo del menor.

─M-mgh, n-no lo sé, por favor... a-ayúdame, Hyung.─ Suplicó volviendo a vidriar sus ojitos, y involuntariamente mover su lengua contra el dedo del peli-rrojo. ─Oh, pero... si estás tan mojado aquí, bebé.─ Comentó el recién mencionado al adentrar su mano dentro de sus pantalones y ropa interior, tomando la base de carne erecta que goteaba.

Sacó su dedo de la boca del zorro, llevándolo a la suya para saborear su sabor. ─Ven, bebé.─ Lo hizo inclinarse hasta su altura, para depositarle un casto beso con ternura. ─Tu buen niñero te ayudará, ¿sí? Vas a conocer como se siente que te apreten, zorrito.─ Susurró lo último en su oído, dejando otro besito para mimar su cara y, empezar a masajear su entrepierna con morbosidad.

Recorrió con sus dedos la extensión de la caliente polla, delineando cada vena, y masturbando su hinchado glande. Lo tenía inclinado, con su espalda arqueada y siendo sus hombros de sostén para las palmas de sus manos que temblaban ante la estimulación. ─S-siento que mi cabeza va a e-explotar, ¡mhm!─ Sin vergüenza gimió contra el oído de Jimin, cuando este con una sonrisa comenzó a jugar con sus bolas.

Era suficiente cuando se dió cuenta que de nuevo empezaba a sollozar y, sus piernas temblaban, mierda, era una locura que le pareciera adorable verlo sufrir. Sacó su mano de su entrepierna entonces, para llevarla a su boca, y lamer en vaivenes sus gruesos dedos como un gatito, saboreando el sabor de su pene. ─H-hyung eso e-es-...─ Fue callado por la experta boca del primogénito Park, de la manera que jamás pensó que vería esos rechonchos labios moverse.

Sentía su lengua tocar cada lugar en el interior de su paladar, y sus belfos chocar con fuerza contra los torpes suyos. Su frente se arrugaba cada vez que cuando se alejaba estiraba con sus dientes su labio inferior, y volvía a adentrarse a succionarle la lengua. Tan sucio y húmedo que, iba poco a poco enloqueciendo a Yoongi.

Jimin al percatarse que unas ardientes manos se posaban en su cintura desnuda enfocó su vista en la del menor, notando que sus ojos ya no eran los de antes, su iris era ahora de un tono rojizo. Sus orejas se mantenían rectas, y pudo experimentar en lo hábil que se convirtió en seguirle el ritmo del beso en tan sólo unos segundos.

─¿Qué sucede, pequeño? ¿Entraste en tu celo, verdad? Mhm, que cachorro tan malo.─ Sonrió mostrando su jodida sonrisa, mientras relamía sus hinchados labios y ahora se colocaba de puntillas para enredar sus brazos en el cuello del alto. ─¿Por qué me mirás así? No puedo hacer nada por tí.

Mintió fingiendo un mohín con sus labios, apreciando como su rostro se había deformado completamente. Los cabellos del rubio estan alborotados, y su piel colorada, sus ojos rojos, y de su boca habían salido sus colmillos que en sus puntas goteaban su saliva. Su cola de zorro estaba terriblemente inquieta, y su pecho como el de un corredor.

─P-pero Hyung dijo que me a-apretaría aquí y y-yo...─ A punto de comenzar a mojar sus ojos de nuevo, el peli-rrojo se acercó a su oído. ─Shh... lleva tu mano aquí.─ Dirigió una de sus manos para tomar la de Min, y introducirla dentro de sus short's, sí, en su jugosa vagina. ─¿Sientes eso, bebé? Tócala con tus dedos.

Retiró su mano, volviéndose a abrazar con fuerza al cuello del adolescente cuando este inició con timidez rozando su clítoris y, instantes luego a acariciar su vulva con sus nerviosos dedos. ─Es tan húmeda, H-hyung...─ Admitió cuando percibió que las yemas de sus dedos eran bañadas de un caliente líquido.

Jimin apretó sus piernas, en tanto afilaba sus dientes ante las mordidas que daba en la tela del pijama de Yoongi. ─Está jodidamente... ¡ngh!, mojada p-por tí, Yoongi.─ Escapó de su cuello para mirarlo a los ojos con un ferviente deseo que captó la atención del contrario. ─¿Te gusta, a-ah? Está ansiosa por apretarte.

Una sonrisa entusiasmada en el chico rubio lo hizo estremecer, y aunque fue innecesario, lo dejó divertirse un poco más con su coño. Abriéndolo, cepillándolo con sus yemas y, que masajeara los bordes de su interior.

[ . . . ]

Los rechinidos de una humilde cama resonaban junto al coro de las gotas de lluvia que con intensidad caían en la ventana. Unas pequeñas y ahora temblorosas piernas eran levantadas en el aire por las manos del chico zorro, mientras que la espalda de Jimin era friccionada contra las sábanas ante cada embestida que el cuerpo contrario empujaba en su interior.

Sin fuerzas colocó sus manitos en el abdomen del más canela, con su respiración acelerada y tratando de no verse un desastre le sonrió. ─¿C-cómo te sientes, pequeño? ¿Te gu-...¡ngh!─ Quiso cerrar sus piernas ante el estímulo de su vagina, sentía como su glande estaba chocando con el cuello de su cérvix.

Yoongi había perdido el control, estaba completamente caliente por sentir más esa sensación envolvente que la vulva de su niñero le estaba dando. ─¡H-hyung! Ah, l-lo siento... quiero más.─ Dijo sediente como un cachorro en el desierto, con su lengua hacia fuera y su frente bañada en sudor.

Sus caderas no dejaban de moverse y, no le importó que ya iba por la tercera vez que se correría en su interior. ─¿M-más, bebé? ¡A-ahmg! J-jodes tan bien a Hyung, p-pequeño...─ Mordía sus labios, sollozando bajito del placer, oh, por la mierda... su coño estaba tan resbaladizo que provocaba que la polla del rubio se deslizara hacia fuera en un rebote y, el otro sin piedad se volviese a hundir rápidamente.

Abrió su boquita cansado de cubrirla, para dejar soltar sus agudos gemidos que se entrecortaban con los sollozos, nunca antes en su vida estaba sintiendo algo como ahora. Se sentía lleno por todos lados, y su cuerpo ardía. Estaba siendo jodido tan bien por un chico de diecisiete años.

─¿L-lo estoy haciendo bien, no? Siento que la v-vagina de Hyung me aprieta, y cada vez que hago esto...─ Empujó sus caderas en una firme estocada, sacándole un ahegao a su mayor, provocándole una sonrisita. ─ pones esa linda cara. A-ah, creo que me vendré de nuevo, h-hyung.

Volteó sus ojos en blanco ante el placer, y aumentó la fuerza con la que sostenía los muslos de su niñero, posiblemente dejando marcas. ─¡Ngh! T-tocáme, por favor, a-ahmh.─ Comenzó a frotar con ambas de sus manos sus tetillas, observando como dejaba caer una de sus piernas para guiar su mano con temblor a su vagina.

El alto lo miró sin saber qué hacer, pero al tocar con su pulgar su clítoris y oír un gemido de parte del peli-rrojo, lo supo. Sin tener en cuenta la sensibilidad de Jimin, introdujo dos dedos más en su vagina, y dejó que la yema de su primer dedo frotara su clítoris, armando en el mayor una catástrofe de gemidos. ─O-oh...

Apretó sus párpados con fuerza cuando sintió los chorros de esperma ser liberados en el interior de su concha, y sentir como esta le ceñía con dureza. Luego de tomar aire y abrir sus ojos para contemplar el enchastre que había hecho en el más bajo la vergüenza lo ganó. ─H-hyung... perdón, y-yo...

Hizo el amague de querer salir, sin embargo una mano tomando su pene le hizo levantar la mirada.

─S-shh... ¿a dónde c-crees que vas, zorrito?─ Con su rostro lleno de lágrimas y, su cuerpito aún con espasmos acomodó su glande en su vulva, impulsandose él con sus caderas para volverlo a introducir. ─N-no me importa cuántas veces me llenes, quiero a-ayudar a mi bebé, ¿sí? Así que, vamos.~

Con sus dedos extendió su vagina, abriéndola, mostrándole lo llena que estaba y, lo abierta que había sido por su tamaño. Ya no podría acostumbrarse a otra polla, ya no, sólo la de Yoongi lo hizo correrse más de cuatro veces y, llorar como un puto virgen. ─S-soy el peor niñero de todos.

Río con suavidad contra su oído.

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