prólogo.
"¿Eres nuevo? No te había visto aquí antes." El castaño sonrió ampliamente, poniendo las manos sobre la mesa. "Oye, ¿hablas?" Frunció el ceño con tono divertido.
El pelinegro mantuvo su cabeza gacha, ignorando por completo el hecho de que el chico que todos amaban se encontraba frente a él tratando de llamar su atención.
"Niño, estoy hablándote." Gruñó, fastidiado.
Baekhyun odiaba que lo ignoraran y estaba perdiendo la paciencia con él.
"Niño, estoy ignorándote." Contestó por fin, su voz suave y rasposa, como si le aburriera su presencia.
"Tú no puedes ignorarme." Se quejó sin poder creerlo, cruzándose de brazos. "Dije que no puedes ignorarme." Repitió al no conseguir una respuesta.
Chanyeol se mantuvo callado, leyendo su libro sin inmutarse ante el grito histérico que el castaño había lanzado antes de alejarse como un niño haciendo un berrinche.
Cuando escuchó sus pasos levantó la mirada para observar la espalda del más bajo a lo lejos y un atisbo de sonrisa de lado apareció en su rostro por primera vez en un largo tiempo.