CapĂtulo 1
SeĂşl, Corea del Sur.
“El pronóstico de hoy para esta tarde es de lluvia con ligeros vientos del norte. Maneje con precaución”.
JunMyeon apaga el radio y vuelve a mirar hacia la carretera. Lamentablemente este domingo no pudo quedarse en casa disfrutando de una deliciosa taza de café o una exquisita copa de vino porque va en camino hacia una cita donde una desconocida lo está esperando en un restaurante. Es una locura.
ÂżPorque no se negĂł?
Porque dentro de los principios y valores de JunMyeon se encuentra el nunca ser descortés con una persona y menos si se trata de una mujer. Ya es todo un adulto de treinta y cinco años no un adolescente jugando a las citas.
Media hora despuĂ©s llega a su destino. Un lujo restaurante al estilo imperial. Observa por la ventana del sitio a su cita en una mesa esquinada entretenida en su celular. No la hace esperar más y entra al lugar. Por otro lado ella al oĂr bullicio despega la vista de su celular. Le dedica una sonrisa a su acompañante que estaba por arribar a la mesa, para no verse descortĂ©s con Ă©l guarda su celular en su bolso y se levanta de su asiento.
—Es un gusto volver a verlo. —expreso y le tendió la mano.
El hombre examina discretamente a la mujer de pies a cabeza, un elegante vestido negro que se ajusta perfectamente a su cuerpo resaltando sus cuervas y sus senos, junto a unos tacones a juego, su cabello ondulado luce impecable además de un discreto, nada mal.
—Lo mismo digo .—le responde y estrecha su mano. ¿Lleva mucho tiempo esperándome?—cuestiona.
Ella le sonrĂe levemente y responde:
—Llegue hace diez minutos no se preocupe.— agrega. —Luce muy bien.—halaga.
—Gracias. usted también luce muy bien señorita Montse.
—Muchas gracias.—contesta. Montse en el fondo sabĂa que el hombre guapo la habĂa investigado. Ella tampoco se quedĂł atrás, tambiĂ©n lo habĂa investigado.
—PensĂ© que no vendrĂa.—dice y hace un diminuto puchero.
—Y no estaba equivocada. —afirmo. —Pero no soy un hombre tan descarado como para dejarla plantada. —sonrĂe.—Tomemos asiento.
Montse asiente. JunMyeon espera a la mujer tome asiento para después hacerlo él. Instantes después el mesero llego para tomar su orden. Ella ordeno un delicioso caviar mientras que JunMyeon unos exquisitos langostinos. Ambos tomaron la decisión de disfrutar su comida con un sabroso vino. El mesero al tener la orden lista se retiró.
—Y bien, ¿Qué desea de m�—pregunta intrigado.
—Se lo dije ese dĂa en la exhibiciĂłn, usted es alguien interesante y estoy segura que tampoco le soy indiferente. —agrego muy segura.
—Se lo vuelvo a repetir. No hay mucho que le pueda dar de mi vida a lo que usted llamé “interesante”. —expreso con seriedad.
—Por el amor de Dios señor Kim no sea tan modesto.—rĂe divertida. —¿Cuándo fue su Ăşltima cita? —pregunto.
¿Cuándo fue? Sinceramente no sabe. Él para su mala suerte sufre de memoria a corto plazo. Sólo recuerda vagamente que de adolescente sufrió un accidente en el bosque junto a Minseok, ChanYeol y JongIn, tal vez eso le provocó su memoria a corto plazo.
ÂżPor quĂ© habĂa aceptado la invitaciĂłn? No era muy bueno en este tema . ÂżPor quĂ© la mujer se le acerco en aquella exhibiciĂłn?
DĂas atrás.
Venecia, Italia.
Da los últimos arreglos a su traje rojo frente al espejo, posteriormente sale de su habitación listo para asistir a la exhibición más importante del museo más famoso de toda Italia.
Al estar dentro del lugar admira la belleza de los cuadros y escucha las explicaciones del guĂa. Todo es excepcional, como a Ă©l le gusta, su tarde perfecta.
Sin darse cuenta una mujer se acerca a él de forma silenciosa.
.
—¿Qué opina de la mujer que está expuesta en esa pintura?—cuestiona alguien.
—Es una mujer muy hermosa. —dijo sin pena alguna.
—Es un honor para mà que diga eso. —expreso la persona.
—¿Porque? —pregunta y voltea, sus palabras murieron al instante al ver a una mujer frente a Ă©l. Su pregunta se habĂa sido contestado por si sola.
“Vaya mujer, que preciosa” piel aperlada, cabello corto que cae hasta los hombros, cuerpo delgado, diminutas curvas, luciendo un vestido color turquesa, ojos color chocolate, labios delgados. Divina.
—De nada. —le dijo caballerosamente.
Sin más comenzó a alejarse de ella para continuar con su recorrido junto con las demás personas, pero el llamado de aquella mujer lo detuvo. Volvió a mirarla.
—¿Si?
—¿AceptarĂa ir por un cafĂ© o si lo prefiere algo más elegante? —comenta teniendo sus mejillas levemente sonrojadas.
—Lo siento, no quiero importunar. —se disculpó. —Además no nos conocemos.
—¿Importunar? ¡Jamás! . ¿Acaso yo lo hago?—agrego un tanto preocupada. —Sobre lo otro, lo haremos, no se preocupe.
—Por supuesto que no.—responde.
—Entonces, si no arruinó sus planes, ¿acepta? —pregunta.
—Es raro... al no conocernos.—contesta un poco tĂmido.
—Tiene razĂłn.— rĂe sutilmente. —Pero a simple vista es un hombre interesante, y guapo. —dice seriamente.
—Se lo aseguro no soy interesante.—contesta con seguridad.
—¿Acaso tiene miedo de una mujer y una simple invitación? —comento fingiendo sorpresa.
—¡Por supuesto que no!
—Entonces, Âżacepta?—sonrĂe ampliamente.
Soltando un suspiro de resignación acepto y toma el papel de la señorita en dónde le describe el lugar, fecha y hora del encuentro. Ella con una reverencia se despide. Por otro lado JunMyeon pudo continuar su recorrido no sin antes guardar ese papel en uno de los bolsillos de su pantalón de vestir.
—¿Señor Kim está usted bien?
Estoy perdido.
El coreano recompone su postura. —Lo estoy.—contesta.
Al poco tiempo la orden llegĂł y sin esperar mucho comenzaron a degustar.
—Cuénteme de usted señor JunMyeon.—propone la mujer.
—Soy dueño de varios hoteles de lujo en AsĂa y Europa. Me apasiona el arte y por eso que colecciono cuadros. —informo y continĂşo. —Cuando mi tiempo me lo permite dibujĂł. Me encanta viajar.—agrega con una sonrisa.
Montse sonrĂe.
—A todo mundo le gusta viajar. —agrega con simpleza. —¿No sabĂa que era coleccionista? —expreso para luego llevar un poco de caviar a su boca y asimismo beber de su copa. —Interesante.
—Asà es, me gusta coleccionar. —dice y come de sus langostinos.
Y no era mentira, semanas atrás en una tarde llamĂł a su secretaria que estaba en Corea para que estuviera al pendiente del envĂo de unos cuadros que adquiriĂł en una subasta y que quedarĂan perfectamente en las paredes de su mansiĂłn.
Montse asiente.
—¿QuĂ© hay de usted señorita Montse? —dijo sin mirarla mientras partĂa otro pedazo de sus langostinos.
—Soy modelo, tambiĂ©n hago obras de caridad a varias organizaciones de mi paĂs y en mis ratos libres práctico pole dance. —comenta con orgullo.
—Es de México, ¿cierto? —volvió su mirada hacia ella.
—Correcto. —confirmo. —AlgĂşn dĂa me gustarĂa ser su modelo.—expresa y continua. — Para mĂ serĂa un privilegio tener un trabajo de usted en el centro de mi sala en una de mis paredes —responde asimismo por debajo de la mesa ella acaricia con uno de sus pies las piernas del coreano.
SonrĂe traviesamente al observar el repentino respingo que da el hombre sobre su asiento. De la misma forma que sin temor a equivocarse nota que sus mejillas están pintadas de color rojo carmesĂ.
¡Es una mujer malvada sin pudor!
—Eso... no va hacer posible. —dice lo más normal posible . —No trate de pasarse de lista conmigo señorita Montse. Mi tiempo es muy valioso. —sentencia firmemente.
—¿Por qué lo dice? —responde con diversión.
—Porque no le conviene, se lo advierto. —sentencia seriamente.
—Tomare el riesgo.—contesta con una sonrisa en el rostro. —Siéndole sincera cuando algo llama la atención, lo obtengo y claramente usted es de toda mi atención. —expresa sin pelos en la lengua. —A pesar de que usted opine lo contrario Kim JunMyeon .
Tal vez el vino estaba comenzando a hacer efecto en su organismo porque en un abrir y cerrar de ojos tenĂa a la señorita Montse frente a sus ojos besándole los labios frente a mucha gente, enseguida vio como en su labios se formaba una sonrisa llena de orgulloso y coqueterĂa.
—Me la he pasado genial. —dice posteriormente deja dinero sobre la mesa para pagar la mitad de la cuenta. —Espero ver a verlo pronto, es una agradable compañĂa.
El sonido de la campana del restaurante hace que JunMyeon vuelva a la realidad.









La vas a continuar verdad?