Capítulo 1
—Tiene que ser una broma. Una puta broma.—murmuró BaekHyun con los brazos cruzados, la voz forzada y aspecto de haber chupado un limón. La raya de su traje de su propia firma estropeándose lentamente por su posición sentado, la chaqueta comenzando a molestarle y tratando de respirar lo más pausado posible, para encajar de alguna forma el golpe no literal en su estómago con la nueva noticia que le acaba a de proporcionar su asistente, SeHun.
—No lo es, señor.
—Hyung, SeHun. Ya te he dicho que puedes llamarme hyung. Señor me hace sentir viejo y el único Señor Byun de esta empresa siempre ha sido y será mi padre. —cambió de posición mientras habla, las manos ahora en el reposabrazos y un rictus en la boca de inconformidad.
Es absurdo, va a heredar la empresa de moda de su familia, Mr Lucky, es el director, joder y nadie fue capaz de consultar con él si estaba de acuerdo en esta maldita fusión. Si bien es cierto que aunque sea el director, no es el dueño a efectos legales y sabe que su padre siempre tiene la última palabra, pero creía que era más relevante para él.
Su mañana de lunes empezó con un contrato de fusión de empresas sobre su escritorio y sin haber llegado a tener en los labios el sabor amargo de su café, un contrato que si bien tiene lógica, BaekHyun se niega a aceptar con buena cara y no solo por la falta de cafeína en su sistema. Según el escrito legal, Mr Lucky y Park Style se unirían en una sola firma de moda, beneficiando a ambas compañías, y bajo el nombre Park & Lucky.
Park Style vendía ropa para hombre y mujer con un estilo juvenil y moderno. Y sí, mierda, tenía sentido, sabía que Mr Lucky llevaba años solo ofreciendo ropa para hombre clásica y elegante, centrada en el empresario, una moda que no era aceptable para jóvenes y que con esta afiliación, sobre todo ellos saldrían ganando un público más amplio. No obstante, seguía reacio y le tocaba profundamente los cojones.
—Su padre lo está esperando, se...—BaekHyun lo miró desafiante. —Hyung.
—Eres demasiado recto, SeHun. También te pedí que no me trataras de usted. Sólo soy dos años mayor que tú.
Su asistente se encogió de hombros. Sí, tampoco solía reírse muy a menudo, al menos no en su trabajo.
—No puedo dilatar esto durante más tiempo. Vayamos y veamos qué más sorpresas nos tiene preparadas mi padre. —rodó los ojos BaekHyun, levantándose.
Se abotonó la chaqueta, se miró en el espejo en su izquierda, controlando que su pelo estuviera aún perfectamente peinado y tomó el café que SeHun había conseguido para él justo después de entregarle los papeles que su padre le ordenó darle en mano. Los empleados murmuraron cuando lo vieron salir de su lujosa oficina, ya todos deberían saber la noticia o al menos una aproximación. Él procuró alzar la ceja con prepotencia y tomar su café, marchando hacia el ascensor, SeHun, educadamente, dos pasos por detrás de él. Meneó la cabeza, ese chico nunca aprendería que esas mierdas podía metérselas por el culo en su presencia.
Byun BaekMoon lo esperaba en la sala de reuniones de la segunda planta, supuestamente junto a Park ChanYeol, el dueño de Park Style, aunque no había rastro de él. A BaekHyun le seguía molestando un poco que ese bastardo hubiera heredado antes que él la empresa de su familia, no obstante, Park YooBin tuvo que retirarse antes por sus problemas de espalda y artritis y su heredero no tardó en hacerse con el control de la situación, demostrando ser más competente que su hermana mayor YooRa. BaekHyun también lamentaba eso, YooRa le caía bien, mucho mejor que el idiota de ChanYeol.
—¡Hijo! ¿Ya te has enterado? ¿No es una idea fantástica? Fue idea de ChanYeollie.—rió su padre, pomposo.
Por qué no me sorprende, pensó irónico, rodando los ojos. Le gustaría sentir su entusiasmo, pero no era así.
—Me habría gustado más si hubieras contado conmigo para realizar esta fusión, padre. —su tono fue frío al responderle y la sonrisa de su padre tembló en sus labios, alzándole las cejas y sabiendo exactamente qué quería decirle con sus ojos tan iguales a los suyos: Compórtate, por favor.
Miró a los presentes. Los dos abogados de las empresas, JongDae y YiFan, el notario y YooRa, la cual le ofreció una sonrisa radiante en cuanto sus miradas se cruzaron a través de la mesa demasiado grande para los pocos que eran.
—¿Dónde está el Señor importante?
—En la sala de fotos, con las modelos. —saltó JongDae.
—Ahora viene. —intervino YooRa no con tanta rapidez como le hubiera gustado, a juzgar por la mirada que le lanzó a su abogado y amigo de ChanYeol.
—¿Modelos? No tenemos modelos en plantilla. —arrugó el ceño, intuyendo la respuesta pero preguntando indirectamente de todas formas.
—ChanYeol quiere hacer una sesión de fotos para anunciar nuestra unión y conversión en Park & Lucky. —respondió su padre con tranquilidad, ignorando que claramente a BaekHyun no le hacía ninguna gracia el asunto.
—¿Y él se ofreció voluntario para supervisar él mismo esa importante tarea, no?—fue claramente un sarcasmo ácido y que cayó de forma pesada en la sala.
Todos eran conscientes de cómo era la personalidad de ChanYeol y qué clase de relación tenían ellos dos, no era ningún misterio su molestia y prefirieron no decir nada en consecuencia.
No era que se odiaran, porque quizá era exagerar demasiado y a BaekHyun no le gustaba hablar de odio, ya que significaría malgastar energía en una persona. Se podría decir que se hacían la vida imposible mutuamente debido a la falta de compresión que había entre ambos. A decir verdad eran capaces de llevarse bien si ponían los dos de su parte, pero tenían los mismos defectos, orgullos y competitivos, les gustaba ganar y dejaban de escucharse para empezar a medir quién aguantaba más y quién llegaba más lejos. Quién tenía los huevos más grandes, para sintetizar.
ChanYeol además era un hombre que se amaba mucho a sí mismo y no tenía problemas de autoestima o complejos, en su opinión hasta se quería en demasía y quizá en algún momento, su puto ego lo haría atorarse en el ascensor. Conseguía irritarlo con su forma tan despreocupada de ser y narcisista, como si nadie más importara, y pese a que sabía que no era tan mal tipo, BaekHyun podía olvidarlo con facilidad cuando abría la boca y comenzaba a joderlo.
Ese era su deporte favorito, molestarlo hasta hacerlo estallar. Eso, y coquetear con lo que se le atravesara por el camino, aparte de follárselos, por supuesto. Porque su gran polla era digna de cariño, según palabras textuales de él, se recordó BaekHyun, bufando para sí mismo.
—¿Hay algún motivo por el que tenga que estar aquí?
—BaekHyun.—lo reprendió su padre.
—Necesitamos tu firma aquí.—le tendió el contrato JongDae a través de la mesa.
—¿Quién va a ser el presidente?
—Ambos, por supuesto. —BaekMoon pareció ofendido de que lo dudara. —Los dos tendrán peso en la junta directiva a un cincuenta por ciento.
—Se necesitará la aprobación de ambos en cualquier tema relevante.—añadió YiFan con tono serio, sabiendo de su disgusto.
—Muy bien. —tomó la pluma y firmó. —Ya que vamos a partes iguales, iré a comprobar qué está haciendo ese cretino. —hizo una reverencia ante su padre, el cual claramente no era feliz con su insulto y su poco entusiasmo. —YooRa, saluda a tu madre de mi parte.
BaekHyun salió de la sala de juntas más cabreado de lo que esperaba con SeHun pisándole los talones detrás. No le agradaba ni un ápice tener que lidiar con las ideas excéntricas de Park ChanYeol, mucho menos tener que hacerlo todo el jodido tiempo. Ni siquiera le gustaba el puñetero nombre elegido porque style iba primero que lucky, por muy estúpido que fuera el detalle.
Y también le irritaba que hubiera sido su idea, sobre todo porque no sabía a qué estaba jugando. Llevaban prácticamente tres años siendo rivales por quién conseguía las mejores ventas del año -aunque su familia no compartiera dicha competencia y tenían una buena amistad- y formar parte, repentinamente, en una fusión con él, lo ponía de malhumor y lo hacía sospechar de que él pudiera tener segundas intenciones que podían afectarlo de cualquier forma negativa en su vida.
El estudio fotográfico estaba en el sótano y lo primero que hizo cuando las puertas del ascensor se abrieron fue bufar. Al fondo pudo distinguir a varias modelos con bastante poca ropa y en el centro de todo a ChanYeol riéndose como el hijo de puta que era. Parte del personal ni siquiera era el habitual y el fotógrafo sabía que era Kim HeeChul, exclusivo de Park Style.
Procuró respirar al ritmo que se acercaba, se detenía a la altura del fotógrafo y miraba de mala manera a ChanYeol.
—Mr Lucky en la sala. —BaekHyun rechinó los dientes por el apodo.
El tipo casi parecía un modelo más y no desentonaba entre tanto cuerpo perfecto y tonificado. Lo odiaba un poco por eso.
ChanYeol era jodidamente alto y guapo y él sabía que lo era. Su cabello negro estaba peinado hacia atrás, quizá dándole más relevancia a sus orejas grandes, pero que no desentonaban con su cara o lo hacían menos atractivo. Rostro joven, rasgos varoniles y mirada chispeante cargada de un fuego sensual que solía hacer suspirar a muchas chicas, como esa que tenía tomada por la cintura con su pelo mitad verde y que le hacía ojitos buscando llamar su atención.
—¿Qué se supone que haces?
—Esa pregunta es un poco ambigua y estúpida, Baek.—odia que lo llame por ese apodo, solo personas cercanas lo hacen y la sonrisa que emboca después es tan cínica como su mirada al recorrerlo descaradamente de arriba a abajo. No aprueba su traje clásico y aburrido, lo sabe y le importa una mierda. —Estamos en medio de una sesión fotográfica.
—¿Y cuál se supone que es el concepto? ¿Furcias y su chulo? —ha sido ácido y maleducado. Algunas modelos arrugan la frente y la boca en muecas infantiles o coléricas y HeeChul es el único que se atreve de reírse abiertamente.
—No tenías que ofender a las señoritas, Baekkie. No te pongas celoso, sabes que eres el único para mí.—le dijo con un tono meloso y falso que BaekHyun no se creyó ni de casualidad.
Se giró en dirección a HeeChul.
—¿Hay algún tipo de concepto aparte de modelos con poca ropa?
—Queremos que la gente lea el artículo, BaekHyun. —le respondió ChanYeol un tanto molesto por haber sido ignorado.
—Que trates de llamar la atención vendiendo sexo y no tengas la certeza de que la gente leerá el artículo porque le gusta tu marca, habla mal de la imagen que tienes de tu empresa, ChanYeol. —colocó sus brazos en jarras, mirándolo de reojo. —No estoy dispuesto a que mi firma y mi nombre esté bajo esos estándares y desde que somos socios, necesitas mi aprobación para eso.
Park bufó. La mano en la cintura de la chica cayó y ella pareció decepcionada por la pérdida de contacto, a ChanYeol le importó un carajo. Se acercó a él con grandes zancadas que solo podían indicar que había perdido la paciencia y cuando llegó a su altura no se detuvo, sino que tiró de BaekHyun por tu brazo, arrastrándolo hacia una sala de vestuario. Él trató de resistirse, pero el tipo tiró con fuerza y al entrar, dos estilistas hicieron una reverencia y con la misma huyeron de la habitación ante el ceño fruncido de ChanYeol.
—¿Qué coño te pasa, imbécil?—lo retó, enojado.
Por mucho que trató de luchar, se vio reducido, su espalda chocó con la pared y por fin, el más alto soltó su férreo agarre, apoyando ambas manos a los lados de BaekHyun, su cuerpo a centímetros de tocar el suyo, su espacio personal reducido a cero.
—No me vuelvas a desafiar delante de los empleados, BaekHyun. —su tono de voz normalmente era grave, pero ahora había bajado una octava y quería negarlo, pero se había estremecido como una hoja de otoño. —Somos socios, pero eso no te da derecho a desautorizarme o cuestionarme sólo porque tienes una rabieta.
—No es una rabieta. El concepto es vulgar y se supone que estás anunciando una fusión entre empresas, una nueva línea de ropa, una tema serio, no es un anuncio de coches o de un prostíbulo. —le dolía donde ChanYeol lo había sujetado, pero resistió el impulso de frotarse la zona dañada, alzando el mentón ante la increpación del más alto.
—Sigues llamándolas putas. Empiezo a creer que tu problema es que no hay penes en la sala y que odias el hecho de que a mí me gusten las tetas. —su nariz estaba a escasos milímetros de la suya, cada vez podía ver más sombras en su rostro joven que usualmente lucía una sonrisa torcida encantadora y coqueta.
—No se trata de que sean mujeres o que tú seas un bastardo mujeriego que no sabe mantener su polla dentro de los pantalones.—una nota de resentimiento se coló en su voz al responder con los dientes apretados.—Se trata de la imagen que vas a darle a nuestra empresa y que no pienso dejar que hagas lo que te sale de los cojones, como siempre.
—Cuidado con esa boquita, bebé, tienes que cuidar tu imagen de Mr. Perfecto. —colocó un dedo sobre sus labios, burlándose de él y no tomándolo en serio. —Hasta suenas dolido y celoso, Baekkie.
—No digas idioteces.
Giró la cara, pero ChanYeol lo tomó por el mentón, obligándolo a mirarlo de frente, sus ojos echando chispas que le erizaban la piel. Odiaba estar en esta posición, BaekHyun no era precisamente un hombre alto, y pese a que no le veía nada de malo a su altura, ese idiota lo hacía sentir débil cuando lo acorralaba de esa forma, como si no fuera nada en comparación a él y sabía que ChanYeol era consciente de su efecto.
—¿Me echas de menos, bebé?—sus labios rozaron los suyos. BaekHyun frunció el ceño y puso ambas manos en su muñeca, clavándole las uñas.—Si quieres mi polla sólo tienes que ser amable conmigo y olvidaré la existencia de esas modelos con poca ropa. Es más, si te portas bien, puede que hasta te deje hacer lo que quieras con el reportaje fotográfico de la fusión. —le dio un pico. —Y se lo bueno que puedes llegar a ser. —murmuró roncamente, sus caderas se movieron obscenamente contra su entrepierna y fue la gota que colmó el vaso.
BaekHyun fingió ser dócil, se lamió los labios, como sabía que a ChanYeol le gustaba, muy lentamente, sexy, atrayéndolo y cuando estuvo pendiente de su lengua y aflojó su agarre en su mentón, mordió su labio inferior haciéndolo sangrar. El más alto gruñó y se alejó, tocándose la zona dañada y mirando casi con estupefacción su sangre entre sus dedos.
—Has caído bastante bajo ¿no es así, Park? Sexo a cambio de no meter tus narices ¿tan desesperado estás porque te toque? Creo que el que me echa de menos eres tú a mí. —soltó con suficiencia, colocándose un mechón rebelde de pelo, procurando que su voz sonara fría e impersonal.
ChanYeol lo miró con rabia, lamió la sangre de su labio y se acercó de improviso, esta vez más fuerte, más rápido que antes. Su espalda crujió contra la pared, haciéndolo soltar un quejido y sus dedos con los restos de su sangre entre sus labios, el sabor metálico de su sangre en su lengua. Lo había provocado demasiado, quizás. ¿Y no hizo él lo mismo comportándose como un cretino?, se dijo enojado.
—Tú me has llevado a esto, BaekHyun desde que te niegas a darme lo que necesito.
—No me culpes a mí por tus errores. Si no fueras un bastardo, quizás hasta podríamos llevarnos bien y lo nuestro no se habría jodido. —entrecerró los ojos, rencor, sí, ahí estaba.
—¿Sí, uhm? —se burló sarcástico, aún sujetándolo por el cuello, pero sin hacerle daño.—Sé que te jode que toque a esas chicas o que quiera follármelas. Te molesta tanto porque quieres ser tú.
BaekHyun se rió irónico y ácido, una risa amargada.
—¿Te crees que eres el único que puede tener sexo? Mis necesidades están demasiado bien cubiertas como para acordarme de que alguna vez te dejé estar en mi cama, Park.
ChanYeol alzó las cejas, soltándolo lentamente. Sabía que eso había alcanzado a su ego masculino porque él dudaba que BaekHyun pudiera tener relaciones esporádicas para tener sexo.
—¿Quién es él? —gruñó la pregunta, apretando los nudillos.
—No tengo por qué responder a eso. —pasó las manos por su traje Mr. Lucky, alisando las arrugas, desentendido.
Se tomó un momento para responder, un minuto donde solo resopló por la nariz y calmó su respiración, mirándolo con el fuego de sus ojos. Leyó deseo y rabia y en parte sintió satisfacción por ser él el causante.
—Olvidas un pequeño detalle, Baekkie. —sonrió como un hijo de puta y BaekHyun se estremeció de nuevo. —Eres mío y más tarde o más temprano, tus mierdas de excusas dejarán de surtir efecto.
—No mientras pueda evitarlo.—su voz tembló y falló al hablar, odiaba cuando ChanYeol recurría a eso para amenazarlo. —Olvida a las modelos con poca ropa, me voy a encargar de esto yo mismo.
—Eres mi prometido, bebé, puedes resistirte todo lo que quieras, pero en algún momento, volverás a ser mío y me pedirás a gritos que te folle.
BaekHyun jadeó antes de abrir la puerta y huir de ChanYeol.
***
El hombre se apoyó en una esquina, una pierna contra la pared, los brazos cruzados, la camisa blanca pegándose a sus bíceps y pecho como una segunda piel por la fuerza en sus músculos y la mirada perdida en el estudio o a lo mejor, en cierta persona que había revuelto a todos los empleados, dándole un giro a su idea.
ChanYeol le concedió un pequeño descanso a su pequeño BaekHyun y contempló en silencio al otro dar órdenes directas y firmes acerca de la sesión fotográfica. Lo que iba a ser fotos de mujeres con la ropa de su colección más provocativa y con menos tela, se transformó en una sesión variada, con modelos de ambas firmas con sus tops en ventas de los últimos seis meses. Empleados de ambas corporaciones trabajaban en armonía y él le concedía silenciosamente a BaekHyun el punto, aunque no quería decir que no le tocara los cojones ser despreciado e ignorado.
YooRa, antes de irse había bajado a comprobar que no se hubieran matado entre sí, según sus propias palabras, y no se perdió su gesto de sospecha al verle el labio, pero su hermana mayor se ahorró su sermón para otro momento, se despidió de él diciéndole que ya todo era legal y abrazó a BaekHyun, murmurándole alguna cosa al oído que no pudo escuchar. Siempre le había molestado la cercanía de su hermana con su prometido. Suponía que en algún recóndito lugar de su cabeza, una voz le gritaba de forma paranoica que a YooRa le hubiera gustado ser la prometida de BaekHyun y eso conseguía hincharle los huevos. Conseguía calmarse porque sabía que no había forma de que al hombre le gustara lo que ella tenía para ofrecerle.
Su abogado llegó casi a la vez que YooRa, pero él se mantuvo sentado en una silla cerca suya, desabrochando su chaqueta y dejando su maletín en el suelo. JongDae se mantuvo demasiado callado para ser él. Tenían una amistad desde los dieciséis años, cuando su amigo llegó nuevo a su clase, él prácticamente era una de las pocas personas que lo conocía casi tan bien como ChanYeol a sí mismo y se conocía su historia con BaekHyun a veces mucho mejor de lo que él podía recordarlo.
JongDae era un hijo de puta en la mayor parte de los casos y no estaba acostumbrado a sus silencios prolongados, porque estos solo podían significar que estaba pensando u observando y el bastardo era bueno en ambos aspectos.
—¿Qué?—el abogado lo mira, su mirada perdida regresa a él y sabe que ha estado observando toda la situación en general. —Sé que estás pensando algo.
—No en algo. Más bien teorizaba en lo que podría haber pasado dentro del vestuario. —meneó la cabeza. ChanYeol alzó las cejas, animándolo a seguir.—Por la forma en la que BaekHyun está rehuyendo tu mirada o ignora tu mera presencia, diría que le has vuelto hacer propuestas de tener sexo y por la forma en la que te lo comes debería deducir que te ha tocado el sistema de alguna manera. Además, le estás dando un respiro y es probable que te pasaras de la raya, otra vez.
El tipo sonrió y ChanYeol bufó, no sintiéndose impresionado. Dio una palmada sarcástica y JongDae le guiñó el ojo, confiado.
—Aunque lo crucial es que me preguntaba cómo vas a lograr bajarle los pantalones a tu prometido presionándolo para que se case contigo. Así sólo consigues que apriete más su culo, y a veces, es de forma literal, BaekHyun tiende a apretar el trasero cuando está bajo mucha tensión.—le gruñó ante ese nuevo comentario que demostraba su capacidad para leer y captar los detalles de las personas y que lo habría hecho un buen fiscal, si alguna vez hubiera querido serlo. JongDae se conformó con ser el abogado rompepelotas de su empresa y llevar papeleo legal que era casi un insulto para su brillante mente.
—Él es mío.
—Sigues justificando cualquier acción basándote en ese argumento, y amigo, una cosa es que tú lo veas tuyo, y otra que BaekHyun te deje entrar de nuevo en su cueva.
—Cuando hablas como un chupapollas me dan ganas de meterte una paliza, JongDae.—cambió el peso de un pie a otro, doblando la otra rodilla. Estaba siendo sincero, JongDae lo sabía y el cabrón sonreía.
—¿Cuál es el plan, entonces? Porque no veo a BaekHyun dispuesto a tener nada contigo que no sea meramente profesional.
—Improvisaré. Conseguí una vez meterlo en mi cama ¿no? —le dijo con tono prepotente.
—Sip, y recuerdo también que esa vez lo tenías hasta que la cagaste. —le miró desafiante por el golpe. Su amigo rió jocoso. —Tienes que admitir que no eres precisamente bueno manteniendo a BaekHyun contigo.—meneó la cabeza, descruzando las piernas.—Creo que tienes tan asumido que el hombre tiene que ser tuyo que no cuentas con que él puede pensar de forma diferente. —ChanYeol frunció el ceño, mirando al pequeño tipo a través de la habitación, tan mandón y exigente en cada detalle. Y sip, estaba apretando el culo. —Y hay que reconocer que él sabe cómo provocarte.
No respondió nada, al menos no inmediatamente. JongDae lo conocía y no era como si lo necesitara para sacar sus propias conclusiones. Continuó mirando fijamente la espalda de BaekHyun, el hombre se abanicó con un cartón e intercambió un par de palabras con su ayudante. ChanYeol taladró al pobre chico con sus ojos.
—¿Qué relación crees que tienen? —le preguntó a JongDae. No era necesario aclarar nombres, él siguió el curso de su mirada envenenada y sonrió enigmáticamente.
—¿Estás buscándole un amante al azar a BaekHyun o sabes que tiene uno y te acabas de fijar en SeHun?
Chasqueó la lengua, sin apartar la mirada de SeHun, inclinándose cerca de la boca de su jefe para entender qué le estaba comentando.
—BaekHyun dio a entender que se estaba tirando a alguien. Quiero saber quién es él y hacerle tragar sus pelotas.
—Si quieres mi humilde opinión, no es SeHun. —por fin apartó su hostigadora mirada de su prometido y su ayudante y la centró en su amigo, preguntándole mudamente por qué no.—Se notaría. Cuando existen relaciones personales entre compañeros de trabajo, y más entre una tan íntima como es jefe-subordinado, siempre hay pequeños detalles que indican que están follando. —JongDae se acarició la barbilla. —Si esos dos hubieran tenido una ronda de pasión en el despacho del jefe, se les notaría, sobre todo a BaekHyun. Él trata de ocultar sus emociones y ser frío y serio aquí, pero es muy sentimental y expresivo y no podría no dar alguna señal, por ínfima que sea, en dirección a su amante. —ChanYeol procuró no gruñirle ante la remota idea de ellos dos teniendo sexo en el despacho del director. —SeHun...él no sé aún para qué lado batea. Es el prototipo perfecto de cero emociones y ni una sola vez lo he visto mirar de ninguna forma inadecuada alguno de los modelos, mucho menos a tu BaekHyun. No estaría equivocado al decir que con él, incluso, es con el que más a salvo está.
—Conmigo está seguro. —gruñó de mal humor.
—Su trasero no lo cree así. —se rió JongDae, apartándose una mota imaginaria de polvo de la manga.
—No me importa lo que él crea. —su voz bajó una octava más. BaekHyun dio instrucciones a los dos fotógrafos, cortando la perorata dramática de HeeChul sobre cómo él solo podía hacerlo bien.
—Ese es precisamente tu problema, ChanYeol, que nunca tomas en serio a BaekHyun, das por hecho que él tiene que acceder a tus caprichos y perdonarte cuando eres un capullo.
—¿De qué lado estás tú?
—De ninguno. —se encoge de hombros, divertido. —Soy un mero espectador neutral de tu drama amoroso y no tomo partido por ninguno.
—¿Te diviertes a mi costa?
—¿Aún lo preguntas?
Se formó un silencio entre ambos. ChanYeol está irritado y se frota el puente de la nariz, aún preguntándose quién es el gilipollas que se atreve a acostarse con su BaekHyun, al fin de cuentas, su compromiso era de dominio público desde que ambos fueron mayores de edad y aceptaron el compromiso. Había dos años de diferencia entre ellos, sus padres comenzaron hablar de planes de boda en su adolescencia.
BaekMoon y YooBin no pudieron ser más felices con su plan de matrimonio entre sus hijos, fue simplemente era una alegría para ellos unir años de amistad entre ambos con un enlace oficial y el hecho de que hubiera posibilidad de que entre ellos pudiera surgir la atracción, fue lo que los impulsó a hablarles de esto. BaekHyun aún tenía dieciséis y ChanYeol rozaba la mayoría de edad cuando les hablaron del compromiso. No les sentó del todo bien.
A decir verdad, se conocían desde pequeños por reuniones sociales de sus padres. Ya desde la infancia a ChanYeol le gustaba hacer llorar al pequeño BaekHyun, que trataba de reprimir las lágrimas y fruncía los labios graciosamente, como un cachorro. Más tarde, eran los críos que se tiraban de la lengua hasta que uno de los dos explotara, pero que podían unirse en una causa común y crear cosas buenas.
En su adolescencia ChanYeol no prestó verdadera atención a los cambios físicos del otro, para él sólo era un bebé y no tomó demasiado bien la idea de ser el prometido de Byun BaekHyun. Sobre todo, no cuando le gustaba probar cada día un amante nuevo y no estaba dispuesto atarse a una sola persona.
No obstante, la mayoría de edad del más pequeño llegó y el reacio ChanYeol alérgico al compromiso y las parejas, pensó que no era tan malo. Él en un futuro deseaba formar una familia, tener una persona esperándolo en casa y BaekHyun era como el prototipo de hombre perfecto capaz de cubrir cualquiera de sus necesidades hogareñas. Tranquilo, elegante, buena conversación y bonito. Además, podía negárselo cuánto quisiera, pero le gustaba, lo ponía caliente y no le importaría follárselo una y otra vez.
BaekHyun por su lado, no era tan feliz, lo sabía, sin embargo, no haría infeliz a su padre, no cuando le impidió heredar Mr. Lucky si no se casaba con ChanYeol. Esa era una cláusula que se suponía él desconocía, pero de la que era consciente a través de su madre.
No obstante, surgieron excusas. Estudios, juventud, inexperiencia. BaekMoon le puso como límite a su hijo los veinticinco años para casarse y dentro de algunos meses, su hermoso BaekHyun celebraría su cumpleaños. Eso no quería decir que él no pudiera ejercer un poco de presión adelantando la fusión de las compañías que estaba prevista con la unión de ambos en matrimonio.
—Ni siquiera tendrías que ejercer presión si hubieras sabido mantener tu polla dentro de los pantalones cuando tuviste la oportunidad. —cortó su hilo de pensamientos JongDae. No le sorprendió que el tipo supiera qué mierda estaba pensando. Bufó, porque él tenía razón.
Un año atrás, por puro acuerdo, trataron de hacer que su compromiso funcionara. Y joder, en realidad, ChanYeol insistió en tentar a BaekHyun, aprovechándose de la atracción que ejercía en él para tentarlo hasta que logró que el siempre recto Byun enloqueciera de deseo y lo dejara follárselo en una sala vacía de una recepción a la que fueron invitados.
Fue el mismo BaekHyun quien le propuso intentar tener algo más serio después de un par de experiencias parecidas. ChanYeol no era idiota, él sabía que BaekHyun no era la clase de persona que tenía sexo esporádico sin tener una relación de por medio y accedió. Decir que tuvieron un noviazgo es mentira, pero al menos se comportaban como dos personas maduras en una relación y durante ese tiempo, reconoce que le gustó tener a BaekHyun con él, no solo en su cama.
Sin embargo, todo se vino abajo cuando hubo una pelea provocada por los celos de ChanYeol y en su momento de furia, él se tiró a una de las modelos que le coqueteaba abiertamente, aún con BaekHyun delante. Está de más decir que su posible acuerdo se fue a la mierda.
—De todas formas, nos casaremos quiera él o no. Pronto va a cumplir los veinticinco y no creo que quiera perder la empresa. —comentó sin ninguna emoción en su voz.
—¿Y es así cómo quieres tenerlo? Por mucho que sea tu esposo, si no quiere tener sexo contigo, no puedes obligarlo.
—No. Me gustaría que me pidiera que lo follara. —le dijo sinceramente, suspirando.
ChanYeol se llevó una mano a la cabeza, rascándose detrás de la nuca, chasqueando la lengua, frustrado. Puede que no fuera su mejor movimiento forzar la fusión de las empresas, no obstante, ahora podría ver a BaekHyun todos los días. Antes no tenía nada aparte de fiestas o reuniones familiares, todos momentos tensos, donde él lo evitaba todo lo posible. ¿Cómo iba arreglar su mierda si ni siquiera podía pasar tiempo con BaekHyun? Style & Lucky fue la oportunidad perfecta y ChanYeol simplemente la tomó.
Lograría regresar con BaekHyun.
—Averigua quién está en su cama. —miró a JongDae seriamente, incorporándose de su posición apoyado en la pared y estirándose. Su amigo alzó las cejas.
—¿Qué te hace pensar que lo haré?
No le respondió. Ambos sabían que lo haría. A JongDae le divertía observar su relación y disfrutaba movimiento piezas del tablero a favor de su entretenimiento. Los papeles legales no eran tan emocionantes, después de todo.
Ahora dejaría en sus manos encontrar al que estaba tocando a su BaekHyun, ChanYeol se encargaría del resto.
***
Se decidió que la sede de Style & Lucky sería en su edificio, ya que era más grande y podría dar cabida a todos los empleados. A fin de cuentas, pese a que el volumen de negocio era tan grande como el suyo propio, Park Style no usaba estudios fotográficos comunes para enseñar al mundo su moda y realizaban una gran pasarela una vez al año, un espectáculo que más que ofrecer la colección de la temporada, era un show para llamar la atención de personas pudientes.
Desde que YooBin se puso al frente del negocio de su marido, ella se encargó de despegar la empresa con su proyecto ambicioso, siendo diferente porque por vestir a celebridades, sino por ofrecerles algo diferente de las típicos pases de moda por temporada. Mientras, el fallecido padre de ChanYeol y verdadero heredero prefería manejar la gestión financiera, fue su esposa la que llevó Park Style al éxito.
No obstante, con la fusión, debían elegir un centro de cede y el edificio de Mr Lucky era más amplio y moderno que el dúplex que parecía más un centro de costura. De hecho, seguirían usándolo para ese cometido en la actualidad.
BaekHyun no estaba feliz con toda esta idea, no podía porque eso significaría que ahora tendría que ver a ChanYeol todos los días, su despacho sería el que está justo enfrente del suyo, y que tan solo unos metros lo separaría de él.
Ya no podría huir más del hombre y sabía que no pensaba dejarlo tranquilo, no cuando había adelantado la fusión unos meses antes de que cumpliera los veinticinco, e irremediablemente se llevara a cabo su enlace o pérdida total de la dirección. Decir que estaba frustrado y enojado no era suficiente para definir todo el cacao de emociones que sentía en esos instantes.
Amarrado y limitado. Desde los dieciséis años sabe que llegará el día donde tendrá que casarse con la única persona que puede sacar el peor lado de sí mismo y le jode, por la sencilla razón, de que ChanYeol puede también ser motivo de su felicidad. Y es doloroso.
Le molesta pensar en esos breves seis meses donde fue su novio y sintió que de verdad podían hacerlo, podían casarse y tener algo real, tangible y poderoso. Todo fue una mentira y BaekHyun lo comprobó en su primera gran discusión cuando a la primera oportunidad, ChanYeol se lió con una de las modelos. Lo decepcionó y engañó, no creía poder volver a lidiar con eso y no sabía cómo diablos se las pensaba arreglar en su matrimonio, porque estaba claro que ChanYeol no iba a serle fiel.
Pero lo más que lo irritaba era saber que en el fondo, esperaba que él cambiara y no solo deseara casarse por tener una cara bonita colgada de su brazo o por el sexo. Al contrario que él, ChanYeol no ganaba nada casándose aparte de un compromiso y quizá una empresa más grande, pero BaekHyun hacía mucho tiempo que se dio cuenta de que el tipo lo consideraba suyo y no era una jodida propiedad.
—Encárgate de proporcionarle al Señor Estilo lo que pida, SeHun.—rodó los ojos.
—Así se hará, hyung. —asintió el ayudante con rostro solemne. —¿Se irá antes a casa?
Eran las cinco de la tarde y la empresa cerraba a las seis, no era habitual que BaekHyun se marchara antes del cierre, muchas veces incluso, trabajaba demasiado.
—Sí, el reportaje está ya en marcha y no quiero tener que lidiar más con él en lo que queda de día. Cualquier cosa que necesites, estaré localizable. —añade colocándose bien la chaqueta y palmeándole el hombro al más joven.
—No será necesario, descanse, hyung.
SeHun es más alto que él y tiene que alzar el mentón para mirarlo a los ojos. Desde que conoció al chico le gustó su mirada sincera. No era capaz de transmitir muchas emociones, al menos no en el trabajo, quizá porque se lo tomaba todo muy en serio y eso lo llevaba a ser rígido y causar la impresión de que era un prepotente. BaekHyun en cambio vio a un niño asustado en su entrevista de trabajo que sólo quería trabajar eficientemente.
—Este mocoso. Ya te he dicho que no es necesario que me trates de usted, mucho menos en mi oficina. —rió entre dientes, más por costumbre que por regaño. SeHun torció la boca en una curva y supo que esa era su sonrisa, la única que había logrado.
Salió de su oficina con un maletín en la mano y caminando a toda velocidad hacía el ascensor. Interceptó a ChanYeol por el rabillo del ojo mientras las puertas se abrían y él entraba.
—BaekHyun.
Pero el ascensor se cerró y el botón del parking fue presionado. ¿Ese imbécil no podía darle un respiro?, se preguntó enojado.
Era cierto que no tuvo más enfrentamientos con él después del encontronazo en el vestuario y que la sesión transcurrió sin mayores enfrentamientos o discrepancias de su parte. Es más, BaekHyun se encargó de casi todo y ChanYeol solo opinó un par de veces, pero con propuestas razonables y sin el toque retador anterior. Incluso, comieron en la misma mesa, pasándose servilletas o salsa, aunque sin hablarse, más que nada porque BaekHyun no estaba dispuesto. Y a veces le frustraba demasiado saber que eran capaces de llevarse bien y coordinarse mutuamente, creando cosas buenas, cuando la mitad del tiempo terminaban jodiéndose.
Alcanzó la planta -1 y sacó del bolsillo interior de su chaqueta el móvil al sentirlo vibrar. Respondió la llamada entrante sonriendo levemente.
—Hola.
—¿Cómo llevas el día? No me has respondido ningún mensaje.
—Tuve un día ajetreado, lo siento. Pero hoy he salido antes.—caminó hacía su coche, apoyando el auricular contra el hombro y la oreja, buscando las llaves dentro de su maletín.
—¿En serio? ¿Entonces nos vemos antes hoy?
—¿Puedes?—vaciló colocándose el móvil correctamente en la mano.
—Siempre tengo tiempo para ti, BaekHyun y sabes que sí puedo.
—Estoy en marcha. Nos vemos. —colgó sintiéndose un poco más ligero, acababa de abrir el auto con el centralizado y estaba a punto de abrir la puerta cuando lo asustaron.
—¿A dónde vas?
Su sonrisa se congeló y apenas tuvo que girarse para tener a ChanYeol a unos centímetros de él tan alto como siempre y mirándolo intimidante.
—A ti qué diablos te importa. —rodó los ojos resoplando, abriendo la puerta del coche y tirando el maletín en el asiento del copiloto.
—¿Vas a reunirte con ese gilipollas que te andas tirando?—gruñó la pregunta, sujetando con fuerza la puerta abierta.
—No te debo ningún tipo de explicación, ChanYeol. Igual que tú puedes tener sexo con otras personas, no veo por qué yo no puedo tener citas. —le respondió con toda la tranquilidad que pudo reunir, subiéndose al coche. —Adiós.
Tiró de la puerta con toda la fuerza que pudo y una vez dentro, cerró con el centralizado, por si acaso. ChanYeol aún tenía la mirada clavada en él, jodidamente cabreado cuando consiguió arrancar el motor y ponerse en marcha para salir fuera del parking de la empresa.
BaekHyun suspiró cansado y era su maldito primer día como director junto a ChanYeol. Encima, se había ganado su sospecha y al día siguiente probablemente o se pondría muy irritable o muy pesado con el tema de su amante. Lo más triste de todo, es que esa parte se la había inventado un poco.
ChangMin y él se conocieron en una fiesta que dio uno de sus clientes más frecuentes hacia unos cuatro meses atrás. Desde entonces el arquitecto y él se habían estado viendo en citas inofensivas donde nada sexual se había visto implicado y que BaekHyun de momento, no estaba dispuesto a darle a ChangMin. No es como si él lo presionara, tampoco.
Fue muy sincero con el hombre, explicándole su situación, y a decir verdad, tenía que reconocer que utilizó como excusa estar comprometido para no tener sexo con él. BaekHyun no solía tener relaciones sexuales de buenas a primeras, mucho menos con desconocidos, y sus anteriores noviazgos habían sido perfectos hasta que el azúcar se perdió.
Su última relación fue con ChanYeol y el hecho de que en escasos seis meses cumpliría los veinticinco, y probablemente tendría que casarse para no perder por todo lo que llevaba trabajando casi tres años, no lo animaba a involucrarse sentimentalmente con ChangMin. Sobre todo, porque no podía tapar el sol con un dedo, y sabía que de los dos, era el arquitecto el que podía salir más dañado si tomaba la decisión equivocada.
No obstante, ChangMin era un excelente conversador, compartía con él el gusto por el arte y durante dos horas, se permitía quedar con el hombre en la cafetería donde siempre se desarrollaban sus encuentros, tomando té y trozos de dulces. No tenía intenciones de cambiar aquello por los estúpidos e injustificados celos de ChanYeol, aunque hubiera sido él el que dio a entender que mantenían relaciones sexuales, eso no era de la incumbencia del tipo. ¿No fue ChanYeol quién lo engañó primero y le faltó el respeto? ¿No tenía aquella modelo hoy tomada por la cintura en su presencia? Que le jodieran.
Y eso hizo. Olvidó por completo su día y se centró durante una hora a reír y hablar con ChangMin, mientras bebía té.
—¿Qué pasó hoy en la empresa?—BaekHyun lo miró por encima de las pestañas, tomando otro sorbo de su taza.
—Me enteré de que mi padre decidió adelantar la fusión de empresas.
—¿No puedes detenerlo?
—Ya está hecho y firmado. —dejó la taza sobre la mesa y se limpió con la servilleta, dándose golpecitos en los labios. —Supervisé personalmente la sesión de fotos que vamos a lanzar con el artículo anunciando la unión.
ChangMin frunció el ceño, notándose en su rostro su consternación ante su tono pasivo al responder, como si no le importara. Evitó mencionar que tuvo un altercado con ChanYeol, y lo cierto es que no era su intención mencionárselo.
—Lo estás llevando muy bien.
—En sí, desde un punto empresarial, la fusión es beneficiosa para Mr. Lucky.
—Yap. El problema es ChanYeol ¿me equivoco?
Percibió su cambio en la voz, tensión, algo de enojo, había notado esos cambios en ChangMin desde hacía un tiempo, cuando mencionaba a ChanYeol o éste aparecía en la conversación de alguna forma. Eso ya disparaba una alarma en BaekHyun, avisándole de que quizá el arquitecto se estaba involucrando demasiado y él no sabía si podía corresponderle.
—A partir de ahora tendremos que trabajar juntos.
ChangMin arrugó el ceño, apartando la mirada de él por un segundo.
—No sé por qué continúas soportando esta situación. Eres un hombre joven y adulto, BaekHyun, nadie tendría que decirte con quién puedes casarte. Además esa boda ni siquiera es necesaria para la fusión de ambas empresas, tu padre lo ha demostrado.
Él tenía razón, ambos lo sabían, pero estaba el pequeño detalle de que BaekHyun no quería disgustar a su padre. BaekMoon se divorció de su madre cuando él era muy pequeño, ni siquiera tenía buena relación con ella porque la mujer nunca estuvo realmente preocupada de cuidar de su único hijo. BaekHyun era lo último que le quedaba a su padre y había trabajado tan duro por Mr. Lucky que sentía que sería un desperdicio. Y en el fondo, el propio BaekHyun había aceptado que algún día se casaría con ChanYeol.
—No puedo renunciar a la empresa.
ChangMin chasqueó la lengua, cerrando brevemente los ojos. BaekHyun notó la tensión en los hombros del otro, su gesto serio y casi mortificado.
—¿Y qué pasará cuando tengas veinticinco, BaekHyun? ¿Te casarás y ya está?
—¿Podemos no hablar de esto hoy? Ya tuve suficiente por un día del tema. —le dijo fríamente, mirándolo fijo a los ojos, transmitiéndole su incomodidad.
Él se tomó un segundo para suspirar y asentir.
—Lo lamento, BaekHyun. —asintió ChangMin.
Lo más que le gustaba de él es que lo respetaba, no compartía su misma visión del tema, pero no lo obligaba a continuar la conversación. Los ojos de ChangMin se enfriaron al igual que sus músculos y habló de la exposición de arte de esa semana en el Museo Nacional de Seúl, aliviando el ambiente pesado que se había formado. BaekHyun, poco a poco volvió a sonreír y olvidó por otro rato a ChanYeol, al menos hasta la mañana siguiente.
Al día siguiente no tuvo forma de evitarlo, ni aunque se lo propusiera. Aparcó su coche en su plaza habitual en el parking a las nueve menos diez de la mañana y supo que había llegado primero, al encontrar vacía la plaza continúa que pertenecía a ChanYeol. No le sorprendió, el tipo era un buen empresario, pero se le daba mal levantarse temprano y solía acostarse tarde -prefería no pensar en los motivos-, así que no era de extrañar que pudiera entrar al trabajo una hora más tarde que el resto de los empleados.
BaekHyun no le dio importancia y se encontró frente a su vaso de plástico con café solo nada más salir del ascensor. Otra de las manías de SeHun y por la que era fuertemente criticado en la empresa, era porque quería ser bastante eficiente, pero daba la impresión de ser un lameculos. Él ya le había dicho que con que le pidiera su cafeína y se la sirviera en el despacho, era suficiente, pero SeHun era exigente incluso mimándolo.
No intercambiaron palabras, aparte de un corto buenos días y SeHun lo siguió hasta su despacho, cerrando detrás de sí.
—¿Algún inconveniente ayer?
—No, señ...hyung. El señor Park se fue casi después que usted y ya se instaló en su nueva oficina.
—Bien. ¿Los empleados han sido reasignados?
—El director de recursos humanos se está encargado.
BaekHyun asintió, dejando el maletín sobre la mesa.
—Cuando llegue Park, dile que venga a mi despacho. —SeHun cabeceó y salió con una reverencia.
Se iba a preparar mentalmente para este asunto, pero no iba a dejar de ser un buen dirigente solo porque ChanYeol estuviera allí, y aunque dudara de los motivos por los que había adelantado la fusión, y sabía que sólo era una manera de presionarlo, también era cierto que ambos querían mantener la empresa de sus respectivas familias. Por lo que, tendrían que mantener una conversación seria sobre cómo manejar el asunto.
Solo espero que no esté de mal humor, se dijo en un suspiro, frunciendo las cejas. ChanYeol por las mañanas o era más inaguantable de lo normal o te ignoraba deliberadamente, abstrayéndose de su realidad, hasta que se dejaba dormir. BaekHyun dependía de la suerte, además, tampoco tenía una gran aproximación de cómo se comportaría ChanYeol en el trabajo. Siempre fueron rivales, él podía decir que era un buen directivo porque así lo demostraban las ventas, estadísticas e informes de Park Style, pero no sabía qué clase de persona sería cuando trabajaba.
No obstante, podía saber cosas como el detalle de su mal humor mañanero o que llegaría tarde, porque al fin de cuentas durmió en la misma cama que ChanYeol casi durante seis meses. Tomó un bolígrafo, rotándolo entre sus dedos en ese punto y sólo alzó la mirada cuando una voz gruñona se alzó por fuera de su oficina y por la cristalera que hacía la veces de pared, vio a ChanYeol discutir con otro hombre, que supuso era su asistente, ya que estaba en la mesa destinada para ese cometido.
Frunció el ceño al ver al hombre, mucho más bajito que ChanYeol, tirar de la manga de su camisa y arrastrarlo hacia su despacho, mientras el otro le soltaba maldiciones. No supo cómo reaccionar cuando se detuvo, tocó a su puerta y viéndolo asentir a través de la cristalera, pasó empujando a su jefe con poca delicadeza. ChanYeol iba impecable vestido con pantalón de tela gris y camisa blanca, lo único que fallaba era su indudable gesto de acabante-de-salir-del-infierno.
—Disculpe, señor Byun, SeHunnie me informó de que solicitaba la presencia de ChanYeolie en su oficina. —¿ChanYeollie? Pocas personas llamaban así al tipo, una de ellas era su madre, otra su propio padre y el resto fallecía en el intento. —Me tomé la libertad de traerlo, ya que al señor no se le da bien llegar a su hora.
—No sigas con eso, JunMyeon. —le gruñó con los brazos cruzados.
—Por cierto, soy Kim JunMyeon, su asistente.—hizo una reverencia y BaekHyun reaccionó de forma tiesa y patosa, asintiendo.—Si necesita ayuda para tratar con él, no dude en decírmelo. —le guiñó un ojo.
JunMyeon se giró sonriente, trató de cerrar el primer botón de la camisa de ChanYeol pero este le apartó la mano como un niño ofendido. El asistente antes de marcharse, cerró la cortina de la pared de cristal y salió por la puerta silbando alguna canción alegre. BaekHyun estaba en trance preguntándose qué diablos acababa de ocurrir.
El alto se tiró en mala postura sobre la silla enfrente de su escritorio, apoyando la cabeza en una mano y mirándolo con cara de fastidio.
—¿Cuál es el problema?
BaekHyun tosió, recuperándose, decidiendo ignorar deliberadamente que el asistente de ChanYeol podía manejar al tipo como quisiera.
—Creo que estaría bien que llegáramos a un acuerdo. —empezó de forma tranquila, modulando su voz.—Vamos a tener que trabajar juntos y perjudicaremos a la empresa a la larga si nos comportamos como ayer, desafiándonos el uno al otro para ver quién tiene la razón.
—¿No podemos hablar sobre esto desayunando? —preguntó un tanto desesperado, tomándose la cabeza con una mano.
—Sólo tienes que decir que lo intentarás, ChanYeol.—su mirada se endureció.—Lo único que trato de pedirte es que no uses nuestro pasado para castigarme verbalmente y que procures tratarme como a un igual.
—Eres tú el que se niega a aceptar que vamos a casarnos.
—No es maduro de nuestra parte traer rencillas personales al trabajo. —ignoró su comentario, alzando un poco la voz al responder. Firme, seguro y profesional.
ChanYeol bufó.
—¿Quieres que finja que no quiero follarte mientras sea el directivo Park?
—No eran esas las palabras que habría utilizado, pero sí. —hizo un rictus con la boca, tamborileando los dedos sobre la mesa.
Él lo miraba con fuego, era esa clase de mirada irritada que ChanYeol le lanzaba cuando estaba cabreado por muchas cosas a la vez, e intuía que aquello lo llevaba gestando desde ayer, cuando lo dejó con la palabra en la boca. El hombre se levanta de su silla, cree que va a marcharse, pero en vez de eso, pasea por alrededor suya, fijándose en la decoración austera de su despacho, deteniéndose detrás de su silla.
—¿Cómo lo pasaste ayer, BaekHyun? ¿Te hace gritar como yo?
BaekHyun cerró los ojos, la voz de ChanYeol en su oído y la certeza de que esto no iba a ser fácil.
—¿ChanYeol qué te acabo de pedir?
—No soy el directivo Park ahora. Estoy hablando con mi prometido en su oficina, tratando de entender por qué está follando con otro.
—¿No entiendes aún el por qué?—lo miró por encima del hombro, ácido.
ChanYeol se enderezó, regresando a su posición original, enfrente de su escritorio, pero sin sentarse. Durante un tiempo se miran a los ojos y hay muchas emociones volando entre ellos, deseo, rabia, rencor, frustración, BaekHyun las lee todas y cada una, las siente, pero no puede decir nada.
—¿Algo más?
—Tenemos que hacer una reunión creativa con nuestros modistos y creativos. El artículo está bien como primer plato, pero deberíamos hacer algo más para anunciar el nacimiento de la empresa.—su tono fue profesional.
El hombre suspiró, casi resignándose. BaekHyun por primera vez se fijó en que tenía ojeras y también procuró no preguntarse el motivo de su falta de sueño, porque pensarlo le haría daño.
—¿Cuándo quieres hacerla?
—Hoy mismo.
—Reúnelos. —le dijo con seriedad, colocándose derecho y estirándose la camisa, desabrochándose el segundo botón de la misma.
—¿No querías desayunar?
—Quería desayunar contigo. —lo miró directo a los ojos al hablar, barriéndolo con su sinceridad.
BaekHyun no fue capaz de responder.
***