Where I Belong

Summary

Baekhyun nunca imaginó que quedaría embarazado de nuevo a sus cuarenta y tres años. Mucho menos que el padre sería el hijo de veinticinco años del CEO de la empresa en la que trabajaba.

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3
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n/a
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18+

Capítulo 1

Si alguien le preguntara a Baekhyun cómo acabó en esa situación, él realmente no sabría cómo responder. En un momento, él estaba sentado en su escritorio, ordenando documentos que su jefe le pidió y al siguiente, estaba en el baño privado del último piso del edificio, pegado contra una pared mientras el hijo de su jefe penetraba su apretado agujero una y otra vez.

Chanyeol era un chico sumamente atractivo. Alto, fuerte, con una cara encantadora y unos músculos de ensueño. Baekhyun no podía negar que se sintió atraído desde el primer momento en que lo vio. Pero intentó mantenerse al margen no solo porque el chico era el hijo de su jefe, sino también porque Chanyeol era dieciocho años menor que él.

Pero ese orejón divino era demasiado encantador y de alguna manera consiguió flechar a Baekhyun con sus encantos.

Y por encantos, se refería a su enorme y jugoso pene. Porque diablos, Chanyeol era atractivo, pero su miembro era el más majestuoso que había visto en su vida. Y Baekhyun había visto suficientes penes de alfas y betas como para saber bien sobre el tema.

Baekhyun cubrió su boca con su mano para callar los gemidos que escapaban de sus labios. Chanyeol lo estaba cogiendo jodidamente rico, pero tenía que controlarse. No quería que nadie en la empresa los encontrara en medio del acto. Mucho menos el señor Park. Eso sería desastroso a niveles estratosféricos.

Antes de que Baekhyun finalmente cayera ante los encantos de Chanyeol durante una fiesta del trabajo seis meses antes, Baekhyun llevaba siete años divorciado. Y antes de eso, no había follado con su exesposo por meses. Años sin sentir un pene en su agujero de verdad que había sido tortura para un omega con el líbido de Baekhyun, pero tuvo sus razones para abstenerse.

O más bien, tuvo demasiado miedo de caer nuevamente en las garras de un narcisista abusivo que le bajara el autoestima. Aunque sus dos hijos le buscaron pareja, Baekhyun siempre se negó. El trauma que albergaba tras años de abuso era más fuerte que las ganas que tenía de follar.

Eso sin contar las malas experiencias que tuvo antes de esposo y las razones por las que estuvo con esas personas.

Pero luego llegó Chanyeol en aquella fiesta, vestido con un traje que le quedaba a la perfección, y Baekhyun mandó todo a la mierda. No pensó en las consecuencias que podría haber si su relación se hacía pública. Pero eso tampoco le importaba mucho. O al menos no lo hacía mientras las bolas de Chanyeol golpeaban contra su culo cada vez que lo embestía.

—Ay bebé, tienes el culo más apretado que me he follado,— gruñó Chanyeol antes de acelerar sus embistes.

Baekhyun posó sus manos sobre la pared e intentó mantenerse balanceado mientras sentía cómo le reacomodaron los intestinos. Había tenido sexo con otros antes, pero realmente nunca ninguno logró hacerlo sentir tan jodidamente arruinado.

— Ch-Chanyeol,— dijo Baekhyun mientras intentaba con todas sus fuerzas no pegar gritos por lo rico que se estaba siendo follado.

Chanyeol aceleró sus embistes y Baekhyun tuvo que taparse la boca con una de sus manos para acallar los gemidos que le estaba costando controlar. Le fue aún más difícil mantenerse en silencio cuando Chanyeol rodeó su cuello con su mano y atrajo su cara hacia atrás para poder besarlo. Su lengua penetró la boca de Baekhyun con fervor una y otra vez mientras su pene continuaba martillando su próstata.

Cuando finalmente se corrió, tuvo que morder el labio de Chanyeol para no alertar a todo el edificio de lo que estaban haciendo. Y no pudo evitar soltar un sollozo cuando Chanyeol llenó su interior de su delicioso semen. Ese del que Baekhyun se había hecho adicto.

Se quedaron unidos por un momento, intentando recuperarse después de esos orgasmos que los llevaron a la locura. Chanyeol siempre era atento de esa manera y siempre se cercioraba de darle cariño. Aunque en el fondo Baekhyun sabía que Chanyeol simplemente estaba siendo amable, ese tipo de detalles hacían que su corazón se acelerara.

En sus cuarenta y tres años de vida, nadie nunca le dio cariño durante el sexo. Ni siquiera su ex esposo. Eso era la norma para él. No fue hasta que Chanyeol le mostró un poco de eso tan bonito que se dio cuenta de lo poco que fue respetado en el pasado.

El resto de la tarde, no pudo sacar esa línea de pensamiento de su cabeza. Tuvo una vida…complicada. Sus padres eran ultra conservadores religiosos que lo criaron a él y a su hermano a punta de golpes y maltratos, todo con tal de “mantenerlos en el camino de Dios.”

Eso solo hizo que su hermano se descarriara y acabara en las drogas, lo cual puso aún más peso en los hombros de Baekhyun. Las constantes infidelidades de su padre a su madre y las peleas que nunca acababan hizo que Baekhyun perdiera el camino también.

Buscaba el amor en sus amistades y en sus novios. Aceptaba el cariño que le demostrara cualquiera y fue así como su profesor de religión acabó aprovechándose y perdió la virginidad con él.

Y ahí no acabó. Intentando huir de ese dolor que vivía en casa y de encontrar el amor que nunca recibió de su familia, entregó su cuerpo una y otra vez desde su adolescencia. Muchos se aprovecharon y Baekhyun suponía que lo merecía. Porque él sentía que no valía nada.

Cuando empezó la universidad, sus padres lo obligaron a quedarse a vivir en casa. Pero eso no cambió lo que Baekhyun hacía. Se acostaba con cualquier chico que mostrara interés en él cuando tuviera la oportunidad. Todo para sentirse útil y amado aunque fuese por un mínimo instante sin importar si después se sentía peor que antes.

Fue a sus veinte años que, tras una noche de copas que hasta el día de hoy no recuerda del todo, acabó embarazado de su ex esposo.

No se conocían bien. El hombre iba a la misma iglesia que sus padres y se veía como un buen muchacho. Era religioso, devoto, trabajador y venía de una buena familia. Por lo que cuando los padres de Baekhyun se enteraron de que él era padre del bebé de Baekhyun, lo obligaron a casarse con él. Incluso si para ese momento Baekhyun había tenido un aborto espótaneo tras la paliza que le dio su padre al darse cuenta del pecado que había cometido.

El matrimonio fue infeliz desde el inicio. A pesar de verse como un buen muchacho, en la privacidad de su hogar, su ex se encargaba de disciplinar a Baekhyun y de castigarlo por sus pecados. Porque el hombre sabía de la vida que había llevado Baekhyun antes de casarse y no dudaba en recriminarselo todos los días.

Los abusos eran constantes. Fuesen verbales, físicos o inclusive sexuales, esos tratos se volvieron en su realidad del día a día. A través de los años, Baekhyun perdió la cuenta de la cantidad de embarazos que acabaron en pérdida por culpa de los abusos de su esposo, de su padre e inclusive de su suegro.

No sabe cómo sus gemelos sobrevivieron a los golpes que recibió durante su gestación, pero se sentía eternamente agradecido por ello. Ellos eran su rayo de luz, lo único que lo mantuvo vivo en esos momentos de oscuridad en los que sentía que no había esperanza.

Fue cuando Hyunjin y Ryunjin cumplieron ocho años que Baekhyun encontró la oportunidad de salir de ese infierno. Con ayuda de su hermano -quien había rectificado su vida y ahora era un empresario respetable- logró salir de esa casa que se había convertido en su recámara personal de tortura.

Y aunque le fue difícil rehacer su vida lejos de las garras de esos demonios que le arrebataron su felicidad, luchó por salir adelante con tal de darle una vida digna a sus hijos.

Conocer al señor Park fue una bendición. Para ese entonces, Baekhyun trabajaba como barista en una franquicia de cafeterías de renombre. Mientras estuvo casado, nunca pudo trabajar, su esposo nunca se lo permitió.Y tampoco pudo completar sus estudios universitarios, por lo que su currículo era ralo e inexistente. Y lo único que pudo conseguir de trabajo a su edad era preparando café.

Derramar aquella taza de expreso sobre el señor Park fue un milagro que lo llevó a finalmente poder valerse por sí mismo. La compasión del señor Park fue infinita y la mano que le tendió fue el último empujón que necesitaba para vivir la vida que nunca pudo tener.

Era eso principalmente por lo que se sentía tan culpable de estar enredado con Chanyeol, el hijo mayor de su salvador. Pero Chanyeol fue como una bocanada de aire fresco tras tantos años de maltrato. Aunque fuera solo sexo, para Baekhyun era un experiencia que ocupaba tener en algún punto de su vida. El sentirse pleno y deseado.

Porque, mierda, sabía que ese muchacho lo deseaba. Aunque le gustara endulzar su oídocon mentiras que aceleraban el corazón de Baekhyun más de lo que deberían, sabía que por lo menos encendía a Chanyeol. Y eso era más de lo que recibió alguna vez.

Una oleada de náuseas repentina lo sacó de su línea de pensamiento. Se había estado sintiendo mal por días y quería pensar que simplemente estaba enfermo. Pero la experiencia le decía lo contrario y sabía que eventualmente tendría que enfrentar la realidad.

Cerró sus ojos y tomó una bocanada de aire. Necesitaba controlarse y pensar en ese asunto después de su jornada laboral.

—Estás pálido,— dijo su amigo y compañero de trabajo Kyungsoo cuando iba de paso por el escritorio de Baekhyun. Se conocieron cuando Baekhyun comenzó a trabajar en la empresa y formaron una linda amistad que se había fortalecido con los años. —De hecho, he notado que andas extraño desde hace días.

Baekhyun intentó sonreírle de la manera más genuina que podía, pero sabía que era en vano. No podría ocultarle nada a su mejor amigo ni aunque quisiera. —No tengo ninguna excusa para darte,— confesó.

Kyungsoo sonrió con orgullo. —Claro que no tienes ninguna. Eres un pésimo mentiroso. — Estudió las facciones de Baekhyun un poco más con sus ojos y se puso serio de nuevo. Se estiró sobre su escritorio para estar más cerca de él y preguntó, —¿Qué te pasa?— con un susurro que solo Baekhyun pudiera escuchar.

Baekhyun suspiró. —Estoy seguro de que no estoy enfermo y la alternativa…me asusta.

Kyungsoo frunció el ceño. No necesitaba saber nada más para saber a qué se refería Baekhyun. —Pasaremos por una farmacia cuando salgamos de aquí, entonces. — Estiró su brazo y posó su mano en el brazo de Baekhyun. — Pase lo que pase, no estás solo. Jongin y yo siempre estaremos aquí para apoyarte.

Baekhyun sintió sus ojos llenarse de lágrimas, pero se controló lo mejor que pudo. No quería hacer una escena en la oficina. Eso sería extremadamente vergonzoso. Y la verdad tampoco tenía las energías para inventar alguna excusa para justificar sus lágrimas.

Prefirió concentrarse en su trabajo, aunque los pensamientos de miedo junto con los recuerdos de lo bien que Chanyeol se lo folló intentaban distraerlo de tanto en tanto.

Su vida era un maldito chiste…o una historia de terror.

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—Mierda,— murmuró por lo bajo cuando las dos rayitas rojas aparecieron en la prueba que tenía en sus manos. Temía que ese sería el desenlace, pero ilusamente pensó en el fondo de su corazón qué tal vez estaba equivocado.

—Lo veía venir,— dijo Kyungsoo cuando vio el resultado. —Cogen como conejos y no se cuidan.

Baekhyun hizo una mueca de disgusto, aunque sabía que Kyungsoo tenía toda la razón. Nunca se preocupó por eso cuando estaba con Chanyeol. A pesar de su edad, Baekhyun era un omega saludable y sumamente fértil. Fue un irresponsable y tendría que lidiar con las consecuencias.

Sintió sus ojos llenarse de lágrimas. Chanyeol era un muchacho joven y atractivo que tendría toda una vida por vivir. Baekhyun nunca podría pedirle que se hiciera cargo de un bebé que se gestó en medio de una aventura. No sería capaz de arrebatarle a Chanyeol su juventud como le fue arrebatada a él.

Pero tampoco podría esconderlo para siempre. Se frecuentaban en la empresa, ya que Chanyeol trabajaba en el mismo piso que él para aprender todo sobre cómo llevar las riendas de la empresa que sus ancestros forjaron. Chanyeol notaría su abultado abdomen y haría preguntas. Porque él era así, preguntaba y exigía hasta recibir una respuesta honesta. Y Baekhyun se la daría indudablemente aunque no quisiera. Tampoco planeaba ocultarl algo como eso al padre de su bebé.

Siempre estaba la posibilidad de abortar al bebé. Baekhyun era fiel partidario de que la maternidad debe ser deseada (después de todo lo que vivió jamás podría obligar a alguien a dar a luz). Sin embargo, tampoco se veía a sí mismo tomando esa decisión. Aunque le aterraba la idea de tener un bebé a sus cuarenta y tres años, no podía evitar sentirse un poco emocionado. Todos sus embarazos fueron un infierno y aunque amaba a sus hijos con todas sus fuerzas, su concepción y nacimiento fueron extremadamente traumáticos para él.

Sonrió entre sus lágrimas. Tal vez no sería tan malo. Tal vez todo saldría bien, aunque le tocara criar a su bebé solo.

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Se sintió como un tonto cuando pensó que la parte difícil y aterradora sería hablar con Chanyeol y con su jefe… hasta que recordó que primero debía hablar con sus hijos.

Decidió esperar a confirmar con su ginecólogo que realmente estaba embarazado antes de hablar con sus hijos. Prefería ahorrarse ese disgusto si al final no era verdad que tendría un hijo.

Tuvo su cita el viernes por la tarde y Kyungsoo lo acompañó. —No te puedo dejar solo. Tengo que cuidarte a ti y a tu sobrino o sobrina desde ya.

Y sí, los dos lloraron cuando vieron al pequeño frijol por primera vez en la pantalla del ultrasonido. Baekhyun no pudo disfrutar realmente de un detalle como ese cuando quedó embarazado de los gemelos. Era una experiencia totalmente nueva y aunque no eran las mejores circunstancias, no podía negar que estaba infinitamente feliz.

No pudo contener su felicidad cuando regresó a su departamento. Y tampoco quiso hacerlo. Había ocultado sus verdaderos sentimientos por tanto tiempo que no quería negarse ese momento de alegría.

—Papi, ¿y esa sonrisa? — preguntó su hija Ryunjin, la menor de sus gemelos.

Baekhyun sintió sus mejillas acalorarse. —¿Tu hermano está en su cuarto?— preguntó. Ryunjin asentó. —¿Podrías decirle que venga? Ocupo hablar con los dos.

Ryunjin lo miró con curiosidad por un momento antes de darse la vuelta y hacer lo que su papá le pidió.

Baekhyun se sentó en uno de los sofás de la sala y se mordió el labio inferior. Estaba feliz de tener un bebé, pero no podía negar que estaba aterrado de lo que eso implicaría. No solo eso, sino lo que ocurriría si alguien se entera de quién es el padre. Se preguntaba cuál sería la reacción de sus hijos…y de su jefe.

Alejó ese pensamiento de su mente. No era momento para prestarle atención a esas cosas. Primero tendría que hablar con Chanyeol antes de revelar ese detalle. Bueno, si es que se atrevería a hacerlo eventualmente.

Cuando sus hijos entraron a la sala y se sentaron en el sofá frente a él, Baekhyun sintió su cuerpo temblar de los nervios. No sabía cómo podrían reaccionar sus hijos y si pensaban negativamente después de esto no podría vivir tranquilo.

— ¿Qué pasó? — preguntó Hyunjin.

Baekhyun se tomó un momento antes de responder para estudiar a sus hijos. Sus bebés, su luz de esperanza entre la oscuridad que había predominado en su vida. Sus retoños que, aunque tuvieran quince años, siempre serían los bebitos que Baekhyun adoraba y por quienes daría su vida si fuese necesario.

Su opinión y su reacción a la noticia que tenía era la más importante de todas. Si Chanyeol lo abandonara o el señor Park lo despidiera no importaba. Pero si sus hijos reaccionaban mal, acabaría completamente destruido. Ellos eran su todo, eran lo más importante que tenía.

Sintió lágrimas llenar sus ojos ante tal pensamiento. Realmente no sabía lo que sería de él si sus hijos no tomaban la noticia bien.

—¿Papi?— preguntó Hyunjin. Ambos adolescentes lo veían con preocupación y a Baekhyun le dolió porque siempre les hacía lo mismo cuando la persona fuerte de la familia debería ser él, no sus hijos de quince años.

Baekhyun tragó y se obligó a no dejar salir sus lágrimas. —No sé cómo van a tomar esto y quiero que sean completamente honestos conmigo cuando les dé esta noticia. No me oculten nada, por favor. Eso es todo lo que les pido antes de hablar.

Ryunjin y Hyunjin fruncieron el ceño. —Nos estás preocupando,— dijo Ryunjin.

Baekhyun tomó una profunda bocanada de aire antes de continuar. —Ryunjin, Hyunjin…estoy embarazado.

Sus hijos se quedaron callados ante la confesión de Baekhyun y sus expresiones no le decían absolutamente nada. Eso tan solo hizo que el sentimiento de incertidumbre empeorara en su corazón. No sabía qué pensar y tenía miedo de lo que pudiera ocurrir a partir de ese momento.

Se mordió el labio inferior hasta que un sabor metálico llenó sus papilas gustativas. Quería agregar algo. Quería explicarse, ponerse excusas que no tenía y pedir perdón por ser una puta que no pudo mantener las piernas cerradas.

Se sentía como una basura. No, no se arrepentirá nunca de tener un bebé, pero sí le causaba pesar pensar que nunca cambió y que todo lo que sus padres y su ex esposo decían de él acabó siendo verdad.

—No me odien, por favor— murmuró y se sintió patético. Nunca se perdonaría a sí mismo por avergonzarse de esa manera frente a sus hijos. Era un cobarde que no podía siquiera mostrar fuerza frente a Hyunjin y Ryunjin.

Hyunjin reaccionó primero. Se puso de pie y se sentó al lado de Baekhyun. —Nunca podríamos odiarte, papi. Tan solo nos tomaste por sorpresa.

Ryunjin asintió. —No sabíamos que estabas viéndote con alguien. Pero no por eso nos vamos a enojar.

Baekhyun soltó un sollozo antes de hablar. —Pero no estoy saliendo con nadie. N-No,— sollozó de nuevo. ¿Cómo podría confesarle a sus hijos que había pasado por una tonta aventura con el hijo de su jefe?

—¿Esa persona te obligó?— preguntó Hyunjin con un tono de enojo en su voz.

Baekhyun se alarmó ante tal conclusión. —No, por supuesto que no.

Hyunjin continuó mirándolo con el ceño fruncido antes de suavizar sus ojos. —Qué dicha que no voy a tener que cortarle el pene a nadie, entonces,— murmuró.

Baekhyun rió entre sus lágrimas por las ocurrencias de su hijo. —No, mi vida. Nada de violencia.

—Entonces, ¿por qué lloras? Son cosas que pasan, papi. Y Ryunjin y yo vamos a estar aquí para ti sin importar lo que pase.

Ryunjin se acercó y tomó asiento del lado que seguía vacío junto a Baekhyun. —Además, nos encanta la idea de tener un hermanito o una hermanita. En especial ahora que…ya sabes, no estás al lado del malnacido aquel.

Baekhyun sintió su corazón llenarse de calidez ante las palabras de sus bebés. —Realmente no los merezco.

Los gemelos se balancearon sobre Baekhyun para abrazarlo. —No digas tonterías. Eres el mejor papá del mundo,— dijo Hyunjin.

—Y no te preocupes. Aunque el papá del cachorro no esté presente, Hyunjin y yo estaremos aquí para ustedes.

Baekhyun besó las mejillas de sus hijos mientras continuaba llorando. —Gracias,— murmuró una y otra vez mientras era rodeado por la calidez del amor que solo sus hijos podían darle.

Solo le faltaba hablar con Chanyeol y el señor Park, pero con el apoyo de sus hijos y de sus amigos, no importaba lo que pasara con ellos. Podría pasar cualquier adversidad con sus seres queridos a su lado.