Lo que usted quiera, hyung. / KM +18

Sinopsis

Jimin es el coqueto líder del grupo Park, conocido en el bajo mundo de Gangnam-gu como la mafia más influyente. Le gustaba jugar con sus amantes, pero había uno que quería tentar a toda costa, su subordinado Jeon Jungkook. Creyó que sus continuos intentos de seducción nunca iban a llegar a buen puerto hasta eso noche.

Genero:
Erotica
Autor/a:
TanukiCute
Estado:
Completado
Capítulos:
1
Rating
n/a
Clasificación por edades:
18+

Capítulo único. <<La noche que...>>


En un galpón desolado junto a una zona de construcción, se escuchaban golpes provenientes del interior, dentro un hombre occidental estaba atado a una silla mientras dos sujetos vestidos de traje lo aporreaban con duros puñetazos dirigidos hacia las costillas y sus pómulos angulosos.

Un muchacho estaba sentado en un sillón con tapizado Capitoné con la mirada hacia lo que estaba sucediendo, tenía en una de sus manos una Glock 17 mientras con su otra extremidad jugaba con un mechón de sus ligeramente largos cabellos rosas. Una chamarra negra con detalles fucsias en sus hombros detallaba su delicada y curvilínea figura. Un pantalón negro de cuero delineaba sus hermosas, largas y perfectas piernas. Ojos rasgados y delineados con negro con un esfumé morado que le daban una mirada seductora e intensa. Sus labios generosos y humectados con un bálsamo rosa curvados en un gesto burlón. El Twink perfecto.

Park Jimin era el Hyungnim por herencia de la mafia más influyente de Gangnam-gu, dueños de grandes conglomerados en la zona y encargados del tráfico de estupefacientes entre la aristocracia de Seúl. Con apenas 26 años ya estaba a cargo de una gran cantidad de hombres, hombres que darían su vida por él.

Un chico de cabellos negros estaba parado con las manos unidas delante de su cuerpo sosteniendo una Beretta 92 FS, vestido con un chaleco negro, una camisa manga larga oscura debajo de este y un pantalón de Ojo de Perdiz. Con sus orbes pardas fijadas al frente, analizando todo.

Era el mejor subordinado del grupo, el más dedicado y entrenado. Tenía un piercing en la ceja derecha y un arete en el labio inferior en el lado derecho de su boca.

Empezando en la geondal como el hijo del grupo seguido de los Park en cuanto a poder, los Jeon eran los segundos más influyentes en Seúl. Desde que sus padres habían firmado un acuerdo para funcionar los dos grupos, Jeon Jungkook con apenas 21 años había sido arrastrado hacia el mundo del crimen organizado. Cuando lo citaron en el centro de reunión de los Park, había quedado hipnotizado por la actitud descarada y valerosa de Jimin.

— ¡Basta! — la voz ligeramente aguda del peli-rosa resonó en el lugar. Hizo un gesto con el arma haciendo que los matones se alejen. — Entonces... ¿Vas a hablar?

El castaño claro levantó la mirada, su ojo derecho hinchado, soltando un jadeo se enderezó en el asiento mirando fijamente al chico. Escupió en el suelo la sangre que se le había acumulado en la boca y entrecerró con odio el único ojo sano.

— ¡Nunca!

Jimin soltó una risa ahogada y levantó el arma. Un estallido sonó y la bala rozó la sien del sujeto atado. El disparo apenas lastimó su piel e hizo que tragara con fuerza.

El peli-rosa se levantó del sillón desperezándose con un gemido, caminó hacia él y con el cañón aún caliente tocó la mejilla izquierda del tipo.

— Tonto bastardo. — empujó el pómulo del rubio y le sonrió seductor. El chico abrió el ojo no hinchado y jadeó. — Solo quiero saber quien tiene conocimiento de nuestro cargamento... Prometo liberarte y fingir que nunca nos vimos.

El chico castaño claro detalló la figura de Jimin antes de llegar a su bello rostro.

<<Es incluso más hermoso de cerca.>>

El sujeto rubio se dejó hacer, seducido por la encantadora aura del peli-rosa.

Con la mirada clavada en el llamativo lunar ubicado en la clavícula del mafioso, el occidental lamió su labio inferior sin atreverse a quitar la mirada de "Letal Doll", como era conocido Park Jimin en el bajo mundo.

La boca suntuosa de Jimin se curvó en una sonrisa seductora. Se inclinó sobre el rostro del muchacho y colocando el caño del arma bajo su mentón volvió a hablar:

— Te lo voy a preguntar por última vez. — rozó con su lengua perforada la mejilla de ario. — ¿Vas a hablar?


~~~~~~○○○○○~~~~~


Jungkook estaba escoltando a Jimin a su habitación. El peli-rosa tenía unas gotas de sangre en su rostro y en sus manos habían manchas de color carmín, frotó las manos la una contra la otra mientras ponía un gesto de disgusto.

El castaño abrió la puerta de la habitación del Hyungnim e ingresó mirando hacia todos lados, llevando el arma delante de él comenzó a revisar las puertas, el baño y los roperos.

Jimin rodó los ojos y entró mientras se sacaba la chaqueta dejándola en el respaldo del sillón.

Sabía que estaba seguro por que era uno de los tantos hoteles bajo su nombre, se sacó los zapatos con taco Saint Laurent con una patada y comenzó a desnudarse mientras iba camino al baño. La puerta de la ducha era transparente y se veía a la perfección el andrógino cuerpo de Jimin.

Jungkook suspiró con cansancio y comenzó a juntar la ropa del Hyungnim y colocerlas a los pies de la cama para luegoo detenerse a un lado del baño esperando que su jefe termine de bañarse. Su mirada siempre fija a un punto frente a él era una característica del entrenamiento al que había sido sometido el castaño.

Su padre lo había llevado a nutrirse de los más duros y dedicados maestros en armas blancas, de fuego y artes marciales.

Con los muslos duros y gruesos, tubos en sus bíceps y manos venosas estaba dotado de un cuerpo increíblemente masculino.

Desvío la mirada sutilmente hacia la ducha y la volvió al frente.

Jimin era la tentación de los sujetos más poderosos de Seúl. Tanto hombres como mujeres estaban constantemente llenándolo de ofrecimientos por tener aunque sea una noche con él.

Jungkook entendía por qué. El peli-rosa no sólo era atractivo por fuera era un encanto en la cama. Lo había visto estar con hombres desde que estaba bajo su mando, chicos de todo tipo y disfrutando de los placeres más decadentes.

Y aunque él era siempre tentado por la seducción de Jimin y no había cedido a ella.

Un largo gemido y el sonido de la ropa de cama lo había hecho llevar la mirada hacia el Somier Kingsize en el centro de la habitación.

El chico estaba vestido con una bata de seda cubriendo la desnudez de su escultural cuerpo.

— Estoy cansadísimo. — se estiró con los brazos hacia arriba y bostezo. — ¿Vamos a pedir comida al cuarto?

— Lo que usted decida, hyung. — Jungkook se paró más derecho y colocó las manos detrás de él. El arma estaba en la sobaquera del lado izquierdo de su torso.

— Entonces vamos a hacer eso. — el peli-rosa se inclinó sobre la cama hacia el teléfono. Su trasero quedó en pompa y el castaño no pudo evitar clavar su mirada en estas gloriosas burbujas. — ¿Quieres algo, Jungkookssi?

— Lo que usted decida, hyung. — contestó nuevamente el súbdito.

El líder infló sus mejillas en un puchero y terminó de pedir la cena. Una vez que cortó el teléfono se giró sobre sus codos y cruzó sus piernas mientras estaba estirado en la cama.

— Joo... Eres tan frío. — se acercó a Jungkook y pasó una mano por sus pectorales. El castaño no emitió ni una palabra o siquiera se movió un milímetros. — Podemos divertirnos mientras esperamos la comida.

El castaño estaba parado contra la pared sin inmutarse. Las pequeñas y delicadas manos de Jimin se pasearon por su torso hasta llegar a su vientre. Sonrió como el gato Cheshire y tanteó, haciendo presión contra el musculoso abdomen.

— Vaya. - presionó y suspiró. — Estás duro aquí ¿Habrá otro lugar donde estás duro?

Guió sus manos hacia el bulto de la entrepierna de Jungkook. Levantó la mirada esperando alguna reacción de éste pero se encontraba imperturbable, acarició desde debajo hasta arriba y rodeó con sus dedos el grueso eje dormido.

Jimin frunció la boca con un suave gesto y se alejó dos pasos, pero sin despegar las manos del cuerpo del castaño.

— Aburrido. — el peli-rosa se giró y se tiró en la cama boca abajo después de sacar el IPhone del bolsillo de su pantalón.

Jungkook soltó un suspiró, le había costado realmente mucha fuerza de voluntad no ponerse duro. Las manos de Jimin estaban cálidas en comparación contra su cuerpo frío por el clima venido a invierno. Cerró los ojos y apoyó la cabeza contra la pared sopesando el haber sido encargado de la protección de su jefe.

Aunque no le molestaba verlo fornicar con cuanto chico se le cruce todavía le era muy difícil. Verlo moverse y gemir con su gloriosa suave voz lo hacía muchas veces pasar noches enteras auto-satisfaciendose.

— La verdad si me gustaría verte pero... — volvió sus ojos celestes hacia Jungkook que levantó la ceja. — No estoy quedándome en la mansión...

El castaño estaba escuchando la conversación y sabía que seguramente era su compañero de cogida.

Con un suspiro rogó internamente que no se reunieran.

Hacía unas cuantas semanas que no tenía sexo, siempre iba a buscar chicos en los bares LGBTQ+ en el centro de Seúl y se los llevaba a un hotel para descargar las frustraciones de la vida de guardaespaldas.

En esa sumatoria de que no se había acostado con nadie y el hecho que Jimin tenía sexo frente a él estaba increíblemente caliente.

Pero había hecho una promesa:

Nunca toques de manera inadecuada a Jimin.

Ese juramento era el que más estaba siendo difícil de cumplir. Dar su vida por el líder no era impedimento, pero NO tocarlo era el más complicado.

— Ajah... ¿Quieres venir? Pero... OK... Después ¿si?... Mientras podemos hacer Sexting. — rió seductor mientras se daba vuelta cara arriba en la cama y se peinaba el cabello hacia atrás. — Si, voy a mandarte nudes y tú me mandas una foto de tu verga dura... Bueno, ahora te mando las fotos. Nos vemos.

El peli-rosa cortó la llamada y se giró hacia el castaño que se enderezó fingiendo indiferencia. El líder se acercó a él y estiró su IPhone cuya carcasa era de un perrito amarillo con la lengua hacia un lado. Sin emitir una palabra lo toma y lo mira curioso.

— Quiero que me tomes buenas fotos. — sonrió con picardía y fue hacia el ropero donde anteriormente habían dejado su ropa prolijamente guardada.

Deslizó la puerta doble y abrió el cajón inferior sacando del interior un conjunto lencería erótica.

Jungkook tragó saliva y quedó obnubilado mientras Jimin deslizaba la bata por sus hombros. El peli-rosa se inclinó metiéndose dentro de la braguita rosa subiéndosela por sus torneadas piernas para que al final se acomodaran pecaminosamente en sus sensuales nalgas.

Pasó los brazos por la parte de los tirantes del corpiño y lo acomodó sobre sus pezones color Caqui que quedaron cubiertos.

Giró con gracia en su dirección mientras sonreía hacia un lado, para luego se subirse sobre el lecho y se acostó con una pose tentadora.

— Me sacas una foto, porfa. — levantó sus brazos y juntó sus rodillas levantándolas. El brillante arete en su ombligo brilló dándole un aire deleitoso.

Con una arruga en su entrecejo, levantó el celular y lo desbloqueó.

<<Increíble que no tenga una contraseña para el celular.>> pensó Jungkook.

Apuntó hacia el mafioso colocando toda la imagen de éste en el centro de la pantalla y apretó el obturador.

El peli-rosa se colocó en otra posición. Acostado sobre su estómago y con el trasero en pompa. Se apoyó en su hombro derecho, llevó sus manos hacia su trasero donde separó la braguita dejando a la vista su rosada entrada y con la otra mano abrió la nalga derecha.

Jungkook inspiró profundamente intentando no temblar mientras levantaba el celular, tratando de captar toda la sexy imagen con la cámara antes de tomar la foto.

<<Mocoso atrevido. Tan malditamente sensual.>>

— Última foto, lo prometo. — el castaño simplemente asintió y se acercó para tomar una mejor foto.

Su líder abrió sus piernas y deslizó hacia abajo la parte delantera de la braga para tomar su rosada rigidez con su pequeña palma, la oscura mirada del guardaespalda se dirigió hacia la pubis completamente lampiña, todo su cuerpo estaba privado de vello. Jimin llevó la otra mano debajo del corpiño de encaje y se frotó el pezón.

La sonrisa tentadora fue la cereza del pastel.

Apretó el círculo blanco para tomar la última foto.

Bajo el celular y se relajó, no se dió cuenta en que momento se había puesto tenso.

Llevó su mirada hacia abajo disimuladamente sintiendo que la poderosa erección amenazaba con romper la bragueta de sus pantalones de vestir.

Jimin se acercó a él con una sonrisa mientras se inclinaba y miraba las fotos que le había tomado su subordinado.

Jungkook sintió el calor del cuerpo pequeño del peli-rosa a su lado y el delicioso perfume que su cuerpo emitía lo mareó. Cerró sus ojos concentrándose en este último mientras llenaba sus pulmones del aroma.

<<Delicioso. Increíblemente seductor.>>

Súbitamente abrió sus ojos mientras su cuerpo daba un respingo cuando la pequeña palma cálida tocó el bulto duro en sus pantalones.

Los ojos claros de Jimin se clavaron en él y con unas sonrisa la rodeó presionando sacándole un ronco quejido.

— Veo que mis fotos provocaron a más de uno. - sin dejar de tocarlo le susurró sobre su oreja soplando aire caliente. — ¿Quieres que me encargue de eso?

Jungkook negó con la cabeza tratando de alejar la mano de su miembro, pero Jimin se acercó furtivamente hacia él volviendo a poner su mano en el mismo lugar acariciando la circunferenciade su rigidez, frotándolo y apretando con vicio.

— N-no... Hyung... Esto está mal... — a pesar de su negativa se estaba dejando hacer por las expertas manos de éste.

El mafioso comenzó a llevarlo lentamente hacia la cama donde lo empujó sobre su trasero en el acolchado, Jimin clavó sus delicadas rodillas en la felpuda alfombra de color rojo sentándose entre los muslos abiertos del castaño.

Jungkook no alejó la vista de la cautivante escena de su jefe mirándolo a través de sus pestañas largas, sonriendo de lado comenzó a abrir la bragueta del castaño y finalmente dejó a la vista el bóxer con una mancha de humedad en el frente donde se encontraba la cabeza en forma de hongo de su poderosa erección.

El peli-rosa, sin dejar de sonreír, tomó la pretina del bóxer. Bajó su mirada y lo primero que se vio fue un leve camino de vello en su pubis, bajó el bóxer haciendo saltar su eje caliente al exterior. Con un jadeo de impresión Jimin llevó su mano y notó que no llegaba a rodear la erección, lamiendo su labio inferior sin despegar la mirada de éste.

— Eres enorme. Quizás el más grande que alguna vez eh visto en vivo. — las manos del mafioso, con ayuda de Jungkook, terminaron de bajar la ropa interior y el pantalón. — Quizás sea de unos 24 centímetros... O incluso más...

Volvió su mirada hacia los ojos oscuros del guardaespaldas cuyas orbes estaban llenas de calor y excitación, Jimin llevó su generosa boca para rozar con tentadora sugestión el eje duro de Jungkook que gimió grave llevando una de sus manos al rostro de Jimin, acarició su mejilla y finalmente tiró el flequillo rosa de éste hacia atrás tomándolo en un puñado. Cerró los ojos un segundo y después los abrió, la fogosidad ya estaba implantado en estos.

— ¿Va a comerse mi verga, hyung? — El castaño había llegado a su punto límite, Jimin había conseguido sacarlo de su porte serio y reservado.

El peli-rosa simplemente asintió volviendo su vista al enorme falo y dejó salir su rosada lengua para rozar el orificio del esponjoso glande. Jungkook mordió su labio inferior aguantándose el gemido de gusto por la atrevida lengua.

Un pequeño hilo de líquido pre eyaculatorio y saliva unía la boca de Jimin con el eje. El Hyungnim se lamió el labio donde se había depositado el jugo pecaminoso salado.

— Sabes a puro hombre. — el mafioso sonrió pícaro y se inclinó nuevamente para agarrar entre sus labios el prepucio debajo del glande. Provocando que la mano en su flequillo lo tomará con más fuerza. — Es la primera vez que estoy con un hombre no circuncidado. Se ve sexy ¿Alguna vez alguien llegó a tenerlo todo en la boca?

Jungkook se rió ronco y soltó el puñado de cabello acariciando la suave mejilla de Jimin con sus nudillos tatuados y tocó con su dedo pulgar los belfos de éste.

— No, bebé. — Jimin suspiró encantado por el mote. El castaño bajó el labio inferior del peli-rosa y lo apretó. — ¿Quiere ser el primero?

El peli-rosa asintió entusiasmado y volvió a llevar su boca hacia el eje, rodeó con sus labios el glande y comenzó a deslizar la boca hacia abajo por la superficie venosa. Llevándola centímetro a centímetro al interior de su cavidad bucal, cuando llegó a la parte posterior de su garganta reprimió toda sensación nauseosa para finalmente hacer que llegase lo más profundo que podía.

Jungkook tiró la cabeza hacia atrás soltando un gemido sumamente ronco mientras levantaba sus caderas para llevar su mástil aún más al interior de la codiciosa boca de Jimin. Nunca nadie había llegado a tomarlo hasta la mitad o incluso más como la experimentada boca de su Hyungnim lo estaba haciendo. Tomó con una apretada sujeción los caireles rosas mientras dejaba que la garganta acariciara con parsimonia la cabeza del falo, sintiendo la bolita dura de la perforación de Jimin sobre éste.

Mordió el piercing en su labio y bajó la cadera, apoyando sus nalgas en el borde de la cama y relajó su cuerpo disfrutando del masaje en su miembro.

— Tiene una boca talentosa, Jimin hyung. — el castaño empujó la cabeza de éste último contra su pene provocando que un gemidito haga vibrar su eje mientras se deslizaba nuevamente al interior de la cavidad oral de su hermoso jefe. — ¿Cuántas vergas entraron por esta boquita?

El peli-rosa lo vio debajo de sus pestañas y deslizó la boca lejos del enorme órgano sexual, haciendo un seco sonido de POP cuando lo sacó. Brillante por la saliva hacia más sencillo que la mano de su jefe frotara con calma su extremidad.

— Muchas, pero la tuya definitivamente es mi favorita. — la sonrisa atrevida de Jimin llevó a Jungkook a querer más de ese delicioso chico.

— Chúpame, hyung. — el peli-rosa llevó nuevamente la gruesa erección a su boca y comenzó nuevamente con la felación.

Esta vez el castaño no cerró los ojos, quiso tatuar en su memoria la manera tan habilidosa en la que estaba siendo tomado. Deslizando su boca con más velocidad sobre su miembro Jimin lo trabajaba con empeño y dedicación. Jungkook observó como la mano de su jefe se alejó de su muslo para comenzar a frotarse, masturbándose mientras lo chupaba.

La vista ya de por sí erótica aumentó cuando Jimin comenzó a gemir. Eso le hizo tragar ruidosamente.

<<Gime como un dios. Como un dios del sexo.>>

Para Jungkook el peli-rosa estaba subiendo un peldaño más en cuanto al encuentro más caliente que tuvo. Y ni siquiera había llegado a cogerlo. El pensamiento de llenar su rosada entrada con su masiva erección casi lo lleva al borde.

Inspiró y exhaló profundo centrándose en no dejarlo salir todo, pero Jimin estaba friccionando con premura su lengua alrededor del glande. Sentía que estaba llegando a la eyaculación, el cosquilleo y el escalofrío es su columna se lo decía.

— Estoy cerca... — advirtió el castaño y entonces Jimin se alejó sin dejar de frotarse. Dejandose llevar por el calor del momento, con un pie aún vestido con zapatos, Jungkook detuvo la mano pequeña de su Hyungnim evitando que siguiera masturbándose. Éste levantó la mirada vidriosa y curiosa. — Va a acabar cuando yo lo diga.

Jimin suspiró encantado, Jungkook sabía que amaba que le dieran órdenes, aunque él era quien habitualmente las daba había algo en su interior que lo volvía complaciente cuando alguien más estaba a cargo. El castaño en su interior entendía un poco esa necesidad de dejar que alguien más lo controle, poder abandonar durante la intimidad el control. Algo sin duda muy contradictorio, pero a la vez decadente.

El súbdito se paró de la cama y comenzó a frotarse frenéticamente sobre el rostro de su jefe, Jimin tenía un gesto de falsa inocencia y a la vez había un tentador brillo en su mirada. Dejaba a los hombres embobados y con ganas de seguir teniéndolo, pero el peli-rosa nunca repetía el ligue. Siempre era un hombre distinto cada vez.

Alejando su mente de ese hecho, Jungkook cerró su mandíbula sintiendo cerca su orgasmo, acercó más su eje a la cara teñida de Melocotón sin perder la vista de su jefe.

— Abra la boca, bonito. Hágalo por su Hoobae.

Jimin dejó salir su lengua rosada y la vista parda de Jungkook no se despegó del piercing. Estaba obsesionado con la pequeña bola plateada, se frotó unos segundos más y finalmente la culminación golpeó todos sus sentidos. Cerró con fuerza sus parpados viendo los fuegos artificiales estallar detrás de ellos y ansioso por ver la reacción de Jimin abrió los ojos dirigiendo su mirada a la secuencia de como su esencia caía sobre el rostro de muñeca del Hyungnim.

Parte del fluido nacarado bañó la lengua del peli-rosa y la otra cayó en su nariz, mejilla y mentón.

Jadeando mientras se recuperaba del arrebatador orgasmo dejó que el glande golpeara con suavidad la lengua de Jimin dejando lo que quedaba de su semen en esta.

Con la sonrisa astuta de un zorro, el peli-rosa volvió a meter su apéndice al interior de su boca y con un gemido bajo saboreo el caldo seminal. Frotó con los dedos su rostro para llevarlo los fluidos restantes al interior de su boca.

La mano grande y masculina de Jungkook abrió la boca introduciendo sus dedos índice y medio en la cavidad bucal de Jimin para luego sacarlos viendo que aún habían fluidos mezclados con la saliva de éste.

— Eso fue caliente, hyung. — con una sonrisa descomunal volvió a hablar. — Pero esto no se va a terminar así. Voy a saborear cada parte de su glorioso cuerpo.

Con la mirada cargada de lozanía siguió en la misma posición, esperando la siguiente orden.

Jungkook sonrió enderezándose de la cama y tomó la mano de Jimin levantándolo del suelo, tenía quemaduras en las rodillas por la alfombra y el rostro aún con restos de semen. Eso solo le provocó una renovada ola de calor que comenzaba a llenar nuevamente su miembro.

El castaño estaba acostumbrado a coger unas tres veces sin cansarse, sabía que Jimin era muy entusiasta y fácilmente podía seguirle el ritmo.

Los giró, colocando a Jimin contra la cama y lo acostó en ella, el peli-rosa se veía hermoso y tentador, estirado a lo largo de la cama, con sus piernas níveas y glabras abiertas, dispuestas a su examen. Aún se asomaba su eje por la parte del frente de la braguita rosa, sus manos estaban lánguidas y relajas a su lado esperando sus mandatos.

Bajo la intensa inspección de los orbes celestes comenzó a desnudarse lentamente con una sonrisa coqueta en sus labios. Deslizó el chaleco por sus brazos arrojándolo al suelo, desprendió uno a uno los botones de su camisa y antes de sacársela se quitó los gemelos en sus sardinetas dejándolos en la mesita de noche junto a la cama, arrastró la camisa por sus hombros hasta deshacerse de ella. Su torso marcado y duro al desnudo provocó que Jimin se mordiera el labio inferior para luego apretar las piernas entre sí.

Sus brazos estaban entintados, en su muñeca estaba el tatuaje del clan en Hangul y un reloj victoriano pintaba su antebrazo, en su codo había un sol con una luna y en su bíceps un dragón. En sus nudillos estaba tatuada la palabra Euphoria. Los colores de estos eran vivos y resaltaba en su piel aceitunada, el fuerte pectoral estaba entrenado y una barra adornaba su pezón izquierdo, sus oblicuos estaban marcados sobre sus costillas. Con los talones se quitó los zapatos negros de vestir, con sus pies terminó de sacarse el pantalón y la ropa interior haciéndolos a un lado de una patada.

Total y completamente desnudo estaba siendo analizado y degustado por Jimin con los ojos llenos de hambre.

— ¿Está preparado, hyung? — con la palma derecha comenzó a acariciar su falo, húmedo con el pre-semen y una mueca engreída se extendió en sus atractivas facciones. — ¿Tiene lubricante?

El peli-rosa asintió firmemente, separando sus piernas para recibir al tatuado entre ellas. Lentamente comenzó a gatear sobre el pequeño cuerpo, bajó su rostro hacia el vientre plano y suave acariciándolo con la punta de nariz hasta llegar al ombligo y siguió bajando, lamió con la lengua plana desde su pubis lampiño hasta el piercing donde hundió su apéndice, saboreando la cálida piel y el sabor a metal lo despertó de súbita manera. Un gemidito ligeramente agudo salió de la apetecible boca de Jimin.

Se levantó sobre sus rodillas entre las espléndidas piernas de Jimin tirando las esquinas de la pantie de encaje, el Hyungnim levantó su trasero para facilitar la extracción y las rodó por sus piernas hasta sacarla del todo. Quería verlo totalmente desnudo, a su merced, tenerlo bajo su dominio mientras se saciaba de todo su cuerpo.

Dejándose hacer Jimin era como una muñequita, le encantaba que lo seduzcan, que lo traten con delicadeza en el juego previo, pero que lo sometan con gozo en el acto.

Lo había visto muchas veces, conocía su modus operandi como le gustaba y como querían que lo complacieran.

El castaño tomó la porción de lencería y la llevó a su rostro cerrando los ojos para inhalar profundamente, disfrutando de la fragancia del pre-semen de Jimin y su piel, suspiró cuando lo alejó de su cara y lo dejó a los pies de la cama.

Nuevamente se inclinó sobre el cuerpo del Hyungnim y llevó las rodillas de éste a sus hombros. Bajó su cabeza sin separar la mirada de los ojos celestes de Jimin, acarició con su lengua una de las bolsas rosadas y la succionó suavemente sacándole un gemido ahogado de la garganta de su jefe.

Las manos pequeñas del peli-rosa apretaban el cubrecama tomándola con fuerza. Puso las manos detrás de las rodillas de Jimin y las levantó en el aire provocando que un gritito escapara de éste y lo dobló a la mitad.

Con la cara directamente sobre la rosada entrada, chupó alrededor del fruncido esfínter, tratando de dejar chupones y moretes, una vez que se separó y vio su trabajo, con una satisfecha sonrisa sacó su apéndice para luego lamerlo y suavizarlo dándole el mejor rimming que alguna vez hizo, su lengua se deslizaba suave e insistente, dilatándolo con parsimonia. El olor a piel y perfume del jabón estaba volviéndolo loco, nunca imaginó que estaría haciendo esto con su jefe, pero si esta era la única vez iba a disfrutarla. La saliva se acumulaba sobre la entrada y Jungkook veía como latía preparándose para recibir algo más.

El castaño despegó una de las manos que sostenían las piernas del peli-rosa para dirigirla hacia el musculo apretado, el dedo índice se empujó lentamente hacia el interior, deslizándose gloriosamente siendo acompañado con la lengua hábil de Jungkook.

Jimin era un mar de gemidos, ninguno de sus amantes se había puesto a hacerle un analingüs y se sentía glorioso. Amaba la sensación de la lengua de Jungkook trabajándolo a la par de su dedo que estaba estirándolo, dilatándolo sin decoro.

— Tu boca... Debería... Ser... — un lamento de placer escapó de la generosa boca del peli-rosa. — Prohibida...

El castaño simplemente rió bajo y añadió otro dedo. Gracias a la saliva estos entraban y salían con facilidad, Jungkook no podía creer lo bien que se sentía alrededor de sus dedos y ya podía empezar a imaginar como se sentiría cuando se introdujera en su interior.

Finalmente levantó la cabeza y limpiándose con el reverso de su mano pronunció:

— Deme el lubricante, hyung. — estiró su mano derecha y dejó caer el cuerpo de Jimin sobre su trasero. — Y el condón.

El peli-rosa se estiró sobre la cama hacia la mesita de luz y agarró la botella del lubricante. Jungkook lo tomó y la abrió con un ruidoso TRIC, levantó la ceja cuando notó el aroma de éste.

— ¿Le gustan los lubricantes con aroma, Hyungnim? — la sonrisa no abandonó su boca mientras bañaba sus dedos con el líquido aceitoso.

Los ojos celestes de Jimin observaban la escena con absoluta atención, Jungkook se veía seguro y viril llevando sus dígitos hacia su entrada. Entonces sintió dos dedos deslizarse en su interior, un jadeo salió y cerró los parpados disfrutando de la intromisión.

Primero el castaño utilizó dos dedos y fue agregando más hasta llegar al número de cuatro dedos que lo abrían, preparándolo para el grosor de éste. Cuando Jungkook ya sintió que su jefe estaba listo para recibirlo sacó los dedos y le dijo:

— Hyung... Póngase en cuatro. — le pidió explícitamente el castaño con voz ahogada, completamente cargada de pasión.

El líder sencillamente se giró para ponerse sobre sus manos y rodillas obedeciendo con sumisión. Jungkook amaba la mansedumbre con la que éste accedía a sus órdenes, siempre tuvo debilidad por ese tipo de comportamiento en sus parejas.

Se arrastró por la cama con sus rodillas para ubicar su dolorosa erección en la entrada a su disposición, arrastró el condón a lo largo de ésta hasta que la cubrió toda. Sosteniendo con una de sus palmas la cadera de Jimin y con la otra acomodó su masivo eje contra la abertura para luego comenzar a deslizarse atravesando el primer anillo de musculo ajustado, para Jungkook era la gloria misma la sensación que lo embargaba. Amando cada centímetro que se hundía dentro de la apretada empuñadura, gozando de los quejidos y jadeos que salían de Jimin alimentando su sentidos.

— ¡Dios! — gimió el peli-rosa con voz abrumada mientras sus manos apretaban el cubrecama.

Una súbita nalgada le sacó un respingo al chico, que giró su cabeza mirándolo con los ojos abiertos, sus mejillas estaban teñidas de carmín por el calor del momento. Jungkook rió roncamente sacando su miembro dejando solo su glande en el interior para luego dar una dura embestida que provocó un grito de parte de su patrón.

Sin dejar recuperarse a Jimin volvió repetir la acción empujándose con certeras arremetidas. Su pelvis hacía un sonido de chasquido continuo que junto con los gemidos del peli-rosa eran lo único que se oía en la habitación.

Se impulsó hacia adelante acostándose sobre el delgado cuerpo arrastrando Jimin, dejándolo estirado a lo largo de la cama sin que sus movimientos cesen, con la cara hacia un lado los jadeos de su jefe no dejaban de escapar de su boca. Sus caderas golpeaban constantemente la entrada del peli-rosa, llevándolo rápidamente camino al orgasmo.

Jungkook bajó la boca al trapecio izquierdo de Jimin y hundió sus dientes con fuerza causando que el clímax se desate de súbita manera en éste. Con un fuerte gemido, el canal de su jefe se cerró con un apretado agarre mientras descargaba toda su lefa en la sábana, lo que casi lo lleva al borde.

El castaño siguió con los poderosos empujes tratando de alcanzar también el clímax, con una última decisión deslizó su eje fuera de Jimin y se sacó el condón para después hundirse en el interior del peli-rosa dejando salir su semilla dentro del canal con una dura embestida y un ronco gemido. Siguió moviéndose en su interior disfrutando de los temblores post-orgasmicos.

— Mierda... — jadeó totalmente acabado Jimin aún con sus ojos cerrado tratando de recuperar el aliento. — Eres definitivamente la mejor cogida de la historia.

— Digo lo mismo, Hyungnim. — acotó Jungkook sin salir del interior de Jimin totalmente acostado sobre su cuerpo.

Abrió los ojos y notó la marca de sus dientes en la piel nívea del peli-rosa. Una súbita sensación de orgullo golpeó al castaño, nunca nadie había dejado así de agotado a su hyung. Deslizó su eje suavizado y vio su simiente asomando de la floja entrada de Jimin.

— Acabe dentro de usted, hyung. — comentó Jungkook mientras se enderezaba sobre sus rodillas en la cama.

— No importa. — Jimin se gira boca arriba y lleva una mano a su fruncido esfínter metiendo su dedo y abriéndose para dejar salir el semen.

Ese acto fue tan lascivo para Jungkook, que comenzó a llenar nuevamente el miembro del guardaespaldas. El líquido nacarado salió del interior del peli-rosa ensuciando el cubrecama debajo de su trasero, el castaño dirigido por la excitación llevó sus dígitos a la entrada de Jimin metiéndolos acompañando el índice de éste para ayudarlo a sacar su semilla. El Hyungnim dejó salir un quejido encantado, abriendo sus piernas cuando los dedos volvieron a entrar y salir, Jungkook mientras lo hacía se volvió a acariciar la renovada rigidez mientras jadeaba.

— No puedo saciarme de usted. — con esa declaración abrió las piernas de éste de golpe y lo penetró de un cartero empujón.

Un sorprendido gemido salió de la garganta de Jimin. Jungkook empezó a entrar y salir del interior de éste con frenesí continuamente sin parar un segundo tratando de alcanzar el orgasmo. Se inclinó sobre el rostro del peli-rosa sin despegar los ojos de los celestes que estaban entrecerrados por el placer, la pequeña mano de Hyungnim llegó entre ellos y comenzó a frotar su erección a la par que sentía su interior siendo asaltado con pasión. El subordinado acercó sus belfos a la gloriosa boca de Jimin y lamió el labio inferior de éstenpidiendo permiso para besarlo.

El Hyungnim levantó su cara y estrelló sus bocas con fervor, Jungkook jadeó sorprendido ya que sabía que éste nunca besaba a sus amantes. Introdujo su lengua, iniciando una batalla entre ellas, la esfera de metal en el apéndice de Jimin lo llenó de ardor lujurioso impulsándolo a aumentar el choque de caderas.

Sintiendo el delirio de la pasión comenzar a llegar al límite, mordió el labio de Jimin tirando de éste mientras daba una última embestida llenando el interior del peli-rosa con un ronco quejido. A la par su jefe manchaba sus abdómenes con su simiente.

— Maldita sea, Jeon. — Jimin estaba respirando con dificultad totalmente agotado. Su mano estaba aún agarrando su flácido miembro.

La visión del Hyungnim con su semen deslizándose de su interior iba a quedar para siempre grabada en la memoria de Jungkook. Se arrodilló frente a su jefe y se inclinó sobre el vientre del peli-rosa lamiendo lo que quedó del semen de Jimin. Mientras lo degustaba se dió cuenta que no era amargo como se lo imaginaba sino que era picante e inusualmente dulce.

— Eso fue sexy. — puntualizó el peli-rosa enderezándose sobre su codo con la mirada brillosa y mejillas ruborizadas.

Jungkook lo vio por debajo de los parpados siguiendo con el trabajo de limpiarlo. La mano pequeña de Jimin acarició su rostro y luego tiró de él para besarlo, compartiendo así el sabor de su propia leche. Un pequeño hilo de saliva unía amabas bocas cuando se separaron.

— Sabes que Jungkookssi... — agregó el níveo mientras se estiraba y alcanzaba la caja de pañuelos descartables para limpiarse. — Creo que podría repetir esto ¿Qué dices?

— Lo que usted decida, hyung. — pronunció el castaño levantándose de la cama mirando a su jefe con una sonrisa coqueta.

Jimin soltó una risa ligeramente aguda y rasposa. Definitivamente iban a repetirlo.

.....

Bueno, hasta acá el O.S. es uno bien puerco por que estaba inspirada.