Prólogo
El reino de Antiquimena fue hermoso, en él había unión y paz, pero eso fue en su momento.
Antiquimena, ahora es el nombre del hogar de los impuros y desterrados, como suele decir Ignatius. Antiquimena resguarda la vida de muchas personas que hace algunos años lo perdieron todo.
Todo empezó años atrás, cuando mis abuelos reinaban de manera justa y equilibrada. De ese feliz matrimonio, nació Irina, la futura heredera del reino.
Todo el reino siempre se ha dividido en 3 clases, los Sanguinis-pura, personas con sangre de un mismo poder corriendo por sus venas, están los Hybrid Sanguine, personas que tienen dos poderes por sus venas, pero solo pueden controlar uno, y las personas que no poseen ninguno.
Mi madre era una Sanguinis-pura, su padre y su madre fueron los seres más poderosos y al ser hija de ellos, su poder no tenía límites.
Este reino tenía como cabeza central al Domus Luminis, pero también existían el Ignis Domus, Nocte Domus, Aqua Domum, Ventum Domum y el Domus Terrae. Cada reino convivía en paz con el otro, pero todos habían decidido que la luz gobernaría todo, eso fue siglos atrás y nadie se había opuesto a que esto siguiera.
Cuando Irina tenía 17 años y se celebraba el baile de presentación como futura heredera, las cabecillas de cada poder tuvieron una reunión secreta en el palacio y decidieron el futuro del reino, o, mejor dicho, el futuro de Irina.
Todos eran poderosos, todos estos seres tenían el mayor poder en sus manos, pero como todos, no les bastaba con lo que tenían, querían más, más poder. Es por eso por lo que surge un matrimonio arreglado, para experimentar o para crear una nueva raza que pueda controlar 2 poderes por completo.
Irina era la más poderosa controlando la luz, incluso más que sus padres y, por otro lado, está Ignatius, el primogénito de Atesh, el futuro heredero del Ignis Domus, tan poderoso como su padre y su abuelo.
Todos apoyaban la idea, excepto el rey, el padre de Irina, pero se decidió en consenso, poniendo la condición de que esto se haría en 8 años y si uno de los 2 se enamoraba de otra persona, el matrimonio no sucedería. Este matrimonio se pactó para que naciera un nuevo ser, que la más poderosa de todo Antiquimena, se casara con el más poderoso de todo Antiquimena, no importa si no compartían el mismo poder, porque sabían que el hijo que naciera sería poderoso.
La noticia se daría a los príncipes 2 cuando cumplieran los 24 años, es decir, 1 año antes de la boda. Aunque aún estaba la condición que el rey había impuesto.
El pacto no debía salir de la sala, ni siquiera a Irina o Ignatius, pero Atesh deseaba el poder para él y su hijo.
Atesh le dijo a Ignatius que enamorara a Irina, que debía casarse con ella e Ignatius no cuestionó su petición, aunque él no sabía todo, sabía que, al desposarla, se convertiría en el rey de todos los Domus y así en el Rey de Antiquimena.
A los 18 años, Irina conoció a un pescador, un guapo pescador que se llamaba Axel del que se enamoró completamente. Al principio, fue un romance secreto ya que ella suponía que sus padres no aceptarían tal relación.
Como el corazón de una madre lo sabe todo, su madre, Idalia, se dio cuenta de que su hija estaba enamorada y le pidió que le contara sobre ello.
Irina le contó todo y su madre solo estuvo feliz por su hija, al igual que el rey cuando le dijeron la noticia. Inmediatamente, se realizó un congreso en el que se rompió el matrimonio, algunos estaban felices por la felicidad de Irina, otros no tanto.
Rumores cuentan que esa noche, Atesh se presentó ante el rey e imploró para que la unión de Irina y Axel no se haga, que sería un ser impuro el que naciera de ese matrimonio y que la mejor opción era Ignatius, incluso, dicen que Atesh amenazó al rey para que el trato siga en pie, aunque Irina esté enamorada.
Esa noche, se dice que el Ignis Domus, ardió como nunca lo había hecho. Algunos dicen que Ignatius estaba herido porque Atesh le hizo daño, otros que se cayó por accidente y el Domus ardía por su sufrimiento, pero nunca lo sabremos…o tal vez sí, pero será más adelante.
Tras esto, en el Domus Luminis, se celebró una unionem sanguinis, una boda. Todo el reino asistió a excepción del Ignis Domus por orden de Atesh, ya que a la boda asistirían los hybrid sanguine y Atesh los despreciaba y los llamaba bastardos, además que estaba dolido porque le habían arrebatado el reino, y quien se lo arrebato era un cualquiera, sin ningún poder, un completo don nadie.
Meses después de la boda, Atesh murió, se desconoce la causa, pero Ignatius ascendió al trono como único heredero. Tan solo días después de su coronación, se declaró la guerra, Ignatius había iniciado la guerra contra el Luminis Domus y en este momento, Antiquimena se dividió y los propios Domus también.
La guerra duró 5 años, en los cuales el rey y su esposa Idalia estaban al frente, dirigiendo las tropas. Fue duro y se perdieron muchas vidas, sobre todo de hybrid sanguinis.
La guerra terminó con la muerte de los reyes, Ignatius los había asesinado y la gente que los apoyaba tuvo que retroceder.
Tan solo tardó un día en que Ignatius empezara la masacre, asesinando a todos los que podía. Algunos lograron escapar, entre ellos, Axel e Irina, que estaba embarazada, huyeron por unos túneles que los Domus Terrae habían hecho para ellos.
Llegaron al océano y huyeron por ahí, tratando de salvar sus vidas y ayudando a todos los que pudieran en su camino. Finalmente, atravesaron el océano y llegaron al otro lado.
Ignatius, se dio cuenta de que Irina no estaba y mandó a buscarla, después, se enteró de que huyo con muchas personas, hybrid, puras y normales hacia un paradero desconocido.
Finalmente, al otro lado del océano, el nuevo reino de Antiquimena, prosperó y los nuevos reyes eran Irina y Axel, que a pesar de todo lo que pasaron, ellos no iban a abandonar a su pueblo, lo que no sabían es que Ignatius los encontraría, tarde o temprano…








