EL DOLOR QUE SUFRÍ 從 𝐊𝐎𝐎𝐊𝐌𝐈𝐍-OS

Sinopsis

❝ Espero no seas un ladrón, como usualmente son los de tu clase park jimin ❞

Estado:
Completado
Capítulos:
1
Rating
5.0 1 reseña
Clasificación por edades:
18+

EINZIGARTIG ; ÚNICO


cartas y memorias

De park jimin, alguien en el olvidó.


" Palabras mudas y sonrisas de

mentira. „


Park Jimin vivía en total paz, su alegría se contagiaba en todos lados. Era un chico que sonreía al cielo y abrazaba la inocencia, la plenitud en su máximo esplendor. Ojos preciosos, inundados de un peculiar color azul, cabellos negros y pequeños rizos.


Desde joven tuvo una vida tranquila, tenía a su padre, a su amigo, el perro. ¿Era necesario tenerlo todo? No hacía falta una rosa con historias nuevas, no necesitaba ese montón de dinero, tocaba con pena lo que los susodichos decían que era lo más importante en esta vida. ¿Dinero? Aquellos, quienes creen que es lo único que trae felicidad. Falacias, ambición por lo malo y que son ciegos por no querer ver lo bueno. Si bien, jimin no tenía dinero para costear sus materiales de la escuelita, si bien no era más que un niño a los ojos de las personas. Sabía valorar lo poco que tenía, sus zapatos de charol usados y gran recuerdo de la persona bondadosa que se los obsequió. Solo tenía doce años, su madre murió un miércoles por la noche, ojos celestes, cabellos finos y hermosos. ¿Quien lo sabía? Solo la luna y las estrellas, contemplaron la crueldad del asesinato de su madre, angélica park.


Angélica park, quien no tenía de su sangre, pero que le dejó su recuerdo pegado en su puro corazón. La mataron, la abusaron, el sufrimiento que tuvo que pasar por culpa de unos hombres desvergonzados. ¿Pagaron por lo que hicieron? No, ninguno de sus actos podría devolverle a su querida madrastra, quien lo cuido desde recién nacido.


Su hogar caía poco a poco. Vivía en un pequeño pueblo de alemania. Su padre trabajaba en la mansión jeon, ahí es donde no le dejaba entrar. Decía su progenitor, que era mejor que se quedara en casa, que no viera la humillación que tenía que pasar por ser humilde. En estas épocas, podían usarte como quisieras, por un par de monedas doradas y pequeñas sobras de comida para la pobre familia. Siempre agradecido de su padre, que a estado trabajando duro, para cuidarle, por tratar de darle lo posible para su pronta niñez y adolescencia.


-Hijo... - Miro el joven a la puerta de gruesa madera, el crujido al golpearse esta contra la pared, sono en las cuatro paredes de la habitación. -Jimin, ¿podrías hacerle un favor a tu querido padre?


-Si ¿que quiere pedirme? -Dejo unas sucias hojas en su escritorio, pintado de un tono oscuro. Dibujos hechos a mano de mariposas jazmines, potente ante ojos de cualquiera, de ustedes, de otros.


-Es complicado, mi querido hijo. -El formidable hombre, se le acercó posando su mano en el hombro del menor, propinando suaves apretones. Park no sabía a qué venía tanto misterio, su padre se veía tan nervioso. No entendía la razón de esto. -Verás, tendré que viajar a Berlín y necesito que me cubras en la mansión, ellos aceptaron... Hijo, se que te dije que no pusieras un pie ahí, pero esto es necesario, limpiaras los pisos y serás un empleado más.


A Jimin parecía no molestarle, siempre quiso entrar a esa enorme casona.


-Esta bien padre, haré lo posible por ser un buen empleado, como tú.


Esa sonrisa falsa, entregada por el padre de jimin. Este que lo vendió, ya estando harto de tener que mantener a este y actuar como si realmente le quisiera. Que digan que estaba muerto, porque lo estaba desde adentro. ¿Jimin esta consciente de que la muerte de su madre fue a causa de este y las deudas?

Sabía que su hijo era estúpido y noble por dentro, su amabilidad lo hará caer muy bajo. No había duda, ni excusas para el horrible futuro que le esperaba al joven.


" El chico de ojos dorados y

corazón oscuro "



El joven park jimin, en un carruaje llegó a su destino. Despidiéndose por última vez de su padre, sin siquiera saberlo. Tomando su maleta, con algunas de sus pertenencias. Visualizo unos hermosos árboles y gran mansión. Un blanco novedoso en las paredes, murallas. Saco sus pequeñas maletas, en las cuales tenía algunas de sus pertenencias y ropa.


Las flores que adornaban los alrededores, eran hermosas, pero demasiado, para una mansión tan lúgubre por dentro.


Park Jimin, estaba un poco pasmado.

Era una oportunidad sin duda alguna, siempre deseó ser útil, ayudar a su bondadoso padre, que tendía sus brazos para protegerle. Ansiaba hacer lo mismo por el contrario, mostrar su carisma, honestas sonrisas hasta el final.


Como todo comienzo, al intentar independizarse. Iba subiendo en peldaños, este siendo el primero en toda su vida, que le costaría subir.


" Así que eres el muerto de hambre que aceptaron para limpieza "


" Un niñato que alimentar, cuantas alimañas más habrán como tú "


Otros empleados, parecían no soportarle, desde que tocó la enorme puerta de la mansión jeon.


Su recibimiento, no fue como esperaba. Más tarde comprendió, que su padre tenía razón en algunas cosas. A veces existe una enorme línea, que nos separa con nobles, siendo nosotros los que perdemos la dignidad, para darle diversión a la costosa vida de estos.


Pero el mal trato no amerita al joven que lo daría todo en su trabajo, con la intención de ser útil a su única familia.


Un ostentoso dormitorio, lo recibió. Pensó que su hostadia, sería en una habitación no tan bonita como la que amablemente le ofrecieron. El señor jeon, le trató cordial, no como los sirvientes de la mansión.


Sus penetrantes ojos le desgarraban

la piel. Pero solo le tocaba guardar silencio ante esos ojos hambrientos de pesadez.


Para ser la primera vez en poner un pie en la enorme casa, el ambiente y personas que rondaban alrededor, eran ariscas. Jimin, el nació siendo un caballero sin linaje o nobleza. Las personas le miraban con repulsión, por solo saber en la posición en la cual tuvo que nacer, de los peores barrios pobres, llena de delincuencia y muerte por hambruna.


Desde este punto del preciado narrado, comienza mi historia.


"Recordando

a alguien"


Las farolas iluminaban la oscuridad y los grillos emitían una armonía que a mi me tranquilizaba por las frías noches.


Este debe ser el capítulo número cuatro de mi diario. Desde hace un tiempo que continuaba con mi escritura, con mis anhelos y deseos de una vida digna. Llegué a hace unos días, los cuales bastaron para saber la humillación vivida por mi padre, los hirientes comentarios que antes iban hacia su persona y que ahora me dedican a mi.


Un hombre malvado, que se dedicaba a la estafa. Una vez me tocó el hombro, me miro fijamente y tosió seco.


Me dijo algo que no olvido hasta ahora y no sabría si es correcto aplicarla para mis actuales condiciones. Eso fue hace un par de décadas, aunque suene exagerado de mi parte.


" Niño siempre pasas por esta calle "


" Es peligroso que un mocoso ponga sus narices donde no debe "


Comentó, yo sabía la razón.

En el barrio, en el cual solía vivir y que trato de mencionar lo mejor de el, incluso las pequeñeces de este. Ahí ocurrían matanzas y secuestro de menores.


" no deberías ser tan tonto como tu madre. Niño, ser bueno a veces, puede perjudicar a los ingenuos como tú "


A pesar de la forma tan hiriente en la cual hablaba de mi madre, le di la razón a sus palabras, no pasando por dicha calle peligrosa. Luego de unos meses, me enteré de su muerte. La droga lo consumió, odio ese polvo, lleno de inmundicia.


No había justificaciones, para tapar lo injusto que fue ese hombre; con mujeres y niños.


Pero hasta yo, sentí pena de su trágico final, luego del dolor que le hizo perder todo. Mi mejor amigo, me contó que alfons había tenido familia, pero estos murieron por una peste que afecto a todo el barrio, montones de muertes y una minoría de sobrevivientes, entre estos el hombre de la capa negra.


Una sobredosis, que se llevó a cabo cuando se sació de este. No pudo más con todos los recuerdos tormentosos.


Eso quiero creer, que sintió el señor alfons. Que en paz descanse.


. . .


Mientras el joven jimin terminó de fregar el suelo con un trapo. Unos frívolos ojos le examinaron de pies a cabeza, apreciando los atributos del chico. Este había estado con anterioridad, escribiendo en su pequeño diario, que dejó encima de su escritorio.


Estaba terminando sus labores, con la esperanza de poder escribir una carta para su querido padre.


-¿Eres nuevo? Debo admitir, que tu cara se me es familiar.


Escucho a unos centímetros de distancia. ¿Era un empleado? el hijo heredero de la familia jeon, se había ido de viaje a Inglaterra, eso le comentaron las mucamas. Pero se veía como alguien intachable.


Recordó una charla amena con su progenitor, mencionando a éste tipo de personas y los modales que poseían a pesar de no ser de alto rango social. ¿Este chico será como aquellos que a mencionado mi padre?


-Detesto que no me respondan de inmediato, a de ser un muchacho de barrios pobres y mal educado. - Ojos oscuros le traspasaron hasta el alma y estremecieron todo su cuerpo. Parecía no sentir ni una pizca de remordimiento, ante esas venenosas palabras que eran casi dañinas.


Park no sabía quién era ese niño, pero cualquiera menos jimin, se podría hacer una idea.


-Lamento no haber respondido a su pregunta antes. Empecé a trabajar hace poco y estoy intentado adaptarme a los horarios...


-comprendo, lo primero si te lo pregunté, pero respondiendo a lo segundo mencionado, no me

interesa. -Directo y al parecer alguien que se jacta de su aprendizaje, como para ser prejuicioso con un recién llegado.


Con un rostro magistral, facciones dignas de apreciar ante ojos que saben analizar. Fanales redondos, que carecían de luz, tan hermosos, pero a la vez tan sombríos.


-E-Está bien... ¿Podría decirme quien es, para hablar de forma tan descortés?


-¿En que momento fui descortés? niño de barrio pobre. -Arregló. Su elegante traje, sacando una pelusa que se posó en su hombro. No importaba su hablar, cuando de pies a cabeza se veía refinado.


-Esta siéndolo ahora.


Si bien, jimin a pesar de las pocas oportunidades de aprendizaje, a pesar de eso, intentaba ser educado ante todo.


-Tendrás que acostumbrarte, naciste para que yo, jungkook, pueda tener un hogar limpió, así deben vivir los que caen en la pobreza. - Escupió al brillante suelo, que ahora poseía una sucia mancha de saliva.


" Mala impresión,

de principio a fin"


Hace cinco días, que no logro tener un descanso apropiado.


Mis manos están rojas por los azotes. Me temo que todo empezó por aquel chico, que resultó ser hijo del señor jeon.


Las cosas empeoraron, porque las mucamas me mintieron. Fui atrevido con el hijo de mi jefe, lord jeon. Pensando que este si había viajado, un embuste, para que fuera el blanco del malvado jeon jungkook.


Me golpeaba con una regla, jugando conmigo. Pidiendo que fuese yo, quien llevara su desayuno todas las mañanas.


" Se enfrió mi omelette "


" tráeme uno nuevo, basta con que tires ese a la basura y luego te tragues los restos descompuestos "


" No sabes hacer absolutamente nada, pides misericordia ante mis castigos, sin ser digno de merecerlos. "



Mi cabeza dolía, por el miedo a las mañanas, que tanto amor les solía tener, a los amaneceres. Se parecía a la ansiedad que desarrolle cuando mi abuelo murió, fue apuñalado siete veces por un hombre cubierto por completo.


El era grosero y siempre se encaminaba a malos pasos en la vida. Aún así, era parte de mi familia. La cual fue disminuyendo poco a poco.


Recuerda jimin, los pobres nos vamos al infierno y los ricos nos roban el cielo.


El creía fielmente, que todos los acaudalados o adinerados, eran gente aprovechada. Gente que se llenaba la boca con los recursos de gente humilde.


Mi abuelo era sabio, pero no concuerdo con sus frases del bien y del mal. Hay quienes roban por necesidad y otros que simplemente lo hacen para aprovecharse de los débiles. Ninguna de ambas parte es mejor que otra, es así como pienso.


Esta bastante desordenado mi diario. Lamento esto, si es que alguna vez es leído por alguien.


creo que será otro día ocupado para mí.


" Un día de vergüenza y de

penumbra "


Tenía la labor de ordenar la habitación del señorito jeon. Y lo recalco, solo por la insensibilidad que tuvo hacia mí persona.


Saque sus sábanas y estas estaban sucias, con un restos de un líquido extraño. Ropa interior, que parecían ser de alguna damisela.


No entendía demasiado este tipo de situaciones de intimidad, pero no era tonto como para no sospecharlo.


De solo recordarlo, mis mejillas se sonrojan.


Hoy oí al mayordomo, hablar mal sobre jeon jungkook. Este era dos años mayor que yo, por lo que me enteré.


" Se acostó con la virgen hija del filósofo, la señorita alviria "


" ¡es casi indispensable! Ella tan sumisa y de clase, con el señorito jungkook que es tan tosco "


" Que dios proteja a esa pobre chica y su destino, si tiene un hijo con el señorito jungkook, estará condenada "


Así fueron sus palabras, todos tenían una mala impresión de jeon. No les negare que me compadezco de tan refinada dama. Aún así, nadie le obligó a cometer actos carnales, con tan temible hombre.


Desearía escribir más, pero tengo que ayudar en la cocina a limpiar los cubiertos de plata. Es mi deber, como empleado.


Puede que mañana, tenga la libertad, para continuar con mis notas.


. . .


Los días son como el reloj de arena, pasan rápido o pasan muy lento.


Vivía pensando en el "que dirán" es tan tonto, tan contradictorio. Vergonzoso, porque me decía a mi mismo a mi no me importa lo que digan de mi persona pero mentía descaradamente, mis ojos y oídos no eran sordos o ciegos ante palabras o burlas, mis ojos eran ríos de llanto desmesurado, mucha idiotez que dejé de lado con el pasado.


Hoy ordenaba los costosos trajes de lord jeon. Procure no arruinar nada, siempre recibía reprimendas de otros, por algún diminuto error.


Jungkook estaba justo mirándome por la puerta, un tanto abierta, lo suficiente como para espiarme.


-Espero no seas un ladrón, como usualmente son los de tu clase. - Sonrisa malévola y intenciones ruines.


No podía hacer nada más que negar ante tal comentario, lleno de pesadez. Estoy orgulloso de haber nacido entre aquellas calles polvorientas, aunque hubieran muchos desvalidos, uno que otro mostraba el valor para seguir de pie por sus sueños.


Yo también quería ser un hombre de bien que pese a sus circunstancias, no deja de subir peldaños.


-Creo que destrozaste una costosa camisa de diseñador, pobretón. - Jeon quien mientras yo continuaba con mi labor de ordenar cajones, rompió unas valiosas prendas, ante mis ojos. No sentía ni mi corazón palpitar del coraje que sentí por lo que hizo.


Mis ojos se llenaron de saladas lágrimas, mientras que la sonrisa de jeon jungkook, se incrementaba.


-Sería una lástima que mi padre se enterase, del terrible error que has cometido, perderías tu trabajo y tu patético padre también.


El sabía cómo aprovecharse de las personas, usaba su astucia y manipulación.


-N-No puedo hacerle esto a mi querido padre, el-l se pondría muy triste si se enterará. -Mis manos temblaron, junto a mi cuerpo. Parecía un cordero, siendo presa del terror. Terror llamado jungkook.


Aunque no sabía del paradero de mi progenitor, ni cuando volverá ; Era paciente y esperaba que volviera, para poder salir de este infierno, creí que solo al morir nosotros los pobres, íbamos a ese lugar tan tétrico. ¿Entonces en ambos mundos somos escoria para otros?


¿Podré ir al cielo, como lord jeon y jungkook? Aunque no tenga un centavo o mis manos estén llenas de lodo.


- ¿Entonces escuchaste mi beneficiosa propuesta? park jimin. - Jalo de mi codo, empujando mi cuerpo al suave colchón.


Siendo sincero, no quería escucharle y pensar fue mi vía de escape para hacerlo.


-N-No, podría repetirlo de nuevo. Por favor... -Le dije por segunda vez, hasta que su mano golpeó mi mejilla con una abrupta fuerza. Se enfado por la poca atención que estuve prestando a sus palabras.


Y dijo que odiaba a los pobres, que odiaba a mi familia, a mis seres queridos.


- Es los que ganas, por ser como eres jimin... Un mediocre, sin herencia, sin nada.


Esa vez no detuvo sus golpes, tampoco comentó su propuesta. Que sin duda debió de ser igual de mala como sus patadas o rasguños. Mi cuerpo dolía, mientras desquitaba sus males en mi y usandome como un saco cualquiera. Mis ojos se cerraron, se sentía mejor no llorar, era mágico solo pensar que estas callendo por una montaña con flores y que el único dolor que lástima, son las piedras preciosas que pasan por el camino hacía el mar.


Ese mismo día, me encontraron desmayado y no preguntaron nada cuando recobre la conciencia, todos manteniéndose en silenció.


Con parches, cubrí mi castigo, aquel que nunca merecí. ¿Entonces su propuesta será peor que los golpes?


"Todos los golpes que recibí y que no pude detener"


No recuerdo, en que había quedado. Los meses fueron tan arduos que mi cumpleaños perdió importancia cuando llegó.


Tampoco se la fecha exacta, en la cual dejé de escribir en mi diario.


Estoy en deuda con lord jeon, quien no mencionó nada acerca de las prendas rotas y es como si no supiera de ello. Cosa que me extraña, pero que dejaré pasar, esperando lo mejor.


Tengo que contar aquí, lo que me hizo jeon jungkook.


" Quítate la ropa y déjame mirarte, es una orden "


" al parecer estas madurando a pesar de ser un hombre, tienes incluso más que mujeres nobles "


" Más te vale no contarle a nadie de esto park jimin, o me aseguraré de arruinar por completo tu miserable vida. "


Luego de que se adentro a mi habitación, sin siquiera golpear la puerta. Supe que todo empezaría mal en mi día.


Tuve un enorme pánico, pensé que me haría algo, pero solo me observó. Me examino al igual que en nuestro primer encuentro.


El mayordomo adal, me tocó descaradamente mientras limpiaba los jarrones. Tenía miedo, pero aguante mi llanto por décima vez, lloré inútilmente entre mis sábanas, mientras sentía que me observaban constantemente.


Lo más infame de todo, era que sabía perfectamente quién lo hacía, pero como soy un simple pueblerino, el peligro que corría, no era de importancia para nadie de la mansión.


Y mientras más veía el actuar de jungkook, más me hacia las mismas preguntas del anterior día.


¿Por qué personas como jeon

si van al cielo?


" Recuerdos bonitos,

extrañando a papá "


Ayer pregunte sobre mi padre, pero nunca recibía una respuesta contundente. Me sentía solo, nadie esperaba por mí en casa.


¿Realmente estará bien? Pido a dios por el bienestar de mi progenitor.


Ahora que mi mente se refresco. Recuerdo a mi amigo kim taehyung, es al único que puedo llamar " amigo de verdad " taehyung solo tenía a su madre con vida, con una gran modestia.


Esos días en los que solíamos hacer promesas y planes sobre el futuro.


" jiminie ¿crees que podremos algún día viajar por el mundo? "


Éramos inocentes y queríamos saber que había al cruzar los mares o andar por tren. De hecho taehyung atesoraba un tren de madera, tallado por su tierna madre.


" Yo quiero viajar contigo "


¿Que habrá sido de kim? Le envié muchas cartas, pero tampoco supe nada más de él. Nada de mi alma gemela.


Es como perder un pedazo de corazón, que esperas volver a recuperar.


Aún así, jamás dejará de ser un gran amigo y mi mejor recuerdo de la niñez.


Llegaré hasta aquí. Pensé que escribía poco, aún tengo mi segundo diario. Es algo corto, no sabía escribir adecuadamente y cometía muchas faltas ortográficas.


Pero a pesar de que no sea adecuado, lo mantendré oculto en uno de mis cajones.


ㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤ. . .


En papel, todo es mejor que en la realidad, en una hoja en blanco escribes una historia y en la vida, nada de lo que pensaba; puede cumplirse, termina siendo impredecible.


Tan impredecible como esta mañana. Unas manos masajearon mis muslos descubiertos y mis pantalónes de tela estaban tirados en el piso.


Quería gritar, pedir ayuda. Era nuevamente el mayordomo abusivo.


Una de sus manos tapo mis labios y no me permitía respirar. A mi me gustaba aspirar la fresca brisa de otoño, que por más fría que fuera, al disfrutar del esplendor que dejaba, estarías mejor que nunca.


Siempre era mejor pensar en cosas buenas, cuando sucedían las malas.


-Ayer llorabas más que hoy precioso. Siempre me recibes tan provocativo, tan dócil. -Besaba mi cuello, era una sensación nauseabunda. Mi voz ya no salía, no se que esta pasando, pero creo que ya no me importa.


Cuando era solo un niño lleno de ilusiones. Recuerdo que soñaba con casarme con una señorita hermosa, aunque también soñaba con taehyung, era lo mismo a soñar con la felicidad.


- Eres tan hermoso, que da lastima que solo seas un esclavo de la vida ajena.


Cierto, jeon jungkook solía repetirme constantemente que era un desperdicio humano, que era mi destino.


El destino es despiadado.


¿Este hombre también tendrá la suerte de otros? Yo no conoceré el paraíso. Por culpa de ellos, de los adinerados.


No, yo no soy como mi abuelo. Tengo que luchar por mi sueño.


Entonces por ello volveré a luchar. Aunque sea débil, una vez más, soy quien quiere lograr una meta. Por más que me duela el pecho, el cuerpo. Por más que mis luceros se vuelvan rojos por las lágrimas y mi boca duela por los golpes.


Al final me salve por primera vez, porque esta vez el destino no fue malo conmigo.


- ¿Que crees que estás haciendo con mi empleado? pedazo de mierda, y no pido perdón por mi intromisión repentina. - Un gritó, solo pude oír muchos quejidos y plegarias.


-L-Lord jeon jungkook... Puedo explicárselo. - voz temblorosa, llena de miedo. -Créame que mi vida es mucho más valiosa que la de este crío.


Jimin estaba tan perdido, que solo quería dormir y sus ojos se lo concedieron.


Quizás jeon jungkook no merecía el cielo y tampoco el infierno. Aunque sólo por esa vez, pude sentir agradecimiento por su llegada a mi habitación.


Y ese mismo día, recibí un balde agua fría por su parte.


" No tengo a nadie, estoy completamente desamparado "


si quieren triunfar, nunca bajen la cabeza ante nadie cosa que no he podido aplicar, pero que espero que siempre lo hagan ustedes.


Hoy me enteré del secreto de mi padre. Gracias a jungkook, que quiso hacerme llorar, lo logró.


Logró romper esa línea tan delicada de mi mente. Mi querido padre, resultó ser como todos, se fue por el dinero.


¿Es acaso el dinero algo que se interpone en mi ventura?


No tenía expectativas tampoco, podrán pensar que los días pasan lentamente entre mis cartas, con mi pluma negra de tinta. Pero ya casi pasó un año y medio.


Supongo que perdí la cuenta de todo aquello que escribí.


" Eres apretado, dulce y mío "


" Park jimin, eres como todas las golfas, sigue lamiendo mi pene con fervor "


Es vulgar, no es un caballero, no sabe que es la delicadeza. Jeon jungkook continuo visitando mi cuarto. Tocándome, besando mis hinchados labios.


El desvergonzado mayordomo ya no estaba, pero en su lugar está el señorito jeon. El cual estará presente, para denigrarme las veces que deseé.


Lo terminaré mañana, sin falta. Mis rodillas duelen, me duelen muchísimo.


ㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤ. . .


Una mano acarició sus caderas y sintió como llegaba al orgasmo. El semen se esparció y lo sentía escurrirse entre sus piernas.


Una oleada de extasis y placer. Por parte de jungkook, mientras jimin intentaba recuperar el oxígeno. Sus ojos cristalizados, acostumbrados a llorar desmesuradamente. Jeon había experimentado lo maravilloso que era sentir su miembro ser apretado por esas paredes, lo explícito que era ver como entraba y salía su pene por ese pequeño orificio.


Cuando tenía la oportunidad de una ronda de sexo con su sirviente, no perdía el tiempo en llegar a la habitación de éste.


- Otra hermosa mañana juntos, park jimin. - Beso los belfos maltratados del joven. Quien le seguía con desgano.


Por eso, se retractó de lo que una vez pensó del heredero. Se harto de esperar, de vivir en este mundo.

Jeon no merecía nada, pero lo tenía todo. Ahora sabía que era odiar a alguien y perdonarlo. Porque jimin al contrario de jungkook si era leal y caballeroso. Era orgulloso, ni siquiera podría ser vanidoso, porque al minuto de serlo, se arrepentiría sin pensarlo dos veces.


" Tengo una idea, una que me

hará feliz y que cumpliré "


Esta sería la penúltima nota que escribí, la casi última, a la cual le sonreí.


Ya no me quedaba nada, ni nadie. Solitario, como los lobos que vi en cuentos antiguos. Le pedí a dios que me aceptara en su reino, pero jamás recibí una respuesta de su parte. Termino siendo como mi padre y taehyung. Si es que al primero puedo seguir considerándolo mi familia.


Entonces decidí que tendría que aceptar mi camino. Pero no era el camino que me correspondía.


Mi plan siguió su curso. Un montón de alegría me esperaría y los llevaría a todos a compartir mi destino. Me otorgarán lo que tanto anhelo, porque así lo he decidido, pensar en mí y lograrlo. Dejar que la suerte me acompañe a la luz, tan deslumbrante.

Es mi mensaje, que en mi última página de mi diario escribí, ahí está mi plan, este es solo el aviso, es solo el punto a parte.


Espero con ansias a que llegues al final, porque los pobres como yo, no nos rendimos como lo harían los ricos.


ㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤ. . .


Sus manos llenas de sangre acariciaban el rostro de jeon jungkook. Quien gritaba pidiendo ayuda, cuando nadie llegaría a escucharle. El joven, lloraba con desespero, mientras intentaba alejar el cuerpo del no inerte de su sirviente. El plan llegó a su etapa final, a su punto final.


- ¡Sueltame jimin! Eres un desgraciado que perdió la cabeza. ¡como te atreves a hacerme esto a mi! Déjame ir y vete al demonio.


Sus gritos de nada servirían, mucho menos ahora que la mansión jeon se consumía con el fuego, era como cuando el señor alfons se consumió con la droga, hasta llevarlo a la subita muerte.


Y por su parte park jimin lo estaba logrando, iría a donde su madre fue.


-¡Vete al infierno, Park jimin! déjame escapar, moriremos qu-quemados, n-no puedo respirar...


Se iban debilitando y apenas podían moverse, ahí es donde jungkook ni siquiera logró darle un golpe al chico, un golpe de suerte, que no se le concedió.

- Es-estas equivocado jeon jungkook... el único que se irá al infierno, s-serás tú. - tosió sangre y cerró los ojos con una enorme sonrisa acompañandole, como el ángel que era, porque así mismo, creía que lo sería. - Yo te robare el cielo y te quedaras con mi lamentable destino.


Esa era la última escena vivida por park jimin. Hubieron pocos sobrevivientes, la mayoría empleados de la mansión.


El joven sirviente que abrió las puertas del paraíso. ¿Realmente logró ir al cielo? o fue una simple ilusión.


ㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤ. . .


Corea del Sur, en la actualidad.

11:00 p.m. : /Año 2021/ 2 d septiembre.


Con los ojos rojos por el reciente llanto, seok jin dejó las arrugadas y quemadas hojas en su mesita de noche, que poseían sólo unas cuantas notas. Su novio le era de compañía, acariciando su espalda, para brindarle apoyo.

-Namjoon, esta libreta casi carbonizado que trajiste de tu viaje a alemania... es sumamente impresionante. - Le miró, con una de esas miradas de total amor. Cómplices de la misma idea en mente.

Porque quizás, la historia y sufrimiento de park jimin, no serían olvidados.

- Lo sé cariño y de hecho el próximo mes, debo volver a Alemania, están por vender las tierras del antiguo arrendatario, quien me obsequió la libreta... Entonces...

-¡Vayamos! Quiero encontrar la última nota del diario de jimin. - Beso la mejilla y hoyuelos de su adorado novio, haciéndole ojitos, para que este accediera inmediatamente. Cosa que claro, que se a de cumplir. Namjoon, no podía decirle que no, a su amado.


Y menos cuando a él, también le interesaba saber que más decía en esa última nota.


Entonces ambos titularon al diario de jimin, como "el dolor que sufrí"

ㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤFIN