Siempre Presente.
JiMin entró a su habitación aventando su mochila por algun lugar del cuarto, puso seguro en la puerta, porque aunque sus padres no estaban, no quisiera que si llegaban abrieran sin su consentimiento. Corrió a su cama, sé sentó y de lo profundo del cajón de su buró, sacó una caja qué contenía a sus mejores amigos.
la abrió sonriendo, vio a sus tres vibradores y su dildo.
JiMin tenia 19 años, y a "tan corta"edad era un completo adicto a los orgasmos, aunque en su vida solo ha tenido dos parejas sexo-sentimentales, pero sus experiencias con NamJoon y SeokJin, sus ex's, fueron suficientes para hacerlo amar esa sensación.
tomó su dildo con chupón y un vibrador rosa qué parecía micrófono y los dejo en su cama, la caja de madera fue a parar a la cama también, pero siendo tapada por una almohada.
JiMin se paró, quitó su pantalón, que ha comenzado a incomodar, y las bragas, suspirando cuando sintió la fría brisa pegar con su húmedo coñito, quitó su blusa color café y su sostén dejando al descubierto sus pequeñas tetas cin piercing en los pezones, sé vio en el espejo de cuerpo completo frente a su cama y sonrió. aunque sus pechos eran pequeños, su trasero era grande, haciéndolo ver bien.
Tomó sus pezones entre los dedos y los masajeo haciéndose gemir bajito por las sensaciones, queriendo tener a alguien que chupe sus lindas tetas perforadas y las deje húmedas y rojas, pensaría después de su primer orgasmo en llamar a Hoseok, el capitán del equipo de Voleibol qué le propuso follar hace una semana.
Tomó su dildo y con el pie quitó la alfombra de un pedazo de suelo, quedando así la madera al descubierto, donde pego a su amigo de silicón y después fue por su vibrador para verificar que tuviera batería y poder utilizarlo.
cuando estuvo listo, bajó la computadora al suelo, frente al él y simplemente abrio aquella página qué tanto le gustaba ver, reproduciendo el video que en la escuela encontró curioseando y que lo había dejado húmedo.
en la pantalla de su laptop se reproducía la imagen, la introducción del video, aunque JiMin quisiera, no podía saltarse esa parte, eso le calentaba.
así que, mientras la protagonista se disponía a hacer el desayuno para su hijastro y su esposo, JiMin pasaba sus dedos por sus labios vaginales separandolos lentamente, vio como el hijastro bajaba y hablaba con su madre de algo que a JiMin no le interesó, y después como el chico se incaba en sus rodillas y le comía el coño a su madrastra mientras ella luchaba por no gemir para no despertar a su marido.
JiMin siguió preparando su lindo coño para recibir aquel gran dildo qué lo esperaba erguido sobre la madera.
mientras el Joven adulto se preparaba y calentaba, debajo de su cama algo o más bien alguien lo veía.
Jungkook masajeaba su duro miembro viendo por la pequeña apertura qué había entre la cama y el piso, Ser el "monstruo" de un niño, que habita debajo de su cama, es cansado, pero eso es lo que es.
Jungkook ha estado ahí, todo el tiempo, viendo crecer al niño, desde que era un bebé qué apenas empezaba a dormir solo, su niñez, donde JiMin le temía, su adolescencia, donde vio a JiMin hacer berrinche porque no lo dejaban salir a fiestas, hasta ahora.
Jungkook estuvo ahí siempre, viendo todo desde el pequeño espacio qué había, viéndolo madurar y empezar a experimentar, incluso lo vio, y escucho, cuando tuvo su primer orgasmo, y cuando metió a los idiotas de sus novios qué lo follaban duro.
Y ahora, viéndolo masturbarse.
Y JiMin sabía que Jungkook estaba ahí, lo sabía porque siempre lo provocaba, sabía que JiMin quería ser jodido por él.
— ¿Está vez también te quedarás ahí? – Preguntó JiMin con voz entrecortada mientras se alineada con su dildo y lo metía en su, seguramente, suave y húmeda cavidad.
Jungkook gruñó, JiMin era un descarado.
JiMin gemia mientras sus movimientos se aceleraban, su vibrador estimulando su clitoris.
— Estoy seguro de que.. ahh.. t-tienes una gran polla, m-más grande que esta. – La velocidad del vibrador aumento y con ella la de la mano de Jungkook.
Pero, desde hace días su erección tarda en bajar. sabe que es malo, y que lucifer se enojará con él si se le ocurre salir de debajo de esa cama si no es con la intención de llevar a ese niño al infierno.
— Vamos Luci, dejame salir, sabes lo doloroso qué es tener una maldita erección – Suplicó esperando a que el demonio le diera una autorización
Sus pensamientos fueron interrumpidos por JiMin, quien gimio al alcanzar el primer orgasmo.
— Bien, en vista de que te quedarás ahí abajo, llamare a Hoseok – Sus piernas temblorosas fueron apoyadas en el suelo, trató de levantarse, pero en ese momento escucho como una voz, la voz del qué era su jefe, quien le autorizaba aquello qué quería.
así que Como por arte de magia Se apareció frente al Joven.
Los pantalones desabrochados y medio abajo, dejando su ereccion al aire, su camisa de cuadros abierta con su musculosa negra cubriendo su tronco.
JiMkn gimio al verlo ahí, con una ligera aura roja a su alrededor.
El hombre era alto, mucho más que JiMin, que media 1.68, tenia un piercing en el labio inferior, y otro en la ceja, su cabello negro con algunos tonos rojizos y, cuando quitó su camisa de cuadros pudo ver por fin aquella manga de tatuajes qué lo puso caliente.
JiMin, quien estaba casi sentado en el suelo, sé acercó gateando al más alto y, sin pena, tomó aquel duro y gran miembro entre sus manos, su dildo de 20 cm quedaba pequeño, a lado de ese miembro de 26 cm, y esque, aunque no pareciera mucho, de verdad que lo era, y su coñito se humedecio ante las ganas de tenerlo enterrado jodiendolo.
— Sabía que no estaba loco – Susurró posando sus labios en aquella polla para darle un beso al glande y después pasar su lengua por una vena qué se marcaba.
— Eres una puta, siempre provocandome, montando esa polla de plástico pensando en mi, mmh? – La voz ronca y baja del monstruo hizo a JiMin gemir para después meter el glande a su boca succionando.
— Tan grande – Y después, todo lo que pudo de la extensión de su amante la metió a su boca, masajeando aquello qué quedó fuera.
— Eso es, tragalo todo, perrita – JiMin movía su cabeza, sin siquiera tener una arcada – Qué zorra chupapollas, te cabe todo – Gimió Jungkook echando su cabeza para atrás mientras con su mano tomaba cabello del menor embistiendo su boca.
Jungkook se sentía tan caliente, pero cuando estuvo a punto de, por fin eyacular, JiMin quitó su boca haciéndolo gruñir, aunque su manita aun seguía estimulandolo.
— Mierda, hazme correr – Ordenó el hombre, pero JiMin negó
— Quiero que te vengas adentro de mi, llename – Pidió, casi Suplicó y Jungkook gimió ante la imagen..
lo tomó por un brazo y lo aventó a su cama, mientras el se quitó su musculosa, dejando ver su torso, JiMin sintió su boca hecha agua viendo aquello.
Jungkook se deshizo de todo lo que le restaba de ropa, y se acercó a JiMin, sé puso sobre el deteniendose con sus brazos y acercó su boca a sus pequeñas tetas, donde lamio aquellos pezones perforados con su lengua igualmente perforada.
JiMin se sentía en el cielo, la sensibilidad de sus pezones era más después de ser perforados.
Mientras tanto los dedos de Jungkook abrían los labios vaginales del menor y jugaban con su hinchado clitoris.
— Maldición, sí – Gimio JiMin cuando, después de un rato, Jungkook bajó a sus pliegues y paso su lengua por ahí.
y así empezó a comerle el coño, tan rudo y rico qué JiMin sentía morirse.
El metal rozaba con su clitoris y después iba por otras partes haciéndolo gemir, mientras los dedos de Jungkook se adentraban en su pequeña cavidad llevándolo al borde.
— Sí, sí, sigue – Gimio moviendo sus caderas, sus piernas enrolladas en el cuello de Jungkook haciendo que este sintiera cuando sus lindas y lechosas piernas empezaron a temblar, así que siguió, aumentando los movimientos de su lengua en el clitoris y de sus dedos en su entrada haciéndolo correr fuertemente.
aun después de su corrida, JiMin movía sus caderas perezosamente.
Jungkook se separó de él y subió para poder alinear su miembro en la entrada de JiMin.
Los brazos de JiMin pasaron por el cuello del mayor queriendo atraerlo para darle un beso, pero no pudo, así que JiMin solo puchereo
— Sí te beso, es como si firmaras un contrato para irte al infierno – Y JiMin sonrió
— No me importaría irme al infierno, si allá también me follaras como lo estas haciendo ahora – Y Jungkook estrelló sus labios con los del menor en un beso húmedo, juntando sus lenguas y JiMin sintiendo los metales contra su boca.
Un gemido fue amortiguado entre sus labios cuando Jungkook por fin entró en esa pequeña cavidad.
Tal como la imaginó, húmeda, caliente, suave, apretada.
la sola sensación lo hizo gemir y, sin esperar, empezó a mover sus caderas de forma salvaje, haciendo a JiMin separarse del beso y gemir fuertemente.
— Sí, Joder – Gimio cuando sintió ser tocado un punto en su interior qué solo pudo tocar una vez con su dildo. su punto G.
Jungkook se movía como un demonio, arremetiendo sus caderas con fuerza mientras sostenía las piernas de JiMin abiertas para él, viendo su polla salir de ese coñito húmedo.
Mientras lo jodia, Jungkook recordó a JiMin montando esa polla de plástico, así que sin pensarlo, salió de él, haciéndolo quejarse de aquel vacío
Jungkook se acomodó con la cabeza en la cabecera e hizo qué JiMin se sentara sobre el, metiendo su polla casi al instante
— Salta – Ordenó y JiMin lo cumplió, empezó con movimientos lentos acostumbrándose a la nueva sensación de tenerlo más adentro y después continuo su labor.
Sus caderas se movían siendo impulsadas por las grandes manos tatuadas de Jungkook, y mientras buscaba la liberación de ambos, Jungkook volvió a tomar sus tetas en su boca, chupando y dejándolas erectas.
JiMin buscó aquel punto qué su monstruo tocó, más no lo encontró y gimio desesperado.
— ¿No puedes encontrar tu punto? pequeña zorra – JiMin negó aun moviéndose y después se levantó para dar vuelta y montar al más alto viendo para sus pies.
Jungkook gimio ante la vista de ese gran culo montandolo, temblando ante cada embiste.
JiMin echó la cabeza para atrás cuando por fin lo pudo encontrar, jodiendo su punto con aquella gran polla qué se tensaba al paso de los minutos.
— Oh, mierda, eres tan bueno – Sus movimientos se aceleraron y se volvieron erraticos, así que Jungkook solo pudo tomar sus caderas y ayudarlo a impulsar sus movimientos mientras ambos se sentían cerca.
El primero en llegar fue JiMin, así que sus movimientos empezaron a ser lentos, y Jungkook solo pudo cambiar de posición a una más cómoda.
Lo puso en cuatro y volvió a entrar en él, sus manos tomando aquel culo qué lo estaba matando y JiMin solo alcanzo a gemir por la estimulación.
Jungkook aceleró sus movimientos, con una mano tomó a JiMin del cuello y lo subió hasta chocar su espalda en su pecho, sus dedos de la mano libre bajaron a su clitoris y jugaron con el mientras Jungkook, aun con su otra mano en el cuello de JiMin, lo besaba.
— Eres mio JiMin, desde ahora estás marcado – Sus dientes rozaban su oreja y lamian sin descuidar sus movimientos – Solo yo podre follarte de ahora en adelante, solo yo te haré llegar, y solo podrás montar mi polla ¿Entendiste? – JiMin asintió perdido en el placer. — Solo mio –
JiMin gimio alto y acompañó a Jungkook en su corrida, con su segundo orgasmo, que estuvo acompañado de un squirt ligero, haciéndo a JiMin gemir recortando su cabeza en el hombro de Jungkook.
– Tan malditamente bueno – Dijo Jungkook moviendo ligerante sus caderas, dejando que el pecho de JiMin se recueste en la cama.
Salió lentamente de su pequeño niño, viendo su semen escurrir por sus piernas.
JiMin quedo dormido después de un rato sobre el pecho del mayor y Jungkook lo acompaño en su sueño, acariciando su brazo desinteresadamente.
cuando JiMin despertó vio a Jungkook a su lado, viendo aquel video que tanto lo puso, pero su monstruo parecía desinteresado.
— Tú tienes un mejor culo – JiMin sonrió perezosamente y se volteó dándole la espalda para poder volver a dormir.
suponía qué sus padres aun no llegaban, así que no le importo estar desnudo y con su monstruo en su cama
— ¿Te volverás a dormir? – JiMin asintió
— Algún problema? – Jungkook dejó de lado la computadora y se acercó a él para darle besos por todo su cuello.
— Cuando dije aquello sobre firmar un contrato seguro para poder besarme, era cierto – JiMin asintió con su cabeza echa a un lado para que Jungkook pudiera darle más besitos.
— No me interesa, mientras puedas seguir jodiendome así, Jeon – Jungkook se separó de él
— ¿Como – JiMin lo cortó
– Tienes un pequeño tatuaje abajo de tu rodilla con tu nombre – ah cierto, Jungkook lo había olvidado.
Las manos del monstruo recorieron las curvas de JiMin y después fueron a parar a su coñito, donde masajeo de forma débil su clitoris. JiMin, por instinto abrió las piernas
Jeon pudo meter sus dedos en la cabidad sintiendolo aun algo abierto, así que sin esperar más, tomó la pierna de JiMin y entró en él de manera lenta haciéndolo gemir bajito.
la mano de Jeon alza su pierna para mejor acceso y empieza a follarlo rápido.
Los deditos de JiMin bajan a su clitoris y lo masajean mientras siente como su punto es estimulado.
Los movimientos de Jungkook son rápidos y buscan su liberación
— Hmm, sí, Kookie – Gime y pega sus labios con los de su monstruo en un beso hambriento con sus lenguas jugando.
después de tan solo unos minutos ambos llegan y JiMin sonríe feliz por sus cuatro orgasmos en un día.
Aunque su sonrisa no dura mucho cuando escucha el auto de sus padres llegar.
— ¿Estarás siempre bajo mi cama? – Preguntó JiMin mientras se vestía.
— Siempre estaré ahí, asi te mudes o cambies de cama – JiMin sonrió y Vio a Jungkook desaparecer.
— JiMin, cariño llegamos – La voz de sus padres lo hicieron apresurarse a cambiarse y poder salir a recibirlos.