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Kyungsoo se sentía como un verdadero regalo de Navidad! O tal vez una golosina deliciosa, aguardando el momento de ser devorado por los caballeros hambrientos que se movían allá abajo como un puñado de perros rabiosos y hambrientos.
Todos, sin excepción, se habían satisfecho con vino, cerveza y comida. Ahora parecían ansiosos por recibir un premio especial. Hasta se podría pensar que las fiestas de fin de año ya habían llegado, por la manera en que se servía la comida y la bebida aquí en la Corte del rey Junmyeon.
La cena le causaba tal aversión que Kyungsoo no consiguió controlar la expresión nauseada de su rostro. Sin embargo al percibir la aproximación de su criada, inmediatamente se dio vuelta de espalda. No quería ser visto así, vulnerable e impotente, cuando siempre había sabido enfrentar cualquier situación. Pero Yunha, habiéndolo cargado en sus brazos desde que había nacido y habiéndolo acompañado a lo largo de la vida, podía reconocer el estado de ánimo que lo dominaba a distancia.
- Qué pasa , mi Señorito? - la mujer indagó bajito.
- Qué pasa ?- Kyungsoo sonrió amargamente, su voz normalmente melodiosa vibrando con rabia y desprecio. Me siento el premio de un torneo, todo adornado - con un gesto de irritación, pasó la mano por el trajecito bordado y la capa forrada con piel de armiño -, esperando ser entregado al vencedor.
- Mi Señorito... - Yunha susurró, el tono afligido implorando cautela.
Impaciente, Kyungsoo la cortó en medio de la frase.
- En estos últimos meses, desde a muerte de mi padre, nuestras tierras sólo han prosperado bajo mi manejo . Pero, en vez de recibir una recompensa por mis esfuerzos, parece que merezco que se me de algún canalla inmundo, loco por mi dinero. Y todo eso sólo porque nuestro rey así lo decidió .
- Mi Señorito ! - la criada protestó atónita.
- No es justo - Kyungsoo reclamó por enésima vez.
No importaba cuan bien administraba las propiedades que le habían sido dejadas por su padre , o cuantos pretendientes había logrado rechazar, o cuantas cosechas había extraido de las plantaciones, o como la vida en su castillo transcurría con calma, en la santa paz de Dios. Pues todos esos resultados espectaculares habían sido en vano. En menos de un año el rey le había enviado una invitación, ordenándole casarse.
- Pare de lamentarse. Podría ser peor. Por lo menos podrás escoger a tu propio marido. Y entre todos los caballeros nobles del reino, lo que no es poco.
- Ha! Gran cosa! Ese honor me fue concedido sólo porque tengo dinero suficiente para pagar por ese privilegio. O acaso crees que el rey me permitió elegir porque me estima profundamente?
- Basta - le advirtió Yunha . - Para con esta conversación tonta y peligrosa y quédate quieto. Por lo menos una vez en la vida, compórtate y haz tu elección con sabiduría, usando la cabeza en vez del malhumor.-
Kyungsoo sonrió levemente, sin ofenderse con las palabras de su sierva.
Mas allá de todo Yunha había sido mas que una verdadera madre a lo largo del tiempo, pero era imposible contener la lengua de la vieja mujer.
- No te preocupes. Voy a escoger con sabiduría. Además, tengo un buen plan.
Horrorizada con lo que había acabado de oír, Yunha dio un paso atrás. - Oh, Dios ten piedad de de nosotros! - Los años de experiencia le habían enseñado que los planes de su amo siempre acababan en grandes confusiones. Al borde del pánico, juntó las manos en una súplica angustiada. -Mi señorito, por favor, deja tus ideas delirantes de lado. Recuerda que los planes arriesgados son peligrosos.
- Estoy sólo aceptando tu consejo - él respondió dulcemente, con un brillo malicioso en la mirada. - Voy a decidir con sabiduría. El rey me dio libertad para elegir un marido entre todos los caballeros del reino, no es así? Él dice que yo puedo elegir cualquiera de sus caballeros. Y eso incluye todo el reino, verdad ?- Kyungsoo hizo una pausa, ignorando la expresión confundida de la sierva.
- Mi señorito...
- Por lo tanto ya tomé una decisión.
La sonrisa victoriosa iluminando el rostro angelical no era una buena señal, Yunha pensó temiendo por la suerte de su amo. Desde la cuna, Kyungsoo Park había demostrado poseer una personalidad marcada y el hecho de haber crecido en compañía de tres hermanos , ser el unico doncel y sin una madre que le inculcara modales delicadas, sólo había acentuado su carácter temerario.
Ahora, después de la muerte de los dos hermanos mayores a causa de una fiebre, y del tercero había sido muerto durante la última Cruzada y la de su padre quien había fallecido recientemente, Kyungsoo se había convertido en el único sobreviviente de la familia Park. Él había probado ser mas resistente, fuerte e inteligente que cualquiera de ellos, además de mas temerario y obsecado también.
En lo profundo de su corazón, la vieja criada creía que el casamiento con un hombre decente le haría bien a su protegido. Ser guiado por una mano firme, pero gentil, concebir hijos y criarlos, podría contribuir a traer suavidad al carácter de el doncel. Tal vez el decreto del rey Junmyeon fuese para bien. Después de todo Kyungsoo ya había cumplido diecisiete años y hasta el momento no había demostrado ningún interés en buscar un marido.
El único problema era que se había olvidado de tomar en consideración la naturalezadeterminada de ese doncel a quien amaba como a un hijo.
- Y si él no aprueba a mi elección, presumo que seré libre para volver a casa -Kyungsoo concluyó con aire triunfante.
Yunha intentaba razonar rápidamente, buscando entender que plan sería ese. Por algún motivo obscuro, su amo creía que el rey le negaría permiso para casarse con el caballero elegido.
- Mi Señorito, no tendrías coraje de elegir a un hombre casado?!
- No! Ni siquiera había pensado en esa posibilidad, lo juro! - Kyungsoo se quedó en silencio algunos segundos, como si estuviera considerando esa alternativa. Entonces descartó la idea. - No, no creo que Junmyeon aceptase una cosa así. Pero él no se opondrá a mi elección. Tiene que ser así !
La vieja criada inspiró profundamente preparándose para oír lo peor. Precisaba saber el resto de la historia, aunque tuviese certeza de que no le iba a gustar nada de lo que estaba por escuchar.
- Y quién será el elegido? - indagó ansiosa.
Experimentando la primera sensación positiva del día, Kyungsoo paseó su mirada desdeñosa lentamente por los caballeros allá abajo antes de fijarla en la criada.
- Voy a escoger al Barón Kim. - Lleno de expectativa, aguardó la reacción de Yunha, que con certeza iría a saludarlo por la demostración de ingenio e inteligencia.
Sin embargo, en vez de palabras de admiración, la criada sólo tuvo tiempo de abrir los ojos antes de caer desmayada en el piso.
Kyungsoo levantó la cabeza y puso los hombros hacia atrás al entrar en el salón ahora vacío, a excepción de Junmyeon, de su Rey consorte, algunos pocos siervos y consejeros. El rey le había concedido la gracia de una audiencia a solas , sin embargo no sabía si debía considerar la actitud una bendición o una maldición.
Si Junmyeon pretendiese contrariar su decisión, con seguridad sería mas difícil hacerlo delante de muchas personas... No, no quería pensar en una derrota. Un guerrero nunca se debe dejar abatir.
El rey era un hombre guapo. Alto, de piernas largas, cabellos rojizos y ojos azules. Sin embargo Kyungsoo se arrodilló delante de él sin la menor emoción.
Jamas se había sentido atraido por ningún hombre.
- Buenas noches, Kyungsoo Park. Espero que hayas disfrutado tu estadía en la corte.
- Si, claro, mi lord - Él respondió forzando una sonrisa.
- También espero que hayas usado tu tiempo de manera sensata para escoger un marido dentro de los caballeros reunidos aquí. - El rey sonrió, como si la situación lo divirtiese.
- Mi Lord no limitó la selección a los que se encontraban presentes en la corte - Kyungsoo habló buscando mantenerse en calma. - Puedo casarme con cualquiera de los caballeros del reino , verdad?
Aunque sorprendido, Junmyeon concordó con un breve asentimiento de cabeza.
A pesar de estar firmemente decidido a llevar el plan hasta el final , parecía cada vez mas difícil pronunciar el nombre del elegido. Fue con mucho esfuerzo que las palabras ganaron vida.
- Entonces elijo como marido al Barón Kim, de Dunmurrow.
El anuncio tuvo el efecto esperado. Las personas a su alrededor no hicieron nada por disimular el shock que su elección había causado y pronto los comentarios, todos asociados al Barón, llenaron el ambiente .
El Caballero Rojo... el mismo diablo encarnado... hechicero... practicante de la magia negra... susurraban voces anónimas.
Aunque Kyungsoo ya hubiese escuchado todos esos rumores antes, las palabras lo intranquilizaban pero ahora porque, de cierta forma, le merecían respeto.
Determinado a no dejarse abatir, levantó la cabeza y miró cada uno de los presentes con altivez. Todos lo miraban horrorizados. Todos, excepto el rey y su esposo. Junmyeon consiguió disimular la rabia rápidamente y Kyungsoo contuvo una sonrisa triunfal. Si el rey estaba enojado, era porque se sabía derrotado. Y porque no podía volver atrás la palabra empeñada, quedando, por lo tanto, obligado a liberarlo del compromiso de buscar un marido.
Cuando estaba a punto de decir algo, Junmyeon fue interrumpido por su esposo, quien le susurró algo al oído. Tal vez el rey consorte estuviese intentando apaciguarlo, Kyungsoo pensó con esperanza. Después de todo Yixing siempre había sido considerado una influencia benéfica sobre la personalidad rígida de su marido. Aunque prestase atención a su esposo, el rey mantenía los ojos azules fijos en Kyungsoo. Esa mirada penetrante daba la impresión de evaluarlo por dentro, midiendo sus fuerzas y debilidades, descubriendo los secretos de su alma.
Por fin Junmyeon comenzó a reírse .
Kyungsoo respiró aliviado, seguro de que el rey hallaba todo muy gracioso.
Claro que saldría de esa audiencia victorioso.
Pronto podría irse a su casa como un doncel libre!
- Pues entonces que así sea! - Junmyeon habló en voz alta. - Kim es el elegido.-
Kyungsoo casi no podía creer en lo que había acabado de oír. Estaba seguro de que su elección sería rechazada o que, por lo menos, fuese forzado a seleccionar otro pretendiente. Pero nunca, nunca se le había pasado por la cabeza que el rey lo dejaría casarse con el Caballero Rojo, un hombre recluido capaz de cerrar las puertas de su castillo a todos los que vivían del lado de afuera de las murallas sombrías que rodeaban su propiedad. Por un instante él sintió el piso hundirse bajo sus pies, sin embargo se mantuvo firme.
Junmyeon sólo sonrió ante su asombro. Obviamente la tentativa de burlarse de su orden había acabado desagradándolo y él no vacilaría en castigarlo por su comportamiento ultrajante.
Oh, Dios, Yunha tenía razón. Había logrado meterse en un problema todavía mayor que el de antes... a no ser que... a no ser que...
- Naturalmente yo esperaba que tu elección recayese en uno de los Bárones que te habían sido presentados durante tu estadía aquí. Sin embargo, como vos mismo lo pediste , te di permiso de seleccionar un marido dentro de todos mis caballeros. Tu elección es extraña, inesperada, y Kim es alguien que yo no sugeriría . Por otro lado no veo motivo para negarme a ese deseo de tu corazón. - Las palabras del rey contenían un sarcasmo sutil, haciéndolo estremecer. - De cualquier manera creo que andaras bien con Kim. Un ángel de luz para el Caballero Rojo. Tal vez logre domarlo, no lo creen ? - La pregunta había sido hecha a la audiencia, que no vaciló en reír nerviosamente.
Yixing sonrió serena y Kyungsoo pronto se dio cuenta que no tendría ayuda en esa cuestión delicada.
- Muy bien, entonces - el rey concluyó satisfecho pues su jornada había sido tranquila. - Puedes partir mañana mismo y llegarás a Dunmurrow antes de Navidad.-
Kyungsoo no sabía qué decir. Partir tan pronto ? Con mucha dificultad consiguió recomponerse lo suficiente para murmurar agradecimientos vacíos. Entonces hizo una reverencia y salió del salón, todavía sin conseguir creer que estaba por casarse con un hombre de quien sólo conocía su reputación y los rumores atemorizantes que lo rodeaban.
Kyungsoo Park estaba arreglando a equipaje cuando Yunha apareció.
- Y entonces, mi Señorito? - la criada preguntó temblorosa, su respiración suspendida.
Él no se tomó el trabajo de darse vuelta y continuó acomodando los trajes dentro del baúl.
-Partimos mañana a la mañana ... para Dunmurrow.-
La Sierva comenzó a lamentarse bajito, como si entonase un himno fúnebre. Por fin Kyungsoo se volvió para mirarla.
-Por favor, no me vengas con esa historia de desmayarte de nuevo. Tengo otras cosas mas importantes que hacer que andar levantándote del piso.-
-Pero, mi lady, por qué? Por qué fuiste a escoger a ese monstruo, cuando en la corte estaban reunidos los caballeros mas guapos del reino?-
'A pesar de ser guapos, todos actuarían como si fueran mis dueños' Kyungsoopensó irritado. Nunca en su vida se había sometido a un hombre . Su padre y sus hermanos siempre lo habían dejado decidir por sí mismo. Jamas había sido forzado a cumplir ordenes de terceros, o a seguir otras inclinaciones que no fuesen las suyas propias. Por lo tanto no pretendía comenzar a hacerlo ahora, pensó guardando las chinelas con rabia.
- Pero Kim! - Yunha hizo la señal de la cruz. -Él es un mal nacido!, Dicen que es un alquimista, practicante de la magia negra, un adorador... del diablo! Y es por eso que lo llaman el Caballero Rojo, porque tiene un pacto con el demonio! Y ahora que se confinó en Dunmurrow, rehusándose a salir de sus tierras. Sin embargo manda a buscar magos y hechiceros para aprender los secretos de la magia. Después conjura a los espíritus para realizar sus propósitos oscuros. Dicen que esos quiene entran en su cubil... jamas retornan. - Yunha bajó la cabeza como si no soportase el peso de lo que había acabado de decir.
Percibiendo el pavor de la criada, Kyungsoo la abrazó cariñosamente.
- Rumores! Cuántas tontería! Los grandes caballeros acostumbran a alimentar leyendas sobre sí mismos con el objetivo de despertar miedo en el corazón de sus enemigos. Este Caballero Rojo es un mortal común y corriente. Vas a ver. - Él dio una palmadita en la espalda de Yunha y la obligó a sentarse en un banco mientras volvía a la tarea de arreglar el equipaje.
- Pero, por qué, mi señorito, por qué? - la vieja sierva volvió a insistir. - Era ese tu plan... mandarnos directo a los brazos del mal?-
- Admito que alimenté esperanzas de que el rey rechazase mi elección, sin embargo Junmyeon se rehusó a admitir que yo lo había sobrepasado en ingenio y resolvió darme una lección. - Kyungsoo colocó una Biblia sobre los trajes doblados y cerró uno de los baúles.
Yunha comenzó a lloriquear nuevamente y a sacudir la cabeza.
- Para con esa tontería ahora mismo - Kyungsoo ordenó, esforzándose para no perder la calma. - No te preocupes por el supuesto caballero demoníaco. Te Prometo que no nos quedamos en Dunrnurrow lo bastante como para ser maltratados.
La sierva lo miró intrigada, sin entender el comentario.
- Crees que Kim quiere un esposo espiando sus actividades macabras? No, creo que no. Él no demuestra ningún interés por la vida en la corte y no parece preocuparle el dinero. Estoy segura que se rehusará a aceptarme como esposo. Así podré volver para casa, libre y soltero - habló aparentando mas seguridad de la que sentía.
- Eso sería una locura! Ni el mismo Caballero Rojo podría desafiar una orden del rey!
Kyungsoo se encogió de hombros y volvió su atención al equipaje, terminando de acomodar las últimas prendas de ropa.
- Oí decir que Kim vive de acuerdo con sus propias leyes,
- Si, sólo que seguramente no se opondrá al rey.- Yunha insistió.
- Si él no se opone a la orden del rey Junmyeon, entonces nos casaremos. En mi opinión, tanto da tener un bruto Highlander como marido como cualquier otro.- Él golpeó la tapa del baúl con tanta fuerza que la madera casi se partió en dos.
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El aire estaba gélido a la mañana siguiente y Kyungsoo apretó la capa forrada de piel de contra su cuerpo, buscando calor y alivio . Wonho, uno de los hombres del rey, lideraba el pequeño grupo, compuesto de seis guardias y tres siervos. Una figura delgada, de baja estatura, pronto le llamó la atención.
- Quién es ese? - indagó curioso.
- El sacerdote, claro - Wonho respondió secamente. - Así tendremos certeza de que el casamiento fue realizado. Tal vez el rey dude que haya sacerdotes en Dunmurrow...-
Irritado con la insolencia del comentario, Kyungsoo se apartó al galope, esforzándose por no dejarse dominar por la inquietud.
Aunque hubiese usado la reputación tenebrosa de Kim con la esperanza de escapar a la imposición de Junmyeon, él no creía en una sola palabra de lo que se decía sobre el Caballero Rojo. La experiencia le había enseñado que chismes se esparcían rápidamente y eran siempre exagerados.
Por lo tanto estaba seguro que los rumores terribles no pasaban de eso: rumores. El hecho de no haber capellán en Dunmurrow no significaba que Kim lo había espantado de allí con sus prácticas de magia negra.
Kyungsoo casi se rió en voz alta y de repente la presencia del sacerdote en el grupo le pareció bastante divertida. Tal vez el Caballero Rojo decidiera mantener al pobre hombre en su castillo, pero seguramente no para oficiar la ceremonia de casamiento. Después de todo se puede llevar a un caballo hasta el agua, pero no se puede obligarlo a beber. Él había elegido al barón Kim, sin embargo él no lo había elegido a él. Y no conseguía imaginarse a alguien forzándolo a casarse.
Y entonces, quedaría libre para volverse a su casa...
Estaba claro que Wonho no lo apreciaba ni un poco y con cada día que pasaba forzaba la marcha de los caballos, como si el grupo estuviese yendo directo a una batalla, no hacia un casamiento.
Yunha lloriqueaba y protestaba de puro cansancio , sin embargo Kyungsoo se mantenía firme. Cuanto mas antes llegasen a los dominios de Kim, mas rápidamente podría tomar el camino de vuelta a su casa.
Sin embargo, al aproximarse a Dunmurrow, una sensación extraña comenzó a dominarlo.
El paisaje era imponente, agreste . Vastas planicies se extendían hasta donde la vista se perdía y un bosque lúgubre imponía su presencia amenazadora. Atardecía cuando Kyungsoo, por primera vez, fijó sus ojos en el castillo del Caballero Rojo y a pesar de todas sus resoluciones valientes, sintió un aprieto terrible en el corazón.
El Sol se ponía en el horizonte, lanzando sombras profundas sobre las viejas paredes de piedras. La construcción maciza y rectangular lanzaba sus torres negras hacia el infinito, desafiando a los cielos. Una neblina húmeda y cenicienta se esparcía por los alrededores, como saliendo de la nada, envolviendo a Dunmurrow en un manto fantasmagórico.
El efecto era tan estremecedor que Kyungsoo se sintió vacilar y por un momento se preguntó si Kim no tendría poderes sobrenaturales, poderes que le permitían comandar los elementos de la naturaleza y hacer que una neblina espesa escondiese su castillo de los ojos curiosos y de los visitantes indeseables.
Los lamentos angustiados de Yunha lo arrancaron de esa especie de sopor. Al reparar que los siervos se hacían la señal de la cruz y que el sacerdote murmuraba palabras incomprensibles, oraciones y maldiciones al mismo tiempo , Kyungsoo dejó la vacilación de lado y fue hacia adelante.
Entonces esperó que los guardias del rey cruzasen el puente levadizo. Por lo menos tendría el calor de un fuego y la suavidad de una cama para confortarlo. Y quién sabe mañana, en el camino de vuelta a casa , también se verían libres de la neblina . Claro que, a pesar del mal humor constante,
Wonho no se rehusaría a acompañarlos hasta Belvry. Sin embargo, si él tenía el coraje de rehusarse , no pensaría dos veces antes de implorar el auxilio de algunos hombres de Dunrnurrow. Después de todo sería el esposo rechazadl del señor del castillo.
De repente Delamere se aproximó al galope, una expresión furiosa en su rostro. - Nos Negaron permiso para cruzar el puente.- él informó lleno de rabia.
- Por qué? - Aunque estuviese ansioso por escapar del frío intenso, Kyungsoo decidió que ese tipo de tratamiento rudo era motivo para celebración. Quién sabe , a lo mejor, Kim hasta se rehusaría a verlo? Tal vez pudiese partir hacia Belvry todavía mas temprano de lo que había imaginado.
- Porque el castillo ya está cerrado por la noche y todos los visitantes están prohibidos de entrar hasta mañana a la mañana.
Kyungsoo inspiró profundamente, listo para hacer un comentario , cuando oyó un gemido angustiado. Yunha se balanceaba peligrosamentesobre el caballo, como si estuviese a punto de desmayarse . En cuestión de segundos estaba al lado de la criada, sosteniéndola con el brazo.
- Qué tontería es esta? - preguntó con altivez. - Exijo hablar con el Barón Kim ahora mismo!
- Fue lo que yo hice - Wonho respondió irritado. - Pero mi pedido fue rechazado hasta mañana.
Conforme, a pesar de estar furioso, el emisario del rey mandó a los siervos a armar el campamento a la sombra del castillo.
Otro gemido de Yunha exigió la atención de Kyungsoo.
- Para con esto, o voy a dejarte caer en el suelo - le avisó, impaciente a la criada.
- Oh, mi Señorito, es como temíamos. El Caballero Rojo es una criatura de las tinieblas.-
- Si él fuese una criatura de las tinieblas, entonces debería estar aquí, apreciando los alrededores de su castillo . Él es una persona grosera ! Nunca oí decir que alguien le negase abrigo a los visitantes. Y pensar que estamos aquí por orden del rey! Este Caballero Rojo es demasiado atrevido.-
Aunque la idea de dormir otra noche al aire libre, cuando una cama suave estaba a alcance de las manos, lo incomodaba, la actitud desafiante de Kim lo impresionaba. Por otro lado , esta actitud de rechazo iba bien con sus planes.
- El hombre es un demonio, marca bien mis palabras - Yunha murmuró en un tono lúgubre.
- Y vos marca bien mis palabras - Kyungsoo devolvió, con una sonrisa triunfante en los labios. - Él es un hombre mal educado y rudo que no vacilará en desafiar las ordenes del rey mañana! Y entonces... entonces podremos ir a casa.-
A la mañana siguiente, el puente levadizo fue finalmente bajado sobre la zanja profunda que rodeaba el castillo y el grupo liderado por Wonho pudo entrar en Dunrnurrow. Acostumbrado al movimiento incesante de Belvry, Kyungsoo quedó sorprendido al descubrir el patio casi desierto. El edificio parecía vacía! Sabiendo como Yunha interpretaría esa ausencia de personas, evitó mirar a la sierva.
Aún considerando la leyenda creada en torno del Caballero Rojo un puñado de tonterías, Kyungsoo no consiguió evitar la sensación desagradable, bordeando el terror, que lo invadió al oír el puente levadizo siendo alzado de vuelta. Por un instante se sintió encerrado dentro del cubil, a la merced de fieras...
Determinado a enfrentar la situación a cualquier costo, buscó dominar el miedo mientras un guardia los condujo a la parte interna del castillo. Sin embargo el salón de Dunmurrow no le trajo alivio alguno.
Inmenso y oscuro, olía a humo y moho, siendo posible ver capas gruesas de suciedad acumuladas en las paredes. ¿Qué tipo de hombre sería ese, capaz de dejar su propia casa en esas condiciones? Las ventanas estrechas estaban cerradas, casi no dejaban pasar los rayos tímidos del sol, insuficientes para romper esa oscuridad.
La Falta de iluminación adecuada no era algo raro , especialmente en construcciones antiguas como el castillo de Dunmurrow, pero en general el problema era sobrellevado con el auxilio de velas y antorchas, dejadas encendidas durante el día entero. Pero , a pesar del tamaño impresionante del salón, casi no se veían velas.
Kyungsoo se estremeció y miró a su alrededor, buscando divisar a través de las sombras. Aunque la chimenea estuviese encendida, el fuego bajo de poco servía para ofrecer calor y luz. Desde donde estaba, el otro extremo del salón era impenetrable, inmerso en tinieblas sofocantes. Kyungsoo se rehusaba a mirar a Yunha que se había aproximado al sacerdote como si buscase protección.
El grupo permaneció en silencio, la atmósfera opresiva envolviéndolos como un manto. En el silencio pesado sólo se oían los pasos impacientes de Wonho. El emisario del rey andaba de un lado para el otro sin disimular su irritación creciente. Acostumbrado a ser tratado con deferencia, no se conformaba con la indiferencia mostrada por el Barón Kim, especialmente después de la noche pasada al aire libre.
Cuando Wonho parecía a punto de explotar, un siervo anunció que el Caballero Rojo había mandado a servirles una comida. Aún siendo un tanto temprano para el almuerzo, los hombres se abalanzaron sobre la comida, como si estuviesen hambrientos no sólo de alimentos sino de algo mas que les diese una sensación de normalidad.
- Vamos, coma, mi Señorito - Yunha murmuró empujandolo a su lado.
Sin embargo Kyungsoo se sentía incapaz de comer; pues tenía consciencia de la gravedad de la tarea que lo aguardaba. De repente su plan le parecía demasiado osado, demasiado incierto para ser exitoso. Mas allá de todo el castillo de Kim lo perturbaba profundamente, inquietándolo al extremo. Hasta el momento , el hombre hacía justicia a su reputación.
Un único siervo iba y venía de la cocina, trayendo bandejas, con carne asada, y sirviendo cerveza.
- Dónde están todos? - Él indagó asombrado, sin en verdad esperar ninguna respuesta.
Acostumbrado al movimiento del salón principal en Belvry, donde las voces de las damas, donceles , caballeros, siervos y visitantes se mezclaban en un alegre barullo , era imposible no resentir ese silencio lúgubre. El castillo estaba muy quieto, el eco de las paredes vacías transformaba cualquier ruido en un trueno amenazador.
- Él es inhumano, puedes estar seguro de eso - Yunha susurró horrorizada.
- No es inhumano vivir en la pobreza - Kyungsoo retrucó, con un aire pensativo en el rostro. - Sólo ahora me doy cuenta que siempre di ciertas cosas como por seguras. El castillo que mi padre construyó cuando joven todavía está en perfectas condiciones , es un lugar lleno de luz, con bellas pinturas, tapices delicados. Y también muchos siervos cumpliendo sus obligaciones...-
- Gran parte de eso se debe a vos, mi Señorito. Los hombres, librados a su suerte , en general acaban descuidando la comida y la limpieza de un hogar .- Yunha hizo una mueca de desagrado.
- Concuerdo plenamente. -
Por lo poco que Kyungsoo había logrado ver hasta entonces, el castillo Dunmurrow parecía inmundo. Una gruesa capa de suciedad cubría el piso y el aire tenía un olor desagradable de alimentos descompuestos y humedad acumulados. Las paredes estaban negras de hollín, las mesas sucias y ásperas. Los platos usados en la comida nadaban en grasa y él se preguntó si el resto del castillo también estaba en esas decadentes condiciones. Servida en platos limpios o no, la verdad era que la comida tenía un gusto intragable. Después de probar el primer pedazo de carne, Kyungsoo se dio por satisfecho y mordisqueó un pan mientras los otros continuaban almorzando .
Y cómo almorzaban. La comida dio la impresión de durar para siempre, sirviendo sólo para aumentar su estado de agitación. De cualquier manera todos parecían mas relajados con los estómagos llenos, a excepción de Wonho y Kyungsoo, quienes estaban mas furiosos.
- Vamos, mi Señorito, beba algo- Yunha insistió, buscando calmarlo.
- No quiero nada, sólo deseo dar este caso por cerrado. Apenas puedo esperar que Kim aparezca para resolver este asunto. Así podremos irnos pronto!-
- Shh! - La criada señaló discretamente en dirección a Wonho.
Kyungsoo ignoró la advertencia.
- Por qué la demora? Por qué somos obligados a aguardar aquí como mendigos después de haber sido forzados a pasar la noche fuera del castillo?-
- Mi Señorito, por favor, cuidado con la lengua. Las paredes tienen oídos. No sería sensato desafiar la ira del Caballero Rojo.-
- Pues no me importa si él es el mismo diablo encarnado. Si no somos admitidos en su presencia herética en este instante, partiré para Belvry. Claro que así la orden del rey perderá su valor.-
Yunha cubrió su rostro con las manos, aterrorizada, mientras Wonho fusilaba a Kyungsoo con la mirada. Como si aguardase el momento justo para interferir, un siervo llamado Minho dio un paso al frente.
- Si el Señorito y el caballero me hicieran el favor de acompañarme, mi lord está listo para recibirlos ahora.-
Por un momento Kyungsoo pensó en llevar a Yunha también, mas acabó decidiendo que lo mejor era dejarla en el salón, en compañía de los otros. Si el Caballero Rojo fuese la mitad de lo que los rumores sobre su reputación afirmaban, probablemente la criada se desmayaría de nuevo.
Minho los condujo a través de un corredor helado hasta una escalera en espiral. Era casi imposible divisar los escalones, por la espesa oscuridad. El candelabro llevado por el siervo silencioso de poco servía y él apenas se dio cuenta cuando pararon delante de una puerta de madera maciza. Entonces Minho la abrió e hizo un seña para que entrasen.
Kyungsoo asumió que estaban en los aposentos del Caballero Rojo, en el cubil de la fiera. Después del frío penetrante del corredor, el calor dentro del cuarto inmenso era mas que bienvenido. Él se aproximó a la chimenea y extendió las manos para calentarlas, mientras miraba a su alrededor curioso. Si hubiesen ventanas, debían estar herméticamente cerradas porque la única de iluminación venía del fuego pálido. Con mucha dificultad, percibió se que las paredes estaban pintadas de rojo claro y las cortinas de terciopelo acompañaban el mismo tono.
En verdad, un ambiente perfecto para Kim considerando todos los rumores sobre él.
Sin candelabros para aliviar las sombras, estaban todos envueltos en uen la oscuridad casi total. Bien lejos de ellos, envuelto por sombras mas pesadas, se destacaba la figura de un hombre muy alto, flanqueado por dos perros enormes.
¿Sería Kim? Kyungsoo focalizó bien sus ojos intentando divisarlo mejor, sin embargo por mas que se esforzase, no conseguía verlo con nitidez. Sin embargo no tenía dudas de que, a pesar de sentado, era un hombre mucho mayor que Wonho. Mas allá de la altura, era imposible distinguir las facciones del rostro, el color de los cabellos o la de las ropas que el desconocido usaba. Aunque el instinto le dijese que estaba frente a frente con el Caballero Rojo, no podía ver nada mas allá de una silueta oscura.
Toda esa circunstancia extraña era bastante inquietante. ¿Qué tipo de hombre sería él ?, Sería que buscaba asustarlos deliberadamente? Kyungsoo jamas había temido la oscuridad y nunca había creído en las historias fantásticas que se contaban sobre el Barón Kim. Aún así no consiguió evitar los temblores que lo sacudían de pies a cabeza , como un aviso cargado de malos presagios.
Si estuviese presente, Yunha, con seguridad, se habría caído desmayada en el piso.