Mirada especial

Summary

ChanYeol siempre ha mirado con adoración a BaekHyun desde la distancia, no atreviéndose a decirle nada al chico popular y agradable, siendo él un bicho raro. BaekHyun piensa que el nerd de su clase que no para de mirarlo es simplemente adorable.

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18+

Capítulo 1

ChanYeol es un bicho raro y no trata de ocultarlo o negárselo, porque sabe que es la verdad. Hace tiempo aprendió que el que su madre le dijera que se veía guapo no quería decir que lo fuera y ser alto no provocaba un efecto inmediato de aura misteriosa, como pasaba con ese chico, YiFan del club de Baloncesto.

Él es torpe, desgarbado y el grosor de sus gafas es proporcional a las veces que levanta la mano en clase de matemáticas para dar una respuesta que ninguno de sus otros compañeros sabe responder. ChanYeol fue durante años el único miembro y líder del club de hurones del instituto, y este año tiene otro miembro porque JongDae fue obligado a apuntarse alguna actividad y no tiene la suficiente paciencia como para asistir de nuevo a las clases de canto (aunque cante a veces mientras ChanYeol estudia)

Pese a su inteligencia, sonrisa torcida y no negarse nunca a ceder sus apuntes a personas a las que no debería dárselos (¡Véndelos, idiota, así ganarías al menos algo! le suele decir JongDae.), ChanYeol no es exactamente extrovertido y tampoco tiene muchos amigos. De hecho, es curioso como es capaz de dar una respuesta en clase de matemáticas, sobre ecuaciones, derivadas e integrales, pero no es capaz de responder algo más elaborado cuando alguien le pregunta algo personal sobre él. Es tímido al principio, vergonzoso al punto de la ridiculez y no sabe hablar con chicos guapos.

ChanYeol tiene un problema en ese punto, porque le gusta uno y no sabe qué hacer.

Byun BaekHyun es como todo lo contrario a lo que es él. Es el chico más popular de su curso, ya no solo porque sea atractivo (y demonios, es muy guapo, según ChanYeol, aunque JongDae diga que no), sino porque tiene ese tipo de personalidad atrapante y carismática que consigue hacer que hasta el más amargado quiera saber qué está diciendo.

A decir verdad, es agradable, educado y saca buenas notas, colabora siempre con las actividades del instituto para la recogida de juguetes de Navidad y no suele tratar mal a las personas si no hay un motivo de peso. Eso sin hablar de su voz. BaekHyun es el vocalista principal del club de canto, y pese a que debería estar feliz con ese privilegio, todos los años siempre le dice a JongDae que debería apuntarse al club (porque tu voz es muy buena, JongDae)

Sip, ChanYeol está muy loco por ese chico y lo único que puede hacer es mirarlo con adoración desde la distancia y lloriquear como un idiota, porque BaekHyun jamás se fijará en un bicho raro como él.

—¿Podrías parar? Me pones nervioso cada vez que pones esos ojos de cordero a punto de matar. —lo regañó JongDae tirado a su lado de mala forma en la silla, con los pies sobre la mesa.

BaekHyun estaba por fuera del aula hablando con un grupo de chicos y chicas para la recogida de juguetes de este año. Estaban en un receso y ChanYeol desde la parte trasera de la clase tenía una buena vista de toda la actividad del chico, desde sus salidas y entradas, hasta con quién hablaba o si se dedicaba a dibujar en su libreta en vez de atender en clase. JongDae decía que era un acosador y que a veces era tan obvio que estaba colado por BaekHyun que no sabía cómo diablos el tipo no le había dado un puñetazo o algo así.

—No sé a qué te refieres.—murmuró con la mejilla apoyada en su mano y las gafas de pasta resbalando por la punta de su nariz, siempre con la vista puesta en BaekHyun, ahora sonriéndole a una de las chicas de la clase de al lado, que se empeñaba en tocarle el brazo en un claro intento en que se fijara en ella.

—¿No lo sabes?—alzó el tono, exasperado, su amigo. —Por dios, ChanYeol, tan solo te falta besar el suelo que pisa Byun. —y eso lo hizo mirar a JongDae con el ceño fruncido. Él se había incorporado un poco, aunque no bajó las piernas de la mesa. —Supéralo. Si no te ha dicho nada después de llevar un año y tres meses observándolo como si fuera tu maldita estrella, no va a hacerlo ahora. Deja de vivir en cuentos de Navidad.

—No vivo en ningún cuento de Navidad y baja la voz. —le gruñó, poniéndose algo rojo y mirando de reojo a BaekHyun, el cual seguía absorto en su charla.

—No nos está escuchando. —chasqueó la lengua, JongDae, irritado. —Te gusta desde el año pasado y tu conversación más larga con él fue cuando te pidió unos apuntes de matemáticas una semana que faltó. En serio, búscate a otro o supera a ese idiota. ¿No lo ves? —lo señaló con la barbilla y el chico reía.—Esa gente es su círculo, no un tipo como tú.

—Ya lo sé.—respondió con los dientes apretados, agachando la mirada.

Sabía que él era el rarito de los hurones y las matemáticas, no era nada comparado a BaekHyun y que no podía competir con chicas bonitas como MinAh o los deportistas, como YiFan, que le pidió salir en año pasado el día de los enamorados.

—Entonces no pierdas el tiempo mirándolo y piensa en qué vamos hacer en las vacaciones de Navidad.

ChanYeol no respondió. Le dio una mirada a JongDae, éste parecía más tranquilo con su sonrisa traviesa y su aspecto constante de importarle una mierda todo, aunque no fuera así. Sabía por qué él era tan duro con el tema y que estaba preocupado por su enamoramiento unilateral con BaekHyun, el propio ChanYeol se decía continuamente que no tenía posibilidades con el chico popular de su curso, pero, sin embargo, le bastaba una sola sonrisa para que él olvidara por qué no debía seguir mirando a Byun BaekHyun.

—¡Kim, baja los pies de la mesa! —azotó la puerta el profesor.

JongDae rodó los ojos y ChanYeol se puso derecho. Su amigo susurró un bastardo amargado mientras se colocaba bien y él no pudo evitar darle una mirada a la mesa tres filas por delante de la suya. BaekHyun se había sentado ya, la chaqueta del uniforme estaba sobre el asiento pese a la bajada de temperaturas y por un jodido instante, su mirada y la suya se cruzaron. ChanYeol fue quien apartó los ojos, azorado y con las orejas rojas, fingiendo que buscaba la página correcta en su libro de matemáticas y tirando al suelo varios bolígrafos.

Cuando las risas se escucharon por su torpeza y JongDae le pellizcó el brazo, ayudándolo a recoger su pequeño desastre, BaekHyun ya no estaba mirándolo y ChanYeol no pudo ver la suave sonrisa que tenía en sus labios.

***

A lo largo de su vida lo habían mirado muchas personas, pero ninguna antes lo miró como Park ChanYeol lo hacía.

Era extraño, se solía decir BaekHyun, porque siempre había recibido halagos por su rostro bonito, su voz suave o lo aplicado que era para memorizar textos realmente complicados sin verdadero esfuerzo. Lo habían invitado a salir, le habían dicho lo guapo que era y en ocasiones, le habían hecho propuestas que incluso, lograron sacarle un sonrojo. Pero jamás lo habían hecho sentir tan jodidamente cálido por dentro con tan solo una mirada. Y ChanYeol lo hacía.

Se sentía especial y único cuando ese chico aplicado y callado lo miraba. BaekHyun a veces pensaba que era raro, pero no porque él lo fuera, como decía KyungSoo de manera maliciosa, sino porque ChanYeol no había hablado con él, no lo conocía, no entendía cuántos defectos tenía, pero tampoco lo observaba como la estrella Byun al que todos querían hablar por ser popular o algo así. Nop.

Era raro porque cuando sentía los ojos negros de ChanYeol sobre él no existía esa aura de admiración y respeto o envidia por él. Solo era un chico mirándolo como si BaekHyun fuera lo más importante y joder, solía sentirse como un bastardo, pero que ChanYeol lo miraba lo hacía feliz en un mal día y en uno bueno, también.

—Tu admirador está mirándote. Otra vez. —le susurró KyungSoo al oído con voz monótona. —Deberías plantearte hacer algo con él. Quizás sirva para traerte cafés o quizás no, si tenemos en cuenta el desastre que hizo el otro día en química. —comentó con malicia su amigo, recordando el desencuentro de ChanYeol con la probeta rota y el humo extraño que había salido del líquido derramado sobre el pollo de cerámica y que provocó que la clase terminara mucho antes de lo esperado.

—No lo llames admirador y no necesito que me traiga cafés. —lo regañó él. —Deja de ser un capullo, KyungSoo.

—¿No lo es? Pues te mira como uno, de hecho, pensaba ascenderlo al nivel de acosador. —volvió hablar su amigo, encogiéndose de hombros. —Estoy seguro de que el club del hurón es tan solo una coartada y que allí te estudia a ti. El club de Byun BaekHyun. —sonrió KyungSoo con esa mueca torcida que le sacaba un estremecimiento. —Incluso sabrá tu talla de bóxers.

BaekHyun rodó los ojos y tiró un poco de su corbata del uniforme. Aún estaban en clase, la profesora de inglés apuntaba algo en la pizarra y casi nadie estaba atendiendo a esas alturas porque era la última hora y el último día antes de las vacaciones de Navidad.

—ChanYeol no es un acosador.

—¿ChanYeol?—preguntó KyungSoo, no porque no supiera el nombre, sino porque le sorprendía que lo llamara con tanta confianza.

—Sí, ChanYeol, tiene nombre y estaría bien que lo usaras de vez en cuando. De hecho, estaría mejor que dejaras de comportarte como un imbécil, burlándote de él.

Su amigo alzó sus gruesas cejas y le dio esa clase de expresión escéptica y burlona que detestaba, primero porque el tipo se veía especialmente terrible y segundo porque KyungSoo lo conocía demasiado bien y con ese gesto solo reafirmaba que acaba de darle más información de la que pretendía.

—No sabía que Park te importaba tanto. —comentó su amigo.

—No se trata de eso. —jadeó, respondiendo de forma entrecortada y sabiendo que se había sonrojado como un tonto.

KyungSoo sonrió para sí mismo y él se maldijo.

—Creí que te iban los gilipollas narcisistas o las chicas adorables y bajitas, no bichos raros como Park, por muy alto que sea.

Él no respondió, rodando los ojos. Sí, era cierto que tenía gustos muy concretos y que tenía la mala costumbre de fijarse en tipos atractivos, altos y que solían ser capullos, así como en un antítesis, le fascinaban las chicas bajitas y lindas que se enganchaban de su brazo y a las cuales sentía que debía proteger. Sin embargo, ChanYeol era como una mezcla de ambos sin los defectos que podía conllevar tener un novio ególatra o una novia con voz chillona y llorona.

El chico empollón de su clase era alto, masculino y de voz grave, podría incluso dar algo de miedo si no fuera por esa sonrisa torcida y expresión sincera que acostumbraba a tener para cualquiera, y eso combinado con su torpeza y rizos rebeldes, le daban ganas de protegerlo, pese a que no cupiera exactamente entre sus brazos y fuera más bien al revés. Por algún motivo desconocido, Park ChanYeol le parecía simplemente adorable y se podía decir que le gustaba.

No obstante, BaekHyun no hacía amago por acercarse a él. Era estúpido, porque sabía que ChanYeol no iba a dar ese paso, porque joder, llevaba todo el año pasado y los tres meses que llevaban de este, mirándolo de esa manera tan cálida y conmovedora que lo hacía sentir tan bien, y sabía que si no trató de entablar una conversación con él en ese tiempo, no iba hacerlo ahora. Además, ChanYeol era tímido, demonios, si podría haberle salido humo por las orejas de lo rojas que las tenía el día que le pidió los apuntes de matemáticas cuando faltó a clase. Y al acordarse de ese momento, BaekHyun sonrió como un imbécil, porque se veía guapo abochornado con las gafas deslizándose por el puente de su nariz y tartamudeando un claro, BaekHyun, espero que puedas entender mis números.

—¡Chicos, por favor! ¡Un poco de silencio! —gritó la profesora de inglés algo exasperada por la poca atención que estaba recibiendo.

La mujer comenzó a explicar de nuevo la lección del día, pero nadie estaba por la labor, sobre todo porque iba a tocar ya el timbre, dando paso a las actividades extraescolares de los clubs. BaekHyun ignoró su alrededor, la sirena sonó al fin y el revuelto en la clase fue estruendoso. Sillas moviéndose, voces alzándose y muchos alumnos saliendo atropelladamente por la puerta de la clase.

BaekHyun recogió con cierta pereza, sin molestarse en ser rápido, porque hoy no tenía ensayo con el club de canto para seguir encargándose de la recogida de juguetes de Navidad. KyungSoo, en cambio, parecía algo desesperado por su lentitud y él logró ver salir a ChanYeol, siendo arrastrado por un JongDae muy hablador, mientras el tipo se agachaba en el marco de la puerta y trastabillaba con sus propios pies. Evitó sonreír como quería hacerlo, sabiendo que su amigo lo estaba analizando y sacando sus conclusiones. A la mierda con él, se dijo.

—¿Podemos irnos ahora que viste pasar a tu admirador? —chasqueó la lengua KyungSoo.

—Cierra el pico. —le golpeó en el hombro.

—¡Byun! —chilló la profesora de inglés, aún aturdida por la rapidez de la salida de sus alumnos. Él se acercó y la vio tomar unos papeles de la mesa y metiéndose un mechón negro de punta turquesa detrás de la oreja. —¿Podrías entregarle este trabajo a ChanYeol? Iba a dárselo al final de la clase, pero no me dio tiempo.

Él frunció un poco el ceño, dándose cuenta de que era un trabajo en inglés para subir nota. La profesora le sonrió empujando contra él la carpeta, para que la tomara.

—¿Puedes decirle que subió la nota y que lo hizo bien?

—Claro, no hay problema.

—Gracias. Y oh, BaekHyun ¿sería mucho pedirte que te ofrecieras para ayudarlo con la materia?—preguntó la mujer con tono amable y preocupado.—ChanYeol se esfuerza mucho, pero el inglés le está bajando mucho la media y él quiere conseguir una beca para entrar en la universidad.

Le sorprendió esa información. Sabía que ChanYeol siempre se esforzaba mucho en sus estudios, así como sabía que no era tan bueno en inglés, aunque no llegara a suspenderlo si lo veía sufrir un poco y revolverse en su asiento cuando le tocaba dar una respuesta. Pero no era algo que tuviera que pensar ahora, no cuando su profesora estaba esperando una contestación y la pobre parecía estarse replanteando si fue buena idea pedirle ayuda.

—Sí, no se preocupe, me ofreceré para ayudar a ChanYeol en lo que pueda. No le prometo que él acepte.

—Estoy segura de que lo hará. —comentó ella con una sonrisa y subiéndose las gafas por el puente de la nariz, con un aire misterioso que por un segundo, confundió a BaekHyun. —Gracias por todo. ¡Feliz Navidad!

KyungSoo estaba en la puerta de la clase, observándolo con esa mirada que le decía todo y BaekHyun lo ignoró, apretado el paso y tomando con fuerza la carpeta con el trabajo de ChanYeol.

—¿Qué ha sido eso?

—No podía decirle que no. Además, no me cuesta nada darle el trabajo. —dijo como toda respuesta, ajustándose la mochila al hombro.

KyungSoo bufó.

—Sabes que no me refería solo al trabajo, BaekHyun. Quieres darle clases, quieres pasar más tiempo con él. —sentenció, pero él lo ignoró y aceleró el paso por el pasillo.—¡Byun, no me dejes atrás, bastardo!

—Voy a ir a entregarle esto a ChanYeol y sabes que hoy no voy a practicar con los demás al club. ¡Adiós, KyungSoo!—gritó BaekHyun girándose apenas un poco y alzando la mano para despedirse.

Su amigo no lo siguió y tampoco pudo ver exactamente su expresión, pero sabía que no debía estar muy feliz con él y que debía estar dedicándole una mirad de superioridad porque le gustaba su admirador o algo así. A BaekHyun no era que le importara que KyungSoo lo supiera, realmente, admitía que ChanYeol tenía algo que lo hacía parecer lindo, pero no quería tener que explicarle a su amigo por qué comenzó a llamarle la atención, porque a lo mejor él no iba a entenderlo, joder. A fin de cuentas, lo más especial que veía en ChanYeol no era su físico o que fuera jodidamente adorable cuando se sonrojaba, sino la manera tan especial que tenía de mirarlo y que lo dejaba muchas veces sin aliento.

BaekHyun siguió su camino por el pasillo, dirigiéndose a la zona de las actividades extraescolares, recordando dónde estaba el olvidado club de los hurones con paso ligero y deseando no tener que lidiar con JongDae, sobre todo preguntándose cómo le ofrecería a ChanYeol su ayuda para darle clases de inglés sin que creyera que era una obligación impuesta por la profesora. De hecho, la mujer le había dado una jodida excusa para poder conocer mejor al chico y que éste dejara de ser su admirador, o algo así. Porque realmente, quería ser más cercano a ChanYeol, pero no sabía cómo diablos acercarse a él.

Cuando la puerta del club estuvo frente a él, simplemente, dio un toque seco, reprimió todo lo que estaba sintiendo y entró sin esperar una respuesta. Necesitaba ser osado esta vez, porque ChanYeol no iba a dar el primer paso, por muy adorable que le pareciera el tipo con las mejillas sonrojadas. Al entrar, no obstante, se quedó confuso con la mano aún en el pomo de la puerta entreabierta y las palabras en la garganta. JongDae estaba arriba de una mesa cantando algo sobre hurones y ChanYeol tenía las gafas torcidas y un libro en su regazo, algo atontado por la visita.

—¿Hola?—dijo estúpidamente, no entendiendo esa escena.

—No sabía que estabas invitado a mi concierto, Byun. —le respondió con aire ególatra, JongDae.

Él frunció las cejas.

—No creo que esto sea lo que se debería hacer en el club de los hurones. —murmuró con algo de escepticismo, pero ignoró la cara de enfado de JongDae y miró a ChanYeol. —¿Puedo hablar un segundo contigo, ChanYeol?

—¿Conmigo?—preguntó él, señalándose de una manera muy adorable.

El otro chico en la sala, bufó.

—Claro que eres tú, idiota ¿O acaso hay otro Park ChanYeol aquí?

ChanYeol miró a JongDae, su boca abierta y dubitativo. El tipo bufó y saltó para caer sobre el suelo de una manera no tan grácil como esperaba, por la forma en la que frunció el ceño y se recolocó el pelo castaño con cierta chulería, mirando a BaekHyun.

—Puedes entrar, no creo que ChanYeol te vaya a morder, su estilo es más mir… ¡Ay, qué haces!—el más alto le tiró un bolígrafo en la cara con las mejillas rojas y BaekHyun alzó las cejas, conteniendo la risa, ya se imaginaba qué iba a decir ese bastardo. —Me voy, antes de que cierta persona me deje sin ojo. —anunció mirando a su amigo con rencor.

ChanYeol giró la cara a otro lado, murmurando algo que no llegó a comprender y BaekHyun dio un paso dentro de la sala, dejando espacio para JongDae en su salida muy digna y sobreactuada, comentando por lo bajo que quizás deba ir a ver a MinSeok hyung.

Él miró al más alto de la habitación, preguntándose qué hacer ahora y decidiendo que debía tomar la iniciativa, porque ChanYeol se veía muy cortado con todo aquello y ni siquiera estaba mirándolo a los ojos, aún impresionado porque no esperaba su visita. Se aferró al trabajo de la profesora de inglés que debía entregarle al chico y cerró la puerta detrás de sí, adentrándose más en la estancia y acercándose así a ChanYeol.

—La profesora de inglés me dio esto para que te lo entregara. —le sonrió tendiéndole el trabajo.

ChanYeol lo miró un instante a los ojos antes de mirar la carpeta y joder, detestó que no lo mirara más tiempo y que se viera tan guapo y abochornado.

—Oh, no esperaba que lo corrigiera tan rápido. —comentó él, absorto en los papeles. Alzó la cabeza un segundo después. —Gracias, no tenías por qué traérmelo.

—No te preocupes, ChanYeol. —le sonrió amable, dando otro paso hacia delante, tratando de verse sutil en su acercamiento. —La profesora me dijo que subiste nota.

—¿De verdad?—y su sonrisa fue tan grande y sincera que tuvo ganas de picarle las mejillas o abrazarlo, demonios.

BaekHyun tuvo que hacer un esfuerzo para no dejarse llevar por un impulso y juntó las manos por delante de él, para controlarse. ¿Qué debía hacer ahora? ¿Cómo lograba conocer más a ese chico sin que él muriera de vergüenza o creyera que se estaba burlando de él? Porque diablos, ChanYeol era obvio en su mirada sobre su persona, JongDae fue muy transparente y BaekHyun no quería que pensara que estaba interesado en él porque había visto que lo observaba.

—Felicidades. —le dijo. —No sabía que necesitabas subir nota. La profe me dijo que quieres conseguir una beca para la universidad.—añadió intentando elegir bien sus palabras.

—Gracias. —sus ojos brillaron al observarlo y sus rizos caían de forma linda sobre su frente.—Sí, no se me dan muy bien los idiomas y necesito una buena media para poder optar por la beca.

Él asintió.

—Puedo ayudarte.

ChanYeol abrió la boca en un o exagerada y alzó las manos, nervioso.

—No, no, no te preocupes ¿la profesora te dijo algo? Ella lleva insistiendo desde que le pedí el trabajo para subir nota que te pidiera ayuda y yo no quiero molestarte ni que te veas en una obligación o compromiso…

—ChanYeol. —lo cortó él con un tono firme, pero sin querer sonar enojado. El chico se calló.—Es verdad que la teacher me pidió que te ofreciera ayuda, pero no me importa quedar y darte algunas clases. —hizo una pausa, mirándolo con sinceridad.—A mi me gusta bastante el inglés y me ayudaría para practicar mi pronunciación.

—¿En serio no te importa? —preguntó desconfiado, ladeando la cabeza un poco.

—No, ya te lo he dicho. Si no hubiera querido, habría cerrado la boca ¿no, crees?

—Supongo. —murmuró él viéndose avergonzado, pero dándole una sonrisilla.

—¿Aceptas?

—Sí.

BaekHyun se auto felicitó por ese logro y amplió su sonrisa.

—Pero en serio no tenías que traerme el trabajo. No tenías que perder tiempo de ensayo en tu club. —habló con preocupación en la voz, sonando algo angustiado.

A BaekHyun le conmovió que se preocupara por él y rió un poco, alzando una mano para cortarlo y restarle importancia.

—Tranquilo, ChanYeol, no fue molestia, de verdad. Además, hoy de todas formas no iba a ir al ensayo del club. —él lo miró sin comprender. —Tengo que continuar con la campaña de recogida de juguetes.

—Cierto, ayudas con eso.

—Sí.

ChanYeol apretó contra su pecho el trabajo, apartando la mirada avergonzado y él lo estudió por unos cuantos segundos más, no sabiendo cómo seguir aquello. No quería que la conversación muriera, quería conseguir algo más y no solo quedarse con esa promesa de ayudarlo en inglés.

—Mañana voy a estar en pleno Gangnam en un punto de recogida. —se encontró diciendo sin saber bien qué hacía e improvisando. —Estaré allí toda la mañana y va a ser muy aburrido. Estoy solo.

—¿Nadie más va a acompañarte? ¿Ni siquiera KyungSoo?

BaekHyun meneó la cabeza, sonriendo sarcástico.

—Ese bastardo mal amigo no vendrá ni a traerme un maldito café. —bufó, haciendo que algunos mechones de su fleco volaran. —¿Tienes algo que hacer mañana, ChanYeol?

Eso cogió desprevenido a ChanYeol y se vio reflejado en su cara, podría haberse reído, pero su objetivo no era abrumar al chico o hacerlo sentir mal. Él quería pasar tiempo con el alto y quizás tener una cita.

—No, yo...no, no tengo nada planeado para mañana. —logró responder con la voz ronca y a BaekHyun le gustó su tono, porque era sexy y no pegaba del todo con esa expresión adorable y confusa que tenía escrita en la cara ChanYeol.

—¿No? Entonces podrías pasarte y hacerme compañía un rato. Si quieres. —agregó dudando al final, sonriéndole de una forma que él intentó que fuera coqueta y segura.

—¿Quieres que vaya a verte?

—Quiero que vengas a acompañarme y pasar un rato juntos. —le corrigió con tono suave. Las mejillas y orejas de ChanYeol estaban completamente rojas y eso acentuó su sonrisa.—Tengo que estar toda la mañana en Gangnam, pero después de eso, soy libre. Podemos almorzar juntos, dar una vuelta y hablar de cuándo vamos a empezar con las clases de inglés.

Eso pareció desinflar un poco a ChanYeol y él lo notó enseguida.

—Claro, es por eso. —susurró casi sin darse cuenta y alzó la mirada brillante y oscura. —Quieres verme por lo de las clases.

BaekHyun frunció el ceño y dio otro paso más cerca del alto. La diferencia de alturas fue más tangible entonces, sin embargo, ChanYeol se veía perdido y herido por algo que él había dicho y BaekHyun decidió ser sincero y jugársela.

—No. Eso solo es una excusa de mierda. —soltó seguro. Los ojos del otro brillaron y él sonrió seductor. —Quiero tener una cita contigo, ChanYeol.

—¿Cita?—se relamió los labios, repitiendo la palabra como si lo hubiera escuchado mal.

BaekHyun asintió.

—Sí, una cita. ¿Vendrás mañana, ChanYeol?

Y durante esos jodidos tres segundos que ChanYeol tardó en responder, el corazón de BaekHyun se detuvo, así como su respiración y temió que el chico comenzara a reír y lo rechazara porque yo ni siquiera estoy interesado en ti, BaekHyun, o algo así. Sin embargo, cuando por fin, sus miradas se encontraron y los ojos negros lo hicieron sentir esa familiar sensación de bienestar y de ser especial y único, BaekHyun supo cuál era su respuesta.

—Sí, BaekHyun.

***