운명

Summary

"Cuando dos almas estan destinadas, sin importar qué terminaran juntas" Park Jimin pudo comprobarlo de primera mano, los destinados terminan de una u otra manera enamorandose, nada es más fuerte que el lazo de alpha y omega....

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1
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n/a
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16+

Capítulo 1

El vitoreo de los aplausos lo trajo a la realidad, era increíble, fascinante como los destinados se aman con locura. Entonces recordó las palabras de su difunto abuelo “Cuando dos almas están destinadas, sin importar qué terminaran juntas” abuelito Minho era tan sabio.

Alzo la mirada, miro fijamente a los recién casados, la pareja lucía feliz, sumamente feliz, entonces una pequeña sonrisa se dibujo en su cara, limpio una lagrima con el dorso de su mano, el lazo entre alpha y omega es inquebrantable.

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Park Jimin estudiaba filosofía y letras en una universidad renombrada de Francia. Cursaba su quinto semestre, vivía solo en la capital del país Europeo, su familia al principio no lo tomo muy bien, ya que el siendo omega estaba más expuesto a los peligros, sin embargo el se sentía capaz de cuidarse asimismo.

Los Park eran una familia acomodada de Seúl, él era el menor de tres hermanos, su hermano Seung un imponente alpha, enfocado en los negocios farmacéuticos, al igual que su familia, luego estaba su hermano Sunno, al igual que el menor de los Park era una hermoso omego. Sus padres Taeyang, un alpha de cabellos platinados, ojos pardos, alto e imponente, un alpha sin lugar a dudas, su madre por otro lado era una hermosa Omega de cabellos castaños, y sus ojos de un precioso color miel.

Seung y Sunno eran la viva imagen de su padre, por la lado Jimin era idéntico a su madre.


Seung había decidido desde muy joven forjarse en el mismo ámbito laboral que su familia quedándose en Seúl para tomar las riendas de la empresa. Sunno, él era una fiel seguidor de la moda, su personalidad atrevida lo hizo dejar el nido para cumplir sus sueños y así se mudo a Nueva York y entonces el pequeño Jimin siguió los pasos de su hermano omega y decidió estudiar el otro país.

A pesar de tener cada quien su vida, sus obligaciones y responsabilidades, siempre se juntaban en la residencia familiar para celebrar juntos los cumpleaños de alguno de ellos, esta vez se reunían por el cumpleaños de Sunno, la celebración estuvo cargada de risas, abrazos, regalos y buenos deseos, Jimin amaba a su familia pero por sobre todo amaba a su abuelo, así que disfruto de su compañía, de sus historias y de sus mimos.

Después de una semana de festejo, se despidió de sus padres y de su hermano, él y Sunno se fueron juntos al aeropuerto. El vuelo rumbo a París fue el primero en salir, así que se despidió efusivamente de su hermana, prometiendo que se cuidaría.


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Eran las seis de la tarde cuando salió del aeropuerto, estaba esperando por un taxi cuando alguien choco con él, haciéndolo trastabillar.

-¡Oh mierda! Lo siento – la voz grave lo hizo alzar la vista y Dios, el chico era guapísimo, un rostro serio mandíbula cuadrada y marcada, un tono de piel acaramelado y unos ojos hermosos, expresivos.

-No importa – su mirada de desvió – estoy bien, ¿ves?

El chico asintió y dibujo una pequeña sonrisa – déjame al menos invitarte a algo, a manera de disculpa.

El castaño negó, el chico podía ser muy guapo, pero era un alpha y no se iría con aquel desconocido - no es necesario, aun así gracias – un vehículo se detuvo justo frente a ellos, Jimin no dudo en subirse, el automóvil se puso en marcha y se alejo de la entrada del aeropuerto.

El alpha aspiro, ese aroma removió algo en él , sintió sus entrañas. Se quedo ahí quieto, y maldijo mentalmente no le pregunto su nombre a aquel lindo omega.

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El destino actúa de formas un tanto extrañas.

Jimin caminaba de forma apresurada por su facultad, iba a llegar tarde y maldición el profesor Piere está vez seguro no lo dejaba pasar, pero es que no pudo dormir bien pensando en aquel chico y era una locura.

Su teléfono vibro y lo saco de la bolsa de sus jeans, era un mensaje de su amigo Christophe “Pequeño Jiminie ni te esfuerces, el profesor no te dejará pasar” - ¡Mierda! – guardo su móvil y tiro su cabello hacia atrás, detuvo su andar y sin pensarlo demasiado se dirigió a la cafetería de la universidad. Al llegar notó que todo estaba lleno, nuevamente una maldición se escapo de su boca, pidió un café americano y se dispuso a salir del lugar, y lo hubiera hecho de no ser por que alguien lo empujo, haciendo que su café cayera sobre su ropa

-Mierda, ¿Cuál es tu jodido problema? Fíjate por donde caminas – soltó furioso.

- Joder, lo siento – al escuchar esa voz, Jimin levanto su mirada y ahí vio aquel chico – tú de nuevo…

- ¿Acaso me estas siguiendo? – aunque pulso del omega estaba a mil, su semblante y feromonas no demostraron lo nervioso que aquel alpha lo ponía.

-¿Qué? No, por supuesto que no – un suspiro escapo de su boca – déjame invitarte algo esta vez – vio la duda en su mirada – Jeon Jungkook, - el alpha hizo una pequeña reverencia- me llamo Jungkook.

- Park Jimin – dijo al tiempo que igualaba la reverencia- un gusto.

- El gusto es todo mío – Jungkok, le regalo una sonrisa sus ojos nunca se desviaron del otro, ambos corazones latiendo a mil – entonces ¿café te parece bien?

- Café me parece excelente.

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Después de muchos encuentros casuales entre ellos, no solo en la universidad, coincidían en muchos lugares, cafeterías, fiestas, bares, incluso una vez coincidieron en Seúl.

Jimin se negaba a lo que su corazón parecía aferrarse, pero siempre antes de dormir recordaba las palabras de su abuelo “Jimin, puedes huir de muchas cosas, puedes huir de muchas situaciones, pero nunca podrás huir del destino” y últimamente pensaba en si el destino puso a Jungkook en su camino.

Y aunque el castaño se negaba, Jeon no, el estaba loco por aquel pequeño omega, desde la primera vez que lo vio, desde que sintió su aroma había quedado prendido de él.

Después de mucho cortejo, después de mucha insistencia, por fin Jimin había aceptado sus sentimientos, ambos eran felices, compartían gustos, aunque también tenían diferencias, sin embargo el amor que sentían el uno al otro era verdadero y tan fuerte, que estaban seguros que el destino los había unido.

Jungkook fue, como siempre, el primero en presentarle a su familia. Lo habían amado, incluso felicitaron a Jungkook por conseguirse tan bonito omega, juraban que sus cachorros serían hermosos. Jimin sonrojado les dijo que aun era muy pronto para hablar de bebés.

Los Jeon no eran de una familia adinerada, vivían bien, el dinero no escaseaba pero tampoco es como si les sobrará, eran unidos, igual que los Park.

Si bien Jimin aun no le presentaba a sus padres, ellos sabían de la existencia de Jungkook, el omega les hablaba de su novio en cada llamada, les decía lo genial y guapo que era, lo feliz que lo hacía.

Sus hermanos también sabían del alpha, Seung no lo tomo nada bien, dijo que seguro solo estaba con él por su belleza, que seguro era un vividor, esas palabras bastaron para que el menor de los Park terminara la llamada y bloquear su contacto por un tiempo, después de semanas de suplica y de la insistencia de Jungkook, por fin perdono a Seung.

Sunno era otra historia, él estaba emocionado ante la idea de que su hermanito por fin encontrara a ese alpha que lo volvía loco, moría por conocerlo, pero tendría que esperar hasta el cumpleaños de Jimin.

Ese semestre estaba cargado de muchos proyectos por lo que no pudo ir a Corea a celebrar el cumpleaños de su hermano omega, pero prometió que se verían para pasar las fiestas decembrinas, además del cumpleaños de su hermano mayor. Sin embargo Jungkook no podía ir con él puesto que su familia también acostumbra a pasar las fiestas juntos.


Jimin les conto a todos acerca de su novio, les contó de igual forma que él ya conocía a la familia de esté, sin embargo cuando le pidieron que les enseñara una foto, se negó rotundamente, diciendo que quería que fuera sorpresa.

Minho no podía ser más feliz, su pequeño nieto había encontrado a su persona especial, el destino los había reunido.

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Diez de octubre marcaba el calendario, tuvo que adelantar el festejo de su cumpleaños, pues se acercaba su periodo de exámenes, estaba nervioso pues su familia al fin conocería a su pareja, la primera y única pareja que había tenido. Jungkook se había convertido en su primero todo, desde su primer beso, hasta su primera cita, e incluso su primera vez en el ámbito sexual, Jungkook era lo más hermoso que le había pasado.

Este cumpleaños sin duda sería diferente, no solo por estar a lado de su primero novio, si no porque está vez su familia sería la que viajaría a verlo.

Seung y Minho llegaron desde muy temprano, sorprendiendo a Jimin, sus padres llegarían ese mismo día solo que por la tarde.

Cerca de las cuatro de la tarde sus padres llegaron, y ayudaron a Seung a decorar la casa mientras el menor asistía a sus clases.

Jimin y Jungkook llegaron al departamento del omega cerca de las siete. Jeon lo había llevado almorzar y después lo llevo a su departamento para que se bañe y arregle para su pequeña fiesta.

Al llegar a su piso, los primeros en abrazarlos fueron sus padres, seguido de su abuelo, Seung no lucía muy feliz mientras platicaba con su amigo Christophe.

En el lugar también vio a sus amigos Cristal y Jin , esté ultimo lo abrazo tan fuerte que sintió su columna vertebral tronar. Dio un rápido escaneo a la habitación y no logro ver a su hermana.

Poco a poco más amigos iban llegando hasta el lugar estaba muy lleno, la música sonaba a un volumen moderado, sin embargo Sunno no aparecía, al parecer su vuelo se había retrasado.

Y de repente las luces se apagaron, la música dejo de sonar y Emil salió de la cocina con un gran pastel, todos comenzaron a entonar la clásica canción de cumpleaños, Jimin estaba tan feliz, y al soplar las velas su único deseo fue “ser feliz con kook por siempre” entonces todo quedo a oscuras a la par que el timbre sonaba.

Cuando las luces se prendieron, Sunno por fin apareció por el umbral de la puerta, y el castaño estuvo por correr a su lado pero sintió que su mano era jalada hacia abajo, volteo a ver y Jungkook, estaba agachado en piso, jadeando, cubriendo su nariz.

Celo, Jungkook había entrado en celo, Jimin preocupado se agacho a su lado, entonces el escucho a su papá maldecir, lo busco con la mirada y lo vio, al igual que él su padre estaba agachado, solo que junto a su hermano, él también había entrado en celo.

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“Cuando dos almas están destinadas, sin importar qué terminaran juntas” abuelito Minho es muy sabio, solía pensar.

Había pasado una semana desde su cumpleaños, el día que su mundo comenzó a derrumbarse, el destino es una real mierda, ese era su pensamiento a diario.

Habían pasado 7 días y no salía de su habitación, su abuelo y hermano se habían quedado con él, preocupados, dejándole comida en su habitación, misma que era devuelta tal cual era dejada.

Su celular había sonado un sinfín de veces, no sabía quien llamaba pero tampoco le importaba, en algún punto dejo de sonar, no sabia si la batería se había acabado o si dejaron de insistir.

Muchas veces había escuchado a su hermano detrás de la puerta, avisándole que Jungkook estaba ahí para verle, nunca respondió más que un “dile que se vaya”, no es que no quisiera verlo o que lo odiara, solo que no estaba preparado para verlo, solo no estaba listo. Las visitas de Jeon eran diarias, incluso por 2 o 3 veces en un mismo día.

- Minie, por favor, come algo, no hagas preocupar a tu abuelo – Minho había por fin entrado a la habitación de su nieto, todo olía a feromonas tristes, el nudo en su garganta lo estaba sofocando – anda pequeño.

Jimin estaba sentado en su cama, observando hacia a la ventana, las gotas de la lluvia resbalando por el cristal de ésta, -no tengo hambre, abuelito-

Jimin apenas hace unos días había comenzado a probar bocados por insistencia de su abuelo y hermano. Estaba mucho más delgado, su cabello era un desastre y sus hermosos ojos eran adornados por unas prominente ojeras.

-Abuelito…

- Dime, Minie…

- El destino es una gran mierda – Dijo mientras unas gotas descendían por sus ojos – siempre pensé que el destino me había puesto a Jungkook en mi vida por que él era el indicado, porque él era mi destinado – limpio con furia su llanto – no pensé que el hijo de puta lo había puesto en mi camino para ser el destinado de mi hermano.

Minho abrazo a su nieto con fuerza, escucho su llanto, sus gritos, sus sollozos y maldiciones. Minho también lloro, lloro por que había olvidado, que a veces, el destino es injusto.

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Había decidido salir a dar un paseo, decidió que era tiempo de afrontar la vida. Estaba en un parque cerca del centro de la ciudad, no sabía si era por el frío o por los nervios y el miedo pero sus manos temblaban.

-Minie – cerro los ojos apenas escucho su voz – Dios, Jimin – había extrañado tanto su voz, su olor, lo había extrañado a él.

- Jungkook, debemos hablar – no supo de donde había sacado fuerzas para que su voz salga sin titubear.

- Jimin escucha, no sé que paso, Dios, esto es tan jodidamente injusto.

- Lo es, pero así es el destino. – sintió el nudo en su garganta y clavo sus uñas en la palma de su mano – creo que está demás decirlo pero, debemos terminar Jungkook.

-¿Qué? No, Minie yo te amo, dios no puedes hacer esto – Jimin no dijo nada, solo observo a los niños que corrían en el parque – Jimin… por favor.

No respondió, sin decir nada se puso de pie y camino, Jungkook lo imito y estaba dispuesto a seguirlo pero entonces sintió aquel aroma, miro al lado contrario por donde Jimin se iba y lo vio, a lo lejos estaba Park Sunno, su mirada anhelante, las lagrimas bajando por sus ojos y todo para Jeon pareció borrarse, corrió a su lado, lo abrazo, consoló, olvidándose del mundo a su alrededor, entragándose a su omega, olvidándose de aquel castaño que había dado media vuelta para despedirse, viendo todo desde lejos, llorando en silencio.

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Nadie supo nada de Jimin, nadie sabía donde estaba, a donde había ido, si estaba vivo o muerto.

Minho murió sin volver a ver a su amado nieto, Seung lo busco por cielo, mar y tierra, pero nada, parecía que la tierra se lo hubiera tragado.

Habían pasado 5 años, desde ese día, su hermano y Jungkook estaban comprometidos, su familia era feliz por ello pero también sufrían por su pequeño, la familia Jeon no estaba muy feliz con aquel compromiso pero respetaron y apoyaron la decisión de Jungkook.

La boda estaba cerca, faltaba menos de un mes y entonces el teléfono de la oficina del hermano mayor de los Park sonó -Dime Yoongi –


-Señor Park, lo buscan, dice ser su hermano Jimin.

El corazón de Seung dejo de latir por un momento, pensó que escucho mal así que le pidió a su asistente que lo repitiera -Alguien que dice ser su hermano, esta en la recepción.

- Que pase, hazlo pasar.

Unos minutos más tarde, la puerta de su oficina se abrió y ahí estaba, más alto, más delgado, con el cabello un poco más largo, sin embargo su cabellera ya no era castaña, estaba teñida de negro, sin embargo esos hermosos ojos no podían ser de alguien más que de su pequeño Jiminie.

- Jimin, dios, Jimin -corrió a su lado y lo abrazo, lloró, acuño su rostro entre sus manos, era él, después de tanto tiempo estaba ahí.

- Hola Seung.

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Jimin había cambiado, no solo físicamente, se había vuelto frío, amargado, distante. Le había dicho que había asistido al entierro de su abuelito, así como también estuvo en la cena de compromiso de su hermana y su novio.

Jimin nunca se dirigió hacia a ellos por sus nombres - solo vine por la boda ¿sabes? Se supone que es un evento familiar y todas esas mierdas, así que aquí estoy.

-¿Cómo lo supiste?

-Christophe.

-Él, ¿él sabia donde estabas?

-No, pero tiene mi número – el menor saco un viejo teléfono, uno que solo servía para recibir llamadas – Ja! ¿Nunca se te ocurrió solo llamarme?

Golpeo su frente, la respuesta era sencilla, nunca se le había ocurrido.

Jimin no dijo mucho sobre lo que había hecho, solo dijo que había estado en muchos lugares. Se negó a quedarse en casa de sus padres.

Y así como llego, se fue, no pudo localizarlo hasta el día de la boda.

Estaba en un traje azul marino, sentado al fondo, presenciando cómo el hombre que amaba desposaba a su hermano, los vio jurarse amor eterno, sellar su enlace con un dulce beso.

El vitoreo de los aplausos lo trajo a la realidad, era increíble, fascinante como los destinados se aman con locura. Entonces recordó las palabras de su difunto abuelo “Cuando dos almas están destinadas, sin importar qué terminaran juntas” abuelito Minho era tan sabio.

No se acerco, solo observo todo a lo lejos, vio a su madre limpiar una lagrima de felicidad, a su padre abrazando a Jungkook, pidiéndole que cuide a su hermoso hijo, vio como la madre de Jungkook trataba de sonreír para la foto. Y finalmente observo a detalle a la pareja, su hermano lucía hermoso, se veía tan feliz y radiante. El alpha lucía igual de feliz, apuesto con ese traje negro, en algún punto sus ojos se encontraron con los suyos y los vio abrirse con sorpresa, pero los ojos de Jimin, lo miraron sin algún brillo, hasta parecían los ojos de un muerto.

Dio un paso al frente y lo vio negar, entonces Sunno lo tomo de su brazo llamando su atención para que saludara a alguien, cuando su vista volvió hacia donde Jimin estaba, pero ya no había nadie.

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-Hola abuelito, perdón por no venir antes, ha sido difícil, cada día durante estos cinco años, ha sido difícil, he deseado tanto morir, he deseado tanto estar a tu lado, pero aun no es tiempo. – prendió un cigarrillo- “Cuando dos almas están destinadas, sin importar qué terminaran juntas” solías repetirme eso desde que tengo uso de memoria, y tenias razón, hoy fui testigo del enlace de una hermosa pareja de destinados, lucían tan felices, tan plenos, tan enamorados, por un momento recordé que ese hubiera sido yo, tal vez hoy yo estaría casándome con él pero como te dije ese día…. El destino es una mierda.

Jimin se levanto, apago su cigarrillo y despareció del cementerio, así como también de la vida de Jungkook y de su familia.