01
El suave sonar del viento y el aroma a café hacían del lugar un ambiente calmado y relajante para el chico castaño que leía uno de sus libros favoritos sentado en la pequeña banca al fondo del jardín, debajo de un árbol encorvado.
Eran apenas las siete de la mañana y faltaban aproximadamente treinta minutos para que comenzaran sus clases mas sin embargo a Jimin le gustaba llegar temprano para sumergirse en la tranquilidad que le daba la brisa mañanera.
Hacía un poco de frío, por lo que llevaba puesto un suéter de lana color gris, unos jeans negros y sus botines preferidos.
Los alumnos de la universidad comenzaban a llegar por montones, haciendo bulla y tirándose a empujones, Jimin los observó de lejos un momento intentando ver entre la multitud a su amigo y compañero de clase Taehyung, mas sin embargo no lo encontró.
Frunció el ceño y volvió su vista al libro, leyendo los últimos párrafos de el capítulo por terminar.
La historia trataba de un amor imposible entre una chica muda y un enamorado joven que la conoció junto a una fuente.
Se enamoraron al instante, incluso si ella no podía hablar él podía entenderla a través de su mirada. Un amor puro y lleno de energía.
Pero como cada historia tiene una tragedia, ésta no era la excepción pues resulta que la madre de la chica se oponía a la relación de ella y su enamorado, haciendo hasta lo imposible por intentar separarlos.
Jimin suspiró, no entendía cómo es que la mamá de la protagonista no se diera cuenta de que hacía sufrir a su hija al separarla de la persona que ama. Era un ser egoísta y malvado, incapaz de ver por la felicidad de otros. Jimin detestaba a las personas así.
Cerró su libro un poco frustrado por la situación ficticia que dictaba, si él pudiera abrirse paso entre las páginas y ayudar a los protagonistas, lo haría con mucho gusto. Desafortunadamente eran simples cuentos narrados.
Tres pequeños golpes se escucharon en la madera del banco, levantó la vista y frente a él estaba el chico de cabello rizado y sonrisa amigable.
Vestía un abrigo oscuro y unos jeans beige.
—Está rojo aquí— tocó su nariz y sonrió —¿Por qué no te abrigaste más? hoy haría frío.
—Sabes que me gusta el frío.— Le sonrió de vuelta tocando su propia nariz para sentirla helada, tal vez sí debió abrigarse más.
—Claro, pero no para que te de un resfriado— comenzó a sacarse el abrigo y se lo puso al castaño en los hombros —toma esto, te abrigará más.
Jimin río, honestamente él no sentía mucho el frío. Había estado tomando café y eso mantenía su cuerpo tibio, no hacía falta abrigarse de más pero sabía como era Taehyung, lo cuidaba como si fuese su propio hermano menor.
Taehyung y Jimin se conocieron poco antes de entrar a la universidad, en una veterinaria para ser específicos.
Jimin llevaba su gato a consulta y mientras estaba en la sala de espera bajó al pequeño Ronn a estirarse, pero no contó con que el perro del chico de al lado se pusiera a corretear al gato por toda la sala de espera, tumbando algunas macetas y estanterías. Lo que terminó en una discusión entre Jimin y el dueño del pequeño cachorro que resultó ser Taehyung.
Finalmente el veterinario terminó enfadándose por el escándalo y los echó a ambos del consultorio.
Tiempo después como si fuese obra del destino, Jimin y Taehyung terminaron volviéndose compañeros de clase y vecinos de banco.
Al principio ninguno de los dos se llevaba, pero la convivencia obligatoria por trabajos escolares los hizo dirigirse la palabra y terminaron siendo muy buenos amigos.
El sonido del timbre les hizo saber que era hora de entrar a clase. Jimin comenzó a guardar sus cosas en su mochila y tomó el último sorbo de café para tirar el bote al cesto de basura. Ambos subieron a su aula, algunos de sus compañeros ya se encontraban dentro, unos les saludaron, otros simplemente les ignoraron. Se sentaron en sus lugares, sacando sus cuadernos de primera hora. Tiempo después entró su profesor de física, dando por iniciadas las clases. Las horas pasaron lentas mientras Jimin tomaba apuntes y Taehyung le picaba las costillas con un plumón.
Las primeras horas finalizaron, el timbre volvió a sonar esta vez anunciando el receso y espacio para comer.
—Ya era hora, muero de hambre.— exclamó Taehyung mientras se estiraba en su lugar y bostezaba.
Jimin asintió de igual manera guardando algunos materiales en su mochila. Ambos salieron en dirección al comedor, al llegar Taehyung pidió una hamburguesa y una lata de coca-cola. Jimin por su parte no era de comer cosas pesadas así que sólo compró un plato de papas fritas y un jugo de uva.
A su lado llegaron dos chicos un poco más altos que ellos, Kim SeokJin y Jung Hoseok. Eran un curso mayores, pero habían interactuado en un torneo que realizó la universidad, los cuatro habían hecho equipo y compitieron juntos, desde ahí mantuvieron una buena amistad.
—Buen día..— SeokJin les saludó con una alegre sonrisa, pero cuando miró a Jimin sus palabras se quedaron en su garganta, mordió su labio intentando no soltar una risilla —Te vez adorable con esa bata.
Y sin más se soltó a reír, jimin frunció el cejo y se miró a si mismo, dándose cuenta que el abrigo de Taehyung le quedaba grande, demasiado grande como para cubrirlo entero.
Hoseok río de igual manera y Jimin le dio un un golpe en el hombro.
—Es de Taehyung, me lo prestó porque hacía frío, dejen de burlarse.— respondió rodando los ojos.
El grupo de amigos salió del comedor, no solían sentarse ahí en los descansos porque era muy abrumador estar rodeados de media universidad, ellos preferían su propia tranquilidad.
Se dirigieron al final del jardín, justo a la banca donde Jimin leía su libro por la mañana, se sentaron y comenzaron a comer entre pláticas triviales y risas.
—¿Supieron de la fiesta que hará Dongju? a invitado a todos en la universidad, será divertido.— preguntó SeokJin sacándole los pepinillos a la hamburguesa mientras intentaba no tocarlos.
—Con esta ya van cinco fiestas que organiza y en ninguna llega su invitado especial —río Hoseok, sacando de su pantalón un papel de cuaderno y se lo entregó al castaño con una risa burlesca —De nuevo te mandó una carta, deberías decirle que irás al menos una vez, no quiero ser su paloma mensajera toda la vida.
Jimin tomó el papel, desdoblándolo y leyendo lo que ya había leído otras cuatro cartas atrás.
Dongju era un chico un año mayor que él, cuando Jimin entró a la universidad el tipo se le pegó como si Jimin fuese su único amigo ahí, lo buscaba siempre y cada que podía.
En poco tiempo logró colmar la paciencia de Jimin y terminó por decirle que se alejara, que dejara de buscarlo, él no era ingenuo y sabía perfectamente cuales eran las intenciones de Dongju.
Aunque él chico fuese guapo y popular, era un idiota. De esa clase de personas que se vuelven insoportables por su arrogancia.
Jimin intentó detenerlo en su insistencia, pero aún así le pidiera que lo dejara tranquilo, Dongju no obedeció.
Cuando se enteró que Hoseok, su compañero de artes era amigo cercano a Jimin, comenzó a mandarle cartas con este. Invitándolo a sus fiestas y escribiéndole cursilerías.
Y no era que a Jimin no le gustaran las fiestas, al igual que a sus amigos, él disfrutaba de la buena música y el amargo sabor del alcohol, más sin embargo detestaba a Dongju y por lo tanto a sus eventos ilegales también.
Suspiró volviendo a doblar el papel y a guardarlo en el abrigo de Taehyung.
—No quiero hacer que se ilusione, ir ahí sería como darle esperanzas, cosa que no pasará ni en cien años.— hizo una mueca.
—Oh, vamos Jimin ¿hace cuanto tiempo que no sales a divertirte?— dijo Taehyung dando un trago a su coca-cola —Sé que Dongju es un idiota, pero si llegas conmigo no dejaré que te haga nada.
—Es cierto, si estás con nosotros no pasará nada Jiminie— le sonrió SeokJin —él solo quiere verte ahí, le saludas y ya está, estaremos contigo siempre.
Hoseok asintió deacuerdo a ellos.
Jimin dudó si ir o no. En parte Taehyung tenía razón, hace tiempo que no salía a divertirse con ellos, quería ir y pasarla bien un rato.
Aunque Dongju fuera un idiota arrogante, Jimin sabía que no era capaz de obligarle a algo.
Era popular, pero lastimosamente su presencia abrumaba a Jimin. Esa clase de chicos que bajan las estrellas sólo por un revolcón.
—Está bien, lo pensaré. — dijo con una mueca.
—Tranquilo, él no se acercará a ti si estás con nosotros. —respondió Hoseok.
—Claro, si la última vez Taehyung lo amenazó con la mirada ¡ustedes dos parecen pareja! — exclamó SeokJin soltando una carcajada, contagiando consigo a los demás.
—Es porque Jimin es mi todo, ¿verdad? —Taehyung apretó la mejilla de Jimin y este le dio un jalón de cabello.
Entre risas terminaron su almuerzo y tiempo después el sonido del timbre les hizo saber que era hora de volver a sus clases. El grupo de amigos caminó de vuelta al instituto, despidiéndose de los dos mayores y entrando a sus aulas retomando sus clases.
A última hora el profesor de informática les dio un examen sorpresa, que entre quejas y maldiciones de los alumnos entregó tranquilamente sentándose en su escritorio para sacar su celular y revisar sus redes sociales.
Jimin respondió el examen, tomándose unos veinte minutos en acabar, volteó a ver a Taehyung y éste hacía garabatos en su mano, tarareando una canción y moviendo su cabeza, totalmente desconcentrado.
Jimin rodó los ojos y volvió su vista al examen revisando que estuviera todo en orden. Los minutos pasaban y comenzaba a aburrirse, se levantó de su banco y caminó al escritorio de su profesor entregándole el examen terminado.
—Bien, tome sus cosas puede salir afuera.— dijo el profesor revisando el examen y guardándolo en un portafolio. Miró a Jimin de manera burlesca por encima de sus gafas notando su largo abrigo.
Jimin frunció el ceño mirando su propia ropa y resopló ¿qué era lo divertido en su atuendo? pensó.
Si adentro estaba aburrido a fuera lo estaría más. Tomó su mochila guardado sus cosas, escuchó a Taehyung murmurar un "pasa la trece" y le lanzó su goma para borrar.
Salió del aula sin saber que hacer. Entonces se dirigió a la biblioteca a leer un libro en lo que las clases terminaban.
La biblioteca estaría vacía de no ser por una profesora al fondo que revisaba algo en su computadora en completo silencio.
Jimin revisó los estantes buscando con sus ojos almendra la sección de "romance" y cuando la encontró revisó algunos libros que había, la mayoría ya los había leído, otros no ya que no eran de su gusto.
Un libro cayó desde lo alto del estante, haciendo un sonido seco en el suelo. Jimin dio un brinco por el susto y escuchó un siseo de la profesora al fondo.
Se inclinó para volver a acomodar el libro en el estante pero el aspecto de éste llamó su atención.
Era de color blanco y tenía manchas de polvo, sus hojas eran de un amarillo gastado. Jimin se sorprendió ya que era el único libro que tenía tal apariencia empolvada y vieja, los demás libros del estante estaban perfectamente limpios y casi nuevos ya que no muchas personas ahí los usaban.
Jimin limpió las manchas de polvo, dándose cuenta que el libro no tenía título. De entre sus páginas gastadas salía un hilo rojo, como un separador.
Intrigado, Jimin tomó el libro y se sentó en las mesas de al fondo.
Lo abrió mirando la presentación del autor, cosa que sólo escribía un "Él" mas un pequeño corazón dibujado.
La primera hoja escribía entre letras elegantes y en primera persona la experiencia de un joven al conocer a otro. La magia de el amor y la química que surgió de manera inesperada en el momento en que sus corazones se conectaron.
Jimin se sorprendió, normalmente no incluían libros de romance gay en el instituto. Él había revisado esos mismos estantes un par de veces y nunca lo vio.
Giró el libro para ver más datos de autoría pero las páginas estaban completamente en blanco.
Jimin se levantó de la mesa, le intrigaba mucho ése extraño libro tanto como la historia narrada en sus páginas.
Quiso registrarlo como prestado en el fichero, pero al ser un libro sin título no supo cómo. Jimin mordió su labio y decidido sacó el libro de la biblioteca para llevarlo a su departamento y leerlo con mayor tranquilidad.
Caminaba por el pasillo del instituto con su mochila colgada a su hombro y en sus manos llevaba el libro blanco.
Revisando su extraña apariencia y las misteriosas páginas en blanco que tenía. Caminaba tan distraído que no se dio cuenta de la persona que chocó con él haciendo que el libro cayera de sus manos.
Jimin en un intento de reflejo quiso tomarlo, pero el largo abrigo hizo que perdiera el equilibrio y cayera al suelo también.
El chico con el que había chocado estaba de pie junto a él, mirándole de forma extrañada. Jimin se levantó rápido tomando el libro y mirando al desconocido con el ceño fruncido.
El chico cambió su expresión a una burlesca cuando miro a Jimin y su enorme abrigo.
—¿Acaso vienes del polo norte?
Dijo con una ceja levantada y una sonrisa burlesca, Jimin frunció más su ceño totalmente irritado por el carácter del chico.
¿Es que todos se tenían que burlar de cómo se miraba?
Estúpido Taehyung.
Jimin le dio una rápida mirada al chico, notando su ropa totalmente negra e incluso con algunas decoraciones de cadenas.
—¿Acaso tú eres un pandillero?
El chico frunció el ceño y golpeó su lengua con su mejilla, sin más dio media vuelta y siguió su camino por el pasillo, Jimin volteó para verlo y murmuró un "idiota" lo suficientemente fuerte para que el chico lo escuchara.
Jimin sacudió el abrigo mirando que el desconocido entraba a la dirección del instituto, volvió su vista al libro y de nuevo a la puerta por donde había entrado el chico de negro.
El timbre sonó, dando por finalizadas las clases para el castaño.
Quién al encontrar el extraño libro blanco se llenó de dudas la mente y ahora al ver al desconocido chico de aura intimidante se sentía mucho más curioso.
¿Quién era él?