La Escuela de Barcelona.
AVISO DE CONTENIDO Y EXCLUSIÓN DE RESPONSABILIDAD:
1.FANTASÍA Y ENTRETENIMIENTO: Esta historia es una obra de ficción y fantasía recreativa para adultos. Está destinada únicamente al entretenimiento de personas maduras. El autor no respalda ni recomienda realizar estas actividades en la vida real.
2.PERSONAJES ADULTOS: Todos los personajes de esta historia son ficticios y tienen 18 años de edad o más. Cualquier parecido con personas reales, vivas o muertas, es pura coincidencia o viven en una realidad paralela o alterna a la nuestra.
3.CONTENIDO EXPLÍCITO: Esta obra contiene escenas de naturaleza sexual explícita, sumisión y daño simulado. Si usted es menor de 18 años o se ofende con estos temas, por favor no continúe leyendo.
4.AMBIENTACIÓN Y ARTE 3D: Los entornos geográficos se utilizan solo para ambientar la trama en un futuro cercano o en un mundo o realidad paralelo. No se utilizaron personas o eventos reales para la creación de esta historia ni para las imágenes generadas en 3D. Ningún modelo sufrió daño real en el proceso.
Nota del autor
El concepto de la Mailgirl (mensajeras desnudas que reparten memorandos, archivos, paquetes y otros artículos entre departamentos dentro de un edificio de oficinas) fue ideado por Cambridge Caine. Otros escritores lo retomaron y le dieron su toque personal, así que decidí explorar este universo ampliándolo a un entorno más realista donde los factores sociales, demográficos y ambientales son importantes.
Las historias tradicionales de este género suelen estar orientadas al BDSM o al ENF (Exhibitionism Naked in Public), mostrando la desnudez como algo vergonzoso. En esta obra busco demostrar que la realidad puede ser diferente y dependerá de cómo cada persona asimila la desnudez desde un punto de vista personal y práctico en un medio laboral exigente. Desde mi perspectiva, la desnudez no es motivo de vergüenza, ya que todos llegamos al mundo sin ropa y el uso de prendas en el comienzo de la humanidad fue solo un recurso para defenderse de las variaciones climáticas, no un requisito social.
Aunque sitúo este entorno en un mundo realista con leyes laborales y de acoso, reconozco que las agresiones por falta de educación o valores morales sólidos pueden presentarse. Sin embargo, si las personas se crían en comunidades con valores de respeto concretos y fuertes, no deberían tomar la desnudez laboral como un acto inmoral.
¡Hola! Mi nombre es Sofía Ortíz, soy de una ciudad llamada Alajuela, se ubica en el valle central de Costa Rica, la ciudad como tal es pequeña, pero es agradable para vivir; muchas personas consideran que mi país es un país con el más alto costo de vida, pero hay lugares en el mundo con un costo de vida aún más alto.
Toda mi vida la he vivido en la casa de mi padre, mi madre falleció cuando yo tenía 5 años de edad y papá me crio y educó a su manera; no es que me educara mal, pero el tiene una forma de pensar muy especial; para papá la vida no te da nada a menos que te esfuerces y la verdad no lo entendí hasta que entré en la universidad.
Durante los 5 años que estuve en el colegio hasta que me gradué del bachillerato el me daba solo el dinero para que yo viajara en autobús de la casa al colegio y de regreso, pero no tenía dinero para algo tan mundano como comer, así que al entrar al colegio con 12 años tuve que decidir que era más importante, viajar en autobús o comer durante el descanso del medio día, consideren que debía asistir a clases 8 horas de lunes a viernes con 3 descansos a lo largo del día.
Papá salía muy temprano cada mañana para llegar a su trabajo como administrador de la oficina de correos de Costa Rica, en la ciudad de San José que es la capital de mí país. El regresaba entrada la noche cada día de lunes a viernes. El siguiente fin de semana le dije que el dinero que me daba para ir al colegio no era suficiente y él a su modo de ver la vida solo me dijo: ¿Y que vas a hacer? Luego dijo: ¡Porque lo que te doy para ir al colegio es todo lo que te daré, ni un centavo más! En ese momento pensé: ¡Viejo tacaño!
El siguiente lunes en el descanso de la mañana hablé con la directora sobre los almuerzos subvencionados y ella muy amablemente me explicó que esa ayuda era para los estudiantes de bajos recursos y yo no entró dentro de ese grupo de estudiantes por el cargo y salario de mi padre; cuando le expliqué por qué quería la ayuda ella me dijo: ¡Es posible que pienses que tu padre es un tacaño, pero el no lo tuvo fácil a tu edad y me pidió que no te lo ponga fácil, así que debes decidir que es más importante para ti. Considerando que debía tomar 2 autobuses de la casa al colegio y lo mismo para regresar a casa consideré solo tomar uno de los autobuses del recorrido, así que al principio tomaba el autobús en las mañanas de mi casa al centro de la ciudad y el segundo tramo lo realizaba corriendo y así de regreso a casa por las tardes. Pasados unos 3 meses papá me compró un par de zapatos nuevos, ya que los otros los había destrozado corriendo 2 kilómetros diarios, cuando le expliqué porque había destrozado los zapatos él solo me dijo: ¡Sí destrozas estos otros zapatos iras al colegio descalza el resto del año! ¡No voy a gastar más dinero en otro par de zapatos!
La verdad es que yo solía andar descalza todo el tiempo en casa, incluso cuando íbamos de compras al supermercado solía ir descalza y mientras me miraba los pies pensé en llevar mis zapatos y calcetas dentro de la mochila y trasladarme descalza a clases.
Un día del segundo trimestre cuando llegué a tomar el autobús, este pasó tan lleno de personas que no paró para recogerme así que tuve que correr al colegio y me tomo solo 30 minutos llegar al colegio, claro llegué bañada en sudor y el profesor de deportes me recomendó utilizar ropa deportiva para correr y llevar el uniforme en la mochila y al llegar al colegio me debía encerrar en las duchas del gimnasio y tomar un baño, cambiarme de ropa e ir a clases, después de ese día empecé a correr todos los días al colegio, tanto de ida como de regreso a casa y con el tiempo empecé a guardar dinero en una caja en mi alcoba hasta que me di cuenta que debía crear una cuenta bancaria y el dinero que papá me daba para transporte y que no gastaba por el concepto de comidas lo empecé a guardar en la cuenta bancaria, creando una cuenta de ahorro.
Durante mi segundo año de colegio, la costumbre de correr 10 kilómetros todos los días hizo que el profesor de deportes me inscribiera en una competencia juvenil el cual ofrecía un gran premio en metálico al ganador, premio que gané y guardé en mi cuenta bancaria. Durante los siguientes años participé en varias competencias incluyendo maratones, ganado premios en unas competencias y en otras competencias no llegué a ganar nada, pero me ayudó a mejorar mis capacidades atléticas.
Para cuando alcancé el bachillerato papá me recomendó realizar las pruebas universitarias nacionales e internacionales a la espera de la mejor propuesta para estudiar administración de empresas como él. Para cuando recibí la confirmación tenía 2 opciones: La primera en mi país que es la mejor universidad de la región y la segunda en Barcelona España, papá me dijo: Cualquiera de las 2 universidades son excelentes y te ayudaré con el pago de la carrera o con los otros gastos, es tu decisión cual prefieres. Como de costumbre eso significa que debo agenciarme lo que me haga falta y aun cuando lo que he ahorrado me ayudará con gastos aquí o en el extranjero; deberé buscar un trabajo para llegar a fin de mes.
En nivel académico las 2 universidades están igualadas incluso los títulos de ambas son reconocidos en ambos continentes y es relativamente fácil homologar los títulos, tanto aquí como en Europa. La diferencia se basaría en la dificultad; aquí conozco el país y las costumbres y aun cuando en ambos países se habla el mismo idioma la región de Barcelona tiene una legua propia que deberé aprender a hablar y comprender.
Al final papá me mostró el título que mi madre obtuvo en la universidad cuando ella estudiaba medicina en Suiza y su propio título obtenido en Madrid, papá me explicó que la experiencia de él y mamá con médicos sin fronteras y las universidades en el extranjero los ayudó mucho y esa fue la razón principal por la que ellos se enamoró de uno del otro trabajando y estudiando en el extranjero. Sinceramente esas cursilerías románticas de mis padres no son de mi interés, pero la idea de enfrentarme a un entorno social diferente y a estudiar en el extranjero me atraían desde que era una niña y decidí viajar a España para estudiar en la Universidad de Barcelona.
En un principio pensaba viajar cuando estuviera cerca el comienzo de clases a finales de agosto, pero papá me convenció de viajar antes para obtener un trabajo y para que me adaptara al clima ya que es diferente al clima de mí país. Otra decisión importante era el tiempo de estudio, la carrera como tal, toma 3 años, pero para trabajar y estudiar debía optar por estudiar menos materias y obtener un trabajo de medio tiempo, por lo que buscando opciones de hospedaje encontré un lugar agradable en el centro de la ciudad y papá me dio la opción de pagar ya sea el viaje sin escalas en clase turista a España o el hospedaje, en términos simples, el viejo tacaño no afloja ni un céntimo, por lo que acepté el viaje sin escalas con una fecha abierta en el boleto para cuando termine la carrera en 5 o 6 años en el futuro.
Me gradué en noviembre y pasé todo diciembre buscando opciones laborales de medio tiempo en Barcelona, pero me era muy complicado ya que en la mayoría de empresas requerían experiencia y en el caso de estudiantes debía estar estudiando en España y no estar por viajar, principalmente esperaban que comenzara de inmediato por la temporada navideña, pero no viajaría sino hasta mediados de enero y al final papá me dijo que me quedara tranquila y al llegar a España que empezara a buscar trabajo, lo cual tenía sentido y dejé el tema para cuando estuviera en España.
Mis ahorros me daban una seguridad de máximo 3 meses y la universidad la paga papá por lo que el trabajo es para realizar otros gastos como hospedaje, alimentación, “transporte” e imprevistos. Pero tenía asegurado el boleto del avión y el pago de la carrera que en ese momento era lo más importante, el resto ya se dará como solicitar algún tipo de beca de la que pueda acceder, pero eso lo veré en la universidad. Diciembre me la pasé revisando lugares de interés y costos de transporte o alimentación, así como aprender algo de la cultura y costumbres locales.
Con respecto a la ciudad de Barcelona; mi ciudad Alajuela, como ciudad es de solo 1 kilómetro cuadrado y Barcelona es como 30 veces eso o quizás más; Barcelona es más parecida en tamaño a San José la capital de Costa Rica con la diferencia de que San José está en el valle central a más de 100 kilómetros de nuestras costas tanto el caribe como el pacífico y no como se ve en esa vieja película “Parque Jurásico”. Por su parte Barcelona es una ciudad costera lo que la hace interesante ya que las fotos que he visto me indica que aun en enero y febrero las personas suelen correr con ropa deportiva como lo hacemos aquí, pero me indican que el invierno es tan frío que es cosa sería. ¡Ya veré como me adaptó a las temporadas climáticas! A principios de enero estaba alistando la ropa que iba a llevar, pero papá me informó que realizó un depósito extra en mi cuenta para comprar ropa de temporada invernal ya que no tengo nada para el invierno en Europa ya que toda mi ropa que aquí llamamos “de invierno” en países al norte del paralelo 30º es considerada como ropa de otoño, así que papá me dio el dinero para comprar ropa en la tienda del aeropuerto y algo más mientras obtengo un trabajo que me permita comprar más ropa, así que al final lo que llevaría era una mochila muy similar a la que utilizaba en el colegio, que a su vez me será útil en la universidad.
Durante un tiempo estuve mirando fotos de lugares en la nueva ciudad y me pasé el tiempo callejeando en googlemaps a través de la ciudad en imágenes de alta definición para ver como visten las personas en las distintas temporadas, francamente la ropa que se ve que ellos utilizan es mucho más gruesa y cálida que la que yo pensaba llevar en la maleta, gracias a papá que me dio el dinero para comprar ropa más adecuada al clima.
Papá se despidió de mi en la casa antes de irse a trabajar y me dijo que él es malo para las despedidas así que prefiere despedirse como lo hace cada mañana antes de ir a trabajar. Antes de que saliera de casa lo confronté cuando le pregunté: ¿Papá por qué no eras conmigo como lo eran los padres de mis compañeros, por qué eres tan tacaño?
Papá me miró y dijo: La vida nunca da segundas oportunidades, tampoco te dará nada en bandeja de plata y siempre es exigente; aquellos que les dan todo cuando son jóvenes nunca aprenden a enfrentar las dificultades y siempre tomarán el camino fácil, un camino que siempre lleva a la perdición. Luego dijo: ¡No soy tacaño! ¡Te enseñe a enfrentar las dificultades! ¡En cada prueba encostrasteis la mejor solución al problema que te presenté y ahí a donde vas a ir a vivir y estudiar los próximos años, estoy seguro que tendrás que enfrentar muchas dificultades! ¡Y estoy seguro que saldrás adelante tomando la decisión correcta cada vez que tomes una decisión!
Luego me miró por un segundo y dijo: ¡Francamente no me preocupa que vayas a estudiar a Europa! ¡Estoy seguro que puedes con ese reto y saldrás adelante con cada dificultad que te ponga la vida por delante! Luego hizo algo que nunca había hecho antes; me tomó de la cabeza y me besó en la frente. Y se fue a trabajar. El vuelo salía al final de la tarde y yo me quedé ahí recostada a la encimera con la jarra con café en la mano vestida solo con la camiseta que utilizo para dormir mirando la puerta por la que papá salió hacia el trabajo, me dejó pensando en las dificultades que según él voy a enfrentar, pero pensando en retrospectiva su forma de actuar era para que buscara soluciones; soluciones que me permitieron seguir adelante y aunque no lo tuve fácil, tampoco fue un infierno. Uno minutos después salí a correr por la ciudad como lo hago cada mañana, me vestí con la camiseta y la pantaloneta de licra y como siempre me fui descalza a recorrer la ciudad por un par de horas mientras llega la hora de tomar el vuelo a Europa.
Papá ya me había asegurado que no me despediría en el aeropuerto, así que las 4 horas que estuve en el aeropuerto esperando la hora de embarque estuve completamente sola sin compañía, ninguno de mis “amigos” llegó para despedirse y la verdad es que no fue algo que me afectara seriamente ya que los pocos “amigos” que tenía nunca fueron muy allegados conmigo ya que hasta ellos me consideraban como la chica pobre del grupo.
Después de abordar hablé con la auxiliar de vuelo, la cual me dijo que el vuelo era de 13 horas y ella me dijo que debía dormir en el vuelo, así que ella me daría una pastilla para dormir durante el vuelo, para que yo pudiera dormir la mayor parte del vuelo; más o menos cuando llevábamos una 4 horas de vuelo, estando sobre algún lugar del atlántico ella me dijo que me tomara la pastilla para que durmiera unas 8 horas, ella me despertaría antes de realizar la escala en Madrid y luego continuaríamos hacia Barcelona.
Al llegar a Madrid me sentía toda molida por dormir en ese incomodo asiento de clase turista, pero a la ves estaba emocionada, la auxiliar de vuelo me dijo que no me separé de ella hasta llegar a Barcelona, como yo era la más joven y viajaba sola la auxiliar de vuelo casi como que me adoptó y me ayudó con los trámites en Madrid, 2 horas después estábamos volando rumbo a Barcelona.
En Barcelona ella me acompañó por todo el proceso de entrada al país, luego me guio a la tienda donde compré un abrigo muy grueso y unas medias largas de licra y me acompañó hasta la estación de autobuses. Ella se despidió de mí ahí y fue a tomar el autobús de la aerolínea; yo me quedé con el encargado de la empresa de transportes y este me explicó cada cuanto llegaba el siguiente autobús y la ruta así como el tiempo en tránsito, luego le pregunté sí se podía ir caminando y me dijo que sí, pero que tardaría más de 4 horas 30 minutos caminando a lo que dije: ¡4 horas 30 minutos caminando, entonces puedo hacerlo en 2 horas corriendo y ya que estuve en un vuelo por 13 horas creo que me vendrá bien correr.
El hombre me miró y me dijo: ¡Entonces eres una corredora de élite, como las mailgirls! Le dije: ¡No sé qué es eso, pero desde que estaba en la escuela salía a correr todos los días y no, no creo que yo sé de élite, solo soy buena corriendo! El me dijo avisa a hotel o dende vayas a pasar la noche que ya llegasteis al aeropuerto de Barcelona y que te vas a ir corriendo para hacer ejercicio, para que te esperen más tarde cuando llegues. Hice lo que él me indico y luego programé la ruta en Google maps y empecé a seguir la ruta que me señalaba el móvil mientras corría.
Pasados unos kilómetros, justo cuando llegaba al parque de la solidaridad que debía atravesar para continuar mi caminó observé de reojo algo entre los setos a la distancia, cuando me detuve y puse atención, aquello que miré a la distancia y por un segundo se había ido y la verdad no supe que pensar, me quedé ahí por un momento o dos y luego continué corriendo, como no sabía que era lo que miré lo saqué de mi mente y seguí corriendo, por la ciudad.
Empecé a atravesar la ciudad, pero es muy diferente a todo lo que conozco, en mi país edificios como los que estaba viendo sin duda alguna ya los habrían demolido ya que algunos ingenieros tiene la idea norte americana donde lo viejo es feo y debe ser demolido para construir algo nuevo, cuadrado, estéril y eficiente, pero los edificios que estoy viendo no solo son viejos, sino que tienen vida propia, son hermosos por su antigüedad, son fascinantes por el estilo en el que fueron construidos y lo que es mejor, me hacen sentir arropada mientras corro.
Los edificios y las calles cubiertas de árboles me protegen del viento y el frío. Yo sigo corriendo estoy a la mitad de camino y aun sigo viendo estos impresionantes edificios antiguos, la ciudad no es que se vea vieja por los edificios, la ciudad se siente que es antigua por la gran cantidad de historia que encierran sus edificios.
En una avenida me encuentro cientos de mesitas cubiertas por grandes sombrillas, en las mezas las personas disfrutan de comidas que me abren el apetito, me detengo en un restaurante donde compró unas patatas fritas con una carne de cerdo muy deliciosa y me quedé un tiempo mirando la calle, los edificios, los balcones y a las personas.
En el cruce de calle, a unos 100 metros de distancia miró a una mujer blanca joven cruzar la calle corriendo, ella lleva una mochila amarilla grande en la espalda, en sus brazos y en sus piernas lleva números pintados de negro, pero lo sorprendente para mi es que… está desnuda o lleva un traje color piel tan ajustado que me dio la impresión de que estaba desnuda, pero las personas que miraban en esa dirección siguieron hablando como si eso fuera lo más común del mundo.
Por un momento pensé que la chica estaba desnuda, pero quizás sea uno de esos trajes deportivos de licra color piel y por la distancia pensé que ella estaba desnuda, quizás sea eso, la distancia me hizo ver algo que no era, solo fue una ilusión ya que nadie está hablando de ella.
Después de comer continuo mi viaje, pero ahora voy caminando mientras realizó la digestión de la comida a media tarde, la verdad quedé “a reventar”, estaba delicioso y muy bueno, se come muy bien en Barcelona. Al oscurecer llegó al albergue donde voy a pasar sí Dios lo permite los próximos años mientras estudio en Barcelona.
La encarga me recibió como sí yo fuera parte de su familia, ella es una mujer que tiene entre 35 y 45 años, pero apenas se le nota la edad. Se nota que ella se mantiene en buena forma y las fotos en la pared detrás del mostrador de la recepción la muestra a ella corriendo alegremente. Ella me lleva a mi habitación y me la muestra, claro el lugar es pequeño, pero a su vez es muy agradable casi como lo es mi habitación en casa de mi papá. Ella me da las buenas noches y me dijo que me llamaría al teléfono de la habitación por la mañana para que vaya en persona a las oficinas de bolsas de empleo en la universidad y en el ayuntamiento.
Después de pasar una excelente noche en la que me dormí en cuanto deposité la cabeza en la almohada. Por la mañana desayuné con la Sra. Leticia propietaria y administradora del albergue, ella me dijo que fuera a la universidad para actualizar mis datos para la carrera de administración que dará inicio a finales de agosto o comienzos de setiembre y para inscribirme en la bolsa de empleo. Y de ahí debo ir al ayuntamiento para inscribirme en la bolsa de empleo. Luego ella me dijo que fuera a la parada de autobuses para tomar el trasporte público que tardará unos 30 minutos en llegar a la universidad o puedo hacerlo caminando para tardar 20 minutos y otros 20 minutos al ayuntamiento, cuando me dijo eso le dije que corriendo puedo hacer la primera distancia en unos 8 o 10 minutos y la segunda distancia en 9 u 11 minutos.
La Sra. Leticia me dice: ¡Eres buena corriendo! Deberías buscar trabajo con las mailgirls. La miré y respondo: ¡Ya he escuchado eso antes! ¿Qué es eso exactamente? Ella responde: Son un grupo de chicas que trabajan en la oficina de correos llevando paquetes y mensajería entre las oficinas de la ciudad; a demás les pagan muy bien. Y agregó: ¡Ese fue mi primer trabajo! Luego pregunté: ¿Y… a dónde debo ir sí quisiera saber más? Ella dice: ¡Fácil! A la oficina de correos cerca del muelle. No hay pierde es un edificio grande y antiguo con una plazoleta en el frente.
Cuando estaba por salir otra chica se cruza con nosotras dentro del hospedaje y la Sra. Leticia me presenta a la chica, ella estaba… desnuda y tenía números marcados en brazos y piernas, a demás llevaba una mochila grande amarilla. La Sra. Leticia dice: ¡Espera Mariana! La chica se gira y dice: ¡Buenos días señora! Luego la Sra. Leticia dice: Ella es Sofía y va para la universidad, si vas por esa zona la acompañas y le explicas como es tu trabajo en el correo. La chica me mira y dice: ¡No es por ofender, pero corro muy rápido, sí puedes mantenerme el paso y hablar me puedes acompañar! Francamente no sabía que hacer ella estaba como cuando nació y no parecía molestarle a ella o a la Sra. Leticia.
En la calle le pregunté: ¿Por qué andas así? Ella me mira y dice: ¿Desnuda? Yo asentí con la cabeza y ella me dijo mientras empezábamos a correr: Según me dijeron hace algunos años cuando este tipo de trabajo comenzó lo hizo inicialmente en Japón y una empresa aquí en Barcelona compró los derechos del programa y empezó a trabajar con chicas guapas como nosotras para mantener motivados a los empleados barones, aquí se dieron grandes disturbios, pero como todo, el tiempo pasó y se fue aceptando, con el tiempo la empresa perdió ganancias y un día se fue a la quiebra, pero la oficina de correos que tenía grandes atrasos en los traslados de paquetes entre oficinas por que las calles se colapsaban de tanto transito que tardaban hasta 2 horas en llevar un paquete de una oficina cercana a la oficina central y lo mismo para llevar el paquete al destinatario, así que ellos tomaron el grupo y programa de chicas que se quedaron sin trabajo cuando la empresa se fue a la quiebra y empezaron a correr para la oficina de correos.
Luego dijo: ¡Sabes, la Sra. Leticia fue una de las chicas del equipo original en la empresa que quebró y de las que siguió trabajando después para la oficina de correos!
10 minutos después cuando llegamos a la universidad de Barcelona en el centro de la ciudad; ella me dijo: ¡Aquí es la universidad! Ella me dio un beso en cada mejilla y antes de irse me dijo: El año pasado se graduaron varias chicas de la universidad y yo me gradúo este año sí Dios lo permite, así que sí quieres el trabajo avísame y yo hablaré con la directora del programa, ella siempre está buscando a nuevas chicas universitarias para el trabajo.
Ella siguió corriendo entre los edificios, pero me sorprendió que nadie la insultara o la chiflara o le gritara alguna vulgaridad, más bien era lo contrario, le daban los buenos días, la saludaban atentamente y corría con absoluta tranquilidad por la ciudad.
Mientras entraba a la universidad pensé: ¡Sí mi padre se entera de que ella me ofreció un trabajo así me gritaría de todo y nunca me permitiría trabajar en algo como eso…!
Me presenté con la recepcionista de la universidad y ella me refirió a la oficina de nuevo ingreso donde una chica morena muy guapa estaba recogiendo varios paquetes y al igual que Mariana, también ella estaba desnuda y con números en los brazos y piernas. La chica se despidió de besos con la encargada de la oficina y salió a la calle… tal cual… como sí fuera lo más normal. La mujer me mira como yo miro a la chica que acaba de salir y ella me mira y me dijo: ¡Oye guapa, ella no es una pervertida, ella trabaja en la oficina de correos! Sin dejar de ver como sale del edificio respondí: ¡Sí lo sé! Una chica que vive en el edificio para estudiantes en el que vivo me acompañó hasta aquí y ella también trabaja en lo misma que ella. la mujer me mira y pregunta: ¿Y cual es el problema? Respondí: ¿No les da vergüenza que las vean desnudas? Ella sonríe y dice: ¡Es como cualquier otro trabajo! ¿Por qué deberían sentir vergüenza?
Ella apartó el tema y me dio una inducción de 45 minutos y me envió a la oficina de la bolsa de empleo. En otros 10 minutos estaba en el edificio del ayuntamiento y estaba revisando las listas de empleo cuando una chica africana alta y con una musculatura impresionante entró con una mochila de la oficina de correos, al entrar me saludó y luego dejó un paquete con el encargado de la oficina quien apenas sí notó que la chica estaba delante de él como Dios la trajo al mundo y antes de que me diera cuenta ya había salido de la oficina.
El resto del mes de enero y todo febrero lo pasé yendo a entrevistas de trabajo, pero todos me decían que ellos ofrecen el trabajo a estudiantes de último año o a graduados ya que los de 1º año no tienen la experiencia o educación que requieren. Es muy doloroso que las personas con deseos de trabajar como yo no podamos conseguir un primer trabajo que nos de la experiencia laboral que nos beneficiará, pero no puedo negar que la preocupación de los empresarios de obtener el personal mejor cualificado para el crecimiento tanto de la empresa como de los empleados. Y aun así aquí estoy mirando desde la calle como me cierran otra puerta y lo que es peor, ni pensar en pedirle ayuda a papá porque sin duda me dirá algo como: “¿Qué vas a hacer?” Antes de cortar la comunicación y dejarme en tono de llamada terminada.
Me senté en una banca de un parque para revisar las bolsas de empleo y noté una oferta de la oficina de correos donde se indicaba: ¡Sé necesita mailgirls! Requisitos: Atlética, excelente condición física, dispuesta a trabajar duro y a correr desnuda por la ciudad. No requiere experiencia laboral se ofrece excelente salario. Pensé en lo que me diría papá sobre el tema y sin duda me gritaría hasta enmudecer y aunque ese “trabajo” no requiere experiencia laboral, sí he de ser honesta no me veo corriendo desnuda por la ciudad. ¿Dios ayúdame a conseguir un trabajo pronto? ¡Gracias!
Cuando regresaba de la última entrevista pasé por la puerta trasera de la oficina de correos y escuché a Mariana donde me llama a gritos saludándome, al mirar donde ella estaba, me sorprendió ver a otras 3 chicas que como ella estaban desnudas tranquilamente en medio de la calle. Yo la saludé desde la otra acera, pero ella insistió en que cruzara la calle, al hacerlo me presentó a las chicas con las que estaba, luego me preguntó: ¿Cómo te fue en la entrevista? Ella notó mi semblante y me dijo: ¡Así de mal! Francamente no respondí. Papá dice: ¡Sí no tienes nada bueno que decir… mejor no digas nada! Mariana se asoma por la puerta al parqueo del edificio y llamó a alguien.
Unos minutos después una mujer de mediana edad como la Sra. Leticia estaba en la entrada con nosotras. Mariana me presentó a la mujer y me dijo que ella era la directora de la oficina de mailgirls. Yo saludé a la mujer y sin pedir la ayuda a Mariana esta le dijo a la mujer: ¡Jefe… Sofía es excelente corredora y me mantiene el paso! Yo la miro sorprendida y a continuación Mariana dijo: ¡Ella está buscando trabajo, yo la recomiendo! La mujer me dijo: ¡No te voy a obligar, pero sí quieres ganar 3 mil euros mensuales regresa aquí mañana para realizarte las pruebas médicas y físicas, sí estás en el nivel que dice Mariana te doy el trabajo! Luego se giro y regresó dentro del edificio.
No le di las gracias a Mariana y me alejé de ella y sus amigas muy molesta. Cuando Mariana me alcanzó me preguntó: ¿Sofía que te pasa? La miré y dije: ¡Te haz vuelto loca! ¡Yo no soy una pervertida exhibicionista como ustedes! Mariana en lugar de enojarse empezó a reír y me dijo: ¡Ese es el asunto! Ella siguió riendo y me tomó de la mano y me llevó a un restaurante y le preguntó a una mujer mayor que estaba tomándose un café: Disculpe señora. ¿Qué piensa usted de las chicas como yo que corremos desnudas por la ciudad? La mujer apretó la frente y respondió: ¿No entiendo a qué te refieres? Mariana dijo: ¿Usted piensa que yo soy una pervertida exhibicionista por correr desnuda por la ciudad? La señora empezó a reír y dijo: ¡Ustedes no son exhibicionistas! ¡Tu trabajo es como cualquier otro en el mundo! ¡Sí lo que me preguntas es que sí me molesta verlas correr desnudas, te diré que sí yo tuviera tu cuerpo, tu edad y tu condición física, correría con ustedes todos los días!
Mariana le dio las gracias a la señora y me llevó a otra meza donde me dijo: Mira Sofía, esa forma de pensar es muy común en Latinoamérica gracias a los conservadores y puritanos estadounidenses, pero aquí mi trabajo solo es un trabajo, a demás no tienes idea cuanto dinero me ahorro al año al no comprar ropa, ya que así como estoy aquí también voy a clases y no, no es por que yo sea una exhibicionista, como tú piensas; mis padres en Colombia me enseñaron que solo las putas se dejan ver desnudas en público, pero aquí hay playas topless y nudistas donde las personas de todas las edades y género van a tomar el sol cualquier día del año en el que hace buen sol.
Luego dijo: Piénsalo bien, el trabajo es bueno, paga muy bien y de aquí a que comiencen las clases podrás trabajar turno completo y cuando comiencen las clases podrás trabajar medio turno, pero es tu decisión, sí quieres ganar dinero haciendo algo que te gusta como correr, es decisión tuya y no, no soy una puta o una exhibicionista.
La mujer tomó su mochila y se fue corriendo. Me quedé ahí sentada pensando por un tiempo y para cuando llegué al albergue hablé con la Sra. Leticia quien me contó como era su trabajo hace 20 años, luego me dijo: ¡Nadie pensará mal de usted sí tomas el trabajo de mailgirls y sí lo que te preocupa es lo que dirán tus padres, nadie te obliga a decirles que trabajo haces aquí… además recuerda que ya eres mayor de edad y tu vida es tuya, decidas lo que decidas te apoyaré y estoy segura que Mariana y las otras chicas que trabajan como mailgirls te apoyarán.
Por la mañana ya había tomado una decisión y cuando llegué a la recepción desnuda para ir a la entrevista en la oficina de correos, la Sra. Leticia me dijo: ¡He tú sube y vístete! A lo que respondí: ¡Voy a aceptar el trabajo! Ella se toca la frente y me dice: ¡Hay niña! ¡Primero no puedes ir a la entrevista desnuda, porque sí no tienes las marcas y el gafete de la oficina de correos te pueden arrestar y multar! ¡Segundo por respeto al entrevistador y a la empresa! ¡Pero si quieres solo ponte un traje de deporte! ¡Una pantaloneta y una camiseta! Regresé y me vestí con lo que me dijo la Sra. Leticia.
Al bajar estaban en la recepción: Mariana, Liu y Tania. Ellas son mailgirls y me estaban esperando. Tania me dijo: ¿Lista para correr? Las miré y dije: ¡Sí! Las 4 salimos a la calle. Ellas estaban desnudas y yo con un traje deportivo, pero todas estábamos descalzas. Cuando terminamos de calentar empezamos a trotar a la oficina de correos.
Pasé toda la mañana en una serie de pruebas físicas y exámenes médicos, luego la directora la Sra. Amelia me dijo: ¡Cuando tengamos los resultados de las pruebas médicas te avisaré y aquí te diré sí tienes el trabajo o no! Hoy es jueves, los resultados posiblemente estarán para el lunes; el martes o miércoles te avisaré. Luego dijo: Regresa al albergue y quédate tranquila, sí todo sale como esperamos… el miércoles empezaras a trabajar con nosotras en el equipo de mailgirls de Barcelona.
Por los siguientes 4 días todo lo que hacía fue seguir las recomendaciones de la Sra. Leticia quien se cansó de que la llamara señora y me pidió que la llamara solo por su nombre. Ella me enviaba a diferentes lugares de la ciudad a realizar compras o a entregar artículos en mi mochila, en cada salida iba y regresaba corriendo descalza por la ciudad, era claro que ella no solo se estaba aprovechando de mí; si no que también me estaba preparando para cuando me dieran el trabajo en la oficina de las mailgirls.
El miércoles muy temprano por la mañana Mariana estaba llamando a mi puerta y me dijo: ¡Vamos apresúrate! ¡No quieres llegar tarde a tu primer día de trabajo! Estaba en el resquicio de la puerta mirando a la chica desnuda y muy sorprendida pregunté: ¿Qué hago, me pongo ropa deportiva o me quito la ropa? ¿Qué hago? Ella sonriendo me dijo: ¡Que tal sí primero desayunamos y después nos vamos a trabajar!
Luego dijo: ¡Ahh! Este es un permiso de la oficina de correos para que hoy puedas andar desnuda por la ciudad sin problemas legales. Después de desayunar Leticia me abrasó y me dijo: ¡Ves te lo dije! ¡Sabía que te darían el trabajo! ¡Ahora niñas vayan trabajar! En la acera fuera del albergue Mariana, Liu, Tania y yo realizamos los estiramientos y precalentamiento desnudas delante de los transeúntes mañaneros que apenas sí ponían cuidado a 4 chicas jóvenes que estaban desnudas en la acera. Unos minutos después las cuatro estábamos corriendo a paso ligero por la ciudad. Francamente me sentía extraña por correr desnuda en público, pero como estaba acompañadas por ellas, no sentía que estuviera haciendo algo malo o degradante, simplemente corríamos desnudas, como sí fuera una maratón o cualquier otra competencia de atletismo en la que antes había participado.
Cuando llegamos a la oficina de las mailgirls en el edificio principal de correos la Sra. Amelia me llevó a otra sala que tenía una máquina grande, la máquina cerró lo que me pareció eran unos brazaletes alrededor de mis brazos, piernas, pecho y cintura; de pronto algo muy frío tocó mi piel y la Sra. Amelia me dijo que eso que sentía era la pintura especial para la piel que se borrará dentro de 6 meses, pintura que se debe renovar cada 6 meses con mi número de empleada. ¡Ahora soy la mailgirl número 72!
Pasados unos minutos cuando se secó la pintura en mi piel me llevaron a otra sala donde me tomaron una fotografía y me entregaron un collar azul con una tarjeta de identificación que demuestra que trabajo para la oficina de correos de Barcelona y lo último fue recoger mi nueva mochila, mi nuevo móvil y el reloj que debo utilizar durante todo el tiempo.
La Sra. Amelia me enseño a utilizar la aplicación y me explicó como trabajan en las oficinas, realmente el objetivo es llevar paquetes entre oficinas y ocasionalmente llevar paquetes a empresas o instituciones que mueven gran volumen de correo, pero la idea es que trabajemos entre las oficinas y buzones callejeros que están distribuidas por toda la ciudad, sí algún paquete debe viajar fuera de la ciudad se me notificará que debo llevarlo al centro de envío donde lo enviaran ya sea en automóvil, camión o en avión a su destino.
La Sra. Amelia me explicó que la principal causa de los atascos en la ciudad lo causaba la empresa de correos ya que las móviles se quedaban en la calle mientras entregaban o recogían paquetes, pero en la actualidad el tránsito vehicular es más fluido en la ciudad desde que se creó la oficina de las mailgirls desde hace 20 años y durante este tiempo se han estado creando más oficinas de mailgirls en las principales ciudades de España, lo cual a mejorado mucho el tránsito vehicular en todo el país.
Fuera de la oficina en al parqueo del edificio principal estaba Mariana apoyada sobre un paquete grande en un mostrador; la Sra. Amelia me dijo: ¡Como eres la nueva, por los siguientes 3 días vas a acompañar a Mariana! Luego dijo: ¡Bienvenida al equipo mailgirls Barcelona! Mariana me dijo: ¡Ven y guarda este paquete en tu mochila que nos vamos!
“El miedo” inicial de correr desnuda en público ya había pasado cuando trotamos del albergue a la oficina central, pero ahora tocaba empezar a trabajar como una más de las chicas del equipo llevando paquetes entre oficinas.
Ese primer día Mariana y yo llevamos paquetes entre las oficinas más alejadas y como me explicó Mariana, eso es lo normal, es raro que los paquetes se envíen entre oficinas cercanas, pero tampoco es raro que pase, además contando con una plantilla de 20 mailgirls se realizan varios viajes al día y así las oficinas no acumulan envío para el final de la tarde o para las primeras horas de la mañana como ocurría antes de la creación de la oficina de mailgirls.
Otro dato importante es el tiempo de entrega, en la época de la empresa japonesa que vendía el equipo y las patentes para el uso del programa mailgirls se requería dar prioridad a la rapidez sobre la seguridad, es por eso que esas empresas terminaban con demandas por lesiones y por violaciones a los derechos laborales ya que la empresa japonesa recomendaba el uso de deméritos para reducir el pago a las trabajadoras que tenía prácticamente como esclavas corriendo dentro de los edificios, pero en el programa de correos de la ciudad se da prioridad a la seguridad sobre la rapidez, así que sí el tiempo de tránsito es de 45 minutos, las mailgirls tienes 15 minutos extras para llegar al destino evitando los gastos por concepto de accidentes laborales o demandas.
Esa semana fue para acostumbrarme a utilizar los recursos de la aplicación ya que Mariana me decía: Activa el mensaje: ¡Lista para correr que tiene la imagen de un par de piernas separadas, como sí corriera! Al salir del albergue. Para las comidas ella me recordaba oprimir la opción que tiene la aplicación “salida a comer” que tiene la forma de un plato antes de tomar el descanso y al terminar el descanso oprimes el botón de las piernas; después al terminar el día debía oprimir el botón termino de carrera cuyo botón tiene la forma de dos piernas juntas al llegar al albergue.
Esa primera semana fue solo de 3 días, el fin de semana es libre para todo el personal; el siguiente lunes me asignaron el que según me decía Tania es el trabajo más aburrido el cual consiste en recorrer todos los buzones callejeros y recoger las cartas o paquetes que dejan ahí las personas, pero para mí era divertido, porque al final del recorrido, después de recoger el contenido del último buzón regresaba corriendo por la playa y aunque el clima es muy frío, la verdad al estar corriendo todo el día me mantenía en una muy buena temperatura y es agradable mirar a las personas que van a la playa a broncearse y tomar una buena dosis de “vitamina D”. Pero supongo que después de varios meses realizando ese recorrido yo también lo voy a ver como la ruta más aburrida, pero por el momento me gusta la ruta de los buzones de correos callejeros.
Para cuando terminó la primavera y entraba el verano el grupo de mailgirls se redujo a 15 chicas ya que las chicas como Mariana que se graduaban ese año regresaban a sus países, yo estaba triste, pero conocí a un grupo de chicas formidables y las compañeras con las que trabajaba ahora eran excelentes personas y casi siempre salíamos en grupo a lo que ahí llaman “noche de tapas” que en sí, es ir de bar en bar disfrutando de la noche, algunas noches las primeras mailgirls como la Sra. Amelia y la Sra. Leticia nos acompañaban solo para fortalecer la relación entre la primera generación y nosotras, para contar historias divertidas o las no tan divertidas del trabajo en aquella empresa que utilizaba el programa japonés tan exigente y degradante.
Me gusta mi trabajo, escuchar el saludo de personas que agradecían mi esfuerzo, me fortalecía a seguir adelante, cada día era un día nuevo de aventura, con nuevos retos, nuevas oportunidades y nuevas pequeñas victorias. Una tarde al finalizar el verano me llegó un aviso en que se me indicaba que debía presentarme a mi primer día de clases en la universidad en 40 minutos, me di cuenta que necesitaría más tiempo, que debieron avisarme antes para ir al albergue a bañarme y vestirme para ir a clases; llame a mi jefe y le dijo: ¡Dios mío no tengo tiempo! Debo bañarme, vestirme para ir a clases, pero ella empezó a reír cuando me dijo: ¡Niña tonta! Eres una mailgirl, la mailgirls va a clases solo con el uniforme de trabajo, no necesitas nada más, luego dijo: ¡Vamos empieza a correr que llegas tarde y cuando llegues a la universidad repórtate en la rectoría académica para la instrucción requerida!
En la universidad el rector me explicó el acuerdo entre las universidades y la oficina de correos que ha existido desde que el programa fue activado hace 20 años. Al entrar en el aula solo un par de estudiantes extranjeros, posiblemente venezolanos o colombianos rieron al verme entrar desnuda, uno de ellos dijo en voz alta: ¡Wow! ¡Aquí las putas son muy perras! El profesor lo cortó cuando dijo: ¡Ustedes dos diríjanse a la rectoría! ¡AHORA! 30 minutos después los 2 estudiantes extranjeros regresaron con caras largas y se sentaron en silencio.
Me tomó un poco de tiempo acostumbrarme a la idea, que durante el resto del año debía trabajar media jornada y que solo iba recibir media paga, pero después descubrí que mi media paga era más alta que la jornada completa de muchos de mis compañeros de clases. También descubrí que la ventaja del arreglo entre la oficina de mailgirls y las universidades hacía que nuestros gastos fueran mucho menores y al final en lugar de ver como mis ahorros disminuían se empezaron a nivelar con respecto a los gastos y después de un tiempo empezó a crecer muy favorablemente. La Sra. Amelia y la Sra. Leticia me explicaron que esa fue la mayor lucha que enfrentaron cuando comenzaron con la oficina de mailgirls de la ciudad ya que algunas personas querían mantener el sistema de deméritos para reducir gastos salariales en las mailgirls, pero ellas se mantuvieron firmes en sus convicciones y el hecho de que las universidades aceptaran la desnudes de las mailgirls como parte de su trabajo sin detrimento moral fortaleció el crecimiento adquisitivo al reducir gastos superfluos como comprar ropa para ir a clases, siendo que todas las personas en toda la ciudad nos miran correr desnudas todo el día todos los días.
Con el tiempo me acostumbré a trabajar desnuda bajo la mirada de cientos de personas que viven, trabaja o realizan turismo por la ciudad. Para el siguiente verano le dije una verdad o mentira a medias a mi padre; principalmente le dije que volver a casa por el verano me representaba un gasto alto en pasajes del avión y sí me quedaba trabajando en el verano ganaría más dinero por trabajar a tiempo completo, comentario que sabía que mi padre valora más que nada, no tanto el dinero, sino la responsabilidad laboral, pero en principio era: ¿Cómo demonios le explico a mi padre que tengo un número pintado en la piel y la importancia de ese número para mi trabajo? Durante ese y los siguientes años papá me llamaba para mi cumpleaños, para navidad y año nuevo, nunca le expliqué en que consistía exactamente mi trabajo, ya que como el trabaja en la oficina de correos de Costa Rica, por su experiencia sabe de qué trata cada empleo en una oficina de correos y de mi trabajo él solo sabía que yo trabajo en distribución de correspondencia, algo tan común y normal en todas las oficinas de correos del mundo. Poco antes de comenzar el siguiente periodo un grupo de 40 chicas se presentaron para el puesto, de ellas se eligieron a 4 chicas que junto conmigo completamos el equipo de 20 mailgirls. Cada año el promedio de chicas que se retiran de la oficina de mailgirls al graduarse en sus universidades es de 4 a 6 chicas las cuales son remplazadas por nuevas chicas que llegan a cubrí esas plazas vacantes.
Papá nunca me envió dinero como premio por ganar cada materia que estudiaba en la universidad, él sabía que no necesitaba esa ayuda por mi trabajo, lo que hace en su lugar es enviarme una felicitación motivacional con una de esas tarjetas que compra en tiendas de objetos para fiestas. ¡Algo muy típico en él! En la oficina Amalia compraba un pastel de cumpleaños con lustre amarillo y azul con el número de la chica que cumplía años y en navidad organizaba un viaje de una semana a Gran Canaria, donde nos reunimos y compartimos con las mailgirls de las otras oficinas de toda España. Este es la clase de evento que demuestra la excelencia de la empresa de correos de España; durante esa semana al año viajamos al eterno paraíso atlántico donde la primavera está presente aun en pleno invierno en otras latitudes.
Por los siguientes 4 años era parte de un equipo profesional de mailgirls, pero al igual que las compañeras que terminaron la universidad al comenzar el verano yo me preparaba para iniciar mi último año de carrera y para el próximo verano me graduaré en administración y entonces regresaré a casa con papá, donde deberé homologar el título y empezar a buscar trabajo en una de las muchas empresas de mi país que requieren administradores de empresas cualificados.
Después de las vacaciones de gran Canarias Amelia nos notificó a las que estábamos en nuestro último año que la empresa RTV estaba grabando un documental del programa mailgirls y ya tenía prácticamente todo el programa listo y solo faltaba la entrevista a las mailgirls, pero ella no autorizaría la entrevista a las más jóvenes y pedía voluntarias entre nosotras 5 que éramos las mayores, mis 4 compañera pertenecen a familias hispanoamericanas ultra conservadoras y ellas se negaron a participar.
Por mi parte yo sabía que mi padre respeta mis decisiones, pero también sabía que el programa sería visto en mi país como en los países de mis compañeras y aun cuando papá me respeta y sabe que siempre tomo la mejor decisión y la que más me conviene, también es cierto que en este tema no le he informado nada, pero prefiero ser yo la única que sufra por la incomprensión que permitir que mis compañeras fueran lastimadas así que me ofrecí voluntaria para la entrevista del documental.
Los camarógrafos me acompañaron durante una semana y en los momentos en que no tenía que trasladar paquetes entre oficinas el entrevistador realizaba la entrevista con preguntas directas a las que respondía siempre con la verdad tal y como me lo enseño mi padre; las preguntas eran muy personales tales como: ¿Tu familia sabe en qué trabajas? Miré a la cámara sin apartar la mirada y dije: Mi madre murió cuando yo tenía 5 años de edad, mi padre es Antonio Ortiz y es el director de la oficina de planificación de correos de Costa Rica, el sabe de que se trata el trabajo de la oficina de traslado de correspondencia entre oficinas, pero no; concretamente no le he dicho que soy una mailgirl desnuda que corre por la ciudad de Barcelona.
El entrevistador cuando se recuperó de la impresión me preguntó: ¡Sí nos encontramos con tu padre en este momento! ¿Qué piensas que te diría al mirarte, así desnuda cómo estás? Lo miré por un momento y respondí: Francamente no sé qué me diría, pero él me enseño desde muy joven a ser responsable y a tomar siempre la mejor decisión, él siempre me ha dicho desde niña que la vida no da nada en bandeja de plata y debo tomar la mejor decisión para mí. Luego me giré hacia la cámara y dije: Papá sé que este documental lo vas a ver en casa, te gusta mirar los documentales de este canal y estoy segura que me verás así, solo te diré que esta era la mejor oferta de trabajo que logré obtener al llegar a esta ciudad y aun cuando no es lo que yo deseaba cuando llegué.
Las siguientes preguntas estaban más relacionadas al tipo de trabajo, la relación laboral entre las mailgirls y los demás trabajadores de las oficinas de correos y mi experiencia de la relación en el ambiente universitario. Para cuando el documental iba a ser presentado en televisión le envié un mensaje a papá explicando que mirara el documental, luego le pedí perdón por lo que iba a ver. Después de que vimos el documental esperé a que mi padre me llamara, pero Amelia me dijo que cabe la posibilidad que no lo viera, a lo que dije que estaba tan enojado conmigo que no quiere hablarme nunca más.
Los días pasaron y una mañana recibí un mensaje de él para ver un programa en televisora de Costa Rica. El programa era de actualidad y entrevistas a profesionales de mi país. El entrevistador mostró la escena donde caminaba con el entrevistador del documental y le preguntó a mi padre: ¿Antonio que sintió al ver esto? Papá miró la toma congelada y dijo: En un primer momento sentí incredulidad, me era imposible describir lo que sentí al mirar a mi hija desnuda caminando tranquilamente con números pintados en la piel. El entrevistado preguntó: ¿Con respecto a las respuestas de Sofía que piensas? Papá miró la cámara y respondió: Mi hija siempre responde a todo con la verdad, ella sabe que esto no me gustó en lo más mínimo, pero soy consiente que le enseñe a tomar la mejor decisión en las situaciones más difíciles, puedo decir con tranquilidad que esperaba tres posibles trabajos para una chica joven y hermosa como ella; pero en ningún momento me imagine algo como un trabajo como mailgirl en la oficina de correos de Barcelona.
El entrevistador preguntó: ¿Antonio deseas decirle algo a tu hija? Papá miró la cámara y dijo: Trabajar en correos es un trabajo honorable y si en Barcelona ese trabajo que realizas es tan respetado por la comunidad, como puedo yo molestarme porque mi hija realiza un trabajo tan honorable y no hija no lo digo por estar ante las cámaras, lo digo de corazón, te amo y siempre he confiado en que tomas las decisiones correctas y como lo has dicho esta fue la mejor decisión en las circunstancias en la que estabas entonces quien soy yo para no apoyar a mi hija. A tus compañeras les digo: ¡Chicas las respeto a todas por hacer el mejor trabajo del mundo repartiendo correspondencia, un trabajo que no es nada fácil, pero lo hacen muy bien y sí ha funcionado tan bien por 25 años quien puede decir que esa oficina no es la mejor oficina del mundo! Amelia me abrazó y me dijo: ¿Qué te dije? ¡Tu papá solo necesitaba tiempo para analizar el documental y asimilar lo que haces en este trabajo!
Papá continuó con la entrevista en televisora de Costa Rica y hablaron de un programa en que su oficina está trabajando, pero terminó el programa abriendo su camisa y mostrando una camisa amarilla con un gran corazón rojo y el número 72 en el centro del corazón, eso me hizo reír junto con todas mis compañeras y Amelia que era como otra mamá para mi junto con Leticia.
El año continuó normal hasta que un par de días antes de mi graduación en la universidad, mientras caminaba tranquila, pero a paso rápido me pareció ver a mi padre en un pasillo del edificio de correos, cuando regresé y caminé por el pasillo había 2 hombres hablando en una sala, pero mi padre no estaba entre ellos, así que regresé a mi trabajo de ese día pensando que solo fue mi imaginación.
La noche de mi graduación fue una verdadera locura, desde la mañana tenía todo listo, hasta el vestido y la toga, pero me entró el aviso de que mailgirl 81 no se encontraba en condiciones para trabajar y me preguntaron sí podía sustituirla por unas horas, como la ceremonia sería hasta la noche acepté, pero que día de locura, pasé toda la tarde atravesando la ciudad de un lugar a otro y para cuando terminé estaba en la central de envíos en el aeropuerto, fue una locura total, apenas llegué a tiempo a la graduación, no me pude bañar o vestir para la ocasión y me presenté a recibir mi diploma así como una mailgirl mostrando mi cuerpo y la verdad es que no me sentí para nada extraña de estar en ese salón donde todas las personas llevaban ropas elegantes y yo estaba ahí solo con mis números, mi gafete y el móvil de correos señalando que tenía otra entrega hasta que oprimí el botón con el que avisaba que había terminado el día. Estuve con mis compañeros charlando de todo lo ocurrido, cuando una compañera dijo: ¡Es como sí intencionalmente quisieran tenerte todo el día trabajando para que llegaras como una mailgirl a recoger el diploma! La miré y dije: ¡Mejor de todas formas no me habría dado tiempo de ir al albergue cambiarme y regresar! ¡Además, durante 5 años todos me han mirado así desnuda corriendo por la ciudad y estando aquí así me siento más segura y me siento más yo misma!
Cuando el momento llegó de recibir los certificados yo era la segunda de la fila, por orden de calificaciones obtenidas durante los 5 años que estuve en la universidad, cuando el rector de la carrera mencionó mi nombre 3 voces empezaron a grita felicitándome; reconocí 2 al instante y la tercera no lo podía creer, mi padre me había dicho que no podría viajar a la graduación por motivos de trabajo, pero ahí estaba junto con Amelia y Leticia. Empecé a llorar mientras me entregaban el certificado y al bajar del escenario corrí a abrazar a mi padre, a mi jefe y a mi segunda madre la Sra. Leticia que me ha apoyado como nadie en Barcelona.
Mis compañeras se reían de mí, ellas me decían que yo parecía una niña pequeña llorando en los brazos de mi padre, pero todos se calmaron cuando el rector dijo: Aquí Sofía sabe quien es, pero el temor que su padre descubriera de que se trataba su trabajo causaba que ella sufriera hasta que todo se reveló en el documental, excepto una cosa… Sofía… Leticia nos comentó que te ibas a presentar con ropa a la graduación así que ideamos entre todos un plan para que solo pudieras llegar aquí con el suficiente tiempo para que tu respiración se tranquilizara… lo siento, pero como tradición una de las mailgirls debe graduarse como mailgirl y este año te elegimos a ti. Papá sonriendo dijo: ¡Amelia me avisó del plan y estuve de acuerdo con el plan y estoy orgulloso de ti mi niña!
La última semana de trabajo la hice como siempre, papá pasó toda la semana con Leticia y por las noches salíamos a caminar por la ciudad y el último día de trabajo me realizaron junto con las compañeras que nos graduamos ese año una hermosa despedida donde me vestí con un hermoso vestido de espalda abierta y regresé con papá y Leticia al albergue donde ella colocó mi foto junto a las otras mailgirls que vivieron en el albergue.
En el aeropuerto estaba con papá, Leticia, el equipo de 15 mailgirls que continuaría y Leticia quienes nos acompañaron para despedirme fue cuando papá le dijo a Amelia: ¿Esto es todo lo que se necesita? Ella responde: ¡Eso y la experiencia de Sofía! Miré a papá y el me dijo: ¡Te lo mostraré en el avión!
No quería llorar, pero el que me despidiera un verdadero grupo de amigos fue más sorprendente de lo que habría imaginado, ellas eran más que amigas, ellas eran mis hermanas y mis 2 madres españolas me marcaron para toda la vida, mucho más que aquellas personas con las que me gradué del colegio en mi país. En el avión papá me dijo: ¡Cariño, tus nuevos jefes quieren que seas la directora de este programa, pero te toca luchar por el y sí lo logras, esto será el futuro en nuestro país! Al mirar el contenido del sobre, alcé la vista y riendo abiertamente le dije a mi padre: ¡Están locos! ¡Vender esto en nuestro país con lo conservador que es toda la gente ahí, será imposible! Papá me mira y dice: ¡Sí tu… una verdadera mailgirl no puede venderlo nadie podrá! Lo miré y dije: ¡Bien que así sea! ¡Voy a por todas!










